Mujeres, sexo e igualdad

Magdalena Trillo | 9 de marzo de 2009 a las 10:55

DÍA de la Mujer Trabajadora. ¿Es una prostituta una mujer trabajadora? ¿Lo son quienes comercian con su cuerpo? Lo que está claro es que nada tiene que ver la joven que acaba convirtiéndose en mercancía de las mafias con la chica sin recursos que se prostituye para sobrevivir y, mucho menos, con la Madame Bovary que hace casi dos siglos retrató Gustave Flaubert…

Y mucho menos tienen que ver todos estos perfiles con las mujeres que hoy, tras siglos de dominación y de silencios, son capaces de vivir su sexualidad sin prejuicios, sumisiones ni tabúes. ¿Viciosas y ninfómanas? Más bien mujeres que se atreven a reivindicar una nueva feminidad y hasta un nuevo erotismo

Y ello a pesar de los ‘riesgos’ que siempre supone abordar el binomio sexo-mujer por la cantidad de colectivos implicados, los frágiles límites que separan unas y otras situaciones y por las zonas de sombras que oscurecen lo que en unos casos es un derecho y en otros un problema ciudadano, una lacra social y hasta un delito punible. En este punto, ¿sería muy arriesgado decir que habría que unir a las ‘asignaturas pendientes’ de la mujer, a sus derechos y a la carrera por la igualdad, otra forma más de conciliación: la sexual?

“Las feministas debemos inventar un nuevo erotismo”. Lo decía hace unos días una empresaria sueca (está visto que en esto de las pasiones las nórdicas nos llevan ventaja) en la presentación de su libro Porno para mujeres. Erika Lusti reivindica el sexo explícito, defiende el porno y advierte sobre otra forma más de machismo: “Las chicas nunca son protagonistas, son simples herramientas, no tienen gusto ni criterio. El porno hecho por hombres transmite valores machistas, racistas y homófobos”.

Por eso, su objetivo es hacer películas en las que no existan clichés del tipo enfermera caliente, teenagers o prostitutas que van con tacones a la cama”. Quiere llevar el “buen gusto” y el estilo al porno. ¿Eso es posible?

No nos equivocamos demasiado si planteamos que la propia erradicación de la prostitución callejera, entendida como explotación y vinculada a la economía sumergida, es también una forma de luchar contra el machismo. En Lleida acaban de aprobar una ordenanza que incluye multas de hasta 3.000 euros. Barcelona ya intentó algo así hace más de dos años en el Raval y la zona del Eixample y, según la prensa local, los resultados han sido bastante positivos.

El Ayuntamiento de Granada, siguiendo estos modelos, también ha emprendido su particular cruzada contra la prostitución en la vía pública. Si todo va bien, se aprobará en unos meses y empezará a aplicarse antes del verano como un punto más de la Ordenanza de la Convivencia.

¿La polémica? Que se opta por la sanción, por ‘hacer caja’, como salida. Sin embargo, el anuncio del equipo de gobierno de destinar íntegramente todo lo que se recaude a ayudar a las prostitutas evidencia que hay una firme intención de atajar el problema y no un afán recaudatorio como se ha criticado.

Si somos capaces de ‘superar’ este punto, tal vez podamos pedir a quienes nos gobiernan, y también a la opinión pública, que se afronte con valentía el debate sobre la prostitución (libre, voluntaria y con todos los derechos y protecciones exigibles) como una profesión más. Tan digna y tan antigua como la vida misma.

Muerte en la carretera

Magdalena Trillo | 2 de marzo de 2009 a las 15:27

La muerte de Conchi sólo iba a engrosar las listas negras de fallecidos en accidente de tráfico; un número más en esas estadísticas anónimas en las que la imprudencia, el descuido o el azar marcan el fin de una historia y sólo generan el dolor justo. Sólo para quien queda huérfano, para quien ha de esconder un cuadro para olvidar una sonrisa rota, para quien se ve obligado a cambiar de casa si quiere enterrar una vida de recuerdos. Los demás, con suerte, tal vez dediquemos un minuto a pensar que es una persona, como nosotros, como nuestra familia, quien acaba de ser anulada como un simple número; un número cuya validez no es más que conformar una política de éxitos y fracasos.

