Los costes de la participación

Juan Andrés de Gracia | 17 de abril de 2012 a las 19:23

En este momento de crisis de ingresos municipales, las partidas de subvención, o colaboración con entidades sociales y vecinales, también sufren. Primero, fueron las ordenanzas municipales, que incluían el cobro por contar con módulos, escenarios y toldajes, que tan necesarios son para la celebración de actividades, fundamentalmente, en la calle. Luego, la reducción de las partidas con este fin, en el presupuesto muniicipal, lo que ha obligado, posteriormente, a que los colectivos asumieran gastos, de los que hasta ahora estaban exentos de forma casi total. De ahí, la polémica sobre la reducción de ayudas a cruces o el incremento de costes a la Romería de Santo Domingo, por ejemplo. Más tarde, llegó la polémica por una instrucción interna del becario Bellido sobre la paralización a que se debían someter los expedientes de subvenciones, aunque estuvieran acogidos en el plan estratégico que acompaña a los presupuestos, y que parece que en estos días se ha solucionado.

Vaya por delante, que estoy de acuerdo en que las entidades vecinales, de todo tipo, hagan también su esfuerzo, en este momento de poca capacidad económica municipal. No obstante, me parece importante que se actúe de forma transparente y equilibrada. De hecho, los “peperos” no han tenido problema en mover, con urgencia, dos expedientes de subvenciones para entidades antiabortistas, por lo que parece que, cuando se quiere hay dinero, o se busca. La ordenanza fiscal que regula el cobro por la instalación y cesión de material para fiestas, celebraciones y demás, incluye una exoneración parcial importante para aquellas entidades o actividades que considere el gobierno local. De esta forma, lógicamente, se pueden producir (ya está pasando) que se tenga un trato de favor para aquellos colectivos afines a la “gaviota”. Así, en la Semana Santa se han podido montar palcos sin coste, prácticamente, para las cofradías.

Quiero recordar que, antes del gobierno del engominado Merino, cada colectivo podía contar con materuial existente en las atarazanas municipales. pero tenía que recogerlo, transportarlo, montarlo, desmontarlo, llevarlo de vuelta y depositarlo de nuevo en las mismas dependencias municipales. Además, se tenía que abonar una fianza para responder por la pérdida o mal uso del material. Fue con el gobierno “pepero”, y con Sor Caracuel y el pragmático Rivas al frente de la relación con los colectivos, cuando se extendió el “todo gratis”, para lo que se contrató a FCC y se compró material nuevo, como las vallas de color Cajasur. Rivas intentó aprobar una normativa que controlaba el uso del material, pero se dieron cuenta que eso le impediría disponer a su antojo de él, y prefirieron guardarlo en el cajón. O sea, optaron por ofrecer material gratis para callar que se usaba, también, de forma irregular, como, por ejemplo, a entidades privadas, o con ánimo de lucro.

Desde entonces, la barra libre funcionó  ,y año a año, las previsiones de gasto en ese capítulo ha sido sobrepasado por la realidad. Este mismo proceso sufrió el uso de WC por parte de Sadeco, o de enganches de agua por Emacsa, provocando una deuda interna municipal. Por eso, ahora que escasea el dinero, y que las prioridades de los “19 escalones” son otro tipo de entidades, se provoca que los colectivos no encuentren el apoyo necesario municipal para la celebración de actividades. Es más, no me extrañaría que pronto se dispusiera una tasa por el uso de Centros Cívicos o de espacios libres, como parques, calles, … de esa forma, solo aquellos que posean suficiente patrimonio o recursos, podrán acceder a los medios municipales. No creo que se atrevan a cobrar por asistir al Pleno, a pesar de haber limitado la asistencia.

En este disparate, se tuvo que poner orden en época del gobierno anterior, pero era difícil hacerlo, por falta de voluntad real, y porque “bebé” Nieto, en la oposición, no cesaba de solicitar más y más cesiones de material a toda entidad que lo solicitara, excepto a aquellas ideológicamente contrarias. Ahora, hay que hacerlo en un momento difícil para todos. Cuando los colectivos cuentan con menos posibilidad de acceder a patrocinios privados o al cobro de cuotas. Obsérvese como han proliferado este año las peticiones de montar cruces, ante la necesidad de financiar la actividad de los colectivos, o de ganar unos euros, que viene muy bien para quien está en mala posición económica. Me muestro favorable a la limitación de la instalación de cruces, o verbenas, por ejemplo, por mantener la calidad de las mismas, para lo que necesitan el apoyo municipal, y este no puede ser generalizado. Pero se necesita claridad en los criterios que se establecen, para que todo colectivo sepa a qué atenerse y se eviten discriminaciones.

El Ave de Córdoba

Juan Andrés de Gracia | 16 de abril de 2012 a las 21:13

Aunque Alarcón Constant movió el tema de la nueva estación de Córdoba, tuvo que llegar el ayuntamiento democrático para parar un proyecto que iba a ser oneroso para la ciudad. Córdoba tenía necesidad, no tanto de una nueva estación, que también,  sino de resolver el dogal que le suponía tener las vías del tren en pleno centro de la ciudad. Otras ciudades lo habían resuelto a través de operaciones urbanísticas donde se lucraron, y cobraron comisiones, demasiados personajes públicos y privados. Córdoba, con el Gurú Anguita primero, y el Cinéfilo Trigo después, al frente, y con el Poeta Pérez y el Cartesiano Giner en segunda fila, supo esperar, negociar y acabar consiguiendo lo deseado. O, mejor dicho, algo más. Las vías del tren desaparecieron del centro, la nueva estación se construyó y, además, tuvimos el premio del primer tren de alta velocidad en España. “El trenecito”, que decía el requetecandidato Arenas, con gran visión.

