Archivos para el tag ‘Mourinho’

¿Impropio de Guardiola?

Antonio Galiano | 3 de mayo de 2012 a las 13:44

Será un modelo y una institución que va mucho más allá del fútbol, pero también es una persona. Y eso hace que a veces diga lo que piensa en lugar de pensarse lo que dice, o que simplemente se equivoque. Y eso le ocurrió al término del antepenúltimo partido de Liga, en el que su equipo ya no dependía de sí mismo para evitar el alirón del Real Madrid. El cuarto en la cuenta atrás antes de su marcha tras cuatro años en los que ha conseguido armar el que para muchos es el mejor equipo de la historia y ha construido una imagen y un discurso intachables en el que algunos vislumbran un lado oculto al que ha dado veracidad con sus últimas declaraciones. “El Madrid es el justo campeón, pero han pasado muchas cosas… escondidas por nuestro silencio. Han pasado cosas y están ahí”. ¿Ahora qué pasa? ¿Es impropio suyo lo que ha dicho o era propio y no lo sabíamos? ¿Hay que darle la razón a los fans de Mourinho que argumentan que Guardiola es similar al técnico luso pero menos honesto y transparente?

Cualquier reconocimiento a la figura de Pep Guardiola se queda corto. Cogió un equipo de mucho talento mermado por rémoras de vestuario y el desgaste del hambre saciada y lo ha convertido en un sello a nivel mundial que se ha contagiado a la selección española que ha logrado ser campeona del mundo vertebrada gran parte en sus jugadores. Supo limpiarlo e incorporar canteranos que ni siquiera habían pasado por la Segunda División española que ahora son internacionales; expurgar de malas influencias al que ya es el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, y hacerlo líder; y tejer una seña de identidad desde la deportividad y la educación que tiene que ser un ejemplo para cualquier alevín. Por eso ha decepcionado que estando en la rampa de salida manche ese modelo de comportamiento vertiendo a su manera esas dudas sobre cómo el Real Madrid ha acabado con su hegemonía.

No comparto las formas de Mourinho, y menos aún, la mayoría de las veces, sus quejas. No creo que haya ni que criticarlas porque se descalifican solas. Pero hay que reconocer que sí es verdad que todo el mundo sabe lo que piensa Mourinho porque lo dice. No sugiere, no suelta las cosas sin concretar para luego enconderse detrás de su verborrea y sarcasmo. Para las críticas y los halagos -tras ganar la Liga ha dicho que ha sido la más difícil de su carrera, un gran elogio al Barca viniendo de quien viene-, es así. Sabes de qué va y por qué lo hace, aunque repugne ese juego sucio. Pero su antítesis no es así, por eso en él esa torpeza desconcierta y pone sus intachables formas en entredicho para gozo del fanático madridista, Mou el primero. Y encima, justamente al final de su primer periplo azulgrana (está claro que habrá más en el cargo que sea), y en el momento más inoportuno, cuando ha sido vencido.

Está claro que se refiere a los arbitrajes, y lo mismo no le falta razón. No obstante, lo que se discute es que ha contradicho el discurso de club que impuso de no dudar de la limpieza de la competición ni de los árbitros cuando era respaldado por el éxito. Todo un desplante al aficionado azulgrana que tan orgulloso está de esa filosofía de hablar en el campo que comprende que el fútbol es un deporte en el que hay tener estilo hasta para perder. Aun así, pese a la claridad del error, ya han salido voces escudándolo que alegan que los “silencios” que cita se refieren a las enfermedades de Tito Vilanova y Abidal, pero esas tesis no se sostienen teniendo en cuenta que son dolencias que se han hecho públicas.

El Madrid ha ganado la Liga porque se la merece y lo ha hecho, sea como fuera, en el Camp Nou. Sea justo o no en la diferencia de pareceres. Guardiola es un señor y no debe tirar por la borda su legado deportivo y ejemplar. Todo fallamos, por eso quiero creer en ese ejemplo y me tomo su divagación como un borrón en su cuenta. Ese Barcelona no lo merece, como Mourinho tampoco merece ganarle la partida mediática consiguiendo que Guardiola se ponga a su altura.

