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Elogio del humor

Magdalena Trillo | 3 de agosto de 2014 a las 10:00

La estafa de Gowex parece sacada de un episodio de Breaking Bad. En la maraña de sociedades fantasma con que la empresa de wifi se ha enriquecido ilícitamente durante cuatro años, María Antonia Antúnez cambió su puesto de cajera en Carrefour por el de jefa de administración con el mismo desparpajo con que Skyler White hace sonar la campanilla de la máquina registradora en el lavadero de coches que utiliza para blanquear los fajos de dólares que su marido produce a diario cocinando metanfetamina azul. Las dos se dedican a lo mismo: fabricar facturas falsas para justificar una espiral de mentiras.

Ni los sorprendentes beneficios de la compañía tecnológica en plena crisis eran ciertos -el 90% de los ingresos declarados sencillamente “no existe”- ni su fundador era una revelación de las finanzas por muchos premios que recibiera -incluido uno de De Guindos este mismo año-. Numerosos fondos internacionales y cerca de cinco mil pequeños ahorradores, desde empresarios de éxito hasta miembros de la nobleza, han quedado atrapados en este sofisticado engaño del dinero fácil. Una reinvención del timo de la estampita que, pensándolo bien, tiene mucho más de ficción que el ‘negocio’ de Walter White en la exitosa serie televisiva de Vince Gilligan. Al menos el profesor de Química fabrica algo; en la empresa de Jenaro García, banqueros, marqueses y hasta proveedores de súper han invertido en humo distraídos por el glamour del Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

Es el riesgo de convertir en codicia la ambición. De ensuciar un legítimo y hasta necesario estímulo vital en una enfermedad. Porque, mientras el protagonista de Breaking Bad acaba diseñando estupefacientes por pura desesperación, el dueño de Gowex se asemeja más al ‘capo’ de siempre: el dinero llama al dinero y la avaricia hace el resto.

No veo otra lectura que encaje mejor en el escándalo de la familia Pujol. En este caso tenemos además un ingrediente cinematográfico excepcional: la mujer despechada que desencadena toda la investigación. ¿Recuerdan el capítulo de escuchas y detectives con micrófonos escondidos en los centros de flores de los restaurantes? ¿Y las bolsas con billetes de 500 euros camino de Andorra? Súmenle ahora una supuesta herencia familiar oculta en el extranjero y obtendrán una nueva clave con que componer la ‘cuestión catalana’ que tan bien se ocupó de abonar Jordi Pujol en sus 23 años de presidente de la Generalitat denunciando que “España nos roba” y dando lecciones de honorabilidad.

Será ‘escuela de familia’, cosas del ADN de ese creciente puñado de insaciables privilegiados que, teniéndolo todo, han querido más. ¿No les parece que la historia de Pujol Ferrusola se parece cada día más a la de Iñaki Urdangarin? Tendrían que explicarnos si lo de inventar informes para cobrar partidas indecentes, si lo de tirar de la influencia del suegro o de ‘papá’ para estafar, es una asignatura exclusiva de los colegios de pago o se aprende en casa con el infalible método del ejemplo. Puestos a defraudar, reconozcamos que el guión de la corrupción en Cataluña es mucho más elegante que el episodio de gin tonic y drogas del urdidor de los ERE. Pero, ojo, todo termina en las mismas cloacas. Tan burdo como los maletines de importación china de UGT, las facturas falsas de los falsos cursos de formación o los regalos de la Gürtel.

Las pasiones, al final, nos igualan. Me refiero a ricos y pobres. La tentación del camino fácil se activa a veces por instinto de supervivencia y demasiadas por codicia. Llevamos meses ideando leyes para poner coto político y jurídico a tanto pillaje, proclamando la “regeneración“, pero nos equivocaremos si lo confiamos todo a los imprevisibles jueces, al diario de sesiones o a la letra pequeña del BOE. Lo de robar o no robar va con la persona. Pertenece a la esfera privada de la ética y la decencia como forma parte de lo público que seamos capaces de arbitrar un escenario de convivencia y respeto en el que las ‘oportunidades’ de pasarse al lado oscuro sean las mínimas. Y está bien que lo pongamos difícil pero la tentación del ‘breaking bad’ no se puede controlar ni con leyes ni con política.

