Entrevista a Salvador Navarro

Agustín Velasco | 19 de noviembre de 2010 a las 9:10

salvador navarro

Da la casualidad que Salvador Navarro presenta hoy No te supe perder en la Casa del Libro de Málaga, así que qué mejor momento para compartir con vosotros la entrevista realizada a este escritor profundo observador de la naturaleza humana:

¿De dónde nace tu pasión por la literatura? De mi curiosidad por el mundo. En casa de mis padres siempre hubo muchos libros y mi madre o mi hermana Raquel me contagiaron la pasión por la lectura. Ya de adolescente me di cuenta de que la literatura era una ventana abierta al mundo, a entender el alma humana, a viajar por ciudades lejanas y a tiempos remotos, a vivir vidas que nunca podría vivir. Entendí muy pronto que no hay forma más hermosa de aprender que leyendo ficción. Empezar además con los grandes clásicos como Pérez Galdós, Dostoievski, Unamuno, Goethe… era un placer brutal.

¿Cómo se gesta la idea de No te supe perder? No te supe perder nace de un recuerdo. Para ganarme un dinero en mi época universitaria trabajaba en una terraza de copas que llevaban mis hermanas. En mi imaginario quedó grabada una mujer que podría tener cincuenta años, que llegaba de noche con gafas de sol y se pedía un Gin Tonic. Es más, siempre me lo pedía a mí. Yo imaginaba, en mi perversa mente ‘novelera’, que tras esas gafas de sol se escondían unos ojos morados y una vida desgraciada. Cada noche llegaba y cada noche yo me preparaba, con veinte años, para preguntarle a esa mujer por su vida. ¿Qué hacía, cada noche, a las dos de la mañana con las gafas de sol, el Gin Tonic y esa cara de tristeza?, ¿por qué quería que se lo sirviese yo?, ¿cómo podía ayudarla? Cuando encontré las fuerzas para preguntar, nunca más apareció. A esa mujer le puse nombre, Lucía, le di una profesión, psicoterapeuta, y le creé un universo personal. Era una mujer de éxito en su trabajo, con una familia perfectamente encauzada y con un matrimonio aparentemente feliz. Pero de ella se había apoderado el desasosiego de replantearse si ésa era la vida que quería llevar.

¿Por qué decides abarcar un tema tan espinoso como el maltrato? Precisamente porque esa mujer escondía una historia de relaciones frustradas, de chantajes emocionales, de perversión. Yo quería ser ambicioso en mi planteamiento, llegar lejos, ¿hasta dónde puede medrar alguien por retener a la persona amada?, ¿cuáles son los límites que uno se marca para no volver a perdonar?, ¿hasta qué punto podemos utilizar la amenaza para recomponer relaciones ya muertas? Entré de lleno en el tema del maltrato, del real y del fingido, desde el punto de vista de la persona maltratada, de la que maltrata, de la que finge el maltrato, de quien lo denuncia y de quien lo padece como daño colateral. Pero esta novela no es una novela de maltratos, trata de ir mucho más allá. Diría que es una historia de relaciones insanas, de amores que se van y ‘no se saben perder’.

¿Te pusiste algún tipo de cortapisa o limitación al tocar el tema? No. No podría permitírmelo. Es una novela dura, sí, pero es más duro lo que se deja traslucir que lo que se cuenta. Hay mucho más de implícito. Se sabe que hay personajes que entran en espirales sexuales al límite, pero no se describen. La principal tarea que me propuse era la de entender el porqué el ser humano a veces es tan frágil cuando se trata de amar. El lenguaje es directo, pero no creo que ningún adulto se vaya a asustar leyéndolo. Cualquier persona con cierta madurez ha sabido lo que es sufrir el desgarro del desamor, en carne propia o muy cercana.

Una de las cosas que más me han llamado la atención de tu narrativa es el peculiar uso que haces del narrador. ¿Qué perseguías concretamente con esta figura en No te supe perder? Es cierto que el narrador le da un tono clave a la novela, porque sabe todo, controla todo y además se mete en la piel de cada personaje cuando éste toma el testigo de la acción. Es una novela coral, con muchos personajes clave. Al tener el narrador tanto ‘poder’ sobre ellos, la narración se vuelve perversa y eso le viene como anillo al dedo a una historia que trata de perversiones. El lector, a medida que avanza la lectura, irá fabricándose su historia, pero el narrador le hará dudar a cada momento de hasta qué punto pueden llegar a reaccionar los protagonistas o secundarios. Hay un trabajo muy minucioso en la elaboración de estos personajes, porque a fin de cuentas es una historia de relaciones humanas.

