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Investidura de las dos orillas

Juan Andrés de Gracia | 3 de mayo de 2012 a las 19:09

Mal que le pese al Gurú Anguita, a Pinzas Rejón, al Che Gordillo, o a Ingecom Salinas, “consumatum est” y las dos orillas se han dibujado con claridad en el Parlamento andaluz. A un lado, las fuerzas políticas que se sitúan desde el centro izquierda a la izquierda; en el otro, desde el centro derecha a la extrema derecha. Si alguien me pregunta por la extrema izquierda, ha acabado anulando su voto. Ahora, el que no se sienta a gusto, que se cambie de barco, y que no actúe de rémora para la dura singladura que le espera al gobierno por nacer. Para aquellos que siguen defendiendo que lo mejor es que gobierne la lista más votada, no estaría de más preguntarle si también piensan igual para Asturias. O si consideran que sobran las dos vueltas de las elecciones presidenciales francesas, puesto que Hollande ha sido el más votado hace diez días. Normalmente, se opina según interesa y eso desacredita la política. El pacto de gobierno ha sido público, el programa de gobierno ha sido acordado y se puede consultar por el vecindario, y el gobierno va a tener suficiente mayoría para una labor estable. Que luego haya diferencias está claro, pero es que existen hasta con un gobierno monocolor. Dialogando, flexibilizando y consensuando todo se podrá resolver.

La intervención del ganador de las oposiciones a opositor, Arenas, ha sido la del que se ve obligado a seguir dando la cara, pero a sabiendas que es un derrotado, a pesar de haber ganado, por poquito, eso sí, las elecciones andaluzas. Lo más lamentable es que descargue la responsabilidad en IUCA, como si fuera natural lo sucedido en Extremadura, o lo que pasó en 1994. Los andaluces no votaron para que se gobernara desde la derecha, ni para hacer la “repinza”, o hubieran dado mayoría absoluta a los peperos. Estoy de acuerdo en que se votó por el cambio, y eso, justamente, es lo que va a pasar, porque la presencia de IUCA en el gobierno debe asegurar que no se producen veleidades liberalconservadoras. Ha sido vergonzosa su apelación al “recortazo” que va a tener que llevar a cabo la Junta debido a la falta de transferencias del Estado. Dicho de otra manera, por un lado, apoya la poda de Marianico el corto y, por otra, la usa para atacar a un gobierno, aún no formado, de la izquierda andaluza. Queda claro que su labor va a residir, exclusivamente, en defender las políticas de recesión del gobierno central. Es un político amortizado, al menos, a nivel andaluz.

El más feliz hoy ha sido el lince Valderas, que ha tenido que soportar el desplante del Che Gordillo con resignación neocomunista. Su discurso, centrado en que la persona está por encima de los mercados, ya hacía falta, aunque sea difícil llevarlo a la práctica. Recordemos que la autonomía de acción es limitada en la economía global en que nos desenvolvemos. Ha dejado claro que se somete a la ley, y que solo a través de ella se verá obligado, su gobierno (ya también es suyo), a aplicar medidas contra su programa político. Pero eso debe tranquilizar, en cuanto a que no aspira a que se incumpla, la ley de estabilidad, por ejemplo, aunque sí la combatirá. Las prioridades que ha marcado demuestran que está en una posición realista. Salario social universal, medidas para que no se pierda la vivienda y reparto de tierras públicas, son medidas posibles, necesarias y de coste razonable. Su alegato a gobernar en alianza con lo mejor del vecindario, mirando siempre a la calle, y las fuerzas sociales, darán fuerza al pacto político.

Por último, el copresidente Griñán se ha situado en la posición sostenida públicamente por el PSOE del zorro Rubalcaba, con la diferencia que aquí se va a gobernar y, por tanto, se va a demostrar lo que se puede hacer. Priorizar la lucha contra el desempleo, el mantenimiento del estado del bienestar y la estabilidad fiscal son claves de una política socialdemócrata hoy. La presencia de IUCA le ha ayudado a tomar la decisión de aclarar todo lo relativo a los ERES, en contra de lo que los pesos pesados del partido aconsejan. Posiblemente, fuera un sistema ideado a espaldas suya, en época chavista, que ha tenido que sufrir. Lo más interesante es la creación del ICO andaluz, que debe servir para tener autonomía de financiación social, y que no haya olvidado reforzar la inclusión social, en esta dura época para el vecindario.

Ah! por cierto, creo que también ha intervenido un tal Jiménez, el bienmandado, como portavoz del Psoe más rancio, a pesar de su juventud. Solo mantener que hay un ataque a Andalucía del PP, me rechina. Estoy bastante harto de los dirigentes que se envuelven en banderas e himnos, o que usan la “patria” para defenderse. Esto no debe ser una guerra Andalucía-España, para eso no se les ha votado. Esto debe ser otra forma de gobernar, hasta en la capacidad de aceptar las críticas, por injustas que estas sean. Así: que cambie o que lo cambien.

El mayo andaluz

Juan Andrés de Gracia | 1 de mayo de 2012 a las 14:14

En unos días, tendremos de presidente de la Junta de Andalucía, de nuevo, al viejo Griñán, a pesar de su derrota en las últimas elecciones autonómicas. Para lograrlo, ha tenido que ceder a pactar con IUCA, a la que tanto se ha despreciado desde el PSOE andaluz. Finalmente, la forma de acuerdo será el gobierno conjunto, con lo que IUCA, aprende del error de 1994 de “Pinzas” Rejón y asume la responsabilidad de demostrar que son opción de gobierno. El gurú Anguita y el Che Gordillo siguen rebeldes, uno menos que otro, a la decisión tomada y, mientras el primero augura desastres, el segundo avanza que no votará al candidato socialista. Tienen razón solo en una cosa: la revolución no es posible así, … pero el vecindario no pide eso.

