Mare Nostrum

Magdalena Trillo | 25 de septiembre de 2010 a las 21:18

QUIÉN no firmaría hoy el acuerdo laboral de CajaGranada? Prejubilaciones voluntarias y traslados incentivados. Sesenta días por año trabajado (no 33) y entre el 85 y el 95% del salario. Ayudas al alquiler de 800 euros, pago del kilometraje si hay desplazamiento, “flexibilidad horaria” y, entre otras muchas ‘conquistas’, excedencias remuneradas para conciliar vida familiar y laboral.

El horizonte que se dibuja hoy para un trabajador de mediana edad en España (suponiendo que no esté en la lista negra del paro) es currar más años para cobrar una pensión más baja.

Los mercados siguen imponiendo sus recetas y los sindicatos llaman a la huelga contra una reforma laboral que ha cabreado a los empresarios por “insuficiente”, a los ciudadanos por “regresiva”, al PP porque sí (no hacen falta razones aunque hayan presentado 70 enmiendas) y al resto de partidos porque llega tarde y mal y no servirá para crear empleo.

La escalada del desempleo es insostenible y el sistema público de pensiones también: cada vez hay menos cotizantes por pensionista, la esperanza de vida aumenta y los nacimientos siguen a la baja. La caja se rompe. Y no hace falta estudiar macroeconomía para saber que, si dejamos de ingresar en la hucha, llegará un día en que la encontremos vacía.

Conclusión: “hay que actuar ya”, del mismo modo que es urgente transformar las políticas activas de empleo y terminar de definir un nuevo mapa financiero.

En este último punto se inserta la ‘fusión fría’ de CajaGranada; una alianza que el propio Banco de España ha definido como “modélica”. UGT calcula que en los próximos años “desaparecerán” 30.000 empleos en todo el país por el reajuste del sector financiero. En Mare Nostrum no habrá ni un solo despido.

CCOO también ha reconocido estos días que el pacto laboral alcanzado es el “mejor acuerdo” que se ha firmado hasta ahora “en ningún sitio”. Probablemente lo sea. Y, sin ninguna duda, es una de las claves del respaldo sin fisuras con que las asambleas de CajaGranada, Caja Murcia, Caixa Penedés y Sa Nostra refrendaron el jueves su integración.

El nuevo grupo empezará a operar en 2011 respetando la personalidad jurídica, la marca, la lealtad territorial y el negocio minorista de cada entidad y manteniendo independientes tanto los órganos de gobierno como su obra social. Nace la sexta caja española por volumen de activos (más de 73.000 millones) con el horizonte de aumentar en cinco años los resultados globales en más de un 30% (hasta los 600 millones), superar los 82.000 millones en activos y lograr un ‘core capital’ superior al 8% en 2015.

Un plan ambicioso. Basta apuntar, por ejemplo, que entre los requisitos consensuados el pasado domingo con la reforma Basilea III se fijan unas reservas de capital del 7% hasta 2019. Bancos y cajas se ‘vacunan’ para evitar contagios a lo ‘Lehman Brothers’ y a los ciudadanos nos darán un respiro: los gobiernos no tendrán que salvar a los especuladores con nuestros impuestos.

También se introduce una ‘atractiva’ penalización: si no cumplen ratios, no podrán repartir dividendos… No es el caso de Mare Nostrum. A falta de que el SIP sea aprobado por la Junta, el Ministerio y el Banco de España, el mensaje de la operación es contundente: se creará un grupo más sólido, más grande y más eficiente.

Quedan, sin embargo, algunas preguntas en el aire: si después de todos los ajustes, incluida la reforma de la Ley de Cajas, el sector financiero beneficiará a familias y empresas o les dará la espalda. Si el grifo seguirá cerrado y si bancos y cajas no caerán en la tentación de aprovechar las nuevas reglas del juego para repercutir mayores precios a sus clientes… Si, con la victoria del neoliberalismo, aún habrá espacio para la obra social de las cajas y para la banca ética.

In memoriam

Magdalena Trillo | 14 de septiembre de 2010 a las 18:17

“Cuando pinto me siento como un combatiente de la resistencia buscando libertad ”. “En un plano simbólico, incluso espiritual, el arco o el óvulo significa refugio, promesa de protección, amparo”.  El “combatiente” es José Guerrero. Con estas palabras describió en 1972 uno de los lienzos de su serie Solitarios. Quien habla de su búsqueda de “amparo” y “protección” es María Dolores Jiménez Blanco. Ilustra con esta reflexión la fascinación del pintor granadino por las líneas paralelas de las cerillas. Por el orden y el ritmo. Persiguiendo, atrapando, los rayos de luz que llevan de la oscuridad a la claridad.

El legado de José Guerrero saldrá de Granada esta semana. Solitario y desamparado. Con el silencio cómplice de todas las administraciones. En dos días se ha zanjado una negociación de tres años. Una rueda de prensa y un ultimátum han sido suficientes. Izquierda Unida ya tiene una página con la que engrosar la historia de despropósitos de esta ciudad y con la que culminar su paso por el gobierno de la Diputación: el certificado de defunción del Centro Guerrero (13 de junio de 2000-15 de septiembre de 2010).