En cuanto a las vías del tren, uno de los objetivos es que desparecieran de la superficie de la ciudad, rompiendo el muro que suponía entre el Norte y el Sur. Se consiguió de forma estimable, porque, las dudas que creaba la altura que iba a seguir manteniendo la tapa, han quedado diluidas al ver la idoneidad del “paseo marítimo”. No voy a olvidar que, quizá, se pudo extender algo más la zona soterrada, para evitar las dificultades que suponen la Joroba de Asland o las vías en la zona de Arroyo del Moro. Esas actuaciones tendrán que esperar otro Plan Renfe. Pero lo más importante, es que los terrenos sobre los que se levantaban las vías, y que quedaban liberados, se compraron por parte del ayuntamiento, y se pudo desarrollar una urbanización alargada, de altura controlada y con un 50% de vivienda protegida, que hoy es el orgullo de todos. Menos mal que no aceptamos que el engominado Merino se los vendiera al Masa Carreto, por la mitad del dinero que luego les pudimos sacar, en total, unos 14.000 millones de pesetas, que sirvieron para recuperar las arcas municipales y para invertir en la zona sur, en el plan Río.

La estación sigue manteniendo hoy, veinte años después, un diseño moderno y adecuado a las posibilidades ferroviarias de la ciudad. Menos mal que supimos superar la polémica sobre los restos de Cercadillas, que, por muy importantes que dice que eran, no merecían que se parara el desarrollo de la ciudad. El PP de entonces temía que volviéramos a parar la construcción de la estación, aunque usaba un doble lenguaje, porque también decía defender los restos, en muestra de incoherencia y falta de seriedad. El PSOE se vio entre la espada y la pared de que el Ave no llegara a la Expo 92, y que el plan de desarrollo del sur, centrado en la alta velocidad, se parara. Por eso, no tuvieron más remedio que colaborar, teniendo que tragarse la inflexibilidad y juego político que utilizaron con el aparcamiento que se quizo hacer en lo que, ahora, es el bulevar de Gran Capitán.

Por último, la gran velocidad, ha supuesto una opción de desarrollo para Córdoba de primera magnitud, que ha profundizado su papel de nodo de comunicación y ha facilitado la relación comercial y el turismo. Incluso, nos ha hecho olvidar, en parte, la no existencia de un aeropuerto, porque nos ha puesto el internacional de Sevilla, y el de Málaga, después, a una hora y algo de distancia. Nadie puede negar que la operación socialista, con la decisión firme del gobierno comunista, a los que se les acusaba de no apostar por la ciudad y provincia, supuso un avance definitivo, que luego se complementaría con el Ave a Málaga, y, últimamente, a Barcelona. Quiero dejar claro, que considero que el Ave hay que complementarlo con una red ferroviaria de cercanía y media distancia de calidad, que contribuya a vertebrar la provincia y nuestra comunidad autónoma.

Aquella operación tan compleja, tuvo contra las cuerdas económicamente al ayuntamiento, en  una época en la que aún no había florecido la especulación urbanística salvaje. No obstante, el vecindario supo ajustarse el cinturón y entender el esfuerzo. Los grandes proyectos de ciudad son imposible hacerlos con el dinero que tenemos ahorrado. Requieren de acuerdos institucionales, a medio y largo plazo, para hacerlos realidad. Con lo que podemos ahorrar, solo aspiramos a tapar baches, y a llenar los alcorques que se han quedado con tocones o vacíos. Si hubiéramos contado, entonces, con alguno de los líderes municipales actuales (el joven Nieto y sus discretos “19 escalones”), y su teoría de que Córdoba no puede contar con infraestructuras de primera calidad, como mucho contaríamos con una pasarela, o dos, para cruzar la ciudad, aunque, eso sí, hubieran convertido el viaducto del Pretorio en parte del escudo de la ciudad o lo hubieran incluido en la Carrera Oficial de la Semana Santa. Por suerte, ya Córdoba se no se entiende sin el Ave, Gracias a todo el que supo verlo y arriesgarse, en especial, a aquellos cuatro vecinos (Perea, Mayorga, Aguilar, …) que se encadenaron para que desaparecieran las vías, y fueron juzgados por ello.

 

De recorte en recorte, hasta la liquidación final

Juan Andrés de Gracia | 15 de abril de 2012 a las 14:35

Tras el 25-M, el gobierno del joven Nieto ha enterrado su programa electoral y ha sacado el manuel del buen podador. Primero, ha usado la excusa de la herencia, y no es que la situación que han recibido no tenga sus luces y sus sombras, pero para nada está el ayuntamiento de Córdoba en situación de urgencia. Se necesita controlar la maquinaria municipal, pero no asfixiarla. Luego, les ha venido muy bien el plan de pago a proveedores, o, mejor dicho, el plan de ajuste que se ha debido presentar para los próximos diez años. En  el documento elaborado, se han volcado todas las ideas que, sin estar en el programa, se han convertido en la esencia de su gobierno. Los “19 escalones” han pasado doce años en la oposición, para ahora no proponer nada más que desmantelar el sector público. Y lo dice alguien que no cree en las políticas de déficit ni de deuda como base de la gestión local.

Al IMDEEC, le han preparado un entierro justificado con una comisión de investigación donde no se ha desvelado ninguna problema irresoluble. Ya he publicado diversas entradas sobre el tema, por lo que no voy a insistir más, por ahora. Pero ahí no se va a quedar la cosa. El plan de ajuste quiere meter la tijera a la Gerencia de Urbanismo, al contastar que los fondos municipales que van a ese organismo están dedicados, casi por completo, al pago de personal. Lo cierto es que una vez que la Gerencia ya no consigue ingresos propios. y que la actividad urbanística se ha reducido casi a cero,  su existencia ha sido cuestionada y a los especuladores les viene muy bien. Lo hizo el aspirante a fenómeno, Durán, en un momento de lucidez, en plena campaña electoral, y ahora tiene difícil dar marcha atrás. Parece que el fichaje del “supergerente 86″ Martínez (no creo que sea el “facha”), no ha servido para nada, a pesar de sus importantes emolumentos. La intención es hacer un derribo controlado de la entidad, pasando deeterminados servicios al ayuntamiento. Pero que no nos engañen, lo que buscan es reducir los costes de personal, por lo que, o habrá personas despedidas, o tendrán que rebajarse salarios.

