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Resumen del Grupo G: Klinsmann y la hazaña yanki

Jesús Ollero | 27 de junio de 2014 a las 13:40

Alemania dio un puñetazo en la mesa en su debut ante Portugal y eso ha condicionado totalmente el resto del grupo. Portugal a remolque ha ofrecido muy poco y Estados Unidos se llevó el premio gracias a su victoria ante Ghana, posiblemente el equipo que mejor fútbol ha hecho de todas las selecciones eliminadas en la primera fase. La gran decepción, por su juego pobre, del torneo junto a España ha sido sin duda Portugal, por encima de otras selecciones potentes eliminadas de primeras como Italia, Inglaterra, Croacia o Costa de Marfil.

Müller descerrajó un poderoso hat-trick a Portugal en el estreno del grupo y los lusos empezaron a firmar, como España ante Holanda, su sentencia. No tanto por la derrota, que también, sino por la amplitud de la misma. Los cuatro tantos pesaron como una losa a los ibéricos e impulsaron a los germanos. La Mannschaft ha ofrecido una fiabilidad elevadísima en ataque y en defensa, pero no tanto en el centro del campo. Kroos brilló el primero día pero desapareció ante Ghana. Khedira ha ocupado un lugar bastante más ofensivo de lo que le correspondería y más teniendo en cuenta que viene de una lesión de rodilla larguísima. Si Joachim Löw ha insistido en situar a Lahm, su prolongación en el campo, de mediocentro, Alemania muestra ahí su principal laguna.

Löw echó mano de Schweinsteiger en la recta final del segundo encuentro ante Ghana, en el que Alemania sí mostró sus escasas debilidades y en la cita final ante Estados Unidos, incapaz de inquietar a los germanos. Mucho más dinámico que Khedira, la evolución del torneo debe asentarle de nuevo. El resto del elenco parece tenerlo Löw clarísimo. Introdujo a Podolski, seguramente para echar el freno a la pujante banda derecha de los americanos, y tuvo que darle la vuelta situando a Müller más abierto y a Klose en punta. El veterano goleador salvó a su equipo de la derrota ante Ghana. Es el único delantero puro del equipo. No hace falta más: Müller arriba con toda la movilidad del mundo, con Götze y Özil detrás y la opción de Schürrle a la espera, y si no funciona Klose dentro que alguno la meterá. De libro.

Encima, atrás ha mostrado una notable solvencia con Hummels (entre los tres mejores defensas del torneo hasta ahora) y un redivivo Mertesacker, al que le ha venido de perlas su aventura en la Premier porque a sus casi dos metros ha añadido mejor colocación y más velocidad.

Ghana enseñó que hay que jugar muy deprisa, y combinar de maravilla, para asustar a Alemania. Ni Portugal ni Estados Unidos tuvieron la menor opción. Argelia, que les derrotó en el 82, será la primera escala de las rondas eliminatorias. Ojo, si no hay sorpresas el posible cruce Francia-Alemania en cuartos promete una barbaridad.

La clasificación de Estados Unidos ha tenido muchísimo mérito. Klinsmann, jefe de Löw con Alemania en el Mundial 2006, ha convertido a un grupo de jugadores semidesconocidos en un bloque que mueve la pelota con rapidez pero al que le falta un punta nato y algo de fondo de armario. Howard, portero del Everton, ha hecho una primera fase sensacional, igual que gente de la MLS como Johnson, Jones o Besler. Los veteranos Bradley y Dempsey le han puesto el talento suficiente al equipo para sumar 4 puntos antes de enfrentarse a Alemania. En particular, estos dos y Johnson desquiciaron a Portugal, incapaz y rescatado de la derrota en la jugada final del encuentro.

Posiblemente, los estadounidenses tenían el bloque con menos recursos del grupo, pero vencieron a Ghana y debieron hacer lo mismo con Portugal. Merecido pase en cualquier caso. Bélgica, que no termina de romper (¿o es que las expectivas son demasiado altas?) pero que ha ganado sus tres encuentros, será una prueba tremenda para Klinsmann y su gente.

ronaldo

Portugal ha hecho un Mundial pobre. Mucho. No sólo por la eliminación (ha sido el único tercero de grupo que ha sumado cuatro puntos) sino por el nivel de juego ofrecido. Cristiano Ronaldo no ha estado ni de lejos a su mejor nivel físico y Paulo Bento ha tenido que sortear todo tipo de problemas en ataque. Hugo Almeida se lesionó en el primer tiempo ante Alemania y Helder Postiga lo mismo ante Estados Unidos. El recambio, Eder, ha resultado nefasto. Quizás viendo el estado físico de Cristiano habría sido una opción ponerle a él, pero… Nani, por poner el ejemplo más claro, tampoco ha ayudado a equilibrar el potencial ofensivo portugués.