Ha hecho el trabajo sucio. María Asunción Pérez Cotarelo compareció ante los medios con cara de víctima. “La Diputación no puede ceder más”, sentenció. En frente, ya saben, unos artistas elitistas e intransigentes. “La aristocracia”, evitó decir. Pero por principios, esos que ya nadie traiciona, debió haber presentado su dimisión.

Juan Vida pedía hace unos días“explicaciones”. Se preguntaba por las posturas de unos y otros. ¿Dinero, reparto de poder, representatividad? Planteaba si la letra del contrato era demasiado pequeña… No hay acuerdo cuando no hay voluntad. Esta ha sido la historia de un matrimonio en decadencia. Primero fueron los roces y las desavenencias, luego llegó la incomprensión y ahora estamos asistiendo a la ruptura. No hay más caminos.

Y es honesto, hasta legítimo, terminar lo que se ha quebrado. Lo dicen los propios herederos cuando reconocen que la posibilidad de acuerdo queda “de momento” excluida, aunque dejan la puerta abierta (no a esta Diputación, pero sí a otras instituciones) para que el legado del pintor permanezca en Granada.

Por eso tenemos que seguir pidiendo explicaciones. ¿Dónde están los garantes de la cultura y el patrimonio? Los que pueden (deben) intervenir y mediar. ¿Dejaría la Junta que Málaga perdiera el legado de Picasso? ¿Permitiría la Generalitat que Barcelona se quedara sin la obra de Tàpies? ¿Se imaginan qué ocurriría en Euskadi si salieran la esculturas de Chillida?

Al día siguiente de conocer la respuesta de la familia al escrito de la Diputación (¿es posible otra respuesta a un ultimátum?), cogí el autobús para despedirme de Guerrero. Tardé cinco minutos en llegar. No tuve que hacer colas ni pagar entrada porque ‘celebramos’ su décimo aniversario. Me deslicé por los fondos de su color puro, me llené de energía con sus ‘penitentes’, me dejé perder por los enormes campos de azules, negros y amarillos. La apoteosis del color de José Guerrero… Compré varios libros y los traje a casa pensando que, seguramente, la próxima vez que quiera ver un Guerrero tenga que montarme en un avión y hacer miles de kilómetros.

A pesar de la miopía de algunos, el Centro Guerrero se había convertido en uno de los museos de arte contemporáneo con más prestigio del panorama nacional. Ahora tocará empezar de cero. Y no nos equivoquemos, el Centro Guerrero es la obra de Guerrero, su legado, la gestión que se ha llevado a cabo en la última década. El Centro Guerrero no es el edificio de la calle Oficios. El edificio es un (magnífico) continente que llenar de arte o sumir en la mediocridad.

Pero en Granada no pasa nada. Hoy iremos todos a Fray Leopoldo y celebraremos sus milagros en una ciudad que se muere de granadinismo.

Centro Lorca: acuerdo con atajos

Magdalena Trillo | 5 de septiembre de 2010 a las 10:15

LO de pagar a escote el sobrecoste del Centro Lorca queda bien en el discurso político ante la opinión pública, pero es complicado sostenerlo en el papel si se tiene en cuenta la representación (poder, control y capacidad de decisión) que las diferentes administraciones han tenido (y sobre todo tendrán) el día después de la apertura del edificio.

Sólo así se entiende que el Consorcio, que se reunió esta semana en Granada para desbloquear la finalización del proyecto, concluyera su primer cónclave tras el periodo estival decidiendo conformar una comisión técnica y fijando el plazo de un mes para definir las aportaciones exactas de cada institución.

Con esta salvedad, podríamos calcular que el centro que se está levantando en La Romanilla estará terminado para final de año y, con algo de suerte, funcionando en la primavera de 2011 (mejor que en junio como algunos temen). En todos los casos, no serían malas fechas para culminar, después de tres décadas de desencuentros, el retorno del legado de Lorca a Granada.

Los políticos se han puesto de acuerdo en terminar el proyecto. Por obvio que resulte, no deja de ser importante. A pocos meses de las municipales, el alcance del pacto del jueves resulta tan simbólico como efectivo.

En primer lugar, porque se ha renunciado a su utilización política (recordemos el despliegue del PP de hace unas semanas a las puertas del edificio) y se ha entendido que es una de las iniciativas que deben quedar fuera de la campaña electoral.

En segundo lugar, porque la Diputación ha dado un paso adelante y está dispuesta (confiaremos en que no se eche atrás) a rascarse el bolsillo para financiar el gasto extra de un proyecto que se ha venido soportando desde el Ayuntamiento, la Junta y el Ministerio. Recordemos que, hasta ahora, la postura de la institución provincial ha sido de cara a la galería: recelosa, más protocolaria que ejecutiva y manteniendo siempre independiente su ‘territorio’ lorquiano en Fuente Vaqueros.

