Cultura. ¿estrategia o excusa?

Juan Andrés de Gracia | 4 de mayo de 2011 a las 16:34

Cuando desde CECO se impulsó hace 11 años la idea de optar a ser Capital cultural de Europa en el año 2016, no se hacía sino recuperar el intento, cierto que menos intenso, de recibir tal nombramiento en el año 1992 (Finalmente, fue Madrid para contrarrestar la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona).

Asimismo, cuando en este último mandato municipal, a propuesta del grupo socialista, se recuperó que la primera tenencia de alcaldía recayera en el responsable de Cultura también se volvía a la tradición de gobiernos municipales de los 80 que en las personas de José Luis Villegas o de Dionisio Ortiz asumieron esa doble condición.

Es interesante analizar las propuestas que en este sentido promueven las distintas candidaturas. Por un lado, todos se han apuntado a apoyar la deseada nominación de capital cultural para 2016. Está claro que nadie puede oponerse a lo único que en los últimos tiempos ha generado autoestima al vecindario cordobés. No obstante, no todos parecen creer en 2016 como estrategia y lo usan más como excusa para decir que tienen programa cultural.

Entre los que aún no tienen representación política en el ayuntamiento destacan por sus excesos dos candidaturas. Por un lado, Unión Cordobesa, cuyo máximo candidato y promotor se vanagloria de no haber leído nunca un libro. No son necesarios más comentarios, excepto que ahora se entiende que tampoco se conozca el PGOU o las leyes urbanísticas. Por otro lado, Ecolo se autotitula asimismo de candidatura de intelectuales, de élite. Tampoco necesita muchas palabras, pero explica que sus propuestas sean de ideas sin contrastar con nomenclaturas abstractas a las que no podemos acceder cualquiera y no de proyectos concretos que el vecindario cordobés pueda apoyar.

En cuanto al PSOE, la presencia en su lista de un número dos importante en la vida cultural local, provincial y andaluza no viene sino a lavar la mala conciencia de haber eliminado sin explicaciones a su anterior portavoz y responsable de cultura. Es curioso que no se esté usando su experiencia de cuatro años para reforzar la candidatura, y ni tan siquiera se le ha pedido opinión sobre el programa electoral. Bueno, también es sorprendente que a su mejor experto cultural lo dediquen a llevar la política de personal del ayuntamiento y lo dejen fuera de la lista.  Así se echa en falta un discurso más exigente ante el resto de administraciones socialistas para que aseguren la apuesta por la Córdoba capital cultural permanente: Sigue sin iniciarse la Nueva Biblioteca Provincial, nada sabemos del nuevo Museo de Bellas Artes, se ha rebajado apoyo al festival de la Guitarra, no se consolida el apoyo a actividades centrales de nuestro proyecto cultural En-clave 2016, no se soluciona la venida a Córdoba de la colección Citoler, … Se hacen artículos a favor de la capitalidad, pero faltan hechos.

El Partido Popular ha sorprendido negativamente desde la lista: Situar a su mejor representante cultural en el puesto 15 revela la poca importancia que para el PP tiene la cultura. Es más no han tenido escrúpulos en llevar a la Junta Electoral Central actos que forman forman de la Semana de Europa semanas antes de nuestro examen ante la Unión Europea. Pero con todo, lo más preocupante es que entienden la cultura como algo subsidiario del Turismo. Están empeñados a hacer del hecho cultural algo que sólo sirve para atraer turistas en vez de una estrategia de desarrollo económico central para Córdoba. Y es más, esta apuesta por una cultura subisidiaria del turista no es sino un reflejo de la tibieza con que han apoyado nuestra aspiración para 2016 por razones de obediencia de partido. Ante sus aspiraciones a gobernar España y Andalucía, también deberían asegurar la apuesta de otras administraciones por la cultura en Córdoba.

