Archivos para el tag ‘Centro espaliú’

Equipamientos culturales: algo más que un plan

Juan Andrés de Gracia | 25 de abril de 2012 a las 18:24

El bonachón Moreno Calderón se ha hecho una foto, creo que ya es la segunda, felicitándose por los parabienes y distinciones que recibe el Plan de Equipamientos Culturales vigente en nuestra ciudad. Lo primero que debemos dejar claro, es que el Plan de Equipamientos es un documento municipal, no de la Fundación Arquitectura Contemporánea, por lo que hace muy bien en exigir estar presente en todo acto o decisión institucional que afecte al documento. La Fundación fue la redactora del mismo, mediante el correspondiente contrato, y cobró por su trabajo, y muy bien, por cierto. También es verdad, que lo realizado tiene una gran calidad, y que aporta un nuevo concepto a la visión de lo que deben ser los equipamientos culturales en la ciudad. De ahí, los reconocimientos que no cesa de recibir.

El documento fue aprobado por ¡unanimidad! por todos los grupos municipales que componían el pleno, pues todos pudieron participar en él, así como entidades, expertos nacionales e internacionales, y el vecindario, a través de la página web y otros sistemas de participación que se impulsaron. Esa forma de aprobación le confiere una gran importancia al consenso alcanzado, y nos obliga  a que no sea papel mojado, sino que se procure su seguimiento y aplicación. La idea de su elaboración fue del área de Cultura, con Rafael Blanco, espíritu libre, al frente. Pero fue asumido como parte del dossier que se presentó para optar a la capitalidad, tanto por la oficina del poeta Pérez, como por la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, a pesar de la presidencia de la Quina Aguilar, que no profesaba demasiado cariño a su “coequipier” socialista.

La única que no entendió el esfuerzo realizado fue Modas Candelario, pues se empeñó en condicionar el voto de IUCA a que se incluyera su capricho en forma de avión, ese que ella se empeñó en que se estrellara en el Balcón del Guadalquivir, al coste que fuera. Por suerte, aunque el documento permite irse adaptando a la evolución de los tiempos y a nuevas necesidades y posibilidades, el avión quedó como una excentricidad al margen, que no rompe la seriedad del trabajo. Ahora, el gobierno de los “19 escalones” parece que están empeñados en encontrar quien gestione la utilización del avión, ofreciéndole como compensación poder gestionar el kiosco cerrado que se levanta a su lado. Para conseguirlo, también se ha decidido no imponer un pago de canon demasiado elevado, lo cual parece inteligente, pendiente de ver como evolucionan los acontecimientos.

El Plan de Equipamientos Culturales apostaba por el uso de la ciudad como un espacio cultural en sí misma. Utilizar el río, crear vaguadas culturales que cruzaran la ciudad y potenciar las plazas y espacios abiertos como lugar donde se pueda plasmar las iniciativas culturales, son parte de sus líneas centrales. Si somos serios, y queremos sacarle jugo al trabajo desarrollado y los recursos destinados a él, ahora deberíamos olvidarnos de ocurrencias y poner en marcha las ideas y proyectos que permitan hacer realidad la planificación de equipamientos en la ciudad. No podemos seguir considerando que todo lo que se nos queda vacío tenga un uso cultural, porque no hay recursos ni capacidad para ello. Por ejemplo, aunque no conozco en detalle las ideas para la antigua Normal, espero, es deseable, que cuadre dentro de la filosofía del plan y de las necesidades que marcaba.

Hablando de equipamientos culturales en su forma más tradicional, el Bonachón Moreno Calderón, ha acompañado al joven Nieto ya a la inauguración de los esfuerzos que desde el área de Cultura, especialmente, se destinaron a ellos. Así ha pasado con el teatro Góngora o la remodelación del Julio Romero de Torres, que ya son una magnífica realidad. Pero aún queda cerrar proyectos como el Centro del Flamenco de la Posada del Potro, o el Museo Taurino, o replantearse otros que nacieron y siguen confusos como el Centro Espaliú o el Centro Gongorino. En cualquier caso, que no se abra ningún equipamiento sin saber para qué, restándole recursos a los existentes, o convirtiéndolos en bares con cuadros o música. Para eso, recuerdo, y estoy pensando, especialmente, en las bibliotecas, hay que dotarles de los recursos suficientes para mantenimiento, personal estable capacitado y partida para que sean centros culturales vivos.