Foro de alcaldes

Magdalena Trillo | 7 de junio de 2009 a las 12:59

CUANDO el próximo día 16 Torres Hurtado presida el Debate sobre el Estado la Ciudad para dar cuenta de su gestión en el ecuador del mandato, nadie podrá criticarle que no ha puesto en marcha uno de sus promesas electorales más destacadas: la convocatoria de un consejo de alcaldes que empiece a dar forma a la Granada Metropolitana. El siguiente lunes 22 de junio, a las 19.00 horas, están convocados los 24 alcaldes del Cinturón para dar forma al famoso Foro de Alcaldes; ese ‘consejo de ilustres’ que Torres Hurtado anunció cuando no llevaba ni cien días en el gobierno municipal, que rescató el pasado mes de julio al hacer balance de su primer año al frente del Ayuntamiento de la capital y que ahora retoma con hechos y no con palabras ni buenas intenciones.

¿Tarde? Al menos, con el tiempo suficiente de intentar llevarlo a la práctica en este mandato (habrá que ver en todo caso la respuesta de los regidores metropolitanos de uno y otro bando) y con la certeza de que son pocos los momentos en los que se ha vivido un clima de mayor consenso. Al ambiente de cooperación en turismo, ahora quieren sumarse los responsables de Cultura y Patrimonio y hasta Griñán desembarca en Granada con el espíritu ‘abierto’. No queda al margen ni el Cierre del Anillo.

A pie de calle, entre los fondos anticrisis ZP y el Plan de Excelencia Turística, el Ayuntamiento tiene media ciudad en obras -en estos momentos se están ejecutando más de 50 proyectos de forma simultánea en toda la ciudad- y va cumpliendo con compromisos y promesas que, dada la situación de asfixia financiera del municipio, es poco probable que hubieran visto la luz. Incluso, se puede permitir dar alas al Corpus con propuestas ‘solidarias’ dirigidas a los parados que, si bien tienen sus detractores, también tienen su público. Y, por supuesto, sus electores; que son muchos.

En este punto de la película, no parece descabellado que Torres Hurtado fije por fin su ‘salto’ al Área Metropolitana. Analizando las ‘agendas del consenso’, la de hace dos años y la de ahora, resulta sorprendente comprobar que no todo está tan estancado como parece. Es el caso del Metro (con la excepción del polémico tramo del Zaidín), del AVE, del proyecto de la Ronda Este y de los dos grandes retos planteados en Cultura: el Centro Lorca abrirá sus puertas en la primavera del próximo año y el espacio escénico ya está en manos del arquitecto. Incluso hay temas nuevos como el Milenio que, resuelto el impulso a la Universiada y el Mundobasket, se sitúan en primera línea de la negociación.

Bien es cierto que, como en cualquier agenda, hay puntos que no hay manera de tachar. Menciona el alcalde en su carta el POTAUG y los “Servicios Básicos Municipales”. Dice que deben quedar fuera de la batalla política y que “requieren del máximo consenso posible”. Nos preguntamos si tal espíritu incluye, por ejemplo, el servicio de bomberos o el apoyo al programa de vuelos low cost…

Y es que, en una reunión de 25 ‘ilustres’ -con sus respectivos y grandes egos-, no todo puede ser figurar y pedir; también habrá que escuchar y ceder. ¿Estarán preparados nuestros alcaldes? Razones hay más que suficientes. Lo dice Torres Hurtado cuando habla de mejorar la “calidad de vida de nuestros vecinos”. Empezaremos por dar un voto de confianza a todos.

Cheques psicológicos

Magdalena Trillo | 3 de mayo de 2009 a las 10:52

EL drama del paro lo sufren los desempleados, pero también quienes ‘resisten’ en sus puestos con el doble de trabajo y el salario congelado y aguardando temerosos a que un burofax o una intempestiva llamada de teléfono les sitúe al otro lado del cristal.

En la manifestación del 1 de mayo de este año, miles de granadinos han salido a las calles bajo el eslogan “frente a la crisis: empleo, inversión pública y protección social”. Está claro que ni el hambre da tregua (basta echar un vistazo a los periódicos y rastrear las continuas noticias sobre robos famélicos) ni los bancos te perdonan el pago de la hipoteca (que se lo digan al parado de Casería de Montijo que ha permanecido 23 días en ayuno sin que haya logrado ‘salvar’ su casa) ni abundan los anuncios por palabras que solucionarían la vida a las familias que ya se ven sin prestación y con todos sus miembros apuntados en las listas del INEM.

