Cómo no escribir una novela

Agustín Velasco30 de Julio de 2010 a las 14:07

escritor

Estoy que dentro de ti llevas un escritor con un magnífico bestseller que se llevará al cine y te hará entrar en los rankings de los más ricos del universo por delante de J. K. Rowling… bueno, no exageremos, por delante de J. K. Rowling no, dejémoslo en un par de puestos por detrás de ella. Estoy seguro que has estado tentado de apuntarte a clases de escritura, o puede que ya estés harto de ir a seminarios y cursos. Incluso es muy posible que tengas un manuscrito (yo lo tengo) que has mandado a las mejores editoriales de este país con la esperanza que los editores caigan rendidos a tus pies y te firmen un contrato para publicar tu obra y las diversas que se te ocurran. Pero… ¿Cómo? ¿Qué te han dado las gracias por mandarles tu obra y que lamentan que no se ajuste a su línea editorial? ¡Vaya, que faena! ¡Pero si es una obra maestra! ¿O no?

Howard Mittelmark y Sandra Newman son dos experimentados escritores con larga experiencia editorial, y se han propuesto señalarte todos aquellos puntos en que puede fallar tu historia y seguramente has cometido sin darte cuenta. Cómo no escribir una novela (Ed. Seix Barral) de Howard Mittelmark y Sandra Newman tiene la peculiaridad de estar escrita en ’negativo’, es decir, es más fácil y rápido delimitar qué hará tu libro impublicable que darte la fórmula mágica de cómo escribir la novela perfecta. Los autores parten de una premisa: tú no quieres que tu obra se publique, así que se ponen manos a la obra y te enumeran (con ejemplos) todos aquellos puntos que le causarán repulsión al posible editor.

  • como no escribir una novelaTítulo: Cómo no escribir una novela
  • Autores: Howard Mittelmark y Sandra Newman
  • Traducción: Daniel Royo
  • Editorial: Seix Barral
  • Páginas: 288
  • Precio: 18 €

Por ejemplo, me encanta el recuadro que le dedican a ese gato que estás tentado a meter en tu historia. Según ellos no debes llamarlo como un compositor de música clásica o como un escritor, o ponerle delante del nombre “Señor” o “Señorita”, etc… Al final piensas “olvídate del gato, al fin y al cabo a quién le gustas los gatos, si voy a tardar más en ponerle nombre que en escribir la novela”.

Este libro te ayudará a depurar la trama, los personajes, el estilo y la manera de venderle tu obra a un editor. Lo que hace que no te de un ataque de ansiedad o una depresión cuando te das cuenta que tu manuscrito no hace más que caer en todos los “no lo hagas” que estos autores sugieren es básicamente el tono humorístico y sarcástico con que abordan el tema. El mensaje clave es “ey, no te preocupes: reescribe, corta, cambia, ¡trabaja!… y PUEDE que llegues a publicar.

Y si no quieres publicar también te lo recomiendo. Reuniendo los ejemplos que van creando los autores podrás seguir difusamente tramas muy complejas como la de Melinda, que se enamora de Santa Claus, casi es violada por Pierce delante de Santa Claus, y termina enamorándose de un peligroso terrorista… o algo así; o la de Jack, un experto en ergonomía, se enfrenta al malvado doctor Nefasto teniendo que salvar a su novia Synthia por el camino.

Corres el peligro, claro está, de no volver a leer una novela sin ir detectando errores a lo largo de sus páginas, como una amiga mía que cuando va a ver una película está más pendiente de cuántas veces aparece el mismo extra a lo largo del film o de ese reloj de muñeca que asoma en la muñeca de un gladiador que lucha al fondo del circo romano muy por detrás del primer plano.

PD. Quiero señalar la impresionante labor del traductor Daniel Royo, ya que es evidente que los textos de este libro no son precísamente fáciles y hay que buscar la palabra justa y la expresión adecuanda escritas en el tono justo.

Próximamente: Una mujer contra los señores de la guerra (ed. Kailas) de Malalai Joya

Empezado: La prueba (ed. Martínez Roca) de Carmen Gurruchaga

Malalai Joya y los enemigos de la felicidad

Agustín Velasco28 de Julio de 2010 a las 15:05

malalaiHe comenzado a leer Una mujer contra los señores de la Guerra (ed. Kailas) de Malalai Joya.  En cuanto vi esta novedad tuve la seguridad de que me iba a enganchar. En un par de días me he bebido medio libro y no deja de causarme asombro todo lo que encuentro en el relato de esta activista social afgana. Mi admiración por Malalai Joya viene de lejos cuando vi en Documentos TV, el estupendo programa de La2  que presentaba Pedro Erquicia, Enemigos de la Felicidad, un documental de la realizadora danesa Eva Mulvad que relata la lucha de Malalai por conseguir un escaño en el parlamento afgano. Malalai se enfrentó a los tristemente conocidos como señores de la guerra en un discurso muy valiente que dio la vuelta al mundo.

Antes de escribir la reseña de este libro quiero dejaros el link al documental que ganó Premio del Jurado al mejor documental en el Festival de Sundance 2007. Espero que os animéis a comprar el libro y que podamos comentarlo cuando la semana que viene realice la reseña de este.

http://www.megavideo.com/?v=Y6XCL4YD

La Autobiografía de Benjamin Franklin

Agustín Velasco26 de Julio de 2010 a las 7:27

franklin

Ayer, en una reunión de amigos, se suscitó el debate de la juventud de hoy día y la ausencia de conceptos como ’sacrificio’, ’superación’ o ‘esfuerzo’ en su educación. Yo soy de la opinión de que la juventud de hoy ni es mejor ni peor que las de otras generaciones, simplemente son diferentes. Mis amigos me retaron a reseñar en este blog algún libro que pudiera servir para incentivar esos valores. Le he dedicado algunas horas al tema y creo que la mejor manera de predicar es siempre mediante el ejemplo, así que necesitaba una biografía (amena) que mostrara ese espíritu de superación que mis amigos opinan hoy se ha perdido (y que no tuviera por protagonista una estrellla pop, un deportista o algún ex-concursante de Gran Hermano). 

Mi conclusión es que el libro más adecuado es la Autobiografía de Benjamin Franklin, una obra que escribiera el que fuera presidente de los Estados Unidos de América para su hijo, y que fue publicada de manera póstuma. Yo la leí ya hace algunos años en la edición que Editora Nacional publicara en 1982 dentro de la colección Biblioteca de la literatura y el pensamiento universales, y que llevaba por título Autobiografía y otros escritos. Esta no es la autobiografía de un presidente de los Estados Unidos, sino la de un joven que se abre camino con su tesón como editor desde lo más ínfimo del negocio, que se subleva contra el destino que su padre le tiene preparado e incluso escapa de casa para buscar su destino, que se abreautoniografia franklin camino con ingenio y su sudor, que se arriesga con empresas arriesgadas y gana, que escala posiciones sociales y se hace un hombre útil para la comunidad, y todo manteniendo las virtudes de un buen y recto padre de familia.

La narrativa de Franklin es fresca y ágil, mantiene un todo ligero que hace que el lector esté anhelante por pasar las hojas. Pensé que jamás volvería a ver ese libro, ya que lo leí a base de préstamos de la biblioteca de Filología de la Universidad de Sevilla, pero me equivoqué, pues cuál no ha sido mi sorpresa al constatar que se ha reeditado y quien se ha encargado de ello es una editorial sevillana, Mono Azul Editora.

Si os animáis con esta lectura para el verano os prometo que no tendréis conciencia de estar sumergidos en una autobiografía al uso, sino que bien podría pasar por una novela de Mark Twain.

Entrevista a Carlos Roca

Agustín Velasco23 de Julio de 2010 a las 7:36

Carlos_Roca

Me maravilla la capacidad de algunos autores para sacar tiempo para escribir. Sin ir más lejos Carlos Roca, autor de La auténtica historia de las minas del rey Salomón (ed. Nowtilus), es de estos autores que te hacen pensar si para algunos el día tiene más de 24 horas. Roca es periodista y directivo del grupo de comunicación Antena 3, ocupando actualmente el puesto de director regional de la cadena Onda Cero en la región de Murcia. Pero es que además ha sabido sacar tiempo para cultivar la pasión sobre la historia y en concreto sobre las grandes batallas de África del Sur, recorriendo el terreno en persona, buceando en las fuentes de la época. Esta pasión ha dado como resultado libros como Zulú, la batalla de Isandlwana o Rorke’s Drif, la inmortal batalla anglo-zulú, por nombrar algunas. ¿Cómo desaprovechar la ocasión para preguntar al autor no sólo su obra, sino por su pasión africana?

