Da comienzo la semana espartana

Agustín Velasco | 8 de marzo de 2010 a las 17:27

espartanos

La idea de una semana dedicada a Esparta nace cuando llega a mis manos Hijos de Heracles de Teo Palacios y de pronto descubro una pasión y admiración por una cultura clásica casi desconocida para mí. Hay que admitir que el sistema educativo español no está precisamente enfocado al conocimiento de las culturas clásicas. Hoy por hoy se prima en la educación de los chicos el conocimiento de su entorno más cercano sacrificando las visiones más globales. Si se llega a tocar el periodo helénico en el programa de estudios (cosa que no es ninguna prioridad) es sólo para hacer referencia a los asentamientos griegos en la Penísula Ibérica, y si pueden limitarse a tratar los asentamientos andaluces (hablo desde Andalucía), pues como que lo prefieren. Como lectores tenemos la libertad de cubrir todas esas lagunas de conocimiento que arrastramos desde nuestros días de estudiantes, con dos ventajas, que ya no nos obliga nadie a estudiar sino que es un acto de voluntariedad, y que para los que el academicismo les aturde hay infinidad de opciones novelizadas que hacen ameno y emocionante el introducirte en las entrañas de la historia.

A lo largo de esta semana haremos un recorrido por la historia de una cultura que ha pasado a la historia como fieros guerreros sin igual de costumbres deshumanizadas y cuyo valor jamás ha tenido parangón. Los únicos derrotados (en la Batalla de las Termópilas) que son recordados con infinita más gloria que los vencedores. Pero Esparta tiene un antes y un después que no se limita a la famosa batalla de los 300 y eso es lo que trataremos de descubrir durante esta semana, por supuesto haciendo hincapié en el famoso episodio mencionado contra Jerjes.

Empezaremos con Hijos de Heracles (Ed. Edhasa) de Teo Palacios, obra que se subtitula El nacimiento de Esparta, y que abarca un periodo de la proto-Esparta donde la educación en la agogé está recién instaurada y que recorre la vida de Anaxándridas, desde su nacimiento alrededor del 719 a.C. a su ascensión al trono en el 675 a.C. Ahí veremos cómo se forja el espíritu espartano.

Continuaremos ahondando el famoso episodio de las Termópilas que la mayoría conoce a través de la serie de cómics 300 de Frank Miller publicado en EE.UU. entre mayo y octubre de 1998 por la editorial Dark Horse y que a España llegó de la mano de Norma en 2007. El impacto definitivo vino en forma de film llevado al cine por Zack Snyder de manera muy fiel a la obra gráfica. Aviso a navegantes, no hay que tomarla al pie de la letra, porque Miller adorna la obra con una imaginería poco fiel a la historia, sobre todo en lo referente al rey Jerjes y sus huestes.

La Batalla de las Termópilas se desarrolla en el 480 a.C y nosotros las conoceremos a través de sus fuentes clásica gracias a La Batalla de las Termópilas (Ed. RBA Bolsillo) que reúne en un pequeño tomo las narraciones de Heródoto y Diodoro de Sicilia. Además tendremos a nuestra disposición un análisis contemporáneo gracias a Termópilas. La resistencia de los 300 (Ed. RBA), un maravilloso volumen ilustrado con todo lujo de detalles.

Y finalizaremos parándonos en la Guerra del Peloponeso a través de la vida del brillante general espartano Brásidas que asumió la conducción de la guerra en 424 a.C. Con Bajo la égida de Ártemis (Nabla Ediciones) de Jon Edward Martin nos introduce en este conflicto militar que enfrentó a la Liga de Delos (conducida por Atenas) con la Liga del Peloponeso (conducida por Esparta), y denota las grandes tensiones inherentes en la zona y dentro de las propias ciudades estado.

Esparta y su historia ha sido fuente de fascinación para el cine, que ha dado lugar a películas como El león de Esparta de Rudolph Maté (que inspiraría a Miller para sus 300), y para los videojuegos Ancien Wars: Sparta (de World Forge) o su expansión Fate of Hellas. Su cultura engancha a las mentes inquietas que ve en ella y en la famosa ‘educación espartana’ se encuentras lecciones muy interesantes extrapolables a nuestra realidad, al mundo de los negocios y al deporte.