Detrás, aunque es posible que se adelante, viene el Instituto de Deportes. Como estructura municipal tiene externalizados la mayoría de los servicios, pero al cerrar las oficinas de Lepanto se ha encontrado que las dos instalaciones que gestiona directamente (Vistalegre y Fontanar) están repletas de trabajadores. El objetivo no es otro que reducir esa carga más pronto que tarde. Mientras, han estado reduciendo gastos de los clubes de fútbol, de las salas de barrio, … pero, en breve, tendrán que tomar una decisión definitiva. Igual que tendrán que hacerlo con Cecosam, en la que han anunciado entrada de capital privado, pero nada han dicho de “gestión privada”. Hay que reconocer que esta empresa, desde sus orígenes, está sobredotada de personal, y que los limites de su negocio han obligado a que las transferecnias municipales se tengan que mantener en niveles elevados.

Por ahora, Sadeco y Aucorsa se han librado de estas actuaciones radicales. Sadeco había conseguido un preacuerdo donde los trabajadores se limitaban sus salarios en los próximos años, a la vez que aceptaban trabajar más horas. Lo malo es que Aucorsa ha hegociado otro preacuerdo que es claramente mejor que el de Sadeco, por lo que este ha quedado reventado. Sadeco cuenta con un plan de saneamiento que ahora puede haberse convertido en papel mojado. Aucorsa  estaba en ello, pero antes pretendía reformar las líneas para rebajar costes. Lo cierto es que parece que cada uno ha ido por su cuenta. Si Pitagorín Prieto se había apuntado un tanto con su preacuedo antes de las elecciones autonómicas, Cierres Sierra le ha devuelto la jugada. Y es que ya anticipamos hace algunos meses que, una vez se asentara el “gobierno de los muchos”, cada uno pasaría a defender su trocito de poder por encima de las teorías del Becario Bellido. Incluso habiendo aprobado el plan de ajuste, veremos contradicciones día a día.

El PP ganó las elecciones municipales con holgura, pero ahora tiene que ser capaz de gestionar lo público, no demolerlo. Su teoría política es favorable a la mínima actuación administrativa, pero cuando uno se dedica a ello, acaba queriendo crecer. El joven Nieto tenía la ocasión de reestructurar profundamente su gobierno, pero si no gobiernan Andalucía, solo podrá despedir a la hippy Alarcón, y soportar a Duracell Rojas, entre otros. La próxima entrada de la miss, unida a la ausencia permanente del Reina Padre, entre otros, hace que la coherencia ideológica y capacidad de gestión, en esta difícil época, deje mucho que desear. Al menos soltó el lastre de Primo de Jurado, algo es algo.

Miedo al vecindario

Juan Andrés de Gracia | 13 de abril de 2012 a las 13:40

A los “19 escalones” ya les sobra el vecindario, como a “Manostijeras” Rajoy la prensa o a “Espe” las autonomías. Durante sus años de oposición, los “peperos” alentaban de forma constante y alegre a que, cualquiera que tuviera una queja, se presentara en el Pleno a protestar. Aún recuerdo a alcaldes y concejales de otros tiempos saliendo como podían del ayuntamiento, ante la presión de ambulantes, taxistas, parcelistas, … Ahora que han llegado al poder, “los 19 escalones” limitan la asistencia a los plenos para perpetrar sus recortes ciudadanos sin testigos. Van a exigir hasta el carnet en la boca, y no me extraña que acaben cacheando al que quiera ver a los concejales en el pleno, que, recuerdo, según la ley, tiene que ser abierto.

La intención es clara, evitar que los parados, funcionarios despedidos, vecinos agraviados, puedan quejarse de la falta de cumplimiento de las promesas electorales. Y es que cuando la derecha toma el poder, que piensa que siempre debe ser suyo, ya le sobra la democracia. Cuentan con el apoyo del socio Gómez, porque el otro día lo paso mal cuando le exigían que pagara su multa. Ahora resulta que el campechano malayo no ve mal  que se impida al pueblo, al que dice representar, que pueda ir a verle lo que dice y lo que hace.

Muy pronto, los “peperos” demuestran que la democracia es algo que les cuesta practicar. Con lo que se divertían la “Benefactora” Córdoba o “Duracell” Rojas llevando gente al Pleno para que le chillaran e insultaran a Rosa y compañía. Cómo se dirigía el Becario Bellido o Maquiavelo Torrico al plenario lleno de reivindicadores, muchos ellos militantes del PP. Ahora, no soportan que se lo hagan a ellos, que para eso son de derechas. El ayuntamiento se convierte así en un búnker donde refugiarse, solo para los cercanos, olvidándose de que es un derecho del vecindario poder controlar lo que hacen sus representantes.

En estos días, desde el gobierno de “Manostijeras” Rajoy se propone que se pueda encarcelar a quien se manifieste y se considere que ha provocado una algarada, en contra del dereeho constitucional a la manifestación y a la reunión. Ahora, el joven Nieto se atreve a entender que el salón de Plenos es como el salón de su casa, limitando quien puede entrar. Espero que no se les ocurra proponer que a los ciudadanos se nos instale un chip, como a los perros, para así poder tenernos controlados a distancia y suene una alarma cuando entremos al ayuntamiento. Solo les falta cobrar una tasa por asistencia.

