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La casa de los ‘espíritus’

Paco Sánchez Múgica | 13 de septiembre de 2009 a las 12:15

Sánchez paga, tras dos años de mandato, no haber podido diseñar su equipo ideal por los ‘equilibrios’ de partido · La ‘vendetta’ de la remodelación ha sido sutil aunque en la lista para 2011 no habrá concesiones

LA alcaldesa no probó bocado el martes pasado. Pasó el día de reunión en reunión, casi en ayunas, y tratando de cerrar a marchas forzadas el nuevo organigrama de su gobierno a sabiendas de que éste iba a contentar a muy poca gente. Ofreció tenencias de Alcaldía, que fueron rechazadas; brindó responsabilidades en la parcela económica, que nadie quiso; contraria a la recomendación de algunos de los suyos, fue a la postre ‘generosa’ y optó por no lanzar al vacío a ningún delegado, por desleal y díscolo que hubiese sido en estos meses… Nada de eso sirvió para insuflar aire a un equipo en el que claramente falta oxígeno, espacio político, y mucha disciplina. Un grupo que parece haberse convertido en una monstruosa Torre de Babel en la que muy pocos hablan el mismo idioma ni responden al mismo proyecto político. Un proyecto del que Sánchez siempre ha defendido, al menos bajo el foco público, que no consistía en ella y su cara. Quienes le son leales así lo entienden.

A tenor de los cambios, podría pensarse que nadie ha salido mal parado tras la crisis interna del verano y la afrenta de los ‘díscolos’. Incluso gente como Benavent o Bermúdez, que pidió de forma explícita volver al Ayuntamiento, recuperan terreno perdido. En el caso del anterior secretario general del partido descartó ser teniente de alcaldesa pero es coordinador del Área de Servicios a la Comunidad, mientras que García Bermúdez se hará cargo de la nueva Delegación de Turismo, con casi cinco millones de presupuesto gracias al Plan de Turismo Sostenible y el área que siempre ansió dirigir. En cambio, los ‘rebeldes’ opinan que la venganza de Sánchez, aunque sólo sea por esta vez, ha sido más sutil que la de simplemente hacer que rueden cabezas, pues ha consistido en oprimirlos aún más en la estructura, dejarlos con menos autonomía de la que reclamaban y enredarlos en una tela de araña donde todavía es más difícil acceder a ella. “Si antes estábamos a muchos metros de distancia del centro de decisiones, ahora estamos a kilómetros”, comentaban. En la Torre de Babel municipal casi nadie sabe qué dice su interlocutor y hay otros delegados que directamente se han quedado sin habla, como ese concejal que remitió mensajes de móvil disculpándose por no saber qué decir en tan complejos momentos. Otros, como Casto, despojado de sus plenos poderes, siguió con su inalterable y amplia sonrisa en el rostro, como enmascarando la procesión que iba por dentro. Según cuentan diferentes fuentes, la alcaldesa incluso llegó a ofrecerle que se encargara de Economía, pero algunos miembros del gobierno, con no poca retranca y recordando sus tiempos de profesor en el Asta Regia, no dudaron en señalar que “él es un hombre de letras puras…”. Ni que decir tiene que Casto desestimó la encomienda, aunque en rueda de prensa Sánchez le lanzara un guiño emplazándole a diseñar juntos los próximos Presupuestos.

No ha habido apenas felicitaciones a los ‘ascendidos’, las caras siguen igual de tensas, y la forzada remodelación parece no haber hecho más que acentuar la línea divisoria entre los dos bandos del gobierno, socialistas ambos. Sánchez, quien no puede obviarse que tiene competencias exclusivas para hacer y deshacer su gobierno a criterio personal (cosa que la mayoría siempre olvida y que no pudo poner en práctica a comienzos de mandato), ha tratado de hallar equilibrios, al menos de cara a la galería, que para colmo no convencen ni dentro ni fuera. En lugar de levantar el pie, los díscolos entienden que ha pisado el cuello con más fuerza. Y ha olvidado, parafraseando a Steinbeck en Las uvas de la ira, que cuando un campesino no necesita a sus bestias para arar no debe dejarlas morir de hambre, sino cuidarlas para cuando vuelva a necesitarlas. Y Sánchez, aunque probablemente quiera evidenciar ante su partido lo corto que es su núcleo político de confianza (y puede que realmente así sea), volverá a necesitar a todos dentro de un año, cuando apenas falten doce meses para las próximas municipales y haya que preparar el asalto a una reválida en la que el contexto actual no es esperanzador. Otra cosa bien diferente es que esa Pilar Sánchez que conocíamos haya abierto al fin los ojos ante el poder real que tienen los alcaldes, lo que significaría que ha aparcado los complejos y está decidida a diseñar para 2011 un equipo en el que de verdad todo el mundo se sienta importante y crea en el proyecto. Si la secretaria general ha descubierto realmente que los ‘espíritus’ que la rodean, como le ocurría a la protagonista de Los otros, de Amenábar, no son más que muertos -políticamente hablando- que todavía ignoran que lo están, habrá perdido definitivamente el miedo y podrá construir ese bloque cohesionado que no pudo (o no le dejaron) diseñar en 2007.