Como antídoto, prueben con el humor. Las mujeres turcas están protagonizando una campaña viral en las redes sociales a golpe de carcajada que ha llevado al más absoluto ridículo al gobierno de Erdogan: ¿no reírse en público para ser decorosas? Aprovechando el desenfado del verano, les propongo que completen la solemnidad y dureza de los titulares de periódico por la frescura de las viñetas.  De la más bondadosa a la más sarcástica; de la más noble a las más malvada. La crítica más certera, la visión más aguda e ingeniosa, llega a menudo del trazo a mano alzada.

Excesos

Magdalena Trillo | 20 de abril de 2014 a las 11:13

Si mañana comete la imprudencia de subirse a la báscula, seguro que podrá comprobar el peso real de los excesos de esa Semana de Pasión que tantos andaluces vivimos a la sombra de las procesiones entre suspiros de incienso y pálpitos de tambores… Lo pensaba el Lunes Santo viendo la imponente aureola roja que abrazaba la luna ‘de sangre’ que presidía el encierro del Cristo de San Agustín en su templo. El bullicio y desenfreno de los bares frente al silencio pausado de las calles apenas roto por el tintinar de unos tacones despistados, unos susurros confidentes y las caricias del fagot.

Siempre me ha parecido que lo más embriagador de la Semana Santa, lo más definitorio de Andalucía, son los contrastes. Empezando por el austero y estricto recogimiento de unas hermandades frente a la apoteosis festiva de otras y terminando por la propia actitud con que unos y otros entendemos una de las palabras que más contradicciones es capaz de encerrar: la pasión.

Y no es más que un reflejo de lo que somos: un pueblo de pasiones; un pueblo de mesura en el pensamiento y de exuberancia en el estómago. El comedimiento y la templanza con que, por ejemplo, en el Sur hemos sido capaces de resolver los grandes dilemas de banderas y colores se nos va por las rendijas del vivir… Y tal vez sea mejor así. Puede que sea la mejor manera de no dejarnos desquiciar. Puede que sea la única manera de digerir los contrastes… y los excesos.

Aunque queda (casi) todo por contar, debería preocupar que una operación policial del alcance de la desvelada esta Semana Santa por un supuesto fraude masivo y millonario en los cursos de formación a parados se haya destapado montando una especie de “causa general contra Andalucía” como lamentaba el consejero Luciano Alonso en una comparecencia exprés. Pero pocos sentimientos distintos a la alarma, la vergüenza y el estupor puede suscitar un escándalo que ya promete competir en cuantía e implicados con el culebrón de los ERE. No es un “fraude de 2.000″ como se ha llegado a publicar pero sí son 2.000 millones los fondos europeos que Andalucía habría recibido desde 2007 para la formación y reciclaje de trabajadores en paro con un destino más que dudoso.

De momento, la Fiscalía está investigando a 13 empresas (una de ellas con domicilio social en Granada) y un presunto fraude de 1,5 millones. ¿Mucho? ¿Poco? A falta de conocer los números exactos, hay una realidad: academias, empresas, sindicatos y alumnos están bajo sospecha. Y hay una primera conclusión que no necesita cifras: la alegría y la falta de control con que la Junta ha gestionado el dinero europeo. Si el fraude es como lo están relatando algunos empresarios que han “sufrido” la llegada de los “oportunistas” al sector de la formación, estaríamos ante una burbuja tan explosiva como la del ladrillo.

¿Recuerda aquello de que “quien no ha ganado dinero es porque no ha querido”? Aplíquelo al nuevo escenario: quien no se ha llevado dinero es porque no ha querido. Montas una empresa con un “plan bonito” y dices que vas a colocar al 60% de los alumnos. Automáticamente te dan el 75% de la subvención. Luego no haces el curso y si te he visto no me acuerdo… Hasta que llega el momento de justificar los fondos recibidos, de comprobar (o no) que del ingenio de la picaresca a la corrupción va un hilo muy quebradizo.