El momento para llegar al gobierno no es nada fácil. La crisis económica, y la obligación que ha impuesto la Ley de estabilidad de entrar en la senda del recorte del déficit, bajo amenaza, incluso, de intervención, hace que se tengan que guardar los programas máximos, y plantear alternativas a los “bocados” de “Marianico el Largo”. En algunos casos, no podrán sino aplicar lo que ya se ha dictaminado desde Madrid, pero, en otras, se abre la posibilidad de demostrar que hay una vía a la izquierda que nos permita afrontar esta dura crisis desde otros valores. Por lo pronto, el nuevo gobierno recibirá un presupuesto que tienen que modificar a la baja en unos 2700 millones de euros, que no es poco, y que obligará a tocar partidas sensibles como la educación, la sanidad o la dependencia, que tienen como gasto central el de personal.

El presupuesto a retocar partía de un crecimiento de la economía andaluza en este año, que ya no se va a producir, sino todo lo contrario. Significaba sacrificar la inversión en infraestructuras para mantener el gasto social, educativo y sanitario, y aspiraba al máximo de endeudamiento posible. Lo cierto es que la recesión económica producirá menos ingresos, que se sumarán a la reducción de transferencias del gobierno central, e incrementará el gasto para atender las demandas de los afectados por los recortes. La reducción de la inversión en infraestructuras hará que la actividad económica se resienta aún más, profundizando la recesión y el desempleo. Haber llegado al máximo del endeudamiento posible, provocará que el margen de financiar nuevas actuaciones inversoras sea, prácticamente, nulo.

El plan de ajuste, que ha presentado para poder beneficiarse del programa especial de pago a proveedores, se revela como importante para estabilizar la situación, y debe ayudar a mejorar la situación económica, a corto plazo, de la Junta. Pero si no se lleva a cabo, se agudizarán los problemas económicos, y especialmente, los de tesorería, lo que podrá llevarnos a volver a generar la bola de retraso en el pago. Así que una de las primeras medidas que tendrá que afrontar el nuevo gobierno es adecuar el presupuesto a las posibilidades actuales y a la necesidad de no superar el objetivo del déficit para este año, así como aplicar las medidas del plan de ajuste.

Paralelamente, el gobierno deberá intentar que se mantenga el máximo del estado del bienestar y contribuir a parar la sangría del paro. Pensar que desde el gobierno andaluz hay soluciones autónomas, sería un error dentro de la economía global en que nos movemos. Se podrán usar medidas diferentes en política de ingresos, y en la reducción del gasto, pero no se podrán hacer milagros. De hecho, los peperos piensan dedicarse a identificar cualquier recorte como decisión de la Junta, y quieren llevar a IUCA a sus contradicciones internas. La intención es clara, evitar que pueda fructificar un “mayo andaluz” que sirva de ejemplo a otras comunidades autónomas, y que pudiera servir de ejemplo para una alternativa de izquierda en todo el país. La presión tramposa va a ser intensa y, por eso, el gobierno andaluz debe tener capacidad política, por encima de técnica. No es la época de los tecnócratas sino de la gente con ideas y capacidad de comunicarlas.

Andalucía a la izquierda

Juan Andrés de Gracia | 19 de abril de 2012 a las 20:14

El acuerdo por Andalucía alcanzado por PSOE Andalucía y IULV-CA  para gobernar nuestra comunidad autónoma, a la espera de una detallada lectura y análisis del mismo, no es sino el cumplimiento exacto de lo que las urnas mandaron el pasado 25 de marzo. El vecindario andaluz quería que se girara a la izquierda y, para ello, le quitó la mayoría absoluta al PSOE, traspasó la mayoría de los diputados que perdía a IULV-CA, y evitaba dar un mayor apoyo al PP del requetecandidato Arenas. No es tanto que no consiguiera la ansiada mayoría absoluta, como que empató técnicamente en votos con el PSOE, demostrando un desgaste del voto a los “peperos” en Andalucía, en apenas cuatro meses de gobierno de Marianico el largo. Incluso, la opción de apostar por un partido de difícil posición ideológica (veáse Asturias) como UPyD, o la de recuperación de un PA que busca desesperadamente aquel espacio político que dilapidó, quedaron fuera de toda posibilidad.

La forma de negociar el acuerdo, de forma muy coordinada entre las dos comisiones negociadoras y las dos direcciones, tanto andaluzas como federales, ha sido todo un ejemplo de buena gestión política, que ha superado todas las presiones políticas y mediáticas que intentaban que se vulnerara la voluntad de los andaluces en las urnas, y que tan mal ha sentado a la derecha extrema españolista. Los palos que ha querido introducir en las ruedas el Che Gordillo, preso de un egocentrismo alimentado por la propia derecha a la que dice enfrentarse, solo ha quedado como una muestra de libertad democrática y de opinión en IULV-CA. Como no conseguía sus efectos, el obispo Bono saltaba a la palestra, azuzado también por los poderes fácticos de derecha (incluso los que anidan dentro del propio PSOE), para trasladar el miedo a que IULV-CA pueda entrar en el gobierno de Andalucía, apoyando la idea de compadreo de salvación nacional, propuesto, como última baza por el “señorito” Arenas, venido a menos, y que entregaba para ello su cabeza, sin darse cuenta que ya es puro picón. Da pánico pensar qué hubiera pasado si el Obispo Bono hubiera conseguido la secretaría general del PSOE en el 2000 en lugar de ZP.

