Andar, dialogar y contar/ Walk, Talk and Tell

John Julius Reel | 10 de noviembre de 2014 a las 6:50

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Con Barack Obama y el sistema español de sanidad pública otra vez en las noticias, me hace ilusión resucitar un diálogo que, hace cinco años, saqué de mi día a día, pero que nunca salió publicado:

Sevillano Cortador de Jamón: ¡España tiene un sistema sanitario que es la envidia del mundo entero!

Vuestro guiri servidor: Sí, es un gran alivio saber que mi familia y yo. . .

SCJ: ¡Todos!  ¡Todo el mundo tiene derecho a él!  Extranjero, español, legal, ilegal.  Da igual. ¡Es universá!

VGS: Universal, sí.  Muy admirable, en teoría.  Ojalá la plantilla, que me parece mayoritariamente competente. . .

SCJ: ¡La mejor!  ¡Los mejores médicos, tratamientos, aparatos!  ¡Lo mejor de tó!

VGS: Sí, pero ojalá la plantilla tuviera una actitud un poco más comprensiva al usuario.

SCJ: ¡Bueno!  ¡Una barbaridad de usuarios cada día!  No te puedes ni imaginá y para tratar con cada uno.

VGS: A veces con más eficiencia que empatía.

SCJ: ¿Sabes que tu presidente, el negrito, quería un sistema como el nuestro?  Pero los peces gordos de tu país se forran con el sistema que ya tenéis.  Si ese negrito lo cambia, lo matan.

Un artículo sin ejemplos bien representativos y verdaderamente extraídos de la vida real y cotidiana es, para mí, periodismo muerto.  Me recreo en estos momentos en los que de repente el fantasma de la verdad se asoma.  Cuando se asoma en un diálogo, aun mejor.  Disfruto aún más.

El jueves a las 21 horas en La Extravagante Libros (Alameda de Hércules, 33, Sevilla) habrá otra presentación – la cuarta – de mi libro ¿Qué pinto yo aquí?.  Todas, salvo la primera, han sido diálogos.  En la segunda, hablé con el dibujante, Daniel Rosell.  En la tercera, hablé con el personaje estrella de mi libro, mi esposa.  Mañana hablaré con León Lasa y Javier González-Cotta, dos consabidos escritores de viajes.  ¿Por qué escritores de viajes?, pues lo que he vivido y lo que estoy viviendo en Sevilla, más que nada, es un viaje en el sentido más profundo del término.  

¿Por qué la foto (obra de Lourdes Ramírez Mota) que sirve de introducción a estas reflexiones?  Pues, además de por razones obvias – el jamón, el servidor receloso de jamón –, me recuerda las palabras del gran periodista hispalense Manuel Chaves Nogales: “Andar y contar. Ese es mi oficio”.  En mi caso, sería preciso añadir la palabra dialogar.  Andar, dialogar y contar.

***

With Barack Obama and the Spanish health care system once again in the news, I feel keen to resuscitate a piece of dialogue that I pulled from my day-to-day life about five years ago, but which never appeared in print:

Sevillian cutting ham : Spain’s health care system is the envy of the entire world!

Humble guiri servant: Yes, it’s a great relief to know that my family and I. . .

SCH: Everyone!  Everyone has a right to it!  Foreigner, Spanish, legal, illegal.  Doesn’t matter!  It’s universal!

HGS: Universal, that’s true.  Very admirable, in theory.  If only the staff, which seems to me generally competent. . .

SCH: The best!  The best doctors, treatments, gadgets!  The best in everything!

HGS: Yes, but perhaps if the staff were a bit more understanding with the users. . .

SCH:  Users!  Mobs of them every day!  Impossible to imagine!  And every one of them gets treated.

HGS: At times with more efficiency than empathy.

SCH: You know that your president, the blackie, wanted a health care system like ours?  But the fat cats in your country line their pockets with the system as it is.  If that blackie changes it, they’ll kill him.

An article without representative examples of real and day-to-day life in the street is, to me, dead journalism.  I take great delight in these every day moments of truth, when reality suddenly rears its ugly head.  When such moments occur as dialogue, I delight even more.

Thursday at 9 p.m. in the bookstore La Extravagante (33, Alameda de Hércules, Sevilla) there will be yet another – the fourth – presentation of my book, ¿Qué pinto yo aquí?  All of them, except the first, have been conversations.  In the second, I interviewed Daniel Rosell, the illustrator.  In the third, I interviewed my star character, my wife.  Tomorrow I will chat with León Lasa and Javier González-Cotta, two well-respected Spanish travel writers.  Why travel writers?  Because what I’ve lived and am living in Seville is, before anything else, a journey, in the most profound sense of the term.

Why, other than for the obvious reasons – Spanish ham, suspicious Spanish server of Spanish ham –, do I think the photo (by Lourdes Ramírez Mota) at the start of this entry is ideal to introduce these reflections?  Because it evokes what the great Sevillian journalist Manuel Chaves Nogales said: “Walk and tell.  That’s my trade”.  In my case, I would add the word “talk”.  Walk, talk and tell.

 

 

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La cruz de mi arrogancia/ The Cross of my Arrogance

John Julius Reel | 26 de junio de 2014 a las 7:22

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Yo no sería escritor si no me viera capaz de tratar algunos temas mejor que cualquier otro escritor en la faz de la tierra.  Que mi creencia sea verdad o no, no viene al caso.  La cuestión es que la vivo ciegamente.  La arrogancia es la fuerza más potente detrás de mi vocación de escribir. 

En las semanas antes y después del lanzamiento de mi libro, ¿Qué pinto yo aquí?, publiqué en este blog seis reseñas consecutivas en alabanza a otros escritores y sus libros.  Que nadie se equivoque.  Han sido homenajes, pero también disparos de aviso: un salvo de seis cañonazos, diciendo: “¡Mira quién ha llegado!” 

Los reuní bajo el título, Sobre mí competencia.  Puede significar o “Sobre aquellos contra (y con) los que compito”, o “Sobre mi capacidad y competitividad”.  Quería decir que no tengo dudas en cuanto ni al uno ni al otro.

