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2015, ¿un año inesperado?

Magdalena Trillo | 4 de enero de 2015 a las 11:01

No siempre el dinero es la respuesta. Hay obras que llevan su ritmo ajenas por completo a las novedades del BOE, proyectos que llegan inesperadamente envueltos en papel charol y anhelos que se revuelven para convertirse en tu peor pesadilla. Les pongo unos ejemplos: la Autovía del Mediterráneo y el AVE, el Centro Lorca y la declaración de Granada como Capital Mundial de las Letras y la extraña carrera de la Alpujarra por ser Patrimonio de la Humanidad.

Aunque siempre he sido consciente de la rutina que arrastran los artículos que despiden y saludan el año , es terriblemente desesperanzador cuando te das cuenta de que no sólo se repite el continente, también el contenido. Granada no sería Granada si no habláramos de agravios y confrontación, de su insolente y pegadiza malafollá y, lamento expresarlo de forma tan descarnada, de esa pesada mediocridad que con tanta nostalgia mira hacia atrás olvidando que el riesgo y la osadía también son un valor.

¿Por qué ocupamos siempre la zona intermedia del ranking? Porque quitando las alegrías casi excepcionales del turismo y asumiendo el lastre que suponen las plusmarcas del paro, en todos los demás indicadores nos movemos en la acomodaticia serenidad del punto medio.

Desde que Granada Hoy está en los quioscos, y vamos ya para 12 años , el proyecto del Metro en la capital, el AVE a Madrid y la inacabada A-7 han formado parte del paisaje informativo y, como habrá podido comprobar, claramente para mal… Hoy, sin embargo, me he propuesto ser constructiva y ¡hasta atrevida! Le propongo un ejercicio de prospectiva… Y que conste que, salvo acontecimientos inesperados , se basa en lo que hoy son promesas -por fin- viables.

Sitúese a finales de 2015 . Mañana lunes madrugará pero no quedará atrapado en el atasco habitual de la Ronda Sur. Se subirá en el Metro en Armilla y llegará a la Estación de Renfe cumpliendo su trayecto con puntualidad británica. Allí obviará los tercermundistas trenes que hasta ahora le llevaban a Madrid y tampoco tendrá que viajar con su coche hasta Antequera para llegar a tiempo; en 2 horas y 45 minutos estará en la capital de España… El fin de semana bajará a la Costa. Lo hará en 40 minutos por autovía. El sábado se escapará a Málaga para hacer unas compras en el Ikea y lo hará también por autovía. El domingo probará en El Ejido el restaurante La Costa con su merecida estrella Michelín y todavía tendrá tiempo de jugar al pádel o darse un paseo por la playa. Antes, el viernes por la noche, habrá asistido al último estreno de teatro programado en el Centro Lorca y seguirá preguntándose por qué hemos tardado media vida en recuperar el legado del poeta…

Al hospital del PTS, el más grande de toda Andalucía, mejor es que no necesite ir para ninguna urgencia pero, si así ocurriera, que sepa que estará a pleno funcionamiento. Ni por fases ni en plan chapuza. Con años  de retraso, como la autovía, el Metro y el AVE, pero estará. Para las próximas navidades también habrá abierto sus puertas el Centro Comercial Nevada y, aunque nadie dude de lo que mejorará la oferta de compras en Granada ni la actividad y el empleo que generará, es difícil asegurar que no le provoque un ataque de nervios con el previsible colapso de tráfico que se formará en la zona Sur de la ciudad. ¡Qué tristeza pensar que, siendo tan evidente, no haya nadie capaz de planificar una salida con unos meses de anticipación! Claro, unos meses antes estaremos demasiado ocupados creando cantera para el deporte del hielo con esa Universiada que tanto sufrimiento está costando sacar adelante. ¿Seguro que no está gafada? Porque el incendio en el Pabellón de Curling de Fuentenueva tenía más pinta de aviso a navegantes que de accidente fortuito… Veremos.

Pensándolo bien, lo menos inesperado  en 2015  será diseñar el escenario de infraestructuras y equipamientos que tanto se ha enquistado en los últimos años  y que tantos titulares fallidos ha hecho publicar. Lo que de verdad da vértigo dibujar es la radiografía política posterior a mayo. ¿Usted ya ha decidido a quién votar? Se equivocan los políticos, yerran las encuestas, cuando diagnostican el ‘pasotismo’ ciudadano. Iremos a votar, ¡claro que iremos a votar! Otra cuestión bien distinta es a quién. El voto urbano, por muchos sondeos internos que manejen los partidos, es una auténtica incógnita. ¿Voto de cabreo? ¿Voto útil? ¿Voto de castigo? La izquierda corre el riesgo de fragmentarse tanto que el escenario de la ingobernabilidad se cierne ya como una espesa niebla sobre decenas de ayuntamientos y, ojo, también sobre la Diputación. El PP tal vez no logre la mayoría absoluta, pero ¿el PSOE tendrá con quién pactar? ¿Calará la campaña del miedo? Apasionante. Informativa y socialmente apasionante.

