‘Papá-Estado’ devora a sus hijos

Paco Sánchez Múgica | 16 de noviembre de 2008 a las 19:50

El primer escalón al que acude el ciudadano en la escala de caracol que es la Administración pública está quebrado y es impracticable. Ya se sabía. Pero en tiempos de crisis la miseria se dilata y agiganta. ¿Se comía Saturno a su hijo en el óleo negro de Goya por temor a ser destronado por su hijo? ¿El Estado ahoga a las Administraciones locales, las más cercanas, por ego, por no perder protagonismo? Esta semana hemos asistido a nuevos episodios de confrontación y reacción política primaria, aquella más instalada en el instinto de supervivencia que en dirigirse a obtener réditos de algún tipo a medio o largo plazo, que también puede ser. El círculo vicioso que implica la precaria financiación que perciben los ayuntamientos desde tiempo inmemorial llevó a admitir, primero, al gobierno municipal su incapacidad para permitirse el lujo de “ayudar a nadie” bajando los impuestos en tiempos de crisis galopante. Y segundo, a tres alcaldes pedáneos a encerrarse en sus consistorios para demandar con urgencia más recursos económicos que permitan sufragar sin penurias ni cefaleas la prestación de servicios públicos. Hoy siguen allí encerrados. Ese círculo vicioso consiste, aplicado a nuestra región, que si Andalucía no cobra la deuda histórica tampoco cobran la suya los ayuntamientos matrices; y que sin financiación para éstos, tampoco la hay para los pequeños consistorios pedáneos. ¿Quién paga el roto? Los de siempre. Mucho se habló, antes de que el Gobierno admitiera decididamente que ya estamos en recesión, de reactivar el debate sobre la financiación local en esta legislatura. Incluso nuestra alcaldesa, Pilar Sánchez, guiñó el ojo a Zapatero desde Jerez asegurando que “ahora más que nunca es el momento del debate”, que “es totalmente necesario acometer la reforma legal”. Alcaldes socialistas y populares, sin mirar siglas ni hacer distingos, quisieron ir de la mano a reclamar al Gobierno central que les diese lo que les corresponde y a partir de los ingentes y costosísimos servicios que prestan. Pero no hubo suerte. Solbes les paró en seco. Les dio un portazo que escocerá más el año que viene, cuando todo vaya, según prevén, a peor. Habrá descenso de la aportación del Estado en las arcas municipales para 2009. Parafraseando a Belloch, alcalde de Zaragoza y líder del levantamiento interruptus de los municipioslos ayuntamientos no participan de la fiesta con vacas gordas y, en cambio, pagan el pato igual cuando hay vacas flacas. Perverso mal pandémico que en Jerez se agudiza más si cabe por culpa del derroche incontrolado de gobiernos pretéritos que, si bien han tenido mucho que ver en el brutal dispendio y en el coma económico actual, sufrieron del mismo modo y manera la cicatería y ruindad estatal con quienes realmente caminan a pie de calle.

LAS AGUAS, EN SU CAUCE

A base de Boletín Oficial de la Provincia nos vamos enterando de que la alcaldesa Pilar Sánchez vuelve a descentralizar el Ayuntamiento de Jerez. Año y medio después de su ya mítica declaración en la que aseguraba que de la Gerencia Municipal de Urbanismo no iban a quedar ni las siglas y de conseguir que todo en el Consistorio gravitase sobre el despacho de Alcaldía, se ha comprobado, como así lo reconocen los implicados, que el experimento de la supresión de los organismos autónomos ha sido totalmente infructuoso a nivel organizativo y de gestión, por lo que a la regidora socialista no le ha quedado más remedio que devolver, por ejemplo, parte del músculo que atesoraban la antigua Gerencia Municipal de Urbanismo y el Instituto de Promoción, hoy Delegación de Urbanismo y de Fomento Económico. Al margen de que aún no se hayan aprobado los organigramas de los extintos organismos autónomos, lo que representa un serio problema de reconocimiento oficial de tareas y desempeño, y de que la comisión de inversiones deje a las delegaciones casi sin margen de maniobra ni autonomía, las aguas van volviendo poco a poco a su cauce. La gestión empieza a desconcentrarse para agilizar y facilitar lo cotidiano. Lo que antes era un calvario de filtros y pasadizos opacos, ahora vuelve a ser, más o menos, translucidez y agilidad. Se pasa del día a día en el que una simple petición se veía inmersa en una tormenta de papeleos y peticiones a una vuelta a la autonomía propia de cada delegación, más o menos. Porque no ha sido raro hasta hace bien poco ver a técnicos municipales en actos a los que ha acudido la alcaldesa para que ésta sobre la marcha firmase diversa documentación. Era, según parece, la única manera de aligerar los trámites. Hasta ahora. En el caso de Urbanismo, en agosto recuperó sus competencias en materia medioambiental (por ejemplo, control y tramitación de expedientes disciplinarios por ruidos) y de Patrimonio municipal. En el caso de Fomento Económico, la pasada semana la alcaldesa delegó en Francisco Lebrero cuestiones como la resolución de los expedientes de calificación provisional de Actividades Económicas de Interés Municipal y del Plan Municipal de Generación de Empleo. Pequeños grandes pasos para que el Ayuntamiento vuelve a un nivel óptimo de operatividad. Cuestión nada baladí en los tiempos que corren.