La izquierda ya obligó a que los plenos fueran por la mañana, dificultando la posibilidad de asistencia, pero al menos decidió que se televisaran las sesiones y se aprobó un reglamento de participación ciudadana que permite participar en ellos para defender posiciones vecinales. La limitación y control de asistencia que ahora ha aprobado el joven Nieto, va en sentido contrario, y además han tenido la desfachatez de argumentar que solo aplican una norma de evacuación del gobierno anterior. Como sigan así son capaces de impedir que asista la oposición porque las puertas de salida son estrechas.

Sin duda, el vecindario debe rebelarse y forzar la asistencia mayoritaria al Pleno. Debe hacerlo respetando su celebración. No me parece adecuado que se interrumpa a los concejales cuando intervienen, y menos que se les impida llevar a cabo su labor, pero ello no significa que se ponga “numerus clausus” a los asistentes al Pleno. Por cierto, tendrán que decidir si para entrar se hará como en la pescadería o en la carnicería, teniendo que pedir la vez. Lo mismo el vecindario se ve obligado a acampar en Capitulares la noche anterior para asegurarse un buen puesto.

El conocido Cuenca

Juan Andrés de Gracia | 11 de abril de 2012 a las 20:43

Dice el arquitecto Cuenca, que no responde a críticas de personas que no conoce. Lo que sucede es que quizá ya lo conocemos demasiado a él y soportamos, cada día menos, estoicamente, su concepto estético cuando trata el Casco Histórico. En los últimos tiempos, su huella ha sido visible en la rehabilitación de la plaza de la Corredera, donde nos dejó asombrados con la profusión de piedra y con sus farolas, de las que, casualmente, posee la patente. De poco sirvieron las advertencias del área de Infraestructuras del Ayuntamiento de Córdoba, que al final iba a ser el responsable del mantenimiento de la plaza, para que se buscara un diseño práctico y económico, y es que lo artístico no tiene que estar enfrentado a lo eficiente. La verdad es que ni siquiera dan suficiente luz a la plaza, lo que nos hace profundizar en la extrañeza del diseño elegido.

Ya estará más de uno llevándose las manos a la cabeza, en esta ciudad estamos presos de demasiados silencios, al ver que soy capaz de decir públicamente que las ideas estéticas de Juan Cuenca pueden no ser siempre las mejores. Que sea un artista reconocido, parte del Equipo 57, no le vacuna contra los errores, y no asegura que todo lo que pretenda hacer acabe siendo positivo. Lo que es muy extraño es que la Junta de Andalucía acumule en él tantos proyectos relevantes, en vez de buscar otros arquitectos, con otras ideas. Es posible que se argumente que es una forma de mantener la unidad de concepto entre las actuaciones, pero ello también provoca que si lo que se hace es equivocado, todo se contamine de esa equivocación. Así, si se apuesta por el granito rosado, y la no presencia de verdor, todo acaba siendo un desierto de sufrido tránsito peatonal.

En las siete actuaciones que le han encargado como parte de la reforma del entorno del Puente Romano, hay luces y sombras, pues, en cuestiones estéticas hay todos los gustos posibles. Desde luego, no participo de un supuesto casticismo cordobés que confunde lo abandonado con lo antiguo, y la experiencia personal deformada por el recuerdo afectivo, con los antecedentes históricos. Por eso, pienso que fue una buena idea, mal rematada con las losas cuadriculadas, la de hacer del Puente Romano un paseo-puente, del que desaparecieran las plantas silvestres, la humedad y todo lo que suponía dejadez. Me gusta pasear por él, lo siento por los cordobitas. También me parece muy correcto el Centro de Recepción de Visitantes, que tanto temor daba por su afección a la Mezquita. Realmente, me hubiera gustado que la Junta se hubiera atrevido a dejar libre de construcciones el muro sur de la Mezquita, pero les faltó valentía. También me parece muy acertada la solución dada al entorno de la Torre de la Calahorra, que ha recuperado la relación con el río.

Sin embargo, me manifiesto en contra de la dureza de la solución buscada para la Ribera, teniendo en cuenta que el objetivo central era su recuperación peatonal. La falta de zonas verdes, de espacios frescos, la hace casi inhabitable e intransitable. Si a ello sumamos las farolas, esas que son patentes del propio arquitecto, que para nada son armónicas con el Casco, la impresión es de que no ha sido acertada la intervención realizada. No digo que sea ilegal, que eso es cuestión de los tribunales, y conozco que la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico la ha aprobado, pero es que, difícilmente, esa Comisión se atreve a llevarle la contraria a Cuenca, su piedra, y al 57. Este es el problema de hacer que un vial se le encargue a un arquitecto, y más si es un arquitecto-artista, que considera que nadie puede alterar la misma, porque es una obra de arte. Pero el vecindario tiene derecho a intervenir en el diseño de los proyectos que tienen su principal finalidad en serles útiles. No me refiero a escuchar a cualquiera, ni a plantear asambleas, sino a permitir establecer mesas de seguimiento de las obras, para poder consensuar el proyecto con las necesidades reales. Si el proyecto original se ha modificado (lo que , por cierto, se abona aparte), por la aparición de restos arqueológicos, con más razón hay que escuchar a los “restos vivos”, esto es, al vecindario que luego deberá utilizar la Ribera. Si un artista no quiere que toquen su obra, que no haga obra pública.

Por cierto, pronto el Ayuntamiento recibirá el Centro de Visitantes y tendrá que amueblarlo y equiparlo. El convenio existente obliga a que, el mobiliario y el equipamiento, sea compatible y adecuado al estilo del edificio. ¿Adivinan ustedes quien es el diseñador del mobiliario y equipamiento que más se adecúa al edificio, y el precio que tiene? Se admiten apuestas.

