A medias

Magdalena Trillo | 12 de diciembre de 2010 a las 11:38

HACE dos décadas era casi una locura. Hoy, el Parque de las Ciencias de Granada se ha convertido en un modelo de gestión para Bruselas y en un referente en la oferta de ocio de toda Europa. Un ‘museo estrella’ que sigue empeñado en ser el Guggenheim del Sur. Un museo que nada tiene que ver con los centros que viven de cenicientas de la cultura…

La historia empezó en 1990. Ernesto Páramo, un gallego licenciado en Derecho más fascinado por las leyes de la vida que por las del hombre, convenció al Ayuntamiento para que apoyara la construcción de un museo científico. Entonces sólo había dos experiencias similares en España: una en La Coruña y otra en Barcelona. Jara no dudó en ‘comprar’ la idea y en mayo de 1995 abría sus puertas el primer museo científico de Andalucía. Tal ha sido su evolución que, con apenas diez años, se tuvo que proyectar la ampliación con la Cuarta Fase y ahora, desafiando las políticas de ajustes, se pone sobre la mesa un nuevo proyecto.

Es la Quinta Fase. El Biodomo. La casa de la vida. Tendrá una inversión superior a los 12 millones de euros y estará terminado para 2013. Para el Milenio. El consejero de Educación aprovechó el viernes el acto de premios y distinciones de la Diputación para realizar el anuncio. Se construirá en enorme acuaterrario y se “meterá vida” en el centro. Era la pata que faltaba. Un espacio para la diversidad. Para perseguir, por ejemplo, una gota de agua desde que cae en Sierra Nevada hasta que llega a Sanlúcar y se pierde en el mar.

La inversión millonaria no ha caído del cielo. Páramo ha sabido pescar. La eficiencia con que se han gestionado los fondos de la Cuarta Fase se recompensa ahora, justo en el ecuador del programa 2007-2013, con una nueva partida. Es la Regla del N+2: el reajuste que aplica Europa para premiar (y castigar) la ejecución de los presupuestos comunitarios.

Mañana, el Consejo Rector mantendrá una reunión para analizar el plan de actividades, aprobar el presupuesto de 2011 y evaluar el pacto económico alcanzado entre el Ayuntamiento y el Consorcio para zanjar de una vez la historia de las deudas. En ese contexto, Álvarez de la Chica lanzará la idea de abordar la Quinta Fase y sólo hay dos cuestiones que podrían ensombrecer el proyecto.

La primera es la incógnita sobre qué dirá Ayuntamiento (PP). Pese a su predilección por Fray Leopoldo, no parece lógico que ponga obstáculos a uno de los pilares de la oferta cultural y turística de la ciudad y, menos aún, a recibir una inesperada inyección de dinero. La segunda cuestión es urbanística. Para ejecutar el Biodomo hay que aprobar el nuevo PGOU y activar ya el ‘destierro’ de Urende. Nada es insalvable.

Confiando en que se imponga el sentido común, por encima de intereses partidistas y de estrategias electorales, parece poco discutible que una noticia de este tipo sea recibida con un apoyo sin fisuras de todas las administraciones y de la propia sociedad. Confesaremos, sin embargo, que no era la buena noticia que esperábamos escuchar el día en que la Diputación hacía Hija Adoptiva a Laura García-Lorca. Más aún, si tenemos en cuenta que estaban representadas las dos instituciones que siguen dilatando el acuerdo para terminar de financiar el Centro Lorca.

El ahora ministro Manuel Chaves ha sido uno de los grandes impulsores del proyecto. La sobrina del poeta lo sabe y tal vez por ello su rostro se transfiguró cuando escuchó el anuncio. Hay dinero para un nuevo proyecto pero no para acabar uno que debería estar funcionando desde hace años.

No se trata de competencia. Se trata de justicia. De hacer algo tan sencillo como no dejar los trabajos a medias. El Parque de las Ciencias verá su casa terminada en 2013. Todos lo celebraremos. Pero, ¿no era el día de poner fecha, esta sí definitiva, para inaugurar el Centro Lorca y hacer posible que el legado lorquiano vuelva a Granada?

Golpe de democracia

Magdalena Trillo | 5 de diciembre de 2010 a las 13:48

ME pareció exagerado esta semana escuchar a Gaspar Llamazares definir a España como una “república bananera” maltratada por EE UU a cuenta de la filtración de cables de Wikileaks, las revelaciones sobre las “intolerables injerencias” en nuestro sistema judicial y las inauditas presiones en casos como el del fotógrafo José Couso. Hoy no.

Y no hay que buscar las razones fuera. Ni en el Gobierno. El ‘secuestro’ de los controladores, un colectivo minoritario de los mejor pagados de España, nos ha colocado en una situación de tal excepcionalidad que el Ejecutivo tuvo que declarar ayer el estado de alarma, la primera vez que ocurre en toda nuestra historia democrática. Paradójicamente, justo en vísperas del 32 aniversario de la Constitución; ese mismo texto legal que ha de servir ahora para recuperar la normalidad y, por supuesto, para frenar a quienes han querido defender sus intereses corporativos recurriendo a una huelga a traición que ha destrozado los derechos de miles de ciudadanos.

