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Entrevista a Yolanda Sáenz de Tejada

Agustín Velasco | 14 de junio de 2012 a las 8:10

Hay veces que cuando entrevistas a un escritor lo que más te interesa es analizar la trama de su obra, otras el mensaje, otras los recursos creativos que emplea… y a veces, en ocasiones muy especiales, lo que te gustaría es introducirte en el universo del autor y poder mirar el mundo por un rato con sus ojos. Intuyo que ver la realidad por un momento desde el procesamiento que hace de ella la autora de Cada gota de tu vida, Yolanda Sáenz de Tejada, debe ser con someterse a un fogonazo deslumbrante lleno de matices que a las sensibilidades ordinarias se nos escapan; una sobredosis de sensibilidad para la que no estamos preparados y que podría hacernos caer KO por un severo caso de Síndrome de Stendhal. A mí, por lo menos, leer su obra me dejó un sentimiento difuso e inexplicable de positivismo irracional. En otras palabras más llanas: “buen rollito”.

¿Qué propósito le rondaba la cabeza cuando surgió la idea de esta su primera novela? La verdad es que estaba en un camping del norte de España, muy relajada, y quería empezar una historia un poco más larga. Quería llenar de emociones y de fuego a un par de chicas. Luego, apareció otra y, al final, me di cuenta de que me faltaba una cuarta para abarcar todo lo que empezaba a contar… El mérito es de ellas, que comenzaron a llenar mis folios y mi cerebro. Así de emocionante fue para mí el comienzo de Cada gota de tu vida. Un proyecto sin premeditación pero con muchísima alevosía…

¿Cómo se le ocurre el juego sexual que propone Carmen a sus amigas? Esta pregunta es muy buena… me cuesta responderla porque el juego surgió de forma natural, es como si Carmen, la que lo propone, hubiera llegado una mañana y hubiera pensado que quería jugar a algo diferente. A algo que demostrara la sexualidad de las mujeres pero que, a la misma vez, le sirviera de experimento científico para saber hasta dónde podemos llegar cuando deseamos algo fervientemente, con nuestro corazón y con nuestro cerebro.

¿Por qué cree que la sexualidad femenina en la literatura ha sido casi siempre reflejada desde un punto de vista timorato (incluso en autoras mujeres)? Siempre con ese significado de entrega y apartando el componente simplemente lúdico. Bueno, yo he leído libros maravillosos eróticos y quizás porque no son muy comunes los he buscado desde niña. Recuerdo quitarle libros de ciencia a un primo mío donde venían dibujos del cuerpo humano desnudo y esconder en el tejado de mi casa postales de mujeres desnudas. Recuerdo, también, rebuscar en la biblioteca extensísima de mi padre entre los libros del estante más alto. Pero es cierto esa apreciación y supongo que es porque el sexo femenino ha tenido miedo de que no tomen en cuenta nuestra literatura si hablamos del sexo como algo natural y necesario. Yo hago poesía sensual y, la verdad, no he escrito una novela erótica, aunque esté denominada así. Yo he escrito pura vida y a cuatro mujeres desangrándose de sensaciones cuando aman. El resto, viene solo. Por eso creo que está gustando tanto, porque muchas mujeres se ven en esa piel.

La mujer, por regla general (no es su caso, por eso lo planteo), sigue intentando adoptar una voz, un estilo, masculina al narrar historias como si el mercado editorial necesitara que ellas demostrasen que pueden competir con los hombres en su terreno. ¿Cree que el hacer florecer la sensibilidad femenina en la narrativa todavía es una asignatura pendiente? Este tema me encanta, porque en enero publico un libro que habla de esto también. Sí, la mujer que quiere competir con el hombre adopta un tono y una voz más masculina, aunque por dentro se queme de pasión y de ternura. Pero sí, no es mi caso y es curioso, porque yo me he criado entre chicos pero nunca he sentido la necesidad de estar a la misma altura o nivel que ellos con mi forma de expresión; al contrario, me he sentido respetada. Y siempre he sido y hablado igual. Yo creo que la mujer ha de verterse en un papel como en la vida: al cien, al ella misma, al ella pura… Es lo mejor que le puede pasar como escritora y a nosotros como sus lectores.