La muerte de Conchi no iba ser en el periódico más que una nota breve, cuatro líneas de información para denunciar un nuevo siniestro en la carretera. Una nueva tragedia para la que hemos desarrollado hasta un lenguaje especial, frío, distante, exacto, que nos permite contar la noticia sin hacer demasiadas preguntas y sin implicarnos más de la cuenta.

Reducimos una vida a unas iniciales, una edad y una descripción del tipo “natural de Canarias” y “afincada en Lanjarón”, casada y sin hijos. En el kilómetro número tal de la Autovía de la Costa ocurrió el lamentable suceso. Fue atropellada. Ahí acabó su historia.

Hay veces en las que nos atrevemos, incluso, a especular… Se habría sentido mal y, tal vez mareada, se bajó un momento en el arcén para tomar aire. Sin saber muy bien cómo, llega la muerte. Parece fortuito. Su marido, del que se había divorciado hacía unos meses, seguía estando ahí. Pese a sus cerca de 70 años, tal vez seguía siendo ese chaval del que un día se enamoró. No puede haber espacio para el odio ni el rencor. Cuanto menos, el recuerdo y el deber de una vida compartida.

En la muerte de Conchi, seguramente fue ese ‘deber’ lo que dejó la puerta abierta al machismo. Jamás denunció. En su presunto asesinato, nada tuvo que ver la imprudencia ni el azar. El que había sido conductor de guaguas cuando vivían en Canarias la arrolló varias veces con su coche en mitad de la carretera. La mató porque era suya…

Era quien aún le hacía las tareas domésticas y seguía guisándole pese a que vivían en diferentes casas, quien accedió a acompañarle a Granada para que no fuera solo al médico. Y es justo esta persona inútil, incapaz de vivir su propia vida, quien manejaba los hilos de Concepción. El machismo ha hecho que su historia no haya quedado en un simple breve. Días de luto en su pueblo y banderas a media asta. Al menos por unos minutos, gente de aquí y de allá habrá parado un momento su vida para pensar que era una buena mujer y que no merecía ese triste final.

Pero la tiranía y la frialdad de los números se repetirá. Los titulares a cinco columnas con que se ha narrado su tragedia se olvidarán dentro de nada. Su muerte será una más en esas 121 que se contabilizaron el año pasado.

Y nosotras volveremos a confiar. Pensaremos que nuestra pareja, o la de nuestra mejor amiga, o la de la vecina con quien apenas cruzamos unas palabras, no tiene tanta sangre fría. Los machistas y los asesinos siempre son otros. Nos confiaremos y esperaremos a leer en el periódico el siguiente zarpazo de la violencia. Y seguiremos aguardando. Confiadas.

La cocina del Egopa

Magdalena Trillo | 23 de febrero de 2009 a las 12:14

LO de la Encuesta General de Opinión Pública de Andalucía cada vez es más surrealista. Ahora resulta que el PSOEadelanta al PP diez puntos en intención de voto para las próximas elecciones autonómicas. Un triunfo importante si no fuera porque no se lo creen ni los propios socialistas.

Y es que los que al final se tienen que enfrentar con los datos reales, los de las urnas, están muy preocupados. ¿La razón? Lo que había trascendido antes de que se ‘cocinara’ el estudio y se colgara en la web. En Almería y Málaga se consolidaba la ventaja del PP y en Granada, por primera vez, se le veía la oreja al lobo: el PP conseguía adelantar al PSOE aunque por muy poco.

Sin embargo, la información ‘oficial’ va en otra línea; una dirección que choca incluso con la lógica: si hace diez meses la ventaja de los socialistas era de cuatro puntos y, en la última encuesta, el PP gana dos puntos y el PSOE pierde otros dos… ¿Cómo logra el PSOE diez puntos de ventaja en Granada?

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Servicios mínimos en Educación

Magdalena Trillo | 23 de febrero de 2009 a las 12:11

DEL mismo modo que ‘despistan’ los jueces cuando incluyen entre sus reivindicaciones una subida salarial, ocurre ahora en el caso de los docentes cuando centran su rechazo al nuevo calendario escolar en que se adelante cinco días el inicio del curso.

Si hay una percepción extendida entre las familias no es otra que “lo poco que trabajan los maestros”. No se podrá generalizar y bien es cierto que cada vez tienen más complicada su labor, pero no parece que el problema sean las horas lectivas.