En el camino, por supuesto, nos habremos dejado más de un quebradero de cabeza. El AVE llegará a Andaluces con una sola vía y en superficie -relegando el viejo proyecto de soterrar las vías en el barrio de La Chana-, ni rastro habrá de esa espectacular estación que diseñó Rafael Moneo dialogando con la Alhambra y Sierra Nevada y poco podremos alegrar a quienes tengan que sacar el billete en dirección Sevilla: las tres tediosas horas a velocidad de tortuga seguirán siendo una pesadilla poco transformable si Susana Díaz no accede ni a ‘pensar’ en la propuesta del PP de activar un ‘plan barato’ por Córdoba… ¡Nos llevaría en 90 minutos! Y, ojo, que al final los desaires y la falta de olfato se pagan tanto como los desaciertos.

Torres Hurtado ya tuvo que lidiar con la ira ciudadana con su propuesta de cambiar la estación del AVE a la rotonda de Europa y todavía está por ver lo que le costará la Línea de Alta Capacidad (LAC). Más de uno en su equipo le recomendó postergar el ‘experimento’ a después de las municipales, pero ya sabemos que el alcalde de la capital es de ideas fijas. Ciertamente, sólo esa voluntad de hierro explica que, después del ictus que sufrió antes del verano, siga empeñado en repetir como candidato con su partido haciéndose más remolón que nunca. ¿No estaría bien recordarles a unos y otros que lo de dedicarse a la política tiene más que ver con servir a los demás que a uno mismo? Y no hablo de corrupción, de degradación ni de estéril confrontación… Para eso ya tenemos las páginas que los medios dedicamos a diario a nuestros ‘ilustres representantes’. Incluidos los de las instituciones más nobles del Estado, la Corona y hasta la Iglesia.

Porque cualquiera recordará por qué Granada salió en el telediario en 2014.… Sí, los curas pederastas ante el juez, el arzobispo intentado lavar los escándalos en casa y el Papa Francisco poniendo orden. Entre rutinas y sobresaltos, lo cierto es que no sé si pedir un 2015  previsible o imprevisible… Elvira Lindo firma el guión de la Vida inesperada  de Javier Cámara en Nueva York y tampoco le fue tan mal. Me pregunto si, por una vez, no estaría bien que Granada se saltara la hoja de ruta, se cumplieran algunas promesas y nos regalara un año  inesperado . Uno de esos que vale la pena contar en los periódicos; uno de esos que vale la pena vivir… y recordar.

La otra crisis de Pepe Torres

Magdalena Trillo | 15 de junio de 2014 a las 8:52

La muestra más aplastante de la popularidad de Torres Hurtado tras once años como alcalde de la capital la hemos vivido esta semana: no habrá nadie en Granada que no se haya interesado por su salud. Preocupación sincera y cariñosa que se ha extendido a los gobiernos regional y nacional y ha saltado a la misma Casa Real. A Pepe Torres se le quiere. Tiene sus ‘cosas’, pero es apreciado y respetado.

El siguiente comentario que ha llegado tras saber que evoluciona bien también ha sido unánime: qué pasa ahora con su carrera política. Y la tercera consecuencia, claramente vinculada con lo anterior, la hemos sufrido en los medios de comunicación: la pésima y desastrosa gestión que desde la Plaza del Carmen se ha realizado de las primeras 48 horas de ingreso hospitalario. No hay otros apelativos más apropiados que puedan calificar la desinformación con que se ha intentado ‘tapar’ lo que ya se ha convertido en una de las más importantes crisis mediáticas de la actual corporación.