En cuanto a Izquierda Unida, ante la falta de proyecto de futuro, ya que sólo apela en la campaña al continuismo de su acción política, se agarran al proyecto de Capitalidad como muestra de su apuesta por la cultura. Sería necesario que desarrollaran un proyecto cultural estable que evite las ocurrencias y los sucedáneos. Claro, esto contrasta con el dispendio innecesario del “avión cultural”, la ruptura del Plan de Equipamientos Culturales con un espacio innecesario y sin posibilidades en la C/ Rey Heredia o  la política de fuegos de artificio que supone “La noche Blanca del Flamenco”. Ha sido bien recibido en el mundo cultural que la responsable de estos proyectos haya quedado fuera de sus listas, aunque se observa con dudas al nuevo candidato del ámbito de la cultura que proponen por su perfil demasiado técnico-teórico y poco político.

En definitiva, mantener al menos la apuesta y el interés por la cultura como base del desarrollo estratégico de la ciudad para 2016 y mñas allá, debería concretarse en mejores candidaturas y en más adecuados programas y hechos. Mucho me temo que sólo si somos Capital cultural se mantendrá, que remedio dirán algunos, la centralidad política de la cultura, pero si no somos nominados como capital mucho me temo que volveremos al ladrillo, ladrillo, ladrillo que ha sido la ruina del desarrollo económico de nuestra ciudad.

Las naves de la vergüenza

Juan Andrés de Gracia | 3 de mayo de 2011 a las 19:19

Después de que Rafael Gómez afirmara que estaba autorizado verbalmente por quiénes mandaban en el el ayuntamiento para levantar sus naves sobre la antigua Colecor parece que ha habido interés por parte de todos los candidatos de callar el asunto.

Una vez más las “naves de Colecor” son una vergonzante muestra de la subordinación del interés público, que debería ser el objetivo de cualquier responsable político, al negocio privado de un particular.

Debe quedar absolutamente claro que lo único que legalmente se podía aceptar según el PGOU vigente es recuperar, con las adaptaciones lógicas necesarias. las instalaciones de la antigua fábrica pero que es absolutamente ilegal, si no se cambia el PGOU, lo que está construido. Todo lo demás que se viene haciendo es forzar la legalidad para hacer permanente una actuación ilegal realizada con total desprecio a la normativa de forma consciente e intencionada.

El Partido Popular siempre se ha mostrado favorable a la edificación, Izquierda Unida fue el colaborador necesario con su tolerancia y el PSOE ha ido evolucionando, forzado por la Junta de Andalucía, desde proclamar la necesidad del derribo a tolerar una actuación cosmética, cambio de posición que ha ido paralela al cambio político de la anterior alcaldesa, lo que deja clara su implicación personalísima en la existencia de las naves.

No tiene ningún sentido que en una zona de especial protección se permita tamaña ilegalidad cuando justo enfrente existen polígonos ndustriales aún vacíos. En definitiva, permitir las naves significa una operación especulativa que rentaría importantes beneficios al propietario de terrenos no urbanizables al transformarlos en urbanizables.

El futuro de las naves queda más en el aire después de la irrupción política de Rafael Gómez, que se produjo justo después de que los tribunales de justicia, no sólo no aceptaron su recurso a la multa por levantar las naves, no aceptando ninguno de sus argumentos, sino que la sentencia señalaba que la contumacia en despreciar los requerimientos del ayuntamiento son agravantes de su actuación.

Queda claro que la presencia de la candidatura de Unión Cordobesa no tiene más sentido político que defender los intereses personales y empresariales de su máximo promotor, especialmente en lo que respecta a las naves, pero también en otros asuntos como los cines de verano o futuras actuaciones urbanísticas.

Los candidatos obvian decir cómo asumirán la presencia de Rafael Gómez en el salón de plenos defendiendo, no el interés general, sino sus asuntos particulares.

Lo peor es que amenaza con tirar de la manta y contar cómo, por ejemplo, más de un candidato ha visitado las naves ilegales para mostrar el apoyo a una solución o han mantenido reuniones discretas donde se han comprometido en mirar para otro lado.

Es sonrojante que estando ante la mayor parcelación ilegal de la ciudad, soportando el mayor pulso al ayuntamiento por parte de un particular y contando con la mayor multa de la historia del urbanismo en nuestro país, todo quede en nada porque nuestros responsables políticos son incapaces de mantener la dignidad de su cargo, o lo que sería peor, porque sea motivo de canje por el voto de Unión Cordobesa.