Adentrémonos en Esparta más allá del velo del mito…

MAÑANA: Hijos de Heracles. El nacimiento de Esparta (Ed. Edhasa) de Teo Palacios.

MAÑANA: Entrevista a Teo Palacios.

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La increible historia del Papiro de Artemidoro

Agustín Velasco | 5 de marzo de 2010 a las 16:22

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  • Título: La increible historia del Papiro de Artemidoro
  • Autor: Ernesto Ferrero
  • Editorial: Nabla Ediciones
  • Páginas: 191
  • Precio: 17€

¿Cuál es el más antiguo testimonio documental donde aparece reflejado el contorno costero de Andalucía? Si pasáis por Turín pararos en el Museo Egipcio y allí podréis contemplar un dibujo de las costas béticas en el conocido Papiro de Artemidoro, cuyo origen se remonta a hace más de 2000 años, cuando este papiro en el que se está copiando un texto del prestigioso geógrafo y cartógrafo Artemidoro de Éfeso sobre la Península Ibérica es víctima de una errata por parte del dibujante 2004-10-01[1]encarado de reproducir el mapa, que en vez de toda la península reproduce sólo el sur, el perfil de la Bética, lo que hoy es nuestra Andalucía. El pergamino, caro y escaso, termina siendo desechado y empleado en menesteres menos nobles en vez de jubilarse en los fabulosos archivos de la mítica Biblioteca de Alejandría. A partir de ahí parece que pasará por las manos de un ilustrador y un escultor que lo usan como una especie de catálogo de figuras mitológicas, animales reales o fantásticos que terminarían en las paredes de los ricos que encargaran murales para sus casas o como bocetos para esculturas.

Finalmente, y tras pasar de moda aquel ‘catálogo’ plasmado en el papiro, vuelve a ser desechado y termina como materia prima de una máscara mortuoria que llega hasta nuestros días a las manos de un misterioso coleccionista alemán que tras un estudio pormenorizado de la pieza decide restituir el papiro a su forma original (aunque el daño es profundo e irreversible, aunque no tanto como para perder su esencia). Finalmente el Papiro de Artemidoro fue adquirido por la Fundación de Arte de la Compañía San Paolo, la más poderosa entidad financiera de Turín, por el económico precio de 2,7 millones de euros.

La historia de este papiro queda recogida de una bella manera en La increíble historia del Papiro de Artemidoro (Nabla Ediciones) de Ernesto Ferrero, director editorial de la feria Internacional del libro de Turín y colaborador habitual de La Stampa y de diversos programas culturales de la Rai. El autor estructura la historia en dos partes diferenciadas, una primera que lleva por título Memorias de Artemidoro en la que traza un recorrido vital de este personaje que escapa a su destino arraigado a la tierra como continuador del legado de su padre “el rico comerciante que se sentía arraigado en su poder como el más nudoso de los olivos, y que antes que la compañía de los hombres prefería la de los rebaños”. Artemidoro se sentía traído por el mar, por explorar tierras con la que su padre ni siquiera había soñado… y eso marcará su destino.

La segunda parte de esta historia es propiamente la del papiro, o más bien la de las episódicas vidas de los que lo tuvieron entre sus manos, del copista que reprodujo el texto de Artemidoro al coleccionista que rescató el papiro de su forma de máscara mortuoria.

Ernesto Ferrero se permite ciertas licencias narrativas que dan una gran carga emotiva a la historia, consiguiendo algo muy difícil en la literatura con base histórica: crear un marcado perfil humano alrededor de los personajes. Especialmente bello es el capítulo titulado Eirene, hija de Silanos, en el que el papiro pasa a ser máscara funeraria, y que Ferrero logra convertirlo en un doble acto de amor, el de una hija por su padre y el de ese padre por el papiro. Lo más plausible es que el papiro terminara en una pila de desechos que los creadores de máscaras utilizaran sin más miramientos que los otros documentos que mezclados con agua terminaban siendo papier maché, pero Ferrero no se resigna a un destino tan anodino para el objeto de su fascinación.