La cronología de hechos relatados es elocuente. Domingo de descanso en su casa de Píñar. Se pone a colgar una persiana y le da un mareo. Se preocupa -es conocido su carácter aprensivo- y decide ir al hospital. Lo ingresan. A partir de aquí dos días de caos informativo. La noticia del ingreso en el Virgen de las Nieves empieza a circular el lunes por la mañana por las redes sociales y acaba en los espacios informativos de todos los medios de forma confusa. Se habla de “desfallecimiento”, de problemas cardiacos, de marcapasos… El hospital remite al Ayuntamiento advirtiendo que no “puede” dar ningún parte médico y la versión oficial tras una larga jornada de rumores y absoluto desconcierto es tajante: son vértigos y, por ser quien es, se le mantiene en observación… Se insiste en que es un problema de “vértigos” y se asegura que “en horas” estaría en casa. La mañana del martes, más de lo mismo: los concejales de su equipo que se ven obligados a dar la cara ante los periodistas califican su estado de “asunto banal”. 

La ‘verdad’ llega a las 20:32 de la tarde en forma de “comunicado urgente” del Partido Popular de Granada: 1. El alcalde de Granada ha sido ingresado en la UCI del Hospital de Traumatología aquejado de un infarto de cerebelo. 2. A la espera de un parte médico oficial, Torres Hurtado necesitará de un largo proceso para su total recuperación. 3. El Partido Popular de Granada procederá al nombramiento de un alcalde en funciones para cubrir ese periodo.

Todavía, muchos se preguntan hoy qué hacía Sebastián Pérez el martes en el Ayuntamiento pilotando la salida de la crisis -hay quienes aseguran que sólo ha asistido a un pleno en este mandato y pocos son capaces de recordar cuándo se le vio allí por última vez-. Pero seamos claros, hasta que el presidente de la Diputación no toma las riendas, la bola de desinformación no deja de crecer. ¿Nadie de su equipo fue capaz de reaccionar si lo que realmente ocurrió es que entró con unos mareos y no fue hasta el martes cuando se detectó el infarto cerebral?

Sólo una hora más tarde del comunicado oficial, el PP estaba celebrando una “reunión de urgencia” en el Ayuntamiento a la que fueron citados todos los concejales -Juan García Montero no asistió porque estaba en Madrid- y por primera vez en dos días se informaba ampliamente a los medios. A nivel interno, molestó que el presidente del PP se sentara en el sillón principal del salón de comisiones -reservado al alcalde- pero no es cierto que él mismo se propusiera como alcalde en funciones como ha circulado en algún corrillo. Se optó por aplicar el reglamento a rajatabla y se acordó el nombramiento del primer teniente de alcalde, el concejal Juan Antonio Mérida, después de pedir a cada uno de los ediles que expresaran su opinión en público; otra cuestión que ni entonces ni ahora se termina de entender.

Hasta aquí los hechos. A continuación, totalmente inevitable ante tanta opacidad, las lecturas interesadas y las especulaciones. Justo la semana en que el Parlamento andaluz aprueba la Ley de Transparencia más avanzada y ambiciosa de España, Granada da un triste espectáculo de confusión que muchos ven como un burdo intento de manipulación para proteger el ‘cartel’ de Pepe Torres ante las próximas municipales -y que conste que nadie ha ‘teledirigido’ esta versión de forma interesada -. A once meses de las urnas, después de haber reafirmado su intención de presentarse al cuarto mandato, de tener el aval explícito de su líder regional y teóricamente el de Génova, Torres Hurtado no podía dar la imagen de ser un aspirante frágil y acabado. El precio, sin embargo, ha sido alto: las críticas y reproches por la desinformación se han producido fuera y dentro del propio equipo ya que ha habido momentos que hasta en los medios se manejaba más información que entre los propios concejales del PP.

La cuestión ahora es saber a quién se le ha aparecido (más) la Virgen. Por supuesto, a Pepe Torres. Hemos pasado de no saber si estaba consciente a verlo bromear y ‘pelear’ para ir al Corpus aunque sea en silla de ruedas… Si todo queda finalmente en un susto y es capaz de recuperarse plenamente aprovechando el verano, hasta podría salir fortalecido beneficiándose de la campaña de empatía que está suscitando su convalecencia. En segundo lugar, a Paco Cuenca. Aunque aquí se acumulan los condicionantes: que logre imponerse como candidato del PSOE en las primarias -ni los ‘suyos’ son capaces de defender que “vayan a poner otra vez a ese muchacho”- y que no termine quemado por el lío judicial que le ha salpicado por unas ayudas a su pareja -sería paradójico que acabara ‘tocado’ en los tribunales después de la agresiva campaña que ha liderado contra el alcalde por el ‘caso del Cerrillo’ y que ha acabado en nada-.