Cae el IMDEEC, sube el paro

Juan Andrés de Gracia | 10 de abril de 2012 a las 19:54

La promesa electoral del joven Nieto de firmar un tercer pacto por el empleo, fue incumplida y olvidada, justificando tal fraude, por considerarlo un instrumento ineficaz. La verdad es que no querían contar con los sindicatos para nada. Prometió, de forma sustitutiva, un proyecto piloto, conocido inicialmente como “Córdoba emplea”, del que nada más se anticipó, con el supuesto apoyo de la ministra del desempleo, Báñez, cuyo único mérito conocido es llamarse Fátima. Vistos los presupuestos del Estado, y la senda que siguen los recortes en todas las administraciones públicas, nada anuncia que se pueda hacer realidad. Mientras, el paro subía imparable, desde los 39.000 desempleados que se encontró el joven Nieto. A continuación, Maquiavelo Torrico y el becario Bellido, idearon la forma de eliminar el Instituto de Empleo, a pesar de que, en un principio, Duracell Rojas, intentó que se mantuviera. Antes, promocionaron a su compañera de partido, a directiva municipal, pagándole los favores como topo que habían tenido en el IMDEEC, a pesar de contar con un expediente abierto, que continúa pendiente de su remisión al fiscal, como ha solicitado el instructor del mismo. Se ha mantenido el IMDEEC estos meses, porque se autorrebajo el presupuesto hasta acabar sin medios para actuar en el desarrollo económico de la ciudad, y, por si acaso, se fue preparando su suicidio, elaborando un informe de lo que se ahorraría el ayuntamiento si se municipalizara el servicio.

A Epi (Torrico) y Blas (Bellido), les vino estupendamente la equivocada idea de Tintín Tejada, como si fuera novato en esto de la política, de proponer la creación de una comisión de investigación, basada en los resultados de una auditoría encargada por el sufrido Priego, para analizar la situación del IMDEEC. Y se equivocó Tintín, porque las comisiones de investigación, con un gobierno con mayoría absoluta, solo favorece a quien gobierna, que decide los temas, el procedimiento, los tiempos, … y, lo que es más importante, las conclusiones. Los “peperos” se dieron cuenta de que, lejos de ser un obstáculo, la comisión era la coartada perfecta para cargarse el IMDEEC, y para desviar la atención sobre la falta de ideas e iniciativas que paren la subida del desempleo.

Así no es una mera casualidad que, el mismo IMDEEC, hoy haya desvelado que el paro en la ciudad de Córdoba ha subido en el mes de marzo, tradicionalmente, un buen mes, hasta alcanzar 45.500 personas, aproximadamente. La noticia ha quedado tapada por la propuesta de hacer desaparecer el IMDEEC, que ya estaba decidida, pues forma parte del plan de ajuste municipal aprobado hace dos semanas. Solo necesitaban escenificar la “mala gestión realizada”, en vez de llevar a la práctica las supuestas ideas que tenían en la oposición o en el programa electoral. ¿Donde están las nuevas empresas?, ¿Dónde están las dinámicas generadoras de empleo? ¿Dónde están las inversiones, de esos que estaban esperando que el PP gobernara la ciudad, o de los que iba el joven Nieto a ir a buscar donde fuera? Hasta sus socios de “cecogobierno” han insistido en el ridículo que se ha hecho en los presupuestos estatales, al no incluir ni el Centro de Congresos/Covenciones, ni el Metro-Tren, ni Agrópolis, demostrando que todo ha sido humo electoral.

Es curioso que el PP ataque a quien puso en marcha los mecanismos para mejorar el IMDEEC, el sufrido Priego, y sigue sin aclarar qué va a hacer con su querida militante y sus amiguetes expedientados, que manipularon la valoración de puestos de trabajo para su provecho personal. Ahora acusan  al expresidente del IMDEEC de no ser capaz de generar un “buen clima” con desleales empleados públicos, chorizos, que se han protegido bajo las alas de la gaviota. Seguro que no estarán entre los que irán al paro cuando se municipalice el IMDEEC, porque el ahorro central que va buscando, es hacer un ERE con la excusa de volver a la casa matriz. Tienen que reunir una comisión que elabore las razones para proponer que desaparezca el IMDEEC, que se basará en el ahorro que se produce y que, fundamentalmente, depende de las personas que van a ir a la calle. Pero no nos preocupemos, mientras se dedican a esa labor, tendrán la excusa, ya ha empezado a hacerlo Maquiavelo Torrico, de engañarnos, prometiendo que, cuando funcione el nuevo servicio de empleo, todo empezará a resolverse. ¿Ustedes se lo creen?

Gordillo, Anguita, PP: Los extremos se tocan

Juan Andrés de Gracia | 9 de abril de 2012 a las 20:24

Fui compañero de organización política del Gurú Anguita y del Che Gordillo, y acabé expulsado (junto al resto de nueva Izquierda) en aras de la “coherencia interna” del proyecto que se llamaba Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía. Fui acusado de transfuga, corrupto político, y no sé de cuantos pecados más, por el mero hecho de defender la unión y colaboración de los partidos de izquierda. Luego, algunos de los que me expulsaron, por ejemplo, la Quina Aguilar, ha acabando vendiendo hasta su nombre. Ya opinaba, por entonces, que el PSOE era más bien centro izquierda, y que empezaba a llenarse de liberales que distorsionaban y dominaban su mensaje. Pero era consciente de que no era posible mantener un discurso político totalitario y redentor, a saber: o el vecindario me da la mayoría absoluta o no puedo optar a gobernar. Justamente, lo contrario que significaba Convocatoria por Andalucía, que pretendía unir todas las fuerzas sociales, políticas, económicas y culturales, más independientes, que se reclamaran de la izquierda, en busca de un proyecto común, donde ninguno primara. Pero el PCE, que fue el que generó esa idea, bueno, parte de él, acabó, como Saturno, devorando a su hijo, hasta que prácticamente sólo ha quedado el PCE.

