Archivos para el tag ‘fusilados’

Los ‘stilettos’

Magdalena Trillo | 5 de septiembre de 2017 a las 10:30

Hace veinte años, los stilettos de Lady Di no eran noticia. Ni los poderosos tabloides británicos se atrevieron a sobrepasar la línea del buen gusto poniendo el foco, por ejemplo, en la chocante imagen de una Madre de Calcuta con sandalias y calcetines junto a una correctísima dama de Gales de blanco angelical. Sí importaba si la princesa estaba triste, su desdicha matrimonial y sus romances.

Antes, el impacto de las equivocaciones se medía, y las campañas de acoso y derribo, también; hoy somos todos jueces y paparazzi y decidimos lo importante y lo anecdótico a golpe de clic.

Lo fácil ahora con Melania Trump y su elección de taconazos para visitar la zonas afectadas por el huracán Harvey sería sumarnos a la campaña inquisidora de las redes sociales -mira qué zapatos lleva y sabrás quién es- o tirar del argumentario feminista para contrarrestar las críticas por su “frivolidad” alegando que todo se exagera porque es mujer… Las dos opciones nos libran de la lectura más dura de esta falsa polémica: nuestra hipocresía como sociedad. ¿Preferimos la fotografía preparada de las zapatillas de marca, la camisa blanca y el pelo recogido a la de una ex modelo con stilettos y gafas de aviador a lo Top gun?

Los norteamericanos fueron a votar y eligieron lo que quisieron; con o sin fake news. La era de la posverdad no es menos peligrosa que la era del postureo y la apariencia. Lady Di fue un palmo más baja que el príncipe Carlos porque así lo quiso la familia real británica. Sólo medía un pulgada menos pero ha quedado retratada para la historia sometida, por debajo del eterno aspirante al trono de Buckingham Palace. Los actuales inquilinos de la Casa Blanca son ricos, poderosos y ajenos a las miserias de la gente. Está por ver si tan maquiavélicos como en House of cards, pero no deberíamos sorprendernos de que vivan bien y jueguen al golf.

El trucaje de fotos para que Lady Di siempre apareciera por debajo de Carlos es machismo, sin paliativos; la polémica de los stilettos forma parte de la sociedad espectáculo en que participamos todos. Con la cuarta pantalla, hemos dinamitado las reglas del juego de lo público y lo privado; de lo relevante y lo insignificante. Se ha quebrado el pacto de confianza entre gobernantes y gobernados -unamos a la corrupción la ausencia de liderazgo y la mediocridad- y entre informantes e informados -da igual si llegamos al quiosco como prensa seria o en papel couché-. Ahora nos armamos con un smartphone y nos subimos al escenario desde una cómoda butaca. Melania es Melania con y sin tacones; ¿es mejor con unos tenis pijos?

Federico

Magdalena Trillo | 17 de agosto de 2014 a las 10:53

Me pregunto si Federico volvería a escribir hoy que “en Granada se agita la peor burguesía de España”. Me pregunto qué pensaría de que esta noche se le rinda homenaje junto a un monolito bajo el que ya sabemos que no reposan sus restos y que ha terminado siendo más símbolo de la polémica que de la reconciliación. Me pregunto qué sentiría viendo cómo se instrumentaliza su nombre, sus ideas y su obra.

Su familia nunca ha querido conmemorar su muerte; no había nada que celebrar. Para la Granada ‘oficial’ siempre se ha visto como un “deber” hacia el poeta y hacia las miles de víctimas que fueron fusiladas en los barrancos de Víznar y Alfacar; un ‘deber’ por no olvidar lo que jamás debió ocurrir y lo que, de forma inexorable, forma parte ya de nuestra historia reciente. Si dejamos a un lado lo mucho que podríamos debatir sobre el sentido mismo de los homenajes, su excesiva proliferación y su reprochable utilización partidista, seguro que tanto la izquierda como la derecha podrían asumir un planteamiento inicial en la causa lorquiana por recordar y ‘hacer justicia’. El problema llega con el cómo y con el quién, cuando interfiere la política y somos incapaces de hacer concesiones.

A los dos lados… Cuando la izquierda gobernaba en la Diputación no había conflicto. Se convocaba el acto ‘oficial’, los políticos iban en sus coches oficiales, se hacían la foto y no pasaba nada. Desde hace cuatro años, con la llegada del PP a la institución provincial, han vuelto las tensiones. La primera vez porque era el 75 aniversario y la anterior corporación no había organizado nada; el verano pasado porque un grupo de republicanos acudió con banderas y la Guardia Civil les impidió la entrada; este año, porque una asociación cultural ha contraprogramado para denunciar la “manipulación” de la figura de Lorca y recordar que también es “símbolo de la represión franquista”; que se asesinó a un poeta, a un artista, pero también a un intelectual con ideas progresistas y republicanas.

La tesis del actual Partido Popular de Granada es defender al escritor, difundir su obra, pero con acciones despojadas de ideologías y apartadas del pasado. Lo dejó bien claro Sebastián Pérez nada más asumir la presidencia de la Diputación con aquel contundente “nos hemos cargado el mito de la izquierda y Lorca” y se ha mantenido estos años con ese “Federico vive” que inspira el programa cultural -incluida la recuperación de La Barraca-.

Desde la izquierda nunca se ha entendido esta repentina “devoción lorquiana“, que tildan de “oportunista” y “electoralista”, y se ha criticado que el PP quiera “apoderarse” ahora de García Lorca no como un reconocimiento a la persona y al creador sino para “desmontar” uno de los grandes iconos del PSOE.

Los dos posicionamientos de ‘razones’ cerradas y absolutas se vienen abajo cuando se contraponen. Tanto como la supuesta indignación del colectivo que ahora rechaza el acto oficial. ¿Cuando iban los socialistas no había coches oficiales? ¿Dónde estaban ellos?

La política debería ser la solución y sigue siendo el problema. Será legítimo, pero es descorazonador. La primera maqueta que se hizo en Granada para rendir tributo a Lorca es de López Burgos. Sí, el escultor de la polémica estatua a Primo de Rivera de Bibataubín. La prensa de la época contó en su día que era “uno de sus mayores deseos”; el régimen lo impidió; su hija aún conserva la obra…

La escultura de una niña preside ya la céntrica plaza. La retirada del monolito ha costado una ácida campaña de desprestigio hacia el escultor, páginas y páginas de enfrentamientos, el levantamiento de los colectivos de Memoria Histórica y una orden taxativa del TSJA. ¿No nos lo podríamos haber ahorrado si el PP no se hubiera obcecado en defender su valor artístico como resquicio para saltarse la ley? Voy más atrás. ¿Hubiera habido polémica si al inicio de la democracia se hubiera quitado ese infame “Granada a José Antonio”?

A finales de mes, el guitarrista cordobés Paco Peña presenta en el Festival de Edimburgo el estreno mundial de Patria, una obra inspirada en versos de Lorca que explora el impacto de la Guerra Civil. En Madrid, la nueva temporada del Teatro Real incluye la primera versión en ópera de El público, un encargo a Mauricio Sotelo que dirigirá Heras-Casado y que se presenta como un grito de desafío contra la hipocresía burguesa y un alegato a favor de la libertad amorosa y artística.

Me entristece pasear por La Romanilla y seguir viendo telarañas en el Centro Lorca. Hace once años que se anunció el regreso de su legado y hace siete que debería estar abierto con actos del nivel de Edimburgo, Madrid o Nueva York. Aquí no debería haber espacio para las dudas. Siempre fue un “deseo” de su familia y era, y sigue siendo, un “deber” de Granada, de todos, con Federico.