Pero nos olvidamos de la otra cara de la crisis, la que golpea calladamente. ¿Ansiedad? ¿Depresión? Es esa otra crisis que desanima y ‘bloquea’ a quienes prosiguen su vida sin mayores altibajos y que llena de ‘desesperados’ los divanes de los psicólogos. La crisis del miedo a lo que pueda pasar…

Lo saben los franceses y empiezan a saberlo las instituciones y empresas españolas. En el país vecino acaban de poner en marcha el llamado cheque-psicológico. Después del cheque-restaurante y del cheque-vacaciones, los empresarios franceses han decidido ‘premiar’ a sus trabajadores unos bonos para que puedan pagar al psiquiatra. Y parece que funciona.

En Granada, el Ayuntamiento va a obligar a todos los cargos directivos a que reciban un curso específico sobre riesgos psicosociales en el trabajo. El objetivo, como anunciaba esta semana el concejal de Personal, no es otro que conseguir que los altos funcionarios eviten las bajas laborales. Un plan de choque contra las ‘contagiosas’ depresiones. ¿Riesgos emergentes? Riesgos en todo caso capaces de echar abajo la estabilidad de cualquier empresa. Y es que, si hay una enfermedad poco controlable, esa es la del espíritu. La del alma. Tan contradictoria como imprevisible.

Frente a la crisis real, la del estómago, la del parado de la zona norte, está la subjetiva. En este grupo podríamos incluir, por ejemplo, el caso de El Güejareño. Ayuna porque no lo incluyen en el cartel taurino del Corpus. Porque el empresario no ha cumplido su palabra. Huelga de hambre por dignidad.

Y luego están los ‘Albert Casals’. .. Este chaval catalán rompe los esquemas de la crisis, de la real y de la psicológica. Un tratamiento de leucemia le salvó la vida pero le dejó sin movilidad. Hoy, sin un euro en el bolsillo, ya se ha recorrido más de 30 países en silla de ruedas y ha publicado un libro en el que relata su periplo: El mundo sobre ruedas. En su rostro, más que el llamativo pelo verdiazul, destaca su sonrisa. Imperturbable. Sincera. Le escuchas confesar que todo lo hace para ser feliz. ¡Asegura que es feliz! Y contagia…

Lo peor es que te hace pensar qué haces tú con tus crisis, y el parado de Casería de Montijo con su ayuno, y El Güejareño con su huelga de honestidad… El mundo siempre ha sido, y siempre será, de los valientes. Hasta los gorriones que sobreviven lanzándose por una pizca de pan en los chiringuitos de la playa lo saben.

Aznar superstar

Magdalena Trillo | 3 de mayo de 2009 a las 10:48

RECIBO el Plan de Reformas Urgentes contra la Crisis del PP andaluz al mismo tiempo que se produce el siempre sonoro regreso de José María Aznar. Aparece el ex presidente justo cuando España supera los 4 millones de parados. Y lo hace con una revelación: él sí sabe cómo salir de la crisis… Aunque en los últimos tiempos había evitado expresar sus opiniones por aquello de no estar ya en política, ahora hace una excepción. Entre conferencias y discursos en Harvard o Georgetown, el ex presidente ha interrumpido su intensa vida académica para escribir un libro con sus ‘recetas’ para hacer frente a la recesión.

España puede salir de la crisis es el título de la obra que publica Planeta y que ya se puede conseguir en la Casa del Libro por 21 euros. Como anticipo de la publicación, Aznar concede hoy una entrevista para un dominical en la que añora las buenas condiciones económicas en las que dejó el país (más rico que en toda su historia), asegura que con él de presidente no se hubiera producido la crisis (?), analiza el papel de su mujer en el Ayuntamiento de Madrid, da consejos a Rato, rememora conversaciones con Bush y Obama…

Tal vez sea la influencia de sus estancias americanas, con Bush ¿y con Obama?, lo que le lleva a retratarse con su perro: un cachorro labrador -negro azabache- que sus nietos han bautizado como Sam. Bo, el de la familia Obama, es un perro de agua portugués que no suelta pelo, noble y de buen temperamento. El labrador es fácil de educar, con buen carácter, nada agresivo y muy fiel.