Bueno, junto al PCE, está la CUT, el brazo político del SOC, que, prácticamente, solo tiene presencia en ámbitos rurales de jornaleros, desde los que pretende imponerse como fuerza hegemónica, incluso chantajista, puesto que no respeta el juego de las mayorías, y se dedica a anunciar el apocalipsis. Para ellos, la organización y el pueblo vienen a hacer lo mismo y, cuando gobiernan, todo el pueblo, prácticamente, acaba formando parte de la organización, lo que provoca que tenga un gran poder movilizador al mismo tiempo que atemorizador, pues se margina y oprime al que no piensa como ellos. A esta forma de actuar, responde esa estrategia que acaba de iniciar, convocando a representantes de, aproximadamente, el 10% de asambleas locales de IUCA, para fijar una posición sobre la negociación con el PSOE sobre la Junta de Andalucía. En realidad, ha sido una reunión de los representantes de la CUT en esas asambleas, pero a ellos, y a los medios de comunicación de derecha y de derecha extrema, le ha venido estupendamente para alabar su “coherencia” al plantearse, como una opción, dejar gobernar al PP. Sospechosa es la coherencia del “Che” Gordillo, que ha incumplido desde hace años los estatutos de IUCA, al seguir de alcalde a la par que de parlamentario, y sobrepasar 12 años en el mismo cargo. Vergüenza pasamos cuando fue pillado cobrando dos sueldos, y alegó que no se había dado cuenta de ello.

El caso de Julio Anguita, también alcanzó su cénit cuando obligó a dimitir al alcalde de Córdoba, el cinefilo Trigo, preso de una conspiración de los poderes fácticos de la ciudad, que ansiaban que no se encargara de la renovación del PGOU. Ahí no quedó el sinsentido, sino que, luego, impidió un acuerdo general entre las dos fuerzas de izquierda/centro izquierda, ratificando que, consciente o incoscientemente, iba a permitir que la revisión urbanística de la ciudad, de la que fue un alcalde muy querido, se hiciera por parte de la derecha, y luego acabara en manos de gente tan cuestionada como el Costecero Mellado y la Conversa Aguilar. Desde entonces, Izquierda Unida empezó a perder su fuerza en la ciudad, entregada en manos de intereses populistas, poco claros, que ahora pretenden  dejar atrás.

Yo no sé si el Ché y el Gurú se han dado cuenta de que no van a conseguir el apoyo mayoritario de la población, que no es posible la revolución de manera pacífica, que sólo es posible ir haciendo reformas más o menos transformadoras, o retroceder en los avances logrados, según quien nos gobiernen. El vecindario cordobés habló y decidió que gobernara la derecha; el pueblo español habló y optó por la misma vía política, y ya están los dos gobernando. Pero el vecindario andaluz ha decidido parar esa entrega de poder absoluto, le ha retirado miles de votos a los peperos, también al PSOE, y se los ha dado en parte a IUCA, para que consiga que se gobierne desde la izquierda, no para que se miren al ombligo sintiéndose en pleno éxito, al fin y al cabo, siguen siendo tercera fuerza política. Su capacidad decisoria debe servir para entrar al gobierno andaluz, siempre que el PSOE se dé cuenta que debe limpiar su gestión de toda sombra de corrupción, oponerse a seguir sin más los dictados de la Banca y la gran empresa, mantener el máximo del estado del bienestar, aplicar soluciones nuevas desde la izquierda, y apostar por la creación de empleo. A partir de ahí, a gobernar, y que haya suerte.

PSOE: Regreso al futuro

Juan Andrés de Gracia | 8 de abril de 2012 a las 13:11

No dudo que el PSOE nació como partido de izquierda, lo que no sé es si tiene intención de seguir siéndolo, o solo aspira a ser un partido sin ideología ni ilusión, dedicado a la gestión. Un partido que ha crecido pegado a las instituciones, muestra dificultad para existir, y siente vértigo, fuera de ellas. ZP significó una recuperación del izquierdismo socialista en el ámbito de los valores y de los derechos, pero evitó enfrentarse al liberalismo económico imperante, usando incluso la especulación urbanística como base económica de su gobierno. De hecho, la pérdida de confianza del vecindario sobrevino cuando les defraudó, aplicando recetas económicas conservadoras, y apoyándose en los banqueros más que en los trabajadores. Rubalcaba, que participó activamente de ese tiempo, intentó parar el desastre socialista por medio de un guiño electoral contra las grandes fortunas y el patrimonio, pero le faltaba credibilidad. La debacle socialista, en forma de pérdida de vontantes, fundamentalmente por irse a la abstención, y, en segundo lugar, a la izquierda, ha encontrado un descanso en Andalucía, quedando pendiente de lo que el PSOE demuestre que ha aprendido.

Mi posición a favor del acuerdo de gobierno entre PSOE e IUCA es clara y rotunda. Mi exigencia a que IUCA no repita los errores de épocas pasadas o de Extremadura, también. La presión de la derecha extrema sobre la decisión que tiene que tomar IUCA, roza la extorsión y camina entre el desprecio a su “izquierdismo trasnochado” y su apelación a la “honradez ideológica”. En realidad consideran a IUCA como una organización digna de ser exterminada, pero les viene bien para intentar llegar al poder. El hueco que le están dando al “Che” Gordillo o a le dieron a Julio Anguita, solo busca confundir a la opinión pública, proclamando que en IUCA hay algunos ¡que quieren gobernar!, como si ellos no estuvieran pugnando por hacerlo. La derecha siempre ha entendido que el poder es algo que les pertenece y cuando no poseen una parte de él, el que puede decidir el vecindario, hacen todo lo que sea necesario para recuperarlo. Para ellos, IUCA queda bien en la calle, pero cuidado… que no molesten, que no ensucien, que no griten, o les mandan las fuerzas de seguridad o los tribunales de justicia contra ellos. Veáse, si no, lo que se planea tras lo sucedido en Barcelona o Valencia.