¿Cómo ves la escena literaria sevillana? (¿Crees que existe?) Creo que existe. Al menos yo hago por buscarla y encuentro gente, proyectos, ideas. Partimos de la base de que el mundo literario es muy duro. Si yo tuviera que ganarme la vida como escritor lo pasaría mal y seguramente mi literatura perdiese valor por la necesaria ‘prostitución’ a la que me debería de someter. Cada semana salen al mercado cientos de títulos y estar una semana en la estantería de novedades ya es un logro. Yo te nombraría a Eva Díaz Pérez, de la que estoy deseando leer su próxima e inminente novela, o a Isaac Rosa, pero también hay otros autores aún desconocidos que tendrán que explotar, como José Luis Ordóñez con su inquietante Manhattan por el retrovisor, María José Barrios con sus Cuentos mínimos o Leo Mares con El abrazo de piedra. Participo en varias tertulias y siento que hay ‘mar de fondo’.

¿Cuál crees que es la principal traba para un autor que quiere abrirse camino desde Sevilla? Tal vez los medios nacionales y las grandes editoriales tienen demasiado poder y pocas ganas de complicarse la existencia con gente de ‘provincias’. Para luchar contra ello es fundamental poner toda el alma en escribir, en hacerlo con oficio y calidad. Luego hay que tener tesón para defender tu obra con pasión. Tienes que creer en ti, sin dudas. A mí, personalmente, me ha abierto muchas puertas quedar finalista de un premio como el Luis Berenguer, por lo que creo que es una vía adecuada para crecer el presentar tu novela a un concurso. Y luchar por encontrar tu público.

¿Qué sacrificios ha de hacer un escritor que tiene como fuente de sustento otra actividad, como es tu caso? Soy un vividor, o un disfrutador de la vida, así que dedicarle horas a una de mis pasiones como es la literatura es un sacrificio placentero. Es cierto que mi trabajo en la Renault me ocupa mucho tiempo, pero al ser un oficio tan diferente al de la escritura me equilibra totalmente, me hace estar en el mundo, tener un horario, saber lo que es trabajar por objetivos y estar con los pies en el suelo. Mi trabajo además me da muchas satisfacciones, porque represento a mi fábrica de Sevilla en el exterior, soy el Responsable Calidad Cliente de la factoría de San Jerónimo. No es por tanto un trabajo rutinario, me permite viajar a menudo y tener una red de contactos muy interesante. Llevo a mucho orgullo mi condición de hombre ‘Renault’, en esta empresa modelo que lleva dando tantos puestos de trabajo durante décadas a nuestra ciudad. Una empresa modelo por las personas que la conforman.

 Las críticas de tus novelas que he podido leer no pueden ser mejores, ¿qué es lo que más te sorprende de la acogida del público de tu trabajo? Son muchos los años que llevo escribiendo, y la mayor satisfacción es comprobar que con cada nueva novela las críticas van apreciando un salto de calidad en mi narrativa. Me dan un fuerte impulso para seguir. Casi todas las críticas de esta última novela coinciden en el enganche que provoca su lectura, en la credibilidad de los personajes y en la fuerza del argumento. Nada más que con eso ya me doy con un canto en los dientes.

¿En qué estás trabajando ahora? Ahora cambio de técnica. Paso a un narrador menos ‘entrometido’ para contar una historia acerca de los límites del amor total. Hay una película de Lars Von Trier que me sirve de inspiración: Rompiendo las olas. Seguirá siendo una novela urbana, andaluza y actual, en la que el conflicto principal vendrá dado por el ‘exceso de amor’. El contrapunto quizás a No te supe perder. Trataré de indagar acerca de todo a lo que podemos renunciar para buscar la felicidad de la persona amada. Siempre integrado en una historia desquiciada de intriga, de las que a mí me gustan. No sé si lo conseguiré.

salvador navarro obras

  • Francisco Ortiz

    Buena entrevista que revela muchas cosas del autor y del libro y anima a leerlo, cosa que no siempre se consigue, la verdad.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico. Tambien puedes suscribirte sin comentar.

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber