Giros imposibles

Magdalena Trillo | 29 de mayo de 2011 a las 16:58

Justo el lunes de resaca electoral, el gobernador del Banco de España lanzaba un mensaje a navegantes: hacía un llamamiento a los nuevos gobiernos autonómicos y locales “a cumplir rigurosamente los objetivos de déficit” y advertía de que sería necesario recurrir a más recortes de gasto. Más agujeros en el cinturón.

Una semana antes, en un mitin en Sevilla, Rodríguez Zapatero aseguró que es “radical y absolutamente” falso que el Ejecutivo esté planeando nuevos ajustes tras el 22M como sugería el PP y pidió al partido de Mariano Rajoy que ya que “habitualmente no ayuda y pone zancadillas, al menos no intoxique”.

Sólo dos días más tarde, Angela Merkel retomaba sus ataques a la economía española como hacen los mercados un día sí y otro también a cuenta de los posibles ‘contagios’ por la quiebra de Grecia y Portugal. La canciller alemana aprovechaba una rueda de prensa en Berlín junto al presidente surcoreano para reclamar a las economías mediterráneas más trabajo y menos vacaciones. Merkel se olvidaba de nuestros salarios de mileuristas y nuestra productividad (trabajamos tres horas más al día) y tiraba de tópicos para exigir una “armonización” de la edad de jubilación y de las vacaciones. Es decir, que nos quedaríamos con los 20 días de los germanos pero no con sus sueldos.

En este contexto, y mientras el PSOE se desangra a cuenta de su crisis interna tras la debacle electoral, sólo faltaba un informe de la OCDE empeorando las previsiones de paro para este año (más del 20% en 2011) y alertando de que faltan por precisar partidas de recorte del gasto en 2012. Su recomendación para el Gobierno español es tajante: “empezar a prepararse para introducir nuevas medidas”.

Si echamos la vista atrás, no es la primera vez que Zapatero se pone el traje de suicida para inmolarse realizando las reformas que dicte Europa, el FMI y los mercados. Un “cueste lo que cueste” que podría tener varias lecturas: que ZP volverá a ‘rectificar’ y habrá más recortes si es preciso; que no va adelantar las elecciones a otoño si pone en riesgo las grandes reformas que tanto desgaste han supuesto (negociación colectiva, pensiones, reestructuración del mapa de cajas…) y que es imposible el giro a la izquierda que se pretende desde el partido.

Está bien que los socialistas definan un nuevo liderazgo que genere cierta credibilidad hacia el partido, que debatan y hagan autocrítica de la tremenda derrota del 22M y sería mejor, incluso, si fueran capaces de hallar más razones que la recurrente “crisis” para explicar por qué la ciudadanía les ha dado la espalda. No por hoy; por los diez meses que quedan de Gobierno socialista y por los cuatro años, como mínimo, que estarán en la oposición. Todo ello, por supuesto, si consideramos un juego de distracción los órdagos de esta semana sobre la posibilidad de que el PP presente una moción de censura o el PSOE valide sus apoyos en las cámaras sometiéndose a una cuestión de confianza.

Si el PP tiene una “agenda oculta de recortes“, como dicen los socialistas, lo veremos en unas semanas. Del mismo modo que podremos comprobar cómo van a canalizar su enorme poder los nuevos alcaldes, presidentes de diputaciones y de comunidades del PP para gestionar la ruina en que están los municipios y provincias españolas. Quienes repiten, como Torres Hurtado, son más que conscientes de que muchas de sus promesas formarán parte de operaciones de ingeniería financiera que exigirán más de un sacrificio para evitar la bancarrota. Y quienes ocupen nuevos sillones, como es el caso de Sebastián Pérez al frente de la Diputación, tendrán que modular discursos, renunciar a la política de confrontación que tan bien les ha funcionado y enfrentarse a unos presupuestos más que mermados. Por supuesto, podrán demostrar sin son más eficaces en la gestión y si los granadinos han acertado eligiéndolos para liderar esta nueva etapa política que, en lo económico, sigue marcada por dos realidades: el paro y los recortes.

#22M, el principio

Magdalena Trillo | 22 de mayo de 2011 a las 10:03

Para los que hemos nacido en Democracia hacerte mayor significaba dos cosas: ir a votar y sacarte el carné de conducir. Si eras chica había algo casi tan trascendente: ponerte tacones, un poco de rímel en las pestañas y, con suerte, los labios rojo bermellón. No he fallado en toda mi a vida a una cita con las urnas. Con más o menos entusiasmo, con más o menos hastío. Hasta hace una semana, el 22M no iba a ser una excepción.

Pero hoy, aún tengo la papeleta en el bolso. He pensado abstenerme, dejar el sobre en blanco, ejercer el voto nulo, útil, de castigo… ¿Alguien no está de acuerdo con lo que claman miles de personas (normales y corrientes) en las plazas de toda España? Más democracia. Listas abiertas. Democracia real. Ya. No al engaño del bipartidismo. No a quienes salvan a los bancos y roban a los pobres. No más corrupción. No más mentiras. No más manipulación.