Los controladores aéreos han actuado como auténticos delincuentes. Durante quince días, quedarán sometidos a las leyes penales y disciplinares militares. El real decreto que se aprobó ayer en un número extraordinario del BOE tildaba la situación generada como “una calamidad pública de enorme magnitud por el muy elevado número de ciudadanos afectados, la entidad de los derechos conculcados y la gravedad de los perjuicios causados”.

Un mazazo para las familias que también han visto ‘secuestradas’ sus vacaciones y un mazazo para la industria turística de todo el país. Si había un sector que empezaba a mostrar datos positivos de recuperación, el caos aéreo con que los controladores han boicoteado el puente de la Constitución supondrá un nuevo retroceso en la salida a la crisis, con unas consecuencias económicas, de momento, incalculables.

El mismo día que se conocía la huelga ilegal y masiva, una compañera de Granada Hoy, Ana Beauchy, era ‘secuestrada’ por el gobierno marroquí, en este caso por ser periodista. Desde el viernes está retenida en el aeropuerto de Marraquech, vigilada, sin pasaporte, separada de su pareja y sin posibilidad de viajar. Iba de vacaciones, pero ha cometido el pecado de ser periodista. Por ser periodista la noche del viernes la pasó en un tremebundo cuchitril habilitado para delincuentes.

En Marruecos no hay estado de derecho ni Constitución que la proteja. En España, un grupo de ‘terroristas’ insolidarios ha saboteado la carta magna y ha golpeado los derechos fundamentales de miles de ciudadanos. Si hay un motivo este año para celebrar la Constitución no puede ser otro que hacer pagar a estos individuos, con los principios de la ley, su sinrazón, su chantaje y el intento de mantener sus privilegios creyéndose ‘dictadores’ de una república bananera.

Salvando las distancias, eran muchos los que se remontaban ayer al 23-F para recordar un ataque tan salvaje a la democracia. ¿Cómo es posible que un colectivo, por muy legítimas que sean sus reivindicaciones, haya provocado que se active un procedimiento que (casi) está pensado para momentos de guerra?

Lo más triste es que, mientras miles de ciudadanos siguen tirados en los aeropuertos (españoles y extranjeros), la opinión pública reclama –unánime– que no haya impunidad, los instigadores se esconden detrás de una cámara con posiciones imposibles ya de defender ni compartir y los de siempre se apresuran a aprovechar el caos cargando contra el equipo de Rodríguez Zapatero para sacar rédito electoral. Olvidan que lo más importante, ayer y hoy, era estar al lado del ‘golpe de democracia’ del Gobierno. De parte de los ciudadanos. En defensa de la Constitución.

Para que la izquierda remonte

Magdalena Trillo | 28 de noviembre de 2010 a las 19:49

DECÍA Valle-Inclán que un escritor tiene tres formas de acercarse al mundo: de rodillas, de pie o levantado en el aire. Situado bien alto, distante, hasta con un punto de ironía y de humor. Quienes hoy nos gobiernan hace tiempo que se arrodillaron ante el mercado renunciando a principios y a su propia identidad. No se entiende de otro modo que la izquierda se haya quedado sin discurso mientras es el PP quien ‘defiende’ a los trabajadores y clama en la calle por los derechos de los más débiles.

El 28-N será hoy el primer termómetro sobre la intensidad del desgaste y hundimiento del PSOE en la gestión de la crisis. Los partidos podrán empezar a tomar nota de la elevada desafección de los ciudadanos con dos indicadores: el tremendo nivel de abstención que se espera (podría alcanzar el 50%) y el voto en blanco, el rechazo a una campaña de bajo perfil, frívola y hasta obscena que amenaza con convertirse en el modelo ‘provocador’ para las municipales de 2011 y las generales y autonómicas de 2012.

Los socialistas perderán, probablemente, el gobierno en Cataluña (no es descartable que CiU alcance la mayoría absoluta y desactive cualquier opción de pactos desde el PSC) y puede que sea el punto de partida de una debacle más profunda. El PSOE, sin embargo, está convencido de que aún hay partido que jugar.

Aunque las turbulencias financieras siguen golpeando el prestigio del Gobierno y cuestionando el plan de medidas para salir de la crisis (la falta de responsabilidad del PP en esta cuestión y las dudas de ‘sobrevenidos afines’ como Almunia son impresentables), no descartan una remontada. No lo hace Rubalcaba en España, tampoco lo hace Griñán en Andalucía y hasta Paco Cuenca está “convencido” de que será el próximo alcalde de Granada.

