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Resumen del Grupo A: Brilla Neymar y emerge México

Jesús Ollero | 24 de junio de 2014 a las 14:51

 

El mejor resumen del Grupo A se llama Neymar, seguido de un equipo: México. Se clasificó tristemente y con la afición dándole la espalda, ha completado una primera fase de aúpa, frenando a Brasil, ganando a Camerún por la mínima pero con méritos para golear y derrotando ampliamente a una Croacia que llegaba con más cartel.

Brasil, local y por tanto obligada a todo (si ya lo está cuando el Mundial es en cualquier parte del mundo, en casa imaginen…) ha mostrado cosas variadas. Primero, un jugador capaz en sí mismo de decantar la balanza hacia su equipo. Neymar, como otras estrellas históricas, tiene todas las condiciones para coronar un bloque que pueda optar al título. Liderazgo, calidad, definición, buen estado físico y mental… Pararle no va a ser fácil. Cuatro goles en tres partidos. El resto de su equipo ha estado desigual. Defensivamente debe mejorar, sobre todo por los laterales, puesto que de ofensivos terminan por ofrecer opciones a los rivales. Luiz Gustavo es la clave de Scolari, quien no termina de encontrar un complemente que permita a Brasil crecer en la elaboración. Paulinho Santos no termina de convencer y la siguiente ronda puede ser el momento de Fernandinho.

Se vio cuando faltó Hulk. El banquillo de Brasil está un escalón por debajo. Muy pronunciado, incluso, al menos para lo que se debe exigir a una Brasil que quiera el Mundial. Ramires o Bernard no ofrecieron gran cosa. Fred por fin marcó pero está lejos de ser el 9 de un equipo que opta al título, pero su trabajo sí permite que Neymar tenga margen para poder jugar en carrera. Arriba no hay sustitutos.

Comenzó ganando a Croacia de forma muy discutible y el empate contra México no ayudó a despejar dudas. Camerún no era ni termómetro pero Brasil acaba primera de grupo, lo que se pedía, y ahora espera Chile.

penalti_fred

México ha completado una primera fase sobresaliente. Con Oribe Peralta en punta, muy poco conocido en Europa pero con una media de goles en el Tri absolutamente espectacular, ha sumado 7 puntos encajando un solo gol y cuando ya la clasificación estaba totalmente amarrada. El equipo del Piojo Herrera debió decidir antes frente a Croacia y por mayor margen contra Camerún. Aguantó el pulso a Brasil, ¿qué más se puede pedir?

La selección Tri llegó al Mundial gracias a un triunfo de Estados Unidos sobre Panamá y a una repesca frente a Nueva Zelanda. Y sin Carlos Vela, uno de sus mejores jugadores y que renunció porque consideraba injusto acudir sin haber jugado la fase de clasificación.

Croacia ha estado francamente condicionada por el debut contra Brasil. El ridículo penalti a Fred les privó de haber podido hacer lo mismo que México: puntuar contra el anfitrión. Seguramente de haberlo hecho Scolari habría echado el resto contra los aztecas. Camerún no fue rival y contra México terminó jugando en contra la obligación de ganar. Rakitic y Modric, sin estar mal, han jugado muy lejos de la zona en la que hacen pupa, sobre todo el flamante fichaje del Barcelona, más de cierre que de creador. Apuesta perdedora. Tienen equipo y margen para la próxima cita, en la que el liderazgo ya no recaerá en Srna (no se entiende que tirase las faltas teniendo Croacia lo que tiene).

Camerún, entre follones internos (disputas) y externos (primas) ha pasado sin pena ni gloria y se va nada menos que con 10 goles en contra, uno a favor y 0 puntos. Dejó sus mejores minutos para el final, contra Brasil, cuando el avión les esperaba ya para salir de país. No dio la talla ni contra México ni contra Croacia. Van varios mundiales en los que la impresión de los leones es espantosa y sus estrellas reconocibles cada vez son menos numerosas y de más edad.

