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Los culpables de la crisis

Magdalena Trillo | 19 de mayo de 2013 a las 10:49

Hace un par de meses que un buen amigo presentó su carta de renuncia como consejero de un banco. Se fue asqueado por las noticias de sueldos millonarios, blindajes indecentes, corruptelas y sinvergonzonería con que se levantaba cada mañana. Se fue por principios. En su entidad no había saltado ningún escándalo pero no quería ser cómplice, ni siquiera por omisión, de un sistema enfermo que empezaba a despertar de la resaca del delirio. Se fue sin hacer ruido. Bastó un párrafo de palabras asépticas y políticamente correctas, los recurrentes “motivos personales”, para esconder la impotencia que sentía viendo las toneladas de basura que estaba dejando la insensatez de unos, las ínfulas megalómanas de otros y la inconsciencia de la mayoría.

El día que me lo contó hablamos con nostalgia del modelo de las cajas, de lo importante que habían sido para los territorios, y lamentamos los muchos errores que habían cometido cuando enterraron sus raíces y se pusieron a competir con los bancos con el único fin de ganar dinero y crecer. En unos términos similares se pronunciaba hace una semana el presidente de CajaGranada criticando las “barbaridades” de las preferentes y la financiación inmobiliaria y reconociendo las locuras y riesgos que se asumieron “por encima de cualquier cálculo racional y sensato”.

Pero dejaba una puerta abierta: siguen siendo útiles. “Las cajas de ahorros”, reflexionaba Antonio Jara en la entrevista que publicábamos en este diario, “han hecho cosas mal y algunas muy mal, pero eso no quiere decir que una mala actuación médica obligue a suprimir el estamento médico. Se han olvidado de cuáles eran sus objetivos fundamentales, pero eso no autoriza a decir que el modelo de las cajas y los tres pilares sobre los que se asientan [la lucha contra la exclusión financiera, la vinculación al territorio y la obra social] no sean objetivos dignos”.

Los objetivos de las cajas seguirían siendo “dignos” si de verdad se cumplieran y, si realmente perviviera el modelo (mientras que Alemania sí se ha comprometido con sus entidades, en España ha sido el propio Gobierno quien las ha dinamitado), hasta podríamos defender su “utilidad”. Pero con matices: habría mucho que cambiar, mucho que despolitizar y profesionalizar, y no se puede pasar página sin exigir responsabilidades.

Hay un ‘caso Blesa’, el que ha abierto esta semana el juez Silva Pacheco contra el expresidente de Caja Madrid por comprar un banco de Miami por el doble de su valor, y hay una ‘era Blesa’ con la que aún tenemos un capítulo pendiente. ¿Dónde estaba el Banco de España, la CNMV y los filtros de la Comunidad de Madrid cuando el amigo de Aznar, el inspector de Hacienda que escaló a lo más alto de la Torre Kio sin experiencia bancaria, el tipo que colocó 3.000 millones en preferentes, cavó el agujero de Bankia? 19.000 millones de rescate nos han costado sus ‘aventuras’…

Dice el juez, granadino por cierto, con fama de polémico, contundente y singular, que la conducta de Blesa fue “aberrante” y que provocó el “tsunami perfecto” en la entidad… Si es Blesa, que lo pague. Pero es Blesa y son muchos más. ¿Cuándo vamos a pedir explicaciones a las personas que partidos y sindicatos, auténticas ‘maquinarias de colocación’, premiaron un día sentándolos como floreros en los consejos de administración de entidades de todo el país?

En estos momentos hay en España cerca de noventa ex directivos de bancos y cajas imputados y por primera vez empezamos a ver que se ‘hace justicia’ llevando a los culpables al banquillo de los acusados y a la cárcel. Es verdad que en menos de 24 horas la familia de Miguel Blesa ha conseguido los 2,5 millones que impuso el juez de fianza pero su caso es ya un ‘aviso a navegantes‘. No hablo de la sentencia, que confío en que sea objetiva y ajustada a Derecho, me refiero al papel que la Justicia española está asumiendo para depurar responsabilidades cuando la política ha querido mirar para otro lado.

No se trata de abrir una causa general contra la banca, pero sí de acabar con la impunidad de quienes han tenido una responsabilidad directa en la quiebra financiera por una mala gestión que en demasiadas ocasiones ha sido delictiva. Hace dos años que en Islandia decidieron ajustar cuentas con los culpables de la crisis, incluidos los ministros que contribuyeron a la ruina al país, y aquí parecía que nos habíamos ‘conformado’ con un cambio en La Moncloa. No buscamos linchamiento pero sí justicia. Sin indultos y sin excepciones.

Un novio rico para CajaGranada

Magdalena Trillo | 23 de septiembre de 2012 a las 10:50

Los resultados de los bancos han caído en picado en el primer semestre y se seguirán viendo lastrados por las crecientes exigencias de provisiones del tercer ‘decreto Guindos’. La morosidad continúa batiendo máximos históricos y a principios de verano, sólo un mes después de que España solicitase el primer rescate, ya rozaba un inédito 10% con un crecimiento de casi mil millones. El hundimiento del crédito a las empresas es tan alarmante que Economía ya ha anunciado que está buscando “vías alternativas” para respaldar los proyectos “más viables” tomando como referencia el modelo estadounidense en el que el 80% de las compañías ‘funcionan’ al margen de las entidades bancarias.

