“Rajoy gay” y otras conspiraciones

Magdalena Trillo | 20 de marzo de 2011 a las 14:58

Si tecleamos en Google “Sarkozy” aparecerá el nombre del presidente francés asociado al término “judío” (juif). Cuando me lo contó esta semana un compañero de la Facultad de Comunicación, asombrado con el revuelo que se ha montado en Francia al conocerse los intereses ocultos de los usuarios del buscador (y el antisemitismo de la población que se desprende), pensé que debía ser un montaje. Intencionado. Casi malicioso. Tal vez derivado del creciente descrédito del mandatario francés, del hundimiento de su partido que pronostican todas las encuestas y de la vertiginosa ascensión de la ultraderecha con la hija de Le Pen. Una campaña orquestada desde la Red contra el celoso, prepotente y contradictorio líder europeo.

Resultado o no de una ‘maquinación’, es cierto. Hagan la prueba. No tenemos que viajar a la época de los Illuminati para descubrir que todo está conectado. Que nada es porque sí.

Justo al día siguiente de esta conversación cae en mis manos un reportaje de La Vanguardia sobre la conspiración en la era de la información: desde la muerte de Kennedy hasta el Club Bilderberg y los atentados del 11-S. El artículo empieza recordando aquel febrero de hace un año en que José Blanco, nada más ser nombrado ministro de Fomento, aseguraba en una entrevista que “nada de lo que está ocurriendo en el mundo, incluidos los editoriales de los periódicos extranjeros, es casual ni inocente”. Lo confesaba un verdadero experto en el arte de fabular… Recuerden, por ejemplo, el reciente episodio de Vistalegre y sus no explicaciones sobre la no suspensión del mitin y la no estrategia electoral que no podía revelar.

En política lo llaman estrategia, aunque esconde el mismo lado oscuro que toda conspiración de manual: sospechas, mentiras, verdades fabricadas y, como dicen en mi pueblo, mucha puñalada trapera. Repasen los titulares de las últimas semanas. Más del caso Gürtel sin que nadie (ni sus propio ‘jefes’) puedan hacer desaparecer a Camps (¿son favores lo que le debe Rajoy o algo más?), la conmemoración del 11-M y el desempolvo de las teorías de la conspiración, el fraude de los ERE en Andalucía con la sospechas del PP de que el propio Griñán conoció la trama, el caso Fustegueras de Jerez con maniobras del propio Chaves para quitarse de en medio a Pilar Sánchez, Zapatero y sus enigmáticas reuniones con Bono mientras media España sigue especulando con su sucesión…

No debe extrañar que los europeos, sin excepción, confiesen que no se fían de sus líderes. Lo publicaba El País este lunes a partir de una encuesta conjunta con otros cuatro diarios afines: “Nadie se cree que los políticos actúen con honestidad e integridad”. ¿Algún ayuntamiento se libra de las sospechas de corrupción? ¿Cuánta conspiración hay detrás de una estafa inmobiliaria? ¿Y detrás de un arreglillo urbanístico? ¿Y de un inocente desvío presupuestario para pagar una obra municipal con fondos del Plan E?

Nada es casual. No lo parece, desde luego, que sea justamente la Comunidad de Valencia, cuna de los casos Fabra, Brugal o Gürtel, la que acoja en abril un simposio mundial sobre la conspiración, las sociedades secretas y los complots. Se titula Spectra y quieren “poner en contacto a gente diversa para conspirar”.

Para eso no hace falta un simposio. Basta con entrar en la Red. La herramienta ‘autocompletar’ de Google nos va dando las pistas. Escriban “Gadafi”; el buscador lo unirá a “Franco”, “ETA” y “mujeres”. Pregunten por “Berlusconi”; nos llevará a su “bunga bunga”. Tecleen “Zapatero”; nos propondrá su “dimisión”. Escriban “Rajoy”; nos sugerirá “gay”… 294.000 casuales resultados a día de ayer.

Igualdad sin trampas

Magdalena Trillo | 13 de marzo de 2011 a las 11:50

Inmaculada Codina, Beatriz García Cotarelo, Encarnación Casado, Carmen Cárdenas, Mercedes Megías, Cecilia Fernández, Encarnación Pérez, Amalia Cañadas. Son las ocho mujeres socialistas que hace más de treinta años abrieron la historia democrática en Granada desde la igualdad. Hoy, 339 mujeres tienen acta de concejal por las siglas del PSOE y 27 son alcaldesas. El Partido Popular no es una excepción: para las municipales del 22 de mayo, 35 mujeres son cabeza de lista y su presencia es creciente en todos los órganos de dirección. Tampoco IU ni los partidos minoritarios se quedan atrás. La igualdad, en política, empieza a ser un hecho.