Miro la fotografía y cada vez me convenzo más de que el parecido entre perros y amos no es una creencia; es una verdad científica como ya constató hace unos años un grupo de investigadores estadounidenses en la revista Psychological Science. Bien es cierto que, como advertían en su estudio, sólo es aplicable a los ejemplares de raza pura; “no a perros callejeros cuya apariencia revela una mezcla de diversos tipos de especies caninas…”

En el binomio Aznar-Sam, está claro que la ‘raza’ no es el problema. Sólo desentona la mirada de Rotweiller del ex presidente y una interrogante: su fidelidad. Lo digo por lo de las recetas anticrisis. Porque, si tan ‘salvadoras’ son, no se entiende que haya tardado tanto en descubrirlas al mundo. Tal vez sí a Zapatero, pero no a su sucesor Rajoy, ni su amigo Bush…

Desde luego, como campaña de marketing, ningún reproche. Con tanta fórmula mágica y tanta expectación, el libro saldrá al mercado en condiciones de arrebatarle el primer puesto en ventas a la trilogía de Stieg Larsson… Veremos.

Mientras consigo el libro (que todo en la vida hay que comprobarlo), me sumerjo en el folleto a todo color y papel couché que me llega del PP andaluz (aquí no hay crisis). Ahora es Javier Arenas quien detalla su plan de reformas para “arrimar el hombro” en esta situación “de emergencia social”. Hasta cien medidas plantean los populares dentro de áreas diversas como educación, empleo, reforma fiscal, financiación autonómica, infraestructuras…

Y aún nos falta por conocer los ‘consejos’ que -seguro- ha traído el matrimonio Sarkozy para el “no muy inteligente Zapatero“. Lástima que unos y otros hayan esperado a los 4.010.700 parados para ‘iluminarnos’ sobre cómo cerrar la Caja de Pandora.

Periodismo faldero

Magdalena Trillo | 3 de mayo de 2009 a las 10:39

ZAPEANDO de madrugada me tropiezo en el Plus con un documental sobre la periodista Helen Thomas, reportera inquisitiva, molesta e irreverente que a sus casi 90 años sigue golpeando al poder demostrando por qué la llaman la primera dama de la prensa estadounidense.

La protagonista de Thank you Mr President, clásica fórmula con que cerraba sus intervenciones en la Casa Blanca, ha cubierto como corresponsal de la UPI nueve mandatos presidenciales, de John F. Kennedy a George Bush, sin que hayan conseguido ‘tocar’ ni su integridad ni sus convicciones.

Hoy sigue en activo como columnista del grupo Hearst “cumpliendo con el trabajo más divertido e interesante del mundo”. “¿Por qué debería jubilarme? Soy una privilegiada, una testigo ocular de la historia. No podría hacer nada mejor con mi tiempo”, confesaba en una reciente entrevista.

Seis décadas después y a miles de kilómetros, es imposible no sentir la tensión de sus preguntas y el sudor en la frente de los presidentes. Los acribilla sin concesiones, sin medias palabras. El escándalo del Watergate, Bahía Cochinos, los misiles de Cuba, el caso Lewinski, la guerra de Iraq…

Tras el 11-S, la legendaria periodista acusó a sus colegas de haber defraudado al país. “Nuestra arma es el escepticismo. Observar todo y hacer las preguntas correctas. Cuando algo huele mal, deberíamos ser los primeros en alertar al público. Pero tenían miedo de que les cuestionaran la falta de patriotismo. Dejaron de preguntar y se convirtieron en perros falderos”.

Con Bush todos bajamos demasiado la guardia. En el documental, vemos a Helen Thomas cuestionarle por no respetar la separación entre Iglesia y Estado y, como una auténtica pesadilla, la vemos destrozar todas sus ‘no razones’ para invadir Iraq: “Su decisión causó la muerte de miles de estadounidenses e iraquíes.

Todas las razones dadas, públicamente al menos, resultaron ser falsas. ¿Por qué realmente quiso ir a esta guerra?”. Al lado, la intervención de una joven reportera nos devuelve a la realidad: “Señor presidente, ¿cómo orientaría usted su fe en estos momentos; cree que deberíamos rezar?”.

Helen Thomas va a llevar razón. Se nos ha olvidado preguntar. Se nos ha olvidado hacer nuestro trabajo. Unas veces por pereza, por hartazgo, por agotamiento… Otras veces por incompetencia, por no ofender a una fuente, por no sentirnos expuestos… En ocasiones, y es lo más terrible de todo, callamos para no entorpecer un negocio, como contrapartida de tal acuerdo… En el camino, vamos perdiendo nuestra credibilidad como periodistas y nuestra dignidad como personas.

