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Freno al deporte cordobés

Juan Andrés de Gracia | 14 de marzo de 2012 a las 14:47

Hace unos días, publicaba una entrada sobre lo sorprendente de permitir al Córdoba CF la próxima gestión del Estadio El Arcángel para sacar rendimientos ajenos a su actividad deportiva, en vez de que el propio ayuntamiento lo hiciera. La sorpresa pasa a estupefacción cuando se ha conocido que el Instituto de Deportes está pensando en renunciar a inversiones pactadas, consensuadas y reiteradamente prometidas, que además cuentan con subvenciones aprobadas de la Junta de Andalucía. Así se las gasta el joven Nieto y sus secuaces de los “19 escalones”.

Que fácil fue cerrar el presupuesto del Instituto de Deportes a la baja para ahora ir cerrando servicios o programas, ahogar a las entidades deportivas que llevan concesiones deportivas, o renunciar, como decimos, a inversiones presupuestadas y financiadas. Ya han obligado a los clubes de fútbol a firmar convenios que le suponen una importante merma de su financiación, al igual que, a las asociaciones y clubes deportivos que gestionan las salas deportivas, les han recortado la subvención que equilibre la misma. Mientras, no parece que haya otra idea de futuro que ir a la directa privatización de servicios y equipamientos deportivos ya existente, como ya ha sucedido con la piscina de Poniente o la de Lepanto.

Mientras que para el Córdoba CF todo es un camino ancho al que se doblegan las instituciones, y, especialmente, el ayuntamiento, para los clubes que llevan decenas de años haciendo deporte de base en la ciudad, barrios y colegios, se les obliga a apretarse el cinturón más allá de lo razonable. Conozco que los precios públicos del Instituto de Deportes no logran cubrir los gastos del mismo más allá del 30%, pero la solución no es cargarse el trabajo de los clubes y asociaciones que mantienen, más que dignamente, el deporte en nuestra ciudad. Recordemos que el Córdoba CF no es deporte, sino espectáculo, y que su uso del Arcángel debería tener un coste que luego revertiera en el deporte de la ciudad, y no que la ciudad le aporte recursos que detraemos del deporte.

Seamos claros, hay quien apuesta por gastarse unos 500.000 euros en un fin de semana de Copa Davis, en vez de mantener todo un año el apoyo suficiente a nuestras entidades deportivas de base. Lo primero, sólo da beneficios a la hostelería una semana y unas fotos con algún deportista mediático, siendo generosos; lo segundo, genera salud, convivencia y economía local en todos los sectores durante todo el año. Reconozco que todos deben hacer un esfuerzo, pero el derroche de la Copa Davis o los favores al Córdoba CF demuestran donde están las prioridades.

Por eso, es ya insultante que desde el ayuntamiento, en este caso, específicamente, del Instituto de Deportes, se nos quiera confundir intoxicando con medias verdades y falsedades los recortes deportivos. En lo que respecta a las inversiones financiadas junto a la Junta de Andalucía de pista peraltada de ciclismo, piscina para la zona Norte o vestuarios en instalación deportiva de la Huerta de la Reina, no hay nada más que cumplir ejecutando las obras. Si se firmó el convenio, es que hay dinero en los remanentes del presupuesto para su ejecución, y no hay razón para dar marcha atrás. Es asombroso que se valore devolver el dinero ya recibido. Es mentira que el Instituto de Deportes no tenga dinero para la obra, y lo único que pretende es ahorrarse la inversión para destinar el dinero a otras prioridades “peperas”.

Sé que en esta época de crisis hay que pensarse crear nuevos equipamientos, que, por cierto, prácticamente ya son pocos los que se necesitan en la ciudad, pero los que están planificados y financiados desde hace años, ya hay que ejecutarlos. El ayuntamiento debe tomar luego las medidas necesarias para que al Instituto de Deportes llegue el dinero para pagar las facturas de la obra y, posteriormente, para su funcionamiento. Igualmente, se podrán tomar las medidas que se crean necesarias para asegurar un coste razonable, mediante fijación de precios públicos y forma de gestión adecuados. Justamente, lo que no se hizo con la Copa Davis, que, primero, se decidió que se celebrará en nuestra ciudad y, cinco meses después, aún no sabemos cuánto nos va a costar definitivamente. Eso sí, se buscó el dinero debajo de las piedras. El “Reina padre” debería exigir el mismo trato.