La segunda conclusión es una impresión. Pensando en el caso de los ERE y la forma en que se ha ‘pagado’ por la paz social en las empresas en Andalucía, uniéndole la ‘solvencia’ con que se han desarrollado los programas que debían ayudarnos a encontrar trabajo, a construir un nuevo modelo productivo, empieza a tener sentido más de un exceso. Que tengamos, por ejemplo, diez puntos más de paro que el resto de España y hayamos sido bautizados como la región con más desempleo de toda Europa. Que en lugar de converger, cada vez haya una brecha mayor de desigualdad con el resto de comunidades… No me olvido de la otra picaresca, la de la economía sumergida, pero no me dirán que hoy es más fácil entender por qué nadie encuentra un empleo cuando se apunta al paro; por qué nunca se presentan balances de los programas con ejecución real y resultados; por qué nos dedicamos a presentar nuevas ediciones de planes y estrategias con el automatismo de quien reza el rosario…

Sin posibilidad de ser constructivos, en nada hemos avanzado en todos estos años. Hemos pasado de jornaleros fantasma a alumnos fantasma.

 

Ellos, los indefensos

Magdalena Trillo | 23 de junio de 2013 a las 10:28

Dicen Messi y Blesa que se sienten indefensos . El futbolista del Barça, el cuatro veces balón de oro, el mejor jugador del mundo, no está acostumbrado a ser criticado por la prensa y mucho menos por una conducta nada ejemplar como defraudar a Hacienda. El caso es que debe 4 millones al fisco por los ingresos extra que obtuvo en derechos de imagen entre 2007 y 2009 y, por muy menor que fuera, por muy poco que entendiera de números, tendrá que declarar como imputado ante el juez el próximo mes de septiembre. El ex presidente de Caja Madrid, el banquero acusado de ‘perder’ 500 millones con la ruinosa compra del City Bank de Florida y de conceder un temerario crédito a su entonces amigo Díaz Ferrán, evadió la cárcel en mayo en menos de 24 horas pagando 2,5 millones de fianza y ahora ha conseguido que la Audiencia Nacional revise su caso en un tiempo récord de dos semanas. ¿Quién decía que la justicia era lenta? Mientras Messi y su padre denuncian “indefensión mediática”, a Blesa lo persigue un juez con “inusuales facultades adivinatorias”.

Con la clarividente ayuda del ministro Montoro en el caso del DNI mutante, la semana ha saltado de la política de los errores a la política del poltergeist. El futbolista argentino, envuelto en las profundas “estructuras de optimización fiscal” tan conocidas entre deportistas y artistas para evadir impuestos. Blesa, víctima de un magistrado poco riguroso, con pésima reputación y obsesionado con “abrir una causa general contra los responsables de la crisis” que ha vulnerado su derecho de defensa. La infanta Cristina, con la venta ficticia de fincas rústicas y urbanas de las que nunca fue propietaria y que, por un “error administrativo”, habría puesto de acuerdo a notarios y registradores de media España para cometer el mismo fallo hasta trece veces. Un misterio que no aclaran ni las matemáticas, porque la probabilidad de que se produzca tal error, confundir el DNI de cualquier español con el de la mujer de Urdangarín (toda la familia real tiene asignados sólo dos dígitos y a ella le corresponde el número 14), es de 1 entre diez quintillones; 1 entre diez billones de trillones…

Llegados a este punto lo más sensato sería pensar que la Agencia Tributaria no funciona tan modélicamente como nos decían. Pero tanto ha insistido Montoro en que no veamos “fantasmas volando“, tanto ha tardado en comparecer para explicar que no hay explicación, que cuesta desprenderse de la lectura ‘conspiranoica’. Imagínense, por ejemplo, si se tratara de una rebelión del número 13 por ser ninguneado cuando le ‘tocó’ a la hija del Rey y fue rechazado por superstición…

Sigamos la estela adivinatoria y preguntémonos si en el agujero de indefensión de Messi, Blesa y la Infanta no está la misma mano negra que manipuló los papeles apócrifos de Bárcenas y que firmó en marzo las actas fantasma del Parlamento andaluz con la subida de dietas. No sé si a Miguel Blesa lo persiguen los jueces -hay quien dice tener informes psiquiátricos del juez que demostrarían que no está en condiciones de ejercer su trabajo con imparcialidad-, pero sí los números.

