La ciudad de volver a empezar

Magdalena Trillo | 19 de febrero de 2012 a las 9:18

A usted quién lo ha contratado? Quienes conocen bien a Torres Hurtado saben de su perseverancia. Ni olvida ni perdona. La estación del AVE diseñada por Rafael Moneo murió el mismo día de su presentación. Fue un 26 de abril de 2010. La maqueta del proyecto se montó en la Subdelegación del Gobierno y Rosa Aguilar, entonces ministra de Fomento, presidió el acto ante decenas de periodistas y autoridades junto al responsable de Adif y Víctor Morlán, aquel temido secretario de Estado que cada vez que aparecía por Granada tumbaba las promesas socialistas (Pezzi lo sufrió) con un pragmatismo tan sincero como políticamente incorrecto. La estación de Moneo ocuparía 45.000 metros cuadrados en la actual zona de Renfe y tendría dos plantas, una de ellas soterrada para dar acceso a los servicios ferroviarios y otra en superficie para acoger todos los equipamientos comerciales. El Metro cambiaría su trazado para atravesar la Avenida de Andaluces (34 millones de inversión extra) y lograr la famosa intermodalidad; AVE y Metro estarían conectados en el corazón de Granada.

Aquel día, más impactante que la maqueta era el ofuscado rostro del alcalde. Tenía cara de funeral. Y estalló. Ese no era el proyecto que quería para Granada. No era más que “hormigón, hormigón y hormigón” y se había urdido sin lealtad institucional, dando de lado a la ciudad. Desde entonces, Torres Hurtado no ha dejado de insistir en su idea de contar con “un gran pulmón verde” entre Pajaritos y Camino de Ronda (no esconde el potencial urbanístico de la zona) y denunciar que la estación se ha convertido de un obra “faraónica” innecesaria para una ciudad como Granada con un sobrecoste inasumible. Bien es cierto que el proyecto se desbloqueó al inicio de su mandato con la firma de un convenio que ascendía a 234 millones, que en 2010 ya se superaban los 570 millones (120 para la obra de Moneo) y que ya estamos en los 765 incluyendo toda la integración.

La crisis, la austeridad y los recortes de inversión que el Gobierno anunciará a finales de marzo cuando presente los presupuestos de 2012 son sólo un capítulo más que sumar a esta historia de desencuentros; otra obra conflictiva que, como tantas otras en esta ciudad, va más rápido hacia atrás que hacia adelante. Pero, ¿el problema es realmente económico? ¿Urbanístico? Nadie ha escuchado aún a Fomento decir que no haya dinero para la estación de Granada ni sabemos si el proyecto de Moneo puede tener cabida en el nuevo Plan de Infraestructuras que la ministra presentará en julio para ejecutar hasta 2024 con una partida de 77.400 millones sólo para carreteras y AVE. Ana Pastor, que se reunirá en unos días con Torres Hurtado, ya ha dejado claro que el programa primará “el rigor de las inversiones”, que el objetivo será “mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y aumentar la productividad del país” y que “el tiempo de las obras faraónicas, de los convenios sin dinero y de los aeropuertos sin tráfico ya ha terminado”. ¿Es la Estación de Moneo una obra faraónica?

No creo que Granada deba renunciar a una estación cercana que enlace con el Metro ni aceptar una solución de transición en aras de un control presupuestario mal entendido. La llegada del AVE se traducirá en empleo, riqueza y crecimiento y en esa “calidad de vida” que reivindicaba la ministra. ¿Hipotecamos el modelo de una ciudad y sus posibilidades de desarrollo durante décadas por la asfixia financiera de hoy?

La propuesta lanzada esta semana por un grupo de empresarios para cambiar la ubicación de la estación y llevarla a Bobadilla, en la zona de la antigua Azucarera de San Isidro, seguro que es más barata y rápida pero ya está acarreando más quebraderos de cabeza que soluciones. A la espera incluso de saber si es viable, el alcalde intrigaba aún más el viernes advirtiendo que no será la única propuesta que realice a la ministra. “Habrá sorpresas”, dijo. No sabemos si buenas o malas y tampoco si será para avanzar o para volver a empezar…

Apelemos al sentido común, a la altura de miras y a la responsabilidad: el diseño de una ciudad no se puede cambiar cada cuatro años en función de las urnas.

¿Y cuándo creamos empleo?

Magdalena Trillo | 12 de febrero de 2012 a las 14:04

PROFUNDA. Completa. Extremadamente agresiva. Las 64 páginas del decreto ley que se publicó la noche del viernes y que hoy entra en vigor ponen suficientes argumentos sobre la mesa para que Rajoy tenga su primera huelga general. Escuchando las valoraciones de los sindicatos, parece claro que las tesis más duras del ministro de Economía, acordes a las expectativas de los mercados y de la Europa de Merkozy, se han impuesto a los planteamientos más políticamente asumibles de los titulares de Empleo y Hacienda. La reforma del “despido exprés”, de la “persecución” del trabajador y de la precariedad. Un recorte de derechos que roza la inconstitucionalidad. Una batería de medidas “dictada” por la Troika y “escrita con la pluma de la CEOE” que ni va a frenar la sangría de destrucción de empleo (dos mil al día según el BBVA) ni contribuirá a cambiar el modelo productivo ni establece las condiciones para crear puestos de trabajo a corto y medio plazo. Dramático.

