Blanca como la nieve, roja como la sangre

Agustín Velasco | 17 de abril de 2010 a las 15:53

blanca como la nieve1

He de confesar que no soy de los que me dejo arrastrar por los sentimientos cuando leo, pero he de confesar que en la página 218 de Blanca como la nieve, roja como la sangre (ed. Grijalbo) de Alessandro D’Avenia me pillé una llantina de lo más tonta. Vale, soy un hombre del siglo XXI y no me importa confesar estas cosas. Os reto a que os leáis este libro y que después me juzguéis. Bueno, no os reto, os lo recomiendo encarecidamente, leed esta magnífica historia de sentimientos en una edad en que las respuestas a la vida no están matizadas con la resignación y pragmatismo que da la madurez.

Leo, el protagonista,  es un dios, o lo que es lo mismo, un chico de 16 años en un universo muy pequeño repleto de sentimientos muy intensos. ¿O es que acaso tú, que estás leyendo esto, no recuerdas que es eso de tener 16 años? Quizás esboces una sonrisa condescendiente recordando aquel primer amor casi clandestino que encontraste en el patio del instituto; o quizás la melancolía haga mella en ti preguntándote qué fue de esos amigos que eran lo más importante del mundo y de los que no sabes nada desde hace años; o quizás te irrite el reconocer que ahora te tomas los dramas de tus hijos con el mismo estoicismo con que te parecía que tus padres se tomaban los tuyos… Todos hemos estado ahí. Todos lo superamos. Alessandro D’Avenia ha vuelto allí en esta novela con todas las consecuencias, y ha conseguido hacerlo desprendiéndose de todos los vicios de carácter y ánimo que adquirimos con el paso de los años.

Este chico tiene un buen colega (Niko), una amiga del alma (Silvia), un pelo loco en el que radica su poder y su identidad, y una bativespino que le da sensación de libertad. Para que todo sea perfecto sólo ha de ganar una liguilla de fútbol escolar y conseguir que Beatrice, una pelirroja de un curso superior que es la gran quimera de su vida, se dé cuenta de que existe. Pero el destino tiene otros planes para Beatrice y la palabra leucemia vendrá a derrumbar todos los castillos que Leo se hace en el aire con ella.

  • blanca como la nieve2Título: Blanca como la nieve, roja como la sangre
  • Autor: Alessandro D’Avenia
  • Traductor: César Palma
  • Editorial: Grijalbo
  • Páginas: 256
  • Precio: 15,90 €

La opera prima de D’Avenia que no ha sido escrita con palabras sino con emociones y sentimientos. Echando la mirada atrás y haciendo un ejercicio de memoria literaria me atrevería a comparar esta obra (salvando las grandes distancias que las separan) con Donde el corazón te lleve de Susanna Tamaro. La historia de D’Avenia es un piélago de sentimientos pero sin caer en estrategias sentimentalistas prefabricadas. Se detecta sinceridad e inocencia en cada línea. Drama sin sensacionalismo, con un hálito de esperanza como la vida misma. Cómo conseguir esa ‘verdad’ narrativa es un misterio, quizás se deba a que Alessandro es profesor de literatura en un instituto y es un privilegiado observador de esa juventud que consigue retratar en esta obra.

Creo que uno de los principales problemas del autor ha debido ser adentrarse en la psiquis de un adolescente y expresar sus pensamientos desde su realidad, no desde la realidad del autor ya adulto. Entre los recursos que utiliza para ello destaca el modo tan intuitivo de expresar esos sentimientos, que los jóvenes aún, por inexperiencia y falta de reflexión no son capaces de ponerles nombres propios. Él emplea un sistema de colores. Me gustaría explicarlo, pero el autor lo hace mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo, ni puedo resumirlo tan bien como el extracto de la nota de prensa que dice:

“El silencio es blanco. De hecho, el blanco es un color que no soporto.  Es que el blanco ni siquiera es un color. No es nada. Una nada sin palabras o sin música. En silencio: en blanco.

Silvia es azul, como todos los amigos de verdad. Contemplo el azul de sus ojos: un mar enel que se puede naufragar sin morir, en cuyo fondo siempre hay paz, incluso cuando hay tormenta en la superficie.

Beatrice es rojo. Tempestad. Huracán que arrastra. Terremoto que te deja el cuerpo hecho trizas. Así me siento cada vez que la veo. Sin el reflejo rojo de su pelo los días me parecen más vacíos. Un día de estos le diré que ella es la persona perfecta para mí… y yo para ella.

El amor es rojo. Rojo sangre. Y sin sangre no hay vida. Siempre me he preguntado por qué el amor y la sangre son del mismo color. Ahora ya lo sé”.

Esta es una novela de amor. Amor de adolescente, puro, de esos que no están contaminados con la racionalidad. Sólo es impulso. Esta es también una novela de la incomunicación: cartas que no llegan a su destino, mensajes de móvil que nunca son leídos, sentimientos que no se confiesan, pensamientos que no se guardan… Y también es una novela de tránsito, del paso del niño al hombre, que se da de bruces con la crudeza de la vida, que toma conciencia de su mortalidad, que comprende que en la vida tiene más sentido da que recibir, que se da cuenta que no hay tanta distancia entre tus padres y tú, y que cuando se hacen las cosas correctas no siempre recibes una recompensa, sino todo lo contrario. Este es un libro lleno de poesía, pero poesía en los sentimientos no en las palabras, y que seguro te hará destapar algún que otro recuerdo que no echabas de menos pero que te preguntarás cómo pudiste dejarlo en el olvido.

Alessandro D’Avenia está muy presente en el relato a través de El Soñador, un profesor suplente que llega una día a la vida de este chico y remueve algo en él, pero sin esfuerzo, sin presión… no es el típico profesor literario o cinematográfico que se obsesiona con ‘salvar’ a sus alumnos. Basta con enseñarles un nuevo camino, el de pensar por ellos mismos, en el que no hay respuestas correctas e incorrectas. A El Soñador le basta dejarles claro que está allí, para lo que necesiten, y que no espera nada de ellos salvo que sean ellos mismos.

Y para colmo tuve la suerte de poder entrevistar al autor… Pero eso mejor para mañana.

Próximamente: Una revolución pequeña (Ed. Lengua de Trapo) de Juan Aparicio-Belmonte

Empezado: La Cúpula del Mundo (Ed. Grijalbo) de Jesús Maeso de la Torre

  • mary

    :)
    me gustaria leer este libro

    parece interesante

  • ani

    Tengo muchas ganas de leerme este kibro, aun k io aun estoy en la adolescencia con solo 14 años, m gusta leer cosas de chicos de mas o menos mi edad. Mis amigas me han hablado muy bien de este libro. Bueno solo decir tambien que la explecacionde este libro aqui es maraillosa. :D

  • Agustín Velasco

    Muchas gracias, Ani. Te recomiendo pues también ‘El guardián entre el centeno’ de Salinger. Es un clásico maravilloso con el que me sentí muy conmovido a tu edad.

  • Laia

    Hola!!!
    A mi me ha gustado mucho este libro y lo recomiendo a todo el mundo. Yo tambien tengo 14 anyos y me ha gustado mucho.


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