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El Mundial de los dientes de sierra

Jesús Ollero | 14 de julio de 2014 a las 15:09

Alemania campeona del mundo. ¿Sorprendente? Poco. Vayamos por partes.

A decir verdad, la mayoría de las dudas se empezaron a despejar en la primera fase. La segunda, en la que se ha decidido todo lo bueno y lo malo de Brasil 2014, lo que hizo es descubrirlas definitivamente. Con estruendo en el caso de Brasil pero con pocas (o ninguna) sorpresas. No pintaba este Mundial para vivir nada menos que ocho prórrogas. Contando con que la segunda fase la componen 16 partidos, la mitad es mucho. Iguala el récord de Italia 90, aquel Mundial en el que Argentina llegó a la final eliminando contra pronóstico a Brasil en octavos para sobrevivir a dos tandas de penaltis ante Yugoslavia e Italia. Como ahora, la albiceleste contaba con el mejor jugador del mundo (entonces Maradona), sólo marcó dos goles en la segunda fase y uno desde cuartos. Y, como ahora, perdió la final ante Alemania. Italia 90 fue el último Mundial en el que las semifinales las disputaron cuatro campeones del mundo.

En Brasil ha sido donde más campeones del mundo han caído en primera ronda. España, Inglaterra e Italia. Iguala al Mundial 2002 (Francia, Uruguay y Argentina). Una barbaridad teniendo en cuenta que sólo hay ocho. En Suráfrica pasaron todos (entonces había siete). De los otros cinco, tres llegaron a semifinales acompañados de Holanda, la eterna aspirante. En octavos de final pasaron los ocho campeones de grupo. Desde entonces las estrellas más esperadas se fueron apagando en favor de los colectivos. James Rodríguez y Keylor Navas han sido de lo más destacable del Mundial pero se quedaron en cuartos (las selecciones de Colombia y Costa Rica jugaban esa ronda por primera vez). Messi no marcó en la segunda fase, Müller apenas un gol en el revolcón a Brasil, Neymar tampoco marcó, ni Benzema. Y así… Klose, con su gol a Brasil (el segundo del 1-7) superó a Ronaldo como el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo: 16 tantos. La elección de Messi como mejor jugador del torneo dice bien poco del galardón y del propio torneo. Kahn, Zidane, Forlán y Messi han sido los cuatro últimos elegidos. El uruguayo ni siquiera jugó la final (aunque hizo un magnífico torneo). Los otros tres salieron derrotados del partido decisivo. Los cuatro estaban en nómina de Adidas. Glups…

Octavos de prórroga; cuartos de confirmación

El torneo empezó a torcerse para Brasil desde su debut. La mano que echó Nishimura con aquel vergonzoso penalti a Fred que permitió (junto a dos regalos del meta Pletikosa) la remontada ante Croacia no se repitió en adelante. El comodín del público hay que jugarlo en otro momento… Si México acrecentó las dudas Chile tuvo en su mano reventar el Mundial. Pinilla reventó el larguero en la última jugada de la prórroga y Brasil lloró de sufrimiento pasando por penaltis. Colombia, su rival en cuartos, despachó a Uruguay (sin Luis Suárez, sancionado por su mordisco a Chiellini en la fase de grupos) con un colosal James Rodríguez, autor del mejor gol del torneo con bastante diferencia. En mi humildísima opinión, el jugador más destacado de un Mundial sin estrellas evidentes. En cuartos, a los cafeteros les pudo la presión y Brasil puso el partido imposible por puro aplastamiento. Cuando Colombia reaccionó y James Rodríguez encontró a Bacca para superar en paredes a la nerviosísima defensa local, ya era tarde.

Francia mantuvo su notable solvencia ante Nigeria, rota en cuanto los galos subieron un grado la exigencia en el tramo final del encuentro. Deschamps deshizo su plan de situar a Giroud en punta y a Benzema en la izquierda, y en cuanto apareció Griezmann se evaporaron las opciones africanas. Alemania, ante el otro equipo africano aún en liza, pasó serios apuros y tuvo que esperar a la prórroga para superar a Argelia, que ni con 2-0 se rindió para apurar a los germanos con un tanto a un minuto del final (cuatro con el alargue para sufrimiento de Löw). Los dos equipos africanos que jugaron contra Alemania son los que más dificultades crearon a los después campeones: Ghana empató (el resto de encuentros los ganó Alemania) y Argelia cedió 2-1. Tres goles entre ambos de los cuatro recibidos en todo el torneo por la Mannschaft (el cuarto fue el de Oscar en el 1-7 a Brasil). Primer gran choque de trenes en la segunda fase con dos campeones del mundo: Francia-Alemania. Hummels marcó pronto a balón parado y a decir verdad Francia no fue capaz de hacer daño a su rival. Alemania no sentenció pero nunca dio la sensación de dejar escapar la clasificación.