A los dos meses de vacaciones, se suman puentes ‘kilométricos’, acueductos y alguna que otra ‘semana blanca’ (se llame como se llame).

Tal vez se le pueda preguntar, por ejemplo, a los padres que esta semana tengan que ‘conciliar’ trabajo e hijos: paro el martes a primera hora y, para rematar la semana, fiesta el jueves, fiesta el viernes, descanso sábado y domingo y fiesta el lunes. Sin mucho correr, justo cinco días. Los mismos por los que protestan.

Abajo los que suban

Magdalena Trillo | 23 de febrero de 2009 a las 12:09

EL empresario turco Ramazan Baydan se está forrando con la fabricación del zapato Bye Bye Bush: de estar en quiebra ha pasado a vender un 500% más y ha conseguido tener eco en medio mundo sin que le cueste un euro. Desde luego, ha tenido más suerte que el periodista Muntazer Al Zaidi, que ha terminado encarcelado por lanzarle su zapatilla al ex presidente tejano mientras gritaba “¡éste es el beso de despedida de la población iraquí, perro!”. Y se ha adelantado, además, a los muchos fabricantes de zapatos que desde diversas parte del mundo reclaman la paternidad del ‘invento’.

Ser empresario parece que también es cuestión de imaginación y de golpes de suerte. Recordaba la historia del incipiente millonario turco esta mañana mientras arrancaba de una farola el teléfono de una joven (imagino) que ofrecía una estupenda rebaja por ponerte las uñas de gel… Y es que nunca se sabe dónde puede estar el negocio. Lo saben bien los empresarios de Granada cuando constatan que la crisis es terrible, que hay que buscar nuevos mercados, que hay que innovar y que hacen falta medidas “excepcionales” aunque supongan, incluso, la eliminación del gasto social.

Digo lo de “incluso” porque da verdadero miedo hablar del abaratamiento del despido y de la “restricción absoluta del gasto público que no sea productivo”. Aseguran los empresarios, los verdaderos, no esos que van de mafiosos multiplicando dividendos y viendo cómo dejan en la ruina a unos y a otros -aunque sea a costa del dinero público-, que es “imprescindible” para ser competitivos. Se podría discutir. Pero no lo voy a hacer. Y tampoco voy a cuestionar que el empresario, en momentos críticos, quiera despedir al trabajador poco productivo -al que no rinde, al militante del absentismo- sin que les cueste un ojo de la cara y quedarse con los buenos. ¡Quién no!

El problema es que no me fío. Lo mismo que, tal vez, le ocurra al Gobierno cuando da largas al debate a pesar de que hasta el gobernador del Banco de España ya se ha pronunciado a favor de la reforma laboral. Está claro que no se puede abrir la veda para unos y cerrarla para otros. Y, por supuesto, resulta una obviedad que siempre habrá quien quiera seguir sumando ceros en su cuenta corriente.

Seguramente, como advierte la patronal granadina, esos no son empresarios. Los auténticos no querrán ganar “a costa de todo”. pero ¿cómo distinguir unos de otros? Al menos que me conste, no hay ningún código ético para ser ‘buen empresario’. Como tampoco lo hay para ser un ‘buen granadino’. Y, cuando confluyen los dos perfiles, la resultante es una verdadera bomba de relojería.

Un influyente político y hombre de finanzas de la ciudad me preguntaba hace unos días si sabía cuál era el lema de la provincia. “Abajo los que suban” me confesó con cierta sorna. Lo cierto es que no dista mucho de ese otro de “a quien suba la cabeza, se le corta” que ha marcado la ‘no convivencia’ en esta tierra. Aunque me cueste, he de reconocer que cada vez encuentro más razones para justificar la negativa de un empresario amigo a que le haga una entrevista. No quiere que nadie sepa qué hace. Ni una sola foto. Ahora está abriendo mercado en Dubai. Y le va mejor que bien. Nada que no pueda ‘arreglar’ algún que otro ‘cortador de cabezas’.