Un panorama desolador que arroja dos conclusiones: ni teníamos el mejor sistema financiero del mundo ni estamos cerca de tenerlo. No hay gasolina que inyectar a la economía y los motores están gripados. Descubriremos hasta qué punto cuando Oliver Wyman presente al BCE, FMI y CE los resultados del análisis de estrés al que ha sometido a la banca española. Será doloroso –se ha mirado “con lupa” los créditos y activos del ladrillo– y hay quien cree que hasta “innecesario”. La voz de alarma la daba hace unos días el presidente de Popular, Ángel Ron, criticando que llevamos cuatro meses pendientes de un examen que va introducir una “presión adicional” en el sector, ya que la dureza de las condiciones elegidas para el escenario de estrés –con una ratio principal del 9%– podría abocar a “bancos sanos” a sufrir una “debilidad transitoria” por tener que cumplir un horizonte que, a su juicio, sólo tiene un 1% de probabilidades de concretarse.

Ron tenía razones para preocuparse. Las primeras filtraciones sobre el informe de Wyman les imputan unas necesidades de capital de hasta 3.100 millones y, aunque el propio banco se apresuró ayer a desmentir la cifra alegando errores metodológicos, su situación está más que alejada de las entidades que no presentarían ninguna necesidad de capital: Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Bankinter y Kutxabank. Expansión lo publicaba ayer remitiendo a Bank of America: el déficit de capital de la banca española se situaría en los 52.000 millones: las nacionalizadas requerirían 43.600 millones y el resto se repartiría entre Popular, BMN, Ibercaja, Liberbank y Unicaja.

En este contexto, quien recibe un balón de oxígeno para maniobrar es el Gobierno, ya que una de las estrategias que baraja el Ejecutivo para evitar el rescate puro y duro es utilizar el dinero sobrante de los 100.000 millones de los bancos para reflotar la maltrecha economía. Esta fórmula, que no ha sido mal vista por las autoridades europeas, permitiría limar las reticencias de los países del norte y convencer al BCE para que compre en el mercado secundario en lo que sería un punto de inflexión para resolver el asfixiante problema de la deuda soberana y avanzar hacia ese “horizonte clareado” que Alemania dice vislumbrar en una versión renovada del engañoso placebo de los brotes verdes.

No ocurre igual con BMN. La viabilidad del grupo del que forma parte CajaGranada depende directamente del mapa bancario que se definirá a partir del test de Oliver Wyman. Y más que aclarar el horizonte, las estimaciones de Bank of America no han hecho sino oscurecerlo. Después de más de cuatro años de titubeos, fusiones frías fallidas y alianzas que han terminado perjudicando más que reflotando a las entidades con dificultades –piensen en Bankia y la lección ¿aprendida? de que dos manzanas podridas nunca pueden dar una sana–, los movimientos de las últimas semanas para la que será la ola definitiva de fusiones son de vértigo.

La situación de BMN es doblemente delicada. Con el endurecimiento del decreto Guindos, que obliga a buscar un socio solvente con el que aliarse, las esperanzas del grupo de CajaGranada se centraban en el banco centenario de Ángel Ron. Pero la operación se torna ahora poco viable. Popular necesitaría 3.100 millones y BMN, otros 2.100. Si a pesar del déficit conjunto de más de 5.000 millones avanzara la operación, la posición del grupo de CajaGranada sería más que limitada porque, aunque hasta ahora se había estimado en 930 millones sus necesidades financieras, el deterioro del sector las habría disparado a más del doble y esto, dentro de la nueva entidad resultante, apenas significaría un 3% del capital. Su ‘voz’, por tanto, estaría más que amortiguada. El segundo horizonte es aún más oscuro. Si no encuentra un novio rico a quien encandilar, la alternativa sería la nacionalización y la práctica desaparición de la Obra Social. Granada, no sólo la entidad, se juega su futuro.

Quemados y jodidos

Magdalena Trillo | 15 de julio de 2012 a las 8:29

Somos títeres de Europa. Lo puede hacer Rajoy o lo puede hacer un Monti a la española. Esta es la parte que el Gobierno no reconoce y que explica todas y cada una de las duras, dolorosas y “obligadas” medidas que ha tomado en los últimos meses hasta desembocar en el “mayor recorte” de la democracia: la injusta e ineficaz subida del IVA que jamás haría, tajo al subsidio del paro, adiós a la extra de Navidad de los funcionarios, supresión de la deducción por vivienda, eliminación del 30% de los concejales (520 sólo en Granada), nueva tijera de 600 millones en los ministerios, bocado en el IRFP de los autónomos, reducción de las ayudas al alquiler para jóvenes… Así hasta alcanzar un ahorro de 65.000 millones en dos años. Un hachazo histórico, ¿inevitable?, que se suma al polémico copago sanitario y al hundimiento de las inversiones; que llegará a los 125.000 millones con los ajustes iniciados en la etapa de Zapatero y que vuelve a golpear a las clases medias -cada vez más empobrecidas y sin capacidad para reactivar la economía-, funcionarios, parados o dependientes. La vida más cara y los sueldos más bajos. De la peluquería a la funeraria. De los cines a las bibliotecas. De la floristería a los museos.