Mirad la foto (tomado por la talentosa Lourdes Ramírez Mota) con la que adorno esta entrada.  Estoy a punto de salir del marco, tal como una de aquellas bailarinas de Degas, pero en mi caso piso fuerte, con mis blocs y bolis debajo del brazo.  Mis párpados están medio cerrados, como un pugilista enfrentándose a su rival en el centro de un cuadrilátero.  Llevo más de veinte años esperando la campana, para que el combate comience.

“Visto.”  Este comentario de una sola palabra aparece en respuesta al texto promocional de ¿Qué pinto yo aquí?, publicado en el blog Books & Co.

La arrogancia de aquel comentarista, que cree que ha visto mi libro sin verlo, no ha contado con la arrogancia titánica del autor.  El comentarista cree que lo que él o ella dice sobre mi libro, aunque sea una sola palabra, importa a los demás.  ¡Mil leguas se extienden entre esta arrogancia y la mía!  Yo creo que lo que digo sobre mi vida, aunque sea 50.000 palabras, importa a los demás.

El tema de un extraño que se asienta en tierras lejanas y echa raíces allí y después cuenta sus aventuras y desventuras, eso sí está visto, como lo están todos los grandes temas de la literatura.

¿De qué tema puedo tratar mejor que cualquier escritor en la faz de la tierra?  ¿El de Sevilla?  ¡Qué va!  ¿El de Nueva York?  ¡Ni mucho menos!  ¿El de la experiencia de un emigrado y del choque cultural?  Tampoco.  ¿Entonces cuál?   Pues, el tema más sencillo y complicado de todos para un escritor: sí mismo.  Si no estoy en el libro, si el libro no soy yo, más vale que escriba guías turísticas u otro tipo de texto o tomo de los que hay a patadas.

Mientras lo escribía, mi arrogancia me susurraba en el oído: “Cada ser humano es único.  Demuéstralo en tu libro, tomándote a ti mismo como el ejemplo estrella y como la carga de la prueba.  Muéstrate en tu libro hasta la saciedad.  Solo así podrás dar la talla.  Eres tú lo nunca visto.  Para cada escritor que se aprecie, esta es la regla de oro”.

En la foto, fijaos en mi halo de neón: una cruz de farmacia, emanando la promesa de salud y bienestar, subvencionados por el Estado.  Este halo es la baliza de mi arrogancia, diciéndome: “Sígueme y te llevaré a la tierra prometida.”  Tal como aquellas cruces que nunca se apagan, la baliza de mi arrogancia me va a perseguir siempre.

(Nota: el jueves, el 3 de Julio a las 20,00, habrá una presentación de ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás en Fnac, Sevilla)

***

I wouldn’t be a writer if I didn’t believe myself capable of tackling certain subjects better than any other writer on the face of the earth.  This belief could be true or not; that’s irrelevant.  What matters is that I believe it blindly.  Arrogance is the most powerful single force behind my vocation to write.

In the weeks before and after the launching of my book, ¿Qué pinto yo aquí?, I published, in this blog, six consecutive reviews praising other writers and their books.  Make no mistake about it.  They were not only tributes, but warning shots: a six-gun salute, saying, “Look who’s on the scene!”

I brought the entries together under the title “About My Competition”.  The translation to Spanish, Sobre mi competencia, is richer.  Competencia” can mean both “competition” or “competence”.  I wanted to say that I have no doubts about either one.

Look at the photo (taken by the talented Lourdes Ramírez Mota) that adorns this entry.  I’m about to come out of the frame, like one of Degas’ dancers, only, in this case, my step is firm, and I’ve got my pads and pens snug under my arm.  My eyes are lidded like those of a fighter facing down a rival in the center of the ring.  For more than twenty years I’ve been waiting for bell to sound, for the bout to begin

“Visto” (old hat).  That one-word comment appears in response to the promotion copy of ¿Qué pinto yo aquí?, published in the blog Books & Co.

The arrogance behind the comment pales next to the arrogance of the author.  The former believes that what one says, be it just a single word, about a book that one hasn’t read, is of interest to others.  I believe that what I say, be it 50,000 words, about my life and thoughts is of interest to others.    

A stranger who settles down in a far-away land, puts down roots there, then tells of his trials and tribulations, of his adventures and misadventures, that’s old hat, as old hat as are all the classic themes of literature.

What subject do I think I can tackle better than any other writer on earth?  The subject of Seville?  Not a chance.  The subject of New York?  Even farther out of my range.  The subject of the American expat experience?  Not even that.  Which one then?  The most simple and complex subject of all for a writer: oneself.  If I’m not in my book, if the book isn’t me, I might as well write tourist guides or any other type of text or tome that is and always has been a dime a dozen.  

While writing ¿Qué pinto yo aquí?, my arrogance kept whispering in my ear: “Every human being is unique.  Show that in your book, using yourself as the principal example and the burden of proof.  Put yourself in your book until you believe the reader can’t take any more.  That’s the only way you’ll ever measure up.  You’re the only thing that’s not old hat.  You’re the only thing no reader will ever have seen the like of before.  Any writer worth his salt knows that’s the golden rule.”  

In the photo, look at the halo of neon: a pharmacy’s blinking cross, emanating the promise of state-subsidized health and well-being. That halo is the beacon of my arrogance, saying: “Follow me and I will lead you to the Promised Land.”  Just like those pharmacy crosses that never go out, the beacon of my arrogance will follow me forever.

(Note: On Thursday, July 3rd, at 8 p.m, I’ll be presenting ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás in Fnac, Sevilla)

 

 

 

Sobre mi competencia (VI)/ About My Competition (VI)

John Julius Reel | 7 de junio de 2014 a las 16:47

Julio Camba dibujado

La ciudad automática (1942), de Julio Camba: Camba es único.  No hay otro escritor parecido, y nunca habrá, ni en español, ni en inglés, ni en cualquier otro idioma.  En este libro, escribe sobre el Nueva York de los años 30, pero casi todo lo que escribe sobre la mentalidad y la psicología de los americanos se podría aplicar hoy mismo.  Por ejemplo: “Las chicas,… si beben y se emborrachan, no es por gusto, sino más bien por deber. … Es… una inmoralidad puritana… por decreto. . . [una] forma colectiva y ostentatoria del vicio.”  Pocos escritores en el mundo han tenido el don de Camba de entender y explicar las intenciones y motivos retorcidos del ser humano, individualmente o colectivamente.  Con un sentido de humor feroz, y un estilo engañosamente sencillo, nos descubre lo desconocido y oscuro de nuestra alma.  Si un americano quiere saber las fuerzas culturales que influyen en él, que lea este libro con gran atención.

 La ciudad automática (The Automatic City) (1942), by Julio Camba: Camba is one of a kind.  There’s no other writer like him, not in Spanish, nor in English, nor in any other language for that matter.  In this book, he writes about 1930s New York, but almost everything he says about the mentality and psychology of Americans could just as well apply today.  For example:  “The young gals, . . . if they drink and get drunk, it’s not because they like to, but rather out of duty. … . It’s puritanical immorality. . . by decree. . . a collective and ostentatious way to participate in vice.”  Few writers in this world have had Camba’s gift to understand and explain the twisted intentions and motivations, both individual and collective, of the human animal.  With a ferocious sense of humor and a deceivingly simple style, he uncovers the dark and hidden corners of our souls.  If you’re an American who wants to know the cultural forces at work in you, read this book with great attention.

Sobre mi competencia (V)/ About My Competition (V)

John Julius Reel | 30 de mayo de 2014 a las 0:35

Ventanas de Manhattan (2004), de Antonio Muñoz Molina: Si el libro de Enric González me ensenó mucho de la historia mi ciudad nativa, el de Molina me enseñó de lugares.  Visitaré estos lugares en el futuro, y con el privilegio añadido de haberlos conocido y vivido primero a través de los sentidos y las opiniones del autor.  ¡Qué hombre más culto, atento y efusivo!  Mientras el libro de González es escaso en expresividad personal, el libro de Muñoz Molina se pasa de ella, o casi.  Para mí, parte del arte del autor en este libro es que sabía precisamente mi límite de saciedad.  Una y otra vez, justamente en el momento en el que me preguntaba si Muñoz Molina me estaba contando demasiado sobre un asunto, pasaba a otro.  Y la guinda: comparte mi preferencia de escribir en cafés.  Es el único culto al que conozco, en ambos lados del atlántico, que habla bien de Starbucks.  Dice: “En el café se está solo y se disfruta a la vez de la compañía rumorosa de la gente. . .  En el café se es a la vez sedentario y transeúnte. . . [L]o que se escribe en el café . . . tiene. . . una cualidad de inmediatez, de azar, de la que carece la escritura hecha en el cuarto de trabajo.”  Tal como debo una parte de la estructura y el estilo de ¿Qué pinto yo aquí? a los cafés de Sevilla en los que lo escribí, Muñoz Molina puede dar las gracias a Starbucks por la estructura y el estilo de Ventanas de Manhattan.  ¿Quién dice que al comercialismo flagrante no puede fomentar  las artes?   

(Nota: este sábado, entre las 19,00 y las 21,00 firmaré ejemplares de ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás en la Feria de Libros de Sevilla (Plaza Nueva), en el stand de La Extra-Vagante)

Ventanas de Manhattan (Windows of Manhattan) (2004), by Antonio Muñoz Molina:  If Enric González’s book taught me a lot about the history of my native city, Muñoz Molina’s turned me onto places I didn’t know.  I will visit these places in the future, with the added privilege of having known and lived them first through the senses and opinions of the author.  What an unbelievably cultured, attentive and effusive man!  While González’s book is a bit spare with personal expressiveness, Muñoz Molina is perhaps overly generous, or nearly so.  For me, part of the art of the book was how Muñoz Molina knew precisely when I was at the limit of sensory and information overload.  Again and again, just when I was asking myself if perhaps he was going on a bit too long about a particular subject, he’d move on to another.  And the cherry on top: he shares my preference for writing in cafés.  He’s the only refined man I know, on both sides of the Atlantic, who has a good word for Starbucks.  He says: “In a café, you’re alone and at the same time enjoy the leisurely company of people. . .  In a café, you’re both sedentary and a passerby. . .  [W]hat’s written in a café . . . has. . . a ring of immediacy and of randomness which is lacking in writing done at a desk.”  Just like I owe part of the structure and style of ¿Qué pinto yo aquí? to the Sevillian cafes where I wrote it, Munoz Molina can thank Starbucks for the structure and style of Windows of Manhattan.  Who says blatant commercialism can’t foment the arts?

(Note: This Saturday, between 7 p.m. and 9 p.m., I’ll be signing copies of ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás at Seville’s book fair (Plaza Nueva) at the bookstand of La Extra-Vagante.)

Sobre mi competencia (IV)/ About My Competition (IV)

John Julius Reel | 21 de mayo de 2014 a las 7:26

Historias de Nueva York (2006), de Enric González: Me ensenó mucho sobre la historia cruel de mi ciudad nativa.  Es periodismo puro y duro, escrito con gran concisión y destreza.  Al principio, González dice: “Nueva York me gusta más allá de lo razonable.  Amo a esa ciudad.  Por otro lado, Nueva York tiene mucho de amante fatal y en este momento prefiero amarla a distancia.  No creo que vuelva a verla.”  Pienso exactamente igual.  Los mejores momentos del libro vienen cuando la personalidad del autor sale a regañadientes.  Me quedo con una sola frase, más bien un inciso.  Cuando muere un ex compañero y amigo mientras ejerce su oficio en Haití, González escribe: “No pude llorar, como no pude, y no puedo, por la muerte de mi hija.  Sí lloré cuando murió Enough, mi gata.  Debo de tener averiado el mecanismo de la lágrima”.  No pudo llorar, y no puede, por la muerte de su hija.  No da más detalles.