Hoy, cuando ya ha perdido su privilegiado sitio en la Casa Blanca, Helen Thomas asegura que tiene la voz alta, lo suficiente para que no la hagan callar… Me acordaba de ella hace unos días cuando Darío Fo recogía el Premio a la Cooperación Internacional de CajaGranada haciendo lo que más le gusta: mortificando, fustigando al poder.

Tal vez debiéramos leer más al dramaturgo italiano, levantar menos actas de las ruedas de prensa y militar más en su “nunca hay que callarse”. Como dijo Fernández de la Vega, “sábete Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro”.

Cultura, en misa y repicando

Magdalena Trillo | 12 de abril de 2009 a las 10:43

PEDRO Benzal se ha propuesto ser el ‘guardián’ de la cultura y el patrimonio de Granada a golpe de sanciones y advertencias. Lo primero lo aplica al Ayuntamiento por “dejación de funciones” y lo explica (habrá que ver si lo justifica) la política; lo segundo va dirigido a las cofradías en un incomprensible intento de evitar que procesionen tallas originales y sólo produce perplejidad.

¿Se plantea eliminar el valor artístico e histórico de la Semana Santa granadina? ¿De la andaluza? ¿Recorrer las calles con esculturas de plástico sobre estructuras de ruedas? Seamos claros: si la defensa de una dudosa “seña de identidad” como los chiringuitos ha abierto un debate nacional, un mínimo intento de ‘tocar’ el mundo cofrade sería capaz de ‘enterrar’ (políticamente) a cualquiera… Sin olvidar que la Semana Santa (más la turística que la religiosa) interesa a todos; más aún cuando los negocios flaquean con la crisis…

Alegaba Cultura que los Cristos del Perdón y del Silencio (de Siloé y Mora) se habían restaurado hacía poco (a iniciativa de las cofradías) y se guardaba el derecho de enviar inspectores para comprobar su estado (¿insinuaba entonces que las hermandades no cuidan su patrimonio?).

Aun entendiendo tales ‘amenazas’ como un exceso de celo de la Delegación, resulta extraño que las precauciones se apliquen unas tallas y se ‘olviden’ las decenas de esculturas históricas que procesionan todos los años en Granada y Andalucía (Benlliure, Martínez Montañés, Juan de Mesa…) con todas las garantías por parte de las hermandades (ayer mismo se suspendió la salida del Silencio en la Passio por elriesgo de lluvia).

Por otro lado, si extendemos el asunto al debate réplica-original, bastaría con recordar la intensa polémica que se suscitó en la ciudad sobre la Fuente de los Leones. ¿El final? Que pronto volverán a lucir las piezas originales…

Puestos a preservar el patrimonio, no estaría de más que Cultura interviniera para que la iglesia de San Juan de los Reyes estuviera abierta al público; más aún después de la inversión millonaria que realizó la Junta en su reforma (con premio Europa Nostra incluido). Y tampoco estaría mal que alguien nos explicara por qué el edificio de La Curia se recuperó con dinero público y es ‘territorio’ del Arzobispado.

Lo de la Abadía del Sacromonte sería para escribir un libro. Ni se restaura el monasterio ni se facilita el acceso a uno de los legados eclesiásticos más impresionantes de nuestra historia. Llevo años oyendo hablar de un plan director que nadie ha visto. Dice el abad que pronto habrá noticias. Que aún no puede hablar, pero que habrá novedades… Bien, esperemos.

¿Decíamos preservar? También Cultura podría mediar para que el legado Guerrero permanezca en Granada. Si, como alega la Diputación, todo ha sido un “malentendido”, se agradecería cierta mediación, ahora sí, por el bien de todos. En otros tiempos, cuando la institución provincial planteó la cesión del monasterio de San Juan de Dios a la orden, la Junta estuvo dispuesta a pelear. Pero entonces hubo ‘cadáveres’ en el camino…

No dejo de acordarme de la maleta de piel de cerdo en que los padres de Lorca sacaron el legado del poeta. Releo las memorias de Fernández Montesinos y procuro convencerme de que todo aquello ocurrió porque eran otros tiempos… O no.