Por último está de quien todo el mundo habla… De Sebastián Pérez. Con una Diputación cogida con pinzas, el siguiente paso en su trayectoria política podría ser la capital. ¿Lo del martes fue una puesta en escena? Lo sería si realmente se pudiera asegurar que ser alcalde sigue siendo su mayor aspiración. Desmentirlo estaría dentro del guión, pero no perdamos de vista que es un gran estratega y que hace tiempo que hasta tiene diseñado un ‘plan b’ para la capital que no pasa ni por Pepe Torres ni por él mismo… En cualquier caso, es verdad que hasta el domingo hubiera sido una lucha interna en la que no estaba dispuesto a desgastarse y, desde el lunes, Sebastián Pérez puede presentarse como el ‘salvador’. No quitaría a nadie para ponerse él sino que llegaría en auxilio del partido y de Granada.

De momento, hay que reconocerle que haya impuesto cierta normalidad en la Plaza del Carmen -Mérida representa más que nadie la ‘continuidad’ de Pepe Torres- y se haya salvaguardado la marca del PP en la capital. Para los próximos meses queda saber si estamos asistiendo a la crisis política de Pepe Torres y si serán capaces en su partido de encontrarle una salida que no sea por la puerta de atrás. No lo merece.

Rotavator II

Magdalena Trillo | 22 de junio de 2013 a las 12:24

Nada de retiradas y mucho menos de jubilación. Al menos a iniciativa propia. Mientras sienta el “cariño” de los granadinos, el cuerpo aguante, pueda “ser útil” y su partido no se interponga, José Torres Hurtado está dispuesto a seguir al frente del Ayuntamiento de la capital. Con un juego de números fija su horizonte activo en la política: de 2013 a 2031. No sé si habrá hecho las cuentas… ¡18 años más! ¡Ocho mandatos! ¡32 años en el gobierno local! Hace ahora justo una década que el PP lo convenció para que dejara la Delegación del Gobierno en Andalucía y disputara a los socialistas la Alcaldía de Granada. La compensación, en caso de fracaso, serían las listas europeas. Entonces no fue necesario recurrir a Bruselas –puso fin al ‘tripartito’ ganando por mayoría– y hoy es una opción que rechaza tajante.

Sebastián Pérez tendrá que esperar. Y Juan García Montero, también. Y cualquier otro, a la derecha y a la izquierda, que haya echado el ojo a la Plaza del Carmen. Es la primera lectura que se puede extraer de la entrevista que este periódico publica hoy en el ecuador de su tercer mandato. No ha llegado su hora. Torres Hurtado es consciente de que llegará “algún día” en que “alguien” tenga que relevarle, pero no todavía. A su presidente provincial, al “chiquillo” que él mismo metió en las listas del PP cuando era el presidente del comité electoral, tiende la mano: son un “tándem ideal” para Granada, uno en la capital y otro en la provincia. ¡Si a Sebastián Pérez lo he criado yo en mis pechos!”

El problema es que los números empiezan a no salir. A dos años de las municipales, son muchos en el partido los que empiezan a preocuparse porque la Diputación se les escapa. No tanto por la improbable remontada del PSOE como por el imparable ascenso de esa IU que, como decía hace poco uno de sus dirigentes, ya le habla “de tú a tú” a los socialistas. El bipartito de la Junta no sólo no ha estallado en mil pedazos con los primeros conflictos –del fraude los EREs al reciente escándalo de la subida de dietas del Parlamento pasando por la difícil política de recortes– sino que se ha reforzado y se ha convertido en un modelo de oposición a las políticas de Rajoy reivindicable y ‘exportable’. Más aún cuando al PSOE, intentando recuperar protagonismo a nivel nacional, no se le ocurre otra cosa que buscar el refugio del PP marcando distancias con las fuerzas minoritarias justo cuando más rechazo hay al bipartidismo y más real parece aquello de que ‘son lo mismo’. Del pacto que hundió a Zapatero para modificar la Constitución introduciendo el techo de déficit a un descafeinado pacto económico para la cumbre europea de finales de junio que no recoge más que obviedades.