Me quedo con una frase del libro. En su expedición ibérica, el personaje de Artemidoro se enfrenta al indescifrable dialecto de estas tierras recurriendo para el entendimiento al universal lengua de signos: “Con las manos se puede expresar perfectamente lo fundamental: comer, beber, dormir, comprar, vender, copular… El mundo puede contenerse en seis gestos“.

Próximamente: Especial ‘Semana Espartana’. Del 8 al 12 de marzo literatura dedicada a Esparta.

Empezado: Una revolución pequeña (Ed. Lengua de Trapo) de Juan Aparicio-Belmonte

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Entrevista a Zulima Martínez

Agustín Velasco | 1 de marzo de 2010 a las 17:21

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Como prometí la semana pasada, vamos conocer más de Zulima Martínez, autora de Malas, malísimas (Ed. DeBols!llo). Una autora novel, es decir, todo por descubrir de ella. Es emocinante engancharte a un/a escrito/a desde sus inicios, porque así no te da la sensación que has llegado a mitad de la película y que tienes deberes pendientes para ponerte al día.

La reseña biográfica que nos llega de ti es bastante exigua, cuéntanos de dónde viene Zulima Martínez. A pesar de las negativas de mis padres, mi abuela consigue que me llamen Zulima. Nazco y vivo en Manresa y paso toda mi adolescencia en Sant Vicenç de Castellet, pueblo donde se encuentra el restaurante familiar en el que todavía trabajo. Mi familia es numerosa, además en casa siempre ha habido mucha gente, así que encontrar algo de tranquilidad era todo un reto. Aunque mis padres hubiesen preferido que orientase mi vida por otros derroteros, no les sorprendió que me matriculase en Filología Española. No sé hacer una sola cosa, siempre he alternado los estudios, la redacción de artículos para varias publicaciones, el trabajo en el restaurante y la redacción de mi tesis doctoral sobre la obra poética de Leopoldo María Panero con la escritura de ficción. No se me dan bien los deportes y la creación literaria se me presentó como la mejor válvula de escape con la que relajarme y divertirme.

¿Cómo nace tu pasión por la literatura? Me resulta un poco complicado decirte cómo nace, la verdad. Sólo puedo decirte que desde pequeña me recuerdo pegada a un libro o contándole las historias que leía o inventaba a mis hermanas.

Malas-malisimas-BOLSILLO_libro_image_big¿Qué te hace emprender la aventura de intentar publicar tu primera novela? Más que QUÉ, debería decir QUIÉN. Hasta hace apenas tres o cuatro años mis relatos cortos o poemas o novelas pasaban directamente del cuaderno al cajón de mi mesa. Sin embargo, un día junto con una compañera de estudios que conocí durante un máster en edición decidimos emprender una aventura editorial por nuestra cuenta. Se trataba de idear colecciones y venderlas a las editoriales, no hubo suerte. Sin embargo, por el camino me topé con una agente literaria que se leyó  los diez primeros folios de lo que iba a ser una novela que ni siquiera tenía título y me dijo que si acababa la novela me representaría como autora. En tres meses ya había escrito Malas, Malísimas. Sólo faltaba una editora que se atreviese a compartir aventura y no tardó demasiado en llegar. Ambas coincidieron en que Malas, malísimas era un libro bueno y diferente, apostaron por la novela y el sueño se hizo realidad.

¿Cómo es la resaca tras publicar tu opera prima? Sinceramente, no tengo resaca, para mí es un acontecimiento importante, pero no menos que otras cosas que puedan ocurrir en mi vida. Estoy agradecida y contenta, por supuesto, pero el hecho de que  se haya publicado no ha alterado para nada mi vida ni mi forma de entender la creación literaria.

¿Con ganas de trabajar en la siguiente o necesitas tiempo para reponerte de este alumbramiento? Claro, ya estoy manos a la obra.