Pero tan dramática como la reforma, tan brutal, es la situación de paro en España. Terminaremos el año con seis millones de desempleados y alcanzaremos en 2013 el 25% de paro, una tasa alarmante que ya ha quedado pulverizada en Andalucía cuando dejamos atrás la simbólica cifra del millón y en Granada con los más de 100.000 trabajadores que engrosan las listas del Inem. La Seguridad Social se acerca ya a los números rojos con los datos más bajos de cotizantes desde 2004, hay casi doce millones de españoles en riesgo de pobreza y las previsiones más optimistas de crecimiento no sitúan hasta el segundo semestre de 2013 un ligero repunte del PIB del 0,3. Insuficiente para crear empleo. Insostenible e inadmisible para una economía que quiere marcar distancias con Grecia y Portugal y alejar los fantasmas de la quiebra y la intervención.

Los jóvenes son la cara más dura del desempleo. Y más en Andalucía. El 55% de los menores de 25 años no tiene trabajo y sólo en Granada el desempleo afecta a 12.000 de ellos, un 93% más que al inicio de la crisis. Desesperación y exilio, una “diáspora” en palabras del presidente del Congreso, si pensamos en los 300.000 jóvenes que han abandonado España desde 2008 buscando una salida. Lo que ofrece nuestra reforma, ¿es un año en prácticas y despido libre como denuncia el PSOE ? Desolador.

“Estamos mal y estaremos peor”. Casi tendríamos que ‘agradecer’ a Rajoy que no quiera generar falsas expectativas, pero ¿realmente sabe lo que hay que hacer? ¿Sabe cómo? Y lo más importante: ¿será útil tanto sacrificio? ¿Servirá para algo? Cuando diez millones de españoles le depositaron su confianza el 20-N no fue para que pusiera boca abajo el Estado de Bienestar ni emprendiera una contrarreforma bestial contra derechos y avances sociales que han costado décadas de esfuerzo. No fue para que parase el reloj y lo situara un cuarto de siglo atrás recuperando la ley del aborto del 85 por la que las mujeres pasamos a ser ‘presuntas delincuentes’; no fue para atacar a las comunidades que han convocado oposiciones (entre ellas Andalucía) cambiando el temario de la noche a la mañana y recuperando el de 1993; no fue para privatizar la justicia y obligarnos a pagar 250 euros a un notario para que nos divorcie; no fue para cambiar Educación para la Ciudadanía como si fuera la gran prioridad de este país. Fue para que ‘arreglara’ el paro y la economía.

Argumenta el Gobierno que para ello es imprescindible esta reforma laboral –aún no le ha costado la huelga buscada pero sí la gran movilización social del próximo domingo–, que ha sido necesario rescatar, otra vez, a los bancos y que es inexcusable tanto la subida de impuestos como el nuevo programa de ajustes que llegará con los presupuestos de marzo. Bien. Asumimos los latigazos resignados, como nos pediría el arzobispo de Granada después de llamarnos “enfermos sociales” por querer ser funcionarios “en este país de subsidiados”. Lo hacemos sin ilusiones, como advierte el senador vitalicio Monti cuando nos explica lo “monótono” que sería tener un trabajo para toda la vidad. Pero no sin coste: ¿cuándo toca crear empleo?

La travesía socialista: suave o moderada

Magdalena Trillo | 5 de febrero de 2012 a las 11:49

La misma incógnita que se cierne sobre la economía mundial marca el horizonte de los socialistas: si la travesía por el desierto será suave o moderada. Me refiero al contradictorio y descafeinado PSOE zapaterista que ha hundido el partido con los resultados electorales más amargos de su historia, a las horas bajas que vive la socialdemocracia en toda Europa –dando paso a una derecha cada vez más extrema y ultraconservadora– y pienso, en clave local, en las guerras cainitas que llevan años minando la credibilidad del socialismo andaluz.

La “respuesta responsable para el cambio” la dieron ayer en Sevilla un millar de militantes: Alfredo Pérez Rubalcaba. ¿Pasado como criticaban los chaconistas? ¿Experiencia y solvencia como defendían los suyos? Rubalcaba: 487; Chacón: 465. Con tres horas de retraso sobre el horario previsto y sólo 22 votos de diferencia, le tocó a José Antonio Griñán, el ‘neutral activo’ que no ha dejado de trabajar bajo cuerda por la candidata catalana, anunciar el nombre del nuevo secretario general del PSOE, el líder que ha de reconducir el partido y, en apenas siete semanas, activar la “reconquista” del socialismo español con su primera prueba de fuego tras las dos debacles electorales del año pasado: la cita andaluza del 25 de marzo.

Lo cierto es que el congreso de Sevilla resultaba para muchos intrascendente. Irrelevante en el sentido de que ninguno de los dos candidatos parece ilusionar y convencer lo suficiente para romper con los errores y desconciertos de los últimos años, movilizar con un proyecto abierto y cercano a los ciudadanos que realmente se sienten de izquierdas y, menos aún, levantar a un partido que tiene la enorme responsabilidad de consolidar una oposición fuerte, unida y coherente que frene el rodillo azul del Partido Popular. Ese PP que se presentó centrista en las elecciones, que arrasó prometiendo enderezar la economía y el paro y que no ha tardado ni dos meses en sacar su artillería ideológica más involucionista.