En el PP, aunque Rajoy certifique que el “pesimismo está en retirada”, la impopular –e inefectiva– subida de impuestos de Montoro, la guerra ideológica de Wert con la educación, el hachazo de la ministra ‘subvencionada’ por la Gürtel a la Sanidad y la salida del armario del ‘moderado’ Gallardón pasará factura como ya lo está haciendo la sombra de la sospecha de la financiación ilegal del partido, que se agranda a la misma velocidad que crece la fortuna de Bárcenas en Suiza. ¿Esos millones que se multiplican como las setas son sólo suyos? Torres Hurtado insiste en la teoría de los golfos pero es más que consciente del daño que la corrupción está haciendo –no sólo a los partidos sino a la misma democracia– y de que son los alcaldes los que están en primera línea para aguantar los golpes, los propios y los ajenos. Tal vez lleve razón cuando dice que “no merece la pena estar con el corazón sobresaltado por dinero”, pero la realidad que nos muestran los juzgados es que cada vez son menos los que así lo creen y los que no están en política para ganar dinero. Corrompe el poder y corrompe la avaricia; la vieja avaricia de quienes se obsesionaban con guardar y la nueva avaricia de quienes amasan fortunas para exhibir.

En ninguno de estos planos situaría yo al alcalde de Granada. A Torres Hurtado se le podrán hacer muchos reproches, y seguro que habrá cometido infinidad de errores, pero creo que no se le podrá atacar por haber metido la mano, por no pelear por su ciudad –aun si es en contra de su propio partido– ni por no hablar claro. Hace una semana levantó alguna ampolla cuando se inauguró la nueva sede del PP en el Zaidín y tomó la palabra: ojo, que lo que está en juego es la Diputación. Y, ojo, que quien avisa a navegantes de que no va a dar un paso atrás, quien refuerza la cohesión en su equipo a costa del ‘bando de Sebas’, quien se hace valer en el partido a nivel nacional mientras Torrente y Robles ya maniobran para ocupar el sillón de la presidencia provincial, es Rotavator II.

La hora de los valientes

Magdalena Trillo | 12 de junio de 2011 a las 11:04

Todo es susceptible de empeorar. Los socialistas sufrieron el 22 de mayo en Granada la derrota más severa de la democracia. La prueba de que esta aseveración no es exagerada la vivimos ayer. El PSOE se ha quedado fuera de los grandes pactos de gobierno en la provincia. Perdió por mayoría absoluta la capital, Motril y Guadix, tendrá que hacer mudanza después de treinta años en la Diputación y se ha dejado ‘quitar’ Loja, Almuñécar y Armilla. Se han quedado al margen. Marginados. Es pronto para saber si los socialistas se excedieron de soberbia o si no había nada que hacer ante el dominio que tienen los ‘populares’ de los tiempos y modos de la conspiración.

Hay una realidad: la marca PSOE está en decadencia y el viento sopla a favor del PP. Los independientes huyen del Titanic, UPyD irrumpe sin deber nada a nadie y hasta Izquierda Unida se desmarca de los antiguos ‘compañeros’ para evitar que la ola los arrastre al naufragio. Aunque signifique desoír la consigna nacional. Total, política de izquierdas no está haciendo el PSOE. ¿A quién se traiciona? ¿Al FMI? ¿A los mercados internacionales? ¿A Angela Merkel?

El teléfono de Sebastián Pérez echaba humo. De felicitaciones. Javier Arenas, eufórico. No se lo esperaban ni ellos. La enorme victoria. Me lo confesaba justo al terminar el acto de constitución de la nueva corporación municipal en la capital. Hace unos días era imposible hablar con él. No dejaba de comunicar, por los pactos. Ayer, por la celebración del triunfo. A partir de mañana, por los relevos. Hay muchas cajas con la foto de los niños boca abajo listas para el embalaje y otras muchas pendientes colocar.

Que “Granada nunca falla” lo dice Arenas siempre que viene. Ayer fue verdad. Si analizamos el nuevo reparto de poder provincial, tendríamos que concederle al PSOE de la capital casi un triunfo. Paco Cuenca, Chema Rueda y su equipo han mantenido el tipo. ¡Sólo han perdido un edil en una provincia teñida de azul!

Transparencia, eficacia, diálogo, austeridad. Unos lo exigen; otros lo ofrecen. Salvo un momento de reproche por los “ataques personales injustificados” al candidato socialista y otro de sonora tensión por las denuncias de las trituradoras de la Diputación destruyendo a todo gas “facturas y papeles oficiales”, hay tres mensajes del agitado acto que ayer se vivió en la Plaza del Carmen que, seguramente, se repitieron en los cientos de ayuntamientos andaluces.