Demasiado optimismo, tal vez, para la debilidad que se observa de momento en las propuestas. En la puesta de largo del candidato granadino del pasado domingo, el presidente de la Junta arremetió contra la manipulación de la derecha, hizo un férreo alegato a los valores de la izquierda y alertó del riesgo de fractura social: No todos somos iguales… No es irrelevante ser de izquierdas o de derechas… No es lo mismo votar a Torres Hurtado (PP) que a Paco Cuenca (PSOE)… Cierto. Pero aún no sabemos si hay realmente un “ejército” efectivo y ganador detrás de la propuesta socialista –como aseguró Griñán– o si la tropa está abatida y desarmada.

Hablo de las ideas. Del discurso. Aparte de criticar al PP, ¿cuál es la postura del PSOE sobre la inmigración (regular e irregular)? ¿Por qué ha renunciado a la ley de libertad religiosa y se sigue postrando ante el Vaticano? ¿Cuál es la política de ciudades del PSOE andaluz? ¿Qué opina y qué va a hacer Paco Cuenca en el caso Guerrero? ¿Tiene una propuesta sólida para los artistas y creadores granadinos? ¿Es el momento de proyectar una segunda línea de Metro en el centro y levantar, otra vez, Gran Vía?

Cuenca terminó su presentación asegurando que ha venido para “arremangarse, para meterse en los charcos y para quedarse”. No cuestionamos ni lo primero ni lo último, pero de momento no hay muchos charcos a los que se haya asomado. En el Palacio de Congresos había muchos convencidos, pero también algunos indignados. Estoy recordando la imagen de Manuel Pezzi apaciguando los ánimos de un senegalés que quedó absolutamente defraudado al no escuchar ni una sola palabra sobre inmigración.

Si de verdad hay una izquierda capaz de levantarse, y de mirar al mundo –al menos de pie–, debería salir y demostrar con ideas y con argumentos que son una alternativa. Tal vez habría que empezar, como pedía esta semana Izquierda Socialista, con la recuperación de un “discurso consistente” que les permita “reconocerse” y “ser reconocidos” como una fuerza progresista.

De sombras y sueños

Magdalena Trillo | 27 de noviembre de 2010 a las 19:23

MICHAEL Bloomberg ha contratado a Spiderman para luchar contra el paro en la Gran Manzana. El Daily News ha repartido esta semana 600.000 ejemplares de un cómic en el que el alcalde de Nueva York decide aliarse con el superhéroe de Marvel para combatir el desempleo. ¡Spiderman, estás contratado! es la última aventura del millonario empresario y político estadounidense. Siguiendo los pasos de Peter Parker, el alcalde se adentra en el metro y promociona los servicios públicos de Manhattan. ¡Hace campaña sin necesidad de recurrir ni al sexo ni a la xenofobia!

Lo consiguen también los Yes Men. No difiere el espíritu del cómic (se lo pueden descargar gratis en la tienda iTunes de Apple) de ese falso New York Times que los activistas franceses repartieron hace unos años con las buenas noticias que todos pagaríamos por leer… Aquel día acababa la guerra de Iraq, se cerraba Guantánamo, se aprobaba la reforma sanitaria…

Andy Bichlbaum y Mike Bonanno lo llaman “corrección de identidad”: se hacen pasar por portavoces de importantes empresas y altos cargos del Gobierno y van por ahí dando conferencias y apareciendo en los medios con anuncios explosivos. ¡Marketing y publicidad a golpe de ingenio, inteligencia e idealismo!

Inédito, sin lugar a dudas, para la (calenturienta) cultura latina que tantos titulares está reportando a la campaña electoral catalana. Aquí sí somos todos iguales… En el ecuador del 28-N, el balance es desolador. Comenzaron recurriendo a los tópicos y los agravios para hacerse un hueco en las portadas y siguen escalando en la degradación con vídeos violentos, llamadas al orgasmo y desnudos integrales.

El jueves, la universidad pública Pompeu Fabra fue el escenario de un acto friki en el que Carmen de Mairena, una artista catalana metida a política, llenó el aula con un top-less. Se une a su provocadora propuesta el pose en toalla blanca que la ex dirigente del PP Montserrat Nebrera, ahora en Alternativa de Gobierno, luce tras un coro de voces jadeantes; el vídeo de las juventudes socialistas comparando el voto a Montilla ¡con el orgasmo!; y el ‘rebélate’ que proponen los integrantes de Ciutadans mostrándose a su electorado como Dios los trajo al mundo.

Ante tal derroche de pornopolítica, casi queda en anécdota el supuesto “error técnico” del PP con el vídeo ‘asesino’ de Alicia Craft (Sánchez-Camacho cabalga sobre una gaviota batallando contra el despilfarro, la inmigración ilegal y la imposición del catalán) o la integración de una pornoestar en la candidatura de Joan Laporta.