La elección del “cunero” Gracia como presidente del Parlamento Andaluz, compensado con que IULV-CA será la que marque mayoría en la Mesa de la Cámara, solo puede significar que el acuerdo programático está ya complementado por un acuerdo de gobierno conjunto, donde IULV-CA tendría una vicepresidencia (¿Valderas?) que le otorgaría un alto rango institucional, al margen de entre cuatro y cinco consejerías, entre las que habría algunas con alto peso político y de gestión de medios económicos y humanos. La necesidad de respetar los estatutos de IULV-CA, que obligan a un reférendum vinculante, no debe ser sino un trámite, porque el acuerdo cuenta con el apoyo de la dirección andaluza y federal del PCE, verdadero corazón de IULV-CA en la actualidad. Las peticiones del grupo del Che Gordillo, amplificadas por la derecha, de que se diera opción a votar, prácticamente, a todo el que pasara por la puerta (se rumorea que hasta los portavoces de Intereconomía y El Mundo se habían comprometido a hacerlo) y que se pudiera elegir dar el poder a Arenas, ha quedado desestimado, demostrando IULV-CA que la democracia interna no está reñida con la coherencia ideológica. No se abandona a la crítica a los desvaríos liberales del PSOE, pero se entierra la teoría de las dos orillas, intentando dar el “sorpasso” desde la colaboración y la implicación en el gobierno de izquierda.

El venidero gobierno andaluz será, o, al menos debe ser,  pues, el referente de otra forma de actuar contra la crisis. No hay indicios de que se quieran suicidar, sino de plantear que hay otra forma de equilibrar el déficit, a sabiendas de que habrá que hacer recortes en el gasto, pero que es posible una política de ingresos progresista que limite su dimensión. El reto no es fácil, porque las limitaciones de gasto impuestas por Marianico el largo, van a ser un obstáculo importante. La esperanza está más allá de los Pirineos, en la posible victoria de Hollande sobre Sarkozy y Le Pen, que inicie una nueva forma de entender Europa y la salida de la crisis, donde Francia haga contrapeso y no sea el lacayo de Alemania. Si este fin de semana la primera vuelta y, posteriormente, se confirma en la segunda vuelta, la victoria de la izquierda, se abrirá un nuevo camino donde Andalucía, y quizá Asturias, pueden ser los referentes en España.

Sufrí la locura del “colinegro” Rejón y del “gurú Anguita, en 1994, en minoría dentro del Consejo andaluz de IUCA, es un placer que ahora se escuche a quienes han votado. Y detrás de Andalucía y Francia puede llegar Grecia, Galicia, … y se pueden volver a abrir las alamedas.

“Deja vu” en IUCA

Juan Andrés de Gracia | 2 de abril de 2012 a las 15:03

En varias ocasiones, he recordardo unas palabras del maestro Arangurén, que me impactaron cuando empezaba a interesarme por la vida colectiva: “Ser de izquierdas es estar contra el poder”. Entendiendo poder como sinónimo de gobierno, lo que actualmente sabemos que no es exactamente así, una fuerza de izquierda nunca podría optar a gobernar, ni siquiera cuando tuviera la unanimidad del vecindario, con más razón cuando solo se llega a contar con el apoyo de un porcentaje pequeño de la población. Para un sector de la izquierda, aquella que procede del dogmatismo, sí se puede gobernar cuando se cuenta con la mayoría suficiente del vecindario, usando tal posición para intentar perpetuarse en el poder. En el mundo actual, donde la izquierda aún no ha encontrado respuestas globales a un poder global, es más cómodo, a nivel particular, no gobernar nunca y quedarse como esencia de la izquierda eterna (si es posible, con financiación de la democracia burguesa de la que se abomina).

Esta forma de pensar, donde algunos deciden otorgar certificados de izquierda, como si fueran dioses, a quien les parece, es la que IUCA practicó, con el “Gurú” Anguita al frente, en gran parte de los años 90. Fue la teoría de las “dos orillas”, donde IUCA se reservaba la etiqueta de izquierda, y situaba al PP junto al PSOE y despreciaba al resto de fuerzas que pretendían situarse en su orilla, ya fueran los Verdes o las izquierdas nacionalistas. El objetivo, copatrocinado por la derecha mediática, era el “sorpasso”, esto es, que el PCE (IUCA) fuera la fuerza más votada de la izquierda, aunque ello pasara por dejar gobernar al PP. “Pinzas” Rejón fue su máximo promotor en Andalucía, y tuvo momentos excelsos en la falta de acuerdos entre la izquierda para gobernar en los ayuntamientos en 1995, con frases que tanta sangre crearon como “Córdoba es como Soria”.

Ahora, la derecha vuelve a sacar a sus particulares compañeros de estrategia, Rejón y Anguita, para intentar condicionar y torpedear los acuerdos entre IUCA y PSOE para Andalucía. No llegan a defender la teoría extremeña, esto es, que es mejor dejar gobernar a la derecha, que a quien práctica políticas de derecha. Lo más curioso es que estas teorías también residen en el PSOE, pues, Ingecom Salinas, entre otros, defendían que se dejara gobernar al joven Nieto en 2007, antes que votar y gobernar con la “conversa” Aguilar. Por tanto, los intereses bastardos, los acuerdos extraños con poderes fácticos de la derecha que mantienen demasiados líderes de la izquierda, provoca suficiente confusión, que suele llevarnos a pensar por qué volvimos creer en la izquierda. En caso de que la defensa de esas posiciones fuera honesta, lo que la experiencia y la historia me ha dicho que no es así, se estaría olvidando lo que el vecindario ha votado. Pero ¿a quién le importa? Al final, los egoísmos partidistas, o personalistas, pueden con el mandato democrático, lo que está llevando al desapego de la política.