En cualquier caso, ya sabemos lo que nos espera con la derecha extrema, lo que es sorprendente, cada día menos, la verdad, son los sectores liberales del PSOE, que prefieren que gobierne el PP a gobernar conm IUCA. Son pequeños “aliens” que el poder económico ha situado dentro del PSOE, para controlar sus decisiones y evitar que ejerza como izquierda. Son personajes que, posiblemente, se sintieran de izquierdas cuando eran jóvenes pero que se han “enmoquetado”, y que no quieren perder la calidad de vida que han atesorado. Son capaces de defender que se mantenga un estado de bienestar suficiente, pero sin que se cuestione quienes mandan. No se esfuerzan en plantear si otro mundo es posible, vaya a ser que a ellos les vaya peor. Se jactan de atacar a cualquiera que pretenda decirles que la izquierda puede tener otro camino, tachándoles de trasnochados, de utópicos, de antiguos. Al fin y al cabo, aspiran a que el PSOE gobierne, para que ellos recuperen sus prebendas o puedan aplicar el tráfico de influencias o el trato de favor. Cuando ello sucede, vuelven a ser aceptados en los cenáculos de la gran empresa y la banca, simplemente, porque, ellos si pagan traidores. Estos, y no la CUT, son los verdaderamente peligrosos para el acuerdo PSOE-IUCA.

Llegar a un acuerdo con IUCA en Andalucía, requiere que el PSOE regrese a la izquierda. Para ello, debe olvidarse de esas llamadas al miedo de algunos de sus más insignes líderes, y escuchar al vecindario. Hacerlo, siginifica saber que ha votado contra la política de derechas, también contra la que ha venido aplicando desde la Junta de Andalucía. Por tanto, no es que gobiernen PSOE e IUCA, sino que se practique una alternativa de izquierda, que no será la de IUCA, que al fin y al cabo tiene un voto limitado, pero sí en ese sentido. El próximo congreso andaluz y provincial deben certificar que han entendido el mensaje, para lo que ya no son útiles ni el “viejo” Griñán, ni el “padrino” Durán, por ser parte de esa imagen a desterrar. Si no lo entienden así, el PP gobernara Andalucía en poco tiempo. El futuro socialista estará en que recupere sus orígenes de izquierda, y los que estorben, sobran en el PSOE.

 

PP: Caballo de troya

Juan Andrés de Gracia | 7 de abril de 2012 a las 13:18

¡Qué complicado debe ser para los “19 escalones” gestionar aquello que pretenden que no exista! Para los “peperos”, lo público es sinónimo de derroche, de corrupción, de ineficacia, … en definitiva de todo aquello que suena y huele mal, pero no tienen ningún reparo en presentarse a las elecciones municipales para intentar proceder a su entierro e incineración, a ser posible, en una Cecosam privatizada. Actúan, por tanto, como verdadero Caballo de Troya, que presenta su mejor cara (con botox de primera calidad) y su fluido verbo (de colegio de monjas), para conseguir el apoyo mayoritario del vecindario, ocultando en su terso vientre (de cirugía de clínica privada) el rechazo a lo público, simplemente, por ser de todos (lo de la igualdad, lo llevan fatal). La “casa de los muchos”, como meros delegados de los poderes económicos de la ciudad y miembros de un escándoloso Cecogobierno, se ven llamados a dar paso a la empresa privada, a despotricar del salario y trabajo de los empleados públicos que dependen de ellos, y a alabar, sin más, al primer “emprendedor” que pasa por la puerta, más aún, si es familiar o cercano.

Quien trabaja en lo público y, además, ha tenido alguna responsabilidad pública, como es mi caso, conoce de primera mano los defectos de la gestión pública, pero también de sus virtudes, que las tiene. No me siento contento de que hayamos creado empresas y organismos autónomos para ser más eficaces, y que luego caigamos en los vicios de siempre; no puedo conformarme con que a pesar de contar con buenos salarios y condiciones laborales, la productividad no sea la que merece el vecindario a quien nos debemos; no quiero creerme que lo público es una agencia de colocación de compañeros, allegados y familiares, ya sea alterando los procedimientos establecidos o usando la vía de designación política. Podría seguir, pero prefiero equlibrar mi intervención mostrando mi disconformidad con la empresa privada basada en la generación de beneficios particulares y no en el bien colectivo; en los bajos salarios y falta de derechos laborales; en la búsqueda de la rentabilidad económica por encima de la rentabilidad social. Si lo público tiene defectos, la privada no se queda atrás. Cuestión de opciones.

Llegamos, pues, al centro del argumentario que practican, obligados, desde el joven Nieto a la hermanísima Botella “sin gas”, para atacar a lo público, que deberían defender desde su papel de gestores elegidos para ello, que no es otro que el coste y la rentabilidad. Lo que le molesta a la mitad de la población, la que vive cómodamente, es usar su dinero para el bienestar común, esto es, pagar impuestos. Ha sido siempre la bandera de los “peperos” bajar o hacer desaparecer todo tipo de aportación a lo colectivo, excepto las colectas benéficas, y, para cuando no tienen más remedio que hacerlo, han inventando un nuevo slogan: “a cada uno según lo que aporte”, pervirtiendo el concepto redistributivo de la riqueza que sustenta la concepción progresista de la imposición fiscal. Para conseguir pagar menos, solo se les ocurre cerrar servicios o rebajar derechos laborales, con lo que, los que tienen suficientes ingresos, buscan lo necesario (educación, salud, ocio, …) en lo privado, pero, los que no llegan a fin de mes, se tienen que conformar con poco más que la beneficiencia. Y repiten, como si fuera verdad, aquello de que no están para pagar “vagos y maleantes”, como si no viéramos, día a dia, que donden más abundan, es donde más dinero se maneja. Lo malo es que hasta ZP inventó aquello de que era de izquierdas bajar impuestos, y así nos vemos, sin ingresos para mantener lo público.

