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Cuatro patas para un banco

Jesús Ollero | 4 de septiembre de 2014 a las 12:49

Di María. Falcao. Xabi Alonso. Negredo. Cuatro patas para un banco. El de Florentino. Por encima de cuestionar decisiones deportivas, que también, cabe reflexionar algunos detalles. El pozo de Florentino no es eterno. Es un hombre de negocios y el fútbol, con su sentimiento y tal, forma parte de ese mundo.

Hagamos la siguiente ecuación con cuatro variables.

Un elemento discordante por protestón pero en la superélite del fútbol es arrinconado de manera inflexible para venderlo más o menos por lo que ha costado James (el capricho del presidente), que cobra un 50% más. Pedía un aumento, lógico viendo su trayectoria y las tablas salariales del Real Madrid. Pero lo que ganó Di María fue la puerta de salida, la de atrás concretamente. Cosas de negocios.

Dos años detrás de Falcao, el hombre ofreciéndose rebajando su ficha y nada. Extraño. Ni su rodilla lo explicaría. Hasta el último momento esperando a Florentino. Parece que 12 millones de penalización a pagar al Atlético (incluso cedido) tuvieron parte de culpa… Al final se fue con Louis van Gaal. Total, que Falcao cambia de equipo para seguir sin jugar la Champions. Y con una opción de compra de 55 millones de euros. Veremos.

Otra opción viendo que el colombiano y Benzema podían hacer mala pareja fue Negredo. Canterano del Madrid, estelar en el Sevilla y de más a menos en el Manchester City. Desde luego no estaba entre las incontestables estrellas del equipo pero apuntaba en buena dirección. Acaba en el Valencia con una opción de compra obligatoria si su nuevo equipo se clasifica para Europa de 27 millones, más de lo que pagó el club inglés. Seguramente ahí radica la explicación de por qué no volvió a Madrid.

En esto entra Xabi Alonso. Amortizado por completo por el Real Madrid (entiéndase bien, ha dado muchísimo y ha cubierto la inversión sobradamente), era otro del tramo salarial de Di María. Kroos cambia Múnich por Madrid y Xabi Alonso Madrid por Múnich. La temporada dirá si Guardiola le ha hecho un favor a Florentino o un estropicio, pero diez millones más su ficha (en bruto unos siete por año, que si algo hay que agradecerle a Lopera –quizás lo único– es aprender a mirar las operaciones en total y no sólo por cantidades de traspaso) no parecen poca cosa viendo su curva descendente. Pero subraya una situación evidente: El Madrid también necesita vender. Y amortizar. Y, por supuesto, Florentino hace números: el Mónaco pedía 55 por Falcao, el Manchester City espera 27 por Negredo. Di María + Xabi Alonso: 85 más hasta 15 por bonus. Y entre 12 y 14 millones de euros brutos en fichas al año. James y Kroos suman unos 18 brutos.

El Manchester United, el mismo que pagó lo inimaginable por Di María, encaja como suplente del renovado Benzema a Chicharito Hernández, un buen delantero que lleva dos años jugando minutitos. Raro. Incluso escaso. No es competencia para un delantero frío hasta el hartazgo. Aun siendo un futbolista descatable, el mexicano ahora mismo no es un fichaje para presumir. Y Florentino, tan dado a la exageración, lo presentó sin público, como de estrangis. Chicharito cedido en el Madrid. Cedido. El delantero que en teoría quería el Madrid se lo lleva un ManU en construcción para ocupar el hueco de un excedente de cupo que Van Gaal cede al Madrid… Vivir para ver.

PD: El fichaje de James habrá que valorarlo con el tiempo. Pinta de maravilla, pero Di María no es que pintara mucho o poco, es que era una realidad incontestable y el hombre encargado de cambiar el curso de un partido. Igual en dos años James es Maradona en fino… o igual no. ¿O es que hay algo más que explique la obsesión con traer a James, la estrella de Colombia? ¿Quizás que es el ídolo de un país que le ha dado la vuelta a la seguridad en sus calles como a un calcetín y que se ha convertido en una nación ideal para invertir en obra civil?

Resumen del Grupo B: El fracaso se llama España

Jesús Ollero | 24 de junio de 2014 a las 15:38

 

Decir ahora que el batacazo de España se veía venir es engañarse. Se pudo ver venir el riesgo de no cumplir las expectativas, de llevar a un equipo más o menos adecuado, de si el lugar de concentración (a 10 grados jugando a 30) era el idóneo. Todo eso, y lo que se quiera añadir, ya no vale para nada. Lo único cierto es que la selección completó el peor Mundial de su historia y que su defensa del título ha sido horrible. Nada más. Ahora hay que planificar la Eurocopa de Francia, con algunas caras nuevas (algunas, no tantas), procurar recuperar el mando del vestuario y analizar, verdaderamente, qué jugadores deben/quieren seguir.

