Archivos para el tag ‘Diputación’

La partida seguirá el 25-M

Magdalena Trillo | 10 de mayo de 2015 a las 9:41

La partida seguirá el 25-M

Parque de las Ciencias. 18.30 de la tarde. Todos los candidatos a ocupar el sillón de alcalde en la Plaza del Carmen aceptan la invitación de Granada Hoy para presentarse ante los ciudadanos. Es una foto inédita. Desde que en 1979 se convocaron las primeras elecciones municipales de la democracia, nunca habían concurrido tantos aspirantes. Ocho jugarán la partida y seis salen con expectativas de obtener representación. Entre candidatos, asesores e ‘invitados’, en torno a treinta personas anticipábamos la tradicional pegada de carteles con este simbólico encuentro en uno de los espacios que mejor simbolizan el consenso institucional -no siempre fue así- y que representa la Granada moderna, de oportunidades y de futuro que todos defienden.

En la antesala de la larga campaña que se inició oficialmente la noche del jueves, probablemente habrá sido la única ocasión en la que han podido conversar. Algunos ni se conocían. Para esa cita no había que preparar el discurso pero sí las poses. Y los saludos; los sinceros y los que se colaban afilados con aprendidas lecciones de márketing y buenos modales. Torres Hurtado (PP), Paco Cuenca (PSOE) y Paco Puentedura (IU) ya unieron sus manos en la campaña de 2011 y han compartido vida municipal durante los últimos cuatro años. El ex senador socialista Luis Salvador, un clásico ‘renovado’, ha logrado posicionarse en la primera línea de la política local con su apuesta por Ciudadanos, el partido de moda, y confía en convertirse en la gran revelación de las urnas, justo el papel que desempeñó Mayte Olalla en las anteriores elecciones. La candidata de UpyD, que tiene el desafío de capear desde Granada el momento de hundimiento de su partido a nivel nacional, afronta un escenario más gris.

Con el mismo pronóstico de irrelevancia que se presenta para el Partido Andalucista y para Vox. Domingo Fuentes e Ignacio Nogueras, sus cabezas de lista, son más que conscientes del reto pero ninguno pierde la sonrisa. Ni la fe -en su caso justificamente necesaria- en lograr sumarse al ‘efecto sorpresa’… Aunque los vientos de cambio y novedad, lo asumen los tradicionales y lo aprovechan los emergentes, soplan mucho más caprichosamente hacia el naranja de Ciudadanos y hacia ese morado de Podemos que finalmente buscará su irrupción en la capital con la etiqueta blanca de Vamos Granada aliándose con Equo y diversos colectivos sociales y situando como candidata a la decana del Colegio de Abogados, Marta Gutiérrez.

Todos salen a ganar. El actual alcalde, que aspira a un cuarto mandato, ya ha dejado claro que va a por la mayoría absoluta y ha pedido a los suyos que no se amilanen, que lo reclamen abiertamente. Hace meses que desde su equipo de gobierno se advierte sobre la inestabilidad que supondría que la izquierda se uniera -en este caso PSOE e IU con Vamos Granada en lugar del PA- reeditando lo que, a su juicio, ha sido uno de los mandatos más convulsos en la historia reciente de la ciudad: el periodo 1999-2003 en que el socialista José Moratalla quebró el gobierno del ‘popular’ Díaz Berbel. El fantasma del desgobierno que planea sobre los 170 municipios de la provincia -se incorporan 2 localidades respecto a la convocatoria de 2011- con la misma incertidumbre que lo hace sobre los más de 8.122 ayuntamientos de toda España, sobre las diputaciones y sobre las 13 autonomías que concurren a las elecciones del 24-M.

El “miedo” al tripartito e, incluso, a un hipotético cuatripartito que uniera a todos los partidos (Ciudadanos se aliaría con la izquierda) en contra del PP. Es por ello que Torres Hurtado siempre dice que el PP sólo gobernará si llega a la absoluta. Sin embargo, en esta ocasión puede que no sea exactamente así. Hay alternativas. Por primera vez la derecha tiene un partido cercano y con opciones al que aliarse: el partido de Albert Rivera que, desde el discurso del cambio sensato y la moderación, ha frenado en seco las expectativas de crecimiento de los seguidores de Pablo Iglesias y se ha colado en todas las encuestas con unas estimaciones de voto impensables hace sólo unos meses. El estreno fue contundente en las autonómicas andaluzas del 22 de marzo y, a la espera de conocer la capacidad final de Ciudadanos para improvisar candidatos en la siempre personalista batalla local, las tendencias que vislumbran todas las encuestas situarían a Luis Salvador en una comodísima situación de ventaja como posible llave de gobierno.