El primero, que tendremos que apretarnos más el cinturón. Mucho más. Lo advirtió García Montero como nuevo portavoz del equipo de Gobierno del PP. Con o sin agenda oculta, llevaba razón el alcalde cuando decía que “es más necesario que nunca” que se apruebe el Pacto Local y se culmine la transferencia de competencias a los municipios con su “correspondiente financiación”. Será fundamental para el día a día; para el control de déficit, el pago a los proveedores y las promesas de rebaja de impuestos. Para los grandes proyectos, Torres Hurtado se encomienda a Griñán. Todos pasan por la Junta: los accesos mecánicos a la Alhambra, el Cierre del Anillo, el nuevo recinto ferial, el Banco de España como Museo de la Ciudad… Mañana mismo le pedirá al presidente andaluz, una vez más, que lo reciba. Si no, tendrá que esperar que llegue Arenas. Tal vez en marzo; responderá…

El segundo mensaje del día fue que la “democracia real” se vivió arriba, con los 27 concejales elegidos libremente por los ciudadanos, y no abajo, en la plaza, con los gritos e insultos de quienes se arrogan la voz del pueblo. El supuesto 15M no deja de perder apoyo, respeto y legitimidad: ¿“Alcalde cabrón”?

El tercer mensaje es una ilusión. Que se gobierne con responsabilidad. Que no se hagan cazas de brujas. Que no se ejerza el poder a golpe de auditorías mirando al pasado. Que se trabaje por el futuro. Por hacernos, a todos, la vida un poco mejor. Es la hora de Granada. Es la hora de los valientes. No de las revanchas.

#22M, el principio

Magdalena Trillo | 22 de mayo de 2011 a las 10:03

Para los que hemos nacido en Democracia hacerte mayor significaba dos cosas: ir a votar y sacarte el carné de conducir. Si eras chica había algo casi tan trascendente: ponerte tacones, un poco de rímel en las pestañas y, con suerte, los labios rojo bermellón. No he fallado en toda mi a vida a una cita con las urnas. Con más o menos entusiasmo, con más o menos hastío. Hasta hace una semana, el 22M no iba a ser una excepción.

Pero hoy, aún tengo la papeleta en el bolso. He pensado abstenerme, dejar el sobre en blanco, ejercer el voto nulo, útil, de castigo… ¿Alguien no está de acuerdo con lo que claman miles de personas (normales y corrientes) en las plazas de toda España? Más democracia. Listas abiertas. Democracia real. Ya. No al engaño del bipartidismo. No a quienes salvan a los bancos y roban a los pobres. No más corrupción. No más mentiras. No más manipulación.

¿Quién no está cabreado? ¿Indignado? ¿Quién no quiere despertar? Salir a la calle, difundir la causa, apartarse del rebaño, gritar ¡basta! Yo no viví el mayo del 68, pero el sonido de las cacerolas no ha de ser muy diferente. Más sincero y convincente que los esfuerzos de los sociólogos por diseccionar el #15M con el mismo desconcierto que los medios tratamos de explicar lo que ocurre en calles y plazas. Con el mismo despiste con que los analistas políticos intentan inferir su impacto en los comicios de hoy. Con el mismo descoloque con que los partidos buscan el modo de aprovecharse de la causa para sumar votos o procurar que no les salpique para no agrandar demasiado la debacle…

Tal vez no haya una solución única e inmediata, pero sí un camino para pedir que empiecen a cambiar las cosas. ¿Cómo es posible que en un pueblo el cambio se llame PP y justo en el pueblo de al lado la solución sea el PSOE para los mismos problemas? Repaso los programas electorales y el resultado es rotundo: casi es mejor ir a votar sin reflexionar. Votar visceralmente y no desde el sentido común. Votar como nos han educado: sin hacer demasiadas preguntas, como borregos. La grandeza del capitalismo que convierte los valores en intereses; las ideas, en mercancía. ¿Recuerdan las teorías de Marx?

Llevo una semana perdida entre cientos de des-informaciones y trasnochados análisis de tertulianos que nada tienen que ver con la espontaneidad de la calle y el sentido común que circula en la Red. Parecen dos mundos distintos. Me refiero al de la gente (jóvenes y no jóvenes) y al de los políticos; al de los ciudadanos (internautas o no) y al de nosotros mismos, los periodistas, que intentamos informar con las rutinas de hace un siglo y los prejuicios de siempre.

Unos pontifican; otros debaten y piensan. Unos dan recetas; otros tal vez sueñen pero se mueven. Hay quienes los tildan de antisistema y perroflautas, hay quienes los llaman pijos rojos y no son pocos los que ven intereses ocultos y conspiraciones para reventar el 22-M. Lo cierto es que es difícil no compartir muchas de sus reivindicaciones. Hagámoslo. Pero desde dentro. Desde el sistema. No estamos en Túnez ni en Egipto. Nuestra democracia es joven y mejorable pero es democracia. Deficiente, pero válida. No pongamos la alfombra roja a los populismos ni demos oxígeno a las corrientes neofascistas.