El negocio del Córdoba CF

Juan Andrés de Gracia | 5 de marzo de 2012 a las 15:17

Alguien puede  pensar que es una locura cuestionar la realidad del Córdoba CF SAD cuando está en posición de luchar por ascender a la primera división del fútbol nacional. Lo cierto es que es ahora cuando se está a punto de poner el patrimonio municipal al servicio de una sociedad con ánimo de lucro y que ya disfruta de suficientes beneficios municipales. El fútbol es hoy en día un negocio, al que nuestra clase política no sabe oponerse por temor a la capacidad que tiene de movilizar a gran parte del vecindario. El que acude a ver al Córdoba CF sigue pensando que el club es de la sociedad y la ciudad, pero nada está ya más alejado de la realidad.

El Córdoba CF es propiedad de un empresario madrileño, el Sr. González, después que el triunvirato del ladrillo (Marín-Gómez-Romero) se retirara, a la par que lo hacía quien les promocionó en las sucesivas presidencias, la conversa Aguilar, que les supo recompensar en el Plan General. Fue Prasa quien entregó el club, al parecer, a cambio de que  el nuevo propietario se quedara con las deudas. Por la mala gestión económica desarrollada, el club está intervenido por aplicación de la ley concursal y se han inventado que la única solución a su futuro es que el ayuntamiento colabore de forma directa. En plena campaña electoral, el joven Nieto aseguró que no cargaría al ayuntamiento el coste de los excesos del club, pero, ahora, en el gobierno, ha cambiado, una vez más, de posición.

Los empresarios dueños del club exigen poder contar con el estadio El Arcángel para hacer negocio. Hay que recordar que el estadio es de propiedad municipal, concretamente, un bien patrimonial que el Córdoba CF ocupa en precario, de forma totalmente gratuita. Es más, en alguna que otra ocasión, el club ha maniobrado para que el ayuntamiento asumiera gastos del estadio a pesar de no tener ninguna responsabilidad directa en él. Lo más destacable es que el ayuntamiento ha destinado ya varias decenas de millones de euros a la instalación, llegando incluso a modificar al alza el proyecto para hacerle una sede al Córdoba CF, que insisto, es una entidad con ánimo de lucro, sin lograr contrapartida alguna.

Ahora, esa millonaria inversión quiere ser rentabilizada por el club para actividades que nada tienen que ver con su objetivo social. Se habla de hoteles, restaurantes, gimnasios, aparcamientos, … y toda una serie de establecimientos que, usando el patrimonio municipal, beneficiaría a un ente privado como es la Sociedad anónima deportiva. En el protocolo firmado por el joven Nieto, se asegura que un porcentaje de los ingresos que se logren irían al ayuntamiento, cuando lo razonable es que fuera el propio ayuntamiento el que rentabilizara su patrimonio para el beneficio de todo el vecindario, y no para un particular. El ayuntamiento podría, y debería, sacar a licitación todas esas opciones de negocio y no dejar que lo haga el Córdoba CF. Cuando la falta de ingresos es el gran problema municipal, y los recortes en la gestión deportiva son importantes, ceder las instalaciones por un plato de lentejas y unas fotos en el palco es una clara mala utilización del patrimonio municipal.

Ya en época de la Quina Aguilar, se dieron pasos para pasar al Córdoba CF un solar municipal en las Quemadas para realizar una ciudad deportiva. Los informes delataron que no era posible ceder la instalación de forma gratuita y se inventaron hacerlo a través de la Fundación Córdoba CF. Al final, la operación no salió adelante porque los intereses económicos del club no se veían cubiertos de forma suficiente. Ahora parece que quieren optar a un solar mayor, en otra ubicación, donde colocar unos campos de fútbol, pero donde lo más interesante serían las instalaciones recreativas o de ocio “complementarias” a las que poder cortarle un pellizco.Y es que quien ha venido a hacer negocio no va a rendirse hasta que el ayuntamiento le aporte fondos ya sea en metálico o en forma de favores urbanísticos.