Así se refleja en el sondeo que Granada Hoy publica hoy. Torres Hurtado pierde la mayoría absoluta y se sitúa diez puntos por debajo de los resultados de 2007 y 2011 que le auparon con sus actuales 16 concejales. Los socialistas consiguen blindar sus 8 ediles con un porcentaje de voto ligeramente superior al de hace cuatro años (aunque alejados aún de los 11 de 2003), IU pierde un concejal (solo Puentedura se mantendría en la Plaza del Carmen), UpyD se queda fuera y Vamos Granada y Ciudadanos entran con fuerza en el tablero con 3 representantes cada uno.

Es evidente que el clima de desafección hacia los dos grandes partidos por la corrupción y el desgaste de la crisis con los recortes y la austeridad pasarán factura a quienes han tenido que gestionar en los espacios de la administración más cercanos al ciudadano, pero son “circunstancias” que no pueden ocultar los méritos propios para la victoria o el fracaso y, al día siguiente de la votación, habrá que pedir coherencia para discernir cuánto aporta y cuánto resta la gestión personal frente a la marca de los partidos y los líderes nacionales. Y pedir responsabilidades. ¿Se imaginan dimisiones la misma jornada electoral como acaba de ocurrir en Inglaterra?

Si finalmente el PP pierde 4 concejales, Torres Hurtado tendrá que emplearse en la política del pacto y de su generosidad y talante dependerá en buena medida que sea la izquierda o la derecha la que gobierne en Granada los próximos cuatro años. Su alianza con Ciudadanos es la preferida según la encuesta elaborada por Commetia para todo Grupo Joly pero muy cerca se sitúa también el pacto entre PSOE, Vamos Granada e IU. En Andalucía, pese al bloqueo en el que estamos sumidos desde el 22-M para la investidura de Susana Díaz, no hay una propuesta alternativa de gobierno al PSOE pero en el horizonte que dibuja el sondeo a nivel local sí lo habría. Es, justamente, el panorama de acusada fragmentación del voto que se producirá en decenas de ayuntamientos y que obligará a viejos y nuevos partidos, a clásicos y emergentes, a sentarse a negociar y a tejer alianzas que pueden ser absolutamente imprevisibles. Más aún si tenemos en cuenta la multitud de ayuntamientos en los que concurren independientes. La sopa de siglas, como advierten los analistas desde hace meses, se convertirán en una de las notas más características de las elecciones de 2015.

Lo cierto, de momento, es la incertidumbre. Lo previsible, que la verdadera campaña de los políticos empezará el lunes 25 de mayo cuando tengan que dar forma al voto ciudadano, al de los siempre convencidos, al de los fugados y al de los reconquistados; al útil, al del desencanto y al de castigo. Como publicábamos en el arranque electoral, será una carrera de vértigo al 24-M y con múltiples incógnitas. Tal vez una de las más morbosas sea la del papel que desempeñará Luis Salvador. ¿Tiene “corazón socialista” como suele decir el alcalde? Porque, si de pactar se trata, ya les avanzo que el feeling con Torres Hurtado que se vio la tarde del Parque de las Ciencias está a años luz del que pareció tener con su ex compañero Cuenca… En las locales cuentan los partidos pero cuentan, sobre todo, las personas. En la foto de familia, ¿tal vez para despistar?, Luis Salvador insistía en colocarse a la izquierda de Pepe Torres…

Federico

Magdalena Trillo | 17 de agosto de 2014 a las 10:53

Me pregunto si Federico volvería a escribir hoy que “en Granada se agita la peor burguesía de España”. Me pregunto qué pensaría de que esta noche se le rinda homenaje junto a un monolito bajo el que ya sabemos que no reposan sus restos y que ha terminado siendo más símbolo de la polémica que de la reconciliación. Me pregunto qué sentiría viendo cómo se instrumentaliza su nombre, sus ideas y su obra.

