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El ‘híbrido’ de oro

Antonio Galiano | 12 de enero de 2011 a las 22:12

Duele menos, pero duele. El hecho de que Messi se lleve el Balón de Oro cuando el fútbol español esperaba coronar el reconocimiento colectivo con un premio individual matiza la decepción, pero esta enraíza una vez más y deja mosqueado al personal. Estamos de acuerdo en que el argentino es el mejor jugador del mundo en estos momentos, y parece que lo será por muchos años, pero el híbrido formado por al antiguo Balón de Oro y el FIFA World Player premia una temporada, y no se puede obviar que al año colosal de Messi le faltó el broche del Mundial, que si lucían sus compañeros, y que en las últimas ediciones ha pesado mucho en la concesión. Esta vez, con españoles de por medio, no fue así.

Aclárense señores. El Mundial vale un Balón de Oro o no, pero no a medias. Si la cita de Sudáfrica es determinante, se explica que Iniesta y Xavi estén entre los tres finalistas, pero no que Messi se vaya a su casa con el premio igual que se fue de Sudáfrica sin marcar un gol, goleado y con los besos de consuelo de Maradona. Si no se tiene en cuenta, que es lo que finalmente ha parecido con los galardones del mejor jugador y entrenador, que ha recaído en Mourinho en lugar de Del Bosque, Iniesta, pese a su grandeza, no debería estar en el podio y en su lugar debería haber estado Sneijder, campeón de la Serie A, Copa de Italia, Liga de Campeones (con un equipo tan limitado con el Inter) y subcampeón del Mundial. Pero parece que la fusión del premio también ha dado a luz un híbrido de criterio.

La votación y el reparto de votos entre jugadores españoles también ha perjudicado a Iniesta y Xavi. Entre los 11 primeros, sin contar con los finalistas, hay otros cuatro españoles -Casillas, Villa, Xavi Alonso y Puyol- que aglutinan un 8,1 por ciento, lo que ha beneficiado a Messi en una votación ya de por sí dividida entre los otros dos jugadores del Barcelona. Iniesta tuvo un 17,36 por ciento y Xavi un 16,48, por lo que si esos votos se hubieran repartido podrían haber alcanzado quizás el 22,65 por ciento con el que acabó Messi.

Más allá de que el fútbol español se haya visto perjudicado por tener a tantos jugadores buenos, el sistema de votación tampoco se explica mucho, porque si los tres primeros acaparan más del 56 por ciento de las votaciones de los corresponsales de France Football y los capitanes y entrenadores de las selecciones, ¿cómo es que no se ha hecho otra vuelta entre los tres primeros para que todo fuera más limpio? Pero claro, todo se reduce a que si esto lo organiza la FIFA, que dio el Balón de Oro del Mundial a Forlán por pegar cuatro pelotazos con suerte a un balón irregular, apaga y vámonos. A punto estuvieron de darle el Guante de Oro a Luis Suárez en lugar de a Casillas para quedarse tranquilos.

Mosqueo al margen, me sorprendió que Iniesta estuviera entre los tres primeros. Si el Balón de Oro fuera un premio al esfuerzo y a la superación, sin duda sería suyo. Se pegó media temporada recayendo en lesiones musculares después del varapalo moral de la muerte de su amigo Jarque. Pero estaba ahí sobre todo por el Mundial, en el que pese a estar medio frito (antes de que metiera el mítico gol de la final ante Holanda, todos veíamos que estaba físicamente fundido y era claro candidato a ser cambiado en la segunda mitad), intervino en todos los goles decisivos a partir del partido de Chile, excepto en el de Alemania. Su calidad no se cuestiona, pero siendo objetivos, excepto por el Mundial, su año fue para olvidar.

Yo soy de Xavi, pero parece ser que en el fútbol de la FIFA sólo valen los goles. Los que los dan y de vez en cuando marcan algunos pasan más desapercibidos ¿Qué más da que sea un centrocampista irrepetible que maneje los hilos del mejor equipo de la historia y que haya conseguido ganar el primer Mundial para España? El símbolo individual de una escuela de juego. Las batutas no venden y es una pena, porque va a tener difícil con sus 30 años volver a estar ahí. A no ser que se lesione Messi, estando en el mismo equipo y sin temporadas en las que haya citas de selecciones, los focos de los títulos del Barcelona siempre se los llevará Messi, a no ser que pegue un bajón a lo Ronaldinho, algo que parece inimaginable. Así que parece que el 6 del Barca y 8 de la selección no podrá coronar  su carrera con este premio.

Después de todo esto, a aquellos que piensan que el premio de Messi es inmerecido habría que recordarles también que la temporada pasada fue en la que Messi maravilló a todo aficionado que se precie con partidos escandalosos tanto en España como en Europa. Los cuatro goles al Arsenal en los cuartos de final de la Champions; el ‘hat-trick’ contra el Valencia, al que metió uno de los goles que ha estado entre los diez mejores goles del año; otro hat-trick ante el Zaragoza … en fin, no tiene otro nombre: escandaloso.

Como muy bien ha dicho Guardiola, “Messi no roba, sino da al aficionado”. No se puede resumir mejor, pero la parroquia española no creo que se sienta atracada por Messi precisamente, sino, una vez más (el Balón de Oro de con Raúl de favorito para Owen, lo de Forlán en Sudáfrica, el Mundial 2018 para Rusia…) por la FIFA de Blatter y la UEFA de Platini. En fin, somos campeones del mundo, y eso no se vota, que más da.

