Entrevista a Valérie Tasso

Agustín Velasco | 8 de abril de 2011 a las 16:07

Tasso, Valerie

Debo confesar que mi aproximación a los escritores no está teñido de mitomanía. Quizás porque en mi devenir profesional tengo un diario cara a cara con personajes que levantan fiebres de admiración y que a base de tratarlos he logrado desmitificar al mito (en general). Cuando entrevisto a un autor me interesa el libro que tengo en la mano y quizás los recursos del oficio, que me llenan de curiosidad, pero el autor en sí, su personalidad no suele ser objeto de una especial atención por mi parte. Esto lo digo para que comprendáis cuán importante es que al hablar de Valérie Tasso me atreva a decir que se trata de una mujer fascinante, ya no solo en su exquisito trato en las distancias cortas, tan correcta, amable, agradable, con ese brillo de inteligencia autoconsciente tan peligroso en la mirada. Es básicamente interesante por cómo se revela en su propia obra, porque no cae en el tremendo maniqueísmo de tratar de dar coherencia a su personalidad: es contradictoria, dura y tierna, resoluta e indecisa, frágil y devastadora, puede quedarse perpleja o puede romper esquemas, puede ser víctima y verdugo… Y se acepta, y no busca psicoanálisis ni interpretaciones. Por eso fue un placer poder poner en común algunas impresiones con ella en persona sobre su último libro.

¿Hay muchos que creen que este Diario de una mujer pública es una segunda parte de Diario de una ninfómana? Sí hay una relación entre un libro y otro, pero no es una continuación, es más bien un diario paralelo. Diario de una mujer pública comienza cuatro meses antes se publicarse Diario de una ninfómana. Comienza cuando está todo cerrado con mi editor e intuyo lo que se me viene encima. Me surgió una necesidad de plasmar todas las sensaciones que estaba experimentando en un diario íntimo, mucho más íntimo que el anterior. Estaba dando un paso decisivo y, aunque no tenía miedo, sí sabía que podía acarrearme problemas, como más tarde confirmé.

¿Y cuántos creen que este libro va de sexo? Afortunadamente no me estoy encontrando esto durante la promoción. Pero sí es verdad que… ¿Cómo se dice?: “Cree el ladrón que todos son de su condición”, y sí me he encontrado algún que otro ladrón en ese sentido. Para mí ha sido una grata sorpresa ver que todos han ido más allá del tema del sexo. Y conste que el sexo es bonito contarlo tal como es. Es la mejor manera de conocer la condición humana, cuando las máscaras sociales desaparecen. La novela erótica hoy no existe. No sabes cuánto lamento la desaparición por ejemplo el premio La sonrisa vertical. Ahora toda novela tiene sus momentos eróticos, pero el género en sí está en crisis. Yo espero poner mi granito de arena para que el género vuelva.

Pero no podrá evitar que el tema de saber quién es C. sea el centro de atención de algunos medios. Evidentemente las iniciales no corresponden al nombre real, no quería dar pistas. Es más cuando Antonio Salas publicó El año que trafiqué con mujeres, él uso el recurso de las iniciales y me enfadé mucho con él.

¿Por qué publica este diario ahora, siete años después de escribirlo? Porque no tengo miedo de nada. Estoy harta de lo que nos están dando de comer en algunos medios. No es verdad que esta programación narcótica berlusconiana sea lo que quiere la gente. Ese es un modelo que nos han impuesto. No me creo que la desaparición de una cadena como CNN+ desaparezca y se convierta en un reality por falta de audiencia. No, solo es un problema de poder y dinero. Y que conste que sé de qué hablo, conozco cómo se hace un formato televisivo. Te venden un programa por cuatro duros que pura apología de la mediocridad e ignorancia.

Pero justo esos programas son los que estarán interesados en el lado morboso de su historia. Me han llamado, bastante insistentemente. Yo critico un tipo de programas que ya no existe… lo que tenemos es peor. Me han prometido hacerme una entrevista bonita, pero sé que al final no se habla del libro y todos van al tema de las iniciales. En televisión el insulto vale más que la reflexión intelectual.