Su familia nunca ha querido conmemorar su muerte; no había nada que celebrar. Para la Granada ‘oficial’ siempre se ha visto como un “deber” hacia el poeta y hacia las miles de víctimas que fueron fusiladas en los barrancos de Víznar y Alfacar; un ‘deber’ por no olvidar lo que jamás debió ocurrir y lo que, de forma inexorable, forma parte ya de nuestra historia reciente. Si dejamos a un lado lo mucho que podríamos debatir sobre el sentido mismo de los homenajes, su excesiva proliferación y su reprochable utilización partidista, seguro que tanto la izquierda como la derecha podrían asumir un planteamiento inicial en la causa lorquiana por recordar y ‘hacer justicia’. El problema llega con el cómo y con el quién, cuando interfiere la política y somos incapaces de hacer concesiones.

A los dos lados… Cuando la izquierda gobernaba en la Diputación no había conflicto. Se convocaba el acto ‘oficial’, los políticos iban en sus coches oficiales, se hacían la foto y no pasaba nada. Desde hace cuatro años, con la llegada del PP a la institución provincial, han vuelto las tensiones. La primera vez porque era el 75 aniversario y la anterior corporación no había organizado nada; el verano pasado porque un grupo de republicanos acudió con banderas y la Guardia Civil les impidió la entrada; este año, porque una asociación cultural ha contraprogramado para denunciar la “manipulación” de la figura de Lorca y recordar que también es “símbolo de la represión franquista”; que se asesinó a un poeta, a un artista, pero también a un intelectual con ideas progresistas y republicanas.

La tesis del actual Partido Popular de Granada es defender al escritor, difundir su obra, pero con acciones despojadas de ideologías y apartadas del pasado. Lo dejó bien claro Sebastián Pérez nada más asumir la presidencia de la Diputación con aquel contundente “nos hemos cargado el mito de la izquierda y Lorca” y se ha mantenido estos años con ese “Federico vive” que inspira el programa cultural -incluida la recuperación de La Barraca-.

Desde la izquierda nunca se ha entendido esta repentina “devoción lorquiana“, que tildan de “oportunista” y “electoralista”, y se ha criticado que el PP quiera “apoderarse” ahora de García Lorca no como un reconocimiento a la persona y al creador sino para “desmontar” uno de los grandes iconos del PSOE.

Los dos posicionamientos de ‘razones’ cerradas y absolutas se vienen abajo cuando se contraponen. Tanto como la supuesta indignación del colectivo que ahora rechaza el acto oficial. ¿Cuando iban los socialistas no había coches oficiales? ¿Dónde estaban ellos?

La política debería ser la solución y sigue siendo el problema. Será legítimo, pero es descorazonador. La primera maqueta que se hizo en Granada para rendir tributo a Lorca es de López Burgos. Sí, el escultor de la polémica estatua a Primo de Rivera de Bibataubín. La prensa de la época contó en su día que era “uno de sus mayores deseos”; el régimen lo impidió; su hija aún conserva la obra…

La escultura de una niña preside ya la céntrica plaza. La retirada del monolito ha costado una ácida campaña de desprestigio hacia el escultor, páginas y páginas de enfrentamientos, el levantamiento de los colectivos de Memoria Histórica y una orden taxativa del TSJA. ¿No nos lo podríamos haber ahorrado si el PP no se hubiera obcecado en defender su valor artístico como resquicio para saltarse la ley? Voy más atrás. ¿Hubiera habido polémica si al inicio de la democracia se hubiera quitado ese infame “Granada a José Antonio”?

A finales de mes, el guitarrista cordobés Paco Peña presenta en el Festival de Edimburgo el estreno mundial de Patria, una obra inspirada en versos de Lorca que explora el impacto de la Guerra Civil. En Madrid, la nueva temporada del Teatro Real incluye la primera versión en ópera de El público, un encargo a Mauricio Sotelo que dirigirá Heras-Casado y que se presenta como un grito de desafío contra la hipocresía burguesa y un alegato a favor de la libertad amorosa y artística.

Me entristece pasear por La Romanilla y seguir viendo telarañas en el Centro Lorca. Hace once años que se anunció el regreso de su legado y hace siete que debería estar abierto con actos del nivel de Edimburgo, Madrid o Nueva York. Aquí no debería haber espacio para las dudas. Siempre fue un “deseo” de su familia y era, y sigue siendo, un “deber” de Granada, de todos, con Federico.

