La gran dama de la moda

Agustín Velasco | 10 de septiembre de 2010 a las 15:07

2001 Blahnik Maria Rosa y Lola Gavarron

Hoy toca una biografía. La de María Rosa Salvador, la dueña de la famosa boutique madrileña Dafnis, que marcó toda una época, e instauradora del galardón ‘La aguja de oro’ que premiaba la labor de los diseñadores más señeros del momento.

Es indiscutible que para los amantes de la moda La gran dama de la moda. María Rosa Salvador y el tiempo de Dafnis (ed. La esfera de los libros) de Lola Gavarrón se trata de un libro imprescindible porque desentraña a una de las principales figuras del siglo XX de la moda española y porque lo escribe una reputada periodista de moda. María Rosa Salvador fue la artífice de que primeras figuras de la aguja fueran introducidos en España, cuando aún vivíamos los coletazos de la autarquía. En un país realmente catetizado como era la España de la dictadura, Dafnis fue esa meca de la gente cosmopolita, ese trocito de París y Milán, ese escaparate de la vanguardia internacional, que espoleó la imaginación y el deseo de conocer lo que se hacía fuera de muchos de los que ahora son diseñadores consagrados.

  • 9788497349406_grande[1]Título: La gran dama de la moda
  • Autora: Lola Gavarrón
  • Editorial: La esfera de los libros
  • Páginas: 252
  • Precio: 24,90 €

Para los que no sean amantes de la moda, este libro es igualmente recomendable porque retrata una época y un estilo de vida, la de la ‘gran sociedad’ madrileña que se reunía en los hipódromos, la de una élite que se podía permitir viajar… y todo contrastado con la realidad limitada de esa mayoría silente de españoles.

María Rosa Salvador abrió su boutique en 1965 y desde entonces no hay nombre asociado a ¡Hola! que no pasara por sus probadores. ¿Recordáis el vestido de novia de boda de Chábeli Iglesias y Ricardo Bofill JR.? Era de Valentino, sí, pero confeccionado en Dafnis, porque Maria Rosa se dedicaba a ‘franquiciar’ diseños de los grandes creadores internacionales para hacerlos en Madrid. Incluso venían clientas de París porque los detalles y confección de los vestidos de Dafnis eran mejores que los originales de los ateliers parisinos. Pero no temáis, este libro no tiene nada que ver con la prensa del corazón, aunque la autora ha contado con una prologuista de lujo, Isabel Preysler, clienta y amiga de la protagonista de este relato.

En un mundo como el de las biografías literarias, donde los trapos sucios y el morboso interés por revelar la cara oculta de los personajes es lo que prima, esta no encaja muy bien. Es una obra laudatoria, escrita en vida de María Rosa (aunque moriría antes de ver el resultado final), por alguien que puede considerarse amiga, y con un solo propósito: dejar constancia de la impronta de esta excelsa mujer en un mundo que olvida rápido.

Estoy de acuerdo en que era importante poner por escrito la vida de esta pionera. Una mujer que rompió los esquemas de la época sin agredir las timoratas morales de la sociedad imperante. Primero, decidió no casarse, no tener hijos, y priorizar su trabajo, lo que en los 50s y 60s era como mínimo causa de murmuración, cuando no de lapidación social. Segundo, viajó mucho, eso sí, guardando las reglas del momento haciéndose acompañar con amigas para no ser “una mujer que viaja sola”. Tercero fue una empresaria de éxito, una avanzada del movimiento de dignificación del papel social de la mujer cuando esta no podía abrir ni una cuenta en el banco sin la firma de un marido o padre. Pero tampoco puede decirse que fuera una feminista pionera, simplemente se trató una mujer que decidió por vivir la vida a su manera y haciéndose respetar.

Este libro tiene un aliciente adicional que no escapará a quien lo tenga en sus manos: el bagaje profesional y cultural de su autora. En un momento en que ser periodista de moda (y sabéis que sé de que hablo porque es mi profesión) parece ser que se trata de ir de tienda en tienda, de diseñador en diseñador, probándose ropa y creyéndose lo más chic que ha pisado la faz de la tierra, Lola Gavarrón demuestra que aún persiste otro modelo a seguir, el de las verdaderas periodistas de raza, con un backgroung cultural extensísimo, una biblioteca de grandes autores leídos y releídos inabarcable, y una pluma ágil y comedida. Con todo ello, Lola Gavarrón ha aderezado las páginas de La gran dama de la moda con una gran riqueza de anécdotas, datos curiosos, pinceladas eruditas, citas célebres… y cariño.

Empezado: Pantano de sangre (ed. Plaza & Janés) de Douglas Preston y Lincoln Child

Próximamente: 50 cosas que hay que saber sobre genética (ed. Ariel) de Mark Henderson


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico. Tambien puedes suscribirte sin comentar.

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber