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La República de mi casa

Magdalena Trillo | 8 de junio de 2014 a las 13:04

Empiezo por el final. ¿Quién sería el presidente de la República de España? ¿Hemos pensado si queremos un jefe de Estado de estilo europeo, como Hollande en Francia o Napolitano en Italia? ¿Sabemos si nos gusta la república de Platón, la bolivariana de Venezuela, la católica de Irlanda o la dictatorial de Guinea?

Reconozco que lo que acabo de plantear es simplista y demagógico pero creo que a veces es bueno viajar a los extremos, incluso a los excesos, para resituarnos en la responsabilidad y la moderación. Porque un debate que podría ser útil para cerrar viejas heridas y atemperar los conflictos territoriales que sacuden media España lo podemos enterrar si no logramos apartarlo del uso partidista y el arrebato de la quema de banderas –que los jueces dictaminen si es un “acto simbólico” como dicen desde IU o un “delito de ultraje” como denuncia el Gobierno– y no conseguimos encauzarlo en las reglas de juego del Estado de derecho.

Siendo honesta confesaré que detesto que haya privilegiados en nuestro país que siguen heredando privilegios por razón de ADN, que me molesta que tengamos que ‘mantenerlos’ con nuestros impuestos sin entender muy bien con qué contraprestación y me cabrea aún más que se blinden en una burbuja de elitismo y exclusividad sin dar explicaciones. Seguro que coincidimos todos, monárquicos y republicanos, reclamando más democracia y más transparencia. A muchos nos gustaría que hubiera un debate constructivo sobre la España del día después de la recuperación y a todos, imagino, nos interesaría descubrir si realmente hay una España “unida y diversa” por la que merece la pena luchar.

Llegados a este punto, me uno a las voces que han pedido esta semana que “no nos empujen”. Estamos en nuestro derecho de impulsar una segunda Transición y de defender la III República pero no deslegitimemos el sistema que nos ha permitido navegar de la más férrea dictadura a una democracia abierta y moderna. Lo que tenemos hoy, nos guste más o menos, siendo conscientes de lo mucho que la podemos (y debemos) mejorar, es una monarquía constitucional con todas las garantías de un Estado libre, laico (al menos en la teoría) y democrático. Si somos más de diez millones de españoles los que no la votamos, son muchos más los que la refrendaron y merecen un respeto y un reconocimiento.

Estamos convirtiendo el necesario objetivo de regeneración en una imposición sin darnos cuenta de que nos aboca a restar en lugar de sumar. En las empresas, simplemente porque eran los más costosos, se ha aprovechado la crisis para desprenderse de los profesionales más veteranos, de los más valiosos, y ahora queremos solucionar el desprestigio y la desafección de la vida pública con una operación de maquillaje sometida a la dictadura del ideal de juventud.

Se va el Rey y se va Rubalcaba porque se tenían que ir, pero de nada servirá que den el relevo a una “nueva generación” si no está a la altura. Regenerar no es cambiar un jarrón viejo por uno nuevo; no si el viejo era una pieza valiosa y el nuevo de los ‘chinos’.

En la Monarquía, la edad y los errores de don Juan Carlos de los últimos años se han sumado a los escándalos del caso Nóos para dibujar una única salida: abandonar para tener una oportunidad de recuperar el crédito perdido y salvar la Corona. En el Partido Socialista, viejas y nuevas generaciones están ante la mayor encrucijada de su historia: está todo por ganar o todo por perder. Si pensamos en la facilidad con que en España hacemos ‘bueno’ a cualquier ‘malo’ en cuanto muere, quién sabe si a partir de ahora, en un país en el que nadie dimite, también funcione lo de pedir perdón e ‘irse’.

En los dos casos, y en todos los que empiezan a seguir el ‘ejemplo’ por puro instinto de supervivencia, hay un factor que puede conformar su salvación: la utilidad. Volviendo a la provocación inicial, ¿no tiene usted un útil felpudo declarando la ‘república’ de su casa?