No quiero decir que IUCA está “obligado” a pactar en cualquier circunstancia y condiciones con PSOE. Viví lo que significa hacer lo mismo, pero en sentido contrario, en el ayuntamiento de Córdoba en 2007, y toda la izquierda lo hemos pagado. Las condiciones impuestas por la “Quina” Aguilar” al PSOE, impedían poder trabajar con libertad, y a quien se atrevía, el “aspirante a fenómeno”, Durán, le mandaba parar, siguiendo los deseos de la “compañera alcaldesa”. IUCA debe exigir suficientes elementos programáticos, pero siempre desde su aportación real de voto. Los andaluces no han apoyado mayoritariamente sus máximos ideológicos y deben reconocerlo. El PSOE debe aceptar que el vecindario ha votado un giro a la izquierda, y no pretender mantener políticas fracasadas y vicios que han generado corrupción, después de treinta años de gobierno andaluz. No puede pretender seguir manteniendo su dependencia de los dictados de la banca europea y nacional, y menos que IUCA lo acepte. Lo que está en juego no es el futuro de sus fuerzas políticas, ni siquiera de sus representantes actuales, sino que la izquierda demuestre que hay una alternativa de actuación, dentro del marco que determinan las políticas españolas y europeas.

Por eso, no entendería que los “líderes” políticos andaluces de izquierda, no supieran llegar a un acuerdo. Me parecería haber vuelto a 1994 y tendría que reconocer que la vida se repite, ya sabemos que, la segunda vez, siempre es como una farsa. Lo malo es que lo sufrirían los andaluces. ¿Le importaran al viejo Griñán y el clásico Valderas los que les han votado? Que lo demuestren.

Andalucía en juego

Juan Andrés de Gracia | 29 de febrero de 2012 a las 17:06

Ha pasado el Día de Andalucía, en el año en que se cumplen los 30 años de la constitución del Parlamento andaluz. Han sido tres décadas dominadas por el poder socialista, que ahora se pone en cuestión, en las elecciones del próximo 25 de marzo. Las últimas encuestas no discuten la victoria electoral del señorito Arenas, pero deja en duda si conseguirá sumar suficientes votos para ser investido como presidente. De conseguirlo, todo será azul pepero y las gaviotas anidarán en  nuestra tierra, posiblemente, para mucho tiempo. En cualquier caso, la sociedad andaluza pide un cambio, y parece claro que el PSOE necesitará apoyo para gobernar.

El PSOE presenta al viejo Griñán y una lista de candidatos, elegidos en clave de partido, buscando recuperarse de los desastres de las elecciones de Mayo y Noviembre del año pasado. Tras las guerras internas, desde Madrid se ha mandado parar al sector crítico y no molestar en el proceso electoral. Rubalcaba ha tenido que pedir a los que le votaron que aguanten las chulerías de la dirección andaluza que, por cierto, apoyó a Chacón. Pero es que Andalucía es una pieza vital para consolidarse en el poder del partido a nivel federal. El gobierno andaluz llega cansado y lastrado por tres asuntos: El primero, el paro, que supera el millón de personas en edad de trabajar; el segundo, la conflictiva remodelación del sector público, que ha puesto en pie de guerra a los funcionarios; y en tercer lugar, el escándalo de los ERES, que parece no haber tocado fondo y que es muestra de una administración degradada.

El PP o, mejor dicho, el señorito Arenas, llega a este proceso electoral con todo un partido triunfante, esperando que ellos también lo hagan. La victoria puede salvarle, pero no contentará las expectativas si no es suficiente para gobernar. Los recortes sociales y salariales y la reforma laboral, además de que se anuncien nuevos exigentes esfuerzos para después de las elecciones, están empezando a hacer mella en los que buscan un cambio, pero ya piensan que no lo van a encontrar en los “peperos”. Que el PA prácticamente haya desaparecido en las expectativas electorales, obliga, al PP, a contar con un plan B que pase por el apoyo activo o pasivo del pujante UPyD. Las ganas que le tiene la “populista” Díez al PSOE son suficientes para asegurar que no entorpecerán sus posibilidades de gobierno. De esa forma, el señorito Arenas no tendría que poner fin a su carrera política, al menos en Andalucía.

IUCA, como sucede cada vez que el PSOE entra en crisis, se tendrá que debatir entre gobernar con un PSOE desgastado o recuperar la teoría del “sorpasso” y “las dos orillas”: ya saben, que la única izquierda son ellos. La experiencia de 1994 aún la tendrá fresca Valderas, que vio como, su paso por la presidencia del Parlamento Andaluz, fue efímero. Recientemente, “Pinzas” Rejón ha declarado que no se equivocaron cuando renunciaron a varias consejerías. Luego, los andaluces les mandaron de nuevo a la penosa oposición. Saben que van a recibir el voto de muchos andaluces que buscan un cambio de izquierdas, pero que no pueden esperar a que alcancen la mayoría suficiente para gobernar solos. Les puede corresponder cambiar el gobierno de Andalucía hacia la verdadera socialdemocracia, o intentar, en la oposición, ser la izquierda revolucionaria inmortal.

Por último, las encuestas certifican que los andaluces han abandonado la posibilidad de contar de nuevo con una voz netamente andalucista en el Parlamento andaluz. La presencia emergente de UPyD le puede restar el apoyo de los que no quieren votar al PP ni al PSOE, y que IUCA les suena a PCE. De sacar algun diputado, podrían ser decisivos para dejar o no gobernar al PP. Su última adscripción a la izquierda política, podría revelar que estarían dispuestos a recuperar el gobierno con el PSOE. No pasa igual con su contrincante minoritario, UPyD, porque parece tenerlo más claro al representar un voto populista, casi antipolítico, que se siente sin ataduras y le pesa más el antisocialismo de su líder, que el desgaste de dar todo el poder al PP. Siempre es sorprendente que lo que suceda en los próximos años en Andalucía, dependa tanto de tan pocos.

 

Los partidos, erre que erre.

Juan Andrés de Gracia | 16 de enero de 2012 a las 21:02

No hay manera de que los partidos políticos se centren en lo que realmente nos interesa y siguen regateándose a sí mismos. La guerra de posiciones que mantienen IU y PSOE contra el PP, sobre la posibilidad de que los alcaldes puedan encabezar las listas, es una muestra de ello. Me pareció una “chulería” política que el viejo Griñán no encontrara más respuesta al desastre electoral de mayo, que intentar que los vencedores de esas elecciones no puedan presentarse a las elecciones andaluzas. Creo en la máxima “una persona un cargo”, pero me parece impresentable que el PSOE, después de 30 años mandando en Andalucía, sea ahora cuando se dé cuenta de la incompatibilidad entre el cargo de alcalde con el de parlamentario andaluz. Ellos presentaron alcaldes cuantas veces les pareció, y no encontraban problemas en ello. La pregunta es ¿también es incompatible ser portavoz de la oposición o no? Lo veremos con el caso del aspirante a fenómeno.

También me parece jugar con el vecindario que el señorito Arenas dé marcha atrás en su histórica defensa de la acumulación de cargos. Ahora resulta que era una posición interesada para fastidiar al PSOE y no una postura política asentada. Pero peor me parece él cambio de opinión del joven Nieto, que renunció a encabezar las listas al Parlamento español alegando que tenía una misión en Córdoba, y ahora se desdice por la estrategia de confusión del PP. ¿Es que ahora no tiene ya misión que realizar? ¿Es que, acaso, como dijo la precoz Jurado, después de siete meses, ya ha cumplido su misión? También me parece sorprendente que el sheriff Cabello de Alba se haya buscado un puesto en el Congreso que, necesariamente, le va a obligar a desatender su alcaldía montillana. Parece que los “peperos” se dedican a ganar elecciones, pero una vez ganadas, no sabe para qué se presentó y se presentan a otras.

Con todo, lo que más me ha molestado es que el joven Nieto desprecie a los votantes cordobeses, y juegue con los concejales y miembros del gobierno como peones de un ajedrez al servicio del partido. Tras la marcha de la precoz Jurado, ahora nos enteramos que el admirador de la División Azul, que estaba encargado de coordinar los trabajos para la nominación de los Patios como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, Primo de Jurado, va a ser nombrado subdelegado del gobierno en Córdoba. Tras el rechazo a ese puesto por el “boticario” Aguirre, queda claro que Primo de Jurado ha jugado sus bazas para tener un despacho, sueldo y chófer a la altura de sus pretensiones. O sea, el gobierno del PP no parece con la mente en Córdoba, sino regodeándose como nuevos ricos en la lucha por el puesto. Así nos va.

Por último, me moriré de la risa, si al final IUCA presenta a Sánchez Gordillo, de nuevo, al Parlamento andaluz. La pinza del de Marinaleda con los alcaldes “peperos” es digna del mejor Rejón, el poeta. Sánchez Gordillo se ha reído durante años de los estatutos de IU, que obligan a no presentarse más de tres veces al mismo cargo, y ahora parece dispuesto a liarla si no se le permite seguir siendo parlamentario. Aún recuerdo cuando estuvo cobrando dos sueldos públicos durante meses, y decía que no se había enterado. Por lo pronto, Valderas ya se ha retirado a Huelva, incapaz de presentarse por Sevilla contra el líder del SOC. Y para que no nos preocupemos, dice que los problemas de las listas del PCE por Córdoba son “peleíllas”. Eso es para él defender la pluralidad y la opinión de las bases, “una peleílla”. ¡Vivan las cadenas!

IUCA: Creced y dividíos

Juan Andrés de Gracia | 21 de diciembre de 2011 a las 19:52

No hay ninguna errata en el título de la entrada. Si la cita bíblica es “Creced y multiplicaos”, la historia de Izquierda Unida a nivel federal, andaluz y cordobés, siempre ha sido “creced y dividíos”, y ahora se vuelve a repetir. Hoy se presenta en Sevilla la, por ahora, corriente interna de IU, Izquierda Abierta, que promueve el defenestrado parlamentario, Gaspar Llamazares. Ya anticipó, el resistente Llamazares, en la constitución del Congreso de los Diputados, que, en cualquier caso, nadie le haría callar, y hoy empieza a hablar en Andalucía.

El momento en que se produce la presentación de esta corriente, en plena precampaña andaluza, hace intuir que pretende ganar adeptos para su causa, y que puedan ir en las listas en elaboración, para ampliar su base institucional. Por otro lado, el sitio elegido es, si cabe, más significativo: la sede de CCOO. Y lo digo, porque es muy posible que el sindicato excomunista esté buscando alianzas dentro de IU que no dependan del PCE, aún reinante en Izquierda Unida. A partir de mañana, habrá que valorar los asistentes al acto, lo que nos dará claridad sobre la fuerza que esta corriente pueda tener en el futuro cercano.

Sé que a Llamazares no le gustaría que compare esta iniciativa con la que protagonizó Nueva Izquierda hace quince años, pero es que hay muchas coincidencias entre ambas. Hay que recordar que aquella corriente, que luego se convirtió en partido dentro de IU y, tras su expulsión de la organización, intentó, sin éxito, vivir como partido independiente (Partido Democrático de Nueva Izquierda), nació con el impulso y el apoyo activo de una parte importante de CCOO que lideraba Antonio Gutiérrez, y de sectores de la izquierda social y cultural muy relevantes. El PSOE, por aquel tiempo, estuvo a punto de perder las elecciones de 1993, antesala de la derrota de 1996, preso de procesos de corrupción política y económica sin precedentes. Anguita se había dejado convencer, por parte de sectores mediáticos de la derecha, y de furibundos camaradas antisocialistas, de que el “sorpasso” era posible y que, “las dos orillas”, era la estrategia a seguir.