Pero no sin coste. Carmen Cárdenas fue concejal por Loja y es funcionaria de la Diputación. Vivió unos años en la clandestinidad y en 1977 obtuvo su carné de militante; el número 26 de la provincia. Ha hecho carrera, pero ha renunciado a casi todo lo demás. Ni se ha casado ni tiene hijos. Fue su opción. Una elección condicionada por unos tiempos y unas circunstancias. La Ley de Igualdad y las listas paritarias están abriendo el camino pero es difícil seguirlo si no vas ligera de equipaje.

Esta es la trampa. Por qué igualdad desde la óptica de la mujer sigue significando renuncia. Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y directora de ONU Mujeres, es contundente: “No volveremos a la cocina”. Lo advertía con motivo del Día Internacional de la Mujer que se ha celebrado esta semana. Y lo aclaman en las calles, cada 8 de marzo, las miles de mujeres que levantan su voz para hacerse visibles, para reclamar los mismos derechos que el hombre.

“La mujer debe estar en el centro de las agendas de los gobiernos”. Un desafío incontestable si pensamos en la violencia que golpea al 76% de la población femenina en todo el mundo, si recordamos que hay 140 millones de niñas mutiladas, si pensamos en la situación de las mujeres en Arabia Saudí, Pakistán o Congo. Si valoramos el papel que las mujeres están desempeñando en la revuelta del mundo árabe por la conquista de su libertad y su dignidad. Y si nos preguntamos qué lugar ocuparán cuando se conformen los nuevos gobiernos…

La ‘cocina’ es un símbolo que nos afecta a todos. Más aún a quienes decimos vivir en el primer mundo. Incluso para quienes hemos podido ‘decidir’ entrar en la cocina sólo para poner la Nespresso y encender la Termomix. Una elección, sí, pero que sería imposible si no fuera compartida. De eso se trata. De compartir derechos y renuncias. De no convertirnos en superwomen para ocupar los espacios del hombre sin ‘renegociar’ los propios. De no competir, sino de repartir.

En la Europa de los 27, el desafío ahora es el sector privado. Las empresas. Llevamos años reivindicando el valor de la creatividad y la sensibilidad, el plus de la diferencia, el desperdicio que supone prescindir de la otra mitad del talento. Los datos, sin embargo, son tozudos. Sólo un 3% de las empresas europeas están dirigidas por una mujer; sólo representamos un 12% de los consejos de administración. ¿El camino son las cuotas?

Dicen que es progresista apoyar las cuotas; yo prefiero defender los códigos de buenas prácticas, los incentivos y la autorregulación. Reconozco, no obstante, que hay veces en que la realidad nos demuestra que sólo es posible avanzar desde la imposición. Tal vez, para quienes ya hemos andado treinta años de democracia, sea el momento de plantear un nuevo escenario: eliminar las cuotas en nuestra política, exigirlas en Túnez y negociar nuevos modelos al otro lado de lo público. ¿Estamos preparadas para conseguirlo sin hacernos trampas en el camino? ¿Sin conquistar derechos a cambio de más renuncias?

¿Ahorramos o gastamos?

Magdalena Trillo | 6 de marzo de 2011 a las 11:59

Me levanto con la calculadora en la mano y un terrorífico listado de facturas y deudas. Siempre me ha parecido asombroso cómo los grandes titulares de coyunturas financieras y macroeconomía se terminan sufriendo en el bolsillo. Empiezo a aplicar las subidas anunciadas y emerge la primera respuesta al dilema entre ahorrar y consumir: la crisis de Libia está haciendo tambalear nuestro sistema energético y a mí me va a dejar sin vacaciones. Más inflación, más hipoteca, menos crédito y menos renta…

Anoche llené el depósito del coche y se ‘comió’ diez euros más que hace un año. Un rato antes había aprovechado para ir al concesionario y no tardaron ni medio minuto en seguir la ‘doctrina Rubalcaba’: tiene que cambiar los neumáticos. Cuando me dieron el presupuesto encontré otra respuesta: imposible hasta otoño; tengo que ahorrar.

El martes, el secretario de Estado de Economía desveló que las familias españolas habíamos ahorrado un 18% el año pasado ¡Dos puntos por encima de los alemanes! Total, que los deberes estaban hechos y llegaba por fin el momento de gastar. Para relanzar el consumo y reactivar la economía, por supuesto. Por el bien del país; no por mí. La emoción me ha durado tres días. Hasta que apareció Rubalcaba en el informativo con su “por cierto” y su plan de veinte medidas para ahorrar 2.300 millones…

Dice Michelín que sólo con ajustar la presión de los neumáticos se logra el mismo objetivo. ¡Votemos a Michelín! Mejor solución que pagar 100 euros de multa a partir de mañana y tardar media hora más en ir a Sevilla. Lo siento, pero soy una descreída y, de momento, el beneficio de los 110 km/h es todo un misterio.

