Archivos para el tag ‘Rafael Ródríguez’

Asedio a la izquierda alternativa

Juan Andrés de Gracia | 10 de mayo de 2012 a las 21:40

Quien me conoce y sabe de mi trayectoria personal y política, difícilmente me tacharía de “rojo peligroso”. Por eso, siempre me ha sorprendido que, en este blog, haya quien me haya tildado, poco más o menos, de comunista de ultraizquierda. Entiendo que, quien ahora se siente protegido, defendido y representado por toda la derecha pepera, desde el centro derecha a la extrema derecha, jure en arameo y luche porque no gobierne la otra orilla. Pero lo que empieza a incubarse, como el huevo de la serpiente, es una recesión democrática, donde parece que sólo pueden gobernar ellos, que son los propietarios permanentes del poder,  y que hay que “exterminar”, al menos ideológicamente, a la izquierda. A ello aspiraban, cuando han ganado las elecciones municipales, generales y autónomicas, pero todo se les ha torcido con las andaluzas, lo que les ha sentado horriblemente. Tanto, que no han dejado de insultar al vecindario andaluz, por no quedar cegado por el brillo de la gaviota y la vuelta a los valores patrios y católicos.

Cuando el PSOE se salió de su obligación socialdemócrata, y empezó a ser un mero apéndice del gobierno de los banqueros y especuladores, en mayo de 2010, la gente de izquierda sentimos vergüenza, y rechazamos ese entreguismo, sin más explicación, que nos evitaba ser “intervenidos”. Los seguidistas del poder, que siempre los hay, como el aspirante a fenómeno Durán y su séquito, no tuvieron problemas en justificar lo injustificable. Se dedicaron a ser portavoces de la traición a la izquierda, con el mero afan de seguir cobrando del poder. Cuando la conversa Aguilar transformó el proyecto de izquierdas de la ciudad en su proyecto personal y sin ideología, el vecindario también le dio de lado, aunque ella, hábilmente, se buscó el sueldo en otro portal, sin dar ninguna explicación. Por todo ello, la gente buscó un cambio como sea, aunque ello supusiera el gobierno del PP.

Pero han bastado unos meses de más desempleo del gobierno del pluriempleado Nieto, o la hiperactividad recortadora de Marianico el Corto, para decidir que el noqueado Arenas, que iba a ser más de lo mismo, se quedara de nuevo en el banquillo de la oposición, y se optara por dar un giro a la izquierda, dando opción a IUCA para decidir gran parte del futuro de Andalucía. Tanto los peperos como la derecha socialista esperaban que IUCA volviera a subirse al monte, siguiendo al Che Gordillo, pero se han quedado pasmados por la decisión de entrar, y condicionar, el gobierno andaluz. Y aquí han saltado las alarmas.

Dentro del PSOE, siguiendo las palabras del cura Bono, el sector liberal-conservador pretendía un acuerdo con el PP auspiciado por la derecha económica. Esto es, por los mismos que nos han llevado al desastre en que nos encontramos. La extrema derecha, y sus medios, pasaron, de alabar la “honradez” de IU en Extremadura, a tildarla, poco más o menos, que de “pesetera” por no tomar la misma actitud en Andalucía. Todo adobado por seniles líderes de triste recorrido, como el gurú Anguita, que no paran de echar pestes contra el acuerdo de gobierno PSOE-IUCA.

Aseguro que mis distancias políticas y hasta ideológicas con el lince Valderas, la antisistema Cortés y Alatriste Rodríguez, son importantes, pero tanto como las que tengo con la propia “Comeniños” Díaz, o el abuelito Griñán. Pero siempre serán menores que las que tengo sobre la Gilista Oña o el falangista Sanz. Y, en cualquier circunstancia, tienen derecho a demostrar si pueden hacerlo mejor que la derecha mentirosa o que la izquierda traidora. Por eso, no entiendo que el presidente de la Junta haya tenido que ir a ver al empresariado para tranquilizarlo de que gobierne quien ha pedido el vecindario, de forma democrática. Tampoco entiendo que se ridiculice que la Tozuda Cortés diga que promete por imperativo legal, porque es bueno conocer que, como ha dicho el Superviviente Valderas, estar en el gobierno no puede significar dejar de ser uno mismo y olvidar la calle, los problemas y las reivindicaciones sociales. Es más, en otra época, cuando la izquierda llegaba al poder, lo que pretendía era cambiar la realidad, no adaptarse a ya.

Se acerca el 15-M, que de forma sigilosa, paciente, pero constante, ha seguido instalándose en la realidad social, reconvertido en proyectos concretos como Stop desahucios, por ejemplo. La derecha autoritaria ya ha creado la tensión para que no puedan acampar porque, al parecer, eso va en contra de los derechos del vecindario, aunque no nos han preguntado. Lo que importa es provocar, para que se produzcan conflictos con la policía que después se puedan magnificar, para imputárselos a la izquierda. Ya conocemos que quieren enchironarnos por ir de manifestación, y que alguien se desmande. Lo que no les importa es que las calles se tomen por fascistas hinchas futbolísticos, abrazados a banderas y a himnos que animan al odio y a la confrontación. Quizá les moleste que aquí lo que empiece a sobresalir sean opciones de izquierda y no la extrema derecha lepeniana, griega u holandesa. Con ellos, si viviríamos mejor, y si no que se lo pregunten a los noruegos.