Hoy, no perdamos de perspectiva que es el turno de nuestros alcaldes, de nuestros vecinos. Debemos elegir a quienes gobernarán nuestro pueblo y nuestra ciudad los próximos cuatro años. Démosle una oportunidad. Olvídense de leyes, siglas y banderas. Elijan al más honrado y confíenle su voto.

Mañana, tal vez los partidos no estén a la altura; sigamos entonces los consejos de Groucho e inventemos otros… Cambiemos las reglas del juego y busquemos líderes que no dejen las protestas de miles de indignados en una semana de portadas de periódico. Construyamos otro modelo y levantemos los ladrillos de nuestra democracia real. El Movimiento 15M no acaba aquí. Hoy es sólo el principio. No dejemos que sea una utopía. Empecemos yendo a votar.

No sin preguntas

Magdalena Trillo | 9 de mayo de 2011 a las 8:51

Acabo de ver en Twitter que más de cuarenta medios y organizaciones se han sumado ya al manifiesto Sin preguntas no hay cobertura. Más de cuatro mil periodistas de toda España están mostrando su “indignación” ante el rechazo de muchos políticos a admitir réplicas; una actitud que consideramos “inconstitucional”, una falta de respeto al criterio informativo y “una manipulación inaceptable”. Nos indignamos “ante los reiterados intentos de presión sobre el trabajo profesional de los periodistas”. Denunciamos a quienes se refugian en el ‘hoy no toca’ porque nos convierten en taquígrafos y desvirtúan los principios más básicos de la profesión. Nos plantamos ante quienes quieren volver al periodismo folletinesco y de propaganda.

Me sumo… Pero con matices. Está bien que aprovechemos la campaña electoral para lanzar el debate y mantener un pulso a quienes nos gobiernan olvidándose, demasiadas veces, que están obligados a rendir cuentas ante los ciudadanos. Olvidándose de que nosotros somos simples intermediarios, no el enemigo, y que nuestro trabajo es cuestionar, desconfiar, poner en aprietos, interpelar. Es el juego democrático.

Sin embargo, no son los políticos los únicos que distorsionan las reglas del periodismo: ¿nos sometemos a empresarios, banqueros y jueces? ¿hacemos una excepción con los ‘Mou’ del deporte y nos tragamos las insolencias y extravagancias de los artistas?

Y no es sólo en campaña cuando tenemos que ser guerreros. Casi al contrario; los políticos se ponen ahora la careta de la felicidad, son amables, cercanos, pacientes y acceden a (casi) todo. Será distinto a partir del 22-M. Pensemos en Francisco Camps cuando, a pesar de todo el escándalo de corrupción del Gürtel, los ciudadanos lo premien reforzando su mayoría en Valencia… Se lo podrá permitir (casi) todo. Quedémonos en Granada. Nada hay nada más difícil que conseguir una entrevista con Torres Hurtado. Seamos francos: no le hace falta. Se puede negar a (casi) todo. ¿Por qué exponerse a debatir con Paco Cuenca si la duda no es otra que cuánto ampliará su mayoría absoluta y si será suficiente para situar a Sebastián Pérez en Diputación?

Por su puesto que el código de malas prácticas no es generalizable (no todos son iguales) ni es exclusivo del PP. ¿Han olvidado ya los meses de incertidumbre de ZP sobre su retirada y sus secretitos con Bono? ¿Hay alguien más hábil en no contestar que Rubalcaba? ¿Alguien más borde que Blanco? ¿Alguien que haya ninguneado más a los medios en las últimas semanas que Carme Chacón?

Miremos ahora al otro lado de la noticia. No es la primera vez que un compañero de un gabinete de prensa me confiesa el sinsentido de las comparecencias cuando los periodistas que se sientan al otro lado de la mesa parecen autistas. Toman nota y se largan; cogen el primer corte útil y desenchufan los micrófonos. Ni una pregunta. Ni una cuestión incómoda. Quienes se exponen a interpelar, tal vez se vean obligados a sufrir las miradas de frustración de más de un compañero que estaba levantándose… Desde luego, no es éste el camino para prestigiar nuestra profesión y hacernos valer.