Los primeros decretos

Juan Andrés de Gracia | 30 de abril de 2011 a las 12:07

En los encuentros organizados por El Día de Córdoba y ETEA con los candidatos de IUCA. PSOE y PP al ayuntamiento de Córdoba fueron ilustrativas las respuestas que los tres dieron a la pregunta de “cuál sería el primer decreto que firmarían si son alcaldes”.

Los tres dejaron evidencia con sus respuestas de que afrontan la campaña desde la irrealidad y/o desconocimiento de la situación de la ciudad y del ayuntamiento en particular. O si la conocen actúan al margen de ella.

El candidato socialista firmaría, según dijo, un decreto para colocar a algún miembro de las familias que tengan todos sus miembros en paro. Parece desconocer que no hay recursos económicos para ello, que las contrataciones municipales están reguladas, que no se puede dar preferencia a nadie a la hora de contratar y que existe una bolsa de trabajo en vigor. Imagino que los sindicatos municipales se habrán quedado asombrados ante tal propuesta por muy bien que suene. !cómo no se nos ha ocurrido antes!

El candidato-alcalde de IUCA descubrió de repente la necesidad de mejorar el equilibrio social y anunció que tomaría alguna medida para los barrios de exclusión social. Sorprende que después de años de gestión ahora parezca una urgencia tomar alguna medida, que además no concretó, sobre estas barriadas. Creía que la política social municipal se basaba en planes de trabajo a medio y largo plazo y que se alejaba de ocurrencias. ¡Curioso descubrimiento que me recuerda el de Saulo!

Por último, el candidato del PP haría un decreto para “atraer empresas”. O sea que al parecer para traer empresas sólo hace falta la firma poderosa del alcalde. Es como si las empresas estuvieran esperando a las afueras de Córdoba pendientes de que se les de permiso a entrar. Imagino que, de ser tan fácil, todas las ciudades gobernadas por el PP estarán haciendo lo mismo. ¿Conocen alguna?

Desde luego, es decepcionante que estás sean las ideas expresadas por los tres máximos candidatos a ser alcaldes de Córdoba, no quiero ni pensar qué propuestas harían el resto de candidatos. Córdoba necesita de menos populismo, menos ocurrencias y más ideas y trabajo serio y constante. El vecindario cordobés merece propuestas más inteligentes y reales. Temo que nos esperan cuatro años de esperpento.

¿Empresa pública?

Juan Andrés de Gracia | 26 de abril de 2011 a las 16:12

Siempre recuerdo que el gerente de una empresa pública municipal, Sadeco, se jactaba, en la hora de la despedida, de no haber sufrido ninguna huelga en su empresa como ejemplo de un buena gestión.

Personalmente, participé en primera fila del famoso “Contrato-Programa” de Aucorsa, firmado en época del gobierno del Partido Popular, y que suponía un ejemplo de apuesta por mantener la empresa pública a cambio de moderación salarial y de renuncia a privilegios (en aquel caso un plan de pensiones externo).

Por otro lado, en estos días preelectorales, se analizan alegremente los resultados de las empresas públicas y de los organismos autónomos municipales en función de su cuenta de resultados, y como si estuvieran en venta después de las próximas elecciones.

Uno de los errores más importantes que se cometen respecto a las empresas públicas municipales es entenderlas como si fueran entes independientes del ayuntamiento cuando son incapaces de subsistir sin el ayuntamiento-madre. Si se evitan huelgas es porque se firman convenios laborales por encima de las posibilidades del ayuntamiento que luego hay que sufragar con fondos municipales procedentes de los impuestos que todos abonamos. Si ahora se exige recuperar el poder adquisitivo perdido en Aucorsa es a cuenta de que también los impuestos municipales remitan más dinero a Aucorsa.

Mientras, los ingresos propios generados por esas empresas se reducen debido a las políticas populistas de no subir las tasas o precios de los servicios que prestan a la vez que se aboga por no subir los impuestos municipales lo que las aboca al desastre.