Bastaría con recordar aquella otra pseudoexplicación del PP al conocerse que el ex inquilino de Soto del Real había cobrado cerca de 600.000 euros del partido cuando estaba al frente de CajaMadrid: en el apunte contable 410069 (los dos primeros dígitos coinciden a la inversa con el fatídico número del error de la Infanta) se anotó inicialmente un importe de 9.000 euros que pagaron en 1994 a Blesa por un trabajo de asesoría y, posteriormente, por un “error administrativo”, se asignaron saldos de “distintos acreedores de todas las sedes del PP”. ¡Un caso para Melinda Gordon!

Si como dice Montoro no hay fantasmas, parece urgente encargar una sesuda investigación sobre numerología antes de que desaparezcan los cientos de observatorios, consejos, consorcios e institutos que tenemos repartidos por toda la geografía española. La primera incógnita es descubrir por qué las equivocaciones siempre benefician a los mismos; por qué nunca hay errores que nos libren a las menguantes clases medias de pagar nuestros impuestos -o pagar menos-. ¿Hay algún rico que cumpla con Hacienda sin trampear? ¡Ellos, los indefensos !

La segunda incógnita, que nada tiene que ver con la más críptica de las ‘ciencias’ metafísicas, requeriría una sesión de psicoanálisis y una máquina de la verdad. ¿Tan difícil es que en este país alguien hable claro? ¿Tanto cuesta asumir la responsabilidad sin necesidad de culebrones ni guiones de cine negro? Termino con una propuesta ilusamente constructiva: ¿por qué no empiezan todos, incluido Messi, devolviendo lo que no es suyo?

Los papeles de Lanzas

Magdalena Trillo | 31 de marzo de 2013 a las 12:09

Que el caso de los ERE salpicara a Granada era cuestión de tiempo. Demasiados protagonistas, demasiados beneficiarios y demasiados intermediarios en una trama corrupta que ha tenido diez largos años para extender sus tentáculos por toda Andalucía. A la jueza Alaya, la magistrada que instruye el caso desde hace más de dos años, le han bastado unos días para ‘compensar’ el parón judicial y mediático en que se han traducido sus seis meses de baja por enfermedad.

Después de convencer al presidente del TSJA de que llegaba con fuerzas para seguir al frente de todas sus macrocausas -sin la participación de otros jueces de refuerzo que le hicieran sombra-, la magistrada ha devuelto a las portadas el escándalo de los ERE fraudulentos con una redada masiva que nada tiene que envidiar al más genuino cine de acción hollywoodiense. La Operación Heracles, alusión en griego al Hércules del escudo andaluz, se desplegó el miércoles en siete provincias de toda España (Sevilla, Madrid, Barcelona, Jaén, Granada, Cádiz y Las Palmas) con la participación de más de doscientos agentes de la Guardia Civil. Una veintena de detenidos, nueve citaciones de imputados y trece registros en la primera ‘carga’ de Alaya en su regreso como jueza estrella.

El foco del caso se traslada a los intermediarios y se produce un giro en la investigación: del “clientelismo” al “negocio”. Si en un primer momento se había detectado un “otorgamiento arbitrario de ayudas públicas”, la instructora señala ahora “un sistema perfectamente establecido” en el que la concesión de fondos se convierte en “el verdadero negocio”. Un negocio que aumenta a medida que se ‘consiguen’ más ERE -y más comisiones- y que va mucho más allá de aquellos fondos discrecionales que, según sostuvo la jueza en su día, se daban de forma “escandalosa” a personas que no tenían derecho a ellas creando una auténtica red de clientelismo en torno al PSOE y a la Junta.

El ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero, que sigue diciendo que sus “únicos vicios” son un paquete de Marlboro, un gin-tonic de vez en cuando y algo de droga, vuelve a prisión e irrumpe en escena el que tal vez sea el personaje más siniestro de toda la trama: el ex sindicalista Juan Lanzas, el ‘conseguidor’ de los ERE, un peón turbio en la trama del que terminaron huyendo hasta los suyos. Me refiero a UGT. Hace tiempo que me hablaron de este ‘señor del sur’ y de cómo, tanto desde la Junta como desde los sindicatos, lo situaban en el centro de las operaciones. El “asunto”, la gestión del ERE en las empresas, siempre lo llevaba el tal Lanzas -precisamente es cuñado de Ismael Sierra quien fue arrestado el miércoles en Granada y ayer fue ordenado su ingreso en prisión- y “todo el mundo” estaba al tanto.

Es lo que sigue alarmando del caso: la sensación de impunidad. Un fondo de reptiles de 721 millones del que ya se ha constatado que se saquearon más de 50 con la más absoluta normalidad. La normalidad sistémica, conocida y consentida, del chorizo que mete la mano una y otra vez en el cajón sin que nunca pase nada. Hasta ahora…

Al día siguiente de la macro-redada, unos perros adiestrados localizaron 82.000 euros bajo una cama en el domicilio de los padres de Lanzas en Jaén y ayer mismo buscaban un zulo donde podría haber más dinero y documentos comprometedores. ¿Los ‘papeles’ de Lanzas que tal vez expliquen la tibieza con que el PSOE está llevando el caso de los ‘papeles de Bárcenas’?

Al PP le sigue perdiendo su causa general contra Chaves y Griñán, pero lo cierto es que no se sostiene que la cabeza de turco del mayor caso de corrupción en la historia democrática de Andalucía sea el ex consejero Fernández. ¿No imputa Alaya a l diputado Viera y al propio Griñán, entonces consejero de Economía, para no perder el caso en favor del Supremo por su condición de aforados?

Justo ahora se cumple un año de las elecciones autonómicas y por primera vez hay razones para vislumbrar una ruptura en el gobierno bipartito de PSOE e IU. Paradójicamente, no es la política de recortes lo que podría obligar a Valderas a poner fin a su alianza sino la corrupción. Después del vergonzoso fiasco en que acabó la comisión parlamentaria de los ERE, con los tres grandes partidos como corresponsables, parece poco probable que la formación de izquierdas pueda seguir mirando para otro lado si el proceso judicial toca de lleno a sus socios de gobierno. Pero es un futurible. La realidad es que todos los días tenemos pruebas más que suficientes de que por un lado va la ética y por otro el pragmatismo de la política.

La China de Europa

Magdalena Trillo | 27 de enero de 2013 a las 10:20

Dice Merkel que está preocupada por la elevada tasa de paro juvenil en España pero su receta es inamovible: seguir con las reformas. No es una prioridad reforzar los controles comunitarios para atajar la evasión fiscal, agilizar la tasa bancaria o meterle mano a la economía sumergida. Quiere más ajustes y más recortes. Su populismo se llama déficit.

El Washington Post pone a nuestro país como ejemplo de esfuerzo para Francia: ya somos más productivos y más competitivos. ¡Aprendan vecinos! Hacemos lo mismo con seis millones de personas menos en el mercado laboral perdidas en una espiral diabólica. Los expulsamos del sistema, les robamos su dignidad y les damos beneficencia. El coste de las prestaciones por desempleo se disparan, revientan el déficit y obligan al Gobierno a realizar nuevos ajustes que, una y otra vez, acaban recayendo en las espaldas de las clases medias. En la calle, los precios y la inflación no dejan de subir, nos fríen a impuestos, perdemos poder adquisitivo en los salarios, nos cargamos el sistema de protección social y proclamamos la tiranía del empleo precario. Desigualdad. La brecha entre el norte y el sur de España se agranda a la misma velocidad que fabricamos ricos y pobres. Muy ricos y muy pobres.