¿Quién no está cabreado? ¿Indignado? ¿Quién no quiere despertar? Salir a la calle, difundir la causa, apartarse del rebaño, gritar ¡basta! Yo no viví el mayo del 68, pero el sonido de las cacerolas no ha de ser muy diferente. Más sincero y convincente que los esfuerzos de los sociólogos por diseccionar el #15M con el mismo desconcierto que los medios tratamos de explicar lo que ocurre en calles y plazas. Con el mismo despiste con que los analistas políticos intentan inferir su impacto en los comicios de hoy. Con el mismo descoloque con que los partidos buscan el modo de aprovecharse de la causa para sumar votos o procurar que no les salpique para no agrandar demasiado la debacle…

Tal vez no haya una solución única e inmediata, pero sí un camino para pedir que empiecen a cambiar las cosas. ¿Cómo es posible que en un pueblo el cambio se llame PP y justo en el pueblo de al lado la solución sea el PSOE para los mismos problemas? Repaso los programas electorales y el resultado es rotundo: casi es mejor ir a votar sin reflexionar. Votar visceralmente y no desde el sentido común. Votar como nos han educado: sin hacer demasiadas preguntas, como borregos. La grandeza del capitalismo que convierte los valores en intereses; las ideas, en mercancía. ¿Recuerdan las teorías de Marx?

Llevo una semana perdida entre cientos de des-informaciones y trasnochados análisis de tertulianos que nada tienen que ver con la espontaneidad de la calle y el sentido común que circula en la Red. Parecen dos mundos distintos. Me refiero al de la gente (jóvenes y no jóvenes) y al de los políticos; al de los ciudadanos (internautas o no) y al de nosotros mismos, los periodistas, que intentamos informar con las rutinas de hace un siglo y los prejuicios de siempre.

Unos pontifican; otros debaten y piensan. Unos dan recetas; otros tal vez sueñen pero se mueven. Hay quienes los tildan de antisistema y perroflautas, hay quienes los llaman pijos rojos y no son pocos los que ven intereses ocultos y conspiraciones para reventar el 22-M. Lo cierto es que es difícil no compartir muchas de sus reivindicaciones. Hagámoslo. Pero desde dentro. Desde el sistema. No estamos en Túnez ni en Egipto. Nuestra democracia es joven y mejorable pero es democracia. Deficiente, pero válida. No pongamos la alfombra roja a los populismos ni demos oxígeno a las corrientes neofascistas.

Hoy, no perdamos de perspectiva que es el turno de nuestros alcaldes, de nuestros vecinos. Debemos elegir a quienes gobernarán nuestro pueblo y nuestra ciudad los próximos cuatro años. Démosle una oportunidad. Olvídense de leyes, siglas y banderas. Elijan al más honrado y confíenle su voto.

Mañana, tal vez los partidos no estén a la altura; sigamos entonces los consejos de Groucho e inventemos otros… Cambiemos las reglas del juego y busquemos líderes que no dejen las protestas de miles de indignados en una semana de portadas de periódico. Construyamos otro modelo y levantemos los ladrillos de nuestra democracia real. El Movimiento 15M no acaba aquí. Hoy es sólo el principio. No dejemos que sea una utopía. Empecemos yendo a votar.

La despedida de Caler

Magdalena Trillo | 21 de mayo de 2011 a las 20:44

Empezaré matizando el titular: el partido aún no se ha jugado. Falta una semana para las municipales y el gobierno de la Diputación es la mayor incógnita del 22-M en Granada. De entrada, cuatro escenarios posibles: mayoría absoluta del PP (Sebastián Pérez, presidente), mayoría absoluta del PSOE (tercer mandato de Caler), reedición del actual pacto PSOE-IU y, si hay descalabro en la Costa y los Benavides-Rubiales dan el zarpazo que esperan, pacto del PP con un eventual diputado de Convergencia Andaluza. ¿Se imaginan a Rosario, la mujer del alcalde de Almuñécar, de delegada de Turismo?

A más de uno se le habrá atragantado la tostada. Tranquilos. Son elucubraciones. Ni siquiera hay rumores que lo sostengan. Lo pensaba el viernes cuando Caler presentaba el Plan Global de Desarrollo Turístico de la Provincia ante media Granada. Sesenta proyectos en cinco años para llegar a los 3 millones de turistas al año, superar los 7 millones de pernoctaciones, crear 12.000 empleos directos y facturar 3.500 millones euros, mil más que ahora. Un cambio estructural en el modelo, en la gestión, en los conceptos. Tremendamente ambicioso. Demasiado, quizá, para las esquilmadas arcas de las administraciones públicas (¿alguien ha dejado algo de presupuesto para el que llegue el 23-M?). Incluso para la Diputación que, siendo claros, es con la Junta quien tira del sector y pone el dinero mientras otros se apuntan a la foto.