¿Tras tu experiencia cómo definirías la situación editorial actual para los jóvenes escritores noveles? Me siento afortunada por el hecho de que un sello editorial como Random House y en concreto DeBolsillo haya apostado por mí. Creo que tuve suerte, entrar en este mundo no es fácil, hay un montón de gente que escribe, y muy bien, pero no consigue que le publiquen. Esto puede ser desesperante. En mi caso llegué y besé el santo, sé que esto no es muy habitual y me siento realmente agradecida y también sorprendida.

¿Qué es lo que más te ha sorprendió o cogido desprevenida de tu nueva faceta de escritora? ¡Que me llamen escritora! Me parece una palabra demasiado grande para alguien que empieza. Aún me queda mucho camino por recorrer en el oficio de la escritura. Sólo soy una aprendiz de escritora.

¿Cuál crees que es el rasgo que mejor define tu estilo narrativo? No sabría decírtelo, juzgar la obra de uno mismo es un poco complicado, en todo caso me atrevería a señalar la agilidad de la prosa y un estilo directo.

Hay momentos de la novela en que el estilo narrativo me recuerda a Maruja Torres. ¿Ah, sí?  ¡Ojalá!

¿Qué autores son una referencia para ti? Reconozco que soy bastante ecléctica en cuanto a gustos literarios. No me canso de releer a Borges, Baudelaire o la poesía de Leopoldo María Panero, aunque también me gusta mucho Marsé, Carmen Martín Gaite, Murakami o los poemas de Josep Grifoll y, por supuesto, me gusta mucho la narrativa de Maruja Torres, sin embargo no parto de ningún modelo en concreto. No me gusta ceñirme a los referentes.

La obsesión por encasillar a los escritores en estilos o tendencias es algo que personalmente no comprendo, ¿qué piensas de lo que se ha dado en llamar literatura femenina? ¿Y el término chick-lit? Escuché hablar del chick-lit mucho después de entregar Malas, Malísimas. Ni siquiera sabía lo que era. No entiendo esa manía de encasillar a un autor bajo una etiqueta. Creo que recurrir a las tendencias para identificar una obra es una base muy poco sólida. Me da mucha rabia el término literatura femenina. No lo entiendo. La literatura es simplemente eso, literatura.

Tu novela ha salido directamente en formato bolsillo, ¿qué te gusta de este formato? ¿Te has quedado con la espinita de ver tu novela con tapas duras? ¿Por qué tendría que quedarme una espinita? Me da igual el formato en el que se publique mi novela. Sólo quiero que los lectores disfruten con la lectura. El resto es sólo embalaje. Además, el formato bolsillo es mucho más cómodo para llevarlo de un lado a otro y más económico. En los tiempos que corren, es de agradecer, ¿no crees?

¿Tu novela es una historia sobre la amistad, sobre la superwoman del siglo XXI o sobre las grandes mentiras que la rodea? Mi novela es una historia sobre la amistad, pero también sobre la incomunicación, sobre los sueños y los secretos. Es una novela que retrata la cotidianidad a través de cinco personajes que a veces tienen miedo de afrontar la vida, pero, a pesar de todo, afrontan sus incoherencias con una buena dosis de humor. Hay que reírse más de uno mismo.

¿Cuál es la gran mentira detrás de la superwoman de hoy? Que podemos ser perfectas y vivir felizmente estresadas. No soporto que me vendan las prisas como algo superexcitante. El culto a la apariencia se presenta como la dictadura de la modernidad. Me parece que alguien nos vendió la moto.

¿Qué personaje de Malas, malísimas es el que podría ser amiga de Zulima más fácilmente? Todas y cada una ellas. De hecho, varios lectores me han comentado que se sentían identificados con alguna de las protagonistas de Malas, malísimas. Creo que he conseguido que traspasasen la letra para hacerse de carne y hueso, hasta el punto que incluso yo he llegado a creerlas tan reales como mis propias amigas.

¿Y con cual te identificas más? Hay un poco de mí en las cinco mujeres que aparecen en la novela, pero no me identifico con ninguna en concreto.

¿Crees que las chicas de tu obra, a este paso, seguirán siendo amigas a los 40? Por supuesto, no me queda ni la menor duda, aunque claro antes tendrán que salvar algunas diferencias y ser capaces de librar su propia contienda con la vida.

No te voy a preguntar la moraleja que el lector puede sacar de