En ese escenario, el PCE, tras haber aceptado la creación de Izquierda Unida y de Convocatoria por Andalucía, como estructuras de unión y apertura de la izquierda más allá del PSOE, encontraba buenos resultados, y se dedicaba a laminar a todo lo que no fueran seguidores de la hoz y el martillo. En Andalucía, se dilapidó al grupo parlamentario del Parlamento andaluz, institución donde se consiguió la presidencia, en la persona de Valderas. Por aquel entonces, la “reinona” Rosa Aguilar, acusaba a González de ser la X de los Gal (¡como ha pasado el tiempo!). Tanto ella como Valderas o Llamazares, aceptaron y propiciaron la expulsión, sin más, de Nueva Izquierda en 1.997. No fueron capaces de entender el mensaje de Andalucía, donde en 1996 volvieron a apoyar al PSOE y mandaron a Rejón y al PCE, a la orilla de la oposición por haber jugado con la “pinza”. Como efecto colateral de toda aquella estrategia, Córdoba pasó a ser mandada por el PP (1995-1999).

Ahora, el momento histórico es muy parecido, aunque no idéntico. El PSOE ha perdido las elecciones locales y generales por goleada, y se avecina lo mismo en las andaluzas. IUCA ha remontado, y, por lo pronto, ha humillado a Llamazares (que se ha tragado la travesía del desierto de estos cuatro últimos años) y se ha dado la manija y la voz a los “zorrocotrocos”, el decimonónico Lara y el “aparatchik” Centella, esto es, al PCE más rancio. Esto sucede cuando, en Extremadura, Izquierda Unida se ha lavado las manos, y ha permitido el gobierno del PP, con el que ahora se ve obligado a cuasigobernar desde el Parlamento de Caceres. Las expectativas electorales, que anuncian que Izquierda Unida también puede ser decisiva en Andalucía, preocupa a los socialistas, y mucho. Voces “anguitistas” vuelven a sonar con fuerza, soñando de nuevo con el “sorpasso”, y dispuestos a volver a recordar que el río tiene “dos orillas”.

Izquierda abierta, está convencida de que no es el momento de repartirse el botín alcanzado, sino de profundizar en la creación de una alternativa de izquierda fuera del PSOE. Para ello, hay que abrirse a otras fuerzas sociales y políticas que recelan de la “monohegemonía” del PCE en IUCA, pero que solos tampoco pueden articular una alternativa de futuro. Es muy relevante que, en plena caída del PSOE, IUCA no haya conseguido más botín y que vea como UPyD, o la misma abstención o voto en blanco, hayan crecido de forma importante.

Cuando el pensamiento único conservador inunda Europa, y ha dejado sin propuestas a la socialdemocracia, la idea de sumar que defiende Izquierda Abierta parece más que razonable y procedente. El proyecto sería que la mayoría de los votos que han abandonado al PSOE, no vuelvan a él en un alto porcentaje, y se puedan sentir representados por una segunda fuerza política de izquierda con aspiraciones de gobierno. De no suceder así, en cuanto el proceso de renovación del PSOE dé resultados, como sucedió en 2000 con ZP, y vuelvan a las propuestas de izquierda, posiblemente con el viento a favor de la victoria de los socialistas en Alemania y Francia, IUCA puede acabar de nuevo como fuerza residual.

En lo que respecta a Andalucía, se entre o no en el gobierno de Andalucía, quizá sea más importante que Izquierda Unida recupere su capacidad de convocatoria, que, actualmente, deberá dirigirse a los nuevos sectores emergentes y enterrar el comunismo como ideología incapaz de dar respuesta a los retos del siglo XXI. Espero que IUCA no cometa los errores que cometió con Nueva Izquierda, y que facilitaron que fuera, esta corriente, fagocitada por el PSOE sin mucho problema. Ya sabemos que, cuando la historia se repite, a veces, lo es como comedia, pero también como tragedia. Lo malo es que, en el mejor de los casos, la sonrisa será etrusca.

Alcaldes

Juan Andrés de Gracia | 17 de diciembre de 2011 a las 13:49

Con la muerte de Alarcón Constant, he retrocedido a una época en la que nació mi interés por la acción social,a través de un grupo juvenil de barrio, y de la propia asociación de vecinos a la que me uní desde entonces. Para mí, Alarcón Constant era un alcalde conocido, exclusivamente, a  través de la prensa que entraba en mi casa. No sospechaba que años después, en 1995, tendría oportunidad de saludarlo en la toma de posesión de la Corporación Local a la que pertenecí y, también, con motivo de la celebración de los XXV años de ayuntamientos democráticos. Ahora, repaso parte de sus actuaciones como alcalde, y me satisface, fundamentalmente, que evitara el derribo del Gran Teatro de Córdoba, al que recuerdo en aquella época convertido en una ruina viviente, y la construcción del teatro de la Axerquía, que, curiosamente, ahora incluye parte de las oficinas del IMAE Gran teatro. Tanto el Gran Teatro como la Axerquía se han convertido en ejemplos de la Córdoba, ciudad cultural permanente, a la que siempre debemos aspirar.

Con Julio Anguita, mi primera relación fue de agradecimiento, por el apoyo que brindó a que contaramos con un local juvenil en el barrio, y, luego, de admiración, como líder de la izquierda cordobesa a la que pertenecía. Siempre recordaré el impacto que causó en mí, su enfrentamiento con el Obispo o el Rey, o su presencia en programas de debate como “La Clave”. Posteriormente, pude saludarlo cuando se inauguró el actual edificio de Capitulares. Que lejos estaba de saber que, años después, me expulsaría de Izquierda Unida, como integrante de Nueva Izquierda. Durante el tiempo que milité en esa formación política, siempre estuve en el lado contrario al que representaba. Su defensa del PCE, por encima del proyecto abierto y plural de IUCA, y su teoría de las dos orillas, acabó por convencerme de que el Califa Rojo se había convertido en una caricatura de sí mismo: programa, programa, programa.