Política de galgos y podencos

Magdalena Trillo | 15 de diciembre de 2013 a las 1:12

“Málaga jamás tendrá lo que tiene Sevilla”. Juan Ignacio Zoido ha vuelto a abrir la caja de los truenos de la rivalidad por decir públicamente lo que piensa, por defender la singularidad de su ciudad y lamentar que un proyecto de la envergadura del Pompidou se vaya a la Costa del Sol. ¿Usted no lo querría para Granada? Las palabras del alcalde de la capital andaluza tal vez no fueran las más acertadas para ser escuchadas sin el abrigo de la Giralda, pero no seamos hipócritas cuestionando que un alcalde quiera lo mejor para su ciudad ni volvamos a perdernos en la estéril política de los agravios para soslayar una realidad: el impulso que está cogiendo Málaga como ciudad cultural, la solvencia con que está explotando la fortaleza de su aeropuerto y la coherencia con que está completando y compensando las debilidades del sol y playa.

Se está fabricando de la nada un perfil como destino cultural y le está funcionando. Los proyectos se anuncian, se construyen y se inauguran. Pasó con Picasso y con el Thyssen y volverá a ocurrir cuando el Centro Pompidou abra en el Cubo del Puerto su primer centro fuera de Francia. Está de moda y lo están aprovechando. ¿No es legítimo que Málaga trabaje en una estrategia de desarrollo que le permita luchar contra la estacionalidad del turismo aunque sea a costa de ‘minar’ el triángulo cultural andaluz que tradicionalmente han encarnado Granada, Córdoba y Sevilla y que tan torpemente se ha gestionado? ¿Y no es legítimo que Zoido contrarreste a la defensiva realzando el potencial de Sevilla?

El verdadero debate no es la rivalidad sino quién se pone la medalla del éxito y a costa de qué y de quién. Me explico. La rivalidad, entendida como competencia y no en clave de privilegios ni favoritismos, debería ser irrenunciable para un sector tan estratégico para la economía andaluza como el turístico si queremos seguir teniendo oportunidades en el exigente contexto internacional. Y, si somos realistas y honestos para reconocerlo, hasta la envidia ‘insana’ puede funcionar como aliciente para poner en marcha iniciativas que ‘construyan’ Andalucía y beneficien a toda la comunidad. Otra cuestión es la gestión. En el caso de Zoido, si es capaz de encajar las críticas de la prensa que esta semana le recordaba cuando en enero de 2011 anunció que la Puerta de la Carne, en el centro turístico de Sevilla, se convertiría “en un centro de arte contemporáneo con la misma filosofía que el Pompidou” y, en las provincias ‘hermanas’, si somos capaces de admitir las incompetencias propias y lo mal que nos va cuando nos dedicamos a debatir si son galgos o podencos.

A partir de aquí sí hay una exigencia de transparencia que debería imponerse al miedo a la guerra entre provincias con que se sigue haciendo política. Y va más allá de la negativa de la Junta a detallar por provincias el presupuesto porque este diario lleva ¡años! intentando conocer las partidas reales que desde el área de Cultura se han destinado a Málaga… Si es una leyenda urbana que el despegue cultural de la capital de la Costa del Sol tiene mucho que ver con las generosas inversiones que ‘sus’ consejeros han realizado en estos años, estaría bien que se nos explicara al resto de Andalucía. Con cifras.

No diré que con ello podamos compensar los siete años de retraso con que se abrirá el Centro Lorca, sacar del cajón el ya ‘inviable’ Teatro de la Ópera, arreglar el eterno problema de la infraestructuras ni reescribir la historia de un Milenio que ha terminado generando más frustraciones que oportunidades. Pero, quedándonos en el presente, hay proyectos que todavía se pueden salvar, que hasta nos pueden ilusionar y que requieren tanta inversión como claridad en el posicionamiento de unos y otros. Estoy pensando, por ejemplo, en el aeropuerto y en la declaración de la Alpujarra como Patrimonio de la Humanidad. El primero vuelve a estar en el centro de la polémica, precisamente por la demagogia con que seguimos planteando la rivalidad con Málaga (¿no será más mortal el AVE para el futuro del García Lorca que el internacional de la Costa del Sol que ahora complementa nuestra oferta?), y el segundo se enfrenta a dos problemas importantes: el poco entusiasmo que hay entre la población local y la posición de delantera que tienen, justamente, los Dólmenes de Antequera.