Es curioso. Los españoles seguimos declarando en las encuestas que somos progresistas pero votamos en masa al PP. Ya lo vimos en las elecciones generales del 20 de noviembre –la victoria de Rajoy no fue tanto por el crecimiento de los populares como por el castigo de los españoles al PSOE– y, si aciertan las encuestas, lo comprobaremos de nuevo el 25-M cuando Javier Arenas, con la ayuda de los Eres, logre pisar San Telmo. Mis dudas son dos. La principal, si las ganas de cambio que reflejan todos los sondeos y el hartazgo tras tres décadas de gobierno monocolor bastan para que el PP consiga la mayoría absoluta (en caso contrario quedará expuesto a una posible alianza con UPyD si es que la formación de Rosa Díez mantiene las expectativas de voto). En segundo lugar, si la permanencia en el banquillo será para cuatro años, para ocho, para doce… Si la travesía es suave, moderada o, quién sabe, grave.

La incógnita queda, a partir de ahora, en manos de Rubalcaba. Ayer, en su discurso como ganador, prometió “unidad y cambio”, por este orden, pidió “trabajo, trabajo y trabajo” y aseguró que “no habrá facturas”. Pero seamos realistas: el aparato socialista andaluz ha perdido, Griñán ha perdido y Granada ha perdido.

Al final llevaba razón Chema Rueda. Vía sms, el secretario del PSOE local hizo una encuesta exprés unos días antes de que las cinco agrupaciones andaluzas afines a Griñán (Granada, Almería, Córdoba, Málaga y Huelva)proclamaran públicamente su apoyo a Chacón (en la Torre de la Pólvora con urna incluida). Su resultado fue 150 para Rubalcaba y 50 para Chacón. El miércoles, la votación oficiosa de los delegados granadinos daba el 80% de los apoyos a la candidata catalana. Ayer, puede que más de uno decidiera ejercer su derecho a voto secreto e individual para dar el cambiazo. O no… Porque Rubalcaba sabía que podía ganar sin Andalucía y, más aún, si aquí se producía un empate.

¿Y Teresa Jiménez? La imagino sacando brillo a la foto con Rubalcaba que solía tener en su despacho antes de su conversión al chaconismo. Ya lo dijimos en campaña: una vela…

Círculo vicioso

Magdalena Trillo | 1 de febrero de 2012 a las 10:31

¿No están saturados de malas noticias? El martes coincidí en Sevilla con Paco Lobatón para participar en un programa de debate de Canal Sur y, mientras echábamos un ojo a los periódicos, nos quedamos apesadumbrados. No había ni un solo tema que pudiera alegrarnos el día. Le dimos la vuelta a los diarios que teníamos entre manos y comenzamos el rastreo al revés. Tampoco. Ni en la sección de Cultura. La corrupción y los casos judiciales acaparaban medio diario, las funestas previsiones económicas contaminaban otro puñado de páginas, la batalla por el 25-M abría inéditas brechas de deslealtad y hasta en Deportes había que lidiar con el pisotón de Pepe.

Paco encontró una: Londres quiere ser Silicon Valley. El gobierno local va a inyectar más de diez mil millones en un barrio de clase media con un alto índice de inmigrantes para transformar su perfil industrial en tecnológico y atraer “empresas, emprendedores, inversores y talento”. No están dispuestos a ser menos que San Francisco o Nueva York. Google ya ha anunciado que va a instalar un centro de innovación y Cisco planea gastarse 370 millones en cinco años.

El East End está cerca de la Torre de Londres. Lo recordaba esta mañana leyendo otro reportaje catastrófico que, al menos, despierta la curiosidad. El Big Ben se cae. Bueno, se dobla. Al estilo de la famosa Torre de Pisa. Me asegura una amiga que vive en Londres que se ve a simple vista; sólo hay que observar el reloj en dirección al Támesis para comprobar una ligera inclinación hacia la izquierda. El Gobierno británico ya ha creado una comisión técnica para investigar el caso. Lo más sorprendente es que el movimiento afecta a todo el complejo donde tienen sede las dos cámaras del parlamento. Es decir, lo que se está hundiendo son los cimientos mismos de Westminster y, como se podrán imaginar, ya hay más de un promotor inmobiliario -¡chinos y rusos, por supuesto!- que está interesado en quedarse con el edificio. ¿Se imaginan la mítica Torre del Reloj diluyéndose entre las aguas del Támesis y un complejo consumista estilo zen enterrando el romanticismo neogótico del palacio? Tal vez sea un símbolo de la decadencia del viejo continente y hasta un sutil aviso del frágil futuro de nuestra vapuleada democracia…

Bastan tres días de una semana para atormentarse. Segundo juicio a Garzón, ahora por investigar los crímenes del franquismo, un jurado popular declara ‘no culpable’ a Francisco Camps por el escándalo de los trajes (¿recuerdan los ¡cuánto te quiero! de los amiguitos del alma?), Gallardón destapa su verdadero corazón conservador poniendo boca abajo la justicia (copago, cadena perpetua revisable y viaje en el tiempo en la ley del aborto) y Anticorrupción dice que no es necesario investigar a la infanta Elena (ni siquiera que testifique) porque no hay datos que prueben que estaba al tanto de los negocios de Urdangarín… Si no gozaba de demasiado crédito la justicia española, a partir de ahora habrá que cuestionar el propio principio constitucional: ni universal, ni gratuita, ni igual para todos.