¿Cuándo la fascinación por esta época y este territorio pasa de ser simplemente un interés personal a una dedicación literaria? Fue un verano del año 2002 cuando el también periodista como yo Antonio Pérez Henares íbamos juntos a un encuentro en Menorca con el entonces presidente Aznar, y comenzamos a compartir cuestiones sobre África y resultó que él también había estado en Zululand y me animó a que escribiera sobre ello… y así lo hice. Para mi sorpresa se vendieron cuatro ediciones, en diferentes formatos, de mi primer libro: Zulú, la batalla de Isandlwana.

¿Cómo es el proceso que da a luz un libro como este? ¿Cómo surge la idea o la necesidad de contar esta historia? Mi deseo inicial estaba relacionado con las grandes batallas del belicoso reino de los matabele, una escisión de los zulúes, pero conforme iba avanzando en el mismo me di cuenta de los paralelismos existentes con la novela de Henry Rider Haggar Las minas del rey Salomón, por lo que comencé entonces a darle una forma distinta hasta conseguir que, sin dejar de ser un libro de grandes batallas, se adentrara también en la trama y el pensamiento original que llevaron a Haggar a escribir su clásico de la literatura universal. En ese sentido Nowtilus es una grandísima editorial que cuida al escritor y su trabajo al máximo aportando sugerencias y colaborando juntos.

¿Cuál de los personajes de este libro te parece más fascinante? Cuando comencé a escribir La auténtica historia de las minas del rey Salomón inmediatamente me di cuenta que el personaje central era Cecil Rhodes. Definitivamente su impulso imperialista, su visión del mundo (naturalmente con Londres como centro del mismo), sus aires de grandeza, su inmensa riqueza económica pero a la vez su gran pobreza interna, me cautivaron desde el principio. No me extraña que muchos consideraran entonces, y ahora, que si él hubiera vivido un siglo antes las colonias americanas no se habrían perdido.

¿Y el más injustamente tratado por la historia? Sin duda el rey matabele Lobengula que durante años fue presentado como un tirano y un déspota ávido de sangre, como ocurrió también con los reyes zulúes. Es indudable que tampoco era un santo, pero al final, cruel o no, sanguinario o no, déspota o no, tenía un país que defender ante la codicia del hombre blanco y así lo hizo.

En el libro se pone de manifiesto los paralelismos entre la conquista africana y la conquista del Salvaje Oeste en América. ¿Por qué crees que esta epopeya del hombre blanco en África no ha sido tan trabajada en el cine como la aventura americana, que llegó a convertirse en todo un género cinematográfico? Lamentablemente sobre esta epopeya apenas tenemos inmersiones en el séptimo arte, salvo la preciosa película de los años 50 protagonizada por Tyron Power Untamed y que aquí en España se llamó Caravana hacia el Sur. Con todo, la película tiene una ambientación casi perfecta, incluyendo el gran viaje de los colonos de origen holandés desde Ciudad del Cabo, el cruce de las Drakensberg y hasta un ataque zulú a un grupo de carros en formación en círculo (como los ataques de los indios en las películas del oeste) que está excelentemente rodado. Me imagino que el cine no se ha centrado más en estas historias por ser mucho menos conocido que la conquista del Oeste.

Al tocar un tema tan sensible, donde no hay héroes ni villanos, donde las grandes causas se mezclan con la crueldad y la codicia, se nota que hay un ejercicio de no querer cruzar las difusas líneas de ‘simpatía’ y ‘afinidad’ en favor de la objetividad. ¿Ese alejamiento como autor es un ejercicio consciente? Un conocido antropólogo y escritor británico decía que a la hora de escribir, que no es más que otra expresión del ser humano, nadie, absolutamente nadie, es imparcial, ya que siempre hay algo de nosotros. En mi caso he intentado serlo, creo que en parte lo he conseguido, pero tengo que reconocer que me costado un enorme esfuerzo porque la objetividad histórica es muy compleja, sobre todo en una sociedad como la presente donde ya no hay absolutos y que todo depende del prisma con el que cada uno quiera mirar las cosas.

¿Qué cosas de toda esta epopeya te siguen sorprendiendo y te fascinan más cuanto más profundizas? Que la codicia del hombre, especialmente en aquella época del hombre blanco, es insaciable. El oro entonces, y el dinero ahora, siguen moviendo el mundo. Basta mirar cómo estamos ahora mismo, con la crisis, que no es más que el fruto que estamos recogiendo de tanta especulación y economía salvaje. Por otra parte, y ya alejado de este pensamiento, me sigue fascinando que una nación de guerreros anclados en el neolítico fuera capaz de enfrentarse, con tantísimo valor, a las armas de fuego del hombre moderno, como hicieron los matabeles y lo zulúes.

He buscado Las minas del rey Salomón (era una de mis asignaturas pendientes literarias) y sólo he conseguido encontrar una edición ‘juvenil’ de Anaya. ¿Qué opinas de que se considere hoy por hoy esta novela ‘literatura juvenil’? Francamente lo es. Cuando Haggar la escribió, que por cierto apenas tardó un mes en hacerlo, tenía en mente a niños y jóvenes, y un análisis del mismo, desde su estructura narrativa original hasta el desenlace final, está pensado para un público joven. Eso no quiere decir en absoluto que aquellos que ya no somos tan jóvenes no podamos disfrutar de ella. En mi caso particular lo que yo espero de un libro -de cualquier libro- es que me entretenga, me divierta, me aporte algo que no conozco…. Como Haggar, que lo consiguió, y espero que yo también con La auténtica historia de las minas del rey Salomón pueda hacerlo. Mi ilusión es que todo aquel que tenga el libro en sus manos se sienta después de leerlo que ha visto una película de aventuras como aquellas que pasaban en televisión los sábados por la tarde.

¿Crees que África sigue siendo la gran desconocida hoy? En parte sí. Desde luego lo que ocurre en ella nos afectó a todos nosotros y nos sigue afectando hoy. El ser humano tiene su origen en África, por ello pienso que para todos los que allí vamos es como una vuelta a tus orígenes ancestrales. El olor y el color de la tierra, el cielo, la sensación brutal de la presencia de la naturaleza salvaje. Poco queda ya del África aventurera del siglo XIX, pero todavía en lugares como Bostwana, Sudáfrica, Zambia, Namibia, etc, uno puede experimentar sensaciones y vivencias que difícilmente nuestro mundo occidental puede darte.

¿Qué historias de las que aparecen en las notas de a pie de página merecerían un libro para ellas solas? Quizá un libro monográfico dedicado a animales cazadores de hombres, desde tiburones, leones, tigres, osos grizzly, lobos, leopardos… No me des ideas que me conozco.

La auténtica historia de las minas del Rey Salomón

Agustín Velasco22 de Julio de 2010 a las 7:41

cecil rhodes

Carlos Roca se confiesa desde un principio de esta obra como un devoto admirador de la novela de Henry Rider Haggard, que de niño prendió en su alma la fascinación por aquella África ignota de Allan Quatermain de la segunda mitad del s. XIX que se esbozaba con detalle en Las minas del rey Salomón. Esa pasión es lo que a Carlos Roca le ha hecho ir más allá del velo de la ficción para desentrañar el momento que les tocó vivir a aquellos aventureros sin la edulcoración novelística.

En La auténtica historia de las minas del Rey Salomón (Ed. Nowtilus) de Carlos Roca encontramos una narración excelentemente documentada de los acontecimientos que van desde ‘La gran tribulación’ del pueblo Zulú y la llegada de los primeros colonos blancos en la primera mitad del siglo XIX a la muerte en 1902 de Cecil Rhodes, conquistador del Imperio Británico y fundador de Rhodesia. Un pormenorizado recuento de un siglo de exploración, guerras y dolor, donde los héroes siempre tienen un regusto amargo, porque Roca ha sabido mantenerse en esa cuerda floja de la objetividad en el que el color de la piel no justifica las atrocidades. A pesar de todo el autor ha conseguido darle ese toque vibrante de las grandes gestas, la pasión del descubrimiento, la tensión del peligro sin cuartel…

  • autenticas minas de salomonTítulo: Las auténtica historias de las minas del rey Salomón
  • Autor: Carlos Roca
  • Editorial: Nowtilus
  • Páginas: 272
  • Precio: 17,95 €

Aquí encontraremos los perfiles de los grandes hombres del Imperio como el cazador aventurero Frederick Courtney Selous, inspirador del personaje de Quatermain, el famoso Doctor Livingstone, o Baden Powell, fundador de los Boys Scouts. Y también encontraremos, retratados con la misma dignidad, los grandes líderes de los pueblos autóctonos que se opusieron a los británicos. Así mismo no oculta las verdaderas razones de toda esta epopeya que no fue más que económica, una lucha encarnizada por unos recursos naturales y unas tierras que aún hoy traen cola.