El amigo de Marta

Magdalena Trillo | 15 de febrero de 2009 a las 14:26

CUATRO y media de la tarde. Una parada de autobús cualquiera. Paso en coche por delante y veo a un chaval de esos que me harían cambiar de acera. Lleva una enorme rosa roja en la mano. Nada de lazos cursis ni envoltorios caros. Pienso que tal vez la ha tomado prestada de algún jardín del vecindario. No están las cosas para gastos extra. Chaqueta de cuero, botas de militar y vaqueros ajustados. Es su imagen dura. Pero el acné del rostro le descubre. No deja de ser un joven que juega a ser mayor. Recuerdo que es el Día de San Valentín…

Llevo toda la semana saturada. Tartas de piononos en forma de corazón, ositos de peluche al vacío, tristes orquídeas atrapadas en cajas de plástico, incansables anuncios de cenas y escapadas románticas… Al menos los hoteles de la capital han podido poner el cartel de ‘todo completo’.

Reconozco que es el único día del año en que odio mi color favorito: el rojo. La culpa es de ese tal Cupido que continúa ampliando su club de fans. El consumismo mató la ilusión. Cuando era más joven me molestaba que llegara San Valentín porque no tenía a quién regalar. Ahora me cabrea hacer de corderito al servicio del marketing y de lo ‘comercialmente’ correcto.

Fue en el instituto cuando conocí la historia de ese pequeño dios del amor, ese niño alado que iba con su flecha ‘cazando’ humanos para la causa. Como el chaval de la rosa, entonces yo también jugaba a ser mayor. Y San Valentín, el Cupido de los romanos, el Eros de los griegos, el dios de los enamorados, era una forma de ‘crecer’. Parecía simpático y su historia me pareció curiosa: era el hijo de Venus y Marte, los dioses de la guerra y del amor y suponía un perfecto balance entre la pasión y la tragedia.

Sin embargo, como nos demuestra todos los días la vida, la armonía no es perfecta. A veces, sólo un segundo separa el odio del amor. Dicen de Miguel, el joven de 20 años que fue novio de Marta del Castillo, que “parecía un chico normal”. Seguro que el chaval de la chaqueta de cuero pasaría por ‘macarra’ a su lado. Pero es ese joven ‘normal’ el que admitió ayer ante la policía que había asesinado a Marta. El suceso ocurrió hace tres semanas: la joven sevillana, de diecisiete años, le dijo a su madre que iba a bajar a la calle. Alguien la había llamado. Nunca volvió. Miguel fue el último en verla. Su padre siempre sospechó. Estaba convencido de que no le convenía…

En su declaración, Miguel confesó que había mantenido una discusión con ella y que terminó golpeándole en la cabeza. Muerta la joven, su única escapatoria fue hacer desaparecer el cadáver. Llamó a un amigo para que le ayudara a arrojar el cuerpo al río Guadalquivir. Hace más de veinte días que aquello.

Se abre el semáforo y pierdo de vista al joven de la rosa. En la radio, interrumpen la programación para dar un parte informativo. Continúan rastreando el río en busca del cuerpo de Marta. Su familia está “destrozada”. Ahora hay que asumir que está muerta. Una vez más, el odio se esconde en las apariencias y da el zarpazo al amor. La tragedia llega del joven normal, el ex novio, el buen amigo, de quien tanto la ‘quería’ y tanto le hizo sufrir.

Ciudadanos con fronteras

Magdalena Trillo | 9 de febrero de 2009 a las 23:38

LOS ciudadanos han hecho el área metropolitana y estúpidas barreras administrativas lo impiden”.  Podría parecer que esta aseveración procede de un radical antimunicipalista. Nada más lejos. Me lo decía el otro día el ex alcalde Jesús Quero cuando nos sorprendíamos de las muchas cosas que tenemos en común y de lo poco que nos entienden las administraciones: somos vecinos de Ogíjares, compramos en el mismo súper, llevamos el perro al mismo veterinario, nos desplazamos a Pulianas para ir a Media Markt, recorremos media ciudad si hace falta para encontrar un buen vino y no se nos caen los anillos si hay que ir a Atarfe para asistir a buen un concierto…

 

Aunque no esté de moda, la realidad te obliga a ser cada día un poquito más “jacobino”, sobre todo, porque la famosa autonomía municipal se está convirtiendo en una rémora para nuestro bienestar…  Recuerdo la cara que se me quedó el día que fui al cine en Kinépolis y se me ocurrió coger un taxi: “Señorita, baje cincuenta metros hasta que llegue al término municipal de Granada y entonces la recojo”. ¿Perdón?