La Junta ha dejado dormir durante años la propuesta malagueña y ahora, cuando Granada está desarrollando el expediente en tiempo récord, la ha reactivado. ¿Antequera o Alpujarra? Y si son las dos candidaturas, en qué fechas y con qué esfuerzos. Málaga lo querrá saber y también Granada. Llegará el tiempo de reclamar inversiones pero ahora es más urgente algo mucho más barato: la lealtad y la unidad.

Lo reclamaba el presidente de la Diputación este viernes en la entrega de los Premios de Turismo recordando lo bien que le ha ido a esta provincia cuando ha habido unidad… La apuesta de la British Airways por el aeropuerto de Granada es un ejemplo (el próximo verano recuperará los cinco vuelos), el Centro Lorca está a punto de serlo y el expediente de la Alpujarra lo debería ser. Siempre, claro está, que dejemos de debatir si son galgos o podencos.

Responsabilidad

Magdalena Trillo | 17 de julio de 2011 a las 12:08

En Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal eleva ya a 1.742 millones de euros las facturas sin pagar; no 700 como dijo hace dos meses el entonces presidente saliente José María Barreda y difícilmente resultado del proceso de transición (¿mil millones se acumulan en ocho semanas?) cuando hay expedientes que llevan un año en un cajón.

En Cataluña, el consejero de Economía acaba de sumarse a la teoría Merkel para controlar el capítulo de personal sin provocar más despidos: trabajar más por menos. La Generalitat llama a la “cooperación solidaria del sector público”, que no es otra cosa que pedir a los trabajadores que alarguen sus jornadas laborales y tengan menos días de vacaciones. Salvar los servicios públicos recortando privilegios y salarios a los funcionarios… Pura demagogia si pensamos que hablan de “distribuir el dolor entre todos” cuando han eliminado el impuesto de sucesiones a las rentas más altas y llevan meses cerrando plantas enteras de hospitales.

De Grecia, Portugal e Irlanda, mejor ni hablar. Menos aún de los insaciables mercados, de las primas de riesgo y los bonos basura. La zona euro se tambalea en el regazo de la canciller alemana y hasta EE UU se enfrenta a la suspensión de pagos mientras crece la tensión política en el país, se mina su solvencia y se cuestiona el propio ¿rumbo? de salida a la crisis.

Sólo nos falta otear el Sur, a nuestros amigos de las pateras, para darnos cuenta de que la “hora de Granada” será mucho más que lograr asiento en Los Cármenes para Primera División; será sinónimo de control de gastos, ajustes y sacrificios. Me refiero al cambio de rumbo en la Diputación. En unos días sabremos si había trampa en las cuentas que ha dejado Caler en la institución y conoceremos al detalle los planes de austeridad del nuevo equipo de gobierno: eliminación de altos cargos, reducción del gasto corriente, refuerzo de las políticas de creación de empleo y, como en Cataluña, la máxima del momento: más por menos; ser más eficientes con menos recursos. Lo anunciaba el jueves Sebastián Pérez en su acto de investidura.

Un discurso cargado de sueños y optimismo. Se comprometió a pilotar un cambio tranquilo, sereno y sin sectarismos, emplazó a “huir del conflicto”, aseguró que se “equivocan quienes anuncian que habrá hostilidad institucional” y garantizó que habrá “pruebas inequívocas” de sus políticas de austeridad (¿nada de enchufes de rondón?). Me sorprendió cuando dijo que será “especialmente sensible” con los servicios sociales y cuando destacó la cultura como “seña de identidad” de la nueva Diputación hablando de Lorca y Guerrero; no de tradiciones, Semana Santa, bailes populares ni zarzuelas.

Pudo optar por un discurso de crispación y de conflicto pero no lo hizo. Pudo insistir en las auditorías, las trituradoras y la caza de brujas pero no lo hizo. ¿Responsabilidad? Era diferente el Sebastián Pérez que el jueves tomó el bastón de mando en el gobierno provincial que el político hiriente, agresivo y mordaz de la campaña electoral ¿Fachada? ¿El peso del poder? ¿El peso del paro? El hecho es que ahora toca gobernar y es al PP a quien se le van a pedir soluciones; son Sebastián Pérez y su equipo quienes deben demostrar que no hay agendas ocultas y sí un programa claro para la remontada.