Por el otro lado, Holanda protagonizó la única remontada de toda la segunda fase. Dos goles en cinco minutos para despedir a México, que había mostrado una buenísima cara en el torneo. Un córner horriblemente defendido dio en bandeja el empate a Sneijder y un penalti inconcebible a Robben (no por si era o no penalti sino por la facilidad con la que se metió hasta la cocina) evitaba la prórroga en el descuento. Costa Rica había asombrado en un grupo con tres campeones del mundo, Uruguay, Italia e Inglaterra, en el que acabó primero con un único gol en contra. Ahí acabó su capacidad de sorpresa, pues Grecia es defensiva por definición. La suerte parecía dar la espalda a los ticos con el empate heleno en el descuento, pero Keylor Navas metió a su selección por primera vez en cuartos parando dos penaltis. En esa ronda, Holanda dominó de principio a fin, con varios tiros a los palos y con Costa Rica encerrada por necesidad. Incapaz de meter una dentro a pesar de acumular una ocasión tras otra, Van Gaal realizó el cambio más comentado del Mundial: metió a Krul cambiando de portero en el minuto 121 y adivinó todos los tiros del rival deteniendo dos. La oranje, que nunca había ganado una tanda de penaltis en un Mundial, estaba en semifinales.

Argentina disputó tres prórrogas en cuatro encuentros para el total de ocho prórrogas del torneo. La primera fue ante Suiza, que después de inquietar se encerró lamentablemente hasta que Messi encontró a Di María y el Fideo desbarató el plan helvético. Bélgica y Estados Unidos lo guardaron todo para la prórroga, eléctrica a más no poder. Un espectacular Tim Howard había evitado el triunfo belga con un repertorio de paradas tremendo. Entró Lukaku y Bélgica encontró los espacios para dar por terminada la presencia de Klinsmann y su tropa. En cuartos, Bélgica le duró a Argentina 8 minutos, los que tardó Higuaín en enganchar un tiro cruzado que sorprendió a Courtois. Argentina fue mejorando, sobre todo en firmeza. Pocas alegrías pero cada vez menos dudas atrás. Viendo su arsenal ofensivo, parecía bien resuelta la ecuación a pesar de apuestas como Gago, lento hasta el hartazgo. La lesión de Di María se unía a la de Agüero. Malas noticias para la albiceleste, con Messi lejos de su mejor momento físico.

Semifinales: Adiós humillante a Brasil

Cuatro superpotencias en la fase decisiva del torneo: Brasil-Alemania por un lado y Holanda-Argentina por otro. Con Thiago Silva sancionado y Neymar lesionado (tremendo rodillazo del colombiano Zúñiga), Brasil terminó de cavar su tumba sin referencias y sin un esquema adecuado para hacer frente a la ambiciosa propuesta de Joachim Löw. La primera media hora pasará a la historia de las historias del fútbol mundial, con una avalancha germana impropia de un país futbolísticamente de referencia como Brasil. De entrada, Müller abrió el marcador rematando un córner con el interior del pie a un metro del área pequeña. Garrafal error defensivo que daba paso a la mayor verbena jamás vista. David Luiz y Dante enseñaron mucho más pelo que capacidad defensiva y Marcelo fue ninguneado por completo. El rodillo alemán elevado a la máxima potencia. El fútbol más agresivo, acertado y eficaz que se recuerda. 0-5 sin piedad a la media hora, 1-7 al final y Brasil humillada como nunca. El Maracanazo, que ha perseguido a su selección desde 1950, fue un accidente terrible. Lo del Mineirao de Belo Horizonte fue un ridículo inigualable. 64 años hay entre ambos momentos. Puede que nunca más Brasil opte a organizar la Copa del Mundo.

La otra semifinal vino a confirmar los altibajos de esta Copa del Mundo. Lo peor no fue el 0-0 entre Holanda y Argentina sino el miedo animal a perder. Casi sin ocasiones, una semifinal no puede ser el peor partido del torneo. Sus protagonistas no pueden permitir eso. Con Argentina cortocircuitada sin Di María (aunque Enzo Pérez daba más circulación) y con Vlaar y el mediocampo oranje secando a Messi, el partido no ofreció nada de nada. Para colmo, Van Gaal tuvo que hacer dos cambios obligados (dos jugadores que habían arrastrado lesiones en el torneo, ejem) y al dar descanso a un agotado Van Persie se quedó sin cambios para los penaltis. No entró Krul, se quedó Cillessen y Argentina marcó todos sus lanzamientos. Holanda falló dos, y adiós.