Hoy, Paco Cuenca presenta en el Palacio de Congresos su candidatura a la Alcaldía por el PSOE. Siguiendo la estela catalana, podríamos proponerle un calendario de desnudos y hasta un show a lo Full Monty para ganar popularidad… ¿Se imaginan, al otro lado, a Torres Hurtado cabalgando en un tractor amarillo boicoteando las obras del Metro y poniendo granadas gigantes en todas las rotondas de la ciudad?

Demasiadas sombras y pocos sueños… No es un plagio. He tomado prestado el título de José Ignacio Lapido para rendirle homenaje por su último disco. Las sombras las he encontrado con sólo abrir el periódico; hagan la prueba… Los sueños hay que buscarlos. Compártanlos con él. Compren su disco (no lo pirateen). Regálenlo en Navidad… Empiecen el cuento “por el final”; de las perdices “sólo quedan los huesos y, de los demás, ni rastro de felicidad”. Busquen a un hombre bueno que les ofrezca “vino y conversación”. Dejen “al don nadie batirse en duelo con el rey de espadas”; dejen al poeta “que reme sus sueños en medio de la tempestad”; dejen a la estatua creer que algún día podrá bajar de su pedestal… De sombras y sueños es lo mejor que me ha pasado esta semana. Un lujo.

Presiones

Magdalena Trillo | 14 de noviembre de 2010 a las 11:50

Asegura la diputada de Cultura que tiene dos cartas con “amenazas” que le impiden revelar las presiones y la ‘guerra sucia’ que ha sufrido la institución pública durante la negociación del legado Guerrero. Acusa a la ex directora del centro, Yolanda Romero, de trabajar “para otros intereses” y dice tener un amplio dossier cuyo conocimiento sería un verdadero escándalo. “Guerrero debe estar revolviéndose en la tumba”, llegó a aseverar el viernes ante los periodistas al ser preguntada por la inminente marcha de la obra del pintor una vez descartado su traslado al Museo de la Memoria.

Si la situación ha sido tan grave como declara Pérez Cotarelo, deberíamos preguntarnos por qué no ha acudido a los tribunales. Si tiene amenazas por escrito (más allá de la petición de confidencialidad que se presupone en toda negociación), por qué no las ha denunciado. Si tiene pruebas fehacientes de que una funcionaria de la Diputación ha perjudicado los intereses de la entidad en beneficio particular, por qué no ha ordenado abrir una investigación. Parece osado realizar unas acusaciones públicas de tal magnitud sin aportar documentos. ¿Todos los buenos están en un bando y todos los malos en otro? ¿De qué tipo de amenazas estamos hablando?

Porque no es lo mismo amenazar que presionar. Las presiones son la base de cualquier negociación. Tan legítimas en política como en la esfera empresarial y hasta en la privada. Tan cotidianas como ponerse de acuerdo en qué película ver esta noche, dónde ir de vacaciones o en qué casa cenar en Nochebuena. ¿No presionamos todos, constantemente, para conseguir nuestros objetivos?

Hoy, tras las clásicas ‘presiones’ para decidir a qué restaurante ir a almorzar, repaso los periódicos y concluyo con un resultado demoledor: ¿hay alguien que no presione? Veamos… Los empresarios y las elecciones del próximo viernes. Tanto se ha presionado que Ramón Arenas, que iba a disputar la presidencia a Gerardo Cuerva, ha tirado la toalla a pesar de que ya tenía la candidatura conformada y había ido a la sede de la patronal a formalizar su propuesta.

Las versiones, por supuesto, son encontradas. Unos denuncian presiones y otros las niegan. Unos reconocen que sí ha habido ‘movimientos’, pero únicamente empresariales (nada de política), y argumentan que la realidad es que Arenas no tenía los apoyos suficientes y que iba a perder. Tal vez. Lo malo es que ahora no lo sabremos. Nadie lo sabrá. Ni siquiera Gerardo Cuerva, que será reelegido en una semana y no sabrá si es por mérito propio o por los tejemanejes previos para dejarle libre el camino.

Sigamos, por ejemplo, con la historia de las cajas. Cajasol se ha decantado por una fusión fría con Banca Cívica, presionada (como todo el sistema financiero) por el Banco de España y lo ha anunciado precipitamente para evitar presiones de la Junta. Braulio Medel, presidente de Unicaja, celebra que no haya habido ni “noviazgo” y el proyecto de la caja única ha saltado definitivamente por los aires… con el beneplácito de Griñán. Ahora no hay localismos ni traiciones.

Y es que las presiones vienen en cadena. Si no, pensemos en cómo Zapatero ha ido desvirtuando su política al ritmo que marcaba el FMI. Y miremos el fracaso del G-20, que ha terminado sin poner fin a la guerra de divisas, retrasando la aplicación de las medidas de control de la gran banca y sin ser capaces de acordar un modelo económico conjunto para salir de la crisis.

Mucho más eficaces son, desde luego, las presiones de Hugo Chávez. Claro y directo: o la banca privada venezolana contribuye al plan de desarrollo de la revolución o será expropiada. El fin, justifica, es la “solidaridad social” y su plan será una realidad en cuanto apruebe su ley. Mucho más que una amenaza.