En el caso del Ayuntamiento, y conociendo la crítica situación financiera de la capital, a nadie hubiera extrañado que hubiera decidido plantarse situando el proyecto en el centro de la confrontación.

Para Torres Hurtado, sin embargo, hubiera sido un coste inasumible ocupar ahora una posición de bloqueo cuando se trata de uno de los proyectos que más ha peleado personalmente (no olvidemos su foto de 2004, con Laura García-Lorca y José María Aznar acordando la construcción del centro), cuando ha constituido uno de los ejes de su política cultural y cuando será, sin lugar a dudas, uno de los grandes logros que pondrá sobre la mesa el próximo mes de mayo de cara a su reelección.

Parece que fue el propio alcalde quien planteó la solución: señores, pidamos un crédito para sufragar los 3,5 millones de euros que faltan y que cada uno afronte su parte en función de su futura representación en el Consejo Rector.

Es la otra historia la complicada. La que sigue en el aire. Falta saber si habrá acuerdo, y en qué términos, para sostener el funcionamiento del centro. En este tema, que se deberá abordar en estos meses, se ha pasado siempre de puntillas.

Aunque la dimensión del programa inaugural está más que garantizada (y confiemos en que la demora en los plazos no afecte a los encargos), nada se sabe del día después. Y ahí es donde el Centro Lorca tendrá que cumplir expectativas y deberá marcar la diferencia si no quiere convertirse en otro mausoleo que visitar.

Estoy pensando, por ejemplo, en el Museo Picasso de Málaga. Cualquiera que fuera a visitar el centro en la inauguración y haya repetido unos años después se habrá dado cuenta. Hablo de decepción.

Tendríamos que preguntarnos todos por qué es tan difícil comprender que la voluntad política y las inversiones son mucho más importantes el día que ya no están en juego las fotos.

No nos protejan tanto

Magdalena Trillo | 28 de agosto de 2010 a las 21:01

LO que siempre se ha llamado censura hoy se viste de tecnicismos, se legitima en los parlamentos y se proclama ante la opinión pública como única salida para la maltrecha profesión periodística. Ataques directos a la libertad de expresión y a la libertad de prensa que se amparan en el peligroso y creciente papel proteccionista de los gobiernos; también democráticos. Pero, ¿necesitamos que el Estado nos proteja de la información?

Pekín se ha propuesto luchar contra la falta de credibilidad de los medios chinos dando lecciones de marxismo y comunismo a sus periodistas. El problema ya no está (solo) en internet y, por supuesto, nada tiene que ver con la censura y la propaganda que impone el Gobierno; el problema es que los periodistas no están bien formados y dan muy mala imagen.

Por eso han decidido que es el momento de ‘salvar’ la profesión haciéndoles estudiar los códigos éticos del Partido Comunista. Mientras, como relataba esta semana un corresponsal de El País, en las universidades se predica que el mejor periodista es el que no hace preguntas y en las ruedas de prensa se siguen deslizando sobres rojos con dinero, supuestamente, para el taxi.

En Venezuela, los grandes periódicos del país han llegado esta semana a los quioscos con una gran mancha blanca en la portada y un impactante “censurado” atravesando la imagen que no pudieron mostrar a sus lectores: “Si aquí hubiese una foto, usted vería a un padre llorando por un hijo que ya no tiene”. En aras de la “integridad psíquica y moral de los niños”, un tribunal de menores ha prohibido a los medios que, durante 31 días, publiquen noticias o imágenes violentas.

El Gobierno de Hugo Chávez, a pocas semanas de las elecciones parlamentarias, deja a un lado las guerras imaginarias con Colombia e introduce el tema de la inseguridad para sortear el verdadero problema de los venezolanos: la delincuencia. Chávez habla de “pornografía periodística”, de “terrorismo mediático” y, una vez más, aclara que “todo es parte de una campaña internacional” en su contra.

En Argentina, la presidenta Kirchner ha emprendido una campaña de desprestigio contra los dos grandes rotativos del país (Clarín y La Nación) para controlar al único fabricante nacional de papel para prensa y, desde ahí, al propio sector; en Italia, Silvio Berlusconi continúa los trámites para sacar adelante su ‘ley mordaza’ y seguir tapando la boca a los críticos; y en la India han decidido unirse a otros países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes interviniendo los servicios de la Blackberry y planeando el bloqueo de la mensajería de Google y Skype para luchar contra terroristas y cibercriminales…

Podríamos continuar hablando de la falacia de la libertad de prensa en los países totalitarios, de la represión en Honduras, de la autocensura en México (para preservar la propia vida frente al crimen organizado) o de Cuba, Irán y China como las tres mayores cárceles del mundo para periodistas.

Tampoco España se salva. En la clasificación mundial de la libertad de prensa, Reporteros Sin Fronteras la sitúa en el puesto 44 de 175: por los compañeros que tienen que trabajar con escolta por la amenazas de ETA, pero también por la creciente ‘moda’ de las ruedas de prensa sin preguntas que tanto gustan a nuestros políticos.