Ya en la época del engominado Merino, acuñaron aquella sentencia de que “en Cultura dejaremos solo lo que sea rentable”, olvidando que los servicios, programas y actividades públicas cuentan con los impuestos para financiarse. A veces, utilizamos las tasas para que pague más quien se beneficia directamente de lo público, pero eso no es aplicable de forma  indiscriminada, salvo que se pretenda limitar el acceso a quien pueda pagarlo, independientemente, de que se haga progresivo el pago. Ahora, el plan de ajuste, o, más bien, de liquidación municipal, que han aprobado, insiste en extender la falsa idea de que los servicios y programas municipales son todos deficitarios, olvidándose de que tenemos la cobertura de los impuestos para financiarlos. Lo público no es una empresa que tiene que dar beneficios económicos, sino ser rentables en cuanto a la relación entre su coste y el beneficio social que generan. Habrá que dejar de prestar, o modificar, aquellos en los que esa relación sea costosamente desequilibrada, pero, no por ello, tenemos que poner en cuestión la estructura pública, que tanto nos ha costado crear para el beneficio común.

Por una ikastola andaluza

Juan Andrés de Gracia | 6 de abril de 2012 a las 13:46

Prácticamente, han coincidido en el tiempo dos decisiones “peperas” sobre las escuelas infantiles. Por un lado, la propuesta de sacar a gestión indirecta la escuela infantil municipal dentro del plan de ajuste del becario Bellido, aprobado para los próximos diez años; por otro lado, la eliminación, por parte del gobierno de “Manostijeras” Rajoy, del programa Educa3, por el cual, se pretendía la extensión de escuelas infantiles públicas para el tramo 0-3 años. Sin duda, revelan un ideario contrario a la escuela pública, a la conciliación familiar, y a todo a lo que huela a vasco. Empiezo por reconocer que el PP toma estas decisiones desde la legalidad de sus mayorias absolutas en el gobierno de España y de Córdoba, pero desda la falta de legitimidad, al no estar incluidas en sus programas electorales, e incluso ser contrarias a ellos. Por esa razón, la toma de esas decisioones debería ir precedida de un debate público sobre su aceptación social, a no ser que entendamos que el que gobierna tiene una patente de corso para hacer y deshacer, sin tener que dar explicaciones al vecindario.

En lo que respecta a la escuela infantil municipal, no es nuevo que se estudie desde el ayuntamiento su cambio de gestión. Todos los gobiernos municipales han considerado que no tiene sentido mantener una sola escuela infantil y que debería formar parte de la red pública andaluza. La escuela infantil municipal tiene como antecedente “La gota de leche”, posteriormente, transformada en “Guardería municipal”, y, es en los últimos veinte años, cuando ha pasado a ser Escuela Infantil. Eran tiempos en los que la escuela pública sólo ofrecía sitio a niños de cinco años, más tarde, a los de cuatro y, actualmente, hasta los 3 años. Desde Izquierda Unida, se defendía el ciclo 0-6 años, por lo que encontraba razones ideológicas para mantenerla. Inlcuso, en 1995, incluyó en su programa la municipalización de la educación infantil, y la creación de una red local, lo que nunca pasó de ser una idea.

Se intentó varias veces concertar la escuela con la Junta de Andalucía, pues, al fin y al cabo, cubre una demanda en la zona del Casco, pero se chocó con problemas administrativos y políticos. Por esa razón, se decidió invertir en su reforma y mantener su funcionamiento. Durante el gobierno del “engominado” Merino, se intentó también el concierto con la Junta y se valoró el cierre de la misma, pero al final se llegó a un acuerdo para su mantenimiento, ayudados por la superación de la crisis económica que aconsejaba dejar servicios. Lo cierto es sigue sin tener sentido mantener la escuela infantil financiada, exclusivamente, por el ayuntamiento, y que se debería conseguir el concierto con la Junta, o su transferencia a la misma. Si esto se consigue, no es necesario externalizar el servicio, pues el coste para el ayuntamiento se reduciría notablemente.

Aquí es donde enlazamos con la apuesta por la escuela privada de los “peperos”, y la decisión de no extender la escuela pública de 0-3 años que ha adoptado el gobierno de España. No falta nunca el Partido Popular para reivindicar, ante la Junta de Andalucía, el concierto de todas las plazas que sean necesarias en escuelas privadas. Siguen el modelo de Madrid (Botella tras Botella), donde la escuela privada concertada llega a ser el 50%, frente a Andalucía donde no pasa del 20-25%. Y, en época de recortes, debe quedar claro que, cada euro gastado en la escuela privada, es un euro que se quita a la escuela pública, y es esta la única que asegura la verdadera libertad de acceso a la educación y la igualdad de oprtunidades. Los dos modelos pueden convivir, pero desde la preferencia por el sistema público y la limitación de gasto en la privada.

Abandonar la extensión de la red pública de escuelas infantiles de 0-3 años, es eliminar un recurso básico para el acceso de la mujer al trabajo, y para la organización familiar de las personas que no pueden pagarse un centro privado. Y, lo que ya es inadmisible, es que se intente ofender a la izquierda cordobesa hablando de que pretende una “ikastola”. Como sucedió al presentar el recurso contra San Sebastián por ser nominada como Capital Cultural de Europa para 2016, solo por ser vascos y estar gobernados, por decisión democrática, por Bildu, ahora se vuelve a usar “lo vasco” como sinónimo del “enemigo” o de “algo a vencer”, “sin derecho a existir”. Mucho tendríamos que aprender de como funcionan las ikastolas vascas y de la calidad de enseñanza que acreditan, lo hagan en vasco o en arameo.