Renovación y regeneración pero también pragmatismo. Y me refiero a las ideas, no a las modas. De nada me sirve que el ‘político de moda’ vista de Alcampo si detrás no hay una verdadera forma alternativa de hacer política y de entender lo público. Leo que la tendencia ‘hipster’ ha muerto para dar paso a la ‘normcorne’ y no sé ni lo que quiere decir. Me documento: antes había que ser exclusivo y ahora corriente. La crisis ha impuesto la moda de ser normal, muy normal. Bien. Pero de nada nos servirá que recambiemos piezas viejas por nuevas si es para hacer lo mismo. No nos dejemos empujar y no nos dejemos confundir.

Prudencia

Magdalena Trillo | 4 de marzo de 2012 a las 10:29

Inaudito. El New York Times dedicó su foto de portada del jueves a los incidentes aislados que reventaron la manifestación estudiantil de Barcelona. Sí, “incidentes”: ese mismo día coincidieron más de cincuenta movilizaciones en ciudades de toda España y sólo hubo altercados en el Paseo de Gracia. Y sí, “aislados”: ocasionados por un grupúsculo de radicales antisistema. Hagan memoria o rastreen en la hemeroteca y hallarán decenas de ejemplos. Los de siempre: unos profesionales de la bronca que se apropiaron de la primera plana de uno de los periódicos de referencia internacional con nuestra ‘violencia a la griega’.

No sé si interpretarlo desde la injusticia que supondría estigmatizar al pueblo heleno criminalizándolo de todos los males de la quebrada Europa o desde la inquietud que suscitaría pensar que es un objetivo interesado para infundir miedo a quienes se atrevan a levantar la voz: ¡Cuidado, españoles, que acabamos en las barricadas!

Aunque al otro lado del Atlántico todos parezcamos igual en esta periferia de vida alegre y despilfarro acosada por los mercados, España no es Grecia. Aunque aquí haya quien quiera ver un complot de los socialistas con los sindicatos para ganar los cuatro millones de votos que perdieron el 20-N azuzando la violencia en las calles, resulta más que excesivo conceder al PSOE tal capacidad de manipulación. Aunque a Griñán le beneficie que haya agitación a veinte días de las elecciones andaluzas, ver una mano negra promoviendo el caos se acerca más a la distorsión enfermiza que al sentido común. ¿Nerviosismo? Impaciencia, desde luego.

El caso es que Javier Arenas todavía no ha ganado la Junta. La mayoría absoluta está cerca pero cada día que pasa con protestas, aumento del paro y recortes juega en contra del PP. Paradojas de la política. A quienes realmente les hubiera venido bien la coincidencia de autonómicas y generales es a los populares. Hace tres meses sí hubieran desembarcado en San Telmo sin pestañear; hoy, por mucho fantasma de los ERE que se quiera invocar, la partida está abierta, la izquierda sumará fuerzas y UPyD ya dejó claro el otro día en Granada que su ‘llave’ tendrá precio…

Mariano Rajoy ha pedido un nuevo esfuerzo de comprensión y ha llamado a la prudencia. Lo primero lo tenemos aprendido; lo segundo es hasta razonable. Tanto que deberíamos reclamarla para todos. Para los estudiantes, que tienen derecho a manifestarse, con toda la legitimidad que da nuestro Estado de Derecho y nuestra Constitución, pero no a reventar un país. Para los sindicatos, que tienen derecho a planificar sus estrategias, pero sin necesidad de generar crispación –elegir para la próxima movilización el 11-M , el aniversario del mayor atentado terrorista que ha sufrido España, es un error de estrategia que sólo da motivos para la campaña de descrédito que están sufriendo–.

Para los socialistas, que tienen derecho a jugar los partidos del 25-M en Andalucía y Asturias pero no borrando de un plumazo su responsabilidad en la caótica gestión de la crisis que ha dejado a España al borde del precipicio. ¿“Cada oveja con su pareja”? Pues lleva razón Rubalcaba: el PP con los obispos y el PSOE con los sindicatos. ¿No es política partidista lo que han hecho los obispos andaluces con su pastoral sobre la vida humana y el matrimonio “natural” y sus denuncias de corrupción? También para ellos cautela. Porque sólo faltó la gaviota azul en el comunicado y porque España, aun gobernando el PP, sigue siendo un país laico y aconfesional.

Dejando de lado a los medios, que bastante hacemos con desinformar, llegamos al PP. Para los ‘salvadores’ del país, una conjura con las cuatro virtudes cardinales: prudencia para ejercer la razón y no el rodillo; fortaleza para convencer al mundo de que somos fiables; templanza para evitar que el poder les anule el juicio; y verdadera justicia porque sólo así, decía Platón, se pueden lograr el resto de virtudes.

La primera misión es titánica: que funcione el órdago y no tengamos que bajar cuatro puntos de déficit en un año de recesión; no sería “irreal” como advierte Fitch sino suicida. Rajoy dice que es “sensato y razonable”. ¿Nos creerá Bruselas? Porque no somos Grecia pero corremos el riesgo de parecerlo.

La espera

Magdalena Trillo | 31 de julio de 2011 a las 9:28

Ya hay fecha para conocer el impacto real del efecto Rubalcaba: 20-N. El candidato socialista tendrá que pisar el acelerador y sacar votos de la chistera para hacer frente a un PP que se sigue creciendo con su estrategia de la espera y el cambio. Sus mensajes, simples y directos, se expanden con la ligereza de una mancha de aceite y la contundencia de una gota de agua. ¿Recuerdan el ‘váyase señor González’? ¿Alguien es ajeno hoy al ‘Zapatero tiene la culpa’? Hace meses que el cabeza de cartel del PSOE concentra todo el ingenio de la derecha. Política y mediática. El titular de los compañeros de La Gaceta sobre la dimisión del ‘president’ (por corrupción, no por santo por mucho panegírico que le quiera entonar su sucesor) fue, sencillamente, memorable: “Camps dimite, ahora le toca a Bono, el Faisán y los ERE”. No compro este diario por salud mental, pero reconozco que soy incapaz de renunciar a mi dosis de antiperiodismo matutino enchufada al kiosko.net. ¡Cuidado, que es contagioso!

Como el cotilleo en la playa. No hay nada que me pierda más que colarme en las historias vecinas. Dos de la tarde: la primera caña, en Los Moriscos. Bien fría, con sus patatas fritas y sus aceitunas. Al fondo, el crujido de las olas contra la arena ‘granulada’ de Playa Granada. La piel, embadurnada de monoï. Los labios, reventones de espuma y sal. A la izquierda, un ávido lector de prensa comparte con su pareja las noticias del día: “Sebastián Pérez renuncia al sueldo en la Diputación al ganar más como senador”. Su comentario: “¡No todos son unos sinvergüenzas como Rubalcaba!”. Siguiente titular: “La Junta pide que se anule la licencia del hotel de 7 estrellas”. Su incisivo análisis: “¡Qué panda de chorizos!”.

Su conversación de móvil también promete, aunque advierto que escuchar sólo una parte deja demasiadas lagunas. O demasiadas ventanas a la imaginación… Diría que es adicto a Los Soprano (tenía modos de gángster) y que tiene como libro de cabecera la monumental obra de Gay Talese sobre la mafia: Honrarás a tu padre, un magnífico lema para los ‘anti efecto Rubalcaba’. Sus prisas le delatan. Habla, grita, discute, se angustia, se estresa, se frustra, se indigna. Pide otra cerveza y se la zampa de un trago. Sin respirar. A ella no se le oye ni el tono de voz; degusta su vermú y mira al horizonte. Él es un candidato perfecto de la Generación Nespresso. Todo instantáneo. En cápsulas. Sin tiempo para deleitarse en el ritual del molinillo, la cafetera y el fuego. Tanta urgencia tenemos, como decía Stevenson, que olvidamos lo único importante: vivir.

Desde que leí el reportaje de Francesc Miralles sobre la cultura del “aquí y el ahora” estoy preocupada. No por el efecto de la cafeína sino por aquello del miedo a pensar. ¿Sufriré de frenofobia? Me pasan por Twitter un enlace al diccionario de fobias y me vuelvo paranoica. Seiscientas propuestas y, para rematar, un enlace al diccionario de los complejos…

Llego al speed dating y me quedo helada: una multicita de singles en la que dispones de siete minutos con cada persona para decidir si marcas su nombre en una cartulina y repites… ¡La fast food es cosa de principiantes! Lo más sugerente del artículo, las citas de Kazantzakis y de Kraus: “Las grandes leyes de la naturales son: no corras, no seas impaciente y confía en el ritmo eterno”; “La velocidad no sirve para nada si te dejas el cerebro por el camino”.

Me pregunto qué opinará Rubalcaba; de qué tipo serán sus ritmos y su sprint. ¿Sabrá hacia dónde corre y para qué? Ya sabemos que Rajoy es hombre de fondo, no de velocidad. Seguro que milita, como sus colegas británicos, en la ley de las 10.000 horas de Malcolm Gladwell. Desde luego, concurrirá a las elecciones como alumno ejemplar en constancia y paciencia. Será su tercer intento; una última espera de 4 meses que le conducirá, parece, al éxito.

Mientras llega el 20-N, aplicaré en el chiringuito la teoría del “tiempo y la dedicación” de Gladwell. Mi cerveza… también espera. ¿Diez mil horas de degustación? Agosto es un mes perfecto para redimirse y practicar.

¿Ahorramos o gastamos?

Magdalena Trillo | 6 de marzo de 2011 a las 11:59

Me levanto con la calculadora en la mano y un terrorífico listado de facturas y deudas. Siempre me ha parecido asombroso cómo los grandes titulares de coyunturas financieras y macroeconomía se terminan sufriendo en el bolsillo. Empiezo a aplicar las subidas anunciadas y emerge la primera respuesta al dilema entre ahorrar y consumir: la crisis de Libia está haciendo tambalear nuestro sistema energético y a mí me va a dejar sin vacaciones. Más inflación, más hipoteca, menos crédito y menos renta…

Anoche llené el depósito del coche y se ‘comió’ diez euros más que hace un año. Un rato antes había aprovechado para ir al concesionario y no tardaron ni medio minuto en seguir la ‘doctrina Rubalcaba’: tiene que cambiar los neumáticos. Cuando me dieron el presupuesto encontré otra respuesta: imposible hasta otoño; tengo que ahorrar.

El martes, el secretario de Estado de Economía desveló que las familias españolas habíamos ahorrado un 18% el año pasado ¡Dos puntos por encima de los alemanes! Total, que los deberes estaban hechos y llegaba por fin el momento de gastar. Para relanzar el consumo y reactivar la economía, por supuesto. Por el bien del país; no por mí. La emoción me ha durado tres días. Hasta que apareció Rubalcaba en el informativo con su “por cierto” y su plan de veinte medidas para ahorrar 2.300 millones…

Dice Michelín que sólo con ajustar la presión de los neumáticos se logra el mismo objetivo. ¡Votemos a Michelín! Mejor solución que pagar 100 euros de multa a partir de mañana y tardar media hora más en ir a Sevilla. Lo siento, pero soy una descreída y, de momento, el beneficio de los 110 km/h es todo un misterio.

En febrero, el índice de precios de la ONU en Agricultura y Alimentación batió el récord en veinte años. Excepto el azúcar (y yo tomo sacarina) no hay producto de la cesta de la compra que se libre. La consecuencia es evidente: borrar ítems de la lista online del supermercado. Adiós al cava, al cordero, a la lubina salvaje y hasta al Ariel. Marcas blancas y mucho conejo.

El ‘palo’ de la luz del mes de enero aún me duele (140 euros cuando nunca estoy en casa) y todavía hay que enfrentarse al nuevo recibo del agua. Facturillas de aquí y allí que sumar a las dos hipotecas que planean todos los meses sobre mi cuenta corriente. La escalada del Euríbor del viernes (hasta el 1,92%) y la subida de tipos para abril con que amenaza Trichet ya tienen traducción ‘local’: cien euros más al mes. Dirán que yo me lo he buscado, sí. Pero ya saben, las firmé cuando entrábamos al banco y nos ‘regalaban’ el dinero: “¿No quiere también un préstamo personal? ¡Anímese!” El otro día me llamaron para preguntarme si no quería cambiar de vivienda; me ofrecieron una casa de esas que se venden solas. Hice los cálculos y ahí estaba la respuesta: como el Gobierno, la Junta, Nueva Rumasa y hasta el sistema financiero, no tengo liquidez.