A punto de cumplirse 200 años del primer decreto de libertad de prensa de nuestra historia (lo aprobaron las Cortes de Cádiz un 10 de noviembre de 1810), podríamos apuntar dos conclusiones: que aún queda un largo camino por recorrer  y que no todas las amenazas están en las redes ni dentro de la profesión. Precariedad laboral, crisis de modelo, falta de credibilidad… Pero también intervención, dirigismo, abusos, acoso y “censura”, digámoslo sin paliativos, en aras de la protección de oscuros intereses.

Excelentes mediocres

Magdalena Trillo | 22 de agosto de 2010 a las 11:44

HACE 200 años le preguntaron a Napoleón qué pensaba de China. El emperador francés respondió: “Allí duerme un gigante. Dejémoslo que duerma, porque cuando despierte se moverá el mundo entero”. Ese día ha llegado…

En estos momentos, tal vez sea más acertado decir que el culpable del ‘terremoto’ de Occidente sea nuestra propia caída, esos tres años de turbulencias financieras que nos están sacudiendo y que hasta se nos ocurre ‘celebrar’ rememorando la intervención de los grandes bancos de Europa, Estados Unidos y Japón de aquel fatídico 9 de agosto de 2007.

Pero seamos justos. Mientras unos luchamos por recuperar derechos y posiciones perdidas, otros avanzan de manera trepidante. A comienzos de semana, China arrebató a Japón 40 años de hegemonía como segunda potencia económica mundial. Un país oficialmente en desarrollo ha registrado en primavera un PIB de 1,34 billones de dólares y nadie descarta que pueda robar el primer puesto a los americanos.

Un par de días más tarde, el popular ranking de Shanghai constataba el auge de sus universidades. Este año se han colado 34 centros entre los 500 primeros del mundo cuando en 2004 apenas había 16.

Estados Unidos y Gran Bretaña siguen acaparando el ‘top ten’ y las españolas se hunden. Más bien seguimos donde estábamos, en la rutina de la inercia, mientras los demás suben. Ninguna universidad de nuestro país está ya entre las 200 mejores, sólo las de Barcelona, Madrid y Valencia se sitúan entre el 200 y el 400 y, en la cola, las de Granada, Santiago de Compostela y Zaragoza. La de Sevilla, que hace un año formaba parte del ranking, se descuelga.

¿Qué ha ocurrido? Primera interpretación: el ranking no sirve. Ni siquiera está bien hecho. Lo han preparado los chinos para favorecer a sus centros y ahí están los resultados. Segunda interpretación: el ranking no es representativo de nada. Tener, por ejemplo, un premio Nobel no es indicativo de nada. Tercera interpretación: analizándolo bien, no está mal del todo. El tono medio es bastante aceptable…

Dejando a un lado los argumentos reduccionistas, que sólo llevan al absurdo, podríamos preguntarnos: ¿no es significativo saber cuántos investigadores de reconocido prestigio tiene la UGR? ¿Y la cantidad de artículos publicados en las revistas de mayor impacto internacional?

Lo preocupante, lo grave, no es que no estemos en el ‘top’; es que no hay ninguna estrategia para llegar. Más aún. De todo lo que se analiza, no tenemos ni un solo síntoma positivo. No podemos hacer fichajes, no podemos reclutar a profesores de prestigio, no podemos ‘depurar’ el funcionariado… Desde la función pública es complicado alcanzar la excelencia.

Una salida podría ser las alianzas con el sector privado, con centros que tiraran de la propia universidad. Pero esta estrategia, que sí ha funcionado en Cataluña, no termina de cuajar, por ejemplo, en Andalucía.

Es consecuencia de un modelo universitario, pero también político y social. Salvo en deportes, donde marcamos distancias en fútbol, tenis o baloncesto, nuestra tendencia es igualarlo todo, pero por abajo. Sin agravios, es cierto, pero con un riesgo claro: la mediocridad.

Basta mirar las bases de segunda convocatoria de la Estrategia 2015. ¿La teoría? Modernizar las universidades a través de la excelencia docente y científica, internacionalizar el sistema y apostar por la innovación.

¿La práctica? Un ‘poco’ de excelencia para todas y no tener que enfrentarse a las presiones. Pero no todos podemos ser excelentes. No existe la excelencia para todo el mundo. Hay que discriminar. Aunque tenga un coste político. Hay que decidir dónde queremos estar. Fijar las metas, garantizar un sistema público y, a partir de ahí, competir. Sí competir. Aunque sigamos demonizando una palabra que no significa más que aspirar a ser mejores.

Cierto es que no es el mejor momento. Sólo un dato: cómo puede la UGR fichar talentos si tiene que cerrar en agosto para ahorrar y seguir pagando las nóminas…

El futuro del Milenio, y del Legado…

Magdalena Trillo | 15 de agosto de 2010 a las 11:46

FRANCISCA Pleguezuelos se ha puesto al frente del Milenio y del Legado Andalusí con el látigo, el reloj a cero y el cronómetro en marcha… Ya se han publicado las bases del concurso público para diseñar el logo de la conmemoración, en su libreta empieza a sumar números con los primeros patrocinadores que ‘creen’ en el proyecto y, justo después del verano, tendrá un propuesta “solvente” para celebrar los mil años de la fundación del Reino de Granada.

