Un triunfo bajo la sombra de la duda

Paco Sánchez Múgica | 8 de marzo de 2011 a las 14:39

El sondeo de Commentia confirma la franca tendencia al alza de Pelayo y el PP aunque no despeja por completo si su victoria será absoluta o insuficiente. Pacheco y un 34% de ciudadanos aún indecisos nublan sus aspiraciones

LA TENDENCIA, como así lo pone de manifiesto la encuesta realizada por Commentia para Diario de Jerez —a que a su vez ratifica la orientación del voto fijada por otros sondeos de los partidos, ya sean los del PSOE provincial o el del PP de Jerez—, señala abiertamente a María José García-Pelayo y al Partido Popular como la candidata y la fuerza política más votadas en la ciudad en las próximas elecciones municipales del 22 de mayo. Como sucedió con Pilar Sánchez y el PSOE en la precampaña de 2007, tanto la líder popular como su equipo no se han cansado de demandar que a partir de los comicios locales de dentro de dos meses y medio gobierne en el Ayuntamiento la lista más votada. Un síntoma inequívoco de que Pelayo tiene el claro convencimiento de que será la ganadora. Le resta por saber, lógicamente, si el margen de la victoria será suficiente para gobernar sin apreturas ni pactos inverosímiles a estas alturas.
La hecatombe socialista que remarca el sondeo pone en bandeja el vuelco electoral del PP en Jerez, pero la reaparición de Pedro Pacheco en la primera línea de batalla política y la bolsa de casi un 34% de votos sin definición no ayudan a despejar la incógnita en las filas populares acerca de si la victoria será un tsunami, como muchos llevan vislumbrando desde hace meses, o un triunfo por la mínima. En cambio, lo que es innegable es que la corriente alcista del partido de la gaviota en la ciudad lleva desde ya a sostener a un 33% de encuestados que el PP será el claro ganador el 22-M. Ni siquiera la encuesta que maneja el propio partido, hecha pública hace unas semanas, dejaba tan a las claras que la posibilidad de gobernar en mayoría absoluta es más que un hecho, pese a partir desde siete concejales y necesitar reunir casi otros 20.000 votos más de los que ostenta.
La crisis, el paro y la mala gestión del Ayuntamiento, aderezado todo con la surrealista guerra civil desatada en el seno del PSOE jerezano, llevaría a Sánchez a encabezar una derrota sin precedentes y sin paliativos. De los quince concejales actuales dejaría a su partido en la ciudad con escasos seis ediles de los 27 que conforman la Corporación. De confirmarse estas estimaciones, los socialistas tocarían fondo de celebrarse hoy las elecciones municipales, con los peores resultados desde hace más de una década, ya que en los comicios del 99 también obtuvieron seis concejales. Los populares, por el contrario, romperían descaradamente el techo de ocho concejales logrados en 2003, que a la postre les permitió tocar poder durante apenas año y medio, como su mejor marca electoral en los comicios locales celebrados en la ciudad.
¿Irán los indecisos a las urnas con riesgo de modificar el actual escenario electoral? Es la gran pregunta que se hace la alcaldable popular, que también reflexiona ‘sotto voce’ sobre el efecto colateral de la entrada en el juego de Pacheco, hombre que para muchos sigue representando aquello de cualquier tiempo pasado… Sea como fuere, su gran consuelo en la actualidad es que sea elegida por la gran mayoría de sondeados como la favorita para sostener el bastón de Alcaldía a partir del mes de mayo.
todo incógnitas
