Dejar las cosas en sus días

Agustín Velasco | 5 de septiembre de 2013 a las 12:12

Un debate en el bar esta mañana. Pillo al vuelo una frase lanzada con desilusión. Un señor que lee un periódico ha dicho “¿y para esto tanto rollo con lo de la Memoria Histórica?”. No sé qué estaría leyendo. Otro respondió algo así que aquello de la Memoria Histórica estaba bien para cuando había dinero de sobra para tirar en abrir tumbas. La falta de delicadeza para quienes tienen seres queridos sin tumba cierta me pareció atroz, pero no soy hombre de contienda así que pasé a ignorarlos cuando la discusión comenzó a subir de tono.

Portada de Dejar las cosas en sus díasPrecisamente una de las lecturas de este verano ha versado sobre el tema. Se trata de Dejar las cosas en sus días (ed. Alfaguara) de Laura Castañón, una novela que se articula como una gran saga familiar, una reconstrucción histórica en busca de una verdad escurridiza. Muchas veces aquello de enfrentarse a sus propios demonios implica enfrentarse a su propia historia familiar, algo que puede llegar a ser doloroso, catártico y sorpresivo. Conocer de dónde vienes y saber quién eres, muy saludable de todas formas. Eso es lo que hace precisamente Aida, una periodista en la cuarentena que convive con la incertidumbre y la tragedia del pasado, la de su abuelo asesinado durante la Guerra Civil. El trasfondo histórico es el devenir de Asturias en el último siglo representado en la cuenca minera bajo la influencia del marqués de Comillas y la casa de Pomar.

  • Título: Dejar las cosas en sus días
  • Autora: Laura Castañón
  • Editorial: Alfaguara
  • Páginas: 560
  • Precio: 18,50 €

En esta novela la autora plantea ese gran debate suscitado tras la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica: ¿remover lo que pasó y desagraviar a los agraviados o dejar las cosas como están y no meter el dedo en esa llaga siempre abierta? Aida opta por lo primero, quiere conocer, comprender, cosa que será difícil porque esta se configura en una novela coral en definitiva, con diferentes puntos de vista enriquecedores y a veces no concordantes.

La otra gran trama, más allá de la histórica, es la que se centra en el presente, en la relación que Aida entabla con Bruno Braña, un actor carismático que también comparte la obsesión de descubrir su propia identidad. El Alzheimer, que padece Braña, se convierte en una gran metáfora de la lucha entre el recuerdo y el olvido que articula esta narración.

Laura Castañón ha recreado el universo de la Asturias del último siglo con preciosismo y amor, con diálogos  cargados de naturalidad y verosimilitud, y componiendo una obra que no da respuesta sino que plantea preguntas.

Los comentarios están cerrados.