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La transformación mundial: Alemania-Brasil, Brasil-Alemania

Jesús Ollero | 15 de julio de 2014 a las 21:50

Es cuanto menos curiosa la transformación del fútbol mundial. Alemania, en cierto momento de su historia reciente (hace diez años), decidió jugar como el Brasil de antaño. Y Brasil, también en cierto momento no tan lejano, olvidó lo que le hizo grande para poder volver a ganar. Esos años oscuros del fútbol, en particular los primeros 90, de catenaccio exacerbado, provocaron que Brasil se convirtiera en uno de ellos. Lo que ganó Brasil en juego colectivo lo perdió en talento individual. Me resisto a creer que no fuera posible ganar una cosa sin perder la otra, la esencia.

Las cosas no pasan por casualidad y, en ese camino que emprendió, Alemania no iba sola. Sólo la coincidencia en el tiempo de la España imparable ha impedido que el nuevo estilo alemán triunfara antes. La Eurocopa de Portugal, como le ocurrió a la selección española, fue el punto de inflexión alemán. Empate ante Holanda y otro paupérrimo frente a Letonia, de manera que debía ganar a la República Checa, economía satélite del gigante germano. Derrota y derrumbe del modelo alemán. Venían de ser finalistas del Mundial 2002 y de ganar la Eurocopa de Inglaterra 96 entre sus dos únicos ‘fracasos’ recientes en la Copa del Mundo, si por fracaso se puede entender no llegar a semifinales (las dos únicas veces desde España 82 y cuatro en total en los últimos 60 años). Klinsmann y su entonces ayudante Löw le dieron un giro completo al modelo.

Alemania se había estrellado dos años antes de organizar el Mundial, en 2006. Papeleta tremenda para darle la vuelta al tradicional fútbol germano. Ocurre que ese Mundial queda huérfano de un incontestable campeón con el titubeante triunfo de Italia, también eliminada en la primera fase en Portugal (con gran polémica por un auténtico biscotto entre Dinamarca y Suecia).

La Eurocopa 2008 fue un aviso de lo que estaría por venir. Sin terminar de ser favorito (derrota en la primera fase ante Croacia), se plantó en la final con dos triunfos ante Portugal y Turquía jugando abierto. Torres burló a Lahm (el que levantó la Copa del Mundo en Maracaná) pero quedaba patente el error de dudar de la fiabilidad alemana.

Brasil ha experimentado el camino contrario. Seriamente golpeada la Seleçao por las decepciones de España 82, México 86 e Italia 90 (ese gol de Caniggia…), la evolución hacia un fútbol más europeo quedó patente en el Mundial 94, que ganó por penaltis a Italia después de imponer un centro del campo con Mazinho, Mauro Silva y Dunga. Con todo, finalista en 1998 y campeón en 2002 con el mejor Ronaldo. Ahí estriba la principal diferencia respecto al Brasil actual. El camino hacia el abismo de la verdeamarelha ha estado condicionado por la brutal ausencia de un goleador. De Romario en 1994 y Ronaldo en 2002 a Fred y Jo en 2014. Algo falla, es evidente. Dando una vuelta por el fútbol mundial la verdad es que no salen demasiados nueves brasileños de nivel. Luis Fabiano fue el titular en 2010; fue un gran delantero pero ya aparecía un poco de vuelta y siempre estuvo muy por detrás de lo que fueron Romario o Ronaldo. Era la alternativa a Fred…

Seguramente Neymar, con otro estilo, habría podido asumir el delicado rol de nueve brasileño. Junto a Thiago Silva, es el único jugador indemne del desastre local. Y ojo que Alemania tampoco iba sobrada. Klose se ha mantenido con 36 años (y jugando bastante). Era el único rematador puro de la Mannschaft. Lo permite tener medias puntas y centrocampistas con muchísima llegada y mucho gol. Tampoco olvidemos que Francia fue campeona en 1998 y su delantero titular, Guivarc’h, se marchó sin marcar.