Aquí podríamos empezar el contra-artículo. Cuestionar palabras e intenciones, preguntarnos quién ha alimentado muchas de las situaciones denunciadas (basta recordar las ruedas de prensa de las últimas semanas), dudar de que realmente se vaya a hacer lo predicado y, sobre todo, pedir explicaciones de por qué ahora los proyectos son posibles y hasta el jueves no. Pero no lo voy a hacer. La realidad impone pragmatismo. Los casi cien mil parados granadinos exigen responsabilidad. ¿Quieren regenerar la política? ¡Háganlo! Estamos cansados de broncas. Demuestren, unos, que merecen gobernar después de treinta años en el banquillo y mantengan el tipo, otros, en la oposición.

La despedida de Caler

Magdalena Trillo | 21 de mayo de 2011 a las 20:44

Empezaré matizando el titular: el partido aún no se ha jugado. Falta una semana para las municipales y el gobierno de la Diputación es la mayor incógnita del 22-M en Granada. De entrada, cuatro escenarios posibles: mayoría absoluta del PP (Sebastián Pérez, presidente), mayoría absoluta del PSOE (tercer mandato de Caler), reedición del actual pacto PSOE-IU y, si hay descalabro en la Costa y los Benavides-Rubiales dan el zarpazo que esperan, pacto del PP con un eventual diputado de Convergencia Andaluza. ¿Se imaginan a Rosario, la mujer del alcalde de Almuñécar, de delegada de Turismo?

A más de uno se le habrá atragantado la tostada. Tranquilos. Son elucubraciones. Ni siquiera hay rumores que lo sostengan. Lo pensaba el viernes cuando Caler presentaba el Plan Global de Desarrollo Turístico de la Provincia ante media Granada. Sesenta proyectos en cinco años para llegar a los 3 millones de turistas al año, superar los 7 millones de pernoctaciones, crear 12.000 empleos directos y facturar 3.500 millones euros, mil más que ahora. Un cambio estructural en el modelo, en la gestión, en los conceptos. Tremendamente ambicioso. Demasiado, quizá, para las esquilmadas arcas de las administraciones públicas (¿alguien ha dejado algo de presupuesto para el que llegue el 23-M?). Incluso para la Diputación que, siendo claros, es con la Junta quien tira del sector y pone el dinero mientras otros se apuntan a la foto.

Tal vez por ello sonaba a despedida. Tal vez a órdago. Tal vez sea una forma de desquitarse de los desplantes de un Ayuntamiento (PP) que durante ocho años no sólo no ha colaborado sino que se ha dedicado a torpedear. Eso sí, con iniciativas tremendamente rentables y de una efectividad contrastada. Repasemos: la tradicional foto de Fitur (¿conocen alguna otra acción promocional del gobierno de la capital?), los balcones vip de la Semana Santa (¿se acuerdan del proyecto que iba a hacer tambalear la capital con tanta demanda?) y, por supuesto, las populares entregas de diplomas de embajadores de Granada (que alguien aporte algún dato de su impacto en el sector). Eso sí, hay quien se atreve a asegurar que se ha constatado que los vuelos internacionales no han servido para nada. ¿Cuál es la fuente? ¿Es una realidad o un deseo? Porque los datos que aporta el INE dicen justo lo contrario. Esta misma semana publicábamos el último balance: el aeropuerto pierde 17.500 viajeros al mes y lidera la caída del tráfico nacional. Más obviedades: no hacen falta más pistas ni torres de control, ¡hacen falta aviones llenos de turistas!

Aun así, y sin ser yo quien defienda a una compañía pirata como Ryanair (su amenaza de esta semana ha sido dejar de volar en toda España si el Gobierno no le ‘perdona’ unas multas), no estaría de más que recordáramos que hablamos de economía. De inversiones y retornos; no de política. Nadie cuestiona que se pueden mejorar las estrategias (la propia Diputación ha iniciado otras formas de trabajo), pero dejemos la demagogia cuando se trata de apoyar el sector clave en la economía provincial; el motor para salir de la crisis en una de las provincias más pobres y con más paro de España.

