La bolsa no es un invento de hoy

Agustín Velasco | 25 de mayo de 2010 a las 8:09

el lazo púrpuraEn El lazo púrpura Benasur de Judea se nos muestra como un hábil especulador financiero. Con lo que está lloviendo es un término que no hay que explicar. Y en concreto Alejandro Núñez Alonso habla de la basílica Argentaria en unos términos muy cercanos de lo que hoy podríamos encontrar en cualquier edificio de La Bolsa de cualquier país:

Al pasar por la basílica Argentaría, la bolsa de valores que ya empezaba a ser la más importante del mundo —aunque no tan suntuosa como el Palacio de Tasas de Tiro—, Benasur estuvo tentado de entrar a husmear

El funcionamiento que dibuja Núñez Alonso de esa bolsa romana es muy similar a lo que hoy ocurre sobre El Parquet de La Bolsa, donde cualquier rumor o sospecha puede hacer los valores altamente volátiles.

Los agentes gritaban los valores en oferta y demanda; especialmente los orientales, los rústicos y los textiles. Al pasar por el mostrador de mineros, no pudo menos de prestar atención a un diálogo…

Me pregunté sí esto corresponde fidedignamente a la realidad de aquella Roma del siglo I de Tiberio o si era una trasposición literaria del autor, así que he indagado, y aunque en algunos lugares se describe a la basílica Argentaria como un lugar destinado al mercadeo especializado de bronce y vajillas de plata, pero según Dorothy M. Robathan, en un artículo publicado en The American Journal of Philology que lleva el título de The Basilica Argentaria (1934) ya aclara que el arqueólogo Corrado Ricci apunta que el origen etimológico de la palabra Argentaria puede inducir a ese error cuando en verdad fue un lugar para la actividad de cambistas y banqueros.

Y es que ‘argentari’ significaba ‘banquero’ en la Roma clásica. Interesante este extracto que he encontrado en el blog sobre derecho peruano de Iván Oré Chávez que habla del origen de las operaciones bancarias:

En Roma, aparecieron los “Humularii”, cambistas, y los “argentari”, propiamente banqueros. Como en Grecia, los romanos desarrollaban una serie de operaciones bancarias, cobros y pagos por cuenta de sus clientes, liquidación de herencias por el sistema de remate, entrega de dinero a interés, testificación de contratos, recepción de depósitos, etc. A lo que puede agregarse el sistema contable, cuya evolución fue particularmente destacada”.

Si a esto le unimos lo del famoso banco absorbido por el BBV, que pasó a llamarse BBVA entonces, Argentaria parece que tenía un claro origen financiero.

Tiene delito que haya pasado por una Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y que no me dijeran nunca que en Roma ya había una bolsa de valores. Pero son tantas lagunas las que deja la carrera… ¿O es que ese día estaba en el bar saltándome la clase?

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  • Mar

    Me parece una gran observación, y realmente curioso que teniendo que aprender de tantas materias, nunca sepamos donde está el principio de nada. Enhorabuena Agustín, y quizás, ese dia también estuviera tomando un café, porque tampoco recuerdo que me lo contaran.

  • Alberto

    No estabais tomando café, compañeros, es que todo lo relativo a la cultura clásica está sepultado bajo una pesada losa de indiferencia. Si supiéramos que la esposa de nuestro Lucano se llamaba Pola Argentaria, porque su padre era banquero (por cierto argentum es plata en latín, recordad el símbolo químico Ag) y que los banqueros cordobeses desde el siglo I a.C. ya invertían su dinero en Roma para alcanzar poder político y económico nos sorprenderíamos hasta el extremo.
    Saludos y leed a los clásicos, aunque no esté de moda.