Políticos y periodistas

Magdalena Trillo | 7 de noviembre de 2010 a las 11:25

EL periódico se parece a cualquiera de esos tipos que aparecen apuñalados en un callejón y, nada más empezar a investigar el asesinato, la policía se da cuenta de que lo difícil sería encontrar a alguien que no hubiese querido matarles”. A siete meses de las municipales, no tengo la menor duda de que es justo así, con la elocuente imagen con que Arcadi Espada introduce El fin de los periódicos, como nos ven los políticos. A los periodistas me refiero. A los que aún pensamos que nuestro oficio es tan sencillo, tan desafiante y tan iluso como creer que podemos llevar a la práctica aquello de “noticia es todo lo que alguien no quiere que se publique”.

Lord Northcliffe terminaba su definición de información advirtiendo que “todo lo demás es publicidad”. Publicidad y propaganda, deberíamos añadir. El sueño, seguro, de partidos y gobernantes cuando son ellos los que confeccionan las noticias, hacen del “medio el mensaje” y utilizan a los periodistas como meros transportistas de opiniones. Su mayor pesadilla, también, cuando aparecen en escena los Wikileaks del mundo revelando documentos secretos, poniendo a los gobiernos contra las cuerdas y enarbolando los principios más esenciales del periodismo aunque sea al otro lado de la barrera.

El caso del portal Wikileaks, del australiano Julian Assange, ha reavivado el viejo debate sobre lo que es periodismo, sobre los límites del derecho a la información cuando entra en conflicto con otros derechos fundamentales y sobre el deterioro y la degradación misma que vive la profesión. Sobre la crisis de credibilidad de los medios, mucho más profunda que la económica (los ciclos expansivos volverán) y más peligrosa que la que vive nuestro sector cuando se tambalea el ‘modelo’ (una vez más) al mismo ritmo que avanza la tecnología, el mundo digital y se anuncia la muerte del papel…

La pregunta es por qué necesitamos que haya ‘wikileaks’ que hagan nuestra labor de contrapoder, que informen al mundo de los abusos en la guerra de Iraq, que filtren documentos secretos para alertar de que el 60% de las víctimas eran civiles… Para publicar lo que alguien no quería que se publicara, para convertirse en fuente principal de los periódicos más poderosos de Estados Unidos.

Todos somos responsables. Políticos, periodistas y ciudadanos. Si hay dos profesiones que acaparan los debates, de las que todo el mundo sabe, opina y critica son, sin duda, la política y el periodismo. Tal vez por ello nos odiemos y nos amemos tanto… A lo Stieg Larsson, como las parejas que se levantan tirándose los trastos a la cabeza y terminan frente a una copa de cava y unas cigalas. Y tal vez por ello a los políticos les guste tanto fabricar noticias e intentar ‘colarlas’ en los medios sin que les cambiemos una coma y a la gente darnos lecciones del oficio (constantemente) y hasta usuparnos nuestro papel con aquello del periodismo ciudadano que tan poco tiene de periodismo y tanto de tertulia de bar.

No es una cuestión, además, que se limite a los ‘papeles secretos’ de Assange ni a las páginas de internacional. ¿Hasta qué punto reclamamos, todos, la verdad en los asuntos más triviales o domésticos? ¿Compramos el periódico, vemos la tele y escuchamos la radio para saber más y cambiar una opinión o queremos, simplemente, reafirmar convicciones y prejuicios? Que nos digan lo que queremos oír…

A unos meses de las municipales, cuando entramos de lleno en la fase en que los políticos nos aman tanto, deberíamos recordar que nuestro público, nuestros lectores, nuestros votantes, no son los convencidos. Hay que comunicar y publicar verdades, lo más incómodas posible, y estar dispuestos a oírlas. Devolver la credibilidad a la política… y al periodismo con periodistas.

Lolitas, ‘bunga bunga’ y otras pillerías

Magdalena Trillo | 31 de octubre de 2010 a las 11:00

SÁ NCHEZ Dragó presume de pedófilo a costa de dos ‘lolitas’ japonesas de 13 años, Pérez Reverte llama “mierda” al ministro Moratinos por irse del Gobierno llorando y el alcalde Valladolid completa su curriculum de perlas machistas y casposas insultando a Leire Pajín con la famosa frase de los “morritos”. Este es el nivel de la vida pública española. Y siento discrepar con Rubalcaba. No es una cuestión de ADN de la derecha; son los genes mismos de la patria española. De sus políticos, sin salvoconductos ideológicos, y de unos supuestos intelectuales que no hacen sino exaltar a golpe de ego los comentarios más barriobajeros de los antros de cualquier ciudad.