 

Hace años que vivo con la convicción de que hay un desfase tremendo entre lo que necesitamos los ciudadanos y los que nos ofrecen los ayuntamientos. E imagino que esto mismo le ocurre a los miles de ciudadanos que viven más allá del ‘territorio Torres Hurtado’… Y a la inversa. Empezando, por ejemplo, por el propio alcalde, que es vecino nuestro aunque siga votando en la capital. (Por cierto, yo también quiero. Trabajo en Granada, consumo en Granada, pago mis multas de tráfico en Granada… ¿por qué no puedo votar en la capital?)

 

Nuestros alcaldes siguen empeñados en copiarse unos a otros y ofrecer todos lo mismo. Es la carrera de la clonación. ¿Tú construyes un teatro? Pues yo también. ¿Una piscina cubierta? ¿Un polideportivo? ¿Una sala de fiestas? ¡Un momento…! ¿Para qué quiero yo un teatro en mi pueblo si luego no hay dinero y acaban enseñándonos a hacer ganchillo? Peligros acaba de inaugurar su espacio escénico por todo lo alto. Magnífico. Pero ¿cómo lo van a llenar de contenido? Basta echar un vistazo a la programación de los teatros de la capital y contar los espacios infrautilizados de la provincia para hacerse una idea… 

 

Puestos a pedir, prefiero pasar de ‘un teatro en cada pueblo’ y apuntarme a la línea del Metro: que no se quede en Armilla, que llegue a todos los municipios de la zona Sur, que vaya al aeropuerto…

Lo malo de estos planteamientos es que uno empieza y no acaba. Al menos no lo hace donde las carreteras advierten que termina la provincia de Granada. Cuando veo los líos entre Málaga y Córdoba por la Capitalidad de 2016, sólo me alegro de una cosa: de que Granada se haya mantenido al margen.

 

Porque, pensándolo bien, me apunto al Metro y también al Ave. Con la Alta Velocidad funcionando, ni siquiera me haría falta un Gran Teatro en Granada. Podría ir a la Maestranza, o al Central, o al Cervantes… Y a un partido de fútbol a la Rosaleda, a una exposición al Picasso o al Thyssen… Y todo sin salir de Andalucía. Bueno, siempre que Andalucía siga siendo Andalucía y no ese ‘reino separatista oriental’ que ahora nos quieren vender. ¿Más “qué hay de lo mío”? ¡No por favor! 

Sueldos indecentes y huelgas

Magdalena Trillo | 9 de febrero de 2009 a las 23:30

LOS ejecutivos de Wall Street se acaban de embolsar más de 18.400 millones de dólares en bonos después de provocar la quiebra del sistema financiero  y ‘contagiar’ la crisis a medio mundo. Primera reflexión: estar bien informado no siempre es una ventaja; en ocasiones como ésta, sólo produce impotencia. Una impotencia que va del cabreo a la envidia dependiendo de lo nublado que amanezca el día o del pie con que te levantes de la cama…

 

Dice Obama que es “vergonzoso” y amenaza a la banca americana con estar más vigilante: “Es necesario que Wall Street se imponga moderación, disciplina y sentido de la responsabilidad”. Buenas intenciones, pero tan ‘baldías’ como la tierra de T. S. Eliot. Antes del enojo del nuevo ‘mesías negro’, fue necesario salvar a los bancos y aprobar un plan de rescate millonario.

 

Como siempre, con el dinero de todos, especialmente, de los pobres, de quienes engordan las listas del paro, de los que ‘regalan’ su casa al banco y de quienes tienen que sacar a sus hijos del colegio de toda la vida porque no pueden pagarlo…Dice el refrán que quien la hace la paga. Pues que paguen los ‘neocon’ y devuelvan las compensaciones con que han sido ‘premiados’ por destrozar el sistema.

 

Este mismo cuento se podría aplicar a la banca y a los empresarios españoles: “No es el momento de grandes beneficios ni de salarios excesivos”. Aviso a navegantes de ZP cuando el pasado lunes se enfrentó y “sobrevivió a los leones” -como dicen los suyos- en Tengo una pregunta para usted. A renglón seguido, una aclamación popular: que se abra el grifo de una vez. Que se concedan créditos a familias y pymes.

