Un asesinato matemático

Agustín Velasco | 31 de octubre de 2011 a las 18:31

Ha sido especialmente estimulante sumergirme  en la lectura de Un asesinato matemático (ed. AM Estudios) de Manuel Úbeda donde se desentraña un truculento crimen en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Almería, ya que si bien esta no es la carrera que yo he cursado, si bien es cierto que mi licenciatura en Economía me ha obligado a tratar bastante con ese género matemático-docente del que se nutre esta novela. Y aunque no fuera así, cualquiera con una licenciatura o diplomatura encontrará divertidos todos esos guiños a la vida universitaria (y sus miserias) a la que hemos sobrevivido.

Novela detectivesta, thriller y humor se entrelazan en la ópera prima de Manuel Úbeda escrita ya hace 16 años y que ahora el autor saca a la luz mientras prepara su segunda novela de género negro que tendrá como protagonista un ex boxeador metido en problemas. Lo peligroso del relato de Úbeda no es la historia en sí, sino el hecho de que él sea Doctor en Matemáticas y profesor en la universidad que le sirve de escenario para su crimen.

  • Título: Un asesino matemático
  • Autor: Manuel Úbeda
  • Editorial: AM Estudio
  • Páginas: 178
  • Precio: 15 €

Vamos a por el argumento: Manolo es el antiheroe de esta historia. Un Manolo como otro cualquiera, que no es guapo, ni alto, ni tiene voz de galán, ni reaños de superheroe, y se sabe lo suficientemente insignificante como para ser invisible a los ojos de la chica que le gusta. Es simplemente un estudiante de Matemáticas con todas las connotaciones de rareza que la imagenería popular le atribuye a estos. Pues no, tan insignificante no debe ser cuando alguien se toma muchas molestas para que todo apunte hacia él cuando aparece el cadáver de una ‘molesta’ profesora terriblemente torturada y sentada a la mesa de su despacho en el departamento. Manolo, chico, te quedas solo, y no puedes confiar en nadie, ni en compañeros de clase ni en cuerpo docente, porque todos tienen motivos para odiar a la difunta, aunque ninguno te ha demostrado especial inquina a ti.

Un libro para divertirte metiéndote en la piel del protagonista y recordando aquellos maravillosos años de timbas de cartas en la cafetería, cigarritos en el pasillo entre clase y clase (eso ya no se podrá hacer, ¿verdad?), maratones de estudio en la biblioteca y nervios al comprobar que las notas ya están colocadas en el tablón del departamento.

Manuel Úbeda, que además cuenta el título de Detective Privado, adopta una narrativa ágil y desenfadada y hace un ejercicio de nostalgia en que recrea la escena juvenil de finales de los 80s. Solo un ‘pero’ a esta novela: el título puede llevar a engaño ya que lo primero que te sugiere (o al menos a mí me pasó) es que se debe tratar de una historia en donde los acertijos matemáticos son clave para que logres dar luz al crimen… No, es más de corte thriller detectivesco de toda la vida.

Consejo musical: Carga el iPod, o lo que tengas para escuchar, música de los álbunes de Radio Futura, Mecano, Los Secretos… Ya sabes, tú también estuviste ahí a finales de los 80s.

Próximamente: Caperucita roja (ed. Nordica Libros) de Charles Perrault, Jacob y Wilhelm Grimm, y Ludwig Tieck

  • Manuel Úbeda

    Hola Agustín. Muchas gracias por la reseña que haces de mi primer libro. Espero que hayas pasado un buen rato con él, tanto por su lectura como recordando tiempos de estudiante. En cuanto al “pero” que dices, no quería hacer demasiadas concesiones a los acertijos matemáticos, ya que creo que muchas personas no están muy familiarizadas con las Matemáticas; de esta forma el libro está abierto a todo tipo de lector y, lo que también considero importante, a un amplio rango de edad. Un saludo y, espero, que hasta la próxima.

  • Agustín Velasco

    A mí me ha divertido mucho leerlo, Manuel, porque construyes muy bien el ambiente universitario. El pero no es tal pero, es solo un aviso para que el título no llame a equívocos. Se te agradece que el protagonista no sea un Brad Pitt… ya estoy harto de tanto Brad Pitt literario. Espero poder leer proto la próxima.