Defensivamente, Portugal tampoco ha brillado. Pepe fue expulsado injustificadamente ante Alemania, preludio de una goleada a posteriori determinante, pero el gran problema luso ha venido por la izquierda. Coentrao se lesionó y tanto Andre Almeida como Veloso, ambos medios centro reconvertidos, fueron ampliamente superados por Estados Unidos. Para colmo, Bruno Alves ha estado lento como nunca y por unas circunstancias u otras han intervenido los tres porteros, algo insólito.

Llegó a la última jornada con la necesidad de golear a Ghana y que EEUU perdiera ante Alemania. Tras el 2-1 de Ronaldo (regalado por la defensa rival) y con los yankis perdiendo, tuvo más ocasiones que en el resto del torneo junto, pero estaba escrito que se iban y ni siquiera el milagroso gol de Varela a los americanos remedió la caída. Cristiano Ronaldo, único portugués de la historia en jugar tres Mundiales, dibuja una trayectoria en el torneo muy peculiar: semifinales en 2006, octavos en 2010, primera ronda en 2014.

Ghana ha ofrecido dos caras. O mejor, cara y media. Contra Estados Unidos no pudo comenzar peor, encajando un gol de Dempsey en la primera jugada del partido. Se recompuso, empató y pareció ir creciendo, pero a balón parado encajó el segundo en la recta final y comenzó perdiendo el encuentro ante el rival, en teoría, más asequible del grupo. Luego ofreció una exhibición ante Alemania de fuerza, velocidad y juego. Realizaron un encuentro completísimo con Ayew y Asamoah removiendo los cimientos germanos, amén de un Muntari omnipresente (sancionado para el último encuentro y luego expulsado del equipo junto a Boateng). Contra Portugal se empeñó en salir del torneo, con un gol en propia puerta, ocasiones falladas, gran empate de Gyan y, cuando le valía un gol para clasificarse, un fallo defensivo lamentable de portero y central que ofreció en bandeja el gol del triunfo a Cristiano. El único que aguantó el pulso a Alemania se va como último de grupo. Cosas…

Cosas de Cristiano

Antonio Galiano | 14 de diciembre de 2011 a las 18:40

Tan incuestionable es la potencia y calidad futbolística de Cristiano Ronaldo como la poca simpatía que despiertan algunos de sus gestos o actitudes. Normalmente, no pasan más de dos semanas sin que una polémica afecte a la estrella portuguesa del Real Madrid. También es cierto que para ello hay que estar constantemente en el punto de mira, pero también hay mucha gente en el objetivo a los que nadie encuentra nada que achacarle. Esta temporada ya ha sido protagonista por el “será porque soy guapo, rico y un gran futbolista el que me tienen envidia”; un par de peinetas, en Santander y Bosnia; llamar anormales a los que vitorean el nombre de Lionel Messi para provocarle; va a una fiesta de la jet set y ni siquiera saluda a la anfitriona ni a sus compañeros de mesa… Por si no tenía bastante, ha aprovechado también su excursión a Ponferrada para seguir prodigando su buena imagen.

Primero antes de empezar el partido. Al llegar al campo, una aficionada se saltó el cordón de seguridad y trató de abalanzarse sobre él. El susto se lo llevó, aunque la chica no llegó ni siquiera a tocarle. Pero la mirada que Ronaldo le dedicó a la osada mientras era placada y él se alejaba no tiene desperdicio. El jugador volvió la cara y se mantuvo desafiante pese a no pararse y darse cuenta aparentemente de que era una mujer la que estaba siendo reducida con contundencia. Luego se adentró en el estadio.

Lógicamente, hay que tener cuenta que existe mucho loco suelto y el miedo al fanatismo de este tipo de ídolos, tan queridos como odiados, para entender en parte su reacción. Que conste que digo que lo entiendo y que, en esa situación, lo mejor es tirar hacia delante para evitar que haya más problemas. Aunque hay que reconocer también que no es el primero al que le pasa y que no todos lo han solventado así. Para un jugador a cuya imagen de chulo le hace tanta falta buenos detalles para lavarla -aunque él no lo crea así- era la ocasión propicia para, por lo menos, mostrar un poco de empatía hacia una persona que sólo se conformaría con tocarle un brazo. Y en lugar de eso, esboza una mirada asesina que sigue sirviendo de pretexto a los que se regocijan comparando su chulería y prepotencia con la humildad generalizada del Barcelona.

En León también dejó claro su disgusto con que se le haya señalado desde algunos focos de la prensa y aficionados por la última derrota en el Madrid-Barça. Si no, no se explica la cara larga que tuvo durante todo el partido y el que no celebrara el segundo gol del Madrid. El resultado: todos sus compañeros pendientes y volcándose con él para dejarle claro su apoyo. En lugar de haber recibido críticas parecía que se le había muerto alguien. Dio la sensación de ser un niño mimado que necesitaban una palmadita en la espalda tras un enfado.