Así somos. El paraíso del macho ibérico. Un paraíso para canallas y sinvergüenzas obsesionados con el sexo. Podríamos sugerirle al superministro del Interior que recurra a los científicos de la Universidad de Manchester para rastrear la verdadera genética del machismo siguiendo la estela de aquel estudio que demostraba cómo un determinado tipo de amebas estaban condicionadas genéticamente a emplear tácticas de engaño para sobrevivir.

Ellas y nosotros… ¿No somos todos pillos, truhanes y mentirosos por naturaleza? Recordemos a los pícaros que protagonizaron algunas de las obras más célebres del Siglo de Oro y pensemos en los ‘chorizos’ y los ‘malayos’ de hoy. La cuarta Encuesta Europea de Valores de la Universidad de Deusto así lo constata: el 25% de los españoles somos bribones y caraduras. ¿Se acuerdan del timo de la estampita de Tony Leblanc? El país de los ‘ventajistas’ y ‘aprovechaos’. De las ganancias fáciles y rápidas.

Ahí está, por ejemplo, el ex número 2 del PSOE andaluz: Rafael Velasco ya se ha convertido en héroe popular por no aferrarse al sillón del poder. Delito no será, pero yo sigo tan indignada con los 730.000 euros que ha recibido su mujer en subvenciones de Empleo como escandalizada con los 240.000 euros que gana al año María Dolores de Cospedal en el PP. Una cosa es la legalidad y otra la ética. Y en política no basta con ser honesto; también hay que parecerlo. Ante los jueces y ante quienes pagamos con nuestros impuestos los presupuestos que alegremente gasta la Administración y buena parte de los fondos con que funcionan los partidos políticos.

En Granada, el alcalde de Otura tampoco se ha quedado atrás esta semana en lecciones de moralidad. Aunque tendremos que esperar al juicio para conocer el alcance de las denuncias por irregularidades que le ha interpuesto el secretario, Fernández-Sanz (PP) ha decidido largarse a París con los mayores del pueblo (70 votos son 70 votos…) para no tener que lidiar con el escándalo público, el desmarque de su propio partido, la huelga de basura y hasta la denuncia sindical por boicotear los trabajadores.

Reconozcamos, no obstante, que en España lo que se nos da bien es la chabacanería y las chapuzas. No sólo hay que saltar las fronteras para que nos enseñen lo que es una huelga; también en el juego del sexo, el dinero y el poder hay maestros y aficionados. La prensa italiana desvelaba esta semana la última de Berlusconi: una menor marroquí conocida como Ruby Robacorazones ha declarado ante los fiscales de Milán que, después de las cenas en Villa Arcore, el primer ministro italiano invitaba a las chicas a hacer ‘bunga bunga’, algo así como una sodomización salvaje grupal con ciertas reminiscencias de tribus africanas.

Berlusconi, con 74 años y su harén de jovencitas, responde con su estrategia de siempre: atacando a los díscolos que le persiguen… Él es un hombre “de buen corazón” y la pobre Ruby ha sido captada por la oposición y los jueces comunistas para desacreditarle.

¿Se imaginan a Sánchez Dragó, Pérez Reverte y De la Riva en la villa de Berlusconi? Piensen qué felicidad si en lugar del paraíso del ‘bunga bunga’ fuera un agujero negro…

Buenos o mejores

Magdalena Trillo | 25 de octubre de 2010 a las 10:07

La Universidad de Granada aspiraba a entrar en el club de la excelencia internacional pero sólo ha logrado pasar el corte, dejar de ser “prometedora” y situarse en la segunda división. No reconocerlo sería tan osado como no tomar nota, por segundo año, del mensaje del Gobierno y del comité de expertos que han evaluado los 22 proyectos que concurrían a la convocatoria del CEI: la consigna de fusiones que han impuesto los mercados no es exclusiva del sistema financiero.

Las alianzas estratégicas, con otras universidades (o no), con empresas, con centros de referencia, son clave para ganar competitividad y, en nuestro caso, para mantener el prestigio de cinco siglos de liderazgo.

Hay que comunicar mejor, sí, pero también “hacer autocrítica” (como confesó el rector al conocer el fallo del jurado) y reforzar el proyecto BioTic con que competía la Universidad. No es un fracaso tener el sello de excelencia regional, pero es una categoría que no se corresponde ni con la dimensión de la institución, ni con el nivel de sus docentes e investigadores ni con el impacto de su producción científica. Y no debería entenderse desde una perspectiva política ni territorial.

Las universidades de Sevilla y Málaga han sido capaces de poner fin a décadas de rivalidad y concurrir con un proyecto conjunto (Andalucía Tech) que ha logrado el CEI elevándose como ejemplo de vertebración y construcción de la identidad andaluza. El trabajo, sin embargo, empieza ahora: el examen será en 2015 y hay que cumplir los objetivos (principalmente científicos y académicos) porque será sinónimo de prestigio, de atracción de estudiantes y de captación de talentos.