Cansado de Képler

Antonio Galiano | 24 de enero de 2012 a las 18:40

Pepe. Seguramente uno de los nombres más comunes que se escuchan en la vida diaria de cualquier español. ¿Quién no tiene un familiar Pepe, amigo Pepe o conocido Pepe? Pues ahora también hay que oír y leer el dichoso nombre ya martilleante en todos los medios bajo hasta llegar a aborrecerlo.

El pisotón con premeditación que Képler Laveran Lima Ferreira -su nombre real, por el que le voy a llamar de aquí hacia abajo, para no saturar más- plantó en la mano de Lionel Messi cuando éste yacía en el césped tras una falta ha sido el tema que ha acaparado la larga resaca de la ida del Real Madrid-Barcelona de la Copa del Rey. Primero con el debate sobre si el Real Madrid debería sancionarlo de forma interna; luego por su poca creíble disculpa alegando que fue inintencionada; y ahora sobre si debe ser alineado en el Camp Nou por su entrenador, compatriota y defensor acérrimo, José Mourinho.

Lo que opino de Képler ya lo expuse no hace mucho tiempo en otro artículo en el que me sorprendía su falta de fechorías en el arranque de la temporada. Un jugador de condiciones defensivas innegables, por su rapidez y anticipación, con cierta carencia táctica y proclive a la locura transitoria, pero recuperable. Ahora, vista su continua reincidencia en acciones violentas, de verdad parece que ya no tiene remedio, ni con Mourinho ni sin él.

Porque sólo un certificado que dijera que de vez en cuando pierde el juicio explicaría que un jugador vuelva a jugarse la roja sin miramientos en un partido de tal importancia. No sólo con el juego al límite, sino también con agresiones que las cámaras nunca dejan pasar. Alguien debería decirle, primero, que ese tipo de juego sucio da asco. Y segundo, que ésta ya no es la época de los temibles centrales con bigote, en la que el número de cámaras que se utilizaba en la retransmisión de un partido no abarcaba a veces ese tipo de acciones. Lo que se hace ahora, el ojo lo acaba viendo gracias al objetivo.

Dejando la salud mental de Képler al margen, no se le ve mucho sentido a la polémica de si debe jugar o no en el Camp Nou. Si yo fuera Mourinho, no le pondría a menos que le practicara una reprogramación de urgencia, pero no será ésta la opción por la que se decidirá el entrenador, considerando lo que le gusta provocar y que no se fía de Rafael Varane ni de Raúl Albiol y que Ricardo Carvalho está para el arrastre -el que no cometiera fallos garrafales en la ida no esconde que Ramos tuvo que multiplicar sus esfuerzos para tapar la lentitud de su compañero-. Si está bien físicamente, y como ha declarado el técnico, Képler jugará pese al riesgo añadido de que se encuentre un ambiente como el que recibió a su compatriota Luis Figo en su vuelta al Camp Nou y acabe de volverse majara de remate.

Tampoco se puede dejar escapar que es cierto, como se ha encargado de recordar la prensa madridista, que el Barcelona no castigó a Hristo Stoichkov cuando pisó al árbitro Urizar Azpitarte y creyó a Busquets cuando negó que hubiera llamado a Marcelo “Mono” la temporada pasada. Si no está sancionado, Mourinho también está en su derecho de excusar y utilizar a su jugador si le hace falta, aunque no se crea la explicación ni él.

El mayor problema de todo esto es que no se debía haber llegado al último debate. ¿Cómo un comité, con las imágenes en la mano, no actúa de oficio y corta este tipo de conducta violenta de raíz sancionándolo? Y es que tiene razón Sandro Rosell cuando compara -salvando las distancias de la gravedad- el caso de Képler con el de Balotelli, que será castigado con cuatro partidos por pisar la cabeza de Parker, del Tottenham. El jugador no vio ni amarilla y ahora será sancionado. Es lo normal. Sólo con un castigo ejemplarizante así, quizás la próxima vez el futbolista luso se piense dos veces hacer de las suyas. O no. Por su pateo a la espalda de Casquero le cayeron diez partidos y parece que eso no le hizo aprender la lección. Lo que decía, Pepe-Képler, una misión imposible.