El paradigma de todo es la comparación Luiz Gustavo-Schweinsteiger. Alemania apostó por un mediocentro ofensivo como pivote. Y Löw puso a su lado a Kroos, cuya pareja con Lahm no terminaba de convencer. Para tener el balón hacen falta jugadores que sepan qué hacer con él y sobre ellos construir el equilibrio defensa-ataque. Scolari se entregó a centrocampistas muy defensivos. Paulinho y Fernandinho han naufragado claramente en este Mundial. Oscar, el único ofensivo de los centrocampistas habituales, se ha mantenido de forma asombrosa en el equipo con un nivel muy bajo. Scolari tampoco ha resuelto eso: confeccionó una lista tan cerrada, con un once tan definido y recambios que no dieran problemas en el vestuario que no ha habido soluciones en el banquillo. Los centrocampistas algo distintos que había junto a él, Willian y Hernanes, son los que menos han jugado. Poco más que añadir.

 

El Mundial de los dientes de sierra

Jesús Ollero | 14 de julio de 2014 a las 15:09

Alemania campeona del mundo. ¿Sorprendente? Poco. Vayamos por partes.

A decir verdad, la mayoría de las dudas se empezaron a despejar en la primera fase. La segunda, en la que se ha decidido todo lo bueno y lo malo de Brasil 2014, lo que hizo es descubrirlas definitivamente. Con estruendo en el caso de Brasil pero con pocas (o ninguna) sorpresas. No pintaba este Mundial para vivir nada menos que ocho prórrogas. Contando con que la segunda fase la componen 16 partidos, la mitad es mucho. Iguala el récord de Italia 90, aquel Mundial en el que Argentina llegó a la final eliminando contra pronóstico a Brasil en octavos para sobrevivir a dos tandas de penaltis ante Yugoslavia e Italia. Como ahora, la albiceleste contaba con el mejor jugador del mundo (entonces Maradona), sólo marcó dos goles en la segunda fase y uno desde cuartos. Y, como ahora, perdió la final ante Alemania. Italia 90 fue el último Mundial en el que las semifinales las disputaron cuatro campeones del mundo.

En Brasil ha sido donde más campeones del mundo han caído en primera ronda. España, Inglaterra e Italia. Iguala al Mundial 2002 (Francia, Uruguay y Argentina). Una barbaridad teniendo en cuenta que sólo hay ocho. En Suráfrica pasaron todos (entonces había siete). De los otros cinco, tres llegaron a semifinales acompañados de Holanda, la eterna aspirante. En octavos de final pasaron los ocho campeones de grupo. Desde entonces las estrellas más esperadas se fueron apagando en favor de los colectivos. James Rodríguez y Keylor Navas han sido de lo más destacable del Mundial pero se quedaron en cuartos (las selecciones de Colombia y Costa Rica jugaban esa ronda por primera vez). Messi no marcó en la segunda fase, Müller apenas un gol en el revolcón a Brasil, Neymar tampoco marcó, ni Benzema. Y así… Klose, con su gol a Brasil (el segundo del 1-7) superó a Ronaldo como el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo: 16 tantos. La elección de Messi como mejor jugador del torneo dice bien poco del galardón y del propio torneo. Kahn, Zidane, Forlán y Messi han sido los cuatro últimos elegidos. El uruguayo ni siquiera jugó la final (aunque hizo un magnífico torneo). Los otros tres salieron derrotados del partido decisivo. Los cuatro estaban en nómina de Adidas. Glups…

Octavos de prórroga; cuartos de confirmación

El torneo empezó a torcerse para Brasil desde su debut. La mano que echó Nishimura con aquel vergonzoso penalti a Fred que permitió (junto a dos regalos del meta Pletikosa) la remontada ante Croacia no se repitió en adelante. El comodín del público hay que jugarlo en otro momento… Si México acrecentó las dudas Chile tuvo en su mano reventar el Mundial. Pinilla reventó el larguero en la última jugada de la prórroga y Brasil lloró de sufrimiento pasando por penaltis. Colombia, su rival en cuartos, despachó a Uruguay (sin Luis Suárez, sancionado por su mordisco a Chiellini en la fase de grupos) con un colosal James Rodríguez, autor del mejor gol del torneo con bastante diferencia. En mi humildísima opinión, el jugador más destacado de un Mundial sin estrellas evidentes. En cuartos, a los cafeteros les pudo la presión y Brasil puso el partido imposible por puro aplastamiento. Cuando Colombia reaccionó y James Rodríguez encontró a Bacca para superar en paredes a la nerviosísima defensa local, ya era tarde.