La brecha de Víznar tal vez no quepa en una maleta, pero nadie nos asegura que no termine envuelta en piel de cerdo camino a Madrid. Mientras, unos y otros podemos seguir mirando hacia otro lado. El Reina Sofía lo agradecerá.

Por un trozo de pan

Magdalena Trillo | 10 de abril de 2009 a las 10:09

E SCENARIO 1: todos somos mendigos en potencia… Avenida Constitución. Rondando los 20. Un bebé en un carrito y un: Disculpe, ¿me da un euro para coger el autobús? Horas más tarde se unía al grupo que cada noche rastrea los contenedores de la ciudad en busca de algo de comida. En su caso es por necesidad, pero en muchos otros se ‘bucea’ por convicción.

Son los Freegan. Es un movimiento social que ha surgido a la sombra de la crisis y que se está extendiendo por los países ricos. La sede está en Nueva York y su filosofía es sencilla: no al materialismo y sí a la conciencia social. Aseguran que es posible vivir con las miles de toneladas de comida que despilfarramos todos los días. La realidad es que, por una u otra razón, nadie está a salvo de verse en la puerta de atrás de un súper…

Escenario 2: todos somos delincuentes en potencia… Esquina de Duende en Carril del Picón. Cercana a los 50. Bien vestida y maquillada. Un cigarro en la mano y una pregunta: ¿Me da algo para comer? Cien metros más adelante, la observo en un súper escondiendo en el bolso un paquete de embutido y una barra de pan.

¿Se podría calcular cuánta hambre hay que pasar para cambiar una amable petición de limosna por el saqueo? ¿En cuánto tiempo la necesidad te convierte en criminal? Los llaman robos famélicos. Y empiezan a ser el día a día en los barrios de Granada. Lo confiesa la Policía, lo advierten las asociaciones de vecinos y lo viven quienes ya no pueden ocultar su pobreza tras una ventana con un hilo de luz.

En el Banco de Alimentos la situación de colapso es inminente y en los comedores sociales de toda la provincia es imposible responder a la creciente demanda. En las colas del paro comparten historias los parados de larga duración con los jóvenes “mejor preparados de la historia”, las señoras de 45 que descubren lo que significa ser demandante de empleo y quienes rozan la desesperación contando los días que faltan para perder la prestación.

El Defensor del Pueblo lo decía hace una semana cuando pedía “ayudas temporales” para las miles de familias que, en un par de meses, vivirán una situación “dramática” cuando finalicen el cobro del desempleo y sigan sin trabajo: “Hay que salir al rescate de los parados”.

Los datos de marzo no han dado ningún respiro. Por primera vez desde hace 16 años sube la estadística en uno de los meses de mayor generación de empleo del año. Y Granada no es una excepción: 2.013 nuevos parados. Tampoco ‘ayuda’ el ministro Solbes cuando reconocía que la economía española aún no ha tocado fondo y avalaba las pesimistas previsiones del Banco de España: una caída del PIB del 3% en 2009 y del 1% en 2010…

La única esperanza llegaba desde Londres cuando el G-20 anuncia un billón extra de dólares para luchar contra la crisis. Un nuevo Plan Marshall… Pero la realidad nos lleva a ser escépticos y preguntarnos si ocurrirá como con las líneas ICO y buena parte de las medidas anticrisis: magnífico sobre el papel e inexistente en la calle. El pasado jueves lo denunciaba la Mesa de la Construcción que acaba de constituirse en Granada: hace falta más dinero y menos burocracia. Acabar con la “espiral del pánico”.

Escenario 3: hoy es Viernes Santo; confiemos. Hagamos un esfuerzo por ‘creer’… Los contenedores de basura no se moverán.

‘Voyeurismo’ social y reality show

Magdalena Trillo | 1 de abril de 2009 a las 17:33

SÓLO una muerte prematura y traicionera es capaz de convertir en mártir a uno de los ‘productos’ más odiados de la telerrealidad. Así ha sido durante siglos cuando ha hecho ‘buenos’ a dictadores, criminales y asesinos y cuando ha convertido en ídolos a crápulas, vividores y personajes de la farándula. Ahora sucede sin que la pátina del tiempo nos iguale a todos y se nos perdone todo.  Aunque con nuevos actores en el tablero de juego: los medios de comunicación a golpe de manipulación y espectáculo y la opinión pública en forma de audiencia ‘justiciera’.