Un hombre sin pasado

Paco Sánchez Múgica | 16 de noviembre de 2008 a las 19:44

PACHECO tiene mucho menos de Newton que de Dorian Gray. Narcisista y megalómano como el adinerado londinense de la época victoriana, el ex alcalde de Jerez durante 24 años consecutivos se resiste a hacer caso a la gravedad, a la inercia inevitable de que todo lo que sube termina bajando, e insiste en firmar un pacto de eterna juventud que le mantenga en la primera línea de batalla sine die. En ocasiones, mira el retrato y se enfurece porque éste no envejece y él irremediablemente sí lo hace. A veces, desearía que esa degradación sólo fuese interna, pero raras veces lo consigue. Ya lo vimos en su última campaña como candidato a la Alcaldía de Jerez, en 2007, cuando echó mano de su imagen de jovencísimo abogado de la Caja de Ahorros para autopresentarse en sociedad como el joven Pacheco.
Como Pedro es jurista cartesiano y piensa, luego existe nunca ha visto temblar su pulso a la hora de trasladar a la opinión pública sus conclusiones, aunque tal acto plausible y libérrimo le granjease no pocos quebraderos de cabeza. El político, en su laberinto, es un animal minado por sus propias contradicciones, pero en raras ocasiones deja que éstas se transluzcan. Eso no le ocurre al líder del PSA, que será reelegido como secretario general, una vez más, en el III congreso nacional que el partido celebrará dentro de dos fines de semana en Chiclana. Precisamente, sus últimas declaraciones sobre su rechazo ‘íntimo’ al pacto que su partido ha firmado con PSOE e IU en el Ayuntamiento del municipio gaditano han provocado no poco estupor entre quienes no acostumbran a que un político deje volar libres sus incoherencias; estupor entre los que no acostumbran a tratar con Pacheco. El propio PSOE ha dejado entrever en días pasados que ha dejado a los pies de los caballos a la gente de su partido en Chiclana.
Justo un día después de autorizar la firma de la moción de censura, sus colaboradores más estrechos, aun habituados a sus salidas de tono y a su figura de outsider políticamente insurrecto, le han pedido explicaciones por tal contrariedad y entienden que ahora serán ellos quienes deban arreglar el desaguisado en la vecina Chiclana, donde a Pacheco lo mirarán dentro de dos fines de semana con cara de pocos amigos. Pero su fidelidad a sí mismo, su bizarría, no va a cambiar a estas alturas. Y al inmatable, como lo denominó su buen amigo González Cabañas, le dura el pasado el mismo tiempo que transcurre hasta que llega el presente, o sea unas infinitésimas de segundo. 
Si habla de hacer frente desde el andalucismo al bipartidismo de las dos ‘marcas’ políticas imperantes, antes vuelve a pactar con el PSOE (aunque luego rechace el acuerdo); si habla de una guerra al coche privado y del cambio climático, de lo negro que están los cuellos de las camisas por la polución, antes construye cuatro parkings subterráneos; si habla de un urbanismo sostenible y una ciudad compacta, más tarde planifica una expansión salvaje… De Jerez, casi sin digerir la aplastante derrota electoral en las últimas municipales, dijo que con los nuevos gobernantes pasaría a ser “una mezcla de Chiclana y Marbella; morirán del atracón”, sostuvo. Cuando este tipo de setencias se producían, la prensa local y sus afines coincidían: “Es Pacheco en estado puro”. 
“Podíamos trabajar un tema en el gobierno durante meses, consensuarlo con distintos colectivos, y al final siempre llegaba Pedro y en una declaración pública daba un giro inesperado a todo lo que habíamos previsto”, comenta una fuente que le conoce bien en las distancias cortas. Es como aquello que dejó dicho el más marxista de todos, Groucho: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. O también aquello inolvidable de “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. “No creo que sea un problema de contradicciones entre sus discursos, es que sencillamente Pacheco es así”, zanja la cuestión otra fuente del partido consultada. Puede llegar aún más lejos y, rizando el rizo, la salida de tono a cuenta de Chiclana sólo sea una sencilla estrategia de juego de apariencias. No contradecir el leit motiv de su vuelta a la política, en teoría luchar contra el bipartidismo; y, en paralelo, permitir cierta autonomía, cueste lo que cueste, a un PSA lastrado por el hecho de ser conocido como Pacheco Sociedad Anónima.

SER O NO SER… EN JEREZ

El PSA se lo piensa en Jerez. Aseguran, como ya ha dejado caer el PP, que el desgaste del PSOE en tan sólo año y medio ya es “imparable” y, mientras se renueva la cúpula del partido, el líder de los andalucistas se mantiene a la expectativa para ver si al final vuelve a presentarse nuevamente como alcaldable. Si Pacheco confirma que se centra en exclusiva en la política regional y en su cruzada en pro de la refundación del nacionalismo andaluz -una entelequia que nunca cuajó-, el partido en Jerez optará por un ‘plan b’ y presentará, contra pronóstico, un nuevo cabeza de cartel que pelee por las migajas que dejen PSOE y PP. Eso sí, ya dejan claro que si alguien tiene tirón en la ciudad y entre los pachequistas, por muy desgastada que esté su imagen, ese es Pacheco. Todas las dudas se resolverán en torno al mes de febrero del año próximo, cuando es probable que Pedro vuelva a ser más Dorian que Isaac.