El viernes, la prudencia marcó el discurso de Caler. El salón de actos de la Cámara de Comercio estaba a reventar. Recordaba la toma de posesión de Javier Jiménez aunque con sabor a cambio, a legado. De unidad, y de la necesidad de implicación de todos los agentes del sector, habló la portavoz de la consultora Deloitte. Los empresarios tomaron nota. Su futuro está ahí. Al igual que el de toda la provincia, sea cual sea el partido que gobierne los próximos cuatro años. Del Ayuntamiento de la capital había un par de técnicos, pero ningún político. Tampoco del PP. Lástima. Puede que sean ellos quienes tengan la oportunidad de hacer realidad ese horizonte a 2015. Será a partir del 23 de mayo. Cuando los ciudadanos decidan si lo de Caler fue una despedida o un hasta luego.

Presiones

Magdalena Trillo | 14 de noviembre de 2010 a las 11:50

Asegura la diputada de Cultura que tiene dos cartas con “amenazas” que le impiden revelar las presiones y la ‘guerra sucia’ que ha sufrido la institución pública durante la negociación del legado Guerrero. Acusa a la ex directora del centro, Yolanda Romero, de trabajar “para otros intereses” y dice tener un amplio dossier cuyo conocimiento sería un verdadero escándalo. “Guerrero debe estar revolviéndose en la tumba”, llegó a aseverar el viernes ante los periodistas al ser preguntada por la inminente marcha de la obra del pintor una vez descartado su traslado al Museo de la Memoria.

Si la situación ha sido tan grave como declara Pérez Cotarelo, deberíamos preguntarnos por qué no ha acudido a los tribunales. Si tiene amenazas por escrito (más allá de la petición de confidencialidad que se presupone en toda negociación), por qué no las ha denunciado. Si tiene pruebas fehacientes de que una funcionaria de la Diputación ha perjudicado los intereses de la entidad en beneficio particular, por qué no ha ordenado abrir una investigación. Parece osado realizar unas acusaciones públicas de tal magnitud sin aportar documentos. ¿Todos los buenos están en un bando y todos los malos en otro? ¿De qué tipo de amenazas estamos hablando?

Porque no es lo mismo amenazar que presionar. Las presiones son la base de cualquier negociación. Tan legítimas en política como en la esfera empresarial y hasta en la privada. Tan cotidianas como ponerse de acuerdo en qué película ver esta noche, dónde ir de vacaciones o en qué casa cenar en Nochebuena. ¿No presionamos todos, constantemente, para conseguir nuestros objetivos?

Hoy, tras las clásicas ‘presiones’ para decidir a qué restaurante ir a almorzar, repaso los periódicos y concluyo con un resultado demoledor: ¿hay alguien que no presione? Veamos… Los empresarios y las elecciones del próximo viernes. Tanto se ha presionado que Ramón Arenas, que iba a disputar la presidencia a Gerardo Cuerva, ha tirado la toalla a pesar de que ya tenía la candidatura conformada y había ido a la sede de la patronal a formalizar su propuesta.

Las versiones, por supuesto, son encontradas. Unos denuncian presiones y otros las niegan. Unos reconocen que sí ha habido ‘movimientos’, pero únicamente empresariales (nada de política), y argumentan que la realidad es que Arenas no tenía los apoyos suficientes y que iba a perder. Tal vez. Lo malo es que ahora no lo sabremos. Nadie lo sabrá. Ni siquiera Gerardo Cuerva, que será reelegido en una semana y no sabrá si es por mérito propio o por los tejemanejes previos para dejarle libre el camino.

Sigamos, por ejemplo, con la historia de las cajas. Cajasol se ha decantado por una fusión fría con Banca Cívica, presionada (como todo el sistema financiero) por el Banco de España y lo ha anunciado precipitamente para evitar presiones de la Junta. Braulio Medel, presidente de Unicaja, celebra que no haya habido ni “noviazgo” y el proyecto de la caja única ha saltado definitivamente por los aires… con el beneplácito de Griñán. Ahora no hay localismos ni traiciones.

Y es que las presiones vienen en cadena. Si no, pensemos en cómo Zapatero ha ido desvirtuando su política al ritmo que marcaba el FMI. Y miremos el fracaso del G-20, que ha terminado sin poner fin a la guerra de divisas, retrasando la aplicación de las medidas de control de la gran banca y sin ser capaces de acordar un modelo económico conjunto para salir de la crisis.