Die Mannschaft: Welt Meister

Haga revisión de amigos y conocidos y seguro que la mayoría (por no decir todos) lamentaron muy poco el revolcón de Alemania a Brasil. Todo lo contrario, incluso. No tan acusada pero costaba encontrar aficionados españoles que apoyaran a Argentina en la final. Por afinidad debería ser todo lo contrario, pero la brillantez de la apuesta alemana y lo discreto del juego argentino convertían a Alemania, para muchos, en el relevo de España como mejor equipo del mundo.

La final, en realidad, no fue una barbaridad de fútbol pero tuvo de todo. Partido de dientes de sierra, como todo el campeonato, y reparto de opciones claras a pesar del claro dominio del balón alemán. Los arrebatos de Messi quedaron eclipsados en el primer tiempo por los de Lavezzi, pero la lesión de Khedira en el calentamiento y de Kramer a la media hora debilitaron el centro del campo alemán y Sabella decidió indicir en la cuestión a costa de sacrificar a su mejor hombre del primer acto. Argentina estuvo a punto de dar con la tecla para hundir el transatlántico alemán, pero tuvo que ceder el ritmo y en la prórroga pensó casi en exclusiva en los penaltis. El gol de Götze repitió el final de Italia 90 (1-0 para los germanos), y a Higuaín le perseguirá toda la vida esa jugada a los veinte minutos…

Luego vino lo que vino. Premio al mejor jugador del torneo para Messi (¿?) y al mejor joven para el francés Pogba. Neuer recibió el de mejor portero y James Rodríguez fue el máximo goleador. Mascherano y Boateng fueron los mejores de la final. Mascherano, de hecho, fue el mejor de Argentina todo el torneo. Cuarta estrella para Alemania, verdugo de tres campeones del mundo para que Lahm levantara la copa que horas antes devolvió Puyol, el autor del gol que retrasó en Suráfrica lo que ya es inevitable: que Alemania saliera campeón.

 

Resumen del Grupo F: Messi, y basta

Jesús Ollero | 26 de junio de 2014 a las 17:55

Sin rival aparente, Argentina misma se empeñó en abrir un poco la manga con dos primeros partidos ciertamente preocupantes. Nigeria se metió en octavos después de un triunfo muy polémico contra Bosnia y hasta Irán llegó con opciones a la última jornada. Poco trascendente grupo, en cualquier caso, que dejó a Messi como principal y casi único protagonista.

Argentina se encomendó a su superestrella, que mostró un estado físico entre poco y nada parecido a la abulia de la selección española. Lo cargado del calendario no parece haber influido tanto en un Messi que posiblemente ha completado su temporada menos brillante con el Barcelona y con menor continuidad en el juego por algunas lesiones. Pero a Brasil, allí donde se le exigía de verdad después de su irrelevancia (por juventud) en 2006 y por la brusquedad con la que se despidió la albiceleste en 2010 (4-0 en cuartos ante Alemania), ha llegado fino-fino. Aunque Sabella le diera descanso en la última media hora contra Nigeria, su estado físico es óptimo y todo el equipo se adapta a él. Es Alejandro Sabella quien va ajustando algunas cosas y tiene pinta de que Argentina tiene margen de mejora.

Contra Bosnia, en el estreno, jugó asombrosamente con cinco defensas, algo que tuvo que cambiar al descanso por la penosa imagen que ofrecía su centro del campo. Con Messi de todocampista ante la falta de recursos, el giro con un delantero más y una elección de elementos más adecuada permitió a Argentina frenar a una Bosnia con más fútbol que resultados. Ante Irán, con los cambios perfilados, no terminó de mejorar y Messi rescató a la albiceleste en el descuento cuando los asiáticos acumulaban tres o cuatro ocasiones para haber dado la gran campanada del torneo. Ante Nigeria todo cambió. Mucha fluidez arriba, poca contundencia atrás, un centro del campo aceptable pero mejorable (Gago-Mascherano) y la sensación de que Argentina es capaz de aguantar un intercambio de golpes (y goles) con la brutalidad que tiene arriba. Espectacular Messi y fantástico Di María. No son ya los que juegan, empezando por Messi y siguiendo por Di María, Higuaín o Agüero (veremos su lesión) sino por los que esperan (Lavezzi, Palacio, Ricky Álvarez, el inédito Enzo Pérez…)

argentina
Su camino, si no se complica la vida, es expedito. Con Suiza esperando en octavos, si se cumple la lógica esperaría el ganador del cruce entre el primero del grupo H (¿Bélgica?) y el segundo del grupo F (¿USA?). O sea.