#sinpreguntasnohaycobertura es una excusa perfecta para que reflexionemos, todos, sobre el papel que de verdad estamos ejerciendo como garantes del derecho a la información. Pero ni es la solución ni creo que debamos aplicarlo de forma generalizada. Imagínense que comparece don Juan Carlos para comunicar su renuncia a la Corona y dice la Casa Real que no hay preguntas. ¿No informamos? Soñemos con una rueda de prensa sin preguntas de ETA en la que anuncien la entrega de las armas… ¿Ponemos nuestras exigencias por encima de nuestra obligación y responsabilidad como periodistas? ¿Situamos nuestro orgullo y vanidad por encima de los intereses de nuestros lectores? Empecemos (todos) por creer en lo que hacemos y exijamos, siempre, pero con sentido común.

22-M, gana la abstención

Magdalena Trillo | 24 de abril de 2011 a las 9:01

El PP amplía la mayoría absoluta; los socialistas continúan su caída e Izquierda Unida se mantiene. Ninguna fuerza minoritaria consigue representación en el Ayuntamiento de Granada y ninguno de los alcaldables alternativos a Pepe Torres arrancan una mínima confianza del electorado. Gana el PP, pero se impone la abstención. Casi la mitad de los granadinos no iría a votar. El porcentaje de ‘ausentes’ se acerca a un preocupante 50% que, al mismo tiempo que refleja el creciente grado de desapego de los ciudadanos hacia la clase política, ha de entenderse como un contundente voto de castigo a los socialistas – y por extensión a toda la izquierda– frente a la fidelidad del electorado conservador. Éste es el escenario sobre intención de voto para las municipales que anticipa la encuesta realizada por Commentia para Granada Hoy y que hoy publicamos.

A la espera del veredicto final del 22-M, los resultados del sondeo son reveladores en cuanto a tendencias y clima de opinión. Primera reflexión: el PP no sólo sortea otro mandato sin desgaste, sino que sería capaz de arrebatar otro concejal al PSOE y llegar a los 17. Su mejor resultado histórico. Ganaría cuatro ediles en una década y superaría el 56% de los votos.

Visto así podríamos hablar de debacle socialista. Y es que la pérdida de electorado del PSOE es progresiva: si en 1999 la diferencia entre los dos grandes partidos era de dos concejales (13 a 11), ahora sería de 9. Más del doble. Sin embargo, tal vez sería más apropiado hablar de caída sostenida. ‘Sólo’ perderían un concejal después de cuatro años de continuas fugas en la Plaza del Carmen (de Torres Vela al enemigo en casa de César Girón), después del golpe de la crisis ejemplificado en el ‘efecto ZP’, después del desmoronamiento del PSOE andaluz con el caso de los ERE y la ruptura de Pizarro y, más en clave interna, después de meses de conflicto para la elección de un candidato que pudiera hacer sombra a Torres Hurtado: el miedo a los paracaidistas, el rechazo de primarias, la desconfianza hacia un candidato de perfil bajo con poca proyección…

En un escenario como éste, donde el PP se crece ante el hundimiento del PSOE en Sevilla y Madrid y las posibilidades de vuelco electoral, Paco Cuenca no cumple las expectativas de remontada, pero logra situarse en una posición de cierto reconocimiento y tendrá la oportunidad de demostrar si es capaz de reconstruir la oposición y plantar cara a un equipo de gobierno que ha vivido cuatro años tirando de mayoría absoluta sin complicarse más de lo preciso. Sin meterse en charcos y dejándoles caer.

Tampoco IU conseguiría subir a costa de los desencantados de la izquierda (a Francisco Puentedura apenas le conoce el 20%), el PA seguiría al margen del Ayuntamiento pese al rescate de Jesús Valenzuela y ni UPyD con Mayte Olalla ni Los Verdes con Mario Ortega darían sorpresa alguna… No es extraño que más del 14% de los encuestados reconozca que entre los alcaldables no hay ninguno que le guste.

A un mes de los comicios, siete de cada diez ya tienen claro que va a ganar el PP (ni los votantes socialistas apuestan por Cuenca) y no parece que la campaña vaya a significar un gran revulsivo. La cuestión no es ya si se debate sobre política local o nacional; lo triste es que hablaremos de imputados, tránsfugas, corrupción y privilegios. Una escalada de guerra sucia que evidencia la decadencia del actual sistema de partidos. Ahí está el caso de Perú con las opciones populistas. Ahí está la inesperada irrupción de Los Verdes en Alemania. Ahí está la lección de democracia del pueblo islandés… Aquí, de momento, el mensaje es doble: el desencanto con la política es tremendo pero más aún con la izquierda. Si hay que elegir, el PP arrasa.