(Nota: este viernes, entre las 19,00 y las 21,00 firmaré ejemplares de ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás en la Feria de Libros de Sevilla (Plaza Nueva), en el stand de La Extra-Vagante)

Historias de Nueva York (Stories of New York) (2006) by Enric González: It taught me a lot about the cruel history of my native city.  The book is no-nonsense investigative journalism, written with great concision and skill.  At the beginning, González writes: “It’s beyond reasonable how much I like New York.  I love that city.  On the other hand, New York has a lot of the femme fatal about it, and right now I prefer to love her from afar.  I don’t think I‘ll ever see her again.” My sentiments exactly.  The book’s best moments are when González’s personality emerges, unwillingly it seems.  There’s one sentence in the book, or rather an aside, that says it all about the author’s style.  When one of his fellow correspondents dies while doing his job in Haiti, González writes: “I wasn’t able to cry, like I wasn’t able to, and am not able to cry, about the death of my daughter.  I did cry when my cat Enough died though.  My tear-making mechanism must be out of order.”  He couldn’t, and can’t cry about the death of his daughter.  He doesn’t provide any other details.              

(Note: This Friday, between 7 p.m. and 9 p.m., I’ll be signing copies of ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás at Seville’s book fair (Plaza Nueva) at the bookstand of La Extra-Vagante.)

Sobre mi competencia (III)/ About my competition (III)

John Julius Reel | 13 de mayo de 2014 a las 14:40

La fábrica de luz (2003), de Michael Jacobs: De todos los libros escritos por mi competencia, este es el que más me ha parecido una obra de arte, en el sentido más clásico de la palabra.  Jacobs escribe sobre sus experiencias en Frailes, un pueblo de Jaén.  Ambos él y el pueblo se transforman durante el transcurso de la historia.  Después de una serie de hechos casi milagrosos, los personajes, con el pueblo incluido, nunca volverán a ser los mismos.  La historia despertó envidia sana en mí, y después congoja, al enterarme de que Jacobs murió de cáncer el 11 de enero, cuando yo aún estaba leyendo su libro.  Si el mundo es justo, el libro seguirá vivo durante generaciones, desafiando a la muerte terrenal del autor.

The Factory of Light (2003), by Michael Jacobs: Of all the books written by my competition, Jacobs’ is the one that I most consider a work of art, in the most classical sense of the term.  He writes about his experiences in Frailes, a small town in Jaen.  Both Jacobs and the town undergo a transformation over the course of the book.  After a series of almost miraculous events, none of characters, the town included, will ever be the same again.  Jacobs’ story provoked pangs of healthy envy in me, and then stunned me with mourning, because he died on the 11th of January, when I was still reading the book.  If the world is just, Jacob’s book will remain alive for generations, defying his worldly death.

Sobre mi competencia (II)/ About my Competition (II)

John Julius Reel | 7 de mayo de 2014 a las 1:21

Entre limones (1999), de Chris Stewart: un libro injustamente desdeñado por los literatos. Desde el principio al fin, en cada una de sus frases, Stewart consigue ser siempre desenvuelto e interesante.  No hay una nota falsa en todo el libro.  Ni el fantasma de prepotencia ni el de presuntuosidad asoma a sus páginas (precisamente lo que asoma sin pudor a las reseñas que descartan el libro de Stewart como una crónica cursi).  Se ríe de sí mismo (algo casi inaudito en un escritor español, o en un crítico) y respeta cien por cien la cultura y la gente sobre las que escribe.  Aun me atrevería a decir que hay una escena en el libro digna de Cervantes: aquella en la que un lugareño de carácter dudoso lleva al Stewart al pueblo más cercano a su finca en la Alpujarra.  El lugareño va montado a caballo, tirando de un burro en el que Stewart va a lomos con el resto de la carga, a la vista de todos.  Solo un escritor humilde, corajudo e íntegro podría haber plasmado tal escena.    

 Driving over Lemons (1999), by Chris Stewart:  A book unjustly disdained by the literati.  From beginning to end, in every single sentence, Stewart manages to be uncontrived and engaging.  There’s not a false note in the entire book; neither arrogance nor presumption rears its ugly head (precisely what abounds in the critics who discard Stewart’s book as a corny chronicle).  He laughs at himself (almost unheard of in a Spanish writer, or in a critic) and he respects, impeccably, the people and culture he writes about.  I would go so far as to say that there’s a scene in the book worthy of Cervantes: the one in which a local of dubious character takes Stewart to the town nearest to his farm in the Alpujarra region of Granada.  The native goes on horseback, dragging a donkey behind him, with Stewart astride it with the rest of the stocks and supplies, in plain sight of all who they pass.  Only a humble, gutsy and honest writer could pull off a scene like that.  

 

Sobre mi competencia (I)/ About my Competition (I)

John Julius Reel | 1 de mayo de 2014 a las 23:18

Cuando me enteré de que mi libro, ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás iba a ser publicado, lo primero que quería hacer era prepararme.  Como el tema de mi libro es la comparación de Estados Unidos, Nueva York concretamente, con España, Sevilla concretamente, me puse a leer exitosos retratos de Andalucía escritos por guiris, y exitosos retratos de Nueva York escritos por españoles.  Cuando todavía estaba escribiendo casi exclusivamente sobre Sevilla, no había querido que ningún otro escritor me influyese.  De repente, me sentía obligado a leer la competencia.  La obligación se convirtió de inmediato en un placer.  Cuando no me resultaba un placer, yo abandonaba el libro, sin las más mínimas reservas, y empezaba otro.  Hasta ahora, he terminado seis, tres en inglés, y tres en español.  En los días previos a la presentación de mi libro (será 15 de mayo, a las 21,30, en La Extra-Vagante, una librería en la Alameda de Hércules, Sevilla), publicaré aquí mis impresiones sobre mi competencia, en el orden en el que leí sus libros.  Empezamos, como debe ser, con el toro semental:

Al sur de Granada (1957), de Gerald Brenan: Brenan, como retratista y analista, fue un psicólogo excepcional.  Los españoles han tenido la gran suerte de que Brenan dirigiera su ojo astuto hacia ellos, pues, podría haberlo dirigido hacia cualquier pueblo y cultura, y el resultado habría sido igual de perspicaz e imperecedero.  Por ejemplo, cómo es posible que un americano o un español (objetivo, huelga decir) no se descubra ante el golpe siguiente: “La querida o amante desempeña un papel un poco distinto en el sur de España al que desempeña en otros países.  Para el hombre casado, ella es un lujo – tan cara de mantener como un coche americano, y mucho menos gratificante, pues no puede enseñarla con orgullo a sus amigos.”  El libro está lleno de joyas así de atinadas.  Yo, como escritor, terminé el libro sintiéndome tan respaldado como superado en mis observaciones.