Tal vez por ello sonaba a despedida. Tal vez a órdago. Tal vez sea una forma de desquitarse de los desplantes de un Ayuntamiento (PP) que durante ocho años no sólo no ha colaborado sino que se ha dedicado a torpedear. Eso sí, con iniciativas tremendamente rentables y de una efectividad contrastada. Repasemos: la tradicional foto de Fitur (¿conocen alguna otra acción promocional del gobierno de la capital?), los balcones vip de la Semana Santa (¿se acuerdan del proyecto que iba a hacer tambalear la capital con tanta demanda?) y, por supuesto, las populares entregas de diplomas de embajadores de Granada (que alguien aporte algún dato de su impacto en el sector). Eso sí, hay quien se atreve a asegurar que se ha constatado que los vuelos internacionales no han servido para nada. ¿Cuál es la fuente? ¿Es una realidad o un deseo? Porque los datos que aporta el INE dicen justo lo contrario. Esta misma semana publicábamos el último balance: el aeropuerto pierde 17.500 viajeros al mes y lidera la caída del tráfico nacional. Más obviedades: no hacen falta más pistas ni torres de control, ¡hacen falta aviones llenos de turistas!

Aun así, y sin ser yo quien defienda a una compañía pirata como Ryanair (su amenaza de esta semana ha sido dejar de volar en toda España si el Gobierno no le ‘perdona’ unas multas), no estaría de más que recordáramos que hablamos de economía. De inversiones y retornos; no de política. Nadie cuestiona que se pueden mejorar las estrategias (la propia Diputación ha iniciado otras formas de trabajo), pero dejemos la demagogia cuando se trata de apoyar el sector clave en la economía provincial; el motor para salir de la crisis en una de las provincias más pobres y con más paro de España.

El viernes, la prudencia marcó el discurso de Caler. El salón de actos de la Cámara de Comercio estaba a reventar. Recordaba la toma de posesión de Javier Jiménez aunque con sabor a cambio, a legado. De unidad, y de la necesidad de implicación de todos los agentes del sector, habló la portavoz de la consultora Deloitte. Los empresarios tomaron nota. Su futuro está ahí. Al igual que el de toda la provincia, sea cual sea el partido que gobierne los próximos cuatro años. Del Ayuntamiento de la capital había un par de técnicos, pero ningún político. Tampoco del PP. Lástima. Puede que sean ellos quienes tengan la oportunidad de hacer realidad ese horizonte a 2015. Será a partir del 23 de mayo. Cuando los ciudadanos decidan si lo de Caler fue una despedida o un hasta luego.

No sin preguntas

Magdalena Trillo | 9 de mayo de 2011 a las 8:51

Acabo de ver en Twitter que más de cuarenta medios y organizaciones se han sumado ya al manifiesto Sin preguntas no hay cobertura. Más de cuatro mil periodistas de toda España están mostrando su “indignación” ante el rechazo de muchos políticos a admitir réplicas; una actitud que consideramos “inconstitucional”, una falta de respeto al criterio informativo y “una manipulación inaceptable”. Nos indignamos “ante los reiterados intentos de presión sobre el trabajo profesional de los periodistas”. Denunciamos a quienes se refugian en el ‘hoy no toca’ porque nos convierten en taquígrafos y desvirtúan los principios más básicos de la profesión. Nos plantamos ante quienes quieren volver al periodismo folletinesco y de propaganda.

Me sumo… Pero con matices. Está bien que aprovechemos la campaña electoral para lanzar el debate y mantener un pulso a quienes nos gobiernan olvidándose, demasiadas veces, que están obligados a rendir cuentas ante los ciudadanos. Olvidándose de que nosotros somos simples intermediarios, no el enemigo, y que nuestro trabajo es cuestionar, desconfiar, poner en aprietos, interpelar. Es el juego democrático.

Sin embargo, no son los políticos los únicos que distorsionan las reglas del periodismo: ¿nos sometemos a empresarios, banqueros y jueces? ¿hacemos una excepción con los ‘Mou’ del deporte y nos tragamos las insolencias y extravagancias de los artistas?

Y no es sólo en campaña cuando tenemos que ser guerreros. Casi al contrario; los políticos se ponen ahora la careta de la felicidad, son amables, cercanos, pacientes y acceden a (casi) todo. Será distinto a partir del 22-M. Pensemos en Francisco Camps cuando, a pesar de todo el escándalo de corrupción del Gürtel, los ciudadanos lo premien reforzando su mayoría en Valencia… Se lo podrá permitir (casi) todo. Quedémonos en Granada. Nada hay nada más difícil que conseguir una entrevista con Torres Hurtado. Seamos francos: no le hace falta. Se puede negar a (casi) todo. ¿Por qué exponerse a debatir con Paco Cuenca si la duda no es otra que cuánto ampliará su mayoría absoluta y si será suficiente para situar a Sebastián Pérez en Diputación?

Por su puesto que el código de malas prácticas no es generalizable (no todos son iguales) ni es exclusivo del PP. ¿Han olvidado ya los meses de incertidumbre de ZP sobre su retirada y sus secretitos con Bono? ¿Hay alguien más hábil en no contestar que Rubalcaba? ¿Alguien más borde que Blanco? ¿Alguien que haya ninguneado más a los medios en las últimas semanas que Carme Chacón?