Decía Cristóbal Montoro que estamos en el corazón de un “círculo vicioso” y que había que hacer más sacrificios para transformarlo en un “círculo virtuoso”. Pensé que hablaba de economía. De la urgencia de la reforma financiera para que las ayudas a los bancos lleguen a las familias y a las empresa; de presionar a Merkel para rebajar los objetivos de déficit ajustándolos al escenario de recesión; de promover políticas de empleo que den respuesta a alguno de esos 5,3 millones de desempleados que conforman el récord histórico de parados del mercado laboral español. ¡Qué ilusa! En el círculo del ‘más sacrificios-más impuestos-menos sueldos’ faltaba el ‘menos derechos’. Está claro que no todos entendemos lo mismo sobre ‘vida virtuosa’ ni tenemos los mismos modelos de integridad y ejemplaridad. Hagan su apuesta: ¿tumbamos la ley de memoria histórica y de matrimonios gays antes o después de las elecciones andaluzas? ¿Condenamos a Garzón por prevaricación antes o después del ‘regreso rehabilitado’ de Camps?

Corruptos, los otros

Magdalena Trillo | 22 de enero de 2012 a las 11:03

En el barómetro de otoño del CIS, los españoles suspendieron por primera vez en la historia a la Corona; en la encuesta regional de opinión pública que se presentó esta semana en Granada son los andaluces los que extienden el rechazo al propio sistema democrático: todos los líderes políticos merecen la reprobación ciudadana y, en instituciones, sólo se salvan las universidades y el Defensor del Pueblo. No hay confianza en la democracia. Se cuestiona que el actual sistema sea capaz de resolver nuestros problemas. Y no sólo hablamos de paro y de recesión; la corrupción, la ineptitud y la irresponsabilidad de quienes nos gobiernan con políticas megalómanas y egocéntricas también tienen mucho que ver.

Por eso me llama tanto la atención que ahora sea el PP el partido que se ponga del lado del clamor de la calle y del 15-M planteando una batería de medidas que, aun reconociendo la dificultad y complejidad jurídica que supondría plasmarlas sobre el papel, sitúan en el centro del debate público una de las principales preocupaciones de los ciudadanos: la honestidad de los políticos y su (in)capacidad en la gestión.

Recordando los mejores tiempos socialistas, hay quienes han calificado de “ocurrencia” el anuncio del ministro de Hacienda de perseguir penalmente a los políticos que se pasen en el gasto. ¿A prisión por un error de presupuesto? Seamos sinceros, situar el tema en un dramático ‘todos a la cárcel’ es tan demagógico como llegar al despropósito de que sea Gallardón quien modifique el Código Penal para aplicarse la medida con carácter retroactivo por el agujero de 7.000 millones que su política faraónica dejó en Madrid… La cuestión, en mi opinión, es saber si la campaña que ha emprendido el PP es realmente valiente o pura distracción. Veamos.

Por un lado, no es una idea que Montoro se haya sacado de la chistera. Hace sólo unos meses que media Europa veía con complacencia (y hasta envidia) que Islandia se atreviera a juzgar al primer ministro Geir Haarde por negligencia en la gestión de la crisis de 2008 que llevó al país a la recesión. Por primera vez se recurría al Landsdómur, un tribunal especial para altos políticos que no se había utilizado jamás desde su creación en 1905. En España, ya en el mes de septiembre, la Defensora del Pueblo en funciones pedía que se castigara el despilfarro público como delito… Facturas generadas alegremente “como si el dinero que tanto esfuerzo cuesta ganar fuera infinito”. “Deudas y deudas que habrán de pagar las futuras generaciones”.

Con todos los encauzamientos que correspondan (la vicepresidenta sólo ha tardado horas en matizar al ministro), es un tema que el PP llevaba en su programa electoral y que marcará el Congreso Nacional que el partido celebrará en febrero en Sevilla. El propio Rajoy anunció el viernes que obligará a dejar el cargo público a quien tenga un procedimiento judicial que dañe al PP o la institución pública; todos los populares tendrán que firmar una “carta de compromisos” para evitar “comportamientos indeseables” y el partido abrirá un expediente disciplinario en el momento en que haya una imputación judicial por cualquier forma de corrupción. Más controles internos en el partido y reforzar la responsabilidad de los gestores públicos recurriendo a la inhabilitación o exigiendo que los despilfarradores paguen con su patrimonio.

Lo firmaría de inmediato, para los políticos y para los banqueros, si supiera que es algo más que palabrería y que las exigencias serán para todos por igual. Decepciona ver que el PP saca pecho y da lecciones mientras vemos a Camps sentado en el banquillo por el caso de los trajes, Castellón abre juicio oral contra el ex presidente de la Diputación Carlos Fabra por tráfico de influencias y fraude fiscal y, en Andalucía, el alcalde de Alhaurín el Grande recibe el respaldo de Arenas para mantenerse en su cargo después de ser condenado por cohecho. El mismo PP de los párrafos anteriores enarbola aquí la “presunción de inocencia”. ¡Todos inocentes! tendríamos que declamar ahora. O mejor: ¡Inocentes los míos! Cosas de la política… La misma justicia que juzga al juez que metió las narices en la financiación ilegal del PP ahora se equivoca.