Como jugador y profesional es difícil tener algo en contra de Cristiano. Es un ganador y lo demuestra en cada partido que juega -menos ante el Barça, ante el que sólo se ha dado una alegría en la final de la Copa del Rey-. Pese a que a él no lo importe, los principios futbolísticos no son los únicos que se valoran y hay muchos jóvenes que también toman de referencia sus actitudes, y algunas no son buenos ejemplos. Los periodistas que le conocen dicen es un chico normal, incluso tímido. Debería empezar a parecerlo también de cara a los demás.

A hacer puñetas el modelo

Jesús Ollero | 30 de noviembre de 2010 a las 12:04

campnou

Semanas de incesantes análisis, discursos grandilocuentes por parte y parte, bravatas y demás, y al final sólo un equipo en uno de los Barcelona-Real Madrid más desiguales que recuerdo, cuando se esperaba justo lo contrario. Sin buscar culpables, porque en este tipo de situaciones se cometen serias injusticias señalando a unos o a otros, entiendo que Mourinho ha sucumbido en cierta medida a los empalagosos elogios de la prensa madrileña-madridista olvidando las dos formas básicas de encarar el potencial del Barcelona.

La baja de Higuaín, indudablemente, trastoca toda la forma de jugar del Madrid y posiblemente imposibilita una presión eficaz arriba. No es Özil el elemento que mejor siga la presión que ha vestido de blanco, que digamos, y Cristiano Ronaldo bajó los brazos muy pronto viendo que Benzema no le seguía y que Di María estaba muy hipotecado con Alves.

Introducir a Benzema en lugar de a un centrocampista fuerte y físicamente espectacular como Lass Diarra fue el principio del fin del Madrid. Guardiola fue fiel a sí mismo. Mourinho lo fue al Madrid de esta temporada, pero no a Mourinho. Con Lass habría obtenido igualdad de número por el centro y mayor capacidad para controlar a Xavi, muy cómodo con Busquets e Iniesta cuando Xabi Alonso sólo tiene cerca a Khedira y la salida de balón del alemán parece insuficiente.

Si la presión adelantada es poco viable, al menos aguantar el tipo en el centro del campo. Esa premisa no se dio y Mourinho tampoco quiso cargarse a Özil o Benzema con un cambio que a los veinte minutos, con 2-0, era un clamor. El Barcelona estuvo siempre comodísimo y cualquier intento por apoyar la sangría por el centro se convertía en un pase abierto para buscar la espalda, amplísima, de Sergio Ramos y de Marcelo.

Conste que hablar después de lo que se ha visto tiene poco valor y que es posible que Mourinho sea capaz de convertir este palo en un punto de rebote. El Barcelona es el equipo más brillante del fútbol moderno (entiéndase el inicio del fútbol moderno en el Milan de Sacchi) y pocos han conseguido frenarle. Mourinho ya lo hizo. Pero no así. Quiso hacerlo como se espera que lo haga el Madrid en lugar de hacerlo como se espera que lo haga Mourinho.

El Barcelona tuvo el viento de cara en momentos clave –los dos primeros goles no son razonables a este nivel, puede haber penalti a CR7 con 2-0, Villa sentencia en posición dudosa…– pero era cuestión de tiempo que derribara al oponente y que lo hiciera con contundencia. Es evidente que el nivel futbolístico azulgrana es superior, pero la capacidad de equilibrar defensa y ataque del Madrid le situaba en un estadio parejo. Si el ataque no funciona porque no se huele el balón y se defiende adelantado sin guardar la línea, el resultado es el duelo más descafeinado de los últimos años: busquen una cita de este porte que estuviera resuelta en veinte minutos.

“Es una derrota muy fácil de digerir”, dijo Mourinho. No creo que el madridismo piense eso, ni el barcelonismo tampoco. “Si ganamos, mañana será martes; si perdemos, mañana será martes”, señaló la víspera. Vaya martes… Guardiola, a lo suyo, habló de cantera y de humildad, elogió al Madrid y vaticinó una Liga apretada hasta el final. Mourinho miró hacia dentro y puede que este 5-0 tenga sus consecuencias (Sergio Ramos, Khedira, Benzema…) Esperemos que la Liga aguante la emoción bastante más que el duelo del Camp Nou.

PD: Volvamos al título. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Lo bueno es mantener el ideario de un equipo. Ayer, lo mejor era otra cosa. A hacer puñetas el modelo, pues.