Y no crean que me ilumino cuando entran en juego nuestros economistas y sus visionarios análisis: “La energía más barata es la que no se consume”. Imagino que para llegar a esta conclusión no hay que hacer un máster en Harvard. Ni siquiera el dimitido ministro alemán hubiera tenido que plagiar…

Para colmo, no se me ocurre otra cosa esta semana que ver otra de las películas paranoia de Rodrigo Cortés, el del filme del ataúd. Se llamaba El concursante. Va de bancos y de préstamos. Un drama. No; una tragedia. No les desvelo la trama, pero véanla y no participen jamás en un concurso de la tele. Ni siquiera si es un juego de mesa de Gran hermano y lo patrocina el Milenio. Sobre lo de gastar y ahorrar, no se preocupen más de la cuenta. No hay solución.

Liberalismo a la gaditana

Magdalena Trillo | 19 de diciembre de 2010 a las 13:03

ANGELA Merkel está encantada con Zapatero. Sorprendida de la contundencia con que España está siguiendo su hoja de ruta. Hace unos meses éramos el ‘problema’, hoy somos la avanzadilla y la explicación es solo una: (neo) liberalismo sin complejos.

En Andalucía, sin embargo, no hay acto en el que intervenga el socialdemócrata Griñán en el que no aproveche para dejar claro que “no todos somos iguales” y que no es lo mismo salir de la crisis desde la izquierda que desde la derecha. Que la igualdad de oportunidades es importante. Lo cuestión es si lo creen los suyos. Tal vez haya más ‘feeling’ con Rubalcaba, “liebre cántabra” todoterreno, que con Zapatero cuando –cueste lo que cueste– congela pensiones, se carga la ayuda de los 426 euros e impone como “irrenunciable” el retraso de la edad de jubilación a los 67.

¿Hay alternativa? Hace un par de años le leí a Vargas Llosa una profusa disertación sobre el liberalismo que me interesó, más allá de las reflexiones ideológicas, por el acercamiento lingüístico que hacía al término y por la ligereza, pensé, con que a todos nos gusta proclamarnos liberales y antiliberales para decir una cosa y justo la contraria. ¿Todos somos liberales? ¿Nadie es liberal? ¿Liberalismo como sinónimo de capitalismo y economía de mercado o como sinónimo de prosperidad y progreso? ¿Liberalismo para decir ‘conservador’ y hasta ‘troglodita’ o liberalismo como síntoma de modernidad? ¿Liberales a costa de quiénes y de qué?

Cuando el escritor peruano recibió el Nobel de Literatura las dudas fueron certezas: “Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo político, la convivencia, la tolerancia, los derechos humanos, el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder, todo aquello que nos acerca a la hermosa y perfecta vida que finge la literatura”.

¿Alguien no subrayaría estas palabras si hubiera prescindido del concepto “liberal”? Lo pensaba esta semana cuando asistí en Sevilla a los Premios Andalucía de Periodismo. José Joaquín León recibió el galardón en la modalidad de prensa por las entrevistas que publica todos los domingos en Grupo Joly. La serie se titula Punto de encuentro y, según dijo, está influida por ese mismo espíritu de pluralidad y libertad con que se identifica la empresa que nació al lado de las Cortes de Cádiz: “liberal a la gaditana”.

En aquel Cádiz de hace doscientos años se pusieron los cimientos de nuestra democracia y allí se gestó el periodismo como lo conocemos hoy. ¿Podríamos hablar de capitalismo a la gaditana? Incapaz de contestar con fundamentos a la pregunta (le lanzo la propuesta a Vargas Llosa) me quedo con la “justicia a la gaditana” que defiende el nuevo presidente del TSJA. Lorenzo del Río, jienense de nacimiento y presidente hasta ahora de la Audiencia de Cádiz, acaba de tomar posesión de su cargo poniendo fin a medio año de interinidad en el alto tribunal andaluz.

El viernes habló de colaboración, participación, transparencia y fluidez en la comunicación. Se ha propuesto trabajar por una justicia “más perfecta” y “sostenible”, aunque sea a golpe de “ensayo-error”; por una justicia moderna y cercana “tendiendo puentes entre jueces, instituciones y ciudadanía”. Quiere atajar su “lentitud” y devolverle la idea de “servicio público”.