Las universidades deberán mostrar su potencial docente e investigador, su vinculación con el tejido productivo del entorno y su capacidad para transformar, desde la innovación, sus zonas de influencia. La UGR, en este escenario, puede conformarse con ser buena o luchar por estar entre las mejores. Lo decía hace unos días el Rey en la apertura del curso universitario: “De nuestro sistema educativo depende, ni más ni menos, que el futuro de España. Y “no basta con que el sistema universitario español esté entre los buenos; debe estar entre los mejores”.

Para alcanzar tal ideal aprobó el Gobierno el año pasado el programa del Campus de Excelencia. Y, efectivamente, es una forma más que justa de incentivar a las universidades con un reparto de fondos que no termine financiando el gasto corriente. Pero realicemos una advertencia: si continúa el ritmo de ‘compensaciones’ que ha imperado en las dos primeras convocatorias, (casi) todas las universidades españolas terminarán siendo un poco ¿excelentes?

Preguntémonos, por ejemplo, qué ha pasado con los centros impulsados por el Plan Andaluz de Investigación (PAI) siguiendo criterios políticos y territoriales. No daremos nombres; basta un indicador: ni siquiera aparecen en las estadísticas de investigación. Ni en cantidad ni en calidad. No existen…

Miremos, a continuación, a Cataluña. Sus universidades, públicas y privadas, copan los primeros puestos de todos los rankings. Han sido capaces de sobreponerse al ‘pastoreo’ universitario, lograr cierto grado de externalización de sus centros y atraer a los mejores. Hace años que predican la excelencia por derecho propio.

Hace unas semanas, cuando se publicó el Ranking Scimago 2010, me llamó la atención el liderazgo andaluz y nacional que ocupa la Universidad de Córdoba en Ciencias de la Salud (por delante de la UGR) y hoy me surge una pregunta: ¿por qué no ha contado Granada en su proyecto BioTic con los investigadores de Córdoba y del Reina Sofía? ¿Por qué no lo hace para la convocatoria de 2011?

Es una alianza que tiene que ver con la lógica de la ciencia, no con la de los localismos ni con la de los feudos. Y podría ser una oportunidad, por qué no, de estar en el club de los mejores, no sólo en el de los buenos.

Orce

Magdalena Trillo | 17 de octubre de 2010 a las 12:35

JOSEP Gibert dio su vida a Orce. Puso los yacimientos en el mapa y abrió una de las líneas de investigación más rompedoras de las últimas décadas: el primer europeo no yace en Atapuerca; los homínidos colonizaron el continente desde el Sur de España y los vestigios más antiguos hallados hasta el momento estarían en la depresión Guadix-Baza. Hace un millón y medio de años. En Orce. En el Pleistoceno inferior…

Venta Micena fue su santuario. Allí llegó en 1976 y, en las orillas de lo que fue un gran lago salado, descubrió en el verano de 1982 el fragmento de cráneo (VM-0) que daría lugar al nacimiento del Hombre de Orce y desataría, sólo un año más tarde, una tormenta científica sobre su ‘hominidad’. ¿Pertenecía a un niño de cinco años o a un potro de dos meses?

Esta semana se ha presentado en Granada un documental de Canal Historia que ‘limpia’ la trayectoria del paleoantropólogo catalán. Aunque se introducen algunos testimonios contrarios a sus posiciones, no deja de ser un homenaje amable y nostálgico en recuerdo del investigador fallecido en 2007, un intento de zanjar la polémica sobre la autenticidad del fósil (pese a que la comunidad científica sigue dividida) y una llamada de atención para que la Consejería de Cultura incluya Venta Micena en el proyecto de excavaciones que, tras cuatro años de abandono, ha devuelto a Orce la actividad arqueológica.

Los trabajos desarrollados este verano en Barranco León y Fuentenueva 3, bajo la dirección de Robert Sala, han impuesto cierta normalidad y han constatado lo que nadie discute: el potencial de los yacimientos. La certeza, así lo constata la industria lítica hallada, de que se encontrarán restos de homínidos. Los más antiguos de Eurasia.

Pero volver al Hombre de Orce es un error. Hace falta trabajo sistemático y hace falta paciencia. Mucha paciencia. Lo que le faltó a Gibert cuando publicó su descubrimiento sin ni siquiera haber limpiado la parte interior del fósil. Allí empezó su calvario. En aquella cresta occipital que apareció en el fragmento y echó abajo sus teorías cuando los expertos sentenciaron que pertenecía a un herbívoro. Hoy, por muy loable que sea el esfuerzo de su hijo por restaurar la imagen de su padre, son pocos los científicos que defienden la hominidad del cráneo. No hay consenso. Esa es la verdad.

Venta Micena no es un yacimiento maldito, pero hace bien la Junta en aplazar los trabajos en esta zona para empezar de cero. Con un equipo nuevo y solvente y con una campaña enfocada en los otros dos yacimientos ajenos a la polémica de defensores y detractores. De quienes consideraron la precipitación de Gibert un error y de quienes le acusaron de “fraude”.