Este libro no tiene desperdicio. Cada nota a pie de página es imprescindible y aleccionadora. Y nos deja muchas historias bosquejadas que merecen un libro para ellas solas como la homosexualidad de Cecil Rhodes y la historia de amor que vivió con el médico escocés Leander Starr Jameson, en brazos de quién falleció.

Para los apasionados de África este es un libro imprescindible, igualmente para los amantes de las aventuras y la historia. Y mi recomendación personal es releer Las minas del rey Salomón (ed. Anaya) de Henry Rider Haggard, revisar  la película del mismo nombre (Las minas del rey Salomón) dirigida por Andrew Marton y Compton Bennett, y cuando lo digieras todo dar un paso más allá y revisar Memorias de África, que es una continuación natural a todo lo visto y leído.

Próximamente: Cómo no escribir una novela (ed. Planeta) de Sandra Newman y Howard Mittlemark

Empezado: Aelita (ed. Nevsky Prospects) de Alexéi Tolstoi

Investigación y ciencia

Agustín Velasco21 de Julio de 2010 a las 7:42

Hoy me salgo del terreno de los libros para recomendar una revista. He hecho una de mis incursiones autodestructivas (bueno, más bien destructivas de mi cuenta corriente) al kiosco y me he hecho con un buen cargamento de revistas de cultura, música, ciencia, etc… Y he descubierto una publicación que es digna de reseña.

investigación y cienciaInvestigación y ciencia, edición española de Scientific American, editada en España por Prensa científica, S.A. Acerca al lector al mundo de la ciencia de una forma didáctica pero sin subestima el intelecto de quien ha decidido comprar la revista, eso es importante. Porque hay mucha revista de divulgación científica que parte de la premisa de que el lector es una tabla rasa de conocimientos científicos.

En el número de julio podemos encontrar artículos que abarcan temas tan interesantes como el de las células madre embrionarias y su enormes posibilidades terapéutica; o la posibilidad de que en casos de ceguera por lesión cerebral se mantenga una “visión ciega” que permite al invidente a reaccionar ante expresiones faciales o esquivar obstáculos de una forma instintiva. Astropartículas, biología, neurociencia, implantes, cambio climático, medicina, nutrición, botánica, meteorología, cosmología… 96 páginas de conocimientos valiosos (por 6 €).

Jesuitas: ¿’Sociedad de Jesús’ u ‘Obra de Ignacio’?

Agustín Velasco20 de Julio de 2010 a las 7:20

La Santa Alianza  (ed. Espasa) de Eric Frattini es un libro muy denso del que podré extraer muchas perlas de sabidurías anecdótica a lo largo de su lectura.

sixto v¿Por qué Sixto V cambió en 1590 el nombre oficial de los Jesuitas de la ‘Sociedad de Jesús’ por el de la ‘Obra de Ignacio’? Fue un gesto de soberbia a mi modo de entender, ya que como en este libro explica  los cardenales de la época estaban muy incómodos con el hecho de tener que descubrirse o agachar la cabeza cuando se pronunciaba el nombre de la orden por llevar el nombre de Jesús en él. Sixto V trató de soslayar esa sumisión con esa permuta nominal, pero en la práctica ningún general de la orden adoptó el cambio.

Todos sabemos el poder histórico de esta orden dentro de la Iglesia Católica y cómo han sido verdaderos (perdóneme la grosería) granos en el culo de algunos papas. Sin ir más lejos la ausencia de ‘afinidad’ entre los hijos de San Ignacio y Juan Pablo II es bien conocida y sobradamente documentada.