 

 

 

Recinto ferial versus recinto ferial

Juan Andrés de Gracia | 28 de diciembre de 2011 a las 12:27

Vengo defendiendo, hace algunos años, que cuando el vecindario lee algo relativo a “recinto ferial”, inmediatamente, piensa que vamos a volver a trasladar la Feria del Arenal. Se agudiza esta paradoja cuando se mezclan, por un lado, el debate sobre el recinto ferial para la Feria de Mayo, y por otro, el recinto ferial como espacio comercial. Esto está pasando estos días, como sucede de forma cíclica cuando se inicia un nuevo mandato municipal, por la crisis de IFECO y por la necesidad del Córdoba CF de gestionar El Arcángel. Directamente, ninguno de ambos temas tendría que llevarnos a hablar de “recintos feriales nuevos”, pero, la verdad, es que así sucede por, llamémoslo, “efectos colaterales” de los debates en esta nuestra ciudad.

La larga crisis de supervencia por la que pasa IFECO, ha vuelto a sacar a colación el debate sobre la necesidad de un nuevo recinto de ferias comerciales (sería mejor llamarlo Parque Comercial) en nuestra ciudad y provincia. Lo que fue una pieza fundamental para armar el nuevo PGOU, se convierte ahora en un proyecto huérfano del que nadie quiere responsabilizarse. Recordemos que nos pasamos años debatiendo si situar el Recinto ferial comercial en la zona de Poniente, en la Carretera de Palma, o llevarlo a la zona de Levante. Finalmente, triunfó esta última opción, junto a la antigua nacional IV, junto al Parque tecnológico de Rabanales, y dando sentido a la configuración de la que iba a ser “Ciudad Jardín de Levante”, donde Prasa, y, en menor medida, Arenal 2000, tenía grandes intereses de suelo. No fue una decisión fácil ante los intereses de Cajasur y de la asociación de joyeros de que el recinto ferial fuera a la zona del Parque Joyero, fundamentalmente, para asegurarse inversión pública en el desarrollo del mismo, y desarrollar el preacuerdo que las administraciones firmaron, al respecto, para repartirse el coste.

Como casi todo en la época del “pseudoalcalde” Mellado, sin que el PGOU entrara en vigencia absoluta (2003), ya se promovió un cambio en toda esa zona de Levante, llevándose el recinto ferial más al norte, junto a las vías del tren. El objetivo no era otro que justificar un incremento de la zona urbanizable, saltando las vías, para lo cual se llegó a plantear un vial,paralelo a las vías, de gran dimensión, que sirviera de acceso rodado al recinto y a Rabanales, con objeto de convertir la antigua carretera de Alcolea en la entrada “privada” al residencial “Ciudad Jardín de Levante”.  Así se trabajaba en esa época, al servicio del interés privado del ladrillo, dibujando la ciudad de la forma que más podía interesar. Incluso, para conseguir apoyo vecinal a esta iniciativa especulativa, se cargó el coste del Parque de Levante a que se desarrollará la zona residencial descrita. El resultado es que no hay Recinto Ferial Comercial, ni Parque de Levante y el Parque Tecnológico parece un desierto. No puedo olvidar la responsabilidad de los dirigentes universitarios de entonces, en estas actuaciones altamente especulativas.

Para dar apariencia de que todo era inminente, Mellado obligó al entonces delegado de Hacienda y Comercio de la Junta, “Incoherencias” Hurtado, a pagar un proyecto faraónico de recinto ferial, justo en la nueva zona elegida. Ya entonces, el coste de realización era prohibitivo, así que hoy es, simplemente, imposible de ejecutar. Aquello le valió a Hurtado para ir en la lista de Mellado de 2003 y ser, posteriormente, portavoz del grupo socialista y de ahí a senador y diputado todo ha sido fácil. La Junta de Andalucía mantuvo en sus presupuestos una partida para iniciar el recinto ferial que nunca ejecutó, alegando que se seguía sin conocer el sitio exacto donde se ubicaría. Posteriormente, un acuerdo del “Viejo” Griñán con “Quina” Aguilar, justificó que desapareciera la partida por la misma razón, y se intentó que se trasvasara al Centro de Congresos, cuando ya se necesitaba financiación pública. Por aquel entonces, “Tintín” Tejada y el “Breve” Ocaña defendían que se abordaría el recinto ferial cuando estuviera encauzado el Centro de Congresos, y así nos vemos.