En febrero, el índice de precios de la ONU en Agricultura y Alimentación batió el récord en veinte años. Excepto el azúcar (y yo tomo sacarina) no hay producto de la cesta de la compra que se libre. La consecuencia es evidente: borrar ítems de la lista online del supermercado. Adiós al cava, al cordero, a la lubina salvaje y hasta al Ariel. Marcas blancas y mucho conejo.

El ‘palo’ de la luz del mes de enero aún me duele (140 euros cuando nunca estoy en casa) y todavía hay que enfrentarse al nuevo recibo del agua. Facturillas de aquí y allí que sumar a las dos hipotecas que planean todos los meses sobre mi cuenta corriente. La escalada del Euríbor del viernes (hasta el 1,92%) y la subida de tipos para abril con que amenaza Trichet ya tienen traducción ‘local’: cien euros más al mes. Dirán que yo me lo he buscado, sí. Pero ya saben, las firmé cuando entrábamos al banco y nos ‘regalaban’ el dinero: “¿No quiere también un préstamo personal? ¡Anímese!” El otro día me llamaron para preguntarme si no quería cambiar de vivienda; me ofrecieron una casa de esas que se venden solas. Hice los cálculos y ahí estaba la respuesta: como el Gobierno, la Junta, Nueva Rumasa y hasta el sistema financiero, no tengo liquidez.

Y no crean que me ilumino cuando entran en juego nuestros economistas y sus visionarios análisis: “La energía más barata es la que no se consume”. Imagino que para llegar a esta conclusión no hay que hacer un máster en Harvard. Ni siquiera el dimitido ministro alemán hubiera tenido que plagiar…

Para colmo, no se me ocurre otra cosa esta semana que ver otra de las películas paranoia de Rodrigo Cortés, el del filme del ataúd. Se llamaba El concursante. Va de bancos y de préstamos. Un drama. No; una tragedia. No les desvelo la trama, pero véanla y no participen jamás en un concurso de la tele. Ni siquiera si es un juego de mesa de Gran hermano y lo patrocina el Milenio. Sobre lo de gastar y ahorrar, no se preocupen más de la cuenta. No hay solución.

Encuestas

Magdalena Trillo | 27 de febrero de 2011 a las 11:53

Torres Hurtado podría irse hoy de vacaciones y volver al día siguiente de las elecciones para contar cuántos concejales más cambian de bando en la Plaza del Carmen. Sin quitarse el sombrero. Sin necesidad de programa, mítines ni carteles. Al estilo durmiente de Rajoy.

Dicen los socialistas que hay partido, pero habría que preguntarles si todos juegan con la misma camiseta. Sería una buena explicación para los titulares catastróficos de la semana. Y para el espectacular resultado electoral del 22-M que vaticina una supuesta encuesta interna del PP: los populares ampliarían aún más la mayoría absoluta subiendo de 16 a 18 concejales, el PSOE se daría un batacazo cayendo a los 6 (ahora tiene 9) e IU remontaría con 3. Un escenario ficticio que nada tiene de cierto (me aseguran en el PP que no tienen encuestas locales ni saben de dónde salen estos números que no dejan de circular), pero que nada tendría de descabellado.

Visiblemente indignado lo advertía el miércoles el compañero Agustín Martínez en el informativo de Granada Televisión: “Paco Cuenca debe estar pensando en tirarse por el Tajo del Pollero”. No seremos alarmistas, pero hay que reconocer que no le ayuda demasiado al candidato socialista desayunarse el mismo día con el bloqueo sine die del Centro Lorca (con reproches incluidos entre Junta y Gobierno) y la amenaza de las constructoras del Metro de abandonar las obras y dejar toda la capital empantanada. Y todo gracias a los ‘suyos’.

En los dos casos se pueden discutir culpables e introducir matices, pero hay dos realidades: en seis meses no han sido capaces de encontrar una salida al problema de financiación del edificio de La Romanilla y las adjudicatarias del Metropolitano están desde agosto sin cobrar. Las catorce UTEs, las decenas de subcontratas (muchas a punto de la quiebra) y los cientos de trabajadores y familias que viven del Metro. Por mucha utilización electoralista que se esté haciendo de los temas (que la hay), es difícil no coincidir con el PP cuando habla de “nefasta gestión”. Y, desde luego, no parece que se pueda admitir como excusa que el problema de liquidez es compartido…

Si unos y otros siguen ayudando en la misma dirección, el desgaste de la marca PSOE agrava la derrota socialista y no hay sorpresas en las comarcas de Loja, Guadix o Motril, el equipo de Torres Hurtado y Sebastián Pérez aumentará su porcentaje de votos en la capital y en el cinturón y la Diputación cambiará de signo tras más de tres décadas de gobierno socialista. Precisamente, el Barómetro que hoy publicamos todos los diarios de Grupo Joly constata el avance del PP en toda la comunidad (se sitúa ya en 10,2 puntos de ventaja sobre el PSOE) y refleja también que donde los socialistas están peor es en Andalucía oriental.