El éxito del fracaso

Magdalena Trillo | 15 de enero de 2012 a las 12:24

“Es una ironía pero, cuando un país pasa una crisis económica, se hace más nacionalista”. Más nacionalista, como dice Negroponte, y más conservador. Conservadores en el sentido estricto de conservar y conservadores en nuestra forma de emprender, de relacionarnos y hasta de vivir. Conservadores como contraposición a la valentía y el riesgo. Conservadores por miedo al fracaso; conservadores por la fascinación del éxito. Aunque sea una trampa y un espejismo. Aunque esté adulterado y no sea más que una segunda piel, prefabricada y artificial, con la que ocultar un vacío. El que llega en el ocaso cuando descubres que te comiste toda la clara y no hay yema en el huevo para el descuento.

Antes de su intervención en el congreso de software libre que ha acogido Granada esta semana, el investigador estadounidense compartió más de tres horas de almuerzo-coloquio con un pequeño grupo de empresarios y profesionales andaluces. Habló más que comió y casi se convirtió el encuentro en una sesión de autoayuda hacia la “felicidad colectiva”… Es lo que siempre me ha gustado de este raro gurú de las tecnologías: su humanismo y su optimismo. No negaré que sus críticas son implacables, pero su botella siempre está medio llena: ¿Hay censura en la red en China? ¡Pues mucho mejor que si no hubiera internet! ¿Su ADSL es muy lenta? ¡Imagine que se la cortan! ¿Los ordenadores no han erradicado la pobreza en África? ¡Pero acabarán con el aislamiento!

Recuerdo que, cuando escribí mi tesis, siempre recurría al visionario Negroponte para no hundirme entre tanto discurso apocalíptico. No ha cambiado. El jueves nos animó a equivocarnos, a fallar, aunque vivamos en una sociedad que castiga el fracaso y sólo premia el éxito. Piénsenlo. ¿Alguien es inmune a la desolación del fracaso? Aunque sea preparando la tarta de tres chocolates en la Thermomix… Yo, lo confieso, soy una víctima más: el único examen que he suspendido en mi vida fue el práctico de conducir. Tenía 18 años; lloré.

Negroponte fue un profeta (en 1995 ya dijo aquello de “ser digital no se trata de una invención, sino que está aquí y ahora”) y lo sigue siendo. Por eso me entusiasmo cuando ahora escucho a un adolescente de la generación tecnogeek explicar que ha tenido éxito porque no se obsesionó y tuvo el lujo de “equivocarse”. Se llama Pau García-Milá. Es el creador de eyeOs, una plataforma de software libre basado en la nube; un imberbe genio de la programación. Hace casi dos décadas, el director del MediaLab de Massachussets confesaba que nada podría hacerle “más feliz” que comprobar que “los bits que controlan el futuro” están en manos de los jóvenes. Lo están. De los jóvenes y de las redes sociales que 15-M de todo el mundo han hecho suyas, redes capaces de derrocar una dictadura, boicotear el plan de Bank of America de cobrar por las tarjetas o frenar una ley.

Para Negroponte, el mayor éxito que podríamos tener ahora es que las redes sean capaces de eliminar los nacionalismos. Yo aspiro a más. Porque también es una ironía que esta semana conozcamos que la principal empresa de Italia es la mafia. Con una facturación de 90.000 millones, más que en el chantaje y la extorsión, su éxito se basa en la usura; a lo que se dedican los bancos a los que salvamos una y otra vez mientras ellos engordan sus cuentas y a nosotros nos suben los impuestos. La misma ironía, por no decir injusticia, que desayunarnos un par de días después con el segundo ‘indulto’ a un diputado italiano que la Fiscalía considera el “exponente político del clan de los Casalesi”. La misma ironía, por no decir escándalo, que ver las fotos de diputados italianos en sus lujosísimas vacaciones en las Maldivas. ¿Recuerdan a la ministra que lloró mientras anunciaba el tijeretazo del Gobierno? Ahora beben y toman el sol.

A cuenta de la crisis, decía Negroponte que tenemos que aprender a “ser más pobres”. Yo diría que unos a ser más pobres y otros a ser más ricos… Porque está claro que ninguno de estos triunfadores, hagan su lista a la española, tienen que aprender la lección del fracaso; sólo seguir chupando de la sociedad sin dar nada a cambio.

Mesas y garajes

Magdalena Trillo | 8 de enero de 2012 a las 1:17

No es un artículo costumbrista; aunque podría… Los funcionarios son unos vagos, en los hospitales se dedican a robar medicinas, en los colegios se tiran medio año de vacaciones y, entre los cinco millones de parados, más de uno se añade ceros de extranjis a la prestación y demasiados presumen de rechazar un empleo apostados en la barra del bar, jugando al dominó y comiendo de papá Estado; o sea, de usted y de mí. No es una parodia; aunque podría… Cayetano es un señor impresentable, como Durán i Lleida, pero ambos llevan razón cuando dicen que en Andalucía no tenemos ambición, cuando denuncian los efectos narcotizantes de la política de la subvención y cuando atacan a los rehenes de las paguillas. No son cuentos; son historias de Navidad… La abuela que se indigna porque la gente del pueblo no quiere trabajar en la aceituna (si no es por los rumanos se queda en el árbol), la cuñada que fue testigo del chantaje de un tipo a su jefe para que no lo sacara del paro, el vecino que tuvo que arreglar en negro la calefacción, la sobrina que practica ya lo del minijob (en el sueldo, no en las horas) sirviendo copas en un pub.