Miremos ahora al otro lado de la noticia. No es la primera vez que un compañero de un gabinete de prensa me confiesa el sinsentido de las comparecencias cuando los periodistas que se sientan al otro lado de la mesa parecen autistas. Toman nota y se largan; cogen el primer corte útil y desenchufan los micrófonos. Ni una pregunta. Ni una cuestión incómoda. Quienes se exponen a interpelar, tal vez se vean obligados a sufrir las miradas de frustración de más de un compañero que estaba levantándose… Desde luego, no es éste el camino para prestigiar nuestra profesión y hacernos valer.

#sinpreguntasnohaycobertura es una excusa perfecta para que reflexionemos, todos, sobre el papel que de verdad estamos ejerciendo como garantes del derecho a la información. Pero ni es la solución ni creo que debamos aplicarlo de forma generalizada. Imagínense que comparece don Juan Carlos para comunicar su renuncia a la Corona y dice la Casa Real que no hay preguntas. ¿No informamos? Soñemos con una rueda de prensa sin preguntas de ETA en la que anuncien la entrega de las armas… ¿Ponemos nuestras exigencias por encima de nuestra obligación y responsabilidad como periodistas? ¿Situamos nuestro orgullo y vanidad por encima de los intereses de nuestros lectores? Empecemos (todos) por creer en lo que hacemos y exijamos, siempre, pero con sentido común.

Por un puñado de votos

Magdalena Trillo | 1 de mayo de 2011 a las 10:17

Sebatián Pérez prueba las irregularidades de Iván Chaves cobrando de CajaGranada”. Este tendencioso titular encabeza en Youtube un extracto del programa El gato al agua donde ‘analizan’ la polémica bronca del Senado del martes con la intervención del presidente del PP. A partir de aquí, los diez minutos que dura el vídeo son un absoluto despropósito. El propio senador tiene que ir matizando a los contertulios… “Si por 100.000 euros uno consigue ser delegado del Gobierno”, llegan a decir sobre la “causa-efecto” entre el escándalo del hijo del expresidente de la Junta y el nombramiento de Antonio Claret en Melilla.

Las conclusiones son evidentes: Chaves miente y tiene que dimitir, su hijo es poco menos que un estafador y a Claret, al frente de CajaGranada hasta hace un año, le han tapado la boca con un carguito… Es sólo una gota en la bronca que ha desencadenado el caso Iván Chaves y que ha vuelto a colocar a la entidad granadina en la picota política.

La cronología del caso: el 11 de abril Sebastián Pérez pide explicaciones por escrito al presidente de la entidad (antes lo anunció a los medios) y el 26, en el Senado, muestra la carta de respuesta como supuesta prueba de las irregularidades. Sin embargo, lo que hace Antonio Jara es desmentir que hayan existido negocios con la mayoría de las empresas aludidas y aclarar que las “relaciones comerciales y de inserción publicitaria” con Publicaciones del Sur fueron “debidamente fiscalizadas”.

A partir de aquí un auténtico vendaval de acusaciones y reproches de manipulación sobre un asunto que, si bien políticamente podría ser reprobable (en caso de confirmarse), la realidad es que nadie ha recurrido a los juzgados para denunciar (con pruebas) que Iván Chaves utilizó la Junta y el nombre de su padre para abrir las puertas de las cajas andaluzas (por 30.000 euros de comisión como se interpreta a partir de otro documento que ha salido a la luz esta semana).

Publicaciones del Sur ya ha anunciado que presentará una demanda contra el senador y Jara ha sido más que contundente en el Consejo que se celebró el viernes: aseguró que el comportamiento de la entidad ha sido “irreprochable”, rechazó el pago de comisión alguna y defendió la honorabilidad de la Caja lamentando “la utilización mendaz y fraudulenta de la información suministrada de buena fe”. De paso colocó contra las cuerdas a Luis González (PP), su vicepresidente ejecutivo, encargándole que sea justo él quien elabore el informe que reclamaba… La oveja esquilada.

Parece claro que el PP no va a renunciar al caso Chaves a tres semanas del 22-M. Es ruido; son votos. Me cuentan que Sebastián Pérez participará mañana en directo en el programa de Intereconomía y que el martes continuará caldeando el tema en el Senado. El rédito electoral es más que evidente; la bronca que se está generando a costa del nombre de CajaGranada, también. La pregunta es cómo se puede jugar a una baraja fuera del ‘Cubo’ y a otra dentro; cómo se puede pretender que no tenga coste interno la utilización política de la entidad.

Tal vez habría que recordar que fue el PSOE quien entregó al PP la vicepresidencia y que, atendiendo a las mayorías, la entidad puede seguir su camino en Mare Nostrum sin el PP. Pero ¿romper los tiestos ahora? ¿Con la asamblea del día 30 en el horizonte? A nadie le interesa. Y Sebastián lo sabe. Una cosa es el partido, y sus estrategias, y otra la Caja. Por eso se esfuerza en desvincular el caso Chaves de la actual dirección.