Resumen del partido

El pique con Cristiano Ronaldo por su empujón a Guardiola

El 5-0 de la temporada 93-94

El día que Guardiola dijo basta

Jesús Ollero | 20 de septiembre de 2010 a las 12:54

La performance de Guardiola tras el Atlético-Barcelona me ha provocado náuseas. No por lo que ha dicho, sino por las reacciones que ha tenido. Escuchar a la prensa madrileña, en particular a algún as de nombre compuesto, a otro con nombre de galletas o a un tercero que dice que da balonazos que dejan marca, te conduce sin reparos a cierta repugnancia. Estoy de acuerdo en todo lo que ha dicho Guardiola, un tipo que no me resulta simpático porque siempre he pensado que sus indiscutibles virtudes tácticas esconden a un pésimo perdedor y a un deficiente fichador. O sea, que es un entrenador y punto, no lo que desde Barcelona se pretende vender. Pero estoy de acuerdo en todo con él. Incluso en sus tiritos. Ya está bien y ya veremos si la prensa capitalina tiene lo que debería tener para realizar idénticas insinuaciones a mi admirado Mourinho. Traigo un tweet de JJ Santos (otro que tampoco es santo de mi devoción): “Cada vez soy más de Guardiola. Cuanto más sutil e irónico se muestra en las ruedas de prensa, más zoquetes y torpes se manifiestan sus enemigos”. ¡Claro!

“Hemos jugado de escándalo”, dijo Guardiola con una pose evidente. Por supuesto. Quien lo dude no sabe nada de esto. El Calderón es el único campo que se le resistía a Guardiola. Encima venía tras la cagada con el Hércules y contra un equipo que salvo el resbalón en Grecia está muy al alza. Y para colmo se exhibe de cabo a rabo, en Madrid, y se cruza con toda esa caterva que le desprecia, seguramente y como apunta el autor de Football Vintage, Borja Pardo, porque se expresa mucho mejor que la mayoría de ellos. ¿Por qué iba a dejar pasar la oportunidad de sacar pecho y darle una palmadita condescendiente a quienes aguardan como lobos cualquier detalle para atacarle y restarle méritos?

Plantearse que el Barcelona no hace el mejor fútbol que jamás hayan visto los ojos de todo aquel que no pudiera disfrutar del Brasil del 70 desliza una ignorancia descalificante. Va a resultar que el Barcelona ha ganado todo lo que ha ganado por la estupidez esa del Villarato (¡por dios, qué nivel!). “Sí, Villarato, hemos debido ganar por el árbitro, no preocuparos […] Estoy tan lejos… Puede ser que haya penalti, pero de verdad que ya lo asumimos. No preocuparos, nos beneficia todo el mundo. Si así estáis más tranquilos, quedáos tranquilos”.

Hace dos semanas, después de caer lesionado, Mourinho dijo tener “miedo a que le den una ostia” a Cristiano Ronaldo. Guardiola lanzó un recado a los periodistas (y a todos en general) para que tengan cuidado sobre lo que dicen, piden y exclaman. Ayer, con la salvaje entrada, tobillera, innecesaria y nauseabunda, de Ujfalusi a Messi, Guardiola pidió que se dejen de emplear frases como “a Messi hay que pararle por lo civil o por lo criminal”. “Ustedes han visto también, y ustedes que escriben artículos, tienen una responsabilidad sobre los comportamientos con sus insinuaciones”. Guardiola destacó que jugando “con esta agresividad” el Atlético puede optar a todo. “Con esto no quiero decir que el Atlético haya sido violento”. Messi estará dos semanas de baja: “Messi es el jugador menos tramposo, no se tira, sólo intenta jugar bien y que lo hagan los demás. Los árbitros no tienen que proteger a Cristiano o a Messi, sino a todo el mundo”.

En fin, ver la bilis que destilan algunos periodistas sólo hace que le dé más la razón a Guardiola. Aquí, en el sur, también hemos padecido a implacables analistas que han llegado a llamar portero de discoteca a Pablo Alfaro y que han lanzado campañas para que Javi Navarro no fuera internacional. Y cadenas televisivas que sólo ofrecían imágenes de equipos andaluces (lo hacían en particular con el Sevilla) cuando algún defensa llegaba tarde con la mala suerte de hacerle daño a una superestrella. Esto es lo que se viene a decir en Madrid sobre Ujfalusi, de quien no cuestionamos su nobleza, salvo porque quienes ahora le defienden son los mismos que dudaban de las intenciones de los anteriormente citados.

Aprovecho para recuperar la entrada de Gurpegui al Kun Agüero hace una semana en San Mamés. Más o menos del mismo porte. De momento, las tres entradas tobilleras mencionadas se han saldado con lesiones menores: de la semana de Agüero a los diez días de Cristiano Ronaldo hasta llegar a los previsto quince días para Messi. Pero en una de estas la cosa se pondrá mucho más fea