Todo esto se dice alrededor de una mesa. No veo detrás a Almodóvar, pero sí a Azcona. Mesas azules de resignación y de culpabilidad por los excesos del pasado. Mesas de conformismo ante los dolorosos pero “inevitables” tijeretazos del gabinete Rajoy. Mesas de estoicismo ante los capítulos dos, tres, cuatro… del docudrama que nos anuncian para 2012. ¿Usted no vivió por encima de sus posibilidades? ¿Usted no votó al PP para redimir sus pecados rascándose el bolsillo?

Será de mala educación hablar de política en las reuniones familiares, pero poco resulta ya tan barato como el pataleo. En España, nos lo recordaba el dueño de Abades en una entrevista explicando el éxito de su negocio, todo se hace en torno a una mesa. Comer, beber, celebrar, discutir, cerrar un buen trato, perder la casa jugando al monte y hasta arreglar un país. Alrededor de una mesa, los ministros de Rajoy han aprobado el mayor recorte de la historia (empezamos con una primera tacada de 8.900 millones y llegaremos a los 36.000) y se disponen a saciar a Europa (ahora sí) cueste lo que cueste… Sobre una mesa, Iñaki Urdangarín y su socio Diego Torres han escrito un verdadero manual de cómo ser millonario sin aflojarse la corbata… ¡696.000 euros cobraron al Villarreal por un estudio sobre esponsorización de 13 páginas! ¡A nueve millones de pesetas la hoja plagiada de internet! Y, frente a una mesa, ¿cuántos nos hemos privado de firmar aquellas golosas hipotecas-trampa con las que sobrecomprar la casa, amueblarla y escaparnos de crucero sin saber que tenemos un Jaguar en el garaje? Mesas de noble nogal,de mármol, de hierro forjado, dm, chapa o cartón. En las mesas se han escrito todos los capítulos de la historia (con mayúscula y con minúscula), se han urdido fraudes de libro y se ha calumniado y conspirado sin descanso.

Mesas en lujosos despachos y en mugrientos garajes. Leía esta semana que Google tiene un ‘garaje’ en Israel donde trabajan 250 ingenieros para mejorar Google+, Gmail, YouTube o digitalizar los Manuscritos del Mar Muerto. Lo hacen en su tiempo libre, en ese 20% que la empresa ofrece a cada empleado para que lo invierta en el proyecto que quiera. ¿Se lo imaginan? En lugar de escaquearse una hora para desayunar (y otra para adelantar la compra), ¡siguen trabajando! Tampoco pierden un mes al año chateando y navegando furtivamente como revelaba un estudio de Domeus que ya ha disparado todas las alarmas en las empresas; ¡innovan! Construyen nuestro futuro, crean para usted. Como han hecho durante siglos los grandes visionarios.

Pero la tentación del atajo fácil está ahí. Cercano. Cotidiano. Es una cuestión de esfuerzo y de valores. A lo Steve Jobs o a lo Francisco Camps… Bienvenido el plan del nuevo Gobierno contra el fraude, pero es sólo una gota en el mar; una pequeña esperanza para los que no van (o no quieren ir) de listos por la vida ni ser esclavos de la codicia. Usted elige.

Por Navidad

Magdalena Trillo | 18 de diciembre de 2011 a las 10:25

Ni tres días ha durado el ‘exilio’ de Iñaki Urdangarín de la Familia Real. Como el turrón, el (todavía) duque de Palma ha reaparecido en la tradicional postal de felicitación navideña junto a la infanta Cristina y sus cuatro hijos. Sonriente, sí, pero deslocalizado; cuatro christmas, personales, sobrios y austeros, nos desean “ánimo” para el difícil 2012 que nos espera. “Difícil” para los mortales españoles y para la Corona, porque el ‘caso Palma Arena’ en el que está implicado el yerno del Rey por supuesta malversación de fondos públicos ha tocado a la propia Monarquía abriendo el debate sobre la exigencia de mayor transparencia y control en su actividad.

De momento hay perdón, pero parcial. Bien se ha cuidado Don Juan Carlos de no salir en la imagen con el presunto urdidor y nadie se extrañaría de que dentro de unos meses la Casa Real tenga que volver a recurrir al Photoshop… Jaime de Marichalar ya se ‘esfumó’ de la fotografía oficial hace un año tras su divorcio con la infanta Elena y, si visitan estos días el Museo de Cera de Madrid, se toparán con la primera consecuencia del comportamiento “poco ejemplar” de Urdangarín: la dirección ha decidido apartarlo de la estampa real, vestirlo con ropa de calle y recluirlo en la sala de Deportes. Su compañero de aventuras en la fundación Nóos hace tiempo que está imputado y se espera el mismo desenlace.

Será el espíritu de la Navidad. Aunque, como los salarios y las pagas extra, este año la generosidad llega recortada. Tal vez sea la última tregua para quien no ha dejado de asombrar a los españoles con su ‘suerte’ para los negocios. ¿Alguien conoce a algún deportista de balonmano que se haya podido costear un palacete como el de los duques en Barcelona?