Lo que está en juego, como dirían los socialistas, es lo que nos da de comer. Más de dos mil empleos, el futuro de uno de los bastiones económicos de Granada y el prestigio de una entidad que ha de competir en un mercado voluble y caprichoso. Políticamente, el caso Iván Chaves tendrá (o no) su recorrido pero habría que pedir un poco de responsabilidad a quienes prometen aquello de “puedes confiar”. No todo vale por un puñado de votos.

22-M, gana la abstención

Magdalena Trillo | 24 de abril de 2011 a las 9:01

El PP amplía la mayoría absoluta; los socialistas continúan su caída e Izquierda Unida se mantiene. Ninguna fuerza minoritaria consigue representación en el Ayuntamiento de Granada y ninguno de los alcaldables alternativos a Pepe Torres arrancan una mínima confianza del electorado. Gana el PP, pero se impone la abstención. Casi la mitad de los granadinos no iría a votar. El porcentaje de ‘ausentes’ se acerca a un preocupante 50% que, al mismo tiempo que refleja el creciente grado de desapego de los ciudadanos hacia la clase política, ha de entenderse como un contundente voto de castigo a los socialistas – y por extensión a toda la izquierda– frente a la fidelidad del electorado conservador. Éste es el escenario sobre intención de voto para las municipales que anticipa la encuesta realizada por Commentia para Granada Hoy y que hoy publicamos.

A la espera del veredicto final del 22-M, los resultados del sondeo son reveladores en cuanto a tendencias y clima de opinión. Primera reflexión: el PP no sólo sortea otro mandato sin desgaste, sino que sería capaz de arrebatar otro concejal al PSOE y llegar a los 17. Su mejor resultado histórico. Ganaría cuatro ediles en una década y superaría el 56% de los votos.

Visto así podríamos hablar de debacle socialista. Y es que la pérdida de electorado del PSOE es progresiva: si en 1999 la diferencia entre los dos grandes partidos era de dos concejales (13 a 11), ahora sería de 9. Más del doble. Sin embargo, tal vez sería más apropiado hablar de caída sostenida. ‘Sólo’ perderían un concejal después de cuatro años de continuas fugas en la Plaza del Carmen (de Torres Vela al enemigo en casa de César Girón), después del golpe de la crisis ejemplificado en el ‘efecto ZP’, después del desmoronamiento del PSOE andaluz con el caso de los ERE y la ruptura de Pizarro y, más en clave interna, después de meses de conflicto para la elección de un candidato que pudiera hacer sombra a Torres Hurtado: el miedo a los paracaidistas, el rechazo de primarias, la desconfianza hacia un candidato de perfil bajo con poca proyección…

En un escenario como éste, donde el PP se crece ante el hundimiento del PSOE en Sevilla y Madrid y las posibilidades de vuelco electoral, Paco Cuenca no cumple las expectativas de remontada, pero logra situarse en una posición de cierto reconocimiento y tendrá la oportunidad de demostrar si es capaz de reconstruir la oposición y plantar cara a un equipo de gobierno que ha vivido cuatro años tirando de mayoría absoluta sin complicarse más de lo preciso. Sin meterse en charcos y dejándoles caer.

Tampoco IU conseguiría subir a costa de los desencantados de la izquierda (a Francisco Puentedura apenas le conoce el 20%), el PA seguiría al margen del Ayuntamiento pese al rescate de Jesús Valenzuela y ni UPyD con Mayte Olalla ni Los Verdes con Mario Ortega darían sorpresa alguna… No es extraño que más del 14% de los encuestados reconozca que entre los alcaldables no hay ninguno que le guste.

A un mes de los comicios, siete de cada diez ya tienen claro que va a ganar el PP (ni los votantes socialistas apuestan por Cuenca) y no parece que la campaña vaya a significar un gran revulsivo. La cuestión no es ya si se debate sobre política local o nacional; lo triste es que hablaremos de imputados, tránsfugas, corrupción y privilegios. Una escalada de guerra sucia que evidencia la decadencia del actual sistema de partidos. Ahí está el caso de Perú con las opciones populistas. Ahí está la inesperada irrupción de Los Verdes en Alemania. Ahí está la lección de democracia del pueblo islandés… Aquí, de momento, el mensaje es doble: el desencanto con la política es tremendo pero más aún con la izquierda. Si hay que elegir, el PP arrasa.

Estética o dignidad

Magdalena Trillo | 17 de abril de 2011 a las 10:29

Podría ser mi madre; y la suya. Podría ser yo; y usted. Lleva su vida cuidadosamente atada entre los hierros de un carrito de supermercado. Paraliza su dignidad. Inquieta su silencio. A veces duerme protegida por la marquesina del autobús; a veces en el rincón del cajero automático. Siempre he querido contar su historia, pero nunca me he atrevido a pararme y romper esa soledad buscada y cómplice que la acompaña.