En Granada, el que se ha puesto ahora a remar a contracorriente es Blanco, dándole más color político que nunca a las vías del AVE y con un talante resolutivo capaz de trastocar el escenario para las autonómicas y generales. Sueñen: la Autovía del Mediterráneo en funcionamiento, la Alta Velocidad a punto de llegar, el Metro terminado, el Centro Lorca abierto… Todo lo que hoy es ciencia ficción.

Tan ficción como dar ya por vencedores a Arenas y Rajoy. Si a los logros ‘locales’ de aquí y allá le vamos sumando cierta recuperación económica, un respiro en las cifras del paro, la estabilización del sistema financiero, el saneamiento en las administraciones, el fin de ETA… no deberíamos descartar que Griñán pueda sostenerse al frente de la Junta y hasta Carme Chacón o Rubalcaba tenga alguna posibilidad de mantener La Moncloa. Aunque sea en el Estado del Medioestar que diría Llamazares.

Periodismo de ficción

Magdalena Trillo | 20 de febrero de 2011 a las 13:27

Que la verdad objetiva no existe en Periodismo (ni en la vida) se estudia en primero de carrera. Y lo asumimos con tanta vehemencia como aprendemos que siempre hay que ‘pretenderla’. Con la misma pasión que descubrimos las rutinas más básicas del oficio buscando un sueño compartido: romperlas y hacer literatura. Tener voz propia.

La nebulosa empieza aquí. En los resbaladizos límites entre la originalidad, la creatividad, la ficción y hasta la invención. Hay quienes se toman pequeñas licencias, están los que mienten descaradamente y algunos se permiten “dar lecciones”. Esto último es lo que ha hecho esta semana el periodista Arcadi Espada contra el escritor Javier Cercas. Vistió de verdad en un artículo de opinión lo que no era sino una difamación: dijo que el novelista había sido detenido en una redada contra la prostitución y que un programa de ultraderecha lo había contado por televisión. Todo falso. Una “calumnia”.

¿Podemos ‘imaginar’ los periodistas? Cercas opina que un simple trabajo de investigación ya requiere de imaginación; Espada le replica aplicando sus propias premisas. Difundiendo una ficción sobre su propia vida que, para muchos lectores, ya ha entrado en el terreno de lo cierto. Sobrepasando ampliamente la esfera de los recursos periodísticos y literarios para ‘jugarse’ tener que acudir ante el juez para defenderse de una querella.

La disputa viene de lejos. El periodista de El Mundo siempre había criticado que Cercas introdujera algunos hechos ‘imaginados’ en Soldados de Salamina. Hace una semana, el académico Francisco Rico firmó un artículo de opinión en el que dijo que nunca en su vida había probado un cigarrillo, cuando en realidad es un fumador empedernido. El novelista lo defendió reivindicando “la verdad factual” y animando a emanciparse de la “tiranía de lo literal”. A recurrir a la ironía y al humor. A ver el periodismo como “un ensayo de comprensión imaginativa del presente” y a plantear que “no todo” lo que se cuenta en un periódico “responde a la verdad de los hechos”.

En tal caso estaríamos halbando de fraudes y de farsantes. Y los hay. Uno de los más conocidos es Jayson Blair, un reportero del New York Times que fue despedido por inventar y plagiar sus reportajes. Ocurrió en 2003. El propio periódico publicó un informe demoledor: “Fabricó declaraciones. Se apropió de material de otros diarios. Seleccionó detalles de fotografías para crear la impresión de que había estado en sitios a los que jamás fue”.

Hace unos meses también descubrimos que uno de los grandes referentes del periodismo mundial, el polaco Ryszard Kapuscinski, fue un gran militante de la imaginación. En Kapuscinski Non-Fiction se desvela cómo siendo corresponsal extranjero convirtió en ficción más de un acontecimiento real.

¿Dónde están los límites? Pensemos en obras maestras como Noticia bomba de Evelyn Waugh, Hiroshima de John Hersey o La canción del verdugo de Norman Mailer… ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción? ¿Periodismo o literatura? ¿Oficio o imaginación?

A pesar del riesgo que tiene una profesión con tantos egos incontrolados, lo cierto es que son pocos los que no dejan que la realidad les estropee un buen titular… Esta misma semana Doménico Chiappe presentaba Tan real como la ficción reclamando el regreso al estilo literario “para salvar el oficio de la mediocridad”. ¿Arte? Pero con prudencia, habría que matizar, y no a cualquier precio. En el peligroso camino que va de la pretendida verdad a la pura ficción es importante la intención de quien escribe. Lo único capaz de salvar una historia es la honestidad.