El muñeco de ‘Mou’

Antonio Galiano | 9 de diciembre de 2011 a las 18:00

Si José Mourinho aprecia a Aitor Karanka, como se le ha escuchado en alguna entrevista, debe replantearse su decisión de ponerlo en el escaparate de las ruedas de prensa. No le hace ningún bien a su segundo entrenador tirándolo al ruedo ante los periodistas. Y al ex jugador, aunque trate de emular la contundencia de su jefe, se le nota fuera de lugar.

Lo que en la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones parecía fruto del mosqueo del luso se ha convertido en un recurso habitual. A Karanka se le ve que lo pasa mal. No está acostumbrado a los focos. Delante de la prensa, más que un mensajero -como se ha autodenominado- parece un mero muñeco al que da voz su ventrílocuo. Incluso intenta asimilar la mala leche de su jefe con la dignidad que puede -“Llevo más de 30 comparecencias y ya he contestado a esa pregunta en muchas de ellas”, ha dicho al ser preguntado por qué no ha salido Mou-. Pero se le ve nervioso, y el periodista lo huele.

El problema ya no es que aparezca para dar la cara que tiene que dar otro, sino que tiene explicar las decisiones que son exclusivamente de ese otro. Este viernes ha tenido que defender que el equipo no será más conservador por optar por un 4-3-3 -el famoso trivote-, esquema que ha confirmado para el partido ante el Barcelona. Dice Mourinho, en voz de su segundo, que el equipo saldrá a atacar pese a apostar por dos centrocampistas de corte defensivo -presumiblemente Sami Khedira y Lass Diarra- acompañando a Xabi Alonso, dibujo que ya ensayó en Mestalla ante el Valencia (2-3). Pese a lo que diga, no cabe duda de que el Real Madrid será mucho más precavido que habitualmente y ha vuelto a abrazar el respeto que parecía haberle perdido al Barcelona en la Supercopa, donde jugó la dupla Alonso y Khedira tanto en la ida como en la vuelta.

La justificación utilizada para usar tal esquema no parece muy convincente. Karanka se ampara en que este clásico es un partido en “circunstancias normales”, no una eliminatoria o una final, y que ahora saben “cómo quieren jugar”. Tampoco ha parecido creíble cuando ha dicho que el encuentro “era un partido más”, recurso habitual en el manual de Mourinho -llegó a decir que el 5-0 era fácil de digerir-, y ha acabado cediendo al admitir que es un “partido diferente”. Si es uno más, como dijo Mourinho días atrás, ¿por qué sale Karanka a la rueda de prensa?

Pues la excusa utilizada anteriormente para exponer a Karanka era que evitaba hablar para no ser sancionado por hacerlo con claridad, como mantiene que le pasó cuando acusó al Barcelona de ser el beneficiario de un complot de la UEFA. La verdad, parece que le gusta llamar la atención con su ausencia para romper la normalidad precedente a un partido. No se concibe que se esconda por miedo a decir algo que no debe. Porque Mourinho no es tonto y sabe morderse la lengua, tal y como hizo cuando compareció tras el incidente del dedazo con Tito Vilanova al final de la Supercopa para intentar ridiculizarlo sin polemizar con el partido: “¿Pito?, ¿tito?, no sé de quién me hablas, no lo conozco”.

Sea cual sea el motivo, está abusando de la lealtad de Karanka y provocando que aparezca ante todos como una especie de sectáreo que defiende a escapa y espada lo que dice su líder. Y eso no está justificado. Lo que no se sabe es quién dará la rueda de prensa el sábado tras el partido. Si gana o pierde el Madrid con polémicas arbitrales, posiblemente saldrá Karanka; si cae sin discusión, aparecerá Mourinho para que no se le acuse de no dar la cara. En cualquier caso, hay que ver el lado positivo. Se puede utilizar el misterio para desempatar las porras, por ejemplo.

El ‘híbrido’ de oro

Antonio Galiano | 12 de enero de 2011 a las 22:12

Duele menos, pero duele. El hecho de que Messi se lleve el Balón de Oro cuando el fútbol español esperaba coronar el reconocimiento colectivo con un premio individual matiza la decepción, pero esta enraíza una vez más y deja mosqueado al personal. Estamos de acuerdo en que el argentino es el mejor jugador del mundo en estos momentos, y parece que lo será por muchos años, pero el híbrido formado por al antiguo Balón de Oro y el FIFA World Player premia una temporada, y no se puede obviar que al año colosal de Messi le faltó el broche del Mundial, que si lucían sus compañeros, y que en las últimas ediciones ha pesado mucho en la concesión. Esta vez, con españoles de por medio, no fue así.