Me pregunto si esta pequeña mujer afea la ciudad. Si molestaría a los comerciantes del centro de Madrid que están tan irritados con los “pedigüeños”. Si habría que incluirla en ese grupo de ‘sin techo’ que Gallardón quiere erradicar a la fuerza, por ley. Tal vez a algún alcalde ya se le haya ocurrido meterlos en un tren y confinarlos en un gueto de indigencia sin retorno. Seguro que hay algún nostálgico de las escuadras que las recuperaría para limpiar la ‘mugre’.

Da escalofrío pero seamos honestos: las políticas sociales no son una prioridad; menos aún la solidaridad. Pensemos en Granada. En dos años, el Ayuntamiento ha liquidado las ayudas a los colectivos que trabajaban con los ‘sin techo’, ha bloqueado el proyecto de ampliación de Calor y Café por un conflicto con los vecinos (los homeless no votan; a quienes molestan sí) y no tiene ni estatus de ‘idea’ la vieja reivindicación de construir un albergue público.

Es verdad que no todas las personas sin hogar son como la señora del carrito. Bajando a Renfe, un grupo de indigentes tiene ‘tomada’ una esquina. Confieso que en más de una ocasión me he cruzado de acera para no interrumpir su continua fiesta de litronas y no podría negar que son muchos los vecinos y comerciantes de la zona que lo viven como un problema. La propuesta del alcalde de Madrid era el jueves la conversación estrella en la frutería. Contaba la tendera que ahora les ha dado por beber “champán” y que se pasan las tardes descorchando botellas… Se mostraban realmente preocupados por la posibilidad de que, entre alcohol y drogas, se volvieran agresivos… ¿Es sólo pobreza? ¿También violencia y delincuencia?

Asegura Ruiz-Gallardón que “no es un problema de convivencia ni de estética, sino de dignidad de las personas, de su salud y de su atención”. Y matiza que su propuesta está supeditada a que haya recursos públicos gratuitos suficientes. Ésta es la cuestión. Cómo defender una política social en un momento de recortes. Cómo situarlos como una prioridad (su salida de la extrema pobreza, no quitarlos de en medio para que no estorben el 22-M) cuando podemos llegar a los 5 millones de parados.

Estamos ante un problema con tantas aristas que ni siquiera el PP se ha atrevido a arropar una propuesta que ya desde las filas socialistas se ha asimilado a la franquista Ley de Vagos y Maleantes . Esperanza Aguirre se ha desmarcado diciendo que no es “amiga de las prohibiciones” y Rajoy, como ocurre siempre que se presenta un tema de cierta complejidad, se ha escondido debajo el ala. Recuerden que el objetivo de su programa electoral es de máximos, casi un pacto de Estado para que le vote una “gran mayoría”, y ahí no hay espacio para los grises.

Con trazos gruesos no se puede afrontar un problema social. No hay una única solución para resolver necesidades tan diversas y no será fácil ni construir los caminos ni lograr que se transiten. Se nos olvida que son personas, como usted y como yo, y que tienen sus derechos, su libertad y su dignidad. En ocasiones, mucha más que quienes se sientan en un sillón de terciopelo rojo para gobernar a golpe de sanciones y prohibición. Más que los buitres de las finanzas que siguen fabricando pobres para no dejar de zampar. Más que los directivos de las grandes compañías que se embolsan cifras indecentes mientras largan a miles de familias por la puerta de atrás.

La ‘normalidad’ del machismo

Magdalena Trillo | 10 de abril de 2011 a las 11:17

En Ciudad Juárez las chicas ‘desaparecen’ por llevar minifalda. En mi pueblo muchos vecinos siguen pensando que Carmen se ‘buscó’ su muerte. Que el pobre chaval que la asesinó a sangre fría se puso ‘malo’ de celos. Que si ella no se hubiera ido con unos y con otros

Como mi pueblo hay muchos.

Manuel le disparó a bocajarro con una escopeta de caza. Fue en Rute la noche del 12 de septiembre de 2006. La joven, de 16 años, daba un paseo con unas amigas y él la tiroteó porque había puesto fin a su relación. Si no era para él no sería para nadie. La mató porque era suya.

Esta semana ha empezado en Córdoba el juicio contra el homicida. La buscó, apretó tres veces el gatillo y “se quedó quieto, mirándola”. Carmen no falleció ese día; pasó un calvario de tres años de llantos y de dolor. Su muerte, como la de las 70 mujeres que cada año pierden la vida en España a manos de sus parejas, es un “crimen vil y machista”. La víctima no es la culpable y no se puede justificar a quien asesina “porque estaba enamorado”, porque se obsesionó, porque no podía vivir sin ella…

El asesinato de Carmen no es un crimen pasional, no es un problema social oculto y no es un suceso más que sumar a las crónicas del día. Lo era en 1997 cuando Ana Orantes fue rociada con gasolina por su marido después de denunciar malos tratos en televisión. Pero con aquel brutal asesinato de Cúllar Vega algo empezó a cambiar. Los medios, la sociedad, comprendimos el papel que jugábamos para frenar la violencia de género y luchar por la igualdad.