En su libro aparece repetidamente los términos ‘ética’ y ‘moral’, ¿qué es eso?, ¿quién lo ha inventado?, ¿y para qué sirve? Ética y moral son conceptos primarios: todos saben qué es pero no saben definirlos. La moral son las normas establecidas en una sociedad para hacernos civilizados. La ética es el estudio de esas normas establecidas. Yo me defino como una libertina con pretensiones libertarias, una inmoral un poco golfa. Inmoral en el sentido en que nunca escribo desde el juicio moral, aunque me gustaría ser una amoral.

En el diario describe cómo les rompes sus esquemas mentales a algunos hombres con poder al no jugar con sus reglas. ¿Por qué se resiste el género masculino a aceptar que las mujeres no son en ningún caso el ‘sexo débil’? Supongo que porque siempre es doloroso perder una posición de supremacía. Es lo malo que tiene el poder, que genera adicción porque el poderoso identifica su poder con su identidad, como si fuera parte consustancial de él en lugar de considerar que es simplemente un instrumento de él. Una sociedad patriarcal como la nuestra en la que el varón ha sido siempre el elemento deseante que subyuga y controla el deseo femenino, tiene serias dificultades en aceptar un cambio de modelo con una mujer que pasa de deseable a deseante. Tradicionalmente, las mujeres hemos tenido el poder en el orden simbólico pero no en el real. Ppodíamos, por ejemplo, dominar las relaciones simbólicas que podían hacer que un varón declarara una guerra, pero no podíamos declararla. Ahora la cosa se invierte… queda por saber cómo vamos a gestionar las mujeres ese nuevo poder.

¿Y por qué cree que se ha estigmatizado el deseo femenino a lo largo de la historia? Porque es en el que se ha depositado la sagrada misión de ser el garante de que el modelo de sexualidad coitocéntrica, falocéntrica y en pareja se preserve. Ha sido el responsable (“la reserva espiritual”) de que se entienda que el sexo es algo problemático que sirve para reproducirse a través de la estimulación coital.

En el diario aparecen hombres casados, con hijos, con la vida estructurada que tienen aventuras con usted. ¿Por qué al final a la que se juzga en estos casos es a la mujer y no al hombre? Porque siempre es mucho más fácil culpabilizar a un culpable. El proceso de sexuación de una mujer ha sido secularmente, y sigue siéndolo hoy, el de un elemento que tiene que aprender a sentirse culpable. Esa es la principal razón, por ejemplo, de que haya más mujeres que padezcan anorgasmia que varones; no conciben que haya una satisfacción en el acto sexual y por tanto se niegan el orgasmo. La mujer, aún hoy, tiene que “aprender” a sentir un orgasmo. Este es un proceso de aprendizaje que pasa por conocer su complicada maquinaria sexual y sobre todo por desprenderse de los tabúes culturales que nos han imbuido. Ese juicio y su consiguiente veredicto de culpabilidad siguen estando plenamente vigentes en la semántica de los términos que empleamos. Te pondré un ejemplo: imagínate que tienes un hijo y una hija de, aproximadamente, la misma edad. Si a tu hijo lo califican de “golfo” por tener éxito con las chicas de su edad, te sentirás posiblemente orgulloso, pero, ¿cómo te sentirás si a tu hija la llaman “golfa”?

Este libro es realmente un análisis de la gestación de la fama o el éxito. De ese momento en que se determina si caes en sus garras o la terminas dominando. Hay un momento en que comentas que en el caso de R. “el personaje se ha comido a la persona”. ¿Tuviste miedo en algún momento del lanzamiento de tu primera obra que pudiera ocurrirte algo similar? Sólo puntualmente, pues en este caso el personaje ya era la persona, no olvides que se trataba de una autobiografía. En cualquier caso, cuando creo una personalidad pública (Valérie Tasso) que sabe que va a ser vista como un personaje (pues todas las personas públicas van a pasar a ser un personaje para los demás), se genera un montón de dudas. Es un proceso fascinante que intento explicar en Diario de una mujer pública. Pero como te decía creo que en mí hay una sincera correspondencia entre mi persona y mi personaje, quizá porque tengo una fuerte personalidad que me resulta difícil de encubrir.