When I found out that, ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás was going to be published, the first thing I wanted to do was prepare myself.  As my book compares and contrasts the United States, specifically New York, with Spain, specifically Seville, I set myself the logical task of reading successful accounts of Andalusia written by foreigners, and successful accounts of New York written by Spaniards.  When I was still writing almost exclusively about Seville, I hadn’t wanted to be influenced by other writers.  Suddenly I felt obligated to read the competition.  This obligation transformed almost immediately into pleasure.  When it stopped being pleasure, I abandoned the book, without the slightest reservation, and began another.  I’ve so far finished six, three in English, and three in Spanish.  In the days previous to, and perhaps after, the launching of my book (the 15th of May at 9:30 p.m. at La Extra-Vagante, a bookstore at 33 Alameda de Hercules, Seville), I will publish my impressions about my competition, in the order that I read their books.  We begin, as it should be, with the stud bull:

South from Granada (1957), by Gerald Brenan: Brenan, as a cultural commentator and analyst, was an awe-inspiring psychologist.  The Spanish are extremely lucky that Brenan decided to fix his astute eye on them, because he could have turned it on any culture or people and the result would have been just as perceptive and timeless.  For example, how is it possible that an American or a Spaniard (an objective one, it goes without saying) doesn’t tip his or her hat before the following stupendous insight: “The querida or mistress plays a somewhat different role in Southern Spain from what she does in other countries.  For the married man she is a luxury – as expensive to keep as an American car, and much less satisfying because he cannot show her off to friends.”  The book is full of bang-on gems like that.  As a writer, I finished the book feeling as backed up in my observations as outdone in them. 

 

Un giro bienvenido/ A Welcome Turn

John Julius Reel | 24 de abril de 2014 a las 23:13

Creía que había terminado mi etapa de escribir sobre Sevilla cuando Editorial Confluencias se puso en contacto conmigo para decir que querían publicar mi libro ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás (El lanzamiento es el 15 de mayo a las 21,30 en La Extra-Vagante, una librería en la Alameda de Hércules, 33, Sevilla).  De repente, mis planes habían cambiado – gratamente, huelga decir.  Si, para ayudar a promocionar el libro, tuviera que volver a escribir sobre Sevilla en este blog, estaba más que dispuesto.  Pero lo haría de tal forma que me permitiera seguir avanzando como escritor.  Me había entrado el gusanillo de escribir sobre otras cosas.  ¿Cómo volver a escribir en serio sobre Sevilla, sin dejar proyectos que han llegado a ser más importantes para mí?

Descubrí la respuesta cuando empecé a traducir mis artículos sobre Sevilla a inglés.  Para que un lector no sevillano los entendiera, me di cuenta que iba a tener que facilitarle un glosario.  Se me ocurrió que las definiciones en este glosario podrían servir como las nuevas entradas de La Sevilla del guiri.  Podría ser interesante cómo un guiri explica – a sus compatriotas – los términos, sitios y conceptos que los españoles, y sobre todo los sevillanos, comprenden sin explicación alguna.  Como extra, publicaría la entrada ambos en inglés y en español.  Así el blog sería más intercultural (y educativo), además de funcionar como una especie de avance/señuelo en el caso que el libro salga alguna vez a la luz en inglés.

Para que las definiciones no suenen como algo sacado de Wikipedia o de una guía turística, es decir para que atraigan al tipo de lector al que quiero atraer, los he basado mucho más en experiencia personal que en investigación histórica.  Si tengo suerte, aquellos que leen mis entradas dejarán comentarios personales, anecdóticos, históricos – en inglés o en español – que ahondan más en los términos.

La semana que viene, defino el término “guiri”.

 

I thought I had finished writing about Seville when Editorial Confluencias, a Spanish publishing house, got in touch with me to say that they wanted to publish my book ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás (“Where do I fit in?  A New Yorker in Never-never City” will be launched the 15th of May at 9:30 p.m. at La Extra-Vagante, a bookstore at 33 Alameda de Hercules, Seville).  Just like that, my plans had changed – happily, it goes without saying.  If, in order to help promote the book, I had to go back to writing about Seville in this blog, I was more than willing.  But I would do it in such a way that I could continue developing as a writer.  I wanted to write about other things.  How could I return to writing seriously about Seville without putting aside projects that had become more interesting to me?

I discovered the answer when I started translating my articles about Seville to English.  I realized that, if non-Sevillian readers were going to understand them, I’d have to provide a glossary of terms.  It hit me that these glossary definitions could be the new entries to La Sevilla del guiri. How a guiri describes – to his fellow countrymen – the terms, places and concepts that a Spaniard, and above all a Sevillian, doesn’t need any explanation at all to understand, could be interesting to native and guiri readers alike.  As a bonus, I’ve decided to provide the entry in both Spanish and English.  That way the blog is more cross-cultural (and educational), as well as serving as a kind of teaser in the case that my book ever sees the light in English.    

 So that the definitions don’t sound like something pulled from Wikipedia or from a tourist guide, that is, so that they attract the type of reader that I want attract, I’ve based them much more in personal experiences than in historical investigation.  If I’m lucky, those who read my entries will leave personal, anecdotal, historical comments – in Spanish or in English – that treat the terms in more depth than I have.

Next week, I will begin by defining the term “guiri”. 