Las acrobacias de Julio

Antonio Galiano | 4 de octubre de 2011 a las 19:25

A esta hora supongo que llego tarde para sorprender a alguien si digo que Julio Baptista hizo ante el Getafe un gol que seguramente será uno de los mejores tantos de la temporada, y no sólo en España. La imagen poderosa del brasileño acertando con el remate de espaldas en el minuto 92 -para delirio malaguista- seguro que ya ha sido visionada hasta en China, aunque pese a los esfuerzos de la Liga por acercarles la competición, el partido les pillara en un horario inadecuado. Bueno, que no se quejen, que les tocó frotarse los ojos en directo con el gol de Íñigo Martínez al Athletic desde 54 metros.

Pero si echamos la vista atrás, no es la primera vez que el ex sevillista -del cual no se comprende que no haya triunfado en el Real Madrid, el Arsenal o la Roma- regala una perla de esta talla al aficionado. Que yo le recuerde, éste es su tercer gol de chilena, todos  marcados en España. Es un caso curioso, porque la corpulencia de La Bestia no invita a pensar que sea un jugador especialista en este arte llevado a la quinta esencia por el mexicano Hugo Sánchez, pero ha demostrado que su agilidad supera con creces a su aspecto.

Con este tanto, el internacional brasileño sigue alimentando la estela de otros compatriotas suyos que ya dejaron la marca de su tijera en la Liga. Ronaldinho maravilló con dos remates de este estilo que acabaron en las redes de Villarreal y el Atlético de Madrid; Rivaldo enloqueció al Camp Nou -y especialmente a Gaspart- metiendo al Barcelona en Champions gracias a un gol de chilena en el último minuto ante el Valencia.

Personalmente, pese a la belleza del remate de Rivaldo y al momento en el que lo hizo, mi chilena favorita, por encima incluso de la del Málaga, es la que Baptista le coló a la selección de Cataluña. El control orientado con el muslo y el remate certero a la escuadra contraria -que el portero fuera Toni no le resta méritos- parece de videojuego. A esta última también hay que sumarle otra tijereta con el Real Madrid ante el Betis que acabó en gol.

Así pues, para que no se pierda, aquí queda con tres obras el por ahora legado acrobático de Baptista.

- Real Madrid-Betis (2007/08):

- Cataluña-Brasil :

Que la figura no eclipse a la leyenda

Antonio Galiano | 15 de febrero de 2011 a las 0:00

Ronaldo Luis Nazario de Lima lo deja.  Si hace poco se retiró en una de las facetas en las que era más efectivo -decidió poner fin a su saga de vástasgos con un cortecito donde más duele cuatro hijos reconocidos después-, el lunes 14 de febrero de 2011, el fenómeno anunció su otra retirada: las dolorosas secuelas de sus lesiones y un problema de tiroides -que le hace engordar y que no puede tratarse sin dar positivo por dopaje- le han empujado a abrazar lo que el mismo ha definido como  “su primera muerte”.

Hoy es el día para mirar atrás y reflexionar sobre esta figura. Soy de los que pienso que el fútbol no ha sido justo con Ronaldo. Sí, lo ha ganado todo menos la Champions -incluido dos veces el balón de oro, uno después de estar al borde de la retirada por una lesión de rodilla que todo el mundo no supera-, sin embargo, da pena la probabilidad de que los mas jóvenes  lo recuerden por  su exagerado peso en el declive de su carrera. Esa imagen de ex futbolista cuarentón no hace justicia a la del delantero más letal que recuerdo haber visto con uso de razón. Por eso, cuando ha anunciado su retirada, pese a lo duro de la noticia, me ha parecido una excepcional y alegre decisión.  La ovalada figura de un jugador al que la suerte ha maltratado da así paso por fin a una leyenda a la que, en su ocaso, le han robado hasta el nombre.