Los candidatos no se atreven, una vez más, de hablar con sinceridad de la situación de las empresas municipales ni de los planes que tienen para ellas y sin embargo, es una urgencia para su subsistencia que el nuevo gobierno municipal no dilate más allá de este año la elaboración de planes de actuación que aseguren la viabilidad de las empresas. Hay que evitar una vez más que la mediocridad del cuerpo de concejales y su falta de formación política les lleve a defender cada empresa como si en ello les fuera su futuro personal. El sistema de empresas públicas municipales no se creó para generar sistemas de relaciones laborales de privilegio sino para mejorar la prestación de los servicios. O se entiende que no se puede seguir estrujando la casa madre o el destino será la entrada de capital privado, guste o no guste.

No comparto la opinión de que al vecindario no le importa si la empresa es pública o no, sino que quiere un buen servicio. La empresa pública se rige por criterios de eficacia del servicio, o al menos así debiera ser, mientras que la privada sólo busca el beneficio. Sólo una red de empresas públicas asegura una prestación de servicios desde el equilibrio social.

Pero es necesario llamar a la responsabilidad de todos para enfocar una contención del gasto de esas empresas, que sobre todo es en personal, a cambio de estabilidad de su funcionamiento. Las empresas públicas municipales pertenecen a toda la ciudad y no a sus trabajadores o al presidente de turno.

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Los pactos necesarios

Juan Andrés de Gracia | 24 de abril de 2011 a las 11:11

Tras treinta años de desgaste democrático, y en plena crisis económica y social proliferan las teorías antidemocráticas auspiciadas por la extrema derecha, maquilladas de fórmulas secretas para evitar los efectos “perniciosos” de la política. Entre esas teorías, está la demonización del pacto entre fuerzas políticas al achacarle que cuestiona la voluntad del votante y ridiculizándolas como “cambio de sillones”.

No dejaría de ser curioso ver que quien no cree en la fuerza de la democracia defienda al votante, si no fuera porque detrás de ello se aspira a que una sola fuerza política domine de forma absoluta, incluso cuando no ha contado con la mayoría de los votantes para hacerlo. Seguir esas pautas sería como defender que lo que debe decidir el votante es el partido que actúe de poder único, dejando al resto de fuerzas políticas sin opciones, igual que al propio votante, puesto que un poder absoluto tiene como tendencia eliminar cualquier otro que le ponga en cuestión.

Lógicamente, quien desdeña los pactos también se muestra en contra de que se avance en democracia participativa. ¿Cómo va a poder tener capacidad de decisión cualquier ciudadano? ¿Qué va a saber un comerciante, una agricultora, un administrativo, una pensionista de gobernar una ciudad? Para esta forma de pensar sólo pueden gobernarnos los “primogénitos llamados para ello”, especialmente licenciados de derecho en paro incapaces de afrontar su futuro como abogados.

La esencia de la democracia, y más aún de la que nuestra constitución consagra, es el pacto, el acuerdo, la búsqueda de consenso y el avance de la democracia participativa.

La teoría anti-pactos ha proliferado cuando la derecha social y política se ha unido en torno a una fuerza política, que incluye a la extrema derecha, y que absorbe a otras pequeñas fuerzas nacionalistas o centristas que han intentado existir solas sin conseguirlo. Quieren aprovechar la división de las fuerzas de izquierda y vulnerar el techo electoral que a veces pueden encontrar si la izquierda, después de producirse las elecciones, decide unirse.

En nuestra ciudad, se utiliza como sucedáneo del debate político, insistiendo en deslegitimar la esencia misma del acuerdo político como base de la democracia. Queda claro que se busca tener las manos libres para hacerse con el poder cómo sea en vez de seguir trabajando para conseguir convencer a más parte del vecindario de la idoneidad de sus propuestas políticas.

El pacto no sólo no altera la decisión democrática sino que es su fundamento, al menos mientras no se modifique nuestra constitución, el resto es otra cosa aunque lo llamemos democracia.

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centro de congresos ya

Juan Andrés de Gracia | 20 de abril de 2011 a las 13:03

Una de las características de nuestra clase política que más desagrada al vecindario cordobés es la incapacidad de hacer realidad los proyectos, o de dejarlos a medio hacer. El Centro de congresos es uno de esos proyectos que llevan una década gestándose y que aún tardará otros cinco años en estar operativo… o nunca si se mantiene la incomprensible posición de algún candidato (con muchas opciones de gobernar) de vovler a parar el proyecto.