Si obviamos la risa nerviosa y cínica de algún que otro ministro, el bochornoso aplauso con que la bancada popular vitoreó este miércoles el severo ajuste y el vergonzoso “que os jodan” de la diputada del PP Andrea Fabra, el escenario que dibujó Rajoy habría que calificarlo de tenebroso. En diciembre, todos los periódicos españoles publicamos una impactante fotografía de la ministra italiana de Trabajo explicando los recortes. Lloraba. En España, con o sin herencia recibida, seguimos la fiesta del orgullo patrio. Lo celebramos. Pero acierta más Antonio Jara en su diagnóstico de tinieblas que el presidente del Gobierno recurriendo a Ortega y Gasset: “Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande y sólo es posible avanzar cuando se mira lejos”. La triste realidad es que ni progresamos ni avanzamos; sólo cumplimos dudosas instrucciones en un creciente escenario de desconfianza.

En España, lo apuntaba el presidente de CajaGranada, llevamos tres años inmersos en un proceso de ajuste “acelerado, casi frenético y escasamente ordenado”. Improvisado. Hablaba Jara de la reconversión financiera y de sus “consecuencias imprevisibles” pero aplíquenlo a la economía, a la política, a sus vidas. ¡Veinte reformas nos faltan hasta final de año! Presentaba el informe Eseca en la enésima jornada negra de previsiones financieras: Andalucía seguirá destruyendo empleo hasta 2013 y la tasa de paro alcanzará el 35%. Uno de cada tres andaluces estará sin trabajo dentro de un año. Tenebroso, sí. Siniestro. Porque lo más desolador del paquete de medidas es su cuestionable impacto para el crecimiento de la economía y el empleo. Al menos en el corto plazo. Al menos “en esta España”. Justo lo que siguen gritando los mercados e inversores con su incesante castigo a la deuda soberana.

“Nada será igual que antes de esta crisis”, lamentaba Jara. Nada es ya igual. Había mucho que “aprender y rectificar” y sigue habiéndolo. Empezando por mostrar un poco de respeto a los ciudadanos a los que se exige esfuerzo, una y otra vez, sin tener muy claro para qué. Sabiendo, certeramente, que es el precio del rescate a los bancos y rezando para que, después del verano, lo que hoy es pérdida de soberanía e intervención ‘blanda’ no sea total y, en el mejor de los casos, nos permitieran convocar elecciones anticipadas sin colocar una marioneta tecnócrata al frente del Gobierno.

No nos equivoquemos; sí hay alternativa pero es así de dura. La partitura para evitar que España acabe intervenida deja poco margen de interpretación. Recuerdo las ojeras y palidez de Zapatero y preocupa ya en su entorno la delgadez de Rajoy. Si en los últimos años hemos tenido sobradas muestras de que el poder corrompe, ahora sabemos que perjudica gravemente la salud… En un curso de verano de la Universidad, el profesor Delgado Padial disertaba precisamente esta semana sobre los efectos nocivos del empleo precario y el paro, de los riesgos psicosociales de la crisis, la incertidumbre y el miedo al futuro, las consecuencias del estrés crónico laboral… El síndrome de estar quemado. Quemados, sí. Gobernantes y goberrnados. Jodidos, sí. Pero unos más que otros… Señorías, al menos no aplaudan… Anoche me volví a enardecer con el #queosjodan de Fabra. Estaba viendo Margin Call y era justo lo que clamaba insolente un tiburón de Wall Street.

Salvemos al CB

Magdalena Trillo | 11 de diciembre de 2011 a las 11:07

Nunca he escrito un titular con tanto escepticismo como hoy. Las razones son dos: la primera, las numerosas circunstancias que han terminado confabulándose para llevar al Club Baloncesto Granada a su actual estado de inanición; la segunda, aquí invoco cierta subjetividad, una creencia sobre los principios y los finales que, sin tener nada que ver, no hace más que recordarme a los socialistas. Me refiero al Ave Fénix y a las cenizas. Pienso en aquello que decía Arenas sobre el “suelo” y el “techo” de los dos grandes partidos y aplico la teoría de máximos al deporte: a veces, la única salida (¿final?) es la desaparición. Volver a empezar. La refundación.

El cuadro nazarí está en una de esas ‘veces’ y la única duda, como en el PSOE, es dónde está el suelo. Fue la crisis (más económica que deportiva), fue la irremplazable marcha de José Julián (el día después ha sido caótico y nefasto), fue la caída a la LEB y el consecuente ocaso mediático, fue el ‘talibanismo’ del fútbol con la arrolladora subida del Granada CF a Primera, fue la progresiva retirada de patrocinios (privados e institucionales), fue la inevitable fuga de jugadores y es, resultado de tantos despropósitos, la situación de “desamparo” que la directiva entonó el pasado lunes para anunciar la liquidación del equipo a final de temporada.

Puestos a salvar, sólo se ‘salva’ la afición. La de verdad; no la que ha cambiado el Palacio por los Cármenes ni la que se queda en casa para no sufrir más. Se salvan los que han estado días movilizados en las redes sociales lanzando un pulso para llenar este viernes el pabellón con mensajes de apoyo a los jugadores y rotunda pitada a quienes han dejado “morir” al equipo. Se salvan quienes, después de la enésima derrota, siguen planeando en facebook y twitter cómo recaudar fondos para el club… ¿Una carrera del euro?

