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Quo Vadis?, Vimcorsa

Juan Andrés de Gracia | 10 de noviembre de 2011 a las 18:52

Vimcorsa ha sido siempre una “china en el zapato” de las empresas promotoras de vivienda. Desde sus orígenes, se la quería dejar relegada a una labor complementaria en el campo de vivienda, que asegurara todas las plusvalías del mercado a la empresa privada. Sin embargo, desde que Manuel Pérez se hiciera cargo de la empresa, y confiara plenamente en Antonio Portillo, hasta los últimos cuatro años con la gerencia de Rafael Obrero, la empresa ha mantenido su difícil labor en el campo de la vivienda en venta y en alquiler, así como en los programas complementarios sociales, a los que ha dedicado los beneficios que ha ido generando. Y lo ha hecho con ayuda del ayuntamiento madre y de la Gerencia de Urbanismo,  a través de facilidades en las condiciones de pago de los suelos para vivienda en venta, o mediante la cesión de los suelos dedicados al alquiler, manteniendo la empresa saneada.

En este tiempo, incluyo también los cuatro años en que Tristón Martín la presidiera, a pesar de que se aceptó que Vimcorsa construyera el último en cada plan parcial donde estaba presente, para dejar que las promotoras vendieran sin oposición. Durante la época de la burbuja inmobiliaria, Vimcorsa fue prácticamente la única entidad en hacer VPO, completada por las promotoras sociales, tipo Vimpyca o Convisur. Tambíén ha sido la única que ha realizado un parque municipal de vivienda, que permite tener una vivienda a personas sin acceso al crédito hipotecario. Pero, sin duda, la gran labor han sido las ayudas a la rehabilitación, en su distinta tipología, que junto a los fondos autonómicos, han conseguido revitalizar nuestros barrios y el casco histórico. La actuación en Fray Albino y en la Guita, son ejemplos de estas intervenciones, que han contado además con la labor de asistencia social, prácticada por la propia empresa. Igualmente, Vimcorsa participa en la rehabilitaciones globales de san Martín de Porres y de Axerquía Norte, aunque están sufriendo las dificultades económicas de Junta y Ayuntamiento.

También son destacables, las ayudas al alquiler privado, antecedente de las medidas adoptadas por la Junta y el Estado, y que han permitido sacar al mercado vivienda de segunda mano. Importantes han sido también sus aportaciones en las ayudas a mujeres víctimas de violencia de género, la instalación de ascensores, la adaptación de viviendas para mayores, la compra y rehabilitación de casas-patio o la construcción de aparcamientos. En muchos de estos programas, ha contado con la colaboración de la Junta de Andalucía, en menor medida, del Ministerio competente, y la aportación del propio Ayuntamiento. Actualmente, estaba en la labor de construir alojamientos para mayores, una vez superada la interesada polémica azuzada por el PP, y viviendas en alquiler con opción de venta, que son las más demandadas por los cordobeses.

Y digo que “estaba”, porque si bien continúa con los alojamientos de Huerta de la Reina (será paradójico que el PP adjudique y entregue una actuación a la que se ha opuesto radicalmente) no parece que siga con los previstos en la zona de Arroyo del Moro-Figueroa, o los solicitados para la zona de Fátima. De la misma manera, nos enteramos que las viviendas en alquiler con opción de compra, “no encuentra financiación”, y se van a transformar en viviendas en régimen de venta, que se sumarán a las que ya se están construyendo de este tipo frente al futuro Hipercor. Incluso, ralentiza su labor de construcción, a menos de 200 viviendas nuevas para 2012. Con todo, no son estos los asuntos más preocupantes, sino que nada sabemos del desarrollo del plan de aparcamientos y, sobre todo, hay una rebaja incomprensible de las ayudas sociales, que son las que se dedican a rehabilitación, a las ayudas a inspección técnica de edificios , recuperación de casas-patio, ayudas al alquiler, etc.

No deja de ser alarmante que Vimcorsa, justo el año en que vuelve a tener beneficios, rebaje al 50% las ayudas sociales que antes he descrito. Es la labor de más importancia para el vecindario cordobés, aunque no sea la más llamativa. La paralización del Plan de Vivienda que supone la ridícula intención de promoción de nuevas viviendas, y la paralización del plan de aparcamientos al no contemplarse ninguno nuevo, aparte de seguir sin desbloquear los prometidos de Marrubial, Lepanto, San Pedro, y, en menor medida, pues están en fase de licencia, los de Plaza de Toros o Valdeolleros, no son sino muestra de que la labor del nuevo gerente, el blindado Paniagua, será estar a lo que interese a las promotoras privadas, y no en mantener la apuesta por la inversión rentable pública de Vimcorsa.

A Vimcorsa le van a cargar el mochuelo de Procórdoba, y los beneficios de la empresa van a ir a tapar los agujeros que presenta la empresa pública de proyectos. Es más, estoy convencido de que los problemas para buscar financiación que empieza a presentar Vimcorsa, están unido al riesgo general del ayuntamiento y, en especial, a las polizas de crédito que mantienen la tesorería de Sadeco, de Aucorsa y de Procórdoba. En este último caso, estamos hablando de 20 millones de euros que, desde hace varios años, se encuentra a tope y que se ha renovado cada vez con mayor dificultad. Esto significa que se va a sacrificar a Vimcorsa para que Procórdoba pueda cerrar sus puertas.

Tristón Martín, que tiene como mérito usar a Vimcorsa para adecentar conventos de forma irregular (programó el arreglo de una decena de plazas donde se enclavaban los conventos con el único fin de tener la excusa de inyectar dinero público a las sedes conventuales) y proponer un PGOU, donde se cristalizaron las plusvalías de suelo que habian amasado los grandes promotores de la ciudad, ahora sólo tiene la intención de revisar el mismo PGOU y el plan del Casco para favorecer al sector privado, con la excusa de revitalizar la construcción. No tiene ningún interés en seguir construyendo vivienda pública (de hecho en la campaña no hablaron de cuanta pretendían construir), ni aparcamientos, para no interferir en el negocio privado. Tampoco va a aportar recursos para los programas de alquiler o de rehabilitación, y va a hacer lo imposible para gastar dinero público en las parcelaciones, vulnerando lo prometido de que pagarían sus propietarios. Al menos, debería asegurar el futuro de Vimcorsa, mantener el empleo de la empresa y no ponerla en riesgo por salir del atolladero de Procórdoba.