El fabulador

Agustín Velasco | 1 de julio de 2010 a las 13:14

elprecio de la verdad

Ayer me llegó La corporación (Alienta Editorial) de Max Barry que en sus reseñas promete ser divertidísima y que por lo que logro adivinar viene a destripar el serio mundo de management, es decir, de la empresa (para los no iniciados en la terminología anglosajona que se impone pegajosamente en nuestra vida). Y no sé por qué extraña razón me ha llevado a recordar una de mis novelas favoritas: El fabulador (ed. Planeta) de Stephen Glass.

He investigado y a pesar de haber sido publicada en 2003 (El fabulador) todavía puede encontrarse en las librerías. Es una especie de autobiografía, o al menos la narración novelizada del hecho que hizo saltar a la fama a Stephen Glass. Stephen era un periodista con buena reputación en una de las cabeceras políticas más prestigiosas del país, The New Republic, pero se descubrió que publicaba artículos falsos. No es que maquillara la verdad, o fuera tendencioso, ni que metiera algunos datos falsos… no, es que se inventaba sus artículos de principio a fin haciendo buena aquella máxima periodística que dice que “no dejes que la realidad te estropee una buena noticia”. Glass fue despedido en 1998, vilipendiado, repudiado, perseguido… se abrió un debate nacional sobre la integridad periodística. Todo ello le proporcionó el material para una novela sumamente divertida donde desgrana cómo empezó a mentir, cuando se dio cuenta de que no podía parar de mentir, cómo le pillaron y su posterior caída en desgracia que hizo añicos todas y cada una de las parcelas de su vida, de la sentimental a, por supuesto, la laboral, inhabilitándolo incluso para ejercer de encargado de un videoclub de disfuncionales.

  • el fabuladorTítulo: El fabulador
  • Autor: Stephen Glass
  • Traductor: Claudia Conde
  • Editorial: Planeta
  • Páginas: 378
  • Precio: 5,95 €

Este libro no es una disculpa, no. Asume su culpa, la reconoce, se flagela en cada página, es incapaz de decir “ey, no fue para tanto”, aunque te causará tanta simpatía que serás tú el que termine indignado por la persecución a la que fue sometido. Es más, creo que quienes más lo comprenderán serán los periodistas. Vamos, confesad, ¿quién no ha estado tentado de dejar de hacer llamada tras llamada para confirmar un dato y simplemente publicarlo: “si no es verdad, se lo merece por no haberme atendido”?, ¿o no os habéis sentido perdidos cuando la historia que se presentaba apasionante se tornó un muermo cuando te adentraste en ella? Es más, viendo el periodismo de hoy, ¿algún lector sigue creyendo en que ‘la verdad’ es un valor inherente a esta profesión?

No podrás dejar de reír cuando Robert, su editor, decide ir con Glass a comprobar los datos de una historia sobre el terreno. Glass va inventando excusas sobre la marcha metiéndose cada vez más en el lodo, como si hubiera caído en unas arenas movedizas que lo fueran engullendo cada vez que intenta bracear para salvarse. Lo que no entiendo es, dado el evidente talento literario de Glass, cómo no ha publicado ninguna otra novela tras El fabulador.

PD. El libro se llevó al cine en 2003 bajo el título El precio de la verdad (Shattered Glass), pero Glass no quiso implicarse en ella, es más, se negó a tener contacto con el actor que lo interpretaría, Hayden Christensen.

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