Aclárense señores. El Mundial vale un Balón de Oro o no, pero no a medias. Si la cita de Sudáfrica es determinante, se explica que Iniesta y Xavi estén entre los tres finalistas, pero no que Messi se vaya a su casa con el premio igual que se fue de Sudáfrica sin marcar un gol, goleado y con los besos de consuelo de Maradona. Si no se tiene en cuenta, que es lo que finalmente ha parecido con los galardones del mejor jugador y entrenador, que ha recaído en Mourinho en lugar de Del Bosque, Iniesta, pese a su grandeza, no debería estar en el podio y en su lugar debería haber estado Sneijder, campeón de la Serie A, Copa de Italia, Liga de Campeones (con un equipo tan limitado con el Inter) y subcampeón del Mundial. Pero parece que la fusión del premio también ha dado a luz un híbrido de criterio.

La votación y el reparto de votos entre jugadores españoles también ha perjudicado a Iniesta y Xavi. Entre los 11 primeros, sin contar con los finalistas, hay otros cuatro españoles -Casillas, Villa, Xavi Alonso y Puyol- que aglutinan un 8,1 por ciento, lo que ha beneficiado a Messi en una votación ya de por sí dividida entre los otros dos jugadores del Barcelona. Iniesta tuvo un 17,36 por ciento y Xavi un 16,48, por lo que si esos votos se hubieran repartido podrían haber alcanzado quizás el 22,65 por ciento con el que acabó Messi.

Más allá de que el fútbol español se haya visto perjudicado por tener a tantos jugadores buenos, el sistema de votación tampoco se explica mucho, porque si los tres primeros acaparan más del 56 por ciento de las votaciones de los corresponsales de France Football y los capitanes y entrenadores de las selecciones, ¿cómo es que no se ha hecho otra vuelta entre los tres primeros para que todo fuera más limpio? Pero claro, todo se reduce a que si esto lo organiza la FIFA, que dio el Balón de Oro del Mundial a Forlán por pegar cuatro pelotazos con suerte a un balón irregular, apaga y vámonos. A punto estuvieron de darle el Guante de Oro a Luis Suárez en lugar de a Casillas para quedarse tranquilos.

Mosqueo al margen, me sorprendió que Iniesta estuviera entre los tres primeros. Si el Balón de Oro fuera un premio al esfuerzo y a la superación, sin duda sería suyo. Se pegó media temporada recayendo en lesiones musculares después del varapalo moral de la muerte de su amigo Jarque. Pero estaba ahí sobre todo por el Mundial, en el que pese a estar medio frito (antes de que metiera el mítico gol de la final ante Holanda, todos veíamos que estaba físicamente fundido y era claro candidato a ser cambiado en la segunda mitad), intervino en todos los goles decisivos a partir del partido de Chile, excepto en el de Alemania. Su calidad no se cuestiona, pero siendo objetivos, excepto por el Mundial, su año fue para olvidar.

Yo soy de Xavi, pero parece ser que en el fútbol de la FIFA sólo valen los goles. Los que los dan y de vez en cuando marcan algunos pasan más desapercibidos ¿Qué más da que sea un centrocampista irrepetible que maneje los hilos del mejor equipo de la historia y que haya conseguido ganar el primer Mundial para España? El símbolo individual de una escuela de juego. Las batutas no venden y es una pena, porque va a tener difícil con sus 30 años volver a estar ahí. A no ser que se lesione Messi, estando en el mismo equipo y sin temporadas en las que haya citas de selecciones, los focos de los títulos del Barcelona siempre se los llevará Messi, a no ser que pegue un bajón a lo Ronaldinho, algo que parece inimaginable. Así que parece que el 6 del Barca y 8 de la selección no podrá coronar  su carrera con este premio.

Después de todo esto, a aquellos que piensan que el premio de Messi es inmerecido habría que recordarles también que la temporada pasada fue en la que Messi maravilló a todo aficionado que se precie con partidos escandalosos tanto en España como en Europa. Los cuatro goles al Arsenal en los cuartos de final de la Champions; el ‘hat-trick’ contra el Valencia, al que metió uno de los goles que ha estado entre los diez mejores goles del año; otro hat-trick ante el Zaragoza … en fin, no tiene otro nombre: escandaloso.