No será fácil. Necesitará cultivar, como le emplazó el presidente el CGPJ, Carlos Dívar, aquello que decía Benavente: “La justicia es todo sabiduría. La sabiduría es todo orden. El orden es todo razón”. El viernes hubo discursos pero también hechos. Lorenzo del Río se mostró dispuesto a ser “justo, sabio, hombre de orden y hombre de razón”… A la gaditana. Dando pruebas de veracidad de esa imagen de moderación, tolerancia y apertura que le precede.

Después de todo, hasta el conservador Dívar parece distinguir entre liberales a la gaditana y neoliberales como Merkel.

Golpe de democracia

Magdalena Trillo | 5 de diciembre de 2010 a las 13:48

ME pareció exagerado esta semana escuchar a Gaspar Llamazares definir a España como una “república bananera” maltratada por EE UU a cuenta de la filtración de cables de Wikileaks, las revelaciones sobre las “intolerables injerencias” en nuestro sistema judicial y las inauditas presiones en casos como el del fotógrafo José Couso. Hoy no.

Y no hay que buscar las razones fuera. Ni en el Gobierno. El ‘secuestro’ de los controladores, un colectivo minoritario de los mejor pagados de España, nos ha colocado en una situación de tal excepcionalidad que el Ejecutivo tuvo que declarar ayer el estado de alarma, la primera vez que ocurre en toda nuestra historia democrática. Paradójicamente, justo en vísperas del 32 aniversario de la Constitución; ese mismo texto legal que ha de servir ahora para recuperar la normalidad y, por supuesto, para frenar a quienes han querido defender sus intereses corporativos recurriendo a una huelga a traición que ha destrozado los derechos de miles de ciudadanos.

Los controladores aéreos han actuado como auténticos delincuentes. Durante quince días, quedarán sometidos a las leyes penales y disciplinares militares. El real decreto que se aprobó ayer en un número extraordinario del BOE tildaba la situación generada como “una calamidad pública de enorme magnitud por el muy elevado número de ciudadanos afectados, la entidad de los derechos conculcados y la gravedad de los perjuicios causados”.

Un mazazo para las familias que también han visto ‘secuestradas’ sus vacaciones y un mazazo para la industria turística de todo el país. Si había un sector que empezaba a mostrar datos positivos de recuperación, el caos aéreo con que los controladores han boicoteado el puente de la Constitución supondrá un nuevo retroceso en la salida a la crisis, con unas consecuencias económicas, de momento, incalculables.

El mismo día que se conocía la huelga ilegal y masiva, una compañera de Granada Hoy, Ana Beauchy, era ‘secuestrada’ por el gobierno marroquí, en este caso por ser periodista. Desde el viernes está retenida en el aeropuerto de Marraquech, vigilada, sin pasaporte, separada de su pareja y sin posibilidad de viajar. Iba de vacaciones, pero ha cometido el pecado de ser periodista. Por ser periodista la noche del viernes la pasó en un tremebundo cuchitril habilitado para delincuentes.

En Marruecos no hay estado de derecho ni Constitución que la proteja. En España, un grupo de ‘terroristas’ insolidarios ha saboteado la carta magna y ha golpeado los derechos fundamentales de miles de ciudadanos. Si hay un motivo este año para celebrar la Constitución no puede ser otro que hacer pagar a estos individuos, con los principios de la ley, su sinrazón, su chantaje y el intento de mantener sus privilegios creyéndose ‘dictadores’ de una república bananera.

Salvando las distancias, eran muchos los que se remontaban ayer al 23-F para recordar un ataque tan salvaje a la democracia. ¿Cómo es posible que un colectivo, por muy legítimas que sean sus reivindicaciones, haya provocado que se active un procedimiento que (casi) está pensado para momentos de guerra?

Lo más triste es que, mientras miles de ciudadanos siguen tirados en los aeropuertos (españoles y extranjeros), la opinión pública reclama –unánime– que no haya impunidad, los instigadores se esconden detrás de una cámara con posiciones imposibles ya de defender ni compartir y los de siempre se apresuran a aprovechar el caos cargando contra el equipo de Rodríguez Zapatero para sacar rédito electoral. Olvidan que lo más importante, ayer y hoy, era estar al lado del ‘golpe de democracia’ del Gobierno. De parte de los ciudadanos. En defensa de la Constitución.