Francia mantuvo su notable solvencia ante Nigeria, rota en cuanto los galos subieron un grado la exigencia en el tramo final del encuentro. Deschamps deshizo su plan de situar a Giroud en punta y a Benzema en la izquierda, y en cuanto apareció Griezmann se evaporaron las opciones africanas. Alemania, ante el otro equipo africano aún en liza, pasó serios apuros y tuvo que esperar a la prórroga para superar a Argelia, que ni con 2-0 se rindió para apurar a los germanos con un tanto a un minuto del final (cuatro con el alargue para sufrimiento de Löw). Los dos equipos africanos que jugaron contra Alemania son los que más dificultades crearon a los después campeones: Ghana empató (el resto de encuentros los ganó Alemania) y Argelia cedió 2-1. Tres goles entre ambos de los cuatro recibidos en todo el torneo por la Mannschaft (el cuarto fue el de Oscar en el 1-7 a Brasil). Primer gran choque de trenes en la segunda fase con dos campeones del mundo: Francia-Alemania. Hummels marcó pronto a balón parado y a decir verdad Francia no fue capaz de hacer daño a su rival. Alemania no sentenció pero nunca dio la sensación de dejar escapar la clasificación.

Por el otro lado, Holanda protagonizó la única remontada de toda la segunda fase. Dos goles en cinco minutos para despedir a México, que había mostrado una buenísima cara en el torneo. Un córner horriblemente defendido dio en bandeja el empate a Sneijder y un penalti inconcebible a Robben (no por si era o no penalti sino por la facilidad con la que se metió hasta la cocina) evitaba la prórroga en el descuento. Costa Rica había asombrado en un grupo con tres campeones del mundo, Uruguay, Italia e Inglaterra, en el que acabó primero con un único gol en contra. Ahí acabó su capacidad de sorpresa, pues Grecia es defensiva por definición. La suerte parecía dar la espalda a los ticos con el empate heleno en el descuento, pero Keylor Navas metió a su selección por primera vez en cuartos parando dos penaltis. En esa ronda, Holanda dominó de principio a fin, con varios tiros a los palos y con Costa Rica encerrada por necesidad. Incapaz de meter una dentro a pesar de acumular una ocasión tras otra, Van Gaal realizó el cambio más comentado del Mundial: metió a Krul cambiando de portero en el minuto 121 y adivinó todos los tiros del rival deteniendo dos. La oranje, que nunca había ganado una tanda de penaltis en un Mundial, estaba en semifinales.

Argentina disputó tres prórrogas en cuatro encuentros para el total de ocho prórrogas del torneo. La primera fue ante Suiza, que después de inquietar se encerró lamentablemente hasta que Messi encontró a Di María y el Fideo desbarató el plan helvético. Bélgica y Estados Unidos lo guardaron todo para la prórroga, eléctrica a más no poder. Un espectacular Tim Howard había evitado el triunfo belga con un repertorio de paradas tremendo. Entró Lukaku y Bélgica encontró los espacios para dar por terminada la presencia de Klinsmann y su tropa. En cuartos, Bélgica le duró a Argentina 8 minutos, los que tardó Higuaín en enganchar un tiro cruzado que sorprendió a Courtois. Argentina fue mejorando, sobre todo en firmeza. Pocas alegrías pero cada vez menos dudas atrás. Viendo su arsenal ofensivo, parecía bien resuelta la ecuación a pesar de apuestas como Gago, lento hasta el hartazgo. La lesión de Di María se unía a la de Agüero. Malas noticias para la albiceleste, con Messi lejos de su mejor momento físico.