Cuestión de prioridades

Magdalena Trillo | 18 de febrero de 2011 a las 11:56

Cuestión de prioridades o cuestión de talante. Juan García Montero (PP): “Nosotros siempre damos la cara”. Paulino Plata (PSOE): desplante sin paliativos. Sólo se puede especular con el motivo: ¿vergüenza por no haber sido capaz de buscar una solución en cinco meses para terminar el Centro Lorca?, ¿pudor ante una ciudad que no deja de sumar promesas incumplidas? Costaría pensar que sea desinterés, que sea altivez, que sea prepotencia…

Aquí van las prioridades del consejero de Cultura del viernes: 10:30, presentación del proceso de digitalización de los fondos audiovisuales del Festival de Cante Flamenco de Ogíjares; 11:00, inauguración de la biblioteca municipal María Lejárraga. Por la tarde, tras su ‘huida’, el Teatro de CajaGranada acogía la primera actividad cultural del futuro Centro. Comedia y sueño. Una adaptación de la Comedia sin título del poeta y Sueño de una noche de verano de Shakespeare a cargo de la Fundación García Lorca y la Compañía Teatro del Estudio. Un éxito. Un éxito en el exilio.

Mi dossier sobre el Centro Lorca se remonta a 2004. Conservo la polémica fotografía de Laura García-Lorca con Aznar y acumulo titulares con los optimistas anuncios de apertura del edificio y sus correspondientes retrasos. Como en la obra lorquiana, la comedia se vuelve pesadilla… La constructora paraliza las obras en agosto y sólo las telarañas hacen su trabajo en La Romanilla. El Centro Lorca empieza a parecerse a la vieja carretera a la Costa que nos regaló tantos años de conos y atascos y a esa Autovía del Mediterráneo que boicotean hasta las cabras. Foto sobre foto, promesas sobre papel mojado, vacíos anuncios de acuerdos inminentes que rozan la indecencia. La incompetencia.

“¿Cómo se inunda de estrellas el patio de butacas? ¡Es tan hermoso el teatro!”. Se me han quedado grabadas las palabras con que empezó y terminó el montaje de Juan Carlos Corazza; ese “ensayo abierto” que unió realidad y ficción invitando a reflexionar sobre el sentido ético y estético del teatro; ese drama revolucionario con que Lorca quería derribar “los muros de la mentira”.

El viernes hubo muchas butacas vacías. No había alfombra roja ni asistencias ‘estelares’ que acaparar los flashes. Faltaron muchos de los que nunca faltan a una gran inauguración. Pero había público. Y el público del teatro, los incondicionales de Lorca, llenaron las ausencias premeditadas de las primeras filas.

Dice el alcalde que la Junta no quiere abrir el Centro por “electoralismo” y replica el consejero que no hay “desidia” y que el Gobierno andaluz ha cumplido sus compromisos por encima de lo pactado. ¿Es un problema (más) de comunicación? ¡Llamen a Rubalcaba! Siéntense. Terminen el centro y pónganse las medallas que quieran. ¿Van a esperar que llegue Rajoy a la Moncloa y Arenas a la Junta? No podría imaginar un final más surrealista para reescribir en parodia la comedia inacabada de Lorca. Si el horizonte son las municipales de mayo, cambien de asesores.

Precisamente, el primer acto oficial al que ha asistido Julio Neira como nuevo director general del Libro fue la representación teatral del viernes. No parece casualidad. Tras la polémica por la ausencia del consejero, Neira aseguró que fue el propio Paulino quien le pidió que acudiera en su nombre. A la salida del teatro, una breve conversación con el concejal de Cultura tal vez anticipe un impulso a las negociaciones. Neira, miembro del jurado del Premio Lorca de Poesía, tiene muy buena relación con la Fundación y con el Ayuntamiento. ¿Habrá salida antes del 22-M?

Sierra Nevada: es hora de arrimar el hombro

Magdalena Trillo | 6 de febrero de 2011 a las 12:11

La misma semana que sindicatos y empresarios se sientan con el Gobierno para rubricar un pacto social que (dejémonos de demagogia) nos obligará a todos a trabajar más y cobrar menos para evitar que el sistema quiebre, en Granada torpedeamos uno de los pocos pilares de la economía provincial.

La misma semana que Merkel pasa revista a las aceleradas reformas de ZP y toda Europa nos conmina a profundizar en los ajustes para alcanzar más productividad y mayor competitividad, en Sierra Nevada convocan manifestaciones y paros parciales para solucionar ciertas “discrepancias laborales”. Justo cuando la estación está a pleno rendimiento y tiene una oportunidad de salir a flote…

¿Qué pasa en la Sierra? Argumentan los representantes de CCOO y del comité de empresa que la dirección está “escatimando derechos a los trabajadores”, que no se ha contratado a los temporales que estaban a punto de pasar a personal fijo-dicontinuo y que el personal está asumiendo mayor carga de trabajo. Se les ‘olvida’ el otro conflicto: el rechazo de Cetursa a pagar 2,5 días por festivo trabajado (¡o descansado!) y la negativa a seguir inflando la plantilla contratando a “cualquier empleado que alguna vez haya pasado por la estación”.