Con Herminio Trigo, comencé mi experiencia municipal, encargándome del departamento de juventud. Lo había conocido en las reuniones del Consejo de la juventud, donde colaboré con Tomás Ruano, y continué en el ayuntamiento. Acabé participando intensamente con él, en la creación de Nueva Izquierda y contó conmigo en la lista municipal de 1995. Fue una experiencia dura, donde su juicio y condena por prevaricación, por un asunto absolutamente menor, me enseñó que los poderes fácticos de la ciudad actuaban coordinadamente contra un gobierno elegido en las urnas. Recuérdense los libelos gratuitos “La tribuna” o “La información” y la financiación oculta a Antonio Moral para que mantuviera, uno tras otro, los procesos judiciales contra Herminio y su “dream team” de concejales. Luego nos hemos encontrado en el PSOE, pero hemos mantenido posturas divergentes en su seno, él, en sintonía con la dirección andaluza y provincial que nos ha llevado al desastre, y yo opuesto a ellas. Pero eso ya es pasado.

La alcaldía de Manuel Pérez fue breve, pero intensa. Contaba con todo el apoyo social para presentarse a la alcaldía en lugar de Herminio Trigo, pero las malas artes de Rosa Aguilar, que veía en él un obstáculo para su futuro como alcaldesa, y que Herminio no le dejara paso, en su ansia porque las urnas lo “absolvieran”, lo impidieron. Posteriormente, dirigimos, junto con otros compañeros, Nueva izquierda de Córdoba, dentro de Izquierda Unida, y como partido independiente, cuando fuimos expulsados por Anguita, Rosa y Rejón. Mi papel de representante público de ese partido en el ayuntamiento, tenía el objetivo de acabar presentándonos a las elecciones municipales de 1999. Llegamos a nominar a Pérez como candidato a alcalde, pero la falta de apoyo, de nuevo, de Herminio Trigo y la dirección federal y andaluza de Nueva Izquierda, que obligaba a ir en las listas del PSOE sin ninguna dignidad política, y a que Mellado fuera el candidato, abortó esa posibilidad. Luego, ha hecho un trabajo intenso y extenso en el ayuntamiento junto a Rosa Aguilar, paradojas de la vida, que ha terminado con sabor amargo al no conseguirse la nominación de Córdoba como Capital Cultural de europa en 2016. Es el alcalde que la ciudad hubiera necesitado para consolidar su transformación democrática desde la izquierda.

Lo que no pudo hacer Pérez es lo que Rosa Aguilar ha defraudado conscientemente. Nunca he estado en su lado ideológico, y jamás la he votado, aunque haya pertenecido a la misma organización política. No voy a extenderme mucho con ella, puesto que es protagonista lamentable de muchas de mis entradas en este blog, y mis opiniones sobre ella son conocidas. Solo ratificar que, su paso al PSOE, me aclaró que mi tiempo en ese partido debía tocar fin. Aún recuerdo una reunión en Espejo de todo el grupo socialista, bajo el mandato del aspirante a fenómeno, que ya estaba en pleno proceso de lanzamiento de su “exitosa” candidatura. Rosa acababa de abandonar la alcaldía y Durán ya se veía de alcalde, pero quedó perplejo de que mostrara que yo seguiría en contra de la forma de hacer política de la exministra como contrapunto a las conversiones de otros ilustres mandos socialistas. La traición de la Quina Aguilar, no supuso la desaparición del rosismo del ayuntamiento, porque Ocaña, el heredero, mantuvo un equipo que, si ya hacía aguas con ella, acabó en desastre con él. Mi relación con él, es de claroscuro, porque no acepta más análisis de lo que le ha sucedido que el suyo y, por tanto, el diálogo es imposible. Será un alcalde triste en la historia de la ciudad y sobre el que pesará la tremenda derrota electoral de mayo y las Naves de Colecor.

Termino con el engominado Merino y el joven Nieto. Respecto al primero, con el que compartí asiento en Capitulares, me satisface que sólo gobernara cuatro años. Fue alcalde tras la conspiración contra Herminio, el veto a Pérez y la falta de acuerdo de la izquierda en los ayuntamientos en pleno desvarío anguitista. La suerte le llevó al puesto, y él supo fabricarse un futuro político que aún dura. Respecto al actual alcalde, no logro dejar de verlo como aquel joven, que acompañado de su mujer, asistía al Consejo de la Juventud representando al CDS. Nada podía presagiar que un día fuera alcalde de Córdoba. Cuando el CDS se deshizo, tuvo que decidir entre moverse al PSOE o al PP y parece claro que acertó. Con el paso del tiempo, ha profundizado su ideología conservadora, pero sigue siendo de formas educadas. En sus manos está la ciudad, suerte y que no nos pase nada. Los próximos alcaldes los veré desde la taberna.

Convergencia en la izquierda

Juan Andrés de Gracia | 12 de diciembre de 2011 a las 19:20

Mucho se ha hablado de la facilidad con que todo el arco político que va del centro derecha a la extrema derecha, se ha acomodado en el PP, y la imposibilidad constante de que la izquierda se reúna en torno a un sola fuerza política. La derecha mantiene sus diferencias a través del dominio de distintos medios de comunicación y de creación de lobbys de poder de diferente concepción política. De ahí los difíciles equilibrios que, a veces, deben acometer dirigentes de la derecha, y la presión que sufren de determinados periódicos, radios, televisiones o grupos de opinión, que representan poderes fácticos. La unión de todos ellos ha sido impuesta por el poder económico, interesado en que hubiera una fuerza capaz de oponerse al poderío, bien del PSOE, de IUCA o de ambos juntos. Esos poderes observaban que, cuando el PSOE flaqueaba, IUCA le servía de soporte y, aunque las teorías de Anguita, Rejón y Rosa Aguilar sobre el sorpasso, avaladas por Pedro Jota y compañía, pretendían que se pudiera llegar a acuerdos antiPSOE, entre IUCA y PP, se demostró que la respuesta ciudadana a este extraño movimiento, suele ser la devolución del poder al PSOE.