A hacer puñetas el modelo

Jesús Ollero | 30 de noviembre de 2010 a las 12:04

campnou

Semanas de incesantes análisis, discursos grandilocuentes por parte y parte, bravatas y demás, y al final sólo un equipo en uno de los Barcelona-Real Madrid más desiguales que recuerdo, cuando se esperaba justo lo contrario. Sin buscar culpables, porque en este tipo de situaciones se cometen serias injusticias señalando a unos o a otros, entiendo que Mourinho ha sucumbido en cierta medida a los empalagosos elogios de la prensa madrileña-madridista olvidando las dos formas básicas de encarar el potencial del Barcelona.

La baja de Higuaín, indudablemente, trastoca toda la forma de jugar del Madrid y posiblemente imposibilita una presión eficaz arriba. No es Özil el elemento que mejor siga la presión que ha vestido de blanco, que digamos, y Cristiano Ronaldo bajó los brazos muy pronto viendo que Benzema no le seguía y que Di María estaba muy hipotecado con Alves.

Introducir a Benzema en lugar de a un centrocampista fuerte y físicamente espectacular como Lass Diarra fue el principio del fin del Madrid. Guardiola fue fiel a sí mismo. Mourinho lo fue al Madrid de esta temporada, pero no a Mourinho. Con Lass habría obtenido igualdad de número por el centro y mayor capacidad para controlar a Xavi, muy cómodo con Busquets e Iniesta cuando Xabi Alonso sólo tiene cerca a Khedira y la salida de balón del alemán parece insuficiente.

Si la presión adelantada es poco viable, al menos aguantar el tipo en el centro del campo. Esa premisa no se dio y Mourinho tampoco quiso cargarse a Özil o Benzema con un cambio que a los veinte minutos, con 2-0, era un clamor. El Barcelona estuvo siempre comodísimo y cualquier intento por apoyar la sangría por el centro se convertía en un pase abierto para buscar la espalda, amplísima, de Sergio Ramos y de Marcelo.

Conste que hablar después de lo que se ha visto tiene poco valor y que es posible que Mourinho sea capaz de convertir este palo en un punto de rebote. El Barcelona es el equipo más brillante del fútbol moderno (entiéndase el inicio del fútbol moderno en el Milan de Sacchi) y pocos han conseguido frenarle. Mourinho ya lo hizo. Pero no así. Quiso hacerlo como se espera que lo haga el Madrid en lugar de hacerlo como se espera que lo haga Mourinho.

El Barcelona tuvo el viento de cara en momentos clave –los dos primeros goles no son razonables a este nivel, puede haber penalti a CR7 con 2-0, Villa sentencia en posición dudosa…– pero era cuestión de tiempo que derribara al oponente y que lo hiciera con contundencia. Es evidente que el nivel futbolístico azulgrana es superior, pero la capacidad de equilibrar defensa y ataque del Madrid le situaba en un estadio parejo. Si el ataque no funciona porque no se huele el balón y se defiende adelantado sin guardar la línea, el resultado es el duelo más descafeinado de los últimos años: busquen una cita de este porte que estuviera resuelta en veinte minutos.

“Es una derrota muy fácil de digerir”, dijo Mourinho. No creo que el madridismo piense eso, ni el barcelonismo tampoco. “Si ganamos, mañana será martes; si perdemos, mañana será martes”, señaló la víspera. Vaya martes… Guardiola, a lo suyo, habló de cantera y de humildad, elogió al Madrid y vaticinó una Liga apretada hasta el final. Mourinho miró hacia dentro y puede que este 5-0 tenga sus consecuencias (Sergio Ramos, Khedira, Benzema…) Esperemos que la Liga aguante la emoción bastante más que el duelo del Camp Nou.

PD: Volvamos al título. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Lo bueno es mantener el ideario de un equipo. Ayer, lo mejor era otra cosa. A hacer puñetas el modelo, pues.

Resumen del partido

El pique con Cristiano Ronaldo por su empujón a Guardiola

El 5-0 de la temporada 93-94

La camiseta de Callejón y el ridículo Comité de Competición

Jesús Ollero | 24 de septiembre de 2010 a las 17:59

Vamos a obviar el hecho de que en nuestro país hay una cadena que monta un reportaje a mayor gloria de su producto estrella y se permite el lujo de comparar a una polemista malhablado y de enorme tirón popular con Eva Perón y Lady Di. Obviar esto es muy importante, porque en caso contrario no merece la pena perder el tiempo en criticar a los comités que sancionan estupideces.

Lo de José Callejón es de traca. Vale que está tipificado que no se pueden enseñar camisetas, quitarse la propia y hacer cosas raras durante el partido. Pero entre quitarse la camiseta como hizo Iniesta con ese gol con el que siempre soñaremos y lo que hizo Callejón hay una diferencia: que los árbitros españoles a veces se comportan como seres ridículos y que están amparados en los ridiculísimos comités.

Esto es lo que consignó el colegiado Teixeira Vitienes sobre la celebración de Callejón al marcarle al Almería el pasado fin de semana: “El Jugador Nº 8, D. José María Callejón Bueno, del R.C.D Espanyol de Barcelona, en la celebración del gol conseguido por su equipo, se levantó levemente la camiseta mostrando una camiseta debajo de ésta con una rostro serigrafiado no identificado”.

El Comité de Competición, el invento más desastroso que recuerdo, ha acordado sancionar a Callejón con una multa de entre 2.000 y 3.000 euros por enseñar ligeramente una camiseta cuyo contenido no ve el árbitro. Amarilla y multa. ¿Amarilla? Pues no, el árbitro no le enseñó la amarilla. Se la otorga directamente Competición. ¿Alguien entiende algo? Da igual que sea Dani Jarque, fallecido en agosto de 2009 siendo capitán del Espanyol. “Creo que hay que tener sensibilidad y coherencia” dice el estupefacto multado. Mucho le pide a semejante organismo. Ya sobra que el árbitro haga constar algo de lo que no tiene certeza, pero la sanción a posteriori de Competición es de un ridículo espectacular.