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Índice (y un inciso sobre las estadísticas) de este blog

John Julius Reel | 21 de julio de 2013 a las 12:49

Este blog de periodismo cultural, acompañado por los dibujos de Daniel Rosell, estuvo activo entre el 11 de octubre 2011 y el 21 de Julio 2013. Su tema principal es la comparación y el contraste de la cultura de Estados Unidos, principalmente Nueva York, con la cultura de Sevilla, y en gran medida de España en general. Ha producido 54 capítulos, cada uno presentado abajo, en el orden que se publicaron, con una pequeña introducción.

Hasta el momento de publicar ésta última entrada, el blog ha recibido 54.641 visitas, 510 comentarios, y 570 likes.  Después de introducir cada artículo, indico si ha sido entre los diez más leídos, los diez más comentados o/y los diez más gustados.  Por ejemplo, si, después del título, se ve L4, C3, G2, significa que el capítulo fue el 4º más leído, el 3º más comentado, y el 2º más gustado. En cuatro casos proporciono el enlace a un artículo de prensa, de otro escritor, o a un foro, que el capítulo provocó.

Doy importancia a las estadísticas, pues, como lector de blogs, me interesan, sin embargo, para que sepamos lo que las estadísticas verdaderamente nos revelan, tomemos el capítulo “Prohibido paraguayos”.  Primero, la edición digital del periódico lo publicó, por descuido, en Opinión.  De ahí, ABC Color, un periódico paraguayo, lo cogió (más bien, lo robó) y lo publicó en su edición digital.  De ahí, alguien lo publicó en Facebook.  En ABC Color, el artículo recibió 759 likes y 307 comentarios; en Facebook, 119 likes y 141 comentarios.  En Opinion del Diario de Sevilla recibió 4 comentarios, uno en guaraní, y 9 likes. En el blog (donde se publicó por primera vez con mi nombre, pues la edición digital lo publicó en Opinión sin el pie de autor) recibió 2 comentarios y 4 likes.  Qué gran contraste entre los números que el artículo produjo, según el sitio donde se publicó.

Además de demostrar hasta qué punto una publicación sin escrúpulos se puede aprovechar de los escritores que escribimos en internet, la anécdota pone bien a las claras que la cantidad de visitas, comentarios y likes que genera un texto dice más sobre los lectores de tal texto que sobre el texto en sí.  “Prohibido paraguayos” estalló en internet, incitando tanta polémica, por haberse expuesto en el primer plano del escaparate ideal para él, es decir, a la vista de precisamente la gente, muchísima gente, a la que interesaba el tema.  En fin, ojalá se invente una estadística que califique no sólo la cantidad, sino también la calidad de los lectores de un blog y de sus gustos.  Hasta entonces, la calidad de un lector sólo se pondrá de manifiesto si éste decide comentar.

Gracias a los comentarios dejados, he llegado a profundizar más en los temas.  Más de un cuarto del total son mis respuestas a las reacciones de mis lectores.  Demuestran, creo, el lado más impulsivo de vuestro guiri servidor.  Diría que en su crudeza e incorreción radica su valor.  Por cierto, en puridad, este blog sigue activo, siempre que un lector pueda comentar y yo responderle.

Desde que se estrenó este blog, he puesto al final de cada capítulo un enlace a la correspondiente entrada de Matando a los queridos, mi blog sobre la escritura.  Por si existe un lector que siente curiosidad de saber los retos que cada capítulo de La Sevilla del guiri me ponía como escritor, antes de leer mi intento de superarlos, proporciono el mismo enlace en el índice también, junto con el título y su introducción, señalizado por ‘Apuntes del autor’.

Que el lector curiosee a gusto. . .  

Vitaminas para la objetividad: “En Sevilla, la objetividad es como el frio.  Todos creen que la conocen, pero casi nadie la conoce de verdad”.  Apuntes del autor.

¿Qué dejo y con qué me quedo?: “Lo que los sevillanos entienden mejor que los estadounidenses es que la vida, más que trabajar, es luchar.  Trabajar es sólo una parte de la lucha”.  Apuntes del autor.

Perdón, por favor.  Gracias.: “Se dice que el estilo más emblemático de Sevilla es el barroco.  A la hora de emplear la educación en la calle, los americanos, somos los barrocos, vosotros los minimalistas”.

Ni truco ni trato: “Los críticos de Halloween no parecen entender que la fiesta que se celebra en España no es la versión original.  No es constructivo vapulear una fiesta de la que sólo se conoce por la versión española”.  L1.  C5.  G1.  Apuntes del autor.  Carlos Colón responde con: “Carta abierta al Guiri”.

XXL: “Los americanos, desde pequeños, empiezan a acostumbrarse a lo físicamente grande. . . Si siempre te encuentras con más de lo justo, lo único que resulta realmente grande es el desperdicio”.  L3.  C8.   G2.  Apuntes del autor.

Vivo en una tienda china: “Siempre me ha gustado la expresión ‘dar de sí’.  Pues, las dimensiones del paisaje urbano de Sevilla ‘dan de no’”.  L6.  C1.  G10.  Apuntes del autor.

Un americano atado en corto: “En Sevilla las mujeres viven en torno a la búsqueda del amor y los hombres en torno a la búsqueda de la libertad”.  C10.  Apuntes del autor.

Spielberg sobre ruedas: “Los americanos hacemos nuestras gracias detrás de puertas cerradas.  En Sevilla el espectáculo es gratis y para todos.”  L4.  Apuntes del autor.

A la altura de mi oficio: “La misma maría que tiene sus suelos lo suficientemente limpios para recibir las nalgas desnudas de una reina, es perfectamente capaz de dejar que su perrito corra sin correa por la calle y cague en los chinos de la zona infantil donde juegan sus nietos”.  Apuntes del autor.

Positiva: “Veamos si en el lecho nupcial la andaluza súbitamente prudente puede resistir los impulsos de un americano por fin liberado de la cárcel de su inacción intelectual”.  Apuntes del autor.

Negativa: “Consideremos Nueva York como mi padre, y Sevilla como mi madre. Si ahora vivo con mi madre, no mi padre, es porque ahora soy padre también, y prefiero la ciudad que más cuide a los niños, en este mundo y en el más allá”.  Apuntes del autor.