Los últimos años son más conocidos. Por un lado, los patronos de IFECO han dejado de pagar sus cuotas y, tras la retirada de Cajasur, se buscó el apoyo de Cajasol, que jamás se hizo real. Agobiados por las deudas, nadie quiere ser quien acabe con IFECO, pero entre todos la han hecho morir. La Junta, que siempre asumió protagonismo en las ferias comerciales, tras eliminar hace algunos años las subvenciones a la mayoría de ellas, coincidiendo con el interés de Diputación de usar sus propias instalaciones, ahora se desmarca diciendo que a la provincia no le interesa un recinto en la capital. Aquí, “Esperanza” Ambrosio actúa de la “voz de su amo” y echa tierra sobre una maqueta que ellos mismos pagaron. La postura del gobierno del joven Nieto ha sido de sorpresa, pero contenida. Imagino que temen que el señorito Arenas tampoco afronte el proyecto. La verdad es que el ayuntamiento o apuesta por el centro de congresos o por el recinto ferial, ya que dinero para ambos no va a haber.

En cuanto a la ubicación de la instalación, se ha seguido mareando la perdiz. Incluso se ha pensado en las Naves de colecor, teoría del “aspirante a fenómeno” Durán y de “Quina” Aguilar, imagino que orientados por “Incoherencias” Hurtado, quien los ha visto y quien los ve, lo bien que se llevan. Pero lo mejor, fue lo que se le ocurrió a Mellado, cuando recibió el encargo de un estudio de viabilidad sobre  el Plan Especial del Arenal. Propuso que el Recinto Ferial se instalara… en el estadio El Arcángel. Y aquí se vuelven a encontrar los dos recintos feriales. La idea era llevar a cabo la Ciudad del Ocio al otro lado de la autovía, trasladar allí la Feria, y rentabilizar toda la zona junto al Estadio como zona comercial, de ocio y restauración. Lo malo, es que el único promotor privado que podía tirar de ese proyecto era “Castelar” Gómez, o quien se haya quedado con su suelo en la zona, y no parece estar por la labor. Él, que plantó allí la Ciudad deportiva, ilegal, por  supuesto, como avanzadilla de sus intereses, está más interesado en que le resuelvan las Naves y la multa.

¿Por qué todo en esta ciudad es una espiral sin fin?

El Arcángel: patrimonio privado

Juan Andrés de Gracia | 8 de noviembre de 2011 a las 18:54

Me echo a temblar cada vez que la SAD Córdoba CF llama a las puertas de nuestro ayuntamiento, y más, si lo hace en un momento de euforia deportiva. En 2012, se cumplirán 40 años que el Córdoba CF jugó por última vez en primera división de fútbol, y esta temporada se encuentra en una de las opciones más cercanas a volver a conseguirlo. Tras no haber sido nominados como Capital Cultural de Europa para 2016 y con los problemas que sufre el expediente para reconocer a los patios como patrimonio inmaterial de la humanidad, gran parte de la ciudad vuelve sus ojos a los resultados deportivos del club, con ansias de ver colmada una ilusión. La fuerza del fútbol no es ajena a Córdoba, y el propio joven Nieto ha fichado como delegado de Deportes al Reina padre, mito del fútbol cordobés y nacional.