El CB Granada se enfrentaba al Lobe Huesca. Como escribía Juanjo Fernández en la previa del partido, era “un papelón”: el desafío era jugar “con la cabeza alta” si pensar en el anuncio de la liquidación de la entidad ni en la advertencia de que los pagos a técnicos y jugadores sólo están garantizados hasta febrero. Fue, sin embargo, un velatorio. Una “derrota estrepitosa”, nos contaba Pablo Quílez. Desolación.

Salvo que aparezca un jeque aficionado al baloncesto, algo masoca y con tendencia suicida al riesgo, el equipo vive sus últimos días. CajaGranada y Caja Rural han dado la estampida (no entraremos en las razones de unos ni en las equivocaciones de otros) y el Ayuntamiento ha confirmado que no puede apoyar con financiación directa al club (la ciudad se había convertido en el principal patrocinador). De momento, ni siquiera puede afrontar los 900.000 euros pendientes de abonar de 2010 y alega el alcalde que, con la aportación del Palacio y la explotación del Pabellón Veleta, contribuye “todo lo que puede”. Pero si las arcas municipales renquean, las cuentas del CB asustan: de los 1,2 millones presupuestados sólo hay garantizados unos 480.000…

Lo paradójico es que es la ciudad de Granada la que quiere ser sede del Mundial de Baloncesto en 2014. Imagínense. Justo veinte años después de la constitución del CB en sociedad anónima, Granada acogerá un Mundial sin equipo de baloncesto local. Oficialmente no lo desvelan, pero me cuentan que el coste del canon podría llegar a los 4 millones y que, incluso, podría estar barajándose la opción de que la capital renuncie a los partidos de la selección española para pagar (sólo) dos millones. ¿Un Mundial en Granada sin Gasol, Rudy Fernández y Ricky Rubio? ¡Mejor nos vamos todos a verlo a Málaga!

Más paradojas. Uno de los proyectos clave de la Universiada de 2015 es el pabellón de hielo, un edificio que ya se ha previsto levantar en la zona norte. ¿Para qué se va a utilizar el Palacio cuando no tengamos equipo de baloncesto? ¿Para la temporada de macroconciertos que tampoco podemos pagar? ¿Lo abandonamos? ¿Especulamos con bloques de pisos? ¿Por qué no se cubre de hielo y se utiliza para el Mundial?

Conjeturas. Impotencia por ver otro ‘histórico’ proyecto en el túnel fúnebre de esta “difícil ciudad”. Nostalgia por ver desaparecer a un equipo que vimos jugar en la ACB. ¿Volverá?

Segundas nupcias

Magdalena Trillo | 27 de noviembre de 2011 a las 11:37

Artur Mas sólo se ha dado un día tras las elecciones del 20-N para destapar su agenda oculta de recortes. Mientras son los propios ciudadanos quienes parecen haber refrendado los ataques de la Generalitat a la sanidad, la educación, la protección social y hasta el fútbol en TV-3 votando masivamente a CiU en las generales, el president exhibe una efectista coartada: es culpa de Madrid porque no aprueba un pacto fiscal que recomponga la “distancia emocional” con Cataluña. Así se llama ahora.

Zapatero, seguro que con mala conciencia, ha esperado cinco días para indultar a un banquero. Fue Blanco, que ya ha enfilado la retirada tras el debacle electoral y el caso Campeón, quien lo anunció al término del Consejo de Ministros: Alfredo Sáenz, consejero delegado del Santander, podrá seguir al frente del primer grupo financiero español con una condena de tres meses de arresto e inhabilitación por un delito de acusación y denuncia falsas.

El anuncio del indulto coincidía el viernes con un nuevo escándalo en las páginas salmón: el presidente y el director general de Caixa Penedés han tenido que dimitir de sus cargos al conocerse el multimillonario plan de pensiones que habían contratado en otra entidad. Ricard Pagés y Manuel Troyano se habían puesto unos sueldos de más de medio millón de euros mientras la Caja recibía hasta 916 millones del FROB.

El caso de los directivos de Penedés, integrada en el grupo BMN junto a CajaGranada, Caja Murcia y Sa Nostra, está siendo investigado por la Fiscalía para “determinar una posible responsabilidad penal”. Su consejo de administración habla de “falta de transparencia, excepcionalidad y desproporción”. Una sinvergonzonería, deberían admitir, que se suma a las situaciones destapadas en Nova Caixa y CAM (intervenidas desde julio) y que seguirá creciendo el próximo miércoles cuando el Banco de España reciba la documentación requerida sobre sueldos, dietas, planes de pensiones y blindajes de los directivos de todas las cajas de ahorro. ¿Alguien se cree ya que estas chorizadas son algo “excepcional”?

Antonio Jara, que sobrevive de outsider en esta fauna de señores de las finanzas, no elude pronunciarse sobre el tema en una amplia entrevista que hoy publicamos. Califica estas prácticas de “intolerables, inaceptables e indecentes”, reconoce el enorme “daño reputacional” que está causando al sector y exige “máxima contundencia y eficacia” en los controles. Porque, a ver, imagino que todos nos los habremos preguntado alguna vez: ¿Dónde estaba el Banco de España cuando se aprobaban sueldazos y blindajes? ¿Y los inspectores de las entidades? ¿Y las administraciones en el caso de las Cajas?