Nigeria, que fue eliminada en 2010 compartiendo grupo con Argentina, esta vez acompaña al favorito a octavos. Le espera Francia (glups). Las águilas verdes flojearon contra Irán y aguantaron a Bosnia, mostrando su mejor cara ante Argentina. Buena señal para los cruces. En defensa ha mejorado y mantiene una verticalidad arriba que puede pasar factura a cualquiera, pero no parece con suficientes argumentos para dar una sorpresa de las de verdad. La fuerza de Emenike ha guiado al resto. Menos talentoso que muchos de sus compañeros, su fútbol físico ha permitido a los africanos competir de manera decidida. Y vaya dos goles de Musa a Argentina…

A Bosnia le ha pesado de forma extrema empezar contra Argentina. Jugó muy bien y no recibió recompensa, con Pranjic y Misimovic controlando el juego a la perfección. Ha dado la impresión de que Dzeko, su jugador más reconocible, no termina de encajar en la forma de jugar de esta selección, pero tiene que jugar por fuerza por su capacidad rematadora y realizadora. Eso sí, no tiene la movilidad en estático de sus compañeros y eso se ha notado. Argentina les ganó dándose un poco de vergüenza de sí misma y contra Nigeria se les anuló un gol legal (fantástica maniobra de Dzeko) para recibir poco después un gol que comenzó por posible falta (el único tanto del partido), con lo cual los bosnios llegarona a la última jornada eliminados y sin nada en juego ante Irán, a la que despacharon ya sin presión y con unos cuantos suplentes. Para ser su debut no está mal pero perfectamente podrían haber avanzado a poco que el orden de juego hubiera sido diferente.

Irán ya apuntaba maneras antes de viajar, con su seleccionador Queiroz avisando de que no tendrían nada que hacer trabajando en las concidiones en las que lo hacían. Con el trabajo del portugués, los árabes han mostrado un juego interesante y digno al mil por mil, pero insuficiente a este nivel. Sin gol no hay nada que hacer y en sus dos primeros partidos tutearon a Nigeria y asustaron a Argentina sin premio ninguno. Llegar con opciones a la tercera jornada contra Bosnia ya tenía mérito pero ahí ya no dieron para más.

Cansado de Képler

Antonio Galiano | 24 de enero de 2012 a las 18:40

Pepe. Seguramente uno de los nombres más comunes que se escuchan en la vida diaria de cualquier español. ¿Quién no tiene un familiar Pepe, amigo Pepe o conocido Pepe? Pues ahora también hay que oír y leer el dichoso nombre ya martilleante en todos los medios bajo hasta llegar a aborrecerlo.

El pisotón con premeditación que Képler Laveran Lima Ferreira -su nombre real, por el que le voy a llamar de aquí hacia abajo, para no saturar más- plantó en la mano de Lionel Messi cuando éste yacía en el césped tras una falta ha sido el tema que ha acaparado la larga resaca de la ida del Real Madrid-Barcelona de la Copa del Rey. Primero con el debate sobre si el Real Madrid debería sancionarlo de forma interna; luego por su poca creíble disculpa alegando que fue inintencionada; y ahora sobre si debe ser alineado en el Camp Nou por su entrenador, compatriota y defensor acérrimo, José Mourinho.

Lo que opino de Képler ya lo expuse no hace mucho tiempo en otro artículo en el que me sorprendía su falta de fechorías en el arranque de la temporada. Un jugador de condiciones defensivas innegables, por su rapidez y anticipación, con cierta carencia táctica y proclive a la locura transitoria, pero recuperable. Ahora, vista su continua reincidencia en acciones violentas, de verdad parece que ya no tiene remedio, ni con Mourinho ni sin él.

Porque sólo un certificado que dijera que de vez en cuando pierde el juicio explicaría que un jugador vuelva a jugarse la roja sin miramientos en un partido de tal importancia. No sólo con el juego al límite, sino también con agresiones que las cámaras nunca dejan pasar. Alguien debería decirle, primero, que ese tipo de juego sucio da asco. Y segundo, que ésta ya no es la época de los temibles centrales con bigote, en la que el número de cámaras que se utilizaba en la retransmisión de un partido no abarcaba a veces ese tipo de acciones. Lo que se hace ahora, el ojo lo acaba viendo gracias al objetivo.