Se lo prometió a Teresa Jiménez cuando se puso su nombre encima de la mesa para sustituir a David Aguilar. Sus planes eran otros: aires nuevos, aunque en Barcelona, bien alejada de los líos de la capital. Pero Paca es mujer de partido. Socialista ‘de cuota’, sin complejos, y feminista hasta la médula. Orgullosa y con una voluntad de hierro. Capaz de lograr el consenso social y político (por este orden) que requiere el proyecto y dispuesta a movilizar a media Europa, incluida la ‘oposición’, para cumplir su palabra. Y su palabra es una: que el proyecto va a salir.

Los de siempre ya la critican y otros muchos creen que es la persona que necesitaba el Milenio. El propio ex rector lo dijo en enero cuando tiró la toalla tras aguantar año y medio de ninguneo institucional. Volvió a su universidad y situó el problema: la conmemoración debía recaer “en un representante político” que pudiera coordinarla “con eficacia”.

Pleguezuelos ha llegado con fuerza y con ilusión, pero los retos, los problemas y las polémicas son las mismas. Para empezar, el lastre de tres años de olvido, de fracasos y de promesas incumplidas que han creado una tremenda desconfianza política y social. En segundo lugar, unos ajustes presupuestarios que amenazan con descafeinar la conmemoración y frustrar las expectativas lanzadas sobre el Milenio que se vendió como excusa para invertir en la provincia y recuperar tantos años de agravios.

Reconozcamos que, en pocas semanas, la ex eurodiputada ha sentado las bases del proyecto: un Milenio social y participativo que quiere vincular a la Alhambra y al Albaicín como señas de identidad, un Milenio que debe ser sinónimo de desarrollo económico y turístico para Granada y un Milenio que se propone abrir a África, a Europa, a Latinoamérica y a EEUU.

Ambicioso, sin ninguna duda. Pero también irreal si no hay un respaldo decidido de la Junta. Hablamos de dinero y, más aún, de voluntad. Voluntad es, por ejemplo, la idea que acaba de lanzar Paulino Plata de transformar el Legado Andalusí en una “especie de agencia” que, al estilo de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), coordine todas las celebraciones previstas en Andalucía para los próximos años: el Milenio, pero también el Bicentenario de Cádiz, La Batalla de las Navas de Tolosa… Elconsejero de Cultura habla de una Fundación Andaluza de Patrimonio Histórico y propone extender las competencias del Legado a toda la historia de la región sin restringirlo a la época árabe.

Tras el fallido proyecto de crear una macroagencia cultural (la polémica fundación en la que se pretendía diluir a la Alhambra), este proyecto parece un nuevo intento de transformar el modelo de gestión pública en Andalucía con criterios de eficacia y eficiencia. Aunque necesario, urgente deberíamos decir, tal vez habría que empezar por el principio: ¿Es un globo sonda? ¿Sabemos realmente qué queremos hacer con el Legado? ¿Es el fin del proyecto que ideó Jerónimo Páez hace 25 años? ¿Es una huida hacia delante para dar sentido al tremendo presupuesto que se ‘come’ la institución?

Cuando Pleguezuelos asumió el reto de asumir el ‘marrón’ del Milenio puso una condición: contar con el equipo y la estructura del Legado. Sólo un año antes, su propuesta hubiera sido inviable. Sin embargo, la marcha de Páez dejaba el camino libre. Ahora, lo que está sobre la mesa no es sólo el futuro del Milenio. Es también el futuro del Legado. Y la primera pregunta sólo puede ser una: qué se pierde y qué se gana. Cuál es la letra pequeña.

 

Primeras damas

Magdalena Trillo | 8 de agosto de 2010 a las 10:54

 DOS mujeres han saltado esta semana del papel couché a las portadas de los periódicos de medio mundo: Naomi Campbell y Michelle Obama. La supermodelo británica, primera dama pero de la pasarela, ha tenido que testificar en el Tribunal de La Haya en el juicio contra el ex presidente de Liberia Charles Taylor por crímenes de guerra en Sierra Leona: confesó que había recibido diamantes de sangre aunque no confirmó que fueran regalo del fanático dictador africano.

“Pequeñas piedras de aspecto sucio”, dijo en una controvertida comparecencia en la que aclaró que no se quedó con la “bolsita” y aseguró que lo único que hizo fue donarlas a la Fundación Mandela. La top model se autojustificó con una insólita frase: “Recibo regalos todo el tiempo, a todas horas de la noche”… Entre la ingenuidad y la frivolidad, sentenció: “No los reconocí como diamantes. Para mí son algo bonito, brillante y que viene en una caja”.

Por muy distintos motivos, Michelle Obama, la esposa del presidente de los Estados Unidos, una de las mujeres más influyentes del planeta según la revista Forbes, está salvando a los medios (no sólo a los del corazón) de la sequía informativa de agosto con su escapada vacacional a Andalucía. Tres conclusiones tras el ‘atracón’ cultural que se dio el jueves en Granada junto a su hija pequeña y decenas de fornidos guardaespaldas.