Pero Jara, como él mismo suele decir, es un ‘recién llegado’. Un ‘novato’ que, en menos de dos años, ha situado a CajaGranada dentro de uno de los grupos financieros más solventes (BMN tiene unos activos de 68.000 millones de euros y más de 3,5 millones de clientes)y ya se prepara para el envite de la segunda ola de fusiones. Hay movimientos, en multitud de direcciones, y en BMN tienen claro que hay que estudiar todas las posibilidades, con la frialdad de los números y con un solo enfoque: que las operaciones se realicen con criterios estrictamente económicos (no políticos) y que tanto el banco como el sistema salga fortalecido de la posible operación. Por ejemplo, la opción de que Banca Cívica (donde se integra CajaSol) se incorpore a BMN parece que poco aportaría al grupo de CajaGranada en términos de solvencia, del mismo modo que sería casi suicida valorar una alianza entre cajas y bancos que condujera a la muerte del modelo. ¿La obra social enterrada como departamento de marketing?

Más posibilidades podrían tener otros aspirantes. Me refiero a la unión con Ibercaja, que hasta ahora estaba ocupada intentado hacerse con la CAM, e incluso a una operación con el grupo que están formalizando Unicaja y Caja España Duero. Sí, ¡Unicaja! Hay novios que no son buenos para estrenarse, pero sí en unas segundas nupcias. Hablamos de 150.000 millones y de cubrir prácticamente todo el territorio nacional. No es mal plan.

Por un puñado de votos

Magdalena Trillo | 1 de mayo de 2011 a las 10:17

Sebatián Pérez prueba las irregularidades de Iván Chaves cobrando de CajaGranada”. Este tendencioso titular encabeza en Youtube un extracto del programa El gato al agua donde ‘analizan’ la polémica bronca del Senado del martes con la intervención del presidente del PP. A partir de aquí, los diez minutos que dura el vídeo son un absoluto despropósito. El propio senador tiene que ir matizando a los contertulios… “Si por 100.000 euros uno consigue ser delegado del Gobierno”, llegan a decir sobre la “causa-efecto” entre el escándalo del hijo del expresidente de la Junta y el nombramiento de Antonio Claret en Melilla.

Las conclusiones son evidentes: Chaves miente y tiene que dimitir, su hijo es poco menos que un estafador y a Claret, al frente de CajaGranada hasta hace un año, le han tapado la boca con un carguito… Es sólo una gota en la bronca que ha desencadenado el caso Iván Chaves y que ha vuelto a colocar a la entidad granadina en la picota política.

La cronología del caso: el 11 de abril Sebastián Pérez pide explicaciones por escrito al presidente de la entidad (antes lo anunció a los medios) y el 26, en el Senado, muestra la carta de respuesta como supuesta prueba de las irregularidades. Sin embargo, lo que hace Antonio Jara es desmentir que hayan existido negocios con la mayoría de las empresas aludidas y aclarar que las “relaciones comerciales y de inserción publicitaria” con Publicaciones del Sur fueron “debidamente fiscalizadas”.

A partir de aquí un auténtico vendaval de acusaciones y reproches de manipulación sobre un asunto que, si bien políticamente podría ser reprobable (en caso de confirmarse), la realidad es que nadie ha recurrido a los juzgados para denunciar (con pruebas) que Iván Chaves utilizó la Junta y el nombre de su padre para abrir las puertas de las cajas andaluzas (por 30.000 euros de comisión como se interpreta a partir de otro documento que ha salido a la luz esta semana).

Publicaciones del Sur ya ha anunciado que presentará una demanda contra el senador y Jara ha sido más que contundente en el Consejo que se celebró el viernes: aseguró que el comportamiento de la entidad ha sido “irreprochable”, rechazó el pago de comisión alguna y defendió la honorabilidad de la Caja lamentando “la utilización mendaz y fraudulenta de la información suministrada de buena fe”. De paso colocó contra las cuerdas a Luis González (PP), su vicepresidente ejecutivo, encargándole que sea justo él quien elabore el informe que reclamaba… La oveja esquilada.

Parece claro que el PP no va a renunciar al caso Chaves a tres semanas del 22-M. Es ruido; son votos. Me cuentan que Sebastián Pérez participará mañana en directo en el programa de Intereconomía y que el martes continuará caldeando el tema en el Senado. El rédito electoral es más que evidente; la bronca que se está generando a costa del nombre de CajaGranada, también. La pregunta es cómo se puede jugar a una baraja fuera del ‘Cubo’ y a otra dentro; cómo se puede pretender que no tenga coste interno la utilización política de la entidad.

Tal vez habría que recordar que fue el PSOE quien entregó al PP la vicepresidencia y que, atendiendo a las mayorías, la entidad puede seguir su camino en Mare Nostrum sin el PP. Pero ¿romper los tiestos ahora? ¿Con la asamblea del día 30 en el horizonte? A nadie le interesa. Y Sebastián lo sabe. Una cosa es el partido, y sus estrategias, y otra la Caja. Por eso se esfuerza en desvincular el caso Chaves de la actual dirección.

Lo que está en juego, como dirían los socialistas, es lo que nos da de comer. Más de dos mil empleos, el futuro de uno de los bastiones económicos de Granada y el prestigio de una entidad que ha de competir en un mercado voluble y caprichoso. Políticamente, el caso Iván Chaves tendrá (o no) su recorrido pero habría que pedir un poco de responsabilidad a quienes prometen aquello de “puedes confiar”. No todo vale por un puñado de votos.