Os dejo algunos artículos al respecto:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/JUAN_PABLO_II/Juan/Pablo/II/reconcilia/jesuitas/elpepisoc/19870228elpepisoc_12/Tes/

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20080119/sociedad/jesuitas-debaten-entre-prudencia-20080119.html

http://infocatolica.com/blog/historiaiglesia.php/1005251218-juan-pablo-ii-arrupe-y-dezza

La corporación

Agustín Velasco19 de Julio de 2010 a las 7:53

company 1

En la portada de La Corporación (Alienta Editorial) de Max Barry reseñan lo que el New York Times ha dicho sobre ella: “una divertidísima novela de empresa”. Es la frase que mejor que sintetiza esta obra, es decir, es una ‘novela’ que va sobre una ‘empresa’ y es ‘divertidísima’. Si te quieres quedar ahí, estupendo, pero yo añadiría (y voy a hacerlo) muchas otras cosas.

  • la corporacionTítulo: La Corporación
  • Autor: Max Barry
  • Traducción: Juan Castilla Plaza
  • Editorial: Alienta Editorial
  • Páginas: 352
  • Precio: 17,95 €

Stephen Jones entra a trabajar en la enigmática Corporación Zephyr, y nada más llegar se entera que él es “papel de impresión”, es decir, la empresa está en un continuo proceso de disminución de costes y para contratarlo han procesado su sueldo como material de oficina, en concreto como papel de impresión (del que, por supuesto, deberán prescindir en gran medida). Jones pronto se dará cuenta que allí todo es muy raro. Para empezar nadie puede aclararle a qué se dedica la empresa y ante sus preguntas le instan a que lo deje pasar. Pero Jones es un cabezota en toda regla y esto… le descubrirá que los departamentos de esta corporación solo interactúan entre sí vendiéndose bienes y servicios unos a otros, no parece haber ninguna ‘salida’ al exterior.

Y es que nuevamente me encuentro con el dilema de seguir contando o no, ya que no es mi misión destripar la trama. El libro tiene tres partes diferenciadas: Desde que Jones entra en la empresa hasta que descubre su secreto de la aparentemente inexistente planta 13 (que no tiene botón en el ascensor para acceder a ella); una segunda parte en que Jones se integra en ese secreto; y una conclusión que se desata cuando Jones decide destruir ese secreto.

Max Barry ha conseguido un estilo que roza por momentos la narración documental, donde la empresa es la sabana y los empleados y directivos los distintos especímenes que pululan por ella y se relacionan entre ellos con comportamientos tan intrigantes como los de los monos africanos. ¿Qué cabe esperar de una empresa donde la desaparición de un donut puede ser el detonante de una vendetta-investigación que recorre todo el libro? En el fondo todos los personajes son unos disfuncionales, pero mucho me temo que lo son a causa de donde trabajan.

Todos aquellos que hayan trabajado en una empresa codo a codo con un equipo humano podrán entender todo lo que en esta peculiar empresa ocurre, quizás los que no sonrían tanto sean los ejecutivos, que se verán retratados como verdaderos ineptos indolentes incapaces de atender otros intereses que la acumulación de poder.

Lo más brillante de esta novela es la manera en que Barry se mete en la mente burócrata-corporativa creado situaciones verdaderamente kafkianas como por ejemplo departamentos que para reducir costes al mínimo han cesado toda su actividad sin que dirección se de cuenta de la productividad cero de dicho departamento; o cuando despiden  a Wendell, uno de los comerciales de Ventas de Formación, y se deja caer que precisamente  por ser el que más vendía sus comisiones eran una sobrecarga para la empresa, así que todos los comerciales entran en una carrera a contrarreloj por anular pedidos y así eliminar el riesgo de ser los siguientes en ser despedidos. Y ya no hablemos cuando llega una ‘consolidación’ por sorpresa. ¿Qué qué es una consolidación? Es un ajuste  de unidades productivas en las que los departamentos se fusionan en teoría para aumentar la productividad y que supone una lista de despidos importante.

Lee el libro y estoy seguro que alguna vez te has sentido miembro de la Corporación Zephyr. Quizás la oficina más loca desde Cámara Cafe.

Próximamente: La auténtica historia de las minas del rey Salomón (ed. Nowtilus) de Carlos Roca

Empezado: La Santa Alianza (ed. Espasa) de Eric Frattini

El hombre que inspiró a Darwin

Agustín Velasco15 de Julio de 2010 a las 7:40

evolucion

He comenzado a leer 50 cosas que hay que saber sobre genética (ed. Ariel) de Mark Henderson, y ya en el primer tema que toca. La Teoría de la Evolución, señala algo muy interesante y que mucha gente no sabe.