Es bueno recordar que, en plena campaña, el candidato Nieto se mostró reacio, como el resto de oponentes políticos, a aportar más recursos al Córdoba CF, alegando su carácter privado y lucrativo como sociedad anónima deportiva. Pero parece que la buena clasificación actual del club ha suavizado esa posición, y que se trabaja para que el ayuntamiento aporte, de una u otra manera, el dinero necesario para equilibrar el presupuesto del Córdoba CF. No hay que olvidar que el ayuntamiento no ha dejado de apoyar al club, básicamente, porque la futura exministra y ya exalcaldesa y exconsejera, usó el club como parte de su estrategia  personalista de imagen cordobita. Actualmente, el Córdoba CF usa el estadio de El Arcángel de forma gratuita y el ayuntamiento ha tenido que asumir, incluso, los gastos de reposición de cableado y luminaria, entre otros. Todo ello, al margen de todo el dinero gastado en la inconclusa reforma del mismo estadio, que ya se eleva a unos 40 millones de euros.

Hay que tener en cuenta que el Córdoba CF no es, hoy por hoy, una entidad benéfica, ni social. Que el objetivo de la SAD es ganar dinero y que, para eso, se involucraron en su presidencia desde Manuel Oviedo a Palma Marín, pasando por el tridente de promotores/constructores (Gómez, Prasa y Marín). Alguien podría creer que los resultados han hecho que, tan sólo alguno de ellos, haya ganado dinero directamente de la actividad deportiva, pero la mayoría han conseguido contrapartidas suficientes en el campo inmobiliario, que han compensado estar al frente del club. El nuevo propietario no es un caso aparte, y se hace cargo del club con el afán de ganar dinero. Por ello, no parece lógico que el ayuntamiento aporte más parte del patrimonio de todos los cordobeses, para que se lo lleve una entidad privada que, además, no tiene ningún compromiso establecido con la ciudad.

De forma apresurada, se va a permitir que un bien patrimonial como es el Arcángel, que ha costado decenas de millones de euros a los cordobeses, sea utilizado como fuente de ingresos privados por un particular. Mientras que al propio ayuntamiento le está costando dinero instalar oficinas en el estadio, le vamos a facilitar a este empresario que pueda sacar rendimiento a las instalaciones. Teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra el ayuntamiento de Córdoba, no parece nada razonable que el posible beneficio que se saque del estadio por usos no deportivos, vaya al bolsillo de tercero. Si hay que instalar publicidad exterior, el ayuntamiento debería reciibir los ingresos íntegros. Si se va a instalar cualquier negocio hostelero, el ayuntamiento debe sacarlo a concesión en busca del mejor postor. Si se piensa instalar cualquier otra actividad económica lucrativa, el beneficiario debe ser la ciudad.

Sé que “los 19 escalones” pueden buscar informes que avalen la importancia de contar con un club en primera división. Soy conocedor de que una parte importante de la ciudad apoyan cualquier acción encaminda a conseguirlo. Pero, no es posible que el ayuntamiento de Córdoba se cargue con el mantenimiento de una actividad privada, que mueve millones de euros, sin que participe directamente en sus beneficios. Si el Córdoba CF quiere el estadio de El Arcángel, que lo pague. Que empiece por abonar un arrendamiento suficiente por su uso. Si se abre la posibilidad de ampliar sus actividades lucrativas, que se saquen a concesión mediante subasta y se le conceda al que más aporte. Hasta las castañeras y castañeros que estos días vemos por las calles durante la época del frío, tienen que abonar una tasa por el uso del dominio público. No es posible que la economía que genera el Córdoba, se vaya exclusivamente a futbolistas, entrenadores, intermediarios, … Si el Sr. González compró el club, es para que asuma su responsabilidad el frente del mismo.

Estamos en época de recortes, por encima del 30%, en el Instituto de Deportes, que va a afectar fuertemente a los clubes de base de nuestra ciudad. Adeba, Adecor, Adesal, Adenaco, Navial, Cajasur, los clubes de fútbol, … todos van a sentir la crisis del apoyo de las administraciones públicas, que se suma a la falta de empresas que inviertan en deporte. En este marco de dificultades, no es entendible que el Córdoba CF incremente los ingresos por transferencia directa o indirecta del propio ayuntamiento. Rentabilícese el Estadio de el Arcángel, pero úsense los rendimientos para financiar el deporte sin ánimo de lucro de la ciudad, y no para que el empresario González haga negocio.