El fin de las cajas

Magdalena Trillo | 30 de enero de 2011 a las 14:59

Tal vez no haya “riesgo de infarto” como asegura Jara pero sí motivos para rebelarse. La Europa de Merkel desconfía de las cajas y el Gobierno de Zapatero está dispuesto a pasar el cuchillo. El mapa de fusiones no es suficiente. Ahora la palabra de moda es el ‘core capital’. En teoría hablamos de economía, de solvencia y de liquidez, pero en la práctica lo que se ha puesto en marcha es un proceso político de aniquilación de la banca social.

La ministra Salgado amenazaba esta semana con nacionalizar las entidades que no logren los objetivos: un 8% de core capital para los bancos y hasta un 10% de ‘penalización’ para las cajas. Son miles de millones de euros que habrá que conseguir en el extranjero si se quiere evitar que el Ejecutivo entre en el accionariado. ¿Comprar hoy con el dinero de todos los españoles para vender luego, a precio de saldo, a la banca privada? ¿Por qué entonces no “entregarnos” ya, como sugería el presidente de CajaGranada, irónico e indignado, y pedir un 28% ? ¿Por qué no un 45%?

Los catalanes, siempre en la senda de la “anticipación”, ya han dado el primer paso con la creación de CaixaBank (el día del anuncio subió un 17% en Bolsa) y su presidente ya está con el anzuelo alzado para seguir creciendo. La posición de CajaGranada en Mare Nostrum, el banco constituido junto a CajaMurcia, Sa Nostra y Penedés, es relativamente cómoda. Los números son buenos, el grupo está muy integrado y el consenso y unidad en los consejos de administración es absoluta. Pero los plazos se acortan y el traspaso de activos y pasivos a la sociedad central, un proceso que se había planificado con cierto sosiego, se convierte ahora en objetivo prioritario. Y no será fácil.

La prueba la tuvimos el viernes cuando Antonio Jara se ausentó del acto de entrega del Premio CajaGranada de Novela Histórica porque tenía que participar en Madrid en una reunión del grupo. Si, como dijo el vicepresidente de la entidad, Luis González, las tres patas de las cajas de ahorro son la económica, la cultural y la social, está claro que la silla está más que mutilada. Ni CajaGranada ni el resto de cajas (de 45 se ha pasado a 17 en dos años) son ajenas al “tsunami” en que se halla el sistema financiero.

La pregunta ahora es si podrán mantenerse como entidad crediticia y preservar su obra social. Si, más allá de patrocinios y acciones solidarias, las ‘dejarán’ responder a los sectores más débiles y dar liquidez a empresas y familias que nunca cruzarían la puerta de un BBVA o un Santander.

Hay quienes llevan treinta años minando a las cajas y puede que la espera no haya sido en balde. La banca privada nunca ha visto con buenos ojos que los del lado ‘ahorrista’ controlaran casi la mitad del mercado y el decreto que aún ha de desarrollar el Gobierno (en febrero se sabrá la letra pequeña de lo que es ya la tercera reforma del Ejecutivo Zapatero) probablemente los criminalice como cabeza de turco para recuperar confianza y credibilidad en los mercados.

Pero no seamos demagogos. No es una batalla económica sino política. Y es verdad que las cajas han cometido errores y que el arriesgado abrazo al sector inmobiliario tendrá sus consecuencias, pero su papel no ha sido más pernicioso que el de los bancos. ¿La única salida es hundir el modelo?

Mientras tanto toca el reajuste. Y, aunque CajaGranada siga con “cuerpo de banco y alma de caja”, su lado cultural, social y solidario se va a resentir. Lo hemos visto en los últimos meses y lo seguiremos viendo cuando deje de financiar estudios o ponga fin a patrocinios ‘históricos’. ¿Hasta cuándo será sostenible, por ejemplo, un concurso literario de cien mil euros?

Mare Nostrum

Magdalena Trillo | 25 de septiembre de 2010 a las 21:18

QUIÉN no firmaría hoy el acuerdo laboral de CajaGranada? Prejubilaciones voluntarias y traslados incentivados. Sesenta días por año trabajado (no 33) y entre el 85 y el 95% del salario. Ayudas al alquiler de 800 euros, pago del kilometraje si hay desplazamiento, “flexibilidad horaria” y, entre otras muchas ‘conquistas’, excedencias remuneradas para conciliar vida familiar y laboral.

El horizonte que se dibuja hoy para un trabajador de mediana edad en España (suponiendo que no esté en la lista negra del paro) es currar más años para cobrar una pensión más baja.

Los mercados siguen imponiendo sus recetas y los sindicatos llaman a la huelga contra una reforma laboral que ha cabreado a los empresarios por “insuficiente”, a los ciudadanos por “regresiva”, al PP porque sí (no hacen falta razones aunque hayan presentado 70 enmiendas) y al resto de partidos porque llega tarde y mal y no servirá para crear empleo.

La escalada del desempleo es insostenible y el sistema público de pensiones también: cada vez hay menos cotizantes por pensionista, la esperanza de vida aumenta y los nacimientos siguen a la baja. La caja se rompe. Y no hace falta estudiar macroeconomía para saber que, si dejamos de ingresar en la hucha, llegará un día en que la encontremos vacía.