Para empezar, que es una “señora muy sencilla y muy llana”, decían quienes la persiguieron. “Amabilísima y gentilísima”. Un retrato psicológico digno de Freud que contrasta con la imagen de intransigente y altiva que ha dejado entre los periodistas y fotógrafos que tuvieron que luchar contra su ‘guardia pretoriana’. Apenas pudimos ver cómo engullía el helado de tres chocolates que se pidió en Los Italianos, nos la perdimos palmeando, bailando y llorando de emoción en la zambra del Sacromonte y nos quedamos sin la esperada foto de Michelle con los ‘leones’ de la Alhambra.

Ni siquiera hemos podido continuar la saga Clinton con una frase para la posteridad. Ni estampa en el Mirador de San Nicolás ni “bellos atardeceres” que rubricar en una guía de viajes. Tan sólo un recurrente “inolvidable”.

En la famosa heladería de Gran Vía pudimos confirmar la segunda conclusión de la jornada: la primera dama es adicta al chocolate. No tenemos las fotos del ‘delito’, pero los cálculos son inapelables: tres helados en día y medio… La tercera conclusión es más preocupante: sólo le faltó venir a la capital con la mochila y el bocadillo para emular al temible turista de los 80 que hacía su gasto en la Costa de la Sol y se escapaba a Granada para darse un chapuzón cultural.

Para terminar, una evidencia: a pesar de las apariencias, no todo es diplomacia en Michelle Obama. Mucho más discreta que su colega Carla Bruni y menos peligrosa que la esposa del primer ministro japonés, a la primera dama americana también le gusta el cotilleo. Cuando se publicó en mayo La Promesa: Obama. Año uno, descubrimos la prioridad del sexo en la agenda del matrimonio Sarkozy gracias a una conversación íntima con la modelo.

Revelaba el periodista Jonathan Alter que los habituales retrasos del presidente francés, también en citas de Estado, tenían un motivo: la fruición sexual. Y escribe que hasta se atrevió a preguntarle a Michelle si a ella le ocurría lo mismo: “Qué va, qué va”, asegura que replicó con risa nerviosa…

Ahora es la esposa de Naoto Kan la que saca a la luz los trapos sucios de su marido en ¿Qué diablos va a cambiar en Japón ahora que tú eres primer ministro? La señora Kan cuestiona su capacidad para liderar la segunda potencia económica del mundo y desvela que no tiene gusto al vestir, que no mueve un dedo en casa, que no sabe cocinar ni un plato y que está muy malcriado.

En Japón, lejos de montarse un escándalo por las ácidas críticas, están encantados con su primera dama y el libro va ya por la segunda edición. El señor Kan, a la espera de saber si las confesiones de alcoba le pasan factura, se lo toma con bastante ironía: “Tengo el enemigo en casa”.

La tribu socialista

Magdalena Trillo | 1 de agosto de 2010 a las 10:27

LOS tijeretazos, las reformas y el vuelco electoral que anuncian todas las encuestas, incluidas las ‘oficiales’, imponen este año las escuálidas vacaciones de los políticos: de ‘bajo perfil’. Como la Casa Real. Sin la tradicional foto de familia a las puertas de Marivent, sin regatas de lujo y con el ‘Fortuna’ atracado en puerto. Sólo los  Obama, con las escapadas anunciadas para esta semana, imprimirá cierto glamour al verano más caluroso de la crisis. Un verano de neveras playeras, de sombreros de paja y de abanicos.

Bien lo sabe Griñán cuando llama a combatir los sondeos y pide al partido “sentimiento de tribu”. Militancia pura y dura. Después de tres décadas de gobierno en Andalucía, el PSOE se enfrenta a las encuestas  más negativas de la democracia. El último Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa) vaticina un vuelco electoral.

Si hoy se celebraran elecciones autonómicas, el PP ganaría a los socialistas por 7,1 puntos de diferencia. Es la primera vez que el Capdea pronostica el triunfo de la derecha. El PP (que no Arenas, que sigue siendo castigado como el político peor valorado), empieza a ser una alternativa de gobierno en Andalucía.

El sondeo se anunció este miércoles en Granada pero los datos se habían filtrado hacía un par de semanas y estaban rulando por los despachos sin saber muy bien cómo minimizar el tema, en qué momento anticipar una derrota. Cuando el líder de los socialistas emplazó en el comité director del sábado “a recuperar la confianza de los votantes” ya conocía la cruda realidad que iba a retratar el Capdea.

Un panorama que, desde luego, no se va a transformar en dos años si la lectura que hacen es considerar que la ventaja “es frágil y coyuntural”, se autojustifican diciendo (y creyendo) que son el partido que logra más ¿simpatía? de los andaluces y se conforman con estar mejor valorados que la oposición.

El desapego, la brecha, es demasiado profunda. Incluso para las municipales. Si bien es cierto que para la cita electoral de mayo de 2011 el valor de los sondeos es relativo, nadie cuestiona que salpicará la crisis, el desgaste del gobierno socialista, el retraso en las infraestructuras, la reforma laboral y hasta los juegos de equilibrios y compensaciones autonómicos.