Puede que España nunca vuelva a lograr nada que se le parezca a lo que ya logró, por eso es mejor mirar con perspectiva, dar gracias eternas a quienes tanto nos dieron y comenzar de nuevo. La selección volverá a estar en situación de hacer cosas grandes en torneos internacionales, no sabemos si tan grandes pero sí instalarse definitivamente en el imaginario colectivo de los candidatos reales. Y lo hará sin Xavi, Villa y probablemente Casillas, Xabi Alonso o Torres. Casi nada.

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Dicho lo cual, todo pudo dar la vuelta como un calcetín con aquella ocasión de Silva en la jugada anterior al empate de Holanda. La frivolidad del canario respondida por un cabezazo matador de Van Persie. España se diluyó como un azucarillo, surgieron las dudas y las dificultades físicas y mentales y el equipo se desplomó. El partido contra Chile fue una lamentable prolongación del anterior, con cambios insuficientes para salir del atolladero, nula capacidad ofensiva y cabezas agachadas. Eliminación al segundo partido. Asombroso. El partido contra Australia, un bolo de verano en pleno Mundial, no valía absolutamente para nada. Sólo para no hacer aún más duro el regreso.

Holada ha sido la campeona del grupo, se vengó de la derrota contra España en la final de 2010 y se cruzará con México en octavos. Hueso duro pero no es Brasil. Y habrá que ver qué efecto tiene la alegría que ha mostrado Holanda contra los aztecas. Aplastaron en el segundo tiempo a España con fútbol directo, pases largos y abiertos y una velocidad endiablada. Contra Australia sudaron tinta cuando deberían haberse paseado y aprobaron con nota el examen frente a Chile sin poder disponer de Van Persie por sanción. Robben ha asumido el liderazgo y está bordando el Mundial. Pero el entramado defensivo sigue ofreciendo algunas dudas y por ahí decidirá la oranje dónde tiene su techo. De momento evita a Brasil hasta una hipotética final.

Chile dio la talla frente a España y el cara o cruz contra Holanda salió rana. Australia sacó sus nervios y se arriesgó a un empate que habría cambiado por completo el desarrollo del grupo. Se mantuvo y aprovechó la tristeza de España para amarrar una clasificación muy meritoria. El cruce es feo, muy feo, pero Chile, como México, es mal compañero de viaje. Lo que ha brillado Bravo es una noticia agridulce: está muy bien pero le han llegado más de lo que querría Sampaoli. Por cierto, el seleccionador de Chile clavó su predicción: “España no es la misma. La veo un tanto aburguesada”.

Australia ha mejorado en conjunto pero ha involucionado técnicamente. Ya sin Kewell, Viduka, etc, lo confió todo a un Bresciano que físicamente ya no llega pero siguie siendo lo mejor que tiene, y a un delantero que siempre fue centrocampista y que hace tiempo se destapó como gran goleador: Cahill volvió loco a Chile y a Holanda, pero ellos y Leckie son poca cosa para el nivel que había en este grupo y despidió sin pena ni gloria contra España.

A hacer puñetas el modelo

Jesús Ollero | 30 de noviembre de 2010 a las 12:04

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Semanas de incesantes análisis, discursos grandilocuentes por parte y parte, bravatas y demás, y al final sólo un equipo en uno de los Barcelona-Real Madrid más desiguales que recuerdo, cuando se esperaba justo lo contrario. Sin buscar culpables, porque en este tipo de situaciones se cometen serias injusticias señalando a unos o a otros, entiendo que Mourinho ha sucumbido en cierta medida a los empalagosos elogios de la prensa madrileña-madridista olvidando las dos formas básicas de encarar el potencial del Barcelona.

La baja de Higuaín, indudablemente, trastoca toda la forma de jugar del Madrid y posiblemente imposibilita una presión eficaz arriba. No es Özil el elemento que mejor siga la presión que ha vestido de blanco, que digamos, y Cristiano Ronaldo bajó los brazos muy pronto viendo que Benzema no le seguía y que Di María estaba muy hipotecado con Alves.

Introducir a Benzema en lugar de a un centrocampista fuerte y físicamente espectacular como Lass Diarra fue el principio del fin del Madrid. Guardiola fue fiel a sí mismo. Mourinho lo fue al Madrid de esta temporada, pero no a Mourinho. Con Lass habría obtenido igualdad de número por el centro y mayor capacidad para controlar a Xavi, muy cómodo con Busquets e Iniesta cuando Xabi Alonso sólo tiene cerca a Khedira y la salida de balón del alemán parece insuficiente.

Si la presión adelantada es poco viable, al menos aguantar el tipo en el centro del campo. Esa premisa no se dio y Mourinho tampoco quiso cargarse a Özil o Benzema con un cambio que a los veinte minutos, con 2-0, era un clamor. El Barcelona estuvo siempre comodísimo y cualquier intento por apoyar la sangría por el centro se convertía en un pase abierto para buscar la espalda, amplísima, de Sergio Ramos y de Marcelo.

Conste que hablar después de lo que se ha visto tiene poco valor y que es posible que Mourinho sea capaz de convertir este palo en un punto de rebote. El Barcelona es el equipo más brillante del fútbol moderno (entiéndase el inicio del fútbol moderno en el Milan de Sacchi) y pocos han conseguido frenarle. Mourinho ya lo hizo. Pero no así. Quiso hacerlo como se espera que lo haga el Madrid en lugar de hacerlo como se espera que lo haga Mourinho.