Esta estratagema del PP, ha inundado nuestros procesos electorales solicitando el gobierno de la fuerza más votada, ante la evidencia de su dificultad para articular pactos, una vez que ha absorbido, por la vía de los hechos o del derecho, a todas las fuerzas que le disputaban el espacio de derecha o centro derecha, incluidas fuerzas políticas nacionalistas, excepto en el País Vasco, Navarra y Galicia. La primera prueba de esa estrategia, surgió entre 1994 y 1995, cuando se ejecutó la “pinza” en Andalucía (1994), y la falta de acuerdo entre las fuerzas de izquierda para apoyar a la lista más votada en las elecciones locales (1995), provocó un nuevo mandato socialista en Andalucía, pero la pérdida de numerosos ayuntamientos, entre los que estaba el de Córdoba. Todo ello desembocó en la victoria de Aznar en 1996, que sólo se pudo contrarrestar en 2004, tras circunstancias traumáticas, como fueron la Guerra de Irak y el 11-M. Ahora, la derecha ha perfeccionado la estrategia, y aprovechando una crisis económica sin precedentes, que el PSOE ha gestionado lamentablemente, y que, en general, la izquierda no ha sabido responder, quedando los sindicatos muy tocados, está dispuesta a concentrar el mayor poder de un solo partido en la historia reciente de España.

Para que esto no se cumpla, queda Andalucía. Ya he analizado, en la entrada “la que manda”, negativamente los movimientos y declaraciones del PSOE, intentando trasladar que sólo hay dos opciones: la derecha (PP) o la izquierda (ellos). Están convencidos de que no van a ganar, pero esperan que el resultado impida la mayoría absoluta del PP y que, luego, puedan llegar a acuerdos con IUCA, y, en menor medida, entiendo, con UPyD o con PA (con estas dos fuerzas políticas, es menos probable, porque su posición ideólógica se mueve dentro de postulados capaces de casar con el PP y con el PSOE). Por ello, llaman al voto útil, entendido como el que a ellos le sigue dando el poder, sin comprometerse a cambios en la política, ni a la renovación de sus dirigentes, ni a asumir ningún error. De esta forma, reducen las opciones al vecindario entre dos opciones políticas que, actualmente, como se observa en los grandes temas de política económica, están básicamente de acuerdo.

En esta situación, IUCA practica su propio intento de absorción de todo voto de izquierda que no esté de acuerdo con el PSOE sociocapitalista. Me parece un verdadero engaño que Valderas venda que van a hablar con sectores sociales y políticos que, hace unos años, trabajaban en su seno, y que fueron expulsados, bien de forma directa, o por la vía del arrinconamiento. Izquierda Unida se creó, justamente, como producto de un proceso llamado de “Convergencia de la izquierda”, que lideró Gerardo Iglesias, y que acabó complementándose en Andalucía, con la iniciativa liderada por Julio Anguita conocida como  “Convocatoria por Andalucía”. Ambos procesos partían de la necesidad de buscar un hueco a la izquierda del PSOE, tras el desastre de las elecciones de 1982 que casi barren al PCE. Aquella convergencia sirvió para reunir a un amplio grupo de personas y entidades, y acabó generando IU-CA, que alcanzó los mejores resultados de la historia con la caída socialista en torno a 1994-1996, y que se suicidó con la teoría de “las dos orillas”.

Ahora, el PCE, travestido como IUCA, no tiene credibilidad para ser el centro de un proceso de convergencia mientras el PCE siga funcionando como tal. De hecho, Julio Anguita, en los momentos de ascenso de IUCA, llegó a declarar que “un día el alma del PCE transmigrará a IU”, pero ello nunca se produjo, y Julio se encargó de cortar cabezas, una tras otra, hasta que le tocó a la suya. A nivel local, IUCA expulsó a Nueva Izquierda, con gente como Manuel Pérez, Paco Paños, Antonio de la Rosa, Teresa Alcantara o Alfonso Igualada (y menciono a algunos de los que luego volvieron a colaborar con IUCA, de distinta forma), o a Los Verdes (Pepe Larios). Dejo aparte, conscientemente, a aquellos que decidieron, años después, colaborar con el PSOE, entre los que me incluyo.

Por esa razón, cualquier proceso de convergencia de la izquierda ha de partir de fuerzas sociales independientes, pero comprometidas con una izquierda alternativa. Serán personas y entidades que consideren que puede y debe haber otro pensamiento diferente al monopensamiento de PSOE y PP, aún sabiendo la dificultad de articularlo en un mundo global. El impulso del 15-M, y de intelectuales que no se han rendido, usando sobre todo las redes sociales, han conseguido nuclearse en torno a las “mesas de convergencia”, como forma de construir y trasladar que hay alternativas al sistema actual desde la izquierda. Una izquierda moderna, social, postecnológica, que aspira a la máxima extensión del poder democrático, y que usa lenguajes del siglo XXI. No sé si esa fuerza acabará colaborando o creando una fuerza política directa, pero, en cualquier caso, su valor está en la generación de ideas de transformación y en el mantenimiento de los valores identitarios de la izquierda. Habrá que estar atentos a su capacidad de existir, de extenderse y de influir en la vida social y política.