La teoría de Darwin, en especial el mecanismo de adaptación de las especies que describe, está inspirado en el trabajo del economista Thomas Robert Malthus (1766-1834). Malthus, en su Ensayo sobre el principio de la población de 1803, mantiene que el crecimiento de la población en el mundo se daba en forma geométrica mientras que la producción de alimentos aumentaba en progresión aritmética, lo que inevitablemente llevaría a que los recursos resultaran escasos y los grupos humanos que aumentan de tamaño terminan compitiendo por los recursos. Darwin coge esa idea y la aplica a la biologíadando lugar a su famosa premisa de la supervivencia de los especímenes mejor adaptados.

Algo que recalcan mucho en la Facultad de Economía es el gran error que cometía Malthus al pronosticar un momento en que los seres humanos superaran con creces los recursos que tuvieran a su disposición. Y es que el hombre no es que estuviera equivocado, simplemente se le escapaba un factor de esa ecuación que por aquel entonces ni se intuía: la revolución tecnológica, que disparó la productividad de la producción de recursos.

Mientras que la teoría malthusiana quedó obsoleta la derivación darwinista sigue vigente hasta nuestros días.

Preguntas y respuestas de Charles Saatchi

Agustín Velasco14 de Julio de 2010 a las 7:39

saatchi 3Hoy os voy a recomendar dos libros sobre arte. O mejor dicho, dos libros sobre uno de los personajes del arte más controvertido de nuestro tiempo: Charles Saatchi. Son dos libritos pequeños que en formato pregunta-respuesta nos acerca a todos los recovecos del mayor coleccionista de arte contemporáneo de hoy por hoy, descubridor de artistas como Damien Hirst o Jeff Koons. Son dos propuestas ligeras de veranito que no necesitan una concentración extrema y que pueden ayudar a pasar esas horitas tontas del día.

 

 

El primero es:

  • saatchi 1Título: Me llamo Charles Saatchi y soy un artehólico
  • Editorial: Phaidon Press
  • Páginas: 176
  • Precio: 9,95 €

Saatchi se somete a un cuestionario sobre arte, el coleccionismo y su vida privada, toda una novedad ya que por lo general no concede entrevistas. Aquí responde con una sinceridad brutal a batería de preguntas propuesta por un grupo de los mejores periodistas y críticos, así como miembros del público.

Sé muy poco de arte contemporáneo pero tengo mil libras para invertir. ¿Algún consejo?

Obligaciones del Estado. El arte no es una inversión a no ser que tengas muchísima suerte y ganes a los profesionales en su juego. Compre algo que de verdad le guste y que, con el tiempo, le dé un placer equivalente a las libras. Y tómese su tiempo para buscar algo realmente especial: mirar es parte del juego.

 El otro título que recomiendo sigue esta misma dinámica pero en inglés:

  • saatchi 2Título: Charles Saatchi – ?
  • Editorial: Phaidon Press
  • Páginas: 176
  • Precio: 9,95 €

Donde se le plantean otras 100 cuestiones como: ¿Quieres ganar 6000 euros en un abrir y cerrar de ojos? ¿Duerme bien por las noches? ¿Es mejor dar que recibir? ¿Cuál es el secreto de dar y recibir? Podrás que las respuestas están cargadas de son sinceridad y humor.

¿Cuánto tiempo está al teléfono al día?

Tengo una oreja amputada y un Nokia puesto en su lugar para maximizar la eficiencia telefónica.

Autor

Agustín Velasco

Archivo

Últ. comentarios

  • May

    Me olvidaba, Loreto: en los rastrillos estilo Siloé hay mucha gente que regala sus bibliotecas. Se pueden...

  • May

    No eres el único, Agustín. Yo, cuando voy a tirar papeles al contenedor de reciclaje, siempre miro, y he...

  • Javier Castro

    Tienes toda la razón, Agustín. Te hablo por ejemplo de la “experiencia-Quo̶...

  • Agustín Velasco

    Para mí la visita al kiosco suele ser realmente una experiencia dura porque para mi trabajo...

  • Javier Castro

    Desde luego tiene muy buena pinta. Magnífica reseña. Me la apunto.

Suscripción