Durante cerca de siete años, la prensa amarilla y la audiencia de Reino Unido han crucificado a la joven Jade Goody por su participación en el Gran Hermano británico. Como muestra, un fragmento de un editorial de The Sun llamándola “vil cerda ignorante, abusiva y racista, consumida por la envidia”.

Jade Goody, de 27 años y madre de dos hijos de 5 y 4 años, falleció el pasado domingo en su casa de Essex como una auténtica heroína. Ya hay quien la compara con Lady Di y la llaman la ‘princesa’ de los barrios marginales… Su historia empezó a cambiar el pasado verano cuando hizo público que sufría un cáncer de útero terminal y puso en marcha un nuevo show que ahora amenaza con sobrevivirla en forma de película: vendió su enfermedad, vendió su boda con un recluso, vendió su muerte.

Ha sido la crónica de una muerte anunciada. Y ha sido más que rentable: las millonarias exclusivas que concedió le han permitido dejar un legado de más de 4 millones a sus hijos y, en estos momentos, su agente prepara un funeral mediático que seguirá haciendo sonar la caja registradora… Hasta el primer ministro Gordon Brown se ha sumado al duelo.

Como en las películas de Bollywood, la historia de Jade Goody es una de esas en las que el bien siempre triunfa sobre el mal. En este caso, con el ‘plus’ del morbo que produce la muerte y con la incertidumbre de la doble moralidad: ¿Qué diferencia hay entre una joven que vende su agonía a la televisión por sus hijos y la que se prostituye para comer? ¿Una es una mártir y la otra una pecadora? ¿Qué diferencia habría entre el comercio virtual de la vida y el comercio carnal?

Me pregunto qué hubiera ocurrido con las Jade Goody del mundo si, después de prostituir su vida, alguien hubiera decidido seguir el show, al otro lado de las cámaras, ejecutando aquello de “matemos a la cerda ignorante”.

Trece millones de personas forman parte en España de comunidades virtuales como Facebook, Tuenti y MySpace que no hacen sino abrir nuevos escenarios a la telerrealidad. Ya hablan de la ‘extimidad’, un palabro que los expertos reinterpretan de Jacques Lacan y que viene a mostrar ese creciente fenómeno de “hacer externa la intimidad”. El caso de Marta en las redes sociales (la Policía terminó cerrando su perfil en Tuenti) y el de la ‘gran hermana’ británica son sólo un ejemplo.

El ‘voyeurismo’ social es como la droga. Siempre queremos más. Activa o pasivamente, todos participamos: unos se venden, otros hacen negocio y la mayoría toleramos. Cuando nació Gran Hermano el revuelo fue tremendo. Hoy es insignificante. Una rutina más. ¿Hasta dónde habrá que subir la dosis para seguir ‘enganchados’? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a vender nuestras emociones, nuestras vidas, nuestra intimidad?

Semana Santa de lazos blancos

Magdalena Trillo | 22 de marzo de 2009 a las 22:08

MI desconfianza en la Iglesia, en el sistema de los ‘hombres de fe’, empezó el día que me hablaron de la bula. Cursaba entonces EGB y no tenía más opción que ir a clase de Religión. Recuerdo a una señora más bien antipática, de esas que van por la calle enfadada con el mundo, hablar de un histórico documento sellado en plomo que firmaba el propio Papa y que, en la práctica, servía para que la Iglesia pudiera imponer sus propias normas; para predicar una cosa, hacer otra y de paso castigar a los ‘herejes’ con el fuego eterno…

Cierto es que mi verdadero problema era otro: ¿cómo era posible que los ricos pagaran una bula cuando llegaba la Semana Santa y pudieran comer carne? ¡Penitencia para los pobres y placer para los ricos! Y yo, mientras tanto, de ‘camino’ al infierno cada vez que me olvidaba la dichosa prohibición y me zampaba un poquito de salchichón o un trocito de relleno. Cuando me daba cuenta, no sabía si pincharme alfileres o ponerme piedrecitas en el zapato.

Aunque resulte extraño, los otros dos ‘culpables’ de mi pobre ‘idilio’ con la Iglesia son mi abuela y mi profesor de Filosofía. La primera, por ‘fiel': ¿cómo podía tener un hermoso cuadro de Juan Pablo II y ni una sola fotografía de sus nietos? ¡Eso es devoción!