Por último, entiendo que no será tan fácil que una entidad privada lucrativa como la SAD pueda recibir gratuitamente, o con contrapartidas ridículas o simbólicas, dinero del ayuntamiento de Córdoba. La situación del Córdoba CF en el estadio El Arcángel es alegal e, incluso, rondaría la malversación del patrimonio, que juegue sin abonar ninguna cantidad al Consistorio. Ya inventaron poder quedarse con los terrenos de las Quemadas para instalar una Ciudad Deportiva (en realidad, un centro de negocios deportivo y de ocio), y para ello, hubo que tirar de la falsa cobertura de la Fundación del Córdoba Club de Fútbol, a la que nos vimos obligados a reconocer su interés social. Espero que ahora no se vulnere la legalidad una vez más.

Los restos del naufragio

Juan Andrés de Gracia | 14 de septiembre de 2011 a las 18:22

Pero es que a ese mecenas que había anteriormente, la ciudad hacía que ese dinero que ponía en el Córdoba C F, lo ganase por otros conductos, como ha pasado en el resto del fútbol“. Esas son palabras dichas, creo que con un poco de envidia e interés personal, por el actual propietario del Córdoba Club de Fútbol. Los mecenas a los  que se refiere pueden llamarse, Gómez, Romero o Marín, según cada momento. Los que facilitaron las compensaciones fueron la ministrísima Aguilar, el engominado Merino y, en menor medida, el pseudoalcalde Mellado. Todos fueron empresarios que crecieron exponencialmente sus beneficios en la ciudad gracias al PGOU que calificó como urbanizable todo lo que se pudo y más. Su pasión por el Córdoba CF fue cayendo en la medida que las compensaciones fueron haciéndose menos interesantes o llegaron a desaparecer. Primero con Merino, y luego con Rosa-Mellado, tuvieron un ayuntamiento entregado a negociar con ellos un poquito más de edificabilidad o un convenio más interesante.

Se queja también el actual presidente del Córdoba, de que los cordobeses no se han abonado al club como sería necesario y que, por ello, el club corre riesgo de desaparecer. Pero, ¿Cómo van a pagar los que se acostumbraron a viajar con el bocadillo gratis, o los que recibieron un pase gratis que abonaba la Diputación o el Ayuntamiento? ¿Cómo van a poner un duro aquellos que siguen creyendo que el club es suyo y no de un empresario? ¿Alguien en Córdoba se acuerda que el club está intervenido? Aún recuerdo el debate que tuvieron los candidatos en ETEA, organizado por El Día de Córdoba, y donde coincidieron en que no darían un solo euro al Córdoba CF, al ser una SAD privada. Bueno, en realidad ya le damos bastante dejándoles que usen gratis una instalación que nos ha costado varios millones de euros.

Y es que podemos estar al final de una forma de hacer política en la ciudad, o a punto de continuar en los mismos errores. El miedo a que todo cambie, una vez fuera de la ciudad Rosa Aguilar y otros que gestionaron el urbanismo de esa forma tan alegre, es lo que ha provocado que Gómez, D. Rafael, se haya visto obligado a estar presente en la Gerencia de Urbanismo, sustituyendo al Sr. Alburquerque, al que ya le costaba trabajo argumentar a favor de su líder, cuando ha visto que lo de la deuda era verdad, y que los embargos y subasta de bienes, son una realidad fundamentada, que ni el PP puede parar. Los miembros de UCOR, que nunca hubieran sido votados por el vecindario cordobés si no estuvieran detrás de la cara y la imagen de Gómez, ahora no saben cómo mantener la difícil posición de que se les pida que defiendan al mayor deudor del ayuntamiento.

