¿Quién soy yo?

 UNA ENTREVISTA CON JOHN REEL POR JOHN REEL

¿De dónde soy?

De Staten Island, New York.  Es uno de los cinco municipios de la Gran Manzana, el más pequeño y el menos glamoroso.  Tiene aproximadamente 500.000 habitantes.  Su vecino, Brooklyn, se apoda “el municipio de casas e iglesias”.  De igual modo, Staten Island, para que te hagas una idea, es un municipio principalmente residencial, pero de casas más grandes e iglesias más pequeñas, con un “cinturón verde”, algunos bosques conservados en parques.  En su costa sur-oeste, se aloja el vertedero más grande del mundo, inactivo desde 2001. 

¿Por qué decidí trasladarme a Sevilla?

Estaba harto de mi trabajo.  Como la gran mayoría de escritores, no llegaba a fin de mes con mi escritura.  Trabajaba como profesor de Periodismo y después de Redacción en varios colegios del City University of New York (CUNY).  Me gustó el trabajo durante los primeros años, pero cuando mi vida empezó a sonar cada nuevo semestre como un disco rayado, me di cuenta de que ya era la hora de dejarlo.  Me liberé definitivamente en 2005.  Siempre había querido vivir en el extranjero, valerme por mí mismo en otra cultura y con otro idioma.  Elegí España, porque el castellano me parecía el idioma más práctico que un estadounidense podría aprender.  Elegí Sevilla, porque me apetecía vivir en una ciudad más castiza que cosmopolita.  Lo cosmopolita lo tenía muy visto.

Me defino como escritor.  Además de “La Sevilla del guiri”, ¿qué he escrito?

Muchísimo, pero he publicado poco, y no por no haberlo intentado.  Este fue otro motivo que me empujó al gran cambio.  Empecé a escribir en serio en 1989 cuando tenía 21 años y acababa de terminar mi carrera.  Desde entonces, había trabajado a tiempo parcial, sin ataduras en mi vida personal, para tener tiempo libre y poder escribir.  De todas formas, después de 15 años de escribir casi cada día, no había publicado ni un relato.  Algunos artículos, nada más.  Creía que me especialidad era la ficción, aunque ya empecé a dudarlo.  Sentía la necesidad de trastornar mi vida, y después re-evaluar mi vocación.

Sevilla, ¿qué me ha manifestado? ¿Qué es verdad o no lo de mi vocación?

Escribo la mitad de tiempo que antes, porque la vida que llevo, la que me aporta la experiencia que quiero, no me permite hacer más, al menos no por ahora.  Creo que antes, lo que me faltaba para explotar todo mi potencial como escritor era una vida rica aparte de mis libros y mi escritura.  Tropecé con un filón infinito de materia como escritor al enamorarme de una mujer sevillana, que me ha dado dos hijos.  Tuve que trasladarme a otro país, aprender el idioma lo suficiente bien para escribir en él, para conseguir un foro, este, en el que puedo atraer lectores mientras escribo descaradamente sobre mi vida.  Tiene sentido.  Tengo mucho más que escribir ahora que antes, por los retos que he tenido que superar.  Este no es un blog sobre un yanqui que descubre Sevilla, sino un blog sobre un yanqui descubriéndose a sí mismo en Sevilla.

¿Ahora llego a fin de mes con la escritura?

Los escritores que se ganan la vida con la escritura son o genios o gacetilleros.  Algunos escritores buenos se dejan prostituir como gacetilleros, socavando, a mu juicio, su talento.  Yo no pienso correr riesgos con el poco talento que me ha tocado.  Para ganar dinero trabajo como profesor de inglés.  No me quejo.  Es un trabajo fácil para mí, pero no aburrido, lo que no es poco.    

¿He trabajado antes en el periodismo?

Fui un reportero durante dos años para The Staten Island Advance , el diario de mi pueblo nativo.  Lo dejé porque el trabajo estaba devorando mi tiempo libre y mi tranquilidad.  Escribir por encargo aporta un gran aprendizaje a un escritor hasta cierto punto, después le limita, y aún más a un escritor con inquietudes.

¿Quiénes han sido mis influencias como escritor?

Muchos, pero el principal ha sido mi padre, Bill Reel, un columnista durante muchos años en Nueva York.  Cuando estaba en plena forma, nadie escribía mejor.  Mi estilo como articulista se lo debo a él.

¿He viajado mucho?

En comparación con la mayoría de los sevillanos y los estadounidenses, sí, aunque no me gusta hacer turismo.  Prefiero quedarme algunos meses en una misma ciudad, e intentar impregnarme de las costumbres y el ambiente.  Pasé tres meses en París en 1994, y tres meses en Londres en 2000.  El único viaje de turismo que me ha merecido la pena fue el llegar a la cima de Mt. Kilimanjaro en África en el invierno de 2005, un año antes de venir a Sevilla.  Fueran vacaciones duras y por lo tanto las más memorables de mi vida hasta ahora.  Inspiraron un libro, todavía inédito, pero clave para mí, pues me abrió camino hacia la no ficción.

Después de Sevilla, ¿dónde me gustaría vivir?

Cuba.   Me lo imagino tan diferente a mi país, a pesar de estar tan cerca.  La oportunidad de escribir “La Cuba del guiri” me ilusionaría una barbaridad, pero primero necesito convencer a mi mujer que zarpe conmigo, llevando a los niños detrás, claro.  Esto lo veo difícil.

¿Cómo nació “La Sevilla del guiri”?

En 2009, pocos meses después de nacer mi segundo hijo, envié, porque sí, al Diario de Sevilla cinco artículos que había escrito en español.  A la redacción le gustaron.  Escribí la serie entre diciembre 2009 y noviembre 2010, la dejé para despejarme durante algunos meses, y empecé a publicar de nuevo en octubre 2011.  Esta vez, además de ser publicado cada sábado en la edición impresa, me han dado este espacio en la edición digital.  Escribo otro blog, Matando a los queridos, sobre la escritura, que va de la mano de este.

¿Qué objetivos a corto y largo plazo tengo?  ¿Qué proyectos me gustaría llevar a cabo?

Quiero seguir dándolo todo a “La Sevilla del guiri”.  Ojalá tenga la valentía de pasar a ocuparme de otras cosas cuando ya no tenga más que decir sobre el tema.  Me gustaría publicar la primera etapa de la serie, 50 artículos, en un libro, con adiciones, e ilustrado con los dibujos de Daniel Rosell, el mismo artista talentoso que ilustra este blog.  Creo que podría escribir un libro interesante sobre Israel Galván, el bailaor de flamenco.  Imagino el libro como una suerte de nuevo periodismo, tratando tanto de él como de mí.  Pero, para llevar esto a cabo, además de necesitar acceso casi continuo a él, a sus ensayos, y a su círculo restringido, tendría que encontrar un patrocinador.  Todo eso lo veo tan improbable como vivir en Cuba, pero nunca se sabe.  En cuanto a mis objetivos a largo plazo, me marco uno, él de siempre: mejorar como hombre y por lo tanto como escritor.