También se les ‘olvida’ decir que acaban de convocar elecciones sindicales (serán a primeros de marzo) y que será el nuevo comité de empresa (no el actual) el que tendrá que negociar el convenio. Por lo tanto, aunque para ellos es ahora cuando pueden hacer más ruido, el convenio estará vigente hasta verano y será entonces cuando puedan establecer todas las reivindicaciones que estimen oportunas.

Porque de eso hablamos; de ‘ruido’ y de ‘oportunidad’. Legítimas o no sus posiciones, lo que está en juego no es la silla de María José López y ni siquiera el futuro de los seiscientos trabajadores de Cetursa. Son más de seis mil los empleos indirectos que genera la empresa pública que gestiona la estación, centenares los empresarios que viven de la Sierra y toda Granada y Andalucía las que se benefician de un reclamo turístico que no ha dejado de recibir inversiones y que ha sido objeto este año de un intensivo plan de promoción para recuperar esquiadores (se espera superar el millón) y volver a las cuentas (positivas) de hace unos años…

Reivindicaciones, sí; pero a qué precio. Granada, con 92.000 personas sin trabajo, seguirá destruyendo empleo en 2011 (en torno al 3% según Analistas Económicos) y es la provincia andaluza con peores perspectivas para salir de la crisis. En Cetursa ningún trabajador cobra menos de 25.000 euros al año y ni siquiera la bajada de sueldo que ha impuesto la Junta en todas sus empresas públicas se ha aplicado en su caso (sólo a directivos). No ha habido ni despidos ni recortes cuando en Granada, en toda España, se llenan las portadas de ajustes de plantillas y de ‘muerte’ de empresas. Y no es sólo el ‘escenario Griñán o Zapatero’. Rajoy ya ha puesto sobre la mesa algunas de sus recetas: cerrar 4.000 empresas públicas en cuanto llegue a La Moncloa… ¿Obviamos también el debate sobre las autonomías, la necesidad de adelgazar las administraciones (todas) y de construir un modelo más eficiente?

Volvamos a la Sierra. El jueves, por ejemplo, 6.400 personas eligieron Granada para esquiar. Si todo va bien, la estación terminará el año equilibrando cuentas, manteniendo a salvo centenares de empleos por los que los propios empresarios están preocupados. Será así si dejamos de lanzar mensajes de inseguridad. Si no provocamos que quien hoy está haciendo las maletas en Madrid o Portugal para gastar su dinero en Sierra Nevada decida irse a Baqueira para evitar encontrarse el remonte cerrado. No es el momento de ser suicidas.

El fin de las cajas

Magdalena Trillo | 30 de enero de 2011 a las 14:59

Tal vez no haya “riesgo de infarto” como asegura Jara pero sí motivos para rebelarse. La Europa de Merkel desconfía de las cajas y el Gobierno de Zapatero está dispuesto a pasar el cuchillo. El mapa de fusiones no es suficiente. Ahora la palabra de moda es el ‘core capital’. En teoría hablamos de economía, de solvencia y de liquidez, pero en la práctica lo que se ha puesto en marcha es un proceso político de aniquilación de la banca social.

La ministra Salgado amenazaba esta semana con nacionalizar las entidades que no logren los objetivos: un 8% de core capital para los bancos y hasta un 10% de ‘penalización’ para las cajas. Son miles de millones de euros que habrá que conseguir en el extranjero si se quiere evitar que el Ejecutivo entre en el accionariado. ¿Comprar hoy con el dinero de todos los españoles para vender luego, a precio de saldo, a la banca privada? ¿Por qué entonces no “entregarnos” ya, como sugería el presidente de CajaGranada, irónico e indignado, y pedir un 28% ? ¿Por qué no un 45%?

Los catalanes, siempre en la senda de la “anticipación”, ya han dado el primer paso con la creación de CaixaBank (el día del anuncio subió un 17% en Bolsa) y su presidente ya está con el anzuelo alzado para seguir creciendo. La posición de CajaGranada en Mare Nostrum, el banco constituido junto a CajaMurcia, Sa Nostra y Penedés, es relativamente cómoda. Los números son buenos, el grupo está muy integrado y el consenso y unidad en los consejos de administración es absoluta. Pero los plazos se acortan y el traspaso de activos y pasivos a la sociedad central, un proceso que se había planificado con cierto sosiego, se convierte ahora en objetivo prioritario. Y no será fácil.