Me hizo reflexionar un pasaje en cuando Lili (la jueza lesbiana que crea fuertes lazos de dependencia con Valérie) te enseña las fotos de su ex amante le dices que conservarlas es un acto de masoquismo y ella responde que no, que es un acto de amor. Al final el dolor parece estar en la base de todo lo gratificante. Solo terminamos apreciando realmente lo que se logra con esfuerzo y dolor. ¿Crees que los sentimientos verdaderos o la evolución de una persona han de pasar necesariamente por el dolor para trascender y ser verdaderamente valiosos? Creo que deben pasar por una mecánica de decantación que como todo proceso selectivo es, por definición, trágico. Sin embargo no creo que todo lo interesante, poderoso o trascendental que podemos sentir, construir o expresar nace necesariamente del dolor. Toma, por ejemplo, en el caso de la música, a Schubert. Vivió siempre (los treinta y pocos que vivió) acosado por el sentimiento de la muerte, sin embargo para él la muerte era más bien una seductora, una compañera que redime más que castiga. Eso, unido a un talento musical sin igual para la facilidad compositiva, sólo comparable al de Mozart, hizo que su obra tuviera una alegría dramática enormemente particular.

También me llama la atención la relación que surge entre Antonio Salas y usted. Analizando qué puede unir a dos personas tan diferentes he llegado al convencimiento de que ambos han pasado por un proceso paralelo. Él se adentra en el mundo skin, publica un libro y su vida ya nunca será la misma. Mientras que usted publica Diario de una ninfómana y descubres que también es un punto de inflexión profundo en tu vida. ¿Hay algún punto más de encuentro aparte de compartir esa experiencia? Hay, quizá, en los dos un sentido particular del límite, de querer ir siempre más allá. Una especie de obsesión vital, pasional y en ocasiones ingenua por entregarlo todo a cambio de lo que en ese momento nos ocupa. Creo que eso fue lo que hizo que surgiera una especial empatía (una participación del sentido del sufrimiento) entre los dos.

Evidentemente un diario nunca se escribe con la perspectiva de publicarlo. ¿A la hora de trabajar en la edición de este diario te has guardado algo significativo que trascurriera en aquellos momentos que relatas o lo has sacado todo a la luz? Escribir es siempre guardarse algo, es, como te decía antes, un proceso fundamentalmente de selección, como la identidad. Tienes que escoger intentando ser “elegante” en la elección.

¿Cómo has conseguido reconciliarte con el medio televisivo? En realidad no es que me haya reconciliado porque nunca he dejado en los últimos diez años de estar en él. Sigo detestando un modelo de televisión y una gestión de la misma muy concreta y apreciando otro opuesto. La diferencia estriba en que poco a poco he podido posicionarme y primar proyectos que aun siendo de menor envergadura mediática son mucho más satisfactorios en lo personal. Aprender a decir “no” en televisión es complicado, pero creo que es el privilegio que se consigue con la fidelidad a uno mismo y se cristaliza en la madurez en el espacio público.

Para terminar tengo curiosidad sobre un asunto anecdótico y quiero conocer su opinión. En este libro hay mucho humo, quiero decir, que se encienden muchos cigarrillos. El periodista y escritor Daniel Estulin mantiene que la campaña antitabaco continua en que vivimos no es precisamente en beneficio de nuestra salud, sino un experimento de control mental propiciado por esas esferas invisibles que nos manipulan y dirigen. Lo comparto. Estoy hasta las trompas de Falopio de que me digan qué tengo que hacer con mi cuerpo. Lo que era una cuestión de cortesía, el no molestar a los demás con el tabaco, lo han convertido en una guerra abierta. Lo mismo pasa con el sexo. Ahora han sacado un estudio que relaciona el sexo oral con el cáncer de garganta. Quieren provocar el miedo, porque la gente con miedo es más manejable. Yo no tengo miedo, no quiero estar manipulada.

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