Lo de mi profesor de COU, el párroco del pueblo, es capítulo aparte. Para sacar sobresaliente había que hacerse voluntario y dar clase de Catecismo a los niños (‘perdidos’) que iban a hacer la Primera Comunión; a los chicos -que la Iglesia no se escapa del machismo- les tocaba recoger las aceitunas de las fincas del párroco para cumplir con la prestación social sustitutoria… ¿Obra social? Lo de los curas-terratenientes no tiene explicación.

La única excepción la hago en Semana Santa. Y como el caso de Rosa Aguilar es único e irrepetible (eso de ser de IU, creyente y hermana de la Virgen de los Dolores parece la Santísima Trinidad), reconozco que me inserto entre los ‘fascinados’ por el espectáculo, el arte en las calles, el olor a incienso y la música de las marchas de procesión.

Por eso este año me tiene desconcertada la campaña de lazos blancos contra el aborto. La movilización no ha hecho más que empezar y, mañana mismo, la Federación de Cofradías de Granada acordará si se suma.

Por más que lo pienso no entiendo por qué la Iglesia se empeña en perder ‘clientes’. Lo hace Benedicto XVI cuando se opone al uso del preservativo para frenar el sida y lo hace la Conferencia Episcopal cuando se gasta 250.000 euros en una campaña contra el aborto tan falsa y tramposa como los carteles del lince que están colgando por media España.

Luego, en el púlpito, a pedir a los fieles que colaboren con la ‘causa’… que la crisis nos afecta a todos. No lo pongo en duda, pero unos tienen los estómagos vacíos y otros el espíritu.

Sólo me queda una gran incógnita: ver si la razón de que la Iglesia esté tan enferma está relacionada con la barriga. Dice Jean-Marie Bourre en Comer bien: verdaderos y falsos peligros que la alimentación afecta al peso de nuestro cerebro, a la cantidad de neuronas , al número de conexiones…

Santi Santamaría hace su interpretación: ¿Comer mal nos hace tontos? Si echamos la vista atrás, está claro que el problema del clero no está en la comida. Ni tampoco en la vigilia. ¿Será entonces un asunto del alma?

Los efectos colaterales de la igualdad

Magdalena Trillo | 15 de marzo de 2009 a las 13:12

COMENZARÉ con dos aclaraciones para evitar que las feministas radicales me ‘lapiden’ en la plaza pública: no soy machista y me encantaría no tener que trabajar 53 días más que un hombre para conseguir el mismo salario. Por razones obvias -y claramente egoístas-, estoy a favor de la igualdad entre hombres y mujeres.

Mucho más en cuestiones esenciales como la equiparación laboral y el desarrollo de políticas que rompan el techo de cristal y faciliten el acceso a puestos de dirección y toma de decisiones. Y lo cierto es que sería casi un sueño pensar en la posibilidad de erradicar las actitudes de prepotencia y superioridad en el día a día; en esas pequeñas cosas en las que lo más banal suele ser lo más humillante…

Un ejemplo. Ocurrió la semana pasada. Llega un señor al periódico y habla con una redactora para ver si se podía publicar un relato que había escrito sobre la segunda Guerra Mundial. Cuando le explica que en estos momentos no tenemos ninguna sección en la que pudiera encajar un texto de ficción, el señor se ofende y le dice que si en Granada Hoy no hay un hombre que decida…

A partir de aquí, mi verdadera preocupación: los efectos indeseados de las políticas de igualdad en época de crisis. Aunque los empresarios se cuidan mucho de no decirlo en público, no son pocos los que ya están pensando en limitar la contratación de mujeres para evitar las consecuencias del ‘blindaje’.

Basta echar un vistazo a los foros sobre despidos de mujeres embarazadas para hacerse una idea. Y lo curioso es que la mayoría de las quejas provienen de empresarios asfixiados ante situaciones extremas.

Un caso real de un usuario que se identifica como Toni: “Despedimos a una trabajadora por incompetente. Nos comunica en conciliacion que está embarazada y nuestro abogado nos dice que debemos readmitirla porque ella dice que la empresa conocía su estado. Está readmitida y con un expediente de más de 20 partes de baja por contingencias comunes. Nosotros seguimos pagando y esta mujer cobrando y no produciendo. ¿Quién es la víctima?”.

Pues con la sentencia del Supremo de esta semana, la protección es aún mayor: todo despido es nulo aún si la empresa no conocía el estado de gestión. ¿Es un avance? Tengo mis dudas. ¿No hablamos las feministas de valorar el talento? ¿No buscamos la igualdad porque defendemos nuestra capacidad? ¿Por qué no competimos de verdad en igualdad?