Mucho más eficaces son, desde luego, las presiones de Hugo Chávez. Claro y directo: o la banca privada venezolana contribuye al plan de desarrollo de la revolución o será expropiada. El fin, justifica, es la “solidaridad social” y su plan será una realidad en cuanto apruebe su ley. Mucho más que una amenaza.

In memoriam

Magdalena Trillo | 14 de septiembre de 2010 a las 18:17

“Cuando pinto me siento como un combatiente de la resistencia buscando libertad ”. “En un plano simbólico, incluso espiritual, el arco o el óvulo significa refugio, promesa de protección, amparo”.  El “combatiente” es José Guerrero. Con estas palabras describió en 1972 uno de los lienzos de su serie Solitarios. Quien habla de su búsqueda de “amparo” y “protección” es María Dolores Jiménez Blanco. Ilustra con esta reflexión la fascinación del pintor granadino por las líneas paralelas de las cerillas. Por el orden y el ritmo. Persiguiendo, atrapando, los rayos de luz que llevan de la oscuridad a la claridad.

El legado de José Guerrero saldrá de Granada esta semana. Solitario y desamparado. Con el silencio cómplice de todas las administraciones. En dos días se ha zanjado una negociación de tres años. Una rueda de prensa y un ultimátum han sido suficientes. Izquierda Unida ya tiene una página con la que engrosar la historia de despropósitos de esta ciudad y con la que culminar su paso por el gobierno de la Diputación: el certificado de defunción del Centro Guerrero (13 de junio de 2000-15 de septiembre de 2010).

Ha hecho el trabajo sucio. María Asunción Pérez Cotarelo compareció ante los medios con cara de víctima. “La Diputación no puede ceder más”, sentenció. En frente, ya saben, unos artistas elitistas e intransigentes. “La aristocracia”, evitó decir. Pero por principios, esos que ya nadie traiciona, debió haber presentado su dimisión.

Juan Vida pedía hace unos días“explicaciones”. Se preguntaba por las posturas de unos y otros. ¿Dinero, reparto de poder, representatividad? Planteaba si la letra del contrato era demasiado pequeña… No hay acuerdo cuando no hay voluntad. Esta ha sido la historia de un matrimonio en decadencia. Primero fueron los roces y las desavenencias, luego llegó la incomprensión y ahora estamos asistiendo a la ruptura. No hay más caminos.

Y es honesto, hasta legítimo, terminar lo que se ha quebrado. Lo dicen los propios herederos cuando reconocen que la posibilidad de acuerdo queda “de momento” excluida, aunque dejan la puerta abierta (no a esta Diputación, pero sí a otras instituciones) para que el legado del pintor permanezca en Granada.

Por eso tenemos que seguir pidiendo explicaciones. ¿Dónde están los garantes de la cultura y el patrimonio? Los que pueden (deben) intervenir y mediar. ¿Dejaría la Junta que Málaga perdiera el legado de Picasso? ¿Permitiría la Generalitat que Barcelona se quedara sin la obra de Tàpies? ¿Se imaginan qué ocurriría en Euskadi si salieran la esculturas de Chillida?

Al día siguiente de conocer la respuesta de la familia al escrito de la Diputación (¿es posible otra respuesta a un ultimátum?), cogí el autobús para despedirme de Guerrero. Tardé cinco minutos en llegar. No tuve que hacer colas ni pagar entrada porque ‘celebramos’ su décimo aniversario. Me deslicé por los fondos de su color puro, me llené de energía con sus ‘penitentes’, me dejé perder por los enormes campos de azules, negros y amarillos. La apoteosis del color de José Guerrero… Compré varios libros y los traje a casa pensando que, seguramente, la próxima vez que quiera ver un Guerrero tenga que montarme en un avión y hacer miles de kilómetros.

A pesar de la miopía de algunos, el Centro Guerrero se había convertido en uno de los museos de arte contemporáneo con más prestigio del panorama nacional. Ahora tocará empezar de cero. Y no nos equivoquemos, el Centro Guerrero es la obra de Guerrero, su legado, la gestión que se ha llevado a cabo en la última década. El Centro Guerrero no es el edificio de la calle Oficios. El edificio es un (magnífico) continente que llenar de arte o sumir en la mediocridad.

Pero en Granada no pasa nada. Hoy iremos todos a Fray Leopoldo y celebraremos sus milagros en una ciudad que se muere de granadinismo.