Con los ‘400 euros’ y el PER sólo acallamos la conciencia de quien sabe que todo sigue igual: miles de familias malviviendo de los abuelos y de la caridad; los jornaleros, como en siglo XIX: mirando al cielo para saber si hoy tendrán trabajo y mañana un subsidio. Seguimos sin entender que lo que quiere la gente es su derecho al trabajo, no limosnas. Es una cuestión de autoestima.

¿No íbamos a transformar el modelo productivo? Tal vez deberíamos empezar averiguando si había un ‘modelo’ que cambiar y si realmente hay un plan para ‘producir’ sin que sigamos dependiendo de la especulación del ladrillo y de la estacionalidad del turismo. No parece que el camino sea ‘regalar’ a otros países el talento de las generaciones más jóvenes, amortizar la experiencia de los profesionales con mayor cualificación para abaratar costes en las empresas y hundir las inversiones públicas en innovación y desarrollo, en investigación, en la enseñanza superior, en los parques tecnológicos…

Dicen que hemos recuperado la “confianza” de los mercados. ¿De eso se trataba? Pues digámoslo abiertamente. Porque a Rajoy se le dio la “confianza” para que sacara este país de la crisis. A todos; no a unos pocos. Se me ocurre que podríamos ir esta semana a Fitur con el cartel de ‘se vende’ situado sobre nuestras provincias y nuestros trabajadores. Ya tenemos el gancho: “La China de Europa“. Bueno, bonito y barato. Muy barato. En el stand de Granada, en lugar de la Alhambra podríamos llevar la foto de una oficina del Inem. Mejor aún, podríamos colocar allí la oficina del paro y hacer negocio como ya intentamos con la educación, la sanidad y la justicia y como llegará a las pensiones.

Publicamos hoy que, en estos momentos, el SAE no tiene ni cien ofertas de empleo para los 162.900 granadinos que quieren trabajar. La verdad es que no conozco a nadie que haya encontrado trabajo con este supuesto servicios público. Hemos intentado mil veces escribir un reportaje pero sólo encontramos colas de figurantes a la espera de un gran papel que nunca llega. Burocracia y caras de circunstancia. Ilusiones rotas en unos casos; vidas quebradas en otros. Nadie está preparado cuando el paro llama a la puerta. Demasiados testimonios de humillación cuando es tu nombre el que pasa a engrosar la lista de damnificados de la crisis. Una lista negra pero transparente y con rostro que contrasta con la que el Gobierno se niega a publicar con los defraudadores a Hacienda, con los 29.065 estafadores que se han acogido a la amnistía pagando un 3% por sus fortunas cuando en cualquier nómina se supera el 20%.

La economía española mueve alrededor de 250.000 millones de euros sin control fiscal, entre el 20 y 25% del PIB. Son datos del Libro Marrón del Círculo de Empresarios. Seguro que nuestros ministros lo conocen. Y seguro que saben que si no hay un estallido social, si no se están quemando las calles, es porque los españoles están en paro pero no parados. No serán suyos los 111 millones de billetes de 500 euros que circulan en España pero sí son piezas obligadas del perverso juego de picaresca, fraude y golfería que sostiene esta China a la europea que ya fascina a los mercados. ‘Tocado’ por el caso Bárcenas, el PP sorprende ahora con una iniciativa para educar fiscalmente a los niños y “prevenir el fraude”. Será un problema de ‘cultura nacional’ pero es, sobre todo, un problema de dar ejempo.

Mesas y garajes

Magdalena Trillo | 8 de enero de 2012 a las 1:17

No es un artículo costumbrista; aunque podría… Los funcionarios son unos vagos, en los hospitales se dedican a robar medicinas, en los colegios se tiran medio año de vacaciones y, entre los cinco millones de parados, más de uno se añade ceros de extranjis a la prestación y demasiados presumen de rechazar un empleo apostados en la barra del bar, jugando al dominó y comiendo de papá Estado; o sea, de usted y de mí. No es una parodia; aunque podría… Cayetano es un señor impresentable, como Durán i Lleida, pero ambos llevan razón cuando dicen que en Andalucía no tenemos ambición, cuando denuncian los efectos narcotizantes de la política de la subvención y cuando atacan a los rehenes de las paguillas. No son cuentos; son historias de Navidad… La abuela que se indigna porque la gente del pueblo no quiere trabajar en la aceituna (si no es por los rumanos se queda en el árbol), la cuñada que fue testigo del chantaje de un tipo a su jefe para que no lo sacara del paro, el vecino que tuvo que arreglar en negro la calefacción, la sobrina que practica ya lo del minijob (en el sueldo, no en las horas) sirviendo copas en un pub.