Como muy bien ha dicho Guardiola, “Messi no roba, sino da al aficionado”. No se puede resumir mejor, pero la parroquia española no creo que se sienta atracada por Messi precisamente, sino, una vez más (el Balón de Oro de con Raúl de favorito para Owen, lo de Forlán en Sudáfrica, el Mundial 2018 para Rusia…) por la FIFA de Blatter y la UEFA de Platini. En fin, somos campeones del mundo, y eso no se vota, que más da.

Príncipe de Asturias: ¿Mourinho? ¿Guardiola? Pregunten a Mediapro

Jesús Ollero | 18 de octubre de 2010 a las 14:30

Para que luego digan que la prensa no tiene influencia, durante el fin de semana hemos presenciado el mejor ejemplo de cómo conseguir que se haga algo que contraviene claramente los intereses de los clubes. Con Marca a la cabeza, la prensa capitalina ha conseguido convencer a Florentino para que Mourinho dé marcha atrás en su negativa a dejar participar a los jugadores del Real Madrid en la entrega del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes a la Selección Nacional de fútbol, más que nada porque se celebra la noche del viernes 22 y el equipo juega contra el Racing el sábado a las 20 horas.

Entiendo perfectamente el simbolismo del premio, de la selección, etc, etc, etc, etc, pero parece evidente que el enemigo de la organización del evento no ha sido precisamente Mourinho, ni Guardiola. Fecha prefijada para un prefijado calendario que indica desde julio qué viernes son víspera de partido para los equipos que juegan la Champions. No es el caso (lo que hay es Copa del Rey) pero Barcelona y Real Madrid juegan el sábado por decisión de Mediapro, la que maneja las retransmisiones, para entendernos. El último fin de semana sin ser previa de Champions jugaron ambos el domingo…

Toda la artillería mediática clama contra Mourinho (salvo alguna honrosa excepción que señala directamente al programador de partidos) cuando anuncia que no piensa permitir a ninguno de sus internacionales españoles estar en Oviedo para la ceremonia. Guardiola, con toda la lógica, secunda al portugués y los jugadores más representantivos de la selección, en principio, no están convocados para el Premio Príncipe de Asturias.

Tal es el coñazo que ha estado dando la prensa, deportiva y general, con este tema que Florentino se reunió con Mourinho en un hotel de Málaga y Valdano ya anunció en La Sexta justo antes del Málaga-Real Madrid que Casillas recogería el galardón con el compromiso de regresar en avión privado a la capital de España esa misma noche. Caray, La Sexta, la cadena televisiva del mencionado programador… Mejor un mal arreglo que un buen pleito, debió pensar el portugués. Guardiola mantiene el tipo con una salida a Zaragoza fijada para las 18 horas del sábado, con una prensa bastante menos volcada con la selección y con el temor a no poder contar con Xavi y liberarlo para que acompañe a Casillas: “No va a ir ningún jugador que tenga que jugar el sábado”. Todavía hay quien insiste en culpar a Guardiola

Particularmente defiendo la opción de los técnicos, aunque el desbloqueo ha debido llegar de otra manera y no con esta marejada mediática a mayor gloria de quien no debe tenerla (un sector de la prensa). Es normal que los dos técnicos intenten evitar que alguna de sus estrellas acuda a un acto público la noche anterior a un encuentro y a muchísimos kilómetros de distancia. Cualquier esfuerzo por la selección es poco, muy bien, pero en este caso creo que quien debió empezar a esforzarse por convertir gala y fútbol en compatibles es precisamente la organización de la gala, que ha corrido un serio riesgo de reducir la presencia de la selección a Vicente del Bosque.

“Entre Mourinho y Guardiola, le han asestado un golpe de muerte al Príncipe de Asturias del Deporte. El declive era claro y ahora esto”. Esto decía un auténtico tótem del periodismo nacional, Ramón Trecet, en su twitter. No puedo más que discrepar con el maestro. En todo caso, lo que han hecho es defender los intereses de su empresa como es su obligación. Para defender a la selección y al galardón del órdago de Mediapro debieron intervenir otros, me temo.