El Barcelona tuvo el viento de cara en momentos clave –los dos primeros goles no son razonables a este nivel, puede haber penalti a CR7 con 2-0, Villa sentencia en posición dudosa…– pero era cuestión de tiempo que derribara al oponente y que lo hiciera con contundencia. Es evidente que el nivel futbolístico azulgrana es superior, pero la capacidad de equilibrar defensa y ataque del Madrid le situaba en un estadio parejo. Si el ataque no funciona porque no se huele el balón y se defiende adelantado sin guardar la línea, el resultado es el duelo más descafeinado de los últimos años: busquen una cita de este porte que estuviera resuelta en veinte minutos.

“Es una derrota muy fácil de digerir”, dijo Mourinho. No creo que el madridismo piense eso, ni el barcelonismo tampoco. “Si ganamos, mañana será martes; si perdemos, mañana será martes”, señaló la víspera. Vaya martes… Guardiola, a lo suyo, habló de cantera y de humildad, elogió al Madrid y vaticinó una Liga apretada hasta el final. Mourinho miró hacia dentro y puede que este 5-0 tenga sus consecuencias (Sergio Ramos, Khedira, Benzema…) Esperemos que la Liga aguante la emoción bastante más que el duelo del Camp Nou.

PD: Volvamos al título. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Lo bueno es mantener el ideario de un equipo. Ayer, lo mejor era otra cosa. A hacer puñetas el modelo, pues.

Resumen del partido

El pique con Cristiano Ronaldo por su empujón a Guardiola

El 5-0 de la temporada 93-94

Castigado sin hueso

Antonio Galiano | 6 de octubre de 2010 a las 0:03

Nigel de Jong se ganó un hueco en el post sobre las peores entradas siendo curiosamente el único de los que figuraban en él que no había causado una lesión grave con su patada. Dos semanas después ya tiene una sonada rotura en su haber, y no es la primera, aunque por ésta ha sido castigado desde donde menos cabía esperar.

El perro de presa holandés que pateó el pecho de Xabi Alonso ha sentado un precedente de dudoso honor: ha fracturado su segunda pierna en menos de un año. El primer peroné que guardaba como trofeo es el del internacional estadounidense Stuart Holden, al que cazó el pasado marzo en un amistoso preparatorio para el Mundial de Sudáfrica. Ahora suma otro y añade una tibia tras atacar la pierna izquierda del joven francés Ben Arfa.

Y es que la permisividad de los árbitros ha dejado sin la sanción ejemplar debida a este individuo en las tres acciones más polémicas que se le conocen (en la última no vio ni amarilla) y su seleccionador ha sido el que irónicamente le ha parado los pies sacándolo de la convocatoria naranja para dos partidos oficiales a modo de castigo presumiblemente temporal. Como el que castiga a un perro que adiestra sin un hueso, una galleta o cualquier premio.

No es broma, Bert van Markwijk, el mismo que promovió entre sus jugadores el juego duro para intentar frenar a España durante la final del Mundial. El que tuvo el descaro de protestar al árbitro al término de un encuentro que su equipo debería haber acabado al menos con ocho jugadores. Ese, ahora se erige en defensor del juego limpio y da una lección a este Terrier (como lo apodan los aficionados ingleses) que frecuenta el mediocampo del Manchester City. Equipo que por cierto le ha propuesto subirle el sueldo tras el incidente con Ben Arfa.

La decisión del técnico holandés es admirable y debería ser adoptada por más de un entrenador . Van Markwijk no es el más apropiado para hacerlo. De acuerdo. Probablemente tema más por los excesos que De Jong pueda tener en los entrenamientos o incluso por el prestigio del juego alegre holandés, que él mismo se encargó de poner en evidencia durante el último campeonato Mundial (y más concretamente en la final), pero aquí se ha portado. Hay que reconocerlo.

El castigo sienta un precedente que debería servir de ejemplo para acabar con los vicios de más de un rompepiernas. Está visto y comprobado que los colegiados no pueden cortar este tipo de juego duro (más bien criminal) y que luego las sanciones, la mayoría de las veces, son insuficientes. Pues que sean los propios entrenadores los que hagan un ejercicio de responsabilidad y tomen medidas contra sus jugadores más duros cuando se extralimiten. Que piensen en que cualquiera de sus futbolistas pueden sufrir en sus piernas las maldades de otros (sirva de ejemplo la lesión del Kun Agüero y la de Messi luego causada por Ujfalusi).

Vale, esto es más una quimera propia de un equipo de infantiles que otra cosa, puesto que no conviene que un defensa dude a la hora de entrar a un contrario, pero jugadores como De Jong no demuestran tener más cabeza y menos instinto que los niños que juegan en esa categoría. Por ello y por el bien de un fútbol sin manchas de sangre como las que dejan las botas del Terrier, el que pueda debe castigar como pueda este tipo de juego.

Las entradas de De Jong a Holden, Alonso y Ben Arfa

http://www.youtube.com/watch?v=d75BjzlheKQ