El centro del congresos no comenzó como tal sino como un centro de realidad virtual, tan virtual que nunca pasó de un video. Después se transformó en Palacio del sur. La idea de Palacio del Sur como proyecto autosuficiente que costaría cero euros a las arcas municipales naufragó ante la debilidad poética de las bases para llevarlo a cabo y la continua variación del proyecto. Ya tendríamos Palacio del sur si se hubiera optado por alguno de los proyectos de primera calidad que eligieron la parcela original y no por el único que se saltó las bases del concurso de proyectos. Posteriormente, fue imposible convencer a ninguna constructora a que ejecutara el proyecto con sus recursos y tampoco con alguna aportación municipal. En este intento se perdieron al menos dos años y unso tres millones de euros.

La decisión más correcta fue reformular el proyecto, lo que se ha hecho de forma relativamente ágil en tres años puesto que tuvo que resolverse el contrato anterior, encargar un proyecto diferente y reunir la financiación. No obstante, en junio de 2010, ante la crisis económica se estuvo valorando el renunciar al proyecto ante la seguridad de que ya no se podría comenzar en el mandato que finaliza y ante la posición del PP de entorpecer su desarrollo. El efecto negativo sería dar por perdidos unos 9 millones de euros y el centro de congresos; los efectos positivos hubieran sido poder invertir de forma inmediata en la ciudad en torno a 15 millones de pesetas que estaban reservados para el proyecto y evitar un reto importante para el futuro goibierno municipal.

Se decidió seguir con el proyecto, pero con el afán real de hacerlo realidad, fundamentalmente porque nuestro proyecto por la capitalidad lo hacía necesario, y una vez tomada esa decisión lo único razonable es apostar enteramente por él. Primero, porque necesitamos cuanto antes un centro de congresos, segundo, porque tendremos un proyecto artístico contemporáneo de primera magnitud y tercero porque esta ciudad necesita creerse que es capaz de sacar adelante los proyectos en los que apuesta.

Al gobierno municipal actual hay que exigirle que sea capaz de cerrar la licitación, a todos los candidatos que pacten ya apoyar el proyecto y dejar para el próximo gobierno cerrar el sistema de gestión del mismo.

Una ciudad no es sólo la farola de la esquina, que también, sino los proyectos que le hacen avanzar. Dónde estaríamos si esa mentalidad pacata hubiera triunfado a la hora de abordar el soterramiento de las vías de Renfe. Necesitamos gobernantes valientes y no “cortoplacistas”. Centro de congresos, ya

La Sierra. camino sin salida

Juan Andrés de Gracia | 18 de abril de 2011 a las 11:15

Lo primero en resolverse fue el dogal que suponía Renfe hasta el punto de que ya casi nadie se acuerda de que una vez, no hace mucho tiempo, el “paseo marítimo” estaba ocupado por vías.

Posteriormente, se ha ejecutado casi al completo el plan del río cosiendo el sur de la ciudad al resto y acercando a los cordobeses al río. El resultado es opinable desde el punto de vista estético, y su funcionalidad final espera equipamientos culturales y un plan de tráfico para la Ribera.

En plena ejecución, quizá más lenta de lo que sería de desear, está el Plan del casco, y aún no sabemos si cumplirá sus objetivos, aunque ya hay ideas casi finalizadas como la peatonalización progresiva. Pero, … ¿qué pasa con la Sierra?

Sin duda, de las piezas significativas de la ciudad, la Sierra sigue siendo la gran olvidada y el documento aprobado hasta ahora es más propio de un documental naturalista que de una sierra habitada por personas, guste o no.

Hablar de la Sierra es hablar de un gran fracaso, al no haber evitado la proliferación incontrolada de parcelaciones y la destrucción de paisajes irrepetibles, y, por otro lado, de una gran frustración al no haberse acordado definitivamente un plan que ordene y proteja la Sierra. Entre las propuestas superproteccionistas, que promueven un derribo masivo de parcelas, y las que pretenden urbanizar la Sierra como si fueran las Tendillas, hay que tener valentía para decidir qué se va a hacer.