Verde Navidad: “No es de extrañar que en tiempos antiguos encerraran a las hembras sevillanas donde ni la luz las viera, rodeándolas de cadenas, murallas y castrados”.  Apuntes del autor.

Tienes que estar allí: “Puedes tener una opinión lógica sobre una forma de vivir, pero si no la conoces de primer mano, no acertarás.  Tienes que estar allí para dejar a un lado la risilla burlona, y empezar a pensar en el por qué”.  Apuntes del autor.

No te recomiendo la suite de lujo: “A Sevilla le está costando mucho integrarse en la modernidad. . . el alma del centro se ha ido.”  L7.  Apuntes del autor.

Lo que nos hace especiales: “Cuando los especialistas se apoderan de todo lo difícil de una vida con la excepción de nuestro trabajo, están quitando, no añadiendo, valor a nuestra vida. . . mis paisanos dependen cada día más de los expertos para que éstos hagan aquel trabajo que nos haría crecer como personas”.  Apuntes del autor.

Articulitos: Cuatro viñetas, fruto de un viaje que hice a mi patria, dejan bien a las claras lo que pierdo y gano al encontrarme en un sitio (Sevilla) opuesto al otro (EEUU), y lo que permanece igual.  Apuntes del autor.

Dos guiris por uno: “Lo llamativamente propio de Sevilla, lo que era chocante para un recién llegado, ahora lo paso por alto.  La visita de me hermano me ha devuelto mis ojos de asombro”.  Apuntes del autor.

¿Adicción o afición al trabajo?: “Por lo que se refiere a Sevilla, es cierto el tópico que los yanquis viven para trabajar y los europeos trabajan para vivir.  Aquí el colmo es llegar a ser funcionario; en EEUU es ser autónomo.”  L5.  C4.    Apuntes del autor.  Eugenio Cazorla Bermúdez responde con: “Vivir para vivir”.

Casting para artistas: “Tengo tres preguntas para cualquiera que quiera ser artista, todas cogidas en una sola tarde con mi hijo mayor.  Si tus respuestas hacen que mi hijo pare de preguntar, has ganado el concurso”.  Apuntes del autor.

Una guasa en la manga: “Si casarme con una sevillana, más que incluirme entre las filas de los vuestros, ha convertido a mi mujer en una guiri, el único recurso que me queda para pintar algo es ganar a los sevillanos la partida en su propio terreno, es decir, ser más guasón que los guasones”.  C9.  Apuntes del autor.

El gurú de los géneros: “No estoy de acuerdo con aquellos que creen que el género de los sustantivos – las unidades más básicas y prácticas de una lengua – es un accidente gramatical”.  C7.  G8.  Apuntes del autor.

Semana pagana: “En este viaje al Bible Belt (cinturón de la Biblia), oímos por la radio una homilía de Pascua en la que el predicador definió ‘el diablo’ como ‘todos aquellos malditos musulmanes, judíos, y católicos’  Yo, como católico, me ocupé en darle razón.”  Apuntes del autor.

El primo yanqui de la Feria de Abril: “Cada cultura tendrá sus preferencias a la hora de pingonear, aunque de algunas vanidades no se puede huir”.  Apuntes del autor.

A la locura por la lectura:La Ciudad de Manuel Chaves Nogales me ha convertido en un verdadero ‘crack’ con el castellano”.  Apuntes del autor.

Cumpleaños capitalista: “Me marché de EEUU a Europa, precisamente España, para huir del consumismo, pero sigo estando en su radio.  ¿A dónde voy ahora?  ¿Cuba?”  G9.  Apuntes del autor.

¡Opá, que voy a largá!: “Si comer fuera un deporte olímpico, los estadounidenses barreríamos en los sprints, y los sevillanos en las carreras de fondo”.  Apuntes del autor.

Metro de amor: Tras la última visita de mi hermano, un flamante enamorado de una napolitana ubicada en Chicago, me pongo lírico hablando de viajes subterráneos.  Apuntes del autor.

Abuelos guardaniños y guardavalores: “Los abuelos son el servicio de guardería preferido en Sevilla.  Salvaguardan la ciudad de una de las peores consecuencias de una modernidad mal encaminada”.  Apuntes del autor.

Londres, una lección a la última: “En Kenton, justo entre Zona 4 y Zona 5 del underground, medra el verdadero espíritu de Londres: amplio de miras, arrojado, experimental.  Visitamos una de las ciudades más a la última de Europa, y descubrimos que la vanguardia son los sevillanos”.  Apuntes del autor.

Alucinaciones de un desnutrido: “Estoy cansado de oír a los hispalenses insinuar que la comida de mi tierra no llega ni a la corteza del pan de la suya”.  Apuntes del autor.  Eugenio Cazorla Bermúdez responde con: “Come y calla”.

Rezando en el Sánchez-Pizjuán: “El ambiente del estadio se convirtió en algo extraordinario gracias a la afición.  Una prueba más que el verdadero encanto de Sevilla radica más en sus habitantes que en sus monumentos”.  Apuntes del autor.

Israel Galván, el Hamlet hispalense: “Sólo este artista podría llevar a España a otra edad de oro, con todas sus tradiciones intactas.  Engloba lo mejor y evita lo peor de las dos ciudades que he llamado casa”.  Apuntes del autor.

Apología del patriotismo: “La gran mayoría de los españoles que recelan del patriotismo lo confunden con el nacionalismo.  Si los estadounidenses no fuéramos patrióticos, seríamos ingratos”.  C6.  Apuntes del autor.

El Culto de Sevilla Santísima: “Si te atreves a criticar Sevilla, no puedes ir más allá de que la ciudad es ruidosa, incívica y sucia, etiquetas que la rama más liberal del Culto suporta, supongo porque demuestran que los sevillanos no se alteran por naderías”.  Apuntes del autor.

¡A por el bilingüismo!: “En los países donde tradicionalmente los idiomas extranjeros no se han considerado necesarios, los pedagogos timadores abundan, garantizando que sus clientes hablen otro idioma en pocas semanas.  La ignorancia les protege”.  L10.  G6.  Apuntes del autor.