La prueba la tuvimos el viernes cuando Antonio Jara se ausentó del acto de entrega del Premio CajaGranada de Novela Histórica porque tenía que participar en Madrid en una reunión del grupo. Si, como dijo el vicepresidente de la entidad, Luis González, las tres patas de las cajas de ahorro son la económica, la cultural y la social, está claro que la silla está más que mutilada. Ni CajaGranada ni el resto de cajas (de 45 se ha pasado a 17 en dos años) son ajenas al “tsunami” en que se halla el sistema financiero.

La pregunta ahora es si podrán mantenerse como entidad crediticia y preservar su obra social. Si, más allá de patrocinios y acciones solidarias, las ‘dejarán’ responder a los sectores más débiles y dar liquidez a empresas y familias que nunca cruzarían la puerta de un BBVA o un Santander.

Hay quienes llevan treinta años minando a las cajas y puede que la espera no haya sido en balde. La banca privada nunca ha visto con buenos ojos que los del lado ‘ahorrista’ controlaran casi la mitad del mercado y el decreto que aún ha de desarrollar el Gobierno (en febrero se sabrá la letra pequeña de lo que es ya la tercera reforma del Ejecutivo Zapatero) probablemente los criminalice como cabeza de turco para recuperar confianza y credibilidad en los mercados.

Pero no seamos demagogos. No es una batalla económica sino política. Y es verdad que las cajas han cometido errores y que el arriesgado abrazo al sector inmobiliario tendrá sus consecuencias, pero su papel no ha sido más pernicioso que el de los bancos. ¿La única salida es hundir el modelo?

Mientras tanto toca el reajuste. Y, aunque CajaGranada siga con “cuerpo de banco y alma de caja”, su lado cultural, social y solidario se va a resentir. Lo hemos visto en los últimos meses y lo seguiremos viendo cuando deje de financiar estudios o ponga fin a patrocinios ‘históricos’. ¿Hasta cuándo será sostenible, por ejemplo, un concurso literario de cien mil euros?

Precampaña en desventaja

Magdalena Trillo | 23 de enero de 2011 a las 15:01

“Los españoles merecen un Gobierno que no les mienta”. Recordarán la famosa frase de Rubalcaba que tanto erosionó al PP tras los atentados del 11-M. Fíjense ahora en una de las declaraciones de José María Aznar en su discurso de apertura de la Convención Nacional que el PP celebra en Sevilla: “Los españoles esperan que les digamos la verdad de lo que pasa, la verdad de la grave situación en que se encuentra España, y la verdad de las reformas que es imprescindible poner en marcha”.

En una eufórica cuenta atrás para recuperar la Moncloa, hoy es el PP quien reclama al Ejecutivo de Zapatero que diga la verdad y quien lo acusa de ser un “transformista de la política”. “La recuperación no vendrá de un socialismo a la desesperada que ahora se disfraza de reformismo”. Aznar calma las aguas en el PP y empieza a entonar la victoria. Se aparta de la ‘corriente Cascos’, se reconcilia con Rajoy dándole un efusivo abrazo que salta a las portadas y es capaz, incluso, de mostrar su perfil más irónico sin necesidad de recurrir al tejano: “No aciertan ni cuando dicen que rectifican”.

¿Podemos confiar? Es peligroso creerse en posesión de la verdad. Y mucho más presumir de ello. Una verdad tan volátil como el precio de la gasolina y tan endeble como el ‘prometo’ de los programas electorales. El Estado de las Autonomías, por ejemplo, ya no es “inviable” como aseguró Aznar hace unos días y “son los socialistas” los que están haciendo todo lo posible por “destruir” el modelo.

Sólo el prudente Rajoy consigue esquivar los charcos. Toda la semana callado mientras se tambalean y se ‘recentran’ las autonomías y, cuando un periodista le consigue preguntar, su respuesta es aplastante: “¡Eso es ya un tema pasado!”.

¿Nadie dice la verdad? No la dijo Grecia ni Irlanda sobre sus cuentas y no la ha dicho Montilla sobre el déficit de Cataluña. ¿La dice Andalucía cuando se posiciona entre las comunidades menos endeudadas?¿La dicen cajas y bancos sobre su situación financiera?

En política, es evidente que es más difícil decir la verdad en el gobierno –es la propia realidad quien te va obligando a rectificar– que en una oposición siempre guerrera que no tiene que demostrar si ‘salen’ sus recetas. Garoña y las nucleares, neutrones y las pensiones… Muy a pesar de Jáuregui, que habrá buscado algún agujero donde esconderse, ahora resulta que ni hubo debate, ni hubo propuestas, ni hay política nuclear sobre la que discutir.