El día que Guardiola dijo basta

Jesús Ollero | 20 de septiembre de 2010 a las 12:54

La performance de Guardiola tras el Atlético-Barcelona me ha provocado náuseas. No por lo que ha dicho, sino por las reacciones que ha tenido. Escuchar a la prensa madrileña, en particular a algún as de nombre compuesto, a otro con nombre de galletas o a un tercero que dice que da balonazos que dejan marca, te conduce sin reparos a cierta repugnancia. Estoy de acuerdo en todo lo que ha dicho Guardiola, un tipo que no me resulta simpático porque siempre he pensado que sus indiscutibles virtudes tácticas esconden a un pésimo perdedor y a un deficiente fichador. O sea, que es un entrenador y punto, no lo que desde Barcelona se pretende vender. Pero estoy de acuerdo en todo con él. Incluso en sus tiritos. Ya está bien y ya veremos si la prensa capitalina tiene lo que debería tener para realizar idénticas insinuaciones a mi admirado Mourinho. Traigo un tweet de JJ Santos (otro que tampoco es santo de mi devoción): “Cada vez soy más de Guardiola. Cuanto más sutil e irónico se muestra en las ruedas de prensa, más zoquetes y torpes se manifiestan sus enemigos”. ¡Claro!

“Hemos jugado de escándalo”, dijo Guardiola con una pose evidente. Por supuesto. Quien lo dude no sabe nada de esto. El Calderón es el único campo que se le resistía a Guardiola. Encima venía tras la cagada con el Hércules y contra un equipo que salvo el resbalón en Grecia está muy al alza. Y para colmo se exhibe de cabo a rabo, en Madrid, y se cruza con toda esa caterva que le desprecia, seguramente y como apunta el autor de Football Vintage, Borja Pardo, porque se expresa mucho mejor que la mayoría de ellos. ¿Por qué iba a dejar pasar la oportunidad de sacar pecho y darle una palmadita condescendiente a quienes aguardan como lobos cualquier detalle para atacarle y restarle méritos?

Plantearse que el Barcelona no hace el mejor fútbol que jamás hayan visto los ojos de todo aquel que no pudiera disfrutar del Brasil del 70 desliza una ignorancia descalificante. Va a resultar que el Barcelona ha ganado todo lo que ha ganado por la estupidez esa del Villarato (¡por dios, qué nivel!). “Sí, Villarato, hemos debido ganar por el árbitro, no preocuparos […] Estoy tan lejos… Puede ser que haya penalti, pero de verdad que ya lo asumimos. No preocuparos, nos beneficia todo el mundo. Si así estáis más tranquilos, quedáos tranquilos”.

Hace dos semanas, después de caer lesionado, Mourinho dijo tener “miedo a que le den una ostia” a Cristiano Ronaldo. Guardiola lanzó un recado a los periodistas (y a todos en general) para que tengan cuidado sobre lo que dicen, piden y exclaman. Ayer, con la salvaje entrada, tobillera, innecesaria y nauseabunda, de Ujfalusi a Messi, Guardiola pidió que se dejen de emplear frases como “a Messi hay que pararle por lo civil o por lo criminal”. “Ustedes han visto también, y ustedes que escriben artículos, tienen una responsabilidad sobre los comportamientos con sus insinuaciones”. Guardiola destacó que jugando “con esta agresividad” el Atlético puede optar a todo. “Con esto no quiero decir que el Atlético haya sido violento”. Messi estará dos semanas de baja: “Messi es el jugador menos tramposo, no se tira, sólo intenta jugar bien y que lo hagan los demás. Los árbitros no tienen que proteger a Cristiano o a Messi, sino a todo el mundo”.

En fin, ver la bilis que destilan algunos periodistas sólo hace que le dé más la razón a Guardiola. Aquí, en el sur, también hemos padecido a implacables analistas que han llegado a llamar portero de discoteca a Pablo Alfaro y que han lanzado campañas para que Javi Navarro no fuera internacional. Y cadenas televisivas que sólo ofrecían imágenes de equipos andaluces (lo hacían en particular con el Sevilla) cuando algún defensa llegaba tarde con la mala suerte de hacerle daño a una superestrella. Esto es lo que se viene a decir en Madrid sobre Ujfalusi, de quien no cuestionamos su nobleza, salvo porque quienes ahora le defienden son los mismos que dudaban de las intenciones de los anteriormente citados.