Nos han querido distraer con posibles teleféricos o con loas sin fin a la riqueza de su fauna y de su flora pero no se atreven a decir qué pasa con las personas que ya están allí, en parte de forma legal (Jaras, Trassierra, …) y en gran medida de forma irregular.

Nuestra sierra necesita una respuesta inmediata más allá de planteamientos extremistas. Estoy seguro que la zona de Baños de Popea volverá a ser polémico protagonista y definirá el modelo de Sierra a desarrollar. Pero necesitamos una propuesta final que diga si se va a seguir construyendo, si se va a proceder a demoliciones o cuál es el nivel de infraestructuras que se definirán.

Mientras, la precampaña nos sigue distrayendo hablando de reducción de móviles, de comidas, de escoltas, … “del chocolate del loro”. No sabe, quien promueve estas propuestas, que hace un flaco favor a la política, primero, al no hablar de lo que realmente importa, y, segundo, por asumir y extender las críticas de los enemigos del sistema democrático.

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Parcelaciones en crisis

Juan Andrés de Gracia | 16 de abril de 2011 a las 11:35

Cuando en 2003 se aprueba definitivamente el actual Plan general de ordenación urbana (PGOU) que marcaba un camino de legalización para un número importante de parcelaciones levantadas sin licencia municipal siempre se temía que llegara el momento en que cada vecino tuviera que efectuar el desembolso necesario para la urbanización de la zona donde estaban enclavadas.

Los documentos urbanísticos requeridos se han ido culminando con mayor o menor dificultad y, en algunos casos, incluso con cierta agilidad, pues siempre es complicado poner de acuerdo a decenas o centenares de convecinos en cómo adecuar la parcelación con objeto de convertirla en una urbanización y cómo repartir los costes para hacerlo.

Pero la heterogeneidad de las posibilidades económicas de los parcelistas provoca dificultades cuando se tienen que aportar las derramas necesarias o cuando se tiene que abordar la financiación de las obras.

Ahora llega el momento de decidir si merece la pena todo el camino recorrido, valorando los costes en función de los beneficios que se consiguen, y proceder a su culminación. A este respecto, no debe existir ninguna duda en que legalizar la parcelación produce de forma inmediata un incremento patrimonial directo y una mejora en la calidad de vida diaria y conseguirlo debe pasar inexorablemente por lo mismo que han hecho los que han comprado un piso o una casa con licencia: Cada uno que pague su valor.

Muchos confiaban en este proceso electoral para conseguir del ayuntamiento, o, mejor dicho, de cada uno de los candidatos acuciados en buscar votos, una rebaja de costes e incluso una participación municipal en los mismos. Algún candidato ya ha empezado a reunirse con los parcelistas y prometer rápidas soluciones y ya se anuncia alguna que otra facilidad en los avales, que quiere superar el endurecimiento de las condiciones exigidas por las entidades financieras. Pero es de esperar que no se usen impuestos de todos los cordobeses para usarlos de forma populista e irresponsable en estas zonas.

Todos podremos estar de acuerdo en que el dinero que se vaya a sacar mediante licencias de obras, impuestos de construcciones y tasas por licencias urbanísticas en el proceso de legalización de cada parcelación, revierta en ayudar a sufragar el proceso legalizador, pero lo que no puede suceder es que la ciudad consolidada legalmente tenga que cargar con ellos.

Es fundamental conseguir que cada parcelación que pueda hacerlo se transforme en una zona legal y dotada de los servicios necesarios, pero la responsabilidad económica de conseguirlo debe recaer en los directamente interesados.

Propuestas y economía

Juan Andrés de Gracia | 14 de abril de 2011 a las 17:33

Sin duda, una de las característica de esta larguísma precampaña es la diaria elaboración de propuestas de todo tipo, para todas las edades y para todos los públicos. Los medios de comunicación escritos han tenido que optar por dedicar espacio a esas propuestas de forma similar a como se hace en plena campaña. Pero lo curioso es que no aparecen planteamientos divergentes y que se demuestra el desconocimiento de lo que ya hace el ayuntamiento y, lo que es peor, de la situación económica municipal.