Dejando la salud mental de Képler al margen, no se le ve mucho sentido a la polémica de si debe jugar o no en el Camp Nou. Si yo fuera Mourinho, no le pondría a menos que le practicara una reprogramación de urgencia, pero no será ésta la opción por la que se decidirá el entrenador, considerando lo que le gusta provocar y que no se fía de Rafael Varane ni de Raúl Albiol y que Ricardo Carvalho está para el arrastre -el que no cometiera fallos garrafales en la ida no esconde que Ramos tuvo que multiplicar sus esfuerzos para tapar la lentitud de su compañero-. Si está bien físicamente, y como ha declarado el técnico, Képler jugará pese al riesgo añadido de que se encuentre un ambiente como el que recibió a su compatriota Luis Figo en su vuelta al Camp Nou y acabe de volverse majara de remate.

Tampoco se puede dejar escapar que es cierto, como se ha encargado de recordar la prensa madridista, que el Barcelona no castigó a Hristo Stoichkov cuando pisó al árbitro Urizar Azpitarte y creyó a Busquets cuando negó que hubiera llamado a Marcelo “Mono” la temporada pasada. Si no está sancionado, Mourinho también está en su derecho de excusar y utilizar a su jugador si le hace falta, aunque no se crea la explicación ni él.

El mayor problema de todo esto es que no se debía haber llegado al último debate. ¿Cómo un comité, con las imágenes en la mano, no actúa de oficio y corta este tipo de conducta violenta de raíz sancionándolo? Y es que tiene razón Sandro Rosell cuando compara -salvando las distancias de la gravedad- el caso de Képler con el de Balotelli, que será castigado con cuatro partidos por pisar la cabeza de Parker, del Tottenham. El jugador no vio ni amarilla y ahora será sancionado. Es lo normal. Sólo con un castigo ejemplarizante así, quizás la próxima vez el futbolista luso se piense dos veces hacer de las suyas. O no. Por su pateo a la espalda de Casquero le cayeron diez partidos y parece que eso no le hizo aprender la lección. Lo que decía, Pepe-Képler, una misión imposible.

El ‘híbrido’ de oro

Antonio Galiano | 12 de enero de 2011 a las 22:12

Duele menos, pero duele. El hecho de que Messi se lleve el Balón de Oro cuando el fútbol español esperaba coronar el reconocimiento colectivo con un premio individual matiza la decepción, pero esta enraíza una vez más y deja mosqueado al personal. Estamos de acuerdo en que el argentino es el mejor jugador del mundo en estos momentos, y parece que lo será por muchos años, pero el híbrido formado por al antiguo Balón de Oro y el FIFA World Player premia una temporada, y no se puede obviar que al año colosal de Messi le faltó el broche del Mundial, que si lucían sus compañeros, y que en las últimas ediciones ha pesado mucho en la concesión. Esta vez, con españoles de por medio, no fue así.

Aclárense señores. El Mundial vale un Balón de Oro o no, pero no a medias. Si la cita de Sudáfrica es determinante, se explica que Iniesta y Xavi estén entre los tres finalistas, pero no que Messi se vaya a su casa con el premio igual que se fue de Sudáfrica sin marcar un gol, goleado y con los besos de consuelo de Maradona. Si no se tiene en cuenta, que es lo que finalmente ha parecido con los galardones del mejor jugador y entrenador, que ha recaído en Mourinho en lugar de Del Bosque, Iniesta, pese a su grandeza, no debería estar en el podio y en su lugar debería haber estado Sneijder, campeón de la Serie A, Copa de Italia, Liga de Campeones (con un equipo tan limitado con el Inter) y subcampeón del Mundial. Pero parece que la fusión del premio también ha dado a luz un híbrido de criterio.

La votación y el reparto de votos entre jugadores españoles también ha perjudicado a Iniesta y Xavi. Entre los 11 primeros, sin contar con los finalistas, hay otros cuatro españoles -Casillas, Villa, Xavi Alonso y Puyol- que aglutinan un 8,1 por ciento, lo que ha beneficiado a Messi en una votación ya de por sí dividida entre los otros dos jugadores del Barcelona. Iniesta tuvo un 17,36 por ciento y Xavi un 16,48, por lo que si esos votos se hubieran repartido podrían haber alcanzado quizás el 22,65 por ciento con el que acabó Messi.

Más allá de que el fútbol español se haya visto perjudicado por tener a tantos jugadores buenos, el sistema de votación tampoco se explica mucho, porque si los tres primeros acaparan más del 56 por ciento de las votaciones de los corresponsales de France Football y los capitanes y entrenadores de las selecciones, ¿cómo es que no se ha hecho otra vuelta entre los tres primeros para que todo fuera más limpio? Pero claro, todo se reduce a que si esto lo organiza la FIFA, que dio el Balón de Oro del Mundial a Forlán por pegar cuatro pelotazos con suerte a un balón irregular, apaga y vámonos. A punto estuvieron de darle el Guante de Oro a Luis Suárez en lugar de a Casillas para quedarse tranquilos.

