Cordero

Agustín Velasco | 15 de diciembre de 2010 a las 18:54

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Crees saberlo todo sobre Jesucristo, ¿verdad? Pero piénsalo mejor: ¿realmente qué sabes de su vida antes de que fuera bautizado por su primo Juan? Que nació en un pesebre y que fueron a visitarlo tres reyes magos, y que siendo un niño predicaba en el templo… STOP. No hay más datos.

Christopher Moore ha decidido rellenar es hueco con una hipotética historia de amistad, autodescubrimiento y humor donde Joshua (Jesús) sale al mundo con su mejor amigo de la infancia, Levi bar Alphaeus, llamado ‘Colleja’, a comprender de qué va eso de ser El Mesías.

Antes de seguir debo advertir que no se trata de una parodia, es decir, no creo que nadie pueda sentirse ofendido por esta personal versión de Moore de la vida de Cristo. El autor mismo lo deja claro en el ‘Cierre’ del libro, siendo consciente que tocar un tema religioso puede herir susceptibilidades. Se trata simplemente de una elucubración fantasiosa sobre esos años perdidos de Jesús en los que no se mancilla ni a su persona ni su mensaje.

Aclarado esto… La historia que se cuenta en Cordero (ed. La factoría de Ideas) comienza en el presente, cuando un ángel nada espabilado (¿pero qué le ha dado a este hombre con los ángeles lerdos?) es mandado a resucitar al amigo de la infancia y compañero de aventuras de Jesús para que escriba un nuevo testamento que lo abarque todo, lo que ya se sabe y lo que no se ha revelado hasta ahora. Encerrados en una habitación de hotel Colleja comienza a poner sus recuerdos sobre el papel remontándose a los seis años cuando de la mano de su madre vio a un niño sentado cerca del pozo del pueblo con media lagartija colgándole de la boca: era Joshua, que se dedicaba a resucitar una y otra vez a la lagartija a la que su hermano pequeño machacaba la cabeza cada vez que se la devuelve.

  • lamb 2Título: Cordero
  • Autor: Christopher Moore
  • Traducción: Juanjo Estrella
  • Editorial: La Factoría de Ideas
  • Páginas: 416
  • Precio: 19,95 €

A partir de ahí Joshua y Colleja se hacen inseparables y comparten los momentos propios de su infancia, del despertar a la adolescencia, primeros amores, las relaciones familiares, su incorporación al trabajo… y también comparten esos momentos no tan ‘normales’ relacionados con la divinidad de Joshua que pueden llegar a ser un auténtico dolor de cabeza. La verdadera aventura llega cuando reciben siendo adolescentes el mensaje divino de que le ha llegado la hora a Joshua de partir. ¿Dónde? Ni idea. ¿Para qué? Ni idea. Así que deciden que lo más sensato es ir en busca de los tres reyes magos que asistieron a su nacimiento para qué le den una pista de qué se espera de él.

Colleja ni se lo piensa, ha de acompañarlo. Su amigo no tiene picardía, no sabe mentir… ¿cómo va a sobrevivir? Él será la parte humana y maliciosa que le falta a su amigo en su viaje. Viajarán primero llegarán a Kabul para conocer a Baltasar, un brujo centenario vinculado a un demonio que le proporciona la vida eterna, que vive en una fortaleza junto a sus ocho acólitas y concubinas asiáticas. Allí tendrán contacto con el taoísmo y otras filosofías orientales. Después seguirán viaje hasta China, hasta el monasterio budista donde Gaspar es la máxima autoridad. Allí entrarán en contacto con las artes marciales y el yeti (no preguntéis, pero por absurdo que parezca resulta hasta emotivo). Y finalmente se dirigirán a La India para ver a Melchor. Ahí lo aprenderán todo sobre el yoga (Joshua) y el Kamasutra (Colleja).

La última parte del libro es la que ya conocemos por los evangelios de los apóstoles contado desde un punto de vista humano, de los sentimientos de rabia de Colleja y la desesperación de María Magdalena, enamorada de Joshua desde la infancia. ¿Novedades de la visión de Moore? Justamente esa mirada realista, coherente con el tiempo y el lugar donde transcurre todo,  que genera el punto surrealista de la historia, donde los apóstoles son realmente un grupo disfuncionales (y por ello mismo bienaventurados, ¿quién si no ellos iban a dejarlo todo para seguir al Mesías?) con un buen toque de ternura.

Al final descubriremos por qué un personaje tan decisivo en la vida de Jesús, como su buen amigo Colleja, no aparece en ningún evangelio nombrado… tiene su lógica, como todo en el universo Moore, que hace que la lógica aplastante se vuelva un elemento surrealista.

Este es un libro que he disfrutado como un niño, porque con Moore siempre se vuelve un poco a esa mirada naif de la infancia.

PD. Según el autor, la traducción literal del kung-fu es “método por el que unos tipos calvos y bajitos pueden matarte a patadas”.

PD. Según el autor, Jesús era a dicto al café… muy revelador.

Mañana: Vampiros un poco despistados

  • Carlos Augusto Rodríguez Garcés

    Estimado amigo, hoy se escriben muchos artículos y libretos novelísticos de sabor bíblico sin comprender la cultura judía del siglo I. En la literatura mateana no hay tres reyes magos, se describe los Sabios de Oriente. Esta cifra es del siglo II cuando se deduce que si son tres los presentes, tres serían los excelsos visitantes. Los nombres de Mechor, Gaspar y Baltasar fueron colocados por Arlés en el siglo V. No debe ignorarse que la presencia del ángel es la presencia de Dios. El judaísmo al tener prohibido nombrara a Yahvé, coloca el mal’ak o mensajero. Jesús jamás estuvo dentro del Templo de Jerusalem, siempre actuó en los patios de la explanada bajo los stoas o arcos. El capítulo lucano 2,41-ss es un agregado posterior y se refiere por la Ley judía a la Bar-misvah en que el joven para entrar a la vida como ciudadano presenta ante los doctos de la Ley un examen y no enseña a estos. De todas formas un abrazo y les invito a visitarme en ¿Qué sabes sobre el pesebre? en Google o Yahoo.