Lolitas, ‘bunga bunga’ y otras pillerías

Magdalena Trillo | 31 de octubre de 2010 a las 11:00

SÁ NCHEZ Dragó presume de pedófilo a costa de dos ‘lolitas’ japonesas de 13 años, Pérez Reverte llama “mierda” al ministro Moratinos por irse del Gobierno llorando y el alcalde Valladolid completa su curriculum de perlas machistas y casposas insultando a Leire Pajín con la famosa frase de los “morritos”. Este es el nivel de la vida pública española. Y siento discrepar con Rubalcaba. No es una cuestión de ADN de la derecha; son los genes mismos de la patria española. De sus políticos, sin salvoconductos ideológicos, y de unos supuestos intelectuales que no hacen sino exaltar a golpe de ego los comentarios más barriobajeros de los antros de cualquier ciudad.

Así somos. El paraíso del macho ibérico. Un paraíso para canallas y sinvergüenzas obsesionados con el sexo. Podríamos sugerirle al superministro del Interior que recurra a los científicos de la Universidad de Manchester para rastrear la verdadera genética del machismo siguiendo la estela de aquel estudio que demostraba cómo un determinado tipo de amebas estaban condicionadas genéticamente a emplear tácticas de engaño para sobrevivir.

Ellas y nosotros… ¿No somos todos pillos, truhanes y mentirosos por naturaleza? Recordemos a los pícaros que protagonizaron algunas de las obras más célebres del Siglo de Oro y pensemos en los ‘chorizos’ y los ‘malayos’ de hoy. La cuarta Encuesta Europea de Valores de la Universidad de Deusto así lo constata: el 25% de los españoles somos bribones y caraduras. ¿Se acuerdan del timo de la estampita de Tony Leblanc? El país de los ‘ventajistas’ y ‘aprovechaos’. De las ganancias fáciles y rápidas.

Ahí está, por ejemplo, el ex número 2 del PSOE andaluz: Rafael Velasco ya se ha convertido en héroe popular por no aferrarse al sillón del poder. Delito no será, pero yo sigo tan indignada con los 730.000 euros que ha recibido su mujer en subvenciones de Empleo como escandalizada con los 240.000 euros que gana al año María Dolores de Cospedal en el PP. Una cosa es la legalidad y otra la ética. Y en política no basta con ser honesto; también hay que parecerlo. Ante los jueces y ante quienes pagamos con nuestros impuestos los presupuestos que alegremente gasta la Administración y buena parte de los fondos con que funcionan los partidos políticos.

En Granada, el alcalde de Otura tampoco se ha quedado atrás esta semana en lecciones de moralidad. Aunque tendremos que esperar al juicio para conocer el alcance de las denuncias por irregularidades que le ha interpuesto el secretario, Fernández-Sanz (PP) ha decidido largarse a París con los mayores del pueblo (70 votos son 70 votos…) para no tener que lidiar con el escándalo público, el desmarque de su propio partido, la huelga de basura y hasta la denuncia sindical por boicotear los trabajadores.

Reconozcamos, no obstante, que en España lo que se nos da bien es la chabacanería y las chapuzas. No sólo hay que saltar las fronteras para que nos enseñen lo que es una huelga; también en el juego del sexo, el dinero y el poder hay maestros y aficionados. La prensa italiana desvelaba esta semana la última de Berlusconi: una menor marroquí conocida como Ruby Robacorazones ha declarado ante los fiscales de Milán que, después de las cenas en Villa Arcore, el primer ministro italiano invitaba a las chicas a hacer ‘bunga bunga’, algo así como una sodomización salvaje grupal con ciertas reminiscencias de tribus africanas.

Berlusconi, con 74 años y su harén de jovencitas, responde con su estrategia de siempre: atacando a los díscolos que le persiguen… Él es un hombre “de buen corazón” y la pobre Ruby ha sido captada por la oposición y los jueces comunistas para desacreditarle.

¿Se imaginan a Sánchez Dragó, Pérez Reverte y De la Riva en la villa de Berlusconi? Piensen qué felicidad si en lugar del paraíso del ‘bunga bunga’ fuera un agujero negro…