Mosqueo al margen, me sorprendió que Iniesta estuviera entre los tres primeros. Si el Balón de Oro fuera un premio al esfuerzo y a la superación, sin duda sería suyo. Se pegó media temporada recayendo en lesiones musculares después del varapalo moral de la muerte de su amigo Jarque. Pero estaba ahí sobre todo por el Mundial, en el que pese a estar medio frito (antes de que metiera el mítico gol de la final ante Holanda, todos veíamos que estaba físicamente fundido y era claro candidato a ser cambiado en la segunda mitad), intervino en todos los goles decisivos a partir del partido de Chile, excepto en el de Alemania. Su calidad no se cuestiona, pero siendo objetivos, excepto por el Mundial, su año fue para olvidar.

Yo soy de Xavi, pero parece ser que en el fútbol de la FIFA sólo valen los goles. Los que los dan y de vez en cuando marcan algunos pasan más desapercibidos ¿Qué más da que sea un centrocampista irrepetible que maneje los hilos del mejor equipo de la historia y que haya conseguido ganar el primer Mundial para España? El símbolo individual de una escuela de juego. Las batutas no venden y es una pena, porque va a tener difícil con sus 30 años volver a estar ahí. A no ser que se lesione Messi, estando en el mismo equipo y sin temporadas en las que haya citas de selecciones, los focos de los títulos del Barcelona siempre se los llevará Messi, a no ser que pegue un bajón a lo Ronaldinho, algo que parece inimaginable. Así que parece que el 6 del Barca y 8 de la selección no podrá coronar  su carrera con este premio.

Después de todo esto, a aquellos que piensan que el premio de Messi es inmerecido habría que recordarles también que la temporada pasada fue en la que Messi maravilló a todo aficionado que se precie con partidos escandalosos tanto en España como en Europa. Los cuatro goles al Arsenal en los cuartos de final de la Champions; el ‘hat-trick’ contra el Valencia, al que metió uno de los goles que ha estado entre los diez mejores goles del año; otro hat-trick ante el Zaragoza … en fin, no tiene otro nombre: escandaloso.

Como muy bien ha dicho Guardiola, “Messi no roba, sino da al aficionado”. No se puede resumir mejor, pero la parroquia española no creo que se sienta atracada por Messi precisamente, sino, una vez más (el Balón de Oro de con Raúl de favorito para Owen, lo de Forlán en Sudáfrica, el Mundial 2018 para Rusia…) por la FIFA de Blatter y la UEFA de Platini. En fin, somos campeones del mundo, y eso no se vota, que más da.

Sospechosos e indecentes

Antonio Galiano | 22 de septiembre de 2010 a las 17:30

Los tacos de Tomas Ujfalusi no son ni mucho menos los únicos que han cincelado el cuerpo de un rival ni Messi la única macabra obra de arte resultante de un lance más propio de un ring. Pero curiosamente, las acciones violentas y sus protagonistas tienen a veces más cabida en la morbosa memoria de los aficionados que muchas jugadas inolvidables. Algunos de sus protagonistas no volvieron  a jugar, otros nunca volvieron a hacerlo igual y otros tuvieron la suerte de salir del césped enteros (física y profesionalmente) tras cruzarse con algunos de esos sospechosos individuos. Se puede llegar tarde a un balón, pero cómo se llega… eso ya es otra cosa. El futbolista sabe cómo entra, y  si lo hace de forma peligrosa hace gala de su indencencia y su categoría en público,  gracias a las cámaras claro. Aquí queda una selección de las peores entradas de los últimos años:

Burdisso sobre Daniele Conti, 2010

Una de las últimas jugadas en helar la sangre del aficionado. El hijo del ex jugador italiano Bruno Conti se topó con la dureza argentina llevada al extremo. Nicolás Burdisso, aquel al que David Navarro partiera la nariz a traición en un Valencia-Inter de Milán de Champions, decidió que la mejor manera de parar a su rival en su área pequeña era clavándole los tacos en la rodilla derecha. El resultado: 30 puntos de sutura, dos partidos de sanción para el defensa y Daniele Conti que compre un cupón. No tenía los ligamentos afectados y sólo le supuso tres semanas de baja. Su padre, delegado de la Roma, lo vivió desencajado desde la banda.