Limpiando el panteón: “Cuando visité mi patria por las exequias y el entierro de mi padre, todavía no se había encontrado la piedra para marcar su tumba.  Durante las Navidades, ya estaba puesta.  Tenía muchas ganas de verla, pero todo estaba cubierto con un metro de nieve.  Sería eso lo que tendría que limpiar”.  Apuntes del autor.

Boda de vírgenes: “Al enterarme que mi regalo por ser best man en la boda de mi hermano era un bolígrafo de plata de Tiffany’s, sólo entonces acepté la extravagancia y cursilería del acontecimiento”.  Apuntes del autor.

Dios como nosotros lo concebimos: “El sevillano medio es más capaz de ver a Dios en Jesús del Gran Poder que en su prójimo, en cambio puede que un yanqui católico crea más en el orgasmo eterno que en la Inmaculada Concepción”.  Apuntes del autor.

Carta abierta al alcalde (I): “Tan sólo pretendo que las impresiones que usted, señor alcalde, ha dado como persona a un guiri todavía no adoctrinado con los sesgos de Sevilla y con el sectarismo de España le sirvan para algo”.  Apuntes del autor.

Carta abierta al alcalde (II): “La Junta, después de estallar los casos de corrupción, me recuerda la Iglesia después del gran escándalo de la pederastia: soltó a algunos curas como lastre, pero los obispos y los cardinales que colocaron a esos delincuentes habituales en sus puestos, salieron ilesos.  Al menos la Iglesia acabó reconociendo la gravedad de su error”.  Apuntes del autor.

Sueños de un sevillano: ¿Sueña igual una aquiescente mujer sevillana que un ansioso ciudadano americano?  ¿Es el sueño una cuestión cultural?  Apuntes del autor.

¿Secuelas de una dictadura?: “En España, se supone que el Estado ha de solucionar los problemas económicos de cada uno con un trabajo o una subvención, que ha he cuidar, educar y formar a vuestros hijos, pagar la cultura hasta la televisión y cine, y curar vuestras enfermedades.  ¿Por qué los españoles han cedido tanto al sistema?  ¿Por qué el sistema cree ser Dios? ¿Están acostumbrados?”  C3.  G7.  Apuntes del autor.

La verborrea del éxito: “Los estadounidenses fuimos los primeros en escandalizarse y luego celebrar precisamente a aquellos que nos escandalizaron.  Si en ambos casos ha sido más allá de lo razonable, pues así es el guion de la película.  Si no estoy sobrevalorado, no soy nadie”.  Apuntes del autor.

Ensombrecidos por las ‘setas’: “Nos sentamos para tomar algo en la amorfa y perforada sombra de la plaza, y otra vez mi amigo mira arriba con interés, sonriendo como si reconociera a un viejo amigo.

-Es cierto.  Parece una bestia extraterrestre- dice y empieza a relatar a mi esposa y a mí un unearthly tale. . .”  Apuntes del autor.

Prohibido paraguayos: “Fue la única vez que el guiri había visto el barrio y la ciudad trabajar juntos con eficacia: para dar la patada a gente que sabía aprovechar lo que los nativos, ya desde hace mucho tiempo, habían dejado de ser capaces de valorar”.  Apuntes del autor.  Artículo también fue publicado en ABC Color y Facebook, donde creo gran polémica.

“Yo no soy racista, pero. . .”: “Ya he perdido la cuenta de la veces que un sevillano me ha dicho, siempre empezando con el mismo matiz: ‘No soy racista, pero ellos, si no dan la nota a la entrada, la dan a la salida’.  Los yanquis no se expresan con tanta franqueza sobre ‘los otros’, por no infringir lo políticamente correcto”.  Apuntes del autor.

Tocado por una santa y una estrella porno: “El ex padrino de crimen organizado en EEUU y el primer estadounidense canonizado santo por la Iglesia católica tienen en común vuestro guiri servidor.  Son la cara y la cruz de la naturaleza norteamericana”.  L9.  Apuntes del autor.

La ciudad salvadora: “Sevilla no es como Nueva York, donde hay mil sitios para esconder una cita amorosa, sino una servilleta que no esconde ni el flirteo.  Menos mal.  Corta este mal camino antes de que los débiles podamos perdernos en ello.  Sólo los caraduras quedarán fuera del alcance de la ciudad salvadora”.  Apuntes del autor.

El calvario de mi mujer: “Los sevillanos, después de acostumbrarse a un guiri que cada mañana lleva a sus dos hijos de edad escolar a la calle en lugar de la escuela, empiezan a tener una actitud entre mandona y protectora hacia él.  Nos ven como un blanco fácil  Se dan licencia libre para desahogar en nosotros los impulsos que les surjan”.  Apuntes del autor.

¿Picardía o desobediencia civil?: “Los servicios de España están gestionados por gente que no sólo no los utiliza, sino que desconoce las vidas de aquellos que los necesitan para ampliar sus posibilidades.  Por eso, he dejado de pagar la tarifa de mis hijos, de 3 y 5 años, al montar en el autobús y Metro de Sevilla”.  G5.  Apuntes del autor.

10 premios naranja para Sevilla: Top 10 al uso andaluz.  Mis premios a los aspectos de Sevilla más destacables, por su buen rollo conmigo.  L8.  G4.  Apuntes del autor.

10 premios limón para Sevilla: Otro ranking en términos cítricos, este sobre los aspectos de Sevilla que considero más detestables, y que me invitaría a marcharme.  L2.  C2.  G3.  Apuntes del autor.

El veredicto final: “Si quieres saber cómo son los sevillanos: ni mueven un solo musculo para evitar que su pasotismo te cause una molestia, pero se tomarán la mar de molestias para darte una alegría”.  Apuntes del autor.

Palabras finales: “¡Vaya escenario ha sido Sevilla!  Sin lugar de dudas, el más importante que he conocido, el que me ha enseñado a apreciar todos los escenarios de mi vida.  Pero, con 104 capítulos y 98,000 palabras, esta obra ya está terminada.  Me lo dice ella, mi inspiración”.  Apuntes del autor.