Otro caso real: un pequeño supermercado de mi barrio va a aplicar un ERE. De cuatro cajeras quedarán dos: la eficiente va a la calle y la incompetente mantendrá su trabajo porque está embarazada. Su marido tiene un ‘puestazo’ y no le hace falta el dinero, pero dice que se aburre. Una de las que perderán su trabajo tiene tres hijos estudiando y su marido acaba de quedarse en paro.

Esta misma situación se reproduce en decenas de empresas. Con embarazadas y con mujeres que recurren a la reducción de jornada. En la mayoría de los casos seguro que está justificado, pero qué ocurre si nos encontramos que expertas en absentismo, con estrategas del escaqueo, con incompetentes… ¿Ésta es la justicia por la que estamos luchando? ¿Discriminación positiva para quién?

Mujeres, sexo e igualdad

Magdalena Trillo | 9 de marzo de 2009 a las 10:55

DÍA de la Mujer Trabajadora. ¿Es una prostituta una mujer trabajadora? ¿Lo son quienes comercian con su cuerpo? Lo que está claro es que nada tiene que ver la joven que acaba convirtiéndose en mercancía de las mafias con la chica sin recursos que se prostituye para sobrevivir y, mucho menos, con la Madame Bovary que hace casi dos siglos retrató Gustave Flaubert…

Y mucho menos tienen que ver todos estos perfiles con las mujeres que hoy, tras siglos de dominación y de silencios, son capaces de vivir su sexualidad sin prejuicios, sumisiones ni tabúes. ¿Viciosas y ninfómanas? Más bien mujeres que se atreven a reivindicar una nueva feminidad y hasta un nuevo erotismo

Y ello a pesar de los ‘riesgos’ que siempre supone abordar el binomio sexo-mujer por la cantidad de colectivos implicados, los frágiles límites que separan unas y otras situaciones y por las zonas de sombras que oscurecen lo que en unos casos es un derecho y en otros un problema ciudadano, una lacra social y hasta un delito punible. En este punto, ¿sería muy arriesgado decir que habría que unir a las ‘asignaturas pendientes’ de la mujer, a sus derechos y a la carrera por la igualdad, otra forma más de conciliación: la sexual?

“Las feministas debemos inventar un nuevo erotismo”. Lo decía hace unos días una empresaria sueca (está visto que en esto de las pasiones las nórdicas nos llevan ventaja) en la presentación de su libro Porno para mujeres. Erika Lusti reivindica el sexo explícito, defiende el porno y advierte sobre otra forma más de machismo: “Las chicas nunca son protagonistas, son simples herramientas, no tienen gusto ni criterio. El porno hecho por hombres transmite valores machistas, racistas y homófobos”.

Por eso, su objetivo es hacer películas en las que no existan clichés del tipo enfermera caliente, teenagers o prostitutas que van con tacones a la cama”. Quiere llevar el “buen gusto” y el estilo al porno. ¿Eso es posible?

No nos equivocamos demasiado si planteamos que la propia erradicación de la prostitución callejera, entendida como explotación y vinculada a la economía sumergida, es también una forma de luchar contra el machismo. En Lleida acaban de aprobar una ordenanza que incluye multas de hasta 3.000 euros. Barcelona ya intentó algo así hace más de dos años en el Raval y la zona del Eixample y, según la prensa local, los resultados han sido bastante positivos.

El Ayuntamiento de Granada, siguiendo estos modelos, también ha emprendido su particular cruzada contra la prostitución en la vía pública. Si todo va bien, se aprobará en unos meses y empezará a aplicarse antes del verano como un punto más de la Ordenanza de la Convivencia.

¿La polémica? Que se opta por la sanción, por ‘hacer caja’, como salida. Sin embargo, el anuncio del equipo de gobierno de destinar íntegramente todo lo que se recaude a ayudar a las prostitutas evidencia que hay una firme intención de atajar el problema y no un afán recaudatorio como se ha criticado.

Si somos capaces de ‘superar’ este punto, tal vez podamos pedir a quienes nos gobiernan, y también a la opinión pública, que se afronte con valentía el debate sobre la prostitución (libre, voluntaria y con todos los derechos y protecciones exigibles) como una profesión más. Tan digna y tan antigua como la vida misma.