http://www.youtube.com/watch?v=nqyh37OX48M

De Jong sobre Xabi Alonso, 2010

Después del gol de Iniesta, la patada voladora de De Jong directa al esternón de Xabi Alonso es una de las acciones más recordadas de la final que dio a España su primer Mundial. Por encima incluso de las providenciales paradas de Casillas a Robben. Alonso pudo seguir jugando tras ser atendido y el centrocampista holandés sólo recibió una amarilla.

http://www.youtube.com/watch?v=CexJn5kg-90

Axel Witsel sobre Marcin Wasilewski, 2009

En un partido de la Liga belga, el defensa polaco del Anderlecht Marcin Wasilewski fue al corte en una jugada por su banda derecha. Logró taponar el balón, pero el jugador del Standard de Lieja Axel Witsel le pisó intencionadamente la pierna rompiéndole la tibia y el peroné. La víctima de la entrada lleva más de un año de baja y el infractor estuvo ocho partidos sancionado.

http://www.youtube.com/watch?v=PHCRILQsKr0

Taylor sobre Eduardo, 2008

Sería una de las estrellas en un deuvedé especial sobre lesiones. La imagen del brasileño con pasaporte croata del Arsenal saliendo del campo casi inconsciente del dolor, con la pierna colgando y una mascarilla de oxígeno dio la vuelta al mundo junto a la entrada. La televisión inglesa incluso censuró primeros planos de la entrada, con los tacos a la tibia en el minuto dos y medio de partido. Taylor fue expulsado y Eduardo estuvo casi  un año sin jugar. Wenger llegó a pedir que el central del Birmingham fuera sancionado de por vida.

http://www.youtube.com/watch?v=UgyWaOhopBE

Luis Figo sobre César Jiménez, 2005

La estrella madridista Luis Figo, acostumbrado a recibir de lo lindo, decidió pasarse esta vez al otro lado. En una dispusta en la banda derecha del terreno rival, entró con los pies por delante cuando el zaragocista César ya había despejado el balón lanzándose al suelo. Le destrozó los ligamentos de la rodilla izquierda y el defensa se tuvo que retirar del fútbol dos años y cuatro operaciones después.

Roy Keane sobre Haaland, 2001

Uno de los más duros de la Premier League y de los pocos que ha reconocido que fue a lesionar a su adversario. En un derbi entre el Manchester United y el Manchester City, el irlandés quiso vengarse de una acción producida en un partido tres años antes en el que él mismo se lesionó la rodilla cuando intentaba pegarle una patada a Haaland. La segunda vez que se le cruzó no se le escapó. Sin ninguna intención de buscar el balón, impactó con los tacos diréctamente a la rodilla derecha del noruego, que al año siguiente tuvo que dejar el fútbol.

http://www.youtube.com/watch?v=p_st29mlQwU

Giovanella sobre Manuel Pablo, 2001

En un derbi entre el Deportivo de la Coruña y el Celta de Vigo, Manuel Pablo, por entonces una de las gacelas de la Liga española, no pudo evitar una dura patada abajo de Giovanella, que tocó balón, pero con la mala suerte de que entre sus dos piernas quedó la espinilla derecha del deportivista. La imagen del canario sosteniendo su pierna rota por el gemelo todavía asusta. Manuel Pablo se perdió el Mundial del 2002 y nunca volvió a recuperar la punta de velocidad que le hacía diferente en el lateral derecho.

http://www.youtube.com/watch?v=Y5HoGLiP5OE

Michel Salgado sobre Juninho, 1998

Juninho era uno de los brasileños de moda en 1998. Lo fichó el Atlético de Madrid de Jesús Gil del Middelsbrouhg y tenía casi asegurada su presencia en el Mundial de Francia, hasta que Michel Salgado decidió parar una internada en su área destrozándole el tobillo izquierdo. Se perdió la Copa del Mundo y en 1999 salió del club madrileño para deambular por la liga brasileña, inglesa, escocesa y australiana como un jugador menor. Aún así, estuvo entre los 23 seleccionados de Brasil que ganaron el Mundial de 2002 en Corea y Japón.

http://www.youtube.com/watch?v=w7vbt4sHomA

Goikoetxea sobre Maradona, 1983

Todo un clásico. Corrían las primeras jornadas de la Liga 1983/84 cuando Andoni Goikoetxea se cruzó en el camino del joven astro argentino. Le rompió el tobillo izquierdo, el de su pierna buena. Aún así, reapareció sólo tres meses después y pudo verse la cara con el defensa vasco en la final de la Copa del Rey en el Bernabéu que acabó en batalla campal.