Caridad parcial y con trampas. Tan eventual como el perdón navideño a Urdangarín ha sido el indulto a Montes Neiro. Todos pensábamos que después de prestar su último servicio al poder económico (recuerden el indulto al ‘número 2’ del Santander en el Consejo de Ministros de hace un mes),el Gobierno de Zapatero se iba a despedir con un gesto solidario. Nos equivocamos. El preso granadino, el recluso común más antiguo de España sin un solo delito de sangre y con más torpezas que maldades en su historia criminal, tiene un perdón con letra pequeña. Tan confuso y tan ambiguo que impidió el viernes su inmediata puesta en libertad y que ha dejado en manos de la Audiencia Provincial la decisión final. Alfredo Sáenz podrá celebrar la Nochebuena donde y como quiera; Miguel, tal vez no.

Un “sinsentido”, lamentaba el viernes su hermana. Paradojas de un irreconocible gobierno socialista que se ha ido diluyendo absorbido por el lado oscuro. Disculpen el atrevimiento, pero no puedo evitar acordarme de la polémica fotografía de las hijas góticas de Zapatero en la Casa Blanca cuando veo el regalo de moda de estas navidades. Hasta la Barbie se ha transformado. Miles de niños han incluido ya en su carta a los Reyes las Monster High, unas muñecas tenebrosas y siniestras que se presentan como las hijas adolescentes de los monstruos más famosos de la historia. Son las ‘divinas de la muerte’. De Draculaura y Frankie a Cleo y Lagoona. Herederas de zombies, hombres lobo y hasta del Yeti que perpetúan la fiebre por lo paranormal de The walking dead o Crepúsculo haciendo juego con los años negros para el empleo que nos siguen pronosticando los economistas.

Se me ocurre que, para españolizar un poco el monstruario, podríamos proponerle a Mattel que incorporase a Cayetano de Alba como novio de Spectra Vondergeist, la estrella de los reality show. Piénsenlo, tiene la misma candidez que Ken pero en castizo. Yo ya lo veo en plástico ABS con el mono de trabajo que le va a regalar el Ayuntamiento de Jun. Tendría su cortijo y, a lo Papá Noel, lo veríamos llegar en Nochebuena sin bajarse del caballo con un saco lleno de “sobrecitos” para esos sufridos jornaleros que no quieren progresar. Porque recuerden, la tierra “no es para quien la trabaja, sino para quien le saca rendimiento”. Y todos sabemos bien del espíritu emprendedor del señorito Cayetano.

Salvemos al CB

Magdalena Trillo | 11 de diciembre de 2011 a las 11:07

Nunca he escrito un titular con tanto escepticismo como hoy. Las razones son dos: la primera, las numerosas circunstancias que han terminado confabulándose para llevar al Club Baloncesto Granada a su actual estado de inanición; la segunda, aquí invoco cierta subjetividad, una creencia sobre los principios y los finales que, sin tener nada que ver, no hace más que recordarme a los socialistas. Me refiero al Ave Fénix y a las cenizas. Pienso en aquello que decía Arenas sobre el “suelo” y el “techo” de los dos grandes partidos y aplico la teoría de máximos al deporte: a veces, la única salida (¿final?) es la desaparición. Volver a empezar. La refundación.

El cuadro nazarí está en una de esas ‘veces’ y la única duda, como en el PSOE, es dónde está el suelo. Fue la crisis (más económica que deportiva), fue la irremplazable marcha de José Julián (el día después ha sido caótico y nefasto), fue la caída a la LEB y el consecuente ocaso mediático, fue el ‘talibanismo’ del fútbol con la arrolladora subida del Granada CF a Primera, fue la progresiva retirada de patrocinios (privados e institucionales), fue la inevitable fuga de jugadores y es, resultado de tantos despropósitos, la situación de “desamparo” que la directiva entonó el pasado lunes para anunciar la liquidación del equipo a final de temporada.

Puestos a salvar, sólo se ‘salva’ la afición. La de verdad; no la que ha cambiado el Palacio por los Cármenes ni la que se queda en casa para no sufrir más. Se salvan los que han estado días movilizados en las redes sociales lanzando un pulso para llenar este viernes el pabellón con mensajes de apoyo a los jugadores y rotunda pitada a quienes han dejado “morir” al equipo. Se salvan quienes, después de la enésima derrota, siguen planeando en facebook y twitter cómo recaudar fondos para el club… ¿Una carrera del euro?

El CB Granada se enfrentaba al Lobe Huesca. Como escribía Juanjo Fernández en la previa del partido, era “un papelón”: el desafío era jugar “con la cabeza alta” si pensar en el anuncio de la liquidación de la entidad ni en la advertencia de que los pagos a técnicos y jugadores sólo están garantizados hasta febrero. Fue, sin embargo, un velatorio. Una “derrota estrepitosa”, nos contaba Pablo Quílez. Desolación.

Salvo que aparezca un jeque aficionado al baloncesto, algo masoca y con tendencia suicida al riesgo, el equipo vive sus últimos días. CajaGranada y Caja Rural han dado la estampida (no entraremos en las razones de unos ni en las equivocaciones de otros) y el Ayuntamiento ha confirmado que no puede apoyar con financiación directa al club (la ciudad se había convertido en el principal patrocinador). De momento, ni siquiera puede afrontar los 900.000 euros pendientes de abonar de 2010 y alega el alcalde que, con la aportación del Palacio y la explotación del Pabellón Veleta, contribuye “todo lo que puede”. Pero si las arcas municipales renquean, las cuentas del CB asustan: de los 1,2 millones presupuestados sólo hay garantizados unos 480.000…

Lo paradójico es que es la ciudad de Granada la que quiere ser sede del Mundial de Baloncesto en 2014. Imagínense. Justo veinte años después de la constitución del CB en sociedad anónima, Granada acogerá un Mundial sin equipo de baloncesto local. Oficialmente no lo desvelan, pero me cuentan que el coste del canon podría llegar a los 4 millones y que, incluso, podría estar barajándose la opción de que la capital renuncie a los partidos de la selección española para pagar (sólo) dos millones. ¿Un Mundial en Granada sin Gasol, Rudy Fernández y Ricky Rubio? ¡Mejor nos vamos todos a verlo a Málaga!