Aprovecho para recuperar la entrada de Gurpegui al Kun Agüero hace una semana en San Mamés. Más o menos del mismo porte. De momento, las tres entradas tobilleras mencionadas se han saldado con lesiones menores: de la semana de Agüero a los diez días de Cristiano Ronaldo hasta llegar a los previsto quince días para Messi. Pero en una de estas la cosa se pondrá mucho más fea

Mou, sweet Mou

Jesús Ollero | 16 de septiembre de 2010 a las 18:44

Por mucho que intentemos aferrarnos al entrenador que todos llevamos dentro, reconozcámoslo: Mourinho está muy por encima de cualquier genialidad que nuestra cabeza pueda producir. Si la afición del Madrid logra entender que para ganar no siempre hay que jugar como en los videojuegos, Florentino puede haber fichado al técnico que le dé la gloria que él mismo se quitó eliminando al buenagente Del Bosque, ese que ganó dos Copas de Europa y parecía que las había comprado en unos almacenes, a tenor del trato recibido cuando se fichó a un técnico elegante para echar al técnico que ganaba.

Dicho lo cual, al Madrid le han hecho media ocasión en tres partidos, y aunque hayan sido rivales menores es algo digno de ser tenido en cuenta. Media ocasión, ojo. Este equipo va a ganar un montón de partidos por el simple hecho de no encajar goles. Con lo que tiene arriba, pocas veces se quedará a cero (algunas, claro) y todo junto puede presentar el Real Madrid más competitivo en años. Justo lo que se buscaba. Y encima es el pararrayos más descomunal que se ha visto en tiempos recientes. Todos los focos y todas las broncas para él, toda la tranquilidad para los jugadores.

Mourinho no ha inventado ni la rueda ni el fuego, pero sí logra que la implicación del personal, del multimillonario personal, se multiplique. La arrogancia convertida en esfuerzo y puesta al servicio del colectivo. Qué maravilla… Recuerdo cómo la grada del Bernabéu despreció hasta el hartazgo a Fabio Capello. En sus dos etapas. Y en las dos fue campeón de Liga. En la primera, además de perder el primer partido de Liga en la segunda vuelta (en Vallecas), tuvo la osadía de defenderse de una cagada de pretemporada con un lacónico: “miro a mi lado y sólo veo a Milla y al hijo del presidente”. Era Fernando Sanz, hijo de Lorenzo, que por supuesto desde entonces estuvo deseando cargarse al italiano. Con Mou todo es distinto. Y mira que lloró con el 0-0 de Mallorca: “Ahora diréis que en quince días esto tiene que cambiar mucho, pero en estos quince días sólo tendré de la primera plantilla a Dudek, Adán (los dos porteros suplentes), Pedro León y Granero”. El día de Osasuna le pitaron (“me toca aguantar”). Ya no.

Soy muy de Mourinho, lo reconozco. Pero mucho, mucho. No sólo porque hizo de mi querido Inter el rey del mambo después de haber visto esa camiseta de rayas negras y azules arrastrándose por multitud de estadios con entrenadores mediocres y/o sin personalidad.

No me extraña nada, pero nada, que la Federación de Portugal esté dispuesta a hacer lo que haga falta para que Mourinho sea seleccionador. Igual no es ninguna atrocidad que una persona sea capaz de doblar cargo. Nos libraría de un buen puñado de prejubilados (y no lo digo por Del Bosque precisamente porque está en su punto más alto, pero igual sí por un ex triunfador como Fabio Capello) y derribaría muchos mitos poco fundamentados que a veces se usan de forma interesada, como la doble función de Scariolo en la selección española de baloncesto.

Dependerá de Florentino, como siempre, que para eso es un ser superior.

PD: No creo que Mourinho hubiera reservado, nunca, al mejor jugador del mundo. Y menos tan pronto. Vale que era lógico pensar que no había mejor ocasión de darle descanso que recibiendo en casa al Hércules, pero mira luego… Evidentemente hablo de Xavi, el jugadorazo que permite al Barcelona jugar como el Barcelona que todos queremos ver.

Pues eso, este es Mourinho