http://www.youtube.com/watch?v=N8_JYHtvTS8

El día que Guardiola dijo basta

Jesús Ollero | 20 de septiembre de 2010 a las 12:54

La performance de Guardiola tras el Atlético-Barcelona me ha provocado náuseas. No por lo que ha dicho, sino por las reacciones que ha tenido. Escuchar a la prensa madrileña, en particular a algún as de nombre compuesto, a otro con nombre de galletas o a un tercero que dice que da balonazos que dejan marca, te conduce sin reparos a cierta repugnancia. Estoy de acuerdo en todo lo que ha dicho Guardiola, un tipo que no me resulta simpático porque siempre he pensado que sus indiscutibles virtudes tácticas esconden a un pésimo perdedor y a un deficiente fichador. O sea, que es un entrenador y punto, no lo que desde Barcelona se pretende vender. Pero estoy de acuerdo en todo con él. Incluso en sus tiritos. Ya está bien y ya veremos si la prensa capitalina tiene lo que debería tener para realizar idénticas insinuaciones a mi admirado Mourinho. Traigo un tweet de JJ Santos (otro que tampoco es santo de mi devoción): “Cada vez soy más de Guardiola. Cuanto más sutil e irónico se muestra en las ruedas de prensa, más zoquetes y torpes se manifiestan sus enemigos”. ¡Claro!

“Hemos jugado de escándalo”, dijo Guardiola con una pose evidente. Por supuesto. Quien lo dude no sabe nada de esto. El Calderón es el único campo que se le resistía a Guardiola. Encima venía tras la cagada con el Hércules y contra un equipo que salvo el resbalón en Grecia está muy al alza. Y para colmo se exhibe de cabo a rabo, en Madrid, y se cruza con toda esa caterva que le desprecia, seguramente y como apunta el autor de Football Vintage, Borja Pardo, porque se expresa mucho mejor que la mayoría de ellos. ¿Por qué iba a dejar pasar la oportunidad de sacar pecho y darle una palmadita condescendiente a quienes aguardan como lobos cualquier detalle para atacarle y restarle méritos?

Plantearse que el Barcelona no hace el mejor fútbol que jamás hayan visto los ojos de todo aquel que no pudiera disfrutar del Brasil del 70 desliza una ignorancia descalificante. Va a resultar que el Barcelona ha ganado todo lo que ha ganado por la estupidez esa del Villarato (¡por dios, qué nivel!). “Sí, Villarato, hemos debido ganar por el árbitro, no preocuparos […] Estoy tan lejos… Puede ser que haya penalti, pero de verdad que ya lo asumimos. No preocuparos, nos beneficia todo el mundo. Si así estáis más tranquilos, quedáos tranquilos”.

Hace dos semanas, después de caer lesionado, Mourinho dijo tener “miedo a que le den una ostia” a Cristiano Ronaldo. Guardiola lanzó un recado a los periodistas (y a todos en general) para que tengan cuidado sobre lo que dicen, piden y exclaman. Ayer, con la salvaje entrada, tobillera, innecesaria y nauseabunda, de Ujfalusi a Messi, Guardiola pidió que se dejen de emplear frases como “a Messi hay que pararle por lo civil o por lo criminal”. “Ustedes han visto también, y ustedes que escriben artículos, tienen una responsabilidad sobre los comportamientos con sus insinuaciones”. Guardiola destacó que jugando “con esta agresividad” el Atlético puede optar a todo. “Con esto no quiero decir que el Atlético haya sido violento”. Messi estará dos semanas de baja: “Messi es el jugador menos tramposo, no se tira, sólo intenta jugar bien y que lo hagan los demás. Los árbitros no tienen que proteger a Cristiano o a Messi, sino a todo el mundo”.

En fin, ver la bilis que destilan algunos periodistas sólo hace que le dé más la razón a Guardiola. Aquí, en el sur, también hemos padecido a implacables analistas que han llegado a llamar portero de discoteca a Pablo Alfaro y que han lanzado campañas para que Javi Navarro no fuera internacional. Y cadenas televisivas que sólo ofrecían imágenes de equipos andaluces (lo hacían en particular con el Sevilla) cuando algún defensa llegaba tarde con la mala suerte de hacerle daño a una superestrella. Esto es lo que se viene a decir en Madrid sobre Ujfalusi, de quien no cuestionamos su nobleza, salvo porque quienes ahora le defienden son los mismos que dudaban de las intenciones de los anteriormente citados.

Aprovecho para recuperar la entrada de Gurpegui al Kun Agüero hace una semana en San Mamés. Más o menos del mismo porte. De momento, las tres entradas tobilleras mencionadas se han saldado con lesiones menores: de la semana de Agüero a los diez días de Cristiano Ronaldo hasta llegar a los previsto quince días para Messi. Pero en una de estas la cosa se pondrá mucho más fea