Gómez quiere estar en la Gerencia para que Tristón Martín, el Padrino Durán y Tintín, no puedan elevar al Pleno acuerdos en contra de sus intereses sin mirarles a los ojos y decirles todo lo que se calla. En la Gerencia, las sesiones son a puerta cerrada, no hay representantes vecinales, ni sindicales, ni empresariales y podrán hablar tranquilamente, sin que la prensa esté delante. Eso no lo podía hacer ningún representante de UCOR que no fuera el protagonista, el Sr. Gómez. Es más, Gómez podrá exigir a más de un técnico que le explique porque no mantiene el apoyo a sus proyectos. Tras fracasar en su intento de ser decisivo para la formación del gobierno municiopal, solo le queda el cuerpo a cuerpo. No seré yo quien le defienda, pero lo que hizo siempre fue con el beneplácito de las tres fuerzas políticas, en mayor o menor medida.

Sinceramente, la prensa se equivoca si piensa que lo que busca es información privilegiada sobre la “relectura del PGOU”. Ni él, ni ningún gran promotor o constructor de suelo y/o vivienda lo necesita. Ya el PGOU actual se hizo a su imagen y semejanza, sin tener que estar sentados en la Gerencia. Simplemente, los “líderes” políticos, con la bendición de Fray Langostino, se pudieron a los pies de sus intereses. Lo único que ninguno pudo prever fue la crisis inmobiliaria, ni los casos Malaya, Astapa o similares. En 1.995, se encargaron de que gobernara Merino y los suyos para que el PGOU les fuera favorable. Y en 1.999, buscaron que siguiera, para lo que hasta intentaron comprar la voluntad de algún representante de la lista socialista, para que no hubiera acuerdo de la izquierda. Pero, como no lo consiguieron, directamente trataron con los que mandaban en Capitulares y Medina Azahara, y el resultado fue más o menos igual. Un gobierno democrático secuestrado o al servicio de los mercados cordobeses.

No creo que los “19 escalones” escapen de esa presión y de esa forma de gobernar. Lo que es posible, tras ver cómo tratan a Gómez, es que aún no sepamos quiénes son los nuevos poderes fácticos cordobeses. El propietario del Córdoba se muestra asombrado de que el joven Nieto haya encontrado partida y soluciones jurídicas, para celebrar la semifinal de la Copa Davis, y no sabe por qué, él sólo encuentra problemas. No encuentra apoyo en el vecindario, ni en las empresas, ni en las instituciones, todo lo que, al parecer, sobra para la Copa Davis. Incluso, el que fue su contacto con Prasa para la compra del club, está ahora en el ayuntamiento al frente de Sadeco, y de Salinas, nada más se supo.

Esta ciudad me recuerda al Chicago de los años 20 y 3o, cuando los gangster tuvieron que adaptarse a otras formas de negocio ilegal, al ser abolida la ley seca. Algunos, se quedaron atrapados en ese sistema, otros, aprendieron que el negocio cambiaba. Esa es la Córdoba en la que nos movemos. Los capos de los últimos veinte años se van retirando, e incluso ocupan cargos públicos, otros preguntan qué hay de lo mío, o se sienten que han llegado tarde al festín. Siempre fueron malos tiempos para la lírica.

PD: He recibido muchas quejas de que no repaso suficiente los escritos y eso provoca faltas de ortografía indeseadas, o incorrecciones gramaticales o sintácticas. Prometo intentar que no suceda.

¡Socorro! Vuelve el Estadio

Juan Andrés de Gracia | 9 de agosto de 2011 a las 12:50

El joven Nieto se ha decidido a ponerse el Casco para visitar obras, que es una actividad muy propia de políticos en el verano. Habitualmente, aprovechaba estas fechas para broncearse en alguna playa, acompañado de su familia, y, ahora, se ve obligado a visitar ferias de barriadas de noche, y obras municipales de día. En esta época de escasez informativa, la prensa está encantada, aunque se le nota falta de incisión informativa. Entre las obras visitadas, está la construcción de otro trozo del Estadio El Arcángel.

Desde la operación que llevó a derribar el antiguo Estadio El Arcángel para levantar el Centro Comercial Arcángel, compensándo con la construcción de una nueva instalación deportiva en El Arenal, hemos estado entretenidos con la obra. Se inauguró sin estar acabado, el movimiento del suelo provocó goteras y grietas que fueron destrozando la instalación y a las pistas de atletismo se le echaron la culpa de los fracasos deportivos del club, entre otras polémicas. Pero todo se hacía por “nuestro” club.