Conclusión: “hay que actuar ya”, del mismo modo que es urgente transformar las políticas activas de empleo y terminar de definir un nuevo mapa financiero.

En este último punto se inserta la ‘fusión fría’ de CajaGranada; una alianza que el propio Banco de España ha definido como “modélica”. UGT calcula que en los próximos años “desaparecerán” 30.000 empleos en todo el país por el reajuste del sector financiero. En Mare Nostrum no habrá ni un solo despido.

CCOO también ha reconocido estos días que el pacto laboral alcanzado es el “mejor acuerdo” que se ha firmado hasta ahora “en ningún sitio”. Probablemente lo sea. Y, sin ninguna duda, es una de las claves del respaldo sin fisuras con que las asambleas de CajaGranada, Caja Murcia, Caixa Penedés y Sa Nostra refrendaron el jueves su integración.

El nuevo grupo empezará a operar en 2011 respetando la personalidad jurídica, la marca, la lealtad territorial y el negocio minorista de cada entidad y manteniendo independientes tanto los órganos de gobierno como su obra social. Nace la sexta caja española por volumen de activos (más de 73.000 millones) con el horizonte de aumentar en cinco años los resultados globales en más de un 30% (hasta los 600 millones), superar los 82.000 millones en activos y lograr un ‘core capital’ superior al 8% en 2015.

Un plan ambicioso. Basta apuntar, por ejemplo, que entre los requisitos consensuados el pasado domingo con la reforma Basilea III se fijan unas reservas de capital del 7% hasta 2019. Bancos y cajas se ‘vacunan’ para evitar contagios a lo ‘Lehman Brothers’ y a los ciudadanos nos darán un respiro: los gobiernos no tendrán que salvar a los especuladores con nuestros impuestos.

También se introduce una ‘atractiva’ penalización: si no cumplen ratios, no podrán repartir dividendos… No es el caso de Mare Nostrum. A falta de que el SIP sea aprobado por la Junta, el Ministerio y el Banco de España, el mensaje de la operación es contundente: se creará un grupo más sólido, más grande y más eficiente.

Quedan, sin embargo, algunas preguntas en el aire: si después de todos los ajustes, incluida la reforma de la Ley de Cajas, el sector financiero beneficiará a familias y empresas o les dará la espalda. Si el grifo seguirá cerrado y si bancos y cajas no caerán en la tentación de aprovechar las nuevas reglas del juego para repercutir mayores precios a sus clientes… Si, con la victoria del neoliberalismo, aún habrá espacio para la obra social de las cajas y para la banca ética.

Así nos va

Magdalena Trillo | 31 de julio de 2010 a las 21:00

LAS decisiones de la Alhambra se seguirán tomando como hasta ahora, con la misma independencia y con mayor autonomía. Tendrá más flexibilidad para contratar y gozará de una singularidad especial dentro de la agencia pública que ha diseñado la Junta para racionalizar costes y poner orden en su casa. Una casa con más jefes que indios. Con demasiados chiringuitos… Los recortes de altos cargos (se estima un ahorro al año de 9,3 millones) no afectarán al conjunto nazarí. Es solvente y su gestión, modélica. Por eso, aunque se le exigirá mayor austeridad, seguirá teniendo el control de los recursos y del presupuesto.

 ¿Para qué, entonces, tanto desgaste político? ¿Nadie tuvo en cuenta los intangibles? La Alhambra es gestión, son números, pero también es un símbolo. Un reducto de la otra Andalucía, la que intenta mantenerse en pie aferrándose, por qué no, a la Colina de la Sabika. No es recelo al ‘centralismo’ sevillano ni política del agravio. Porque no se trata de ir mirando cómo están anclados los toldos junto a la Giralda ni de poner Canal Sur como techo para el agujero de la TG7… Es la Granada que ve el despegue de Málaga como ciudad cultural mientras los trenes siguen pasando de largo. Lo hace el AVE y lo hacen los vuelos de bajo coste. Ryanair ya tiene una base millonaria en la Costa del Sol y aquí se sufre la debacle de su ‘fuga’.

Es también la Granada que ve cómo las universidades de Sevilla y Málaga realizan uniones estratégicas en proyectos como el Campus de Excelencia con todas las bendiciones de la Junta (¿se repetirá el ‘ninguneo’ de la edición anterior con un consejero de Almería volcado con el proyecto de su tierra?) y la que ha visto durante demasiados años cómo el dinero de la Consejería de Cultura le caía a Málaga del cielo a velocidad de crucero. La misma velocidad que ahora, dicen, tendrá el Milenio.

Tarde y mal. Lo mismo que el proyecto de la gran caja andaluza. Al día siguiente de que la consejera de Hacienda diera el pistoletazo de salida al recorte de empresas públicas con el anuncio de diez fusiones, el presidente de la Junta abandona la neutralidad y confirma su hoja de ruta para la caja única. Animando, apremiando, a la unión de Unicaja y Cajasol e invitando, otra vez, a CajaGranada. El PP, el de Sevilla, no quiere quedarse atrás. Hay mucho poder que repartir. De eso se trata, ¿no?

