Archivos para el tag ‘pepe diaz’

Las notas de la jornada 38

Francisco Merino | 17 de mayo de 2012 a las 17:55

Sobresaliente: Pepe Díaz

Después de su despliegue de raza y eficiencia en El Collao, el de Almodóvar se ganó la titularidad en El Arcángel y honró la camiseta blanquiverde con uno de sus partidos más emotivos frente al Nàstic. Volvió a marcar, contagió con su pasión al resto y se ganó el respeto de la grada una vez más. Un futbolista necesario en el Córdoba.

.

Notable: López Garai

Lee el fútbol con naturalidad y no se le ve hacer ningún gesto innecesario. Su valor está más allá de las intervenciones con la pelota. Apoya a los centrales si es menester, distribuye con criterio y refuerza el valor de los compañeros. Que le pregunten a Taira. 

.

Aprobado: Afonso Taira

El joven portugués debutó como titular en la Liga y tuvo un desempeño más que decoroso. Le ayudó bastante el experto López Garai, cuya atención al aspecto defensivo permitió al luso filtrar su talento con algunas acciones de excelente técnica. Tiene mucho camino por delante.

.

Suspenso: Carlos Arias

El meta sudamericano ofreció otro capítulo desgraciado. Definitivamente, su retorno no ha sido lucido. Encajó dos goles en casa, que sumados a los tres de la jornada anterior, afean su buena estadística anterior. Pudo hacer bastante más en los tantos del Nástic.

.

YA TE DIGO…

Por nuestro afán de seguir adelante nos hacen goles y metemos al rival en un partido en el que no habían hecho nada. Hay que ser más maduros en ese aspecto”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria ante el Nàstic (4-2).

.

Las notas de la jornada 37

Francisco Merino | 7 de mayo de 2012 a las 16:31

Sobresaliente: Pepe Díaz

Su actuación en El Collao fue excelente, un prodigio de productividad para el equipo. Salió al campo en el minuto 77 y el primer balón que tocó fue para firmar un golazo de falta, que recibió cuando forcejeaba en carrera con Pina, que fue expulsado. Colocó el partido con 3-2 y el adversario en inferioridad. Luego resolvió con maestría, cuando el Córdoba lo pasaba mal después de la absurda expulsión que se ganó Tena, en la acción que significó el empate. Con su coraje y entusiasmo contagió a un equipo que después del 3-1 estaba medio muerto. Se ha ganado un puesto de titular.

.

Notable: Juan Fuentes

De lo mejor en una línea defensiva que estuvo en un mal tono en Alcoy. Se dejó el pellejo corriendo la banda y sumó una asistencia más a su estadística de la temporada. Sirvió un balón perfecto al corazón del área para que Borja García anotara el 2-1. Estuvo más concentrado que otras veces. Sus buenos días se notan en el equipo. 

.

Aprobado: Sebastián Dubarbier

Seguramente no sea un prodigio de la ortodoxia futbolística. Corre mucho, quizá demasiado para algunos, pero compensa sus desaplicaciones con un derroche de pasión y vocación por hacer daño al rival. Le pega a puerta cada vez que ve la oportunidad. Puede ser uno de los hombres clave en el final del campeonato para el Córdoba.

.

Suspenso: Carlos Arias

La lesión de Alberto García le dio una oportunidad al boliviano, que no tuvo una noche lucida. Su error en el segundo gol, en una acción aparatosa, condicionó el partido al colocarse los locales con una amplia e inesperada ventaja. No transmitió seguridad y pudo recibir alguno más, pues en El Collao la inspiración se escapó prácticamente a todos los componentes de la retaguardia. Gaspar, Tena o Ximo contribuyeron también a afear la actuación del Córdoba con fallos de bulto.

.

YA TE DIGO…

“Estoy orgulloso de ser entrenador del Córdoba sólo y exclusivamente por cómo nos ha tratado la gente”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras el empate ante el Alcoyano (3-3).

 

 

Las notas de la jornada 33

Francisco Merino | 9 de abril de 2012 a las 10:59

Sobresaliente: Ximo Navarro

Aunque Deulofeu le cogió la espalda en la jugada que propició el 1-0, fue mejorando sus prestaciones y terminó siendo el líder de una retaguardia que sufrió mucho con la movilidad de los puntas azulgranas y las veloces entradas por las bandas. Cuando el Córdoba actuó con tres atrás, se desdobló y estuvo siempre al quite, atento y concentrado. Su disposición para hacer lo que haga falta es encomiable.

.

Notable: López Silva

Hasta en sus peores tardes es una amenaza constante para el adversario. No fue el del Miniestadi uno de sus encuentros estelares, pero el onubense al menos mostró mucho interés en revisar su posición para ser más útil a un equipo, el suyo, que lo pasaba francamente mal. Por las bandas encontró más tapones y se dedicó a intentarlo por dentro, aunque sin demasiada fortuna ni apoyo.

.

Aprobado: Pepe Díaz

Llevaba muchos partidos sin salir al campo y Paco Jémez lo sacó en los últimos minutos, en un desesperado intento por revolucionar un duelo que ya estaba demasiado cuesta arriba. El de Almodóvar no fue determinante para un cambio de resultado, pero sí mostró su talante de siempre: se dejó el alma peleando por todos los balones, provocó alguna falta y jugó como si fuera el minuto uno. Da todo lo que tiene en cualquier circunstancia.

.

