Hoy

Francisco Merino | 21 de mayo de 2012 a las 15:39

Entrenamiento

Si le metieron dos goles en siete minutos, si fue porque salieron dormidos o demasiado despiertos, porque tuvieron mala suerte o porque el adversario la tuvo de cara… Francamente, me da lo mismo. Ya ha pasado. Allá cada uno si quiere torturarse dándole vueltas al decepcionante partido de Girona o pensando, en ese ejercicio de masoquismo típicamente futbolero, que los sucesos de Montilivi son el presagio de un final prematuro del sueño del ascenso. Hubo otro tiempo, muchísimo peor que el que ahora vive el cordobesismo, en el que colgaba de la gradas del estadio una pancarta con una leyenda: “El Arcángel no se rinde”. Ése es el espíritu. Todo se va a cocer aquí, en el hogar de un equipo que ya ha protagonizado episodios increíbles y que se dispone, contra pronósticos y obstáculos, a afrontar una semana de Feria trascendental. Hay cuatro equipos en una carrera en la que uno, sin más remedio, se caerá. El Córdoba no va el primero ni el último. Y ni por asomo es, pese a demostrar sus taras en ciertos momentos, el que peor aspecto presenta en ese cuarteto de aspirantes -junto al Alcorcón, Hércules y Almería- que persiguen el pase a las eliminatorias.

Ninguno es perfecto. Ninguno anda metido en una racha de inspiración especial. No les quiero contar lo que los parroquianos del Hércules y el Almería sueltan por esa boca a propósito de sus equipos y de la cantidad de fantasmas que se les aparecen en medio de los sueños de ascenso que, por decreto presupuestario y deportivo -ambos bajaron de Primera-, ambos tienen encima como una condena. El Córdoba no estaba llamado a estar ahí, pero la cuestión es que se lo ha ganado a fuerza de fútbol, tenacidad y coraje. Depende de sí mismo. Eso es lo que defiende. Aquí, con los suyos.

Hoy hay partido. Hoy el Córdoba juega uno de los encuentros más importantes de su historia en El Arcángel, en pleno corazón de la Feria, con las luces y los ruidos de fondo que otras veces fueron la banda sonora de una película mediocre y esta vez acompañarán, como un coro caótico, a la representación del viejo desafío de una ciudad que no pisa la Primera División desde hace cuatro décadas. Viene el Cartagena, un equipo que lleva mucho tiempo virtualmente descendido. ¿Creen que será facil? Si alguien lo ve así es que no se ha enterado de nada. La capacidad para concentrar toda la atención y todo el esfuerzo en el hoy, sin mirar a nada más, tendrá mucho que ver en que la doble cita futbolística en Feria no sea la despedida de una Liga que merece continuar para este Córdoba rebelde.

 

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