Justo pensaba que debía ser al revés: que las cajas eran un negocio (puro negocio), que había que analizar los números para saber si el futuro pintaba mejor hacia Levante o hacia Andalucía occidental (solapamientos de oficinas, trabajadores despedidos, pérdida de cuota de mercado…) y que la Alhambra podía mirarse con el corazón. Justo al contrario: hacemos política en las cajas y análisis financieros en los monumentos.

Nada, por cierto, en contra del nuevo consejero de Cultura, que decidió venir expresamente a Granada a dar la cara ante los medios y garantizar que, si el nuevo modelo no funciona, está dispuesto a retirarlo. El PP no se fía y hay una pregunta inevitable detrás de tanta excepcionalidad: ¿tanto coste, económico, hubiera significado convertir la Alhambra en una agencia independiente como estaba previsto? Pensemos que sí, que es una exigencia de la crisis (esta sí) y nos quedaremos con el compromiso de Paulino Plata. Es otro estilo.

A todo esto, ¿dónde está el PSOE de Granada? ¿Y alguien puede explicar la respuesta de Benzal cuando se le preguntó por el proyecto de ‘su’ Consejería? Se limitó a asegurar que la Alhambra estaba muy bien gestionada… Me decían el otro día que ven a Granada cada vez más cateta e insoportable. Seamos claros. Culpables hay muchos. Se puede hacer campaña y buscar la responsabilidad en San Telmo o se puede mirar hacia dentro y fabricar soluciones. Siempre será mejor que entonar el recurrente ‘así nos va’.

Claret se despide

Magdalena Trillo | 13 de febrero de 2010 a las 21:45

Una amplísima representación municipal, incluido el propio alcalde, respaldó hace unas semanas la reinauguración del pub Ganivet: el local celebraba su puesta de largo tras el incendio de julio y quería agradecer a sus clientes que sigan siendo tan “fieles”. Obviamente, el equipo de Gobierno de esta ciudad lo es. Tres días más tarde, a la ceremonia de entrega del II Premio CajaGranada de Novela Histórica sólo acudieron contados ‘ex’ del PP como el desterrado Gabriel Díaz Berbel o el díscolo Nino García Royo, y por supuesto el vicepresidente saliente Juan Ramón Ferreira (una ‘isla’ en el partido).

Sería complicado justificar las sillas vacías si no es por el escaso interés de los populares hacia la cultura (como constantemente critican los socialistas) y por su indiferencia hacia la entidad financiera. Nada más lejos de la realidad si recordamos su férrea defensa de Granada como ciudad cultural (y sus continuas denuncias de la política de agravio de la Junta) y tenemos en cuenta los movimientos de los últimos meses para tener más poder en la dirección de la Caja aprovechando los capítulos (uno y dos) de la reedición del Pacto del Saray.  ¿No fueron entonces porque no eran los protagonistas? Cuestión de afinidades…

 No fueron y se perdieron la despedida de Antonio Claret y una emocionante velada de cotilleos y apuestas a cuenta de la fallida ‘rebelión’ de Rubiales en Motril. Delirios de grandeza de unos y otros tan sugerentes como la novela ganadora, esa “brillante narración” en la que el escritor jienense Jesús Maeso entremezcla las intrigas de la alta política y las pasiones inconfesables en otro ‘reinado’, el de Alfonso X El sabio.

 El próximo 18 de febrero, Antonio Jara tomará las riendas de CajaGranada. Heredará el poder político y financiero que tantas páginas de la historia sigue marcando (la real y la de ficción), y también sus problemas. Lleva razón Ferreira cuando dice, convencido, que hay que oxigenar las responsabilidades de gobierno y que es saludable que se produzcan los relevos (lástima que no le escuchen).

El propio Claret parece compartir su postura cuando reconoce los ‘marrones’ que están afrontando en estas últimas semanas a la espera de que se produzca la renovación de órganos en la entidad. Con los vientos de fusiones que soplan, no es mal momento para hacer las maletas. Más aún cuando se ha sido capaz de capear las presiones, con una estrategia mucho más sólida y perpetua: el Museo de la Memoria de Andalucía. Una realidad de 3.500 metros cuadrados y 42 metros de altura ajena a fusiones, frías o calientes. Un icono de Granada. Una obra única, inamovible.

En El crepúsculo de los ídolos, Nietzsche se refiere a la arquitectura como la elocuencia retórica del poder expresada en las formas. Ese “instrumento”, que diría Miterrand, tan “necesario” para recordar su paso por las más altas instancias. La expresión de una historia, el reflejo de una época… Todo eso es la Puerta de la Cultura de CajaGranada.

Y lo seguirá siendo cuando  Claret se retire al Banco Europeo de Finanzas y Jara se siente en el despacho de la novena planta para retomar su vida pública en esta ciudad. Lo será, incluso, el día que cambie el rótulo de la puerta y se produzca el esperado desembarco. Temido, pero inevitable.

Posiblemente, no será el Museo de la Memoria el único legado de la ‘era Claret’. El aún presidente de CajaGranada se ha empeñado en conseguir una pequeña revolución en la enseñanza superior. Aunque lleva meses trabajando en el proyecto, aún no quiere desvelar ningún detalle.

Mantendremos la palabra dada y confiaremos en que la cuenta atrás al día 18 no aborte lo que, sin duda, es una noticia de portada. Siempre tendrá tiempo, como confesó el viernes, de dedicarse a escribir una novela histórica.