Más paradojas. Uno de los proyectos clave de la Universiada de 2015 es el pabellón de hielo, un edificio que ya se ha previsto levantar en la zona norte. ¿Para qué se va a utilizar el Palacio cuando no tengamos equipo de baloncesto? ¿Para la temporada de macroconciertos que tampoco podemos pagar? ¿Lo abandonamos? ¿Especulamos con bloques de pisos? ¿Por qué no se cubre de hielo y se utiliza para el Mundial?

Conjeturas. Impotencia por ver otro ‘histórico’ proyecto en el túnel fúnebre de esta “difícil ciudad”. Nostalgia por ver desaparecer a un equipo que vimos jugar en la ACB. ¿Volverá?

Ciudades inteligentes

Magdalena Trillo | 4 de diciembre de 2011 a las 10:27

El mismo día que en Granada debatíamos sobre el gobierno local y los derechos de los ciudadanos en unas jornadas del Consejo Consultivo, en Barcelona se celebraba un congreso internacional sobre metrópolis inteligentes en el que nuestra ciudad no tenía nada que aportar. La Smart City World Expo ha reunido a 260 expertos y un centenar de compañías para reflexionar sobre las ciudades del mañana, esas estructuras de habitabilidad y supuesta convivencia que hemos ido construyendo sobre anquilosados modelos decimonónicos que sólo nos llevarán al colapso si no se afronta el reto de la sostenibilidad y la gestión eficiente de los recursos. Sólo un dato: el 84% de los habitantes de la tierra viviremos en ciudades en 2050, con más esperanza de vida y mayor prosperidad. Pero, ¿tendremos más calidad de vida?

La smart city es una ciudad que innova; una ciudad que aplica soluciones inteligentes a la movilidad, al medio ambiente, al urbanismo, al consumo energético y hasta a la gobernanza garantizando un desarrollo económico y urbano sostenible. Hablamos de escasez de recursos pero hablamos, también, de negocio. Birmingham, por ejemplo, ha reducido su factura energética instalando un sistema de iluminación con sensores que detectan cuándo hay transeúntes en las calles y Estocolmo ha bajado el precio del transporte público aplicando peajes en los centros urbanos. En España, la consultora IDC ha elaborado un estudio que analiza el grado de “inteligencia” y los planes de futuro de 44 ciudades de más de 150.000 habitantes a partir de 94 indicadores y 23 criterios de evaluación. A la cabeza del ránking se sitúan Málaga, Barcelona, Santander, Madrid y San Sebastián. A continuación están las ciudades ‘aspirantes’, con buenos resultados pero no excelentes, y en el tercer escalafón se sitúan las ‘participantes’, donde encontramos a Granada o Sevilla con un contundente Necesitan Mejorar.

Lo que más llama la atención de estos referentes es cómo combinan la innovación y el desarrollo tecnológico con la aplicación de modelos que permiten preservar lo que tenemos y sortear la actual asfixia financiera en la gestión pública. Austeridad e innovación. En realidad, es la misma filosofía que convierte en rentable la inversión en I+D+i: las empresas que lo hacen son las que tiran del carro y aguantan el envite de la crisis; los países que blindan este capítulo son los que están registrando los mayores niveles de crecimiento. Chile, por ejemplo, ha triplicado en cuatro años su inversión en I+D y será en 2012 el que más crezca de toda la OCDE.

Hoy, cuando todos los informes de prospectiva económica nos advierten de que estamos en el núcleo de la tormenta, los ayuntamientos son a quienes más les toca ocuparse de la ruina y hacer malabarismos financieros ante la caída de ingresos con plantillas sobredimensionadas, funcionamiento inoperante y privilegios que rozan la indecencia. ¿Cómo es posible que paguemos con nuestros impuestos horas extra a un cargo de la Policía Local por ir al fútbol y a la procesión de la Virgen de las Angustias? ¿Es sostenible una provincia con 168 municipios donde la preocupación es seguir montando estructuras administrativas con más ‘independencias’ como es el caso de Valderrubio y Calahonda?

Es la resaca de la era del ladrillo. Como hemos hecho todos, familias, empresas y administraciones, los municipios tienen que digerir ahora los excesos de los años que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. El propio Ayuntamiento de la capital presentará en unos días los presupuestos de 2012 y dará a conocer un puñado de propuestas económicas que, según me cuentan, van a cambiar por completo el modo de funcionar en la entidad local. Un plan de choque para asumir que los ingresos del pelotazo se han esfumado con la misma alevosía con que nos descubrieron los mercados que el crecimiento económico, el empleo y la riqueza de los 80 y los 90 no fueron más que un espejismo. Medidas que, seguro, provocarán contestación. Pero, ¿alguien duda que hace falta un tsunami de innovación e inteligencia en el corazón de las plazas del Carmen de toda España?