Por no remontarnos más atrás, recordemos cuando el Córdoba asciende a Segunda División en la temporada 1998-1999, o sea, cuando Rosa Aguilar se hace con el gobierno de la ciudad. El presidente es Manuel Oviedo, pero, una componenda extraña, le obliga a ceder el poder a Manuel Palma Marín, empresario ligado a asuntos televisivos (estaba en efervescencia la guerra digital) y a los Roig (Valencia-Villarreal). Este presidente, propuso la construcción de un nuevo estadio, pero algo no le gustó a la ilustrísima y reunió al triunvirato formado por Gómez, Prasa y Marín para que se hicieran con el club, y el “hemmano” prometió un nuevo estadio. Esa operación fue paralela a la negociación de la aprobación definitiva del PGOU (1993) lo que influyó en el mismo, a través de asuntos como la Carrera del Caballo o la Ciudad Jardín de Levante, entre otros.

El “paralacalde” Mellado, actuó, y presentó por su cuenta un proyecto de estadio “a coste cero”. Ya saben aquello de que le ponemos oficinas, un hotel y otros elementos lucrativos y, en el centro, está el Estadio. En eso estábamos cuando las empresas constructoras empiezan a recular y a pedir que el riesgo sea compartido (¿les suena del Palacio del Sur, que se estaba negociando a la par?) y al final, el Ayuntamiento empieza por encargarse directamente de una “fase cero” de derribos y eliminación de la pista, para pasar a construir la preferencia, el fondo norte y el fondo sur, mientras, la tribuna sigue siendo una muestra de goteras, grietas y demás incomodidades.

La operación “coste cero” se ha convertido así, en una operación ruinosa que, lo que es peor, nuca tiene fin. Quizá no sepan ustedes que el Córdoba, sociedad anónima deportiva, por tanto entidad privada propietaria de su(s) máximos accionistas en ese tiempo, no tiene ningún permiso legal para estar en el Estadio. Jurídicamente, está en precario (o sea, poco más que un okupa). Además, obliga a que el ayuntamiento pague, no sólo las obras del estadio, sino parte de su mantenimiento (de hecho, o lo hace el ayuntamiento, o no lo hace nadie, con lo que las nuevas construcciones se deterioran), e incluso robos, como el sucedido con el cableado eléctrico.

Y si nos engañaban diciendo que Cajasur era la caja de todos los cordobeses, cuando era la caja del Cabildo, también nos siguen mintiendo con que el Córdoba es el club de los cordobeses. Ni siquiera es el club de los abonados (que no socios), sino de los accionistas, que al margen de los que han dado a fondo perdido un dinero simbólico, no han pasado de tres. En un tiempo, Gómez, Prasa y Marín; en otros momentos, cada uno por su cuenta, hasta que ahora se ha podido deshacer Prasa del club, pasándoselo a un empresario de fuera de la ciudad.

El ayuntamiento, que se ha sentido obligado siempre a ayudar a este club privado, hasta el punto de que sin su colaboración a través de una artimaña contable, no podría haberse constituido como SAD, últimamente, ideó cederle (a través de la Fundación Córdoba CF) un solar en las Quemadas para una Ciudad Deportiva, donde el interés estaba en que el 20% del solar se podía dedicar a actividades complementarias lucrativas. Y es que, la llamada Ciudad Deportiva del Córdoba CF, nunca fue del club sino del “sosio” y además sigue siendo ilegal, aunque tenga un permiso para utilizarse.

Y vuelvo al joven Nieto, que empieza a soñar (ya la tercera vez) con que Madrid sea capital olímpica para poder encontrar fondos que arreglen la tribuna. Por cierto, el ayuntamiento aún no ha acabado de pagar el Fondo Norte a Ferrovial y está denunciado por ello. Me preocupa que haya fichado a Prieto para gerente de Sadeco, cuando ha sido, y es, parte importante del Córdoba CF. Su “examigo” Salinas, ha quedado fuera de juego ante las maniobras de Prieto, pero que nadie dude que resurgirá y más cerca que lejos del gobierno municipal.