Eso creíamos. Catorce años después llegamos al “posmachismo” y volvemos a reivindicar a los “chicos normales”. Un columnista de El Mundo escribía el jueves que “es normal” que un chico de 21 años “pierda el corazón y la cabeza, el sentido y el mundo de vista, si un día llega a casa y su chica le dice que le va a dejar y que, además, el bebé que espera no es suyo”. “A este chico [un joven rumano que mató a su pareja y lo difundió por webcam] le están presentando como un monstruo y no es verdad. Es un chico normal que se rompió por donde todos podríamos rompernos”.

No es un caso aislado. Ese mismo día, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género daba algunos datos que, lamentablemente, confirman que son muchos los Sostres que hay en España: 600.000 hombres justifican el maltrato “en casos puntuales” y tres millones defienden la violencia cuando hay separación. “La libertad de expresión”, advertía Miguel Lorente, “debe tener sus límites porque hay hombres que la utilizan para seguir ejerciendo la violencia”. Y son muchos los que ven la Ley de Igualdad como una ley de privilegios, los que ven a los hombres como víctimas del “hembrismo”; de las “feminazis”.

Unas horas antes, la veterana periodista Rosa María Calaf denunciaba también en Granada la situación de desprestigio y desorientación de la profesión y nos emplazaba a “resistirnos a entrar en el juego del espectáculo”. Ante varios cientos de estudiantes del IES Hermegildo Lanz, recordaba los años en que aún teníamos conciencia de que nuestra labor era “un servicio público”. Ese día, de camino al periódico, me cruzo en la radio con una entrevista a la periodista navarra Judith Torrea, la única extranjera que trabaja en Ciudad Juárez. Está en España presentando un libro que nos debería recordar a todos por qué un día creímos en este oficio.

¿Justificaríamos en un artículo de opinión un asesinato de ETA? ¿Justificaríamos el feminicidio en Ciudad Juárez? No podemos hacer apología del machismo. Y no vale la ficticia y nada creíble disculpa de Pedro J. Ramírez en Twitter. No fallaron los “controles”. Falló la moral y la responsabilidad social del medio. Y sigue fallando la provocación y la pasividad de quienes se creen con derecho a amparar el machismo en la libertad de expresión. Pura impunidad.

Sanear la sanidad

Magdalena Trillo | 3 de abril de 2011 a las 10:34

La justicia francesa ha sentado en el banquillo a una pareja de vegetarianos radicales por dejar morir a su bebé de malnutrición. Tenía 11 meses. Pesaba 5,7 kilos. Desde que nació sólo recibió leche materna. La madre no ingería ni una sola proteína animal. Los médicos alertaron a los padres dos meses antes cuando la niña sufrió una bronquitis. No hicieron caso. Se guiaron por libros… La ‘trataron’ con cataplasmas de alcanfor, col o mostaza y la lavaron con arcilla y tierra. Sergine y Joel se hicieron veganos después de ver un programa de televisión sobre el sacrificio de ganado. Ahora se enfrentan a 5 años de cárcel. Aquí acaba la corta historia de Louise.

Hace dos semanas nació en España el primer bebé ‘libre’ de cáncer de mama. La madre tenía antecedentes familiares de alta mortalidad. Sin selección genética, el riesgo de que el pequeño hubiera padecido cáncer superaba el 80%. La madre salvó a su bebé: participó en un programa de reproducción asistida de la Fundación Puigvert, se sometió a fecundación in vitro, se seleccionaron los embriones sanos con técnicas de biología molecular, se realizó una biopsia y se implantaron en su útero los sanos y compatibles. Todo a cargo de la sanidad pública.

Desde Colombia, el doctor Patarroyo, el descubridor de la vacuna contra la malaria, ha publicado esta semana en Chemical Reviews el resultado de más de 30 años de investigación: ha hallado los principios químicos que permitirán diseñar vacunas sintéticas para prevenir prácticamente todas las enfermedades infecciosas del mundo. Una de las noticias científicas del año.

Son tres casos ‘modelos’ que hablan de aciertos y de fracasos; de avances y de frustración; de valores y de esperanzas… Pero también de economía y de los retos que nos desafían si queremos sostener, mejorar y ampliar una de nuestras mayores conquistas sociales: un sistema sanitario libre, gratuito y universal.

A unas semanas del 22-M, sería un suicidio electoral que PP o PSOE barajen siquiera la posibilidad de abrir el debate del copago (de ahí la rapidez con que Rajoy ha ‘matizado’ las declaraciones del presidente de Murcia), pero la situación será completamente distinta el día siguiente de las municipales o las generales: el sistema es deficitario, está subfinanciado (el gasto por habitante es de los más bajos de Europa) y, además, ha de lidiar con la percepción de abuso que supuestamente incita la gratuidad.