Mientras el PP piensa en gobernar a toda costa, el PSOE trata a duras penas de conformar aún su lista para intentar salvar los muebles. La descomposición interna socialista no ha ayudado a lavar la imagen y el desgaste ocasionado, sobre todo, por las adversidades económicas. A día de hoy, el sondeo confirma a Pilar Sánchez, responsable máxima del Ayuntamiento, como el segundo gran problema que tiene Jerez. Esta tesitura la coloca a las claras al borde del abismo, mientras que Pelayo emerge como la impulsora de la ola del cambio en la ciudad. Sólo nubla su vista la posibilidad de no ‘amarrar’ la mayoría, pues desterrada la posibilidad de gobernar en solitario sólo le quedaría pensar en alianzas (complicado) o acuerdos puntuales a lo largo del mandato. La nefasta experiencia de la anterior legislatura lleva al 50% de los encuestados a no pronunciarse acerca de posibles pactos de gobierno y, de hecho, Pelayo ya ha declarado públicamente (lo hizo en una entrevista en estas páginas) que no volvería a gobernar con Pedro Pacheco como compañero de viaje. A tenor de los resultados de la encuesta, si el PP se quedase a las puertas de la absoluta, sólo le quedaría la opción de Izquierda Unida para tratar de conformar un gobierno municipal estable. No habría muchas más combinaciones. En el otro extremo, el PSOE no tendría ninguna opción de seguir en el poder municipal, y menos con Sánchez al frente del proyecto. Aun no cayendo hasta en seis concejales y mantenerse la tendencia del sondeo favorable al Foro Ciudadano de Pacheco, no habría opción a una hipotética alianza con el exalcalde que les garantizaría la continuidad en el poder.
El porcentaje de abstención será decisivo. También la contabilidad tan especial que imprime la Ley D’Hondt. El PP cuenta con una y otra cosa y cree que ambas le serán favorables. El desencanto socialista y la fidelidad de su masa electoral unida a la legión de descontentos pueden inclinar claramente la balanza y hacer que de mayo a junio sólo haya una tranquila transición hasta la investidura. De lo contrario, las negociaciones serían a cara de perro con el añadido de la Diputación provincial como mar de fondo. Está por ver cómo responde la ciudadanía, cada vez más desapegada de la política y más escéptica con los mensajes y discursos de sus representantes, a la llamada fiesta de la democracia. Si tradicionalmente la ciudad se ha situado en la media a la hora de ejercer la representación ciudadana —el pico más alto de participación en la historia democrática estuvo en 1987, con el 63,94% de votantes censados, sólo tres puntos por encima del 60,56% registrado en 2003—, habrá que ver el grado de abstención que computan los diez distritos electorales (más pedanías) de la ciudad en mayo de 2011. Los datos oficiales ponen de manifiesto que en las municipales apenas votan algo más de cinco de cada diez jerezanos. En los últimos veinte años, la participación media en los comicios locales fue del 56%, mientras que el porcentaje de abstención se situó en término medio en un 43,99%. La bolsa de indecisos, en cambio, crece y se sitúa en el 33%, lo que significa que si casi 43 de cada 100 sondeados dice estar dispuesto a ofrecer su apoyo a la candidata del PP, hay 33 de cada 100 personas que no tienen decidido a día de hoy ni si acudirán a votar ni, de hacerlo, a quién destinarán su sufragio.
Asimismo, el grupo del no sabe/no contesta llega al 22%, lo que equivale a la necesidad imperiosa de los populares de hacer una gran campaña electoral para estabilizar algo más el terreno electoral que pisan en estos momentos en la ciudad. Las huestes de García-Pelayo son sabedoras de que su introducción en feudos tradicionales socialista o de centro-izquierda como los distrito Sur y Granja-Delicias serán claves para alcanzar los votos suficientes para poder gobernar en solitario y sin tener que recurrir a otras fórmulas.
El margen de acción de Sánchez, por el contrario, sigue siendo única y exclusivamente el aval de su trabajo en estos cuatro años. Es decir, los pocos o muchos frutos que éste haya podido dar. Aunque, evidentemente, ni el esperpento de la confección de su candidatura (por citar lo último) ni la sensación de ruido y furia que reina en la ciudad ayudarán en su objetivo de voltear unas encuestas que ahora mismo sólo le indican el camino de salida.

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