Todo esto se dice alrededor de una mesa. No veo detrás a Almodóvar, pero sí a Azcona. Mesas azules de resignación y de culpabilidad por los excesos del pasado. Mesas de conformismo ante los dolorosos pero “inevitables” tijeretazos del gabinete Rajoy. Mesas de estoicismo ante los capítulos dos, tres, cuatro… del docudrama que nos anuncian para 2012. ¿Usted no vivió por encima de sus posibilidades? ¿Usted no votó al PP para redimir sus pecados rascándose el bolsillo?

Será de mala educación hablar de política en las reuniones familiares, pero poco resulta ya tan barato como el pataleo. En España, nos lo recordaba el dueño de Abades en una entrevista explicando el éxito de su negocio, todo se hace en torno a una mesa. Comer, beber, celebrar, discutir, cerrar un buen trato, perder la casa jugando al monte y hasta arreglar un país. Alrededor de una mesa, los ministros de Rajoy han aprobado el mayor recorte de la historia (empezamos con una primera tacada de 8.900 millones y llegaremos a los 36.000) y se disponen a saciar a Europa (ahora sí) cueste lo que cueste… Sobre una mesa, Iñaki Urdangarín y su socio Diego Torres han escrito un verdadero manual de cómo ser millonario sin aflojarse la corbata… ¡696.000 euros cobraron al Villarreal por un estudio sobre esponsorización de 13 páginas! ¡A nueve millones de pesetas la hoja plagiada de internet! Y, frente a una mesa, ¿cuántos nos hemos privado de firmar aquellas golosas hipotecas-trampa con las que sobrecomprar la casa, amueblarla y escaparnos de crucero sin saber que tenemos un Jaguar en el garaje? Mesas de noble nogal,de mármol, de hierro forjado, dm, chapa o cartón. En las mesas se han escrito todos los capítulos de la historia (con mayúscula y con minúscula), se han urdido fraudes de libro y se ha calumniado y conspirado sin descanso.

Mesas en lujosos despachos y en mugrientos garajes. Leía esta semana que Google tiene un ‘garaje’ en Israel donde trabajan 250 ingenieros para mejorar Google+, Gmail, YouTube o digitalizar los Manuscritos del Mar Muerto. Lo hacen en su tiempo libre, en ese 20% que la empresa ofrece a cada empleado para que lo invierta en el proyecto que quiera. ¿Se lo imaginan? En lugar de escaquearse una hora para desayunar (y otra para adelantar la compra), ¡siguen trabajando! Tampoco pierden un mes al año chateando y navegando furtivamente como revelaba un estudio de Domeus que ya ha disparado todas las alarmas en las empresas; ¡innovan! Construyen nuestro futuro, crean para usted. Como han hecho durante siglos los grandes visionarios.

Pero la tentación del atajo fácil está ahí. Cercano. Cotidiano. Es una cuestión de esfuerzo y de valores. A lo Steve Jobs o a lo Francisco Camps… Bienvenido el plan del nuevo Gobierno contra el fraude, pero es sólo una gota en el mar; una pequeña esperanza para los que no van (o no quieren ir) de listos por la vida ni ser esclavos de la codicia. Usted elige.

