Privatizaciones

Juan Andrés de Gracia | 18 de julio de 2011 a las 12:01

No hay nada como repetir una mentira de forma convincente para que todo mundo se crea que es verdad. Siempre recordaré, como, el exsenador Pedro Rodríguez Cantero, se asombraba con la soltura con que, el verde Pepe Larios, soltaba números en temas científicos sin pestañear, y reconocía que ello le daba aire de credibilidad. Pues, el PP ya ha empezado a tirar de manual, o de argumentario, como prefieran, para afirmar, a través de la presidenta de la Diputación, que para la gente, que las empresas sean públicas o privadas no tiene impoprtancia, que la gente lo que quiere es un buen servicio. Curiosamente, esas declaraciones coinciden con las formuladas por otros dirigentes locales del PP andaluz, que han anunciado que escucharan ofertas sobre las empresas de agua, Emasesa o Emasagra, ofertas que parecen provenir de Aguas de Barcelona.

Ya en época de Rafael Merino, se escribió mucho sobre la privatización de empresas municipales, sólo que la situación económica mejoró notablemente y, además, el PP no contaba con mayoría absoluta. Siempre se habló de Emacsa, la joya del imperio, o de Sadeco, objetivo, al parecer, de FCC. No puedo olvidar que, sin embargo, el debate se centró en Aucorsa, y aunque no se llevó a efecto, si provocó que se firmará el famoso contrato-programa que estabilizaba la empresa y que supuso un esfuerzo de los trabajadores, al firmar un convenio de doce años de duración. Queda claro, que no hablamos de que determinadas labores internas de esas empresas puedan realizarse por empresas privadas, y no mantener personal propio para ello. No tiene sentido apostar, por ejemplo, a favor de que el servicio de seguridad de Aucorsa deba realizarlo empleados públicos, o que haya que volver a comedores de empresa. Las empresas públicas no pueden ampliarse de forma infinita sino que, ante el crecimiento que se dé en su función centra,l debe llevar parejo un adelgazamiento en otras funciones complementarias.

Lo que separa una empresa pública de una privada es, fundamentalmente, quién  tiene el control de la empresa, quién marca sus objetivos y quién decide el marco de relaciones laborales y de relación con el vecindario. Cuando a esas tres preguntas se responde que detrás hay representantes elegidos por todos, entonces estamos ante una empresa pública. Y por mucho que el Pp empiece a decir que no importa, aún hay que estar a favor de que determinados servicios estén regidos por lo público, puesto que en la empresa privada manda el beneficio y, en este sentido, el transporte público, el abastecimiento de agua o la recogida de residuos, todavía deben tener una dirección pública. Pasar alguno de esos servicios a manos privadas, significa obligarnos a negociar con la empresa, o a compensarla, para que preste servicios no rentables y para fijar tasas adecuadas (y si no, veáse qué pasa con la teléfonía o con el suministro electrico). También conlleva que su máximo objetivo sea ganar dinero, lo que al final se consigue rebajando la calidad del servicio o reduciendo costes de personal, puesto que ni siquiera se puede hablar de competencia, al funcionar, normalmente, en sistema de concesión. Y, por último, se deterioran las relaciones laborales y el vecindario es tratado como agente secundario, puesto que, quien contrata, es el ayuntamiento, que es el verdadero cliente, de ahí que no haya problemas en generar huelgas para obligar a que pague.

Sí comparto plenamente con cualquier responsable político, y, en este caso, con la presidenta de la Diputación, que las empresas públicas no pueden ser una rémora, ni un lugar donde ir colocando a personas sin sentido, y que deben dar un servicio adecuado, a un precio razonable. Las empresas públicas deben mejorar su productividad ampliamente, y, para ello, se necesita que los representantes sindicales se comprometan a ello, si no quieren que la amenaza de privatización revolotee alegremente. Hay que disponer los mejores directivos y técnicos al frente de empresas públicas, pagarles bien, pero en función de resultados, y conseguir así ser más eficientes y más eficaces. También necesitamos los mejores representantes sindicales, que entiendan que la empresa pública no tiene patrón, sino que lo es todo el vecindario, y que hay que tener una actitud de servicio a la comunidad, que mantenga el sentido del servicio público que prestan. Estoy seguro, que en la negociación de los próximos convenios, veremos de que pasta están hechos unos y otros, y si son capaces de actuar por interés general. El PP ya ha movido ficha contratando dos gerentes, en Sadeco y Aucorsa, y avanzando los estudios necesarios para formar un “holding” de empresas municipales. Los sindicatos deberían estar ya preparándose para un otoño difícil.

  • Bubo

    La opción del holding no parece mala. Si se puede maximizar recursos… genial. Distinto es que eso sirva para quitarse gente de enmedio. Lo que tampoco es cosa es que una empresa, por muy pública que sea, tenga esas pérdidas. Lo de Aucorsa no es normal.

  • Gerardo

    ¿Qué me dices del cese de Vicente Climent al frente de Aucorsa tras treinta años de gestión?

  • Juan Andrés de Gracia

    La opción de holding se viene barajando desde hace ocho o diez años. No me parece tampoco una fórmula mágica. Algo se podrá ahorrar en cuanto a gastos de funcionamiento, pero tiene un problema serio en gestionar un holding con personal con diferentes covenios lo que llevará a incrementar de principio los gastos de personal. El problema de Aucorsa no es que tenga pérdidas sino que sea capaz de generar recursos propios suficientes y siga perdiendo viajeros, teniendo el ayuntamiento que tapar el agujero anual. Antes o después habrá conflicto sindical, estamos abocados a ello.

  • Juan Andrés de Gracia

    Le tengo aprecio personal a Vicente Climet, pero, justamente, los treinta años en la empresa podían hacer inviable su continuidad. Era el gerente más antiguo y ha estado bajo gobiernos de IUCA, del PSOE y del PP, por lo que parece claro que se ha querido contar con alguien que trate la empresa con el distanciamiento técnico y que no estuviera comprometido con ella. Las decisiones que hay que tomar son muy importantes y quizá Vicente no reunía la distancia necesaria. Le deseo la mayor de las suertes.