Todos están conspirando

Paco Sánchez Múgica | 13 de abril de 2010 a las 8:24

LA SITUACIÓN, tal como la veo, tiene un punto de asedio con altas dosis masoquistas, pues las piedras al fin y al cabo van al mismo tejado. Por aquello de El asedio no hablo de la última novela de Pérez Reverte, que no me interesa demasiado. Hablo de Cercas y su Anatomia de un instante, quizás una obra definitiva sobre la Transición española. Equiparo, librénse las distancias, a Pilar Sánchez con ese Suárez impertérrito en el hemiciclo mientras se vacían los cargadores de los golpistas y las balas retumban en el techo haciendo desconchones. Consciente de que todos están conspirando, como escribía Pilar Urbano entonces, sabedor de que hasta el Rey estaba harto del estado al que había llevado al país. Suárez permanecía inmóvil. Desmemoriado ante probablemente el momento más negro de los albores de la Democracia española. Tan bien lo narra Cercas en su última ficción que me transporta en cada momento a la realidad actual de Jerez y su gobierno municipal. Todos conspiran o parecen conspirar contra ella y, al final, igual que entonces, parece que el golpe resultará fallido. En esta ocasión, al contrario, ella quiere que se visualice la conspiración porque ese lado oscuro alimenta sus opciones de continuidad, el argumento de víctima de una confabulación materializada por gente —no toda— incapaz de digerir las derrotas. Tras el desatino público del pasado viernes, con ceses y readmisiones de delegados sobre la marcha, todos los concejales díscolos y críticos hacia Sánchez y los aún hoy pesos pesados del PSOE jerezano mantuvieron un extenso encuentro en la venta Gabriel donde, según ha trascendido, más que hablar de Pilar sí, Pilar no, trataron de analizar las causas y posibles soluciones para el estado ruinoso de la ciudad y para recomponer la pésima imagen del partido ante la opinión pública. Algunos de esa reunión llegaron a contar anécdotas sobre cómo han sido increpados recientemente al grito de “socialistas sinvergüenzas; fuera de Jerez”. Eso preocupa al partido. Y mucho. Más allá de la disconformidad ante la manera de hacer política y crear equipo de Sánchez, eternamente cuestionada, el problema es la pérdida de crédito de un proyecto pensado para “prácticamente eternizarse en la ciudad, al estilo Teófila en Cádiz”, según han venido relatando algunas de las voces presentes en esa reunión. Más al contrario, la realidad ahora es que, aludiendo a los sondeos ya realizados, “será difícil sobrepasar los diez concejales”. Veremos qué dicen futuras encuestas. La pelota, aunque la reunión de ayer en Cádiz quisiera mostrar lo contrario, sigue estando en el tejado de la cúpula del PSOE.

“Una sola persona puede  acabar con un proyecto”

Repasando los últimos posts de los blogs que sigo habitualmente, leo con interés el sutil comentario que el pasado domingo, tras los encuentros del fin de semana, colgaba la diputada Mamen Sánchez en su bitácora. “A veces una sola persona puede acabar con ese proyecto de ilusión y de futuro. Pero también puede pasar al contrario, mover una sola ficha dentro del mismo, puede resultar altamente beneficioso para el conjunto de la empresa y su objetivo empresarial o social”. Mamen hace referencia a la tienda de su amiga en la entrada, pero parece evidente a quién se refiere. La candidata a candidata en 2011 sigue enviando mensajes indirectos a un partido que, por otra parte, ha dejado claro que no habrá proclamación hasta dentro de dos meses. No piensa en esa posibilidad ahora mismo Sánchez, la cual escribe en su blog sin morderse la lengua y con contundencia:“Está claro que hay que tomar decisiones, pero decisiones pensadas, analizadas, sabiendo los pros y los contras”. “¿Hay ilusión en ese proyecto? ¿Se toman decisiones colectivas entre los integrantes del mismo? ¿Se actúa pensando en el bien general y no en el particular? ¿Se acierta en un porcentaje alto en la toma de decisiones? ¿Se prevé planes alternativos si fracasa el anterior? ¿Hay paz social en la empresa?”. Todo eso pregunta Mamen. Y concluye:“Si esto se produce en un 80% no es necesario cambiar nada. Si no es así, la respuesta la deben tomar los responsables de cada empresa, sabiendo lo que se juegan”.

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