Semifinales: Adiós humillante a Brasil

Cuatro superpotencias en la fase decisiva del torneo: Brasil-Alemania por un lado y Holanda-Argentina por otro. Con Thiago Silva sancionado y Neymar lesionado (tremendo rodillazo del colombiano Zúñiga), Brasil terminó de cavar su tumba sin referencias y sin un esquema adecuado para hacer frente a la ambiciosa propuesta de Joachim Löw. La primera media hora pasará a la historia de las historias del fútbol mundial, con una avalancha germana impropia de un país futbolísticamente de referencia como Brasil. De entrada, Müller abrió el marcador rematando un córner con el interior del pie a un metro del área pequeña. Garrafal error defensivo que daba paso a la mayor verbena jamás vista. David Luiz y Dante enseñaron mucho más pelo que capacidad defensiva y Marcelo fue ninguneado por completo. El rodillo alemán elevado a la máxima potencia. El fútbol más agresivo, acertado y eficaz que se recuerda. 0-5 sin piedad a la media hora, 1-7 al final y Brasil humillada como nunca. El Maracanazo, que ha perseguido a su selección desde 1950, fue un accidente terrible. Lo del Mineirao de Belo Horizonte fue un ridículo inigualable. 64 años hay entre ambos momentos. Puede que nunca más Brasil opte a organizar la Copa del Mundo.

La otra semifinal vino a confirmar los altibajos de esta Copa del Mundo. Lo peor no fue el 0-0 entre Holanda y Argentina sino el miedo animal a perder. Casi sin ocasiones, una semifinal no puede ser el peor partido del torneo. Sus protagonistas no pueden permitir eso. Con Argentina cortocircuitada sin Di María (aunque Enzo Pérez daba más circulación) y con Vlaar y el mediocampo oranje secando a Messi, el partido no ofreció nada de nada. Para colmo, Van Gaal tuvo que hacer dos cambios obligados (dos jugadores que habían arrastrado lesiones en el torneo, ejem) y al dar descanso a un agotado Van Persie se quedó sin cambios para los penaltis. No entró Krul, se quedó Cillessen y Argentina marcó todos sus lanzamientos. Holanda falló dos, y adiós.

Die Mannschaft: Welt Meister

Haga revisión de amigos y conocidos y seguro que la mayoría (por no decir todos) lamentaron muy poco el revolcón de Alemania a Brasil. Todo lo contrario, incluso. No tan acusada pero costaba encontrar aficionados españoles que apoyaran a Argentina en la final. Por afinidad debería ser todo lo contrario, pero la brillantez de la apuesta alemana y lo discreto del juego argentino convertían a Alemania, para muchos, en el relevo de España como mejor equipo del mundo.

La final, en realidad, no fue una barbaridad de fútbol pero tuvo de todo. Partido de dientes de sierra, como todo el campeonato, y reparto de opciones claras a pesar del claro dominio del balón alemán. Los arrebatos de Messi quedaron eclipsados en el primer tiempo por los de Lavezzi, pero la lesión de Khedira en el calentamiento y de Kramer a la media hora debilitaron el centro del campo alemán y Sabella decidió indicir en la cuestión a costa de sacrificar a su mejor hombre del primer acto. Argentina estuvo a punto de dar con la tecla para hundir el transatlántico alemán, pero tuvo que ceder el ritmo y en la prórroga pensó casi en exclusiva en los penaltis. El gol de Götze repitió el final de Italia 90 (1-0 para los germanos), y a Higuaín le perseguirá toda la vida esa jugada a los veinte minutos…

Luego vino lo que vino. Premio al mejor jugador del torneo para Messi (¿?) y al mejor joven para el francés Pogba. Neuer recibió el de mejor portero y James Rodríguez fue el máximo goleador. Mascherano y Boateng fueron los mejores de la final. Mascherano, de hecho, fue el mejor de Argentina todo el torneo. Cuarta estrella para Alemania, verdugo de tres campeones del mundo para que Lahm levantara la copa que horas antes devolvió Puyol, el autor del gol que retrasó en Suráfrica lo que ya es inevitable: que Alemania saliera campeón.