No sé por qué es un futbolista al que le tengo una estima especial, aunque supongo que será porque, casualidad o afición, he visto en directo los momentos clave de su carrera. Lo vi en televisión por primera vez cuando contaba yo diez años, en mi primer Mundial con un uso de razón como dios manda, el del 94. Del de Italia sólo recuerdo el gol de Stojkovic a España en octavos -la primera de muchas decepciones que al final han visto recompensa-. Cuando Carlos Alberto Parreira dio la convocatoria, lo incluyó pese a sus insultantes 17 años.  Por entonces también le llamaban Ronaldinho y se decía de él que era otra de esas tantas reencarnaciones de Pele, pero como era la primera que yo escuchaba, pues le di importancia.  No jugó ni un partido en un equipo conservador dirigido por Mauro Silva y Dunga y encomendado a la calidad de Bebeto y Romario, pero su imagen festejando la copa, con el pelo corto rizado y esos dientes XL, servirían de presentación mundial a lo que luego vendría.

Dos años mas tarde, en la temporada 1996/97, fichó por el Barcelona previo paso por el PSV Enindhoven, curiosamente, el mismo club desde donde llego Romario al club catalán. Para mí, ese Ronaldo, en su demarcación, ha sido el mejor jugador que he visto en un terreno de juego. Lo tenía todo: rapidez, disparo, regate, desborde, remate, honestidad -no importa que le dieran una patada dentro del área, por aquel entonces, si podía seguir, seguía-, y sobre todo potencia. Estuvo sólo una temporada en el Barcelona, pero lo ganó todo menos la Liga, que perdió ante el Madrid de Capello-. Ese año dejó goles imborrables, como el que  marco ante el Valencia o, el más sonado, el del Compostela, por el que el ya fallecido Bobby Robson se echaba las manos a la cabeza enloquecido  junto a un joven Mourinho en el banquillo del Multiusos de San Lázaro. Particularmente, lo que más me impactó de esa temporada es que siempre que escuchaba el típico “Gol en Barcelona” del Carrusel o a toro pasado veía los resúmenes, había marcado. Tremendo.

Cuando se marchó al Inter de Milán le perdí un poco la pista. Excepto algún partido trasnochando viendo el Tercer Tiempo de Canal + o algún resumen de las mejores jugadas del fútbol internacional en Más deportes o El Día después, la mejor jugada que le recuerdo con el Inter es la del amago que le hizo al portero del Lazio en un gol que marcó en una final de la antigua Copa de la UEFA. Por  supuesto que también tengo grabado en la cabeza el día en el que volvía a jugar tras lesionarse gravemente la rodilla y se partió nada más salir intentado hacer una bicicleta, pero ese episodio trágico merece mención a parte.

Al Mundial del 98 llegaba como el indiscutible mejor jugador del mundo. Marcó goles e hizo un buen mundial, pero los rumores sobre su desvanecimiento antes de la final del campeonato y la contundente derrota de la verdeamarella en la final le prohibieron de hacer historia en esa cita. Un año más tarde vendría su primera gran lesión.

Era la temporada 1999/2000 y se partía el tendón rotuliano de la rodilla derecha. Un año de baja para cortar la progresión fulgurante del delantero. Se especuló incluso con que tenía que dejar el fútbol, pero volvió a jugar, ya en la temporada 2000/2001.  Como decía antes,  si algo recuerdo especialmente es que una noche de entre semana,  haciendo zapping, y  sin saber ni siquiera que se jugaba la final de la Copa de Italia en Canal +, di con el partido de su vuelta. Había pasado el minuto 15 de la segunda mitad y Ronaldo iba a volver jugar. Salía desde la banda. Recibió cerca de la frontal del área, encaró a dos jugadores del Lazio, bicicleta con la pierna derecha y, al pasarla por encima del balón y apoyar, crack. Caía desplomado delante de Mihailovic. El árbitro paraba el partido pese a que no hubiera habido falta consciente de la gravedad. Los gestos de dolor dejaban frío a cualquiera, más aún sabiendo el año que había pasado. De nuevo se le dio por muerto, por segunda vez, y esta vez con más razón.