 

¿No viven los bancos de prestar dinero? En los últimos días, la principal noticia sobre la línea ICO no ha sido otra que la campaña de publicidad que ha puesto en marcha el Gobierno. El problema es que los anuncios en la radio se oyen con la misma frecuencia que las quejas de los pequeños empresarios por el ‘bloqueo’ de bancos y cajas al solicitar las ayudas. Más que publicidad lo que haría falta es mano dura.

 

La misma que en los aeropuertos. Sobre todo si se nos ocurre pensar en los sueldazos que cobran los pilotos de Iberia y los controladores aéreos mientras los infelices usuarios pasan horas eternas tirados a la espera de un mísero vuelo. ¿Huelga? Por supuesto.

 

Pero ¿por qué siempre son los mismos? Los comandantes -el máximo rango al que puede llegar un piloto- cobran una mediade187.000 euros brutos al año, mucho más que cualquier ministro y que hasta el presidente del Gobierno. Los controladores ganan entre 80.000 y 800.000 euros y tienen ‘potestad’ para paralizar todo un país…

 

También los jueces -aunque los de Granada acaban de echarse atrás- están dispuestos a ir a la huelga. Denuncian” precariedad”  y plantean exigencias que nadie cuestiona. Ni siquiera el ministro Bermejo. Desconcierta, sin embargo, el ‘puntito’ del aumento salarial. ¿Una subida del 5% no es suficiente? En plena crisis y tal y como está el patio -hasta Zapatero, acorde con su optimismo, reconoce que “la justicia no funciona bien”-, no parece que sea una reivindicación muy popular…

 

Y para que conste que cuando hablamos de envidias y cabreos no hacemos excepciones, un último ejemplo de sueldo indecente: el de Alfredo Urdaci al servicio de El Pocero. Dice que cobra 30.000 euros netos limpios. Y por un trabajo de reconstrucción de imagen sin éxito posible.  

Manipulación, a solas con Pedro J.

Magdalena Trillo | 9 de febrero de 2009 a las 22:59

 

 

IBA a hablar del consejero Griñán. De su  fascinación por Obama y de sus recetas  contra esa crisis “inédita, imprevisible,  exasperante y cabreante” que acapara titulares,  mantiene ocupados a los políticos  y deja sin dormir a quienes de verdad la sufren: los parados.

 

Pero la foto de Soraya ha podido con la crisis. Bien lo sabe Pedro J. cuando ha optado por recurrir al cóctel fácil de sexo, imagen  y política para situarse en primer plano de la actualidad, para dar una supuesta lección a  Rajoy y dejar claro que, cuando se trata de manipular, pocas personas son capaces de tanto.

 

Por supuesto que no. ¿Lo primero? Convencer a la parlamentaria del PP para que pose de modelo  en las páginas del Magazine del domingo con una imagen “sugerente” e “íntima”.  Bien. Vestido negro vaporoso e insinuante,  hombros y escote al descubierto, peinado y  maquillaje de mujer fatal, piernas semidesnudas  y provocadoras.

 

La imagen podría describirse con los mismos adjetivos que Griñán aplicó a la crisis en su conferencia de Granada. ¿Inédita e imprevisible? Por supuesto. ¿Exasperante y cabreante? Pero no por la foto en sí  misma sino por la intrahistoria de la imagen.

 

En el almuerzo de Caja Rural al que acudió  Griñán, la foto de Soraya le robó buena parte  del protagonismo al discurso económico. Era  la comidilla en los corrillos de políticos y periodistas.  Esa misma mañana, El Mundo había  publicado en portada la polémica foto y  comenzaba el revuelo: la engatusa y luego la  traiciona. A continuación se vanagloria de  que “no se habla de otra cosa” y aprovecha, cínicamente,  para criticar al PP por sus “contradicciones”  en sexo e imagen.

 

No falta ni un solo ingrediente para ‘alimentar’ a hipócritas y machistas. De paso, echa un pulso al PP -últimamente  van demasiado por libre…- y da un  empujón a la edición del diario.  Pero lo que cabrea de la foto de la portavoz  del PP en el Congreso no tiene nada que ver  con el discurso feminista ni con los estereotipos  simplistas de la mujer que siguen recordándonos  el “trecho” -como confesó el  propio Rajoy- que aún queda por recorrer.