De momento, según contempla el decreto que regula la actividad arqueológica en Andalucía, sólo estaría prevista la excavación realizada este verano, ya que el segundo año (2011) debe dedicarse a analizar los materiales. El primer problema, por tanto, llegará en unos meses cuando se plantee la necesidad de proseguir las actividades de campo.

El segundo problema ya está sobre la mesa: uno o dos años son claramente insuficientes si los objetivos son tan ambiciosos como debería esperarse de un proyecto que terminará reescribiendo buena parte de nuestra historia: ¿Dónde está el plan director que anunció Cultura para poner orden en Orce?

Sólo una investigación rigurosa, sin interrupciones, inmune a las disputas y egos de los científicos y blindada a intereses económicos y políticos (aquí se hallan las claves de todos los despropósitos) podrá devolver el prestigio a la comarca y situarla de nuevo en el centro del debate científico internacional.

Orce debe su historia a Josep Gibert. Pero Orce no es Josep Gibert. Ni el yacimiento se ‘hereda’. Insistir en el fragmento VM-0 es desvirtuar, una vez más, una investigación que debería ser capaz de pasar página.

El efecto llamada de la violencia

Magdalena Trillo | 10 de octubre de 2010 a las 21:26

RESPONSABILIDAD. Tal vez sea la palabra que mejor defina la firmeza y la efectividad con que España está afrontando –al menos hasta ahora– la lucha antiterrorista. La responsabilidad de nuestros políticos, de nuestras instituciones, de los medios de comunicación y hasta de la opinión pública.

Ayer se cumplió el décimo aniversario del asesinato de Luis Portero a manos de tres pistoleros de ETA. En el acto de homenaje organizado el jueves en la Real Chancillería, la viuda del que fuera fiscal jefe del TSJA rechazó de plano cualquier negociación con la banda y abogó por derrotar a los criminales “con las armas de la ley y del Estado de derecho”. Sólo pidió justicia; responsabilidad.

Aunque resulte una obviedad, la carrera democrática contra la violencia, contra cualquier tipo de violencia, es inseparable del compromiso ético y profesional de todos los que terminan ‘interviniendo’ en el proceso. También de los periodistas.

Y por ello no ha de extrañar el largo debate que siempre ha suscitado el tratamiento del terrorismo entre quienes defienden la libertad de información y quienes alertan de cómo los medios pueden convertirse en altavoces de los violentos. El efecto llamada.

Ocurría con los casos de suicidio –por eso en la prensa se ha silenciado históricamente– y ahora salta el debate a las muertes por violencia machista. En este caso, el planteamiento no debería centrarse tanto en el hecho de informar (hay investigaciones recientes que constatan cómo los medios contribuyen a reducir la mortalidad por violencia de género ejerciendo un efecto protector) sino en cómo lo hacemos. Porque no es un crimen pasional, no fue un mal día y no es un caso aislado. No podemos ser indulgentes ni buscar sinrazones que expliquen cómo se rompe la supuesta “normalidad” de una relación.

No es menos criminal porque sea anciano, porque tenga educación ni tampoco porque todo el barrio lo vea como un vecino excepcional. Es un asesino (no “presunto” si ha confesado la autoría) o es un homicida.

Ni la edad, ni la piedad, ni la misericordia, como advertía esta semana la consejera de Igualdad, pueden justificar una muerte. Lo decía por el hombre de 82 años de Málaga que ha matado a su esposa para evitar ir a una residencia. Ella estaba impedida en una silla de ruedas y él acababa de ser operado de la cadera. Era un “pacto” para morir juntos… Pero él está vivo; ella, muerta. Asfixiada con una almohada (es una de las hipótesis que investiga la Policía) y con dos puñaladas en el pecho.

Las noticias no provocan más muertes –nadie decide asesinar sólo por verlo en la tele– pero sí pueden producir cierto efecto repetición y actuar como desencadenante.

Pueden ser parte del problema si es a la mujer a la que presentamos como responsable. Si disculpamos al agresor porque está celoso, obsesionado o perdidamente enamorado. Si estigmatizamos al maltratador como psicópata o monstruo olvidando la espiral de violencia que siempre hay detrás del machismo. Si convertimos los asesinatos en “un caso más” y los volvemos rutina.

El último informe de la ONU es alarmante: tres de cada cuatro mujeres en el mundo han sufrido alguna vez en su vida violencia machista. Tienen el rostro de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, de las violadas en la República del Congo o en Haití y tienen el rostro, también, de las 53 que ya han muerto este año en España a manos de sus parejas… La última, Catalina.

Hay que hablar de violencia, escribir sobre violencia para hacerla visible y no ampararla con la impunidad del silencio. Hay que huir del morbo y del sensacionalismo, aunque se vendan menos periódicos y no se ‘aproveche’ el tirón para subir audiencias. Hay que animar a la reflexión y, como en la lucha contra el terror, reclamar justicia. Debemos militar en la responsabilidad.