Pero la fuerza y el esfuerzo del que en estos últimos años ha servido de chiste para muchos, le hizo volver otra vez. Esta vez con más fuerza,  para jugar y ganar el primer Mundial disputado en el continente asiático, el del 2002 en Corea y Japón. Encima, pichichi del campeonato, con un aspecto muy peculiar: un visera de pelo encima de la frente en su habitual cabeza rapada. Esa resurrección le valió para recalar en el Real Madrid ese mismo año, pero ni allí, donde Zidane y Figo recalaron en busca de ganar de Champions, pudo ganar el título sin el que se va a jubilar. Sí ganó la Liga, que en su anterior periplo español se le escapó. En Madrid, a parte de en el terreno de juego, dio mucho que hablar en la prensa rosa. Tras toparse de nuevo Capello -esta vez en su propio equipo, acabó traspasado al Milán en el mercado de invierno de principios de 2007.  Allí poco hizo,  excepto cambiar de peinado -dejándose el pelo a lo afro- y lesionarse gravemente por tercera vez. La misma lesión de siempre, diferente pierna.

¡Sorpresa! Se recuperó, otra vez, y se marchó al Corinhintians, donde la imagen de su cuesta abajo se ha perpetuado hasta que el dolor le ha empujado por fin a la dignidad. Ahora toca empezar a olvidar la imagen física que ha dejado para que no emborrone lo que ha sido. Esto por  fortuna quedará en las videotecas, las hemerotecas e internet para que se recuerde como debe, como yo lo hago, y no pase a la historia como el otro Ronaldo.  No se lo merece.

Mundial 2018: Ojo con Rusia… y el euro

Jesús Ollero | 1 de diciembre de 2010 a las 13:02

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Ojo con Rusia. Ojo porque es imprevisible, porque hará lo que esté a su alcance (y lo que no) para organizar el Mundial 2018 y porque la línea que está siguiente la FIFA en sus últimas concesiones apunta directamente a los Urales.

España y Portugal andan confiadas porque se saben poseedoras de un número muy importante de apoyos para la votación de la sede de 2018. El suelo de la candidatura se estima en diez votos de los 22 totales, con lo que únicamente habría que recaudar dos en las rondas sucesivas entre los delegados que hayan apoyado opciones que queden eliminadas.

Lo único que parece garantizado es que no habrá designación en la primera votación. Por lo menos, no contra España. Inglaterra cuenta con varios apoyos muy fieles y Rusia, insisto, es imprevisible. La cuestión es calibrar si los apoyos de Inglaterra, si se queda por el camino, no van a ir a parar en bloque a Rusia por una razón quizás demasiado sencilla: ha inundado de pasta la Premier League hasta convertirla en la primera potencia económica del fútbol mundial.

El concepto geoestratégido perjudica a España-Portugal, entiendo. Rusia se estrenaría en torneos de este calibre, como lo hizo Sudáfrica y como lo hará Brasil. España e Inglaterra tuvieron su ya lejano momento y quizás por la lejanía no es un factor en contra.

Por cierto, Holanda-Bélgica es la cuarta candidata, aunque nadie le da posibilidades.

Económicamente, el impacto del Mundial al valor de hoy se estima en 6.500 millones de euros. En la candidatura ibérica, 2.100 corresponderían a Portugal y el resto a España. Con la que está cayendo, resultaría un pilar tremendo para sostener dos economías al borde del precipicio. Habrá que ver si este motivo ablanda a enemigos consabidos como Platini, presidente de la UEFA. Rusia también opta al 2020, pero dos europeos seguidos…

Puede que haya en juego mucho más que un Mundial de Fútbol.

A continuación, parte de la labor de promoción de las distintas candidaturas. Cada uno que saque sus conclusiones.

España-Portugal

http://www.youtube.com/watch?v=jh8PTToHLZ0 http://www.youtube.com/watch?v=JYYxhFO4pa8&NR=1

Rusia

Inglaterra

Holanda-Bélgica