 

Cabrea que  se nos manipule para mayor gloria de un conspirador. ¿Es que Pedro J. no se preocupa  de su imagen? ¿Su admirado Aznar está a  salvo de críticas? En tal caso, no tendremos en  cuenta los cambios de peinado con que sorprende  cada poco tiempo, ni sus acentos exóticos,  ni sus cambiantes tonos de piel, ni el abdomen de  “tableta” del que solía presumir… 

 

Cuando las ministras del primer Gabinete de ZP posaron para Vogue al inicio de la primera  legislatura, Pedro J. abrió una cruzada contra  ellas; el mismo talante cínico que recuperó  hace unas semanas cuando su medio criticó a  Carme Chacón por acudir con chaqué a la Pascua  Militar. “La ministra en pasarela”, tituló entonces. ¿Los ministros no posan? 

 

Quería hablar de crisis y al final lo he hecho.  Aunque de otra crisis. La de principios y valores;  de credibilidad y de moral. Sólo me surge  una duda:el temor de contribuir al éxito y no al descrédito de quienes juegan a ser Dios. 

El BOE anuncia la muerte del papel

Magdalena Trillo | 9 de febrero de 2009 a las 22:48

1 de enero de 2009. Esta fecha no la había anunciado Bill Gates ni The Economist ni ninguno de los gurús de la comunicación que llevan años vaticinando la muerte del papel. Ese día, el Boletín Oficial del Estado, el diario que durante más de trescientos años ha dado carácter oficial a leyes, decretos, nombramientos, sentencias y todo tipo de informaciones de interés público, dejó de imprimirse en papel y dio el salto definitivo a la red: www.boe.es.

 

El Ministerio de Presidencia se ahorrará unos seis millones de euros con la edición electrónica (el acceso seguirá siendo gratuito) y sólo mantendrá cinco ejemplares en papel para “garantizar su conservación”. Para coleccionistas, para nostálgicos. Aunque la medida responde a la obligación de cumplir con la Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos, la desaparición del BOE impreso tiene una lectura mucho más amplia.

 

Para empezar, habría que recordar que el Boletín del Estado, bautizado así en 1934, es heredero directo de La Gazeta de Madrid. El periódico se fundó en 1661 como diario de información general pero durante el reinado de Carlos III, allá por 1762, pasó a ser impreso por la Corona convirtiéndose así en la voz de la Administración.

 

Curiosamente, el medio que inauguró en España la historia de la prensa en la web no es El Mundo ni El País ni La Vanguardia ni ninguno de los grandes diarios actuales de referencia. Es el BOE. Desde enero de 1994 se podía consultar diariamente por vía electrónica, si bien era una edición digital que no estaba disponible en la web sino que se ofrecía como servicio de pago en una red privada (Spritel).

 

En septiembre de este mismo año ya se convirtió en el primer medio español en la web. Hoy, justo quince años después de aquellos inicios, el medio que lleva siglos haciendo oficial nuestra historia se sitúa de nuevo en la vanguardia y parece ser el encargado de anunciarnos que la muerte del papel está más cerca de lo que parecía. Y con ella, probablemente, también la de las ediciones impresas de los diarios.

 

Hace un par de años, Philip Meyer auguró que sería en 2043 cuando dejarían de editarse los periódicos tradicionales… cuando el último lector hastiado tirara su ejemplar a la papelera. En todo este proceso, internet se ha satanizado como la ‘mano asesina’, como el culpable de todos los males.

 

Pero no sólo la Red está ‘ayudando’ a la desaparición del papel. Los avances tecnológicos que se han logrado en los últimos años en torno a los e-books y al desarrollo de dispositivos que reproducen sensaciones táctiles no han hecho sino allanar el camino. Y, para cerrar el círculo, un factor inesperado que acelerará el proceso: la crisis.

Mientras llega el momento de “pasar página”, que llegará, seguiremos reivindicando el olor y el tacto del papel y seguiremos manchándonos las manos de tinta saboreando las historias que cada día llegan a nuestras manos. Las de ficción y las de realidad.