O tal vez sí. De momento no ha trascendido de la reunión que Zapatero mantuvo ayer con sus barones autonómicos para explicarles el plan de reformas. El horizonte son las elecciones de mayo y la ronda de contactos continuará mañana con los dirigentes territoriales y provinciales (y con todos los diputados, senadores y eurodiputados) con el objetivo de hagan “suyas” las propuestas del Gobierno y las defiendan ante los ciudadanos. ¿Eso es posible? En no pocos casos tendrán que meter en un cajón los compromisos con que concurrieron hace cuatro años a las elecciones y seguir el guión de un presidente, como decía De Cospedal, “en transición”.

La congelación de las pensiones, la eliminación del cheque-bebé, el recorte al salario de los funcionarios, el hachazo al Ministerio de Igualdad, el fracaso de ‘ley Sinde’, la ¿defensa? de la política nuclear, la supresión de la ayuda de los 426 euros, la acelerada bancarización de las cajas, la jubilación a los 67 sí o sí…

¿Este es el programa que tienen que hacer suyo Paco Cuenca, María Escudero, Chema Rueda, Raquel Ruz, Baldomero Oliver o Ana Muñoz para arrebatar la alcaldía a Torres Hurtado? Habrá partido, pero pocos cuestionarán que está empezando en clara desventaja.

Turistas

Magdalena Trillo | 16 de enero de 2011 a las 11:57

En 2004 hubo 763 millones de desplazamientos por el mundo, en 2008 fueron 924 millones y en 2020, según las previsiones de la Organización Mundial de Turismo, serán 1.600. La pregunta para cualquier ciudad, tanto hoy como en el siglo XVI cuando los primeros ‘tour-istas’ se lanzaban a la aventura, es la misma: cómo conseguir que el viajero elija tu destino. La respuesta, por supuesto, es completamente diferente cuatro siglos después.

Hoy no hablamos de productos, hablamos de experiencias. Los turistas no quieren una oferta fabricada para ellos, quieren callejear y disfrutar como un ‘nativo’ más de una ciudad auténtica que refleje su identidad y singularidad. El turista no quiere ser sólo un espectador; quiere ser partícipe, experimentar de las costumbres y actividades locales, comer en los restaurantes de moda, ir de compras… todo menos renunciar a la emoción.

En Granada, la Alhambra es uno de los organismos que más ha apostado por el turismo de la experiencia. Lleva varios años sumando a la oferta puramente turística la educativa y la cultural y los resultados ya están sobre la mesa: más de 3,3 millones de personas contabilizadas en 2010 (2,1 millones fueron turistas) consolidando su liderazgo como monumento más visitado de España. Pone fin a dos años de números rojos y empieza a vislumbrar la salida a la crisis. Un estudio sobre el perfil del visitante zanja además el viejo mito del ‘excursionista’; ese turista que venía de Málaga en autobús, cargado con su mochila y su bocata, para no hacer más gasto que la entrada a la Alhambra. Tres de cada cuatro viajeros pernoctan en Granada. Esa es la realidad.

Pero, cuando ‘bajan’ a la capital, encontrarán las casas vacías y abandonadas del casco histórico, descubrirán la situación de degradación del Albaicín y el Sacromonte o se chocarán con la inestable programación cultural… Mucha cultura que mostrar y pocas políticas que combinen las medidas de protección, recuperación y adaptación del patrimonio con el diseño de un producto tan atractivo y sólido como lo fue en su día el ‘sol y playa’.

El documento Panorama 2020 recoge un análisis sobre el modelo turístico que refuerza esta idea: “Falta atención a la estética en general de los centros urbanos, los turísticos y los recursos culturales; deficiente señalización en vías de comunicación y turísticas, bajo nivel de integración entre los distintos modos de transporte…”. ¿Les suena el diagnóstico?

Es el triángulo de la cultura, el turismo y el desarrollo urbano el que actúa como dinamizador de las ciudades. Desarrollo y sostenibilidad. Un reto en el que la arquitectura de vanguardia (como podría ser la estación del AVE de Moneo si se construye) y los equipamientos culturales (como el futuro Centro Lorca si se termina) están funcionando como elementos de regeneración urbana, económica y social. Son referentes Dubai y Chicago, pero miremos hacia Bilbao, Valencia o Barcelona.

Granada estará esta semana en Fitur presumiendo de su atractivo como destino turístico. Está claro que no es el momento de dejar de invertir en promoción, pero tal vez el camino no sea con el ‘escaparate político’ que sigue siendo la feria de Madrid. “Hay que estar”. Esta es la premisa que enarbolan todas las instituciones. Pero cómo, con qué estrategia, con qué sinergias. ¿Para ‘vender’ Granada como destino turístico o para salir en la foto y hacer campaña?

Cuando el año que viene el PP gobierne en la Diputación (como parece) podríamos preguntar a sus ‘compañeros’ del Ayuntamiento que expliquen por qué ya será rentable –y hasta necesario– ir juntos a Fitur. ¿Se imaginan qué pasaría si Sebastián Pérez reanudara las negociaciones con Ryanair? Parece obvia la respuesta.