Es evidente que no es capaz de desprenderse de su vocación poética cuando afronta la novela, ya no solo por la inserción de pequeños versos, sino porque toda la obra está plagada de conceptos, metáforas y recursos propios de la poesía. ¿Qué papel juega la poesía en su universo narrativo? ¿Sabes?, yo creo que incluso cuando hablo, utilizo la poesía…, que cuando estoy en una conversación profunda y que me apasiona, utilizo silencios y palabras rescatadas de un espacio íntimo que podrían estar en un poema. La poesía es mi forma más pura de expresión, la vía que utilizo para gritar y para amar. Es como la voz para un cantante. Está en mi cocina, en mis camisetas, en mis zapatos, en el menú que hago cada semana para mi casa, en mi ordenador y en cada uno de los trabajos de diseño y que salen de mi estudio de creativa  lalunaesmía. No es sólo un recurso narrativo, es mi forma de comunicarme con el mundo y con las personas.

¿Era importante para usted asumir el control creativo de la obra: diseño de portada, tipografías…? Dice mi agente literaria que soy la única escritora que, a la misma vez que le presenta un proyecto, le adjunta imagen y nombre de la obra. Con colores incluidos… Jajajaja. Y es que yo soy creativa y no entiendo nada si no lleva una imagen asociada, es como si no existiera, como si estuviera a medio parir. Siempre que pienso un libro, hago una cubierta, siempre. Y el texto de atrás; incluso pienso como lo vendería… Y no me puedo desprender de eso porque me dedico también a este proceso. Pero luego lo veo con la editorial, claro, ha de ser un acuerdo estilístico entre los dos, nunca impongo nada, a ellos les ha de encantar, si no, no tiene sentido para mí. Y, en este caso, es un honor inmenso que la editorial haya aceptado este diseño de cubierta para Cada gota de tu vida, de la misma forma que ha ocurrido con los libros de poesía.

¿Por qué Sevilla como escenario de la acción? La verdad es que es raro porque no soy de allí y siempre he vivido en esa ciudad a ratos, a emociones… pero quería una ciudad andaluza y pasional y, además, allí viven Olga y Nuria, dos amigas que son eternas y necesarias y esta novela habla de eso también, de la relación entre mujeres amigas. Sevilla entonces era pasión y amistad. Era la ciudad perfecta.

¿Sus personajes son personajes tipo que ha ideado para esta obra o responde a mujeres que la rodean en realidad? Pues, aunque los he creado para esta novela, son reales. Fueron reales en su origen. Cada una de las chicas es una persona de referencia al principio pero luego se desprenden de ella y son cada una de las mujeres que, durante dos años, han ido apareciendo o viviendo en mi vida. Dejando huella y llorando o riendo cerca de mí. Fíjate si han llegado a ser reales, que en un viaje con mis hijas y mi pareja, compré de regalo una botella de vino para Lavinia (una de las protagonistas)… Jajajaja…

¿Qué temas de la realidad emocional y vital en que vive la empujan a crear literatura? Ohhh, esta pregunta es preciosa porque vosotros, los medios, sois mi mayor fuente de inspiración. Anoche justo, estaba terminando un poema sobre dos artículos que había leído en la prensa. Yo, sobre todo,  oigo la radio, tengo una en cada habitación de mi casa y vivo en cada historia que contáis. Sobre todo, las denuncias y temas sociales; estos son mi mayor fuerza para saber que, cuanto más voz tenemos los escritores, más debemos de utilizarla para ayudar a los que no tienen herramientas para denunciar o gritar. Mis temas favoritos están en nuestro día. En el amor (ese pequeño y diario, en el erotismo casero, como cataloga Javier Rioyo mi poesía) y en las personas que nos rodean y que nos hacen crecer con sus diferencias y con la posibilidad que nos dan de ayudarlas. Pero yo creo que sufro la enfermedad maravillosa de la utopía, que se me contagió al nacer de mi padre, y que eso es lo que realmente me mueve a pensar que el mar cabe en un vasito de agua y que, a veces, me sirve para hacerme un té con hierbabuena… Las ganas de vivir y de cambiar lo que no está correcto, son mi mayor realidad emocional y vital.

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