En la oposición, en el PP, no necesitan ni discurso. Su populismo y su localismo les funciona en las urnas. Los suyos sí van a votar sea cual sea el programa. Y si no lo hay, también. Sólo tienen dos problemas: uno se llama Rajoy y otro Arenas. Aunque los dos sigan mirando hacia otro lado, a ninguno los quieren sus votantes. También lo dicen las encuestas; las mismas que hablan de alternancia sin precisar a qué precio.

En Granada, a falta de conocer los datos provincializados, nada hace pensar que no arrasarán los populares. El presidente del PP, Sebastián Pérez, cuenta con ganar más de 80 alcaldías y gobernar la Diputación. En la capital, los socialistas han seguido al pie de la letra las instrucciones del líder: sentimiento de tribu. Francisco Cuenca ya es candidato oficial a la alcaldía; aclamado por unanimidad y sin primarias.

El rostro de los Nuevos Aires con los que pretenden arrebatar el sillón a Torres Hurtado. El delegado de Innovación se muestra optimista y convencido de la victoria. Aunque es lo que toca, y a nadie se le puede pedir que compita pensando en perder, lo más operativo sería empezar a diseñar una lista potente que siente las bases del cambio desde la oposición. ¿María Escudero en el número 2? ¿Aparicio en el 3?

Son muchos los mensajes que hay que derrocar. Para empezar, convencer a los ciudadanos de que los políticos no son el problema y que el PP, sin recetas, no es la solución a la crisis. No en sí mismo, no instalado en la política del agravio ganando los puntos que ‘regalan’ los otros.

En Granada, es urgente que ni la Junta ni sus compañeros de partido ‘ayuden’ tanto desde Sevilla. Estoy pensando en la fusión de cajas, en el ‘ataque’ a la Alhambra o en el nuevo esperpento que se ha vivido esta semana en las fosas de Alfacar, pero podríamos seguir…

Excesos estivales

Magdalena Trillo | 31 de julio de 2010 a las 21:23

NI en la obra subversiva e irreverente de Luis Buñuel encontramos una historia tan kafkiana como la del Granada CF. Un “pequeño despiste”, una “cadena de errores”, una simple “anécdota”. Ésta es la versión de los directivos. Puro surrealismo, decimos nosotros. El dinero de la campaña de abonos del club ha terminado en un contenedor de reciclaje de la calle Recogidas.

El caso: cientos de billetes guardados en dos bolsas de basura; una urgencia fisiológica del ‘contador’ oficial y la pasta termina en un paragüero; la señora de la limpieza confunde la improvisada caja fuerte con una papelera y, en unos minutos, el esfuerzo de la afición acaba volcada en un basurero.

El resto ya lo conocen. Un pequeño “es-cán-da-lo” (entonen con Rafael) estival y un final feliz: los empleados de Inagra van al rescate de las preciadas bolsas azules y, al día siguiente, el club ingresa en su cuenta 140.000 euros.

Leía el viernes la noticia en el periódico tumbada sobre la arena ‘granulada’ de Playa Granada, embadurnada con kilos de crema solar y en dura lucha contra el viento de Levante que se empeñaba en arrojar a las olas mi sombrero a lo Torres Hurtado. Pero no fue un día de moda; fue un día de bolsas de basura… En una verde bien grande despidió sus días la medusa de medio metro, sin exagerar, que se presentó en la orilla a última hora de la mañana.

Dos aguerridos bañistas, que hubieran podido pasar desapercibidos en 300 si no fuera por los orondos michelines atesorados en intensas jornadas de espetos y cervezas, se emplearon en una leonina batalla con el animalito y lo hicieron sucumbir con dos contundentes palos de sombrilla. Este final también lo conocerán: los de Protección Civil se llevan los viscosos tentáculos y la machacada campana de la escurridiza medusa y, una vez analizada, descartan que fuera la asesina Carabela Portuguesa que todos temíamos. Otro final feliz.

Vuelvo a la lectura del periódico para encontrarme con más texturas gelatinosas. Para empezar descubro que existe la talla 38KKK: la brasileña Sheyla Hershey ha estado a punto de perder la vida por conseguir las tetas más grandes del planeta. Se ha inyectado tres kilos y medio de silicona en cada seno y ha pasado más de 30 veces por los quirófanos en una interminable escalada de cirugía plástica.

Tendrían que ver la foto, soy incapaz de describir sus colosales pechos ni averiguar lo que significa la críptica talla de sujetador. Mientras ella dice que es “muy, muy, muy feliz”, a mí me da dolor de espalda  sólo mirarla… Otro episodio feliz pero a medias: puede que tengan que amputarle las mamas tras sufrir una grave infección en la última operación. Lo bueno es que  la joven aspirante a modelo, cantante y actriz ha aprendido la lección: “nada en exceso es bueno”.

