El código da Nieto

Juan Andrés de Gracia | 2 de mayo de 2012 a las 18:48

La clase política, cuando se siente rodeada y criticada por el vecindario por no actuar conforme a los prometido, empieza a generar otros compromisos virtuales que tapen su distanciamiento de la realidad, en vez de pedir disculpas y/o dimitir. Me refiero, por ejemplo, al absurdo de ir a un notario para sellar un compromiso electoral, como ha hecho el lince Valderas, porque no sirve para nada más que para hacerse una foto. También a la apelación a que hablen las bases, a hacer primarias, o a limitar a meses el mandato de los dirigentes, que tanto les gusta a los de la izquierda del más allá, para luego tener que hacer trampas cuando le toca a uno. Incluso, me parece insustancial esa moda de estar contra los pactos políticos, apelando a dar el poder al “más votado”, para asustarse, como los fundamentalistas de UPyD, cuando les toca decidir. (veáse Asturias).

Dentro de ese intento de despistar al personal, incluyo el Código de Buen Gobierno que está de moda entre los ayuntamientos, como queriendo convertirlo en una Biblia o Corán, aunque luego, irremediablemente, se peca contra él. Si tan claro tienen lo que deben hacer y cómo han de comportarse, que lo hagan y se dejen de normativas a las que luego deben dar la vuelta, creando más desilusión en el vecindario. Si lo más sagrado que posee un partido que se presenta a unas elecciones, su programa electoral, se altera continuamente, ¿qué valor tendrá un documento de buenas intenciones? ¿Alguien se ha creído que el pluriempleado Nieto no se presentará a las próximas elecciones si el paro es superior al que existía, que ya era una losa,  cuando fue elegido? Ni el tozudo Almenara dimitió al no cumplirse su promesa de rebajar el paro en la provincia, y su puesto era solo orgánico. Siempre le quedará a Nieto, el del centro, apelar a la herencia, si sabe administrarla.

En vez de plantear, en ese código, mejorar la participación ciudadana, lo que hay que hacer es cumplir los reglamentos orgánicos de participación ciudadana, del Consejo social o de la Juntas Municipales de Distrito que apoyaron los “peperos” por unanimidad, y que son normas de obligado cumplimiento. Los intentos de modificar el primer órgano de participación, a base de interpretaciones torticeras e interesadas; ningunear el segundo, no presentándole a dictamen decisiones tan importantes como el plan de ajuste hasta 2022; o mantener sin funcionamiento a los últimos, a pesar de haber prometido ampliar sus competencias; es muestra evidente de que la palabrería hueca, siguiendo las enseñanzas de la “participativa” Aguilar, solo esconden la intención de usar la participación solo cuando interesa.

Hablar en el código de “transparencia de gestión”, entra en colisión directa con las cuentas arcanas de la Copa Davis (que me recuerdan las del año Manolete), o con la ignota forma de encargar el proyecto del sucedáneo de Centro de Congresos. Que se vaya a informar de las contrataciones realizadas cada mes, es una obligación del reglamento de pleno que se viene incumpliendo desde que está en vigencia, y que sí sucedía hace años, a través de la comisión de compras y contratación. Lo cierto es que solo mirando la plataforma del contratante, el registro de decretos y los acuerdos de junta de gobierno, es suficiente para saber qué y a quién se contrata. Que se haga seguimiento de las empresas y organismos autónomos en el Pleno, ya está regulado, e incumplido, en el mismo reglamento del Pleno, pues es posible a través de las distintas comisiones permanentes, donde pueden comparecer los presidentes y gerentes de los distintos organismos. Por tanto, lo que hay que hacer es cumplir con lo que ya existe, y no vender otro producto y, mientras, mantener la oscuridad.

El registro de intereses, bienes y patrimonio, también es una obligación legal y del mismo reglamento de pleno, aunque está limitado el acceso a una parte de los datos y, además, nadie da a conocer los cambios entre lo declarado al principio de mandato y al final, para apreciar modificaciones poco justificables. Es cierto que también se puede vulnerar la norma, como cuando concejales y asesores del grupo popular complementaban su salario con dinero del grupo municipal, naturalmente, opaco para hacienda. Por otro lado, querer limitar los regalos a los usos establecidos, parece signficar que, quien esté acostumbrado a comer langosta, no hay problema para permitir que le inviten a cenar o se la regalen; mientras, el que venga de comer lentejas, solo puede acceder a algo de chorizo o morcilla para darle sabor. Imaginando a lo que ha estado acostumbrado el socio malayo, ¿le estará permitido cualquier tipo de regalo? En cualquier caso, los verdaderos regalos, estarán a otro nombre, … ¡o es que somos tontos!

 

 

  • Antonio

    Lo de los códigos pa lo que sirve es pa desviar la atención de otras cosas gordas. Mejor discutir si fulano ha incumplido o no el código ético de turno, en vez de discutir su el mismo fulano es más o menos chorizo por que lo han trincao saltándose la ley. Mira tú lo que dijeron en IU, con su código ético, cuando pescaron al Torrijos de iu, gobernando con el psoe Sevilla, pringao con lo de Mercasevilla hasta el fondo y otras cosas más, con su amigos esos con los que se inmortalizó en una foto detrás de una montaña de mariscos pagaos con dinero público

  • Juan Andrés de Gracia

    Respuesta a Antonio: Pues estoy de acuerdo en que los códigos mejor practicarlos que recitarlos.