 

Resumen del Grupo A: Brilla Neymar y emerge México

Jesús Ollero | 24 de junio de 2014 a las 14:51

 

El mejor resumen del Grupo A se llama Neymar, seguido de un equipo: México. Se clasificó tristemente y con la afición dándole la espalda, ha completado una primera fase de aúpa, frenando a Brasil, ganando a Camerún por la mínima pero con méritos para golear y derrotando ampliamente a una Croacia que llegaba con más cartel.

Brasil, local y por tanto obligada a todo (si ya lo está cuando el Mundial es en cualquier parte del mundo, en casa imaginen…) ha mostrado cosas variadas. Primero, un jugador capaz en sí mismo de decantar la balanza hacia su equipo. Neymar, como otras estrellas históricas, tiene todas las condiciones para coronar un bloque que pueda optar al título. Liderazgo, calidad, definición, buen estado físico y mental… Pararle no va a ser fácil. Cuatro goles en tres partidos. El resto de su equipo ha estado desigual. Defensivamente debe mejorar, sobre todo por los laterales, puesto que de ofensivos terminan por ofrecer opciones a los rivales. Luiz Gustavo es la clave de Scolari, quien no termina de encontrar un complemente que permita a Brasil crecer en la elaboración. Paulinho Santos no termina de convencer y la siguiente ronda puede ser el momento de Fernandinho.

Se vio cuando faltó Hulk. El banquillo de Brasil está un escalón por debajo. Muy pronunciado, incluso, al menos para lo que se debe exigir a una Brasil que quiera el Mundial. Ramires o Bernard no ofrecieron gran cosa. Fred por fin marcó pero está lejos de ser el 9 de un equipo que opta al título, pero su trabajo sí permite que Neymar tenga margen para poder jugar en carrera. Arriba no hay sustitutos.

Comenzó ganando a Croacia de forma muy discutible y el empate contra México no ayudó a despejar dudas. Camerún no era ni termómetro pero Brasil acaba primera de grupo, lo que se pedía, y ahora espera Chile.

penalti_fred

México ha completado una primera fase sobresaliente. Con Oribe Peralta en punta, muy poco conocido en Europa pero con una media de goles en el Tri absolutamente espectacular, ha sumado 7 puntos encajando un solo gol y cuando ya la clasificación estaba totalmente amarrada. El equipo del Piojo Herrera debió decidir antes frente a Croacia y por mayor margen contra Camerún. Aguantó el pulso a Brasil, ¿qué más se puede pedir?

La selección Tri llegó al Mundial gracias a un triunfo de Estados Unidos sobre Panamá y a una repesca frente a Nueva Zelanda. Y sin Carlos Vela, uno de sus mejores jugadores y que renunció porque consideraba injusto acudir sin haber jugado la fase de clasificación.

Croacia ha estado francamente condicionada por el debut contra Brasil. El ridículo penalti a Fred les privó de haber podido hacer lo mismo que México: puntuar contra el anfitrión. Seguramente de haberlo hecho Scolari habría echado el resto contra los aztecas. Camerún no fue rival y contra México terminó jugando en contra la obligación de ganar. Rakitic y Modric, sin estar mal, han jugado muy lejos de la zona en la que hacen pupa, sobre todo el flamante fichaje del Barcelona, más de cierre que de creador. Apuesta perdedora. Tienen equipo y margen para la próxima cita, en la que el liderazgo ya no recaerá en Srna (no se entiende que tirase las faltas teniendo Croacia lo que tiene).

Camerún, entre follones internos (disputas) y externos (primas) ha pasado sin pena ni gloria y se va nada menos que con 10 goles en contra, uno a favor y 0 puntos. Dejó sus mejores minutos para el final, contra Brasil, cuando el avión les esperaba ya para salir de país. No dio la talla ni contra México ni contra Croacia. Van varios mundiales en los que la impresión de los leones es espantosa y sus estrellas reconocibles cada vez son menos numerosas y de más edad.