Prioridades: empleo y honradez

Magdalena Trillo | 20 de noviembre de 2011 a las 10:11

Si las encuestas no yerran, esta noche habrá fiesta en el PP. Al tercer intento, Mariano Rajoy se convertirá en presidente del Gobierno y podrá apuntarse los mejores resultados de su partido en toda la historia de la democracia. Los indignados seguirán en las calles, los socialistas se irán de velatorio, los partidos minoritarios empezarán a minar el bipartidismo y los nacionalistas (vascos y catalanes)se acostarán afilando los cuchillos. En Andalucía, los equipos de Griñán y Arenas leerán los resultados con lupa para extrapolarlos a marzo de 2012 y, en Granada, los populares apuntalarán la ola de cambio entre un equilibrado 4-2-1 (4 diputados para el PP, 2 para el PSOE y 1 para IU) y un aplastante 5-2 que vendría a acentuar el vuelco iniciado en mayo. Ésta es mi quiniela; la suya, si pese a todo y todos (la anodina campaña y la creciente frustración ante la incompetencia de nuestros gobernantes) ha decidido ir a votar, empezaremos a interpretarla a partir de mañana sin sorprendernos, ya, por la facilidad con que se lee, distorsiona y manipula un mismo resultado barriendo para casa.

Como antídoto a la previsible depresión del día después, decido apuntarme al pensamiento positivo. Empiezo a indagar y me sorprende que haya cinco millones de parados en España y, aún más, que no estén organizando sesiones intensivas de positivismo en las cumbres de Bruselas, en las Bolsas y en el FMI… “¡El problema, idiotas –nos vendrían a decir– es el pensamiento negativo, que nos cierra las puertas del éxito y nos hace perder oportunidades!”. Para vivir mejor, lo habrá leído en los libros de autoayuda, basta con cambiar la forma de pensar. Total, que si usted no tiene un empleo es culpa suya y, si lo han despedido, es que tiene que trabajar su actitud…

No me dura la ilusión ni medio asalto. Es lo que tiene la sobreinformación. Justo esta semana se hacía eco la prensa de la publicación de Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo. La autora es una analista norteamericana, Barbara Ehrenreich, que se ha especializado en desmontar mitos y supercherías. Sus razonamientos son más sensatos y mucho menos crueles que los del movimiento de autosalvación. Dice que es una trampa social, una forma de justificar la desigualdad y de dar alas a ese puñado de listos de siempre. Es curioso; sitúa el pensamiento positivo en el origen mismo de la crisis, en aquellos voraces líderes económicos y financieros que asumieron riesgos en los 80 sin pensar demasiado, viviendo en una burbuja de excesos y acudiendo regularmente a sesiones de espiritualismo. Hasta que la realidad los desnudó y nos recuerda, hoy, que esos amos del Universo son unos timadores. No hay magia en el sistema; sólo el engaño de unos pocos y el autoengaño de muchos. ¿Es que no hay nadie pilotando el avión?, se cuestiona Ehrenreich. ¿No se lo pregunta usted cada mañana cuando le asaltan las noticias de la radio con la prima de riesgo y las amenazas de intervención?

El piloto Rajoy vende confianza y se aferra al cambio por el cambio para calmar a los mercados. Al menos ha dejado claro en campaña que no tiene “recetas mágicas” y que la salida de la crisis, el cumplimiento del déficit y las exigencias de Europa obligarán a realizar más ajustes. Asegura que no va a tocar pensiones, educación y sanidad, aunque advierte que la dependencia “no es viable”. Si el modelo es Aguirre y Cameron, no necesitaremos ni cien días para empezar a preocuparnos. Tampoco para saber si es capaz de reactivar el consumo y crear empleo con sus “reformas como Dios manda”. Y si no queda en una promesa más su disposición a atajar la economía sumergida y el fraude en el paro.

Se lo escuchaba el viernes en la piscina a dos vecinas: “Lo que no puede ser es que estemos pagando 12 euros la hora para que nos pinte el piso y siga cobrando el paro”, denunciaba una. “¡Una injusticia!”, replicaba la amiga espetando que lo único que pide es que, gane quien gane, “el que venga acabe con el fraude y sea honrado, que no se dedique a llenarse los bolsillos”.

No es demasiado: empleo y honradez; que no haya corrupción y que los timadores de la economía sumergida no nos alejen con sus trampas del posible camino hacia la recuperación.