Algunos candidatos minoritarios han hablado de la “semana laboral de 21 días” o de “la red de huertos urbanos”; otros han llegado a proponer que el ayuntamiento construya colegios!!! o que haya aparcamientos reservados para embarazadas. Los candidatos más representativos realizan promesas a cada barrio y a cada colectivo con el que se reúnen, pero obvian que la crisis económica ha llegado al ayuntamiento y que es imposible manatener el nivel de gasto actual y aún más el sumar nuevos servicios o ampliar los existentes.

Faltan ideas nuevas que representen un proyecto coherente de ciudad más allá de esperar que la Capitalidad Cultural nos sirva de bandera para los próximos cinco años.

Y en medio de esta carencia de ideas nuevas, de proyecto coherente, vuelve el eterno debate sobre la necesidad o no de aprobar presupuestos municipales en tiempo y forma. Sin duda, siempre es mejor contar con la previsión de ingresos y gastos para cada año, pero es más relevante saber cómo se ha gastado. Para ello, es más interesante analizar detenidamente la liquidación del presupuesto de cada año y avanzo que sorprendería la diferencia entre lo previsto y lo realmente ejecutado. Y eso que el ayuntamiento tiene una serie de gastos fijos y obligatorios (personal, amortizaciones, intereses, suministros, …) que hace que sea reducido el margen de gasto voluntario.

En cualquier caso, si se hubiera contado con presupuesto para este año hubiera tenido que ser significativamente menor al del año pasado y anteriores y estaríamos en cantidades de hace al menos cinco años. Como consecuencia de esta realidad municipal hay que destacar la irresponsabilidad de los candidatos que siguen haciendo promesas diariamente que saben ciertamente que no van a poder cumplir, o la hipocresía de no decir qué recortes llevarán a cabo y dónde. Gobierne quien gobierne tendrá que gobernar con austeridad y mano dura la economía municipal más allá de los gestos de cara a la galería respecto a reducir el uso de coches o de móviles que no deja de ser el árbol que no deja ver el bosque.

El mito de los debates

Juan Andrés de Gracia | 12 de abril de 2011 a las 17:08

Este blog se va a dedicar esencialmente a las elecciones municipales del 22 de mayo. Van a ser unas elecciones que se presentan como un posible fin del gobierno de “izquierdas” en la ciudad y un más que seguro advenimiento del gobierno de las “gaviotas”. Tradicionalmente, la presencia del Partido Andalucista o de los Verdes abrieron incertidumbre sobre la posibilidad o no de romper esa bipolaridad. En esta ocasión, la sorpresa de Unión Cordobesa y, en menor medida, de Ecolo o UPD acentúan la duda sobre la influencia que la decisión del vecindario cordobés podrá ejercer para cambiar los 32 años de gobiernos de izquierda con el paréntesis del PP de 1995 a 1999, mediante el apoyo a partidfos políticos hasta ahora sin representación municipal.

El PP adopta la estrategia de no asistir a debates donde vaya más de una fuerza política a confrontar sus ideas con ellos. Intenta ahondar en la idea de que sólo ellos pueden gobernar en solitario, a lo que, además, aspiran seriamente. Quieren aparecer como la única alternativa y anunciar que cualquier otro voto a otra opción política es apostar por los mismos que hasta ahora han gobernado

¿Tienen pues sentido los debates electorales multipartidistas?

Tras comprobar el resultado del primer “debate” celebrado que ha girado sobre políticas de igualdad, me queda claro que para nada van a servir. El único debate útil es el que tenga enfrente al gran favorito, el PP; el resto serán monólogos entre fuerzas que se ven abocadas a pactar, por lo que deben mantener las formas, o con partidos con reducidas posibilidades de influir en los futuros gobiernos municipales.

Conscientemente sitúo a Unión Cordobesa como un actor residual ya que su único interés es resolver los asuntos personales de su candidato y, por ello, tampoco puede molestar a los partidos con los que hasta ahora se ha entendido y con los que en el futuro debe entenderse.