Es verdad que los españoles vamos mucho al médico (9 veces al año frente a las 5 del promedio europeo), pero ¿en serio pensamos que se va a arreglar algo pidiendo un euro por visita? ¿Con una medida puntual e indiscriminada como ésta queremos resolver un problema estructural de financiación? La cuestión no es (sólo) que se abuse de la sanidad ni la solución puede ser dar un paso atrás aplicando el copago sin otro fin que engordar Hacienda.

Los servicios básicos deben seguir respondiendo a los principios de accesibilidad y universalidad, pero hay fórmulas que debatir sobre la gratuidad. Siendo garantistas. Establecimiento una proporcionalidad. Discriminando servicios. Concienciando sobre el verdadero coste que supone la atención sanitaria (las ‘facturas sombras’ que está implantando en Andalucía son un ejemplo). Advirtiendo del riesgo que supondría la quiebra del modelo. Siendo conscientes del privilegio que significa tener un sistema como el nuestro.

No se puede ahorrar en educación. Ni un solo euro. Ahí está el drama de los padres de Amiens. Uno entre miles… No se puede ahorrar en investigación. ¿Renunciarían al futuro que nos preparan los Patarroyo de todo el mundo? Sí podemos exigir una administración más austera, eficiente y eficaz. Y sí podríamos ‘colaborar’ según según nuestras posibilidades. ¿No lo haría la pareja que ha librado del cáncer a su bebé?

Parcheando la cultura

Magdalena Trillo | 27 de marzo de 2011 a las 11:14

La ministra de Cultura no sólo es sensible con los autores y sus dificultades para sobrevivir en la era del pirateo y las descargas ilegales. También lo es con los empresarios del toreo. Al nuevo varapalo que ha supuesto esta semana la sentencia de la Audiencia Nacional anulando el canon digital se une su cruzada para rebajar el IVA de los espectáculos taurinos. Dos proyectos que nada tienen de relación entre sí salvo la prioridad que conforman en la agenda de Sinde y la constatación que suponen sobre la debilidad y las incongruencias de la política cultural española.

El nuevo escenario de consumo digital pide a gritos un debate profundo y una reorientación de todas las medidas legislativas y políticas con las que, sin éxito alguno, el Gobierno ha ido parcheando el problema hasta ahora. Quienes defienden la Ley Sinde argumentan que no es la solución pero que es la única posible. ¿Una chapuza mejor que no hacer nada?

No se trata de invocar el gratis total, pero sí habría que advertir, por ejemplo, que no se puede cobrar por un producto digital el mismo precio que por uno impreso; que no es lo mismo robar que copiar y que la solución final no puede ser, una vez más, endosar un nuevo coste al consumidor final. Y, por mucho que presionen, habría que recordar también a las grandes compañías de telecomunicaciones, a las operadoras y a los gigantes de Internet que no pueden seguir explotando gratis los contenidos, la información, las creaciones… ajenas.

La lucha contra la piratería requiere educación, información y mucha pedagogía. Hace falta una legislación fuerte, protectora y ajustada a las nuevas realidades de producción, distribución y consumo digital, pero no se puede realizar exclusivamente desde la represión.

Como siempre, por delante de los políticos va la sociedad y la gente con sentido común… El otro día descubrí 24symbols.com, el ‘spotify’ de los libros. Una plataforma para leer y compartir libros digitales que funciona en cualquier dispositivo de lectura con conexión a Internet (eReaders, smartphones, iPad), con consumo gratuito mediante publicidad. Un ejemplo (hay muchos más) y, al mismo tiempo, una constatación de que hay soluciones que no atacan a unos para defender a otros.

Los toros no dejan de ser sinónimo de polémica… Tan difícil es llegar a un acuerdo sobre el espectáculo (¿arte?) del toreo como conciliar los intereses de autores e internautas. Publicaba esta semana Expansión que Cultura va a presentar un proyecto a Economía para rebajar al 8% el IVA de las corridas (ahora es el general del 18%). Nada que objetar si no fuera por el agravio que supondría: los editores de ebook llevan años reclamando una rebaja de la fiscalidad similar a la de las publicaciones en papel (4%) y, en el sector del mercado del arte, la situación es crítica. Los representantes de las principales asociaciones españolas de las artes visuales alertaban hace un mes en Madrid del impacto que está teniendo la crisis, reclamaban “medidas urgentes” de apoyo al sector y proponían actuaciones específicas como una moderación en los recortes presupuestarios, la puntualidad en los pagos, inversiones del 1% Cultural, una Ley de Mecenazgo con máximas desgravaciones o un IVA Cultural para el mercado del arte…

¿Nos dedicamos a colocar en una balanza los toros frente a los libros o el arte? La excepción cultural no es una opción en España, es una necesidad. Es urgente diseñar un policía cultural coherente que dé una respuesta coherente a los diferentes sectores y trate la cultura como lo que es: una fuente de riqueza y un pilar de desarrollo para los pueblos. El escenario digital no ha hecho más que recordarnos que llevamos décadas poniendo parches y tratando la cultura como una ‘maría’ de la gestión pública.