Suspenso: Javi Hervás

En un partido exigente, el canterano estuvo perdido. Sin el balón y sin determinación para pelear por la recuperación, Hervás fue un elemento intrascendente. Paco Jémez decidió dejarle en la caseta en el descanso para alinear a Fede Vico. Era un buen escaparate y la luz se le apagó.

.

YA TE DIGO…

Ha sido problema de que hoy no estuvimos lúcidos con el balón en los pies, ni siquiera en saques de banda. Conté seis o siete en los que les dimos el balón a ellos. Tuvimos el día tonto y eso nos llevó a prácticamente no tener opciones de ganar”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la derrota ante el Barcelona B (2-0).

 

 

Una Copa estimulante

Francisco Merino | 2 de agosto de 2011 a las 20:25

El Córdoba necesita, entre otras muchas cosas, algunas especialmente urgentes: ingresos, notoriedad y promoción de sus talentos. Todo eso se lo puede proporcionar la Copa del Rey, una competición que últimamente le reporta reconfortantes satisfacciones y que hoy, en Las Rozas, vive su primer capítulo con el sorteo de las primeras eliminatorias. Hay mucho que ganar por delante.

En los dos últimos cursos, la Copa ha servido al cordobesismo para encontrar un poderoso vigorizante. En los estertores del verano del 2009, la eliminatoria contra el Real Betis significó un espaldarazo brutal al inicio del bienio Salinas-Alcaraz. Cuando la mayoría de los aficionados lloraban de miedo ante el inicio de la temporada ante la poco motivante visión de una plantilla reestructurada a fondo y sin los tradicionales fichajes de renombre, al equipo le dio por noquear en el Benito Villamarín (por entonces aún Ruiz de Lopera) al potente conjunto heliopolitano. Pepe Díaz y Javi Flores dejaron muda a la grada hispalense y el Córdoba se sintió fuerte. En los dos siguientes meses protagonizó el mejor arranque de su historia reciente en El Arcángel, con una cadena de victorias que le garantizó una interesante cosecha de puntos y el respeto de toda la división. Además, jugadores como el delantero de Almodóvar elevaron su estatus. Aquella noche en Sevilla homologó el proyecto y espantó muchos fantasmas.

En la pasada temporada, la Copa llevó al Córdoba al borde del delirio. Después de eliminar en la prórroga sucesivamente al Numancia, al Rayo Vallecano y al Racing de Santander (con un penalti en el último suspiro del tiempo suplementario marcado por Jorge Luque), el equipo blanquiverde rozó el pase a cuartos de final. Se cruzó con el Depor y estuvo soñando con ir más lejos hasta que una acción lamentable de Jonathan Sesma, que tocó con la mano en el descuento, llevó el partido a la prórroga y Valerón lideró la remontada gallega. El Córdoba consiguió emocionar a sus aficionados, hacer de escaparate para algunos jugadores (empezaron a sonar como futuribles para otros equipos), realizar unos notables apuntes en su historial como club y dejarse ver en los medios nacionales con el clásico cartel de matagigantes. Ganar la Copa también es eso.

Pepe es así

Francisco Merino | 5 de mayo de 2011 a las 9:41

A Pepe Díaz le ocurre que se emplea con la misma vehemencia tanto dentro del campo como fuera de él. En el rectángulo verde no deja una gota de sudor por derramar si cree que debe hacerlo. Ante los micrófonos no deja una palabra por decir si siente que eso es lo que le pide el cuerpo. Corre tantos kilómetros por partido que parecen demasiados. Y habla tanto -porque le preguntan, ojo- que parece que le sobran declaraciones. Las últimas, a propósito del partido ante el Betis, sonaron especialmente duras porque, para qué engañarnos, salieron de la boca de uno de los nuestros. Pepe Díaz vino a decir, con cierta dosis de amargura, que El Arcángel será más verdiblanco que blanquiverde el domingo y que esta temporada su equipo “se encuentra más cómodo fuera que dentro”, aunque dejó claro un matiz: “Personalmente, ojalá jugara los 40 partidos en mi campo”.

Así lo percibe alguien que está dentro y que lo cuenta exactamente como lo vive. Dando la cara y enseñando todo: lo que le gusta y lo que no. Pepe es así. Seguramente le resultaría más sencillo no abrir la boca. O soltar cuatro tonterías para salir del paso. O escoger a algún amiguete que le haga de portavoz y le retrate siempre favorecido. Pero entonces Pepe Díaz sería otro. Cuando contó ante los periodistas sus impresiones sobre el próximo partido ante el líder de Segunda lo hizo a tumba abierta: hablaron a la vez el Pepe futbolista abnegado, el Pepe cordobés frustrado y el Pepe cordobesista dolido. Algunos no le entendieron o no le quisieron entender. Y a Pepe Díaz le cayeron unos cuantos palos porque en este mundo traidor hay verdaderos especialistas en hacerse los ofendidos cuando les interesa. El de Almodóvar utilizó la web oficial del club para aclarar que nunca quiso ir en contra de la afición del Córdoba. ¿Como iba a hacerlo? Él es uno más de ellos. Sólo expresó su dolor, que es el mismo que sienten otros por el mismo motivo. 

Por cierto, miren ustedes las gradas el próximo domingo. A ver a quién anima el personal. Y acuérdense, si les apetece, de lo que dijo Pepe Díaz. Él estará entonces corriendo sobre el campo, como siempre, tratando con mejor o peor fortuna de que el mejor equipo de la categoría no consiga demostrarlo en El Arcángel.