Esta misma enseñanza podríamos aplicarla tanto a los adictos a las golosinas (por fin el Gobierno se ha decidido a declarar la guerra a las chucherías, las patatas fritas, la bollería industrial y los refrescos atiborrados de azúcares prohibiendo las máquinas expendedoras que invaden los patios de los colegios) como a los devoradores de las populares y ‘milagrosas’ bayas de Goji que iban a salvarnos del envejecimiento.

Hasta Victoria Beckham presumía de consumir las  rojizas pasas que seguro que les han intentado colar más de una vez al llegar a la caja del supermercado. Ahora resulta que la OCU ha pedido que las retiren del mercado por su toxicidad.

Bayas impostoras, algodonadas nubes rosadas, golosos corazones de azúcar, tentadores donuts de chocolate… Lo dicho, nunca los excesos fueron buenos. Ni de gula, ni de confianza, ni de vanidad. Pero, como ya sentenció El  Gallo en su día, “hay gente pa tó”.

La insolencia del ladrillo

Magdalena Trillo | 31 de julio de 2010 a las 21:19

No teníamos un Algarrobico que derribar, pero sí una enorme mole de hormigón suficientemente pretenciosa e irregular como para simbolizar los desmanes urbanísticos de los años del ladrillo. Tomás Olivo, imputado por el caso Malaya, proyectó en Armilla el que debía convertirse en el centro comercial más grande de Andalucía. La cultura del dinero y la insolencia. Todo a lo grande.

Tanto que el inmenso solar urbanizable no fue suficiente y terminaron ‘comiéndose’ (por error…) más de 1.400 metros cuadrados de zonas verdes. Cuanto más mejor y a toda prisa. Cruzando las fronteras entre la legalidad y la prevaricación. Se hacía en Málaga, se hacía en toda Andalucía y se hizo en Granada.

En 2006 se produjo la denuncia, lo pidió la propia Junta de Andalucía como medida cautelar al advertir posibles irregularidades en la gestión municipal, y a finales de año llegó la paralización de las obras. Tras casi cuatro años de polémica y enfrentamiento político, el macrojuicio celebrado a finales de abril, y cuyo fallo se ha dado a conocer esta semana, deja el caso en una controvertida cuestión de formas que todos consideran una victoria y todos quieren recurrir.

 El fallo: tres condenas leves por prevaricación y un ligero derribo. El Centro Nevada perderá una de sus esquinas y será Tomás Olivo quien deberá asumir el coste. El juez sólo ordena demoler 1.446 de los 275.000 metros cuadrados del proyecto, apenas un 1% de la superficie, y condena a siete meses de cárcel y siete años de inhabilitación al ex alcalde de Armilla, José Antonio Morales Cara, y al ex concejal de Urbanismo, Gabriel Cañavate, por un delito de prevaricación urbanística.

El primero seguirá ‘recolocado’ en FCC, el segundo, con menos suerte tras tantos años de servicio al partido, continuará con su excedencia de su puesto en los jardines de la Alhambra. Sin antecedentes penales, ninguno tendrá que ingresar en prisión. No han salido mal parados.

En el PSOE de Granada así lo sienten. La nota oficial es más que elocuente: “La justicia en el caso Nevada evidencia la campaña de acoso del PP”. Y critica que “Sebastián Pérez pretenda conseguir con mentiras lo que no es capaz de lograr en las urnas”. Reconozcámoslo, una nota de manual para desviar la atención.

Y en Armilla ya ‘preparan’ la fiesta. Dice el alcalde, con el mismo entusiasmo que lo hacen los empresarios, que es “una inyección de optimismo para la economía local” y una salida para los vecinos que están en paro: se crearán 2.500 empleos que aliviarán el desempleo y, digámoslo de paso, irán directos a las urnas socialistas si el complejo abre antes de las municipales.

 A la espera de saber cómo se concreta la ‘solución’ judicial, cómo se resuelven los ya anunciados recursos, qué dice la Audiencia Provincial y cómo evoluciona el contencioso por la licencia (la otra pata del caso), tal vez alguien debería empezar a preguntarse (y a planificar) cómo nos la vamos a arreglar (todos) para circular por la zona cuando el complejo abra sus puertas y el PTS, incluido el megahospital, esté a pleno funcionamiento.

 Cuatro veces al día, demasiados días a la semana, el Centro Nevada ha formado parte del paisaje urbano de mis atascos en la Circunvalación. De la Granada que no debió ser. Una Granada, metropolitana, tan desbordada como el propio complejo comercial.

Dos imágenes se cruzan en la memoria de estos años: un desolador páramo de pilares de hormigón que se multiplicaban como hormigas dejando entrever el descomunal edificio que se iba a erigir en mitad de la Vega; y los reflejos del ostentoso mármol que debía anunciar la grandeza de la obra y que acabó simbolizando su decadencia.

 No se puede cuestionar su utilidad, su necesidad, ni las virtudes de un proyecto de estas características en plena crisis. Pero sí son denunciables las chapuzas. Los apaños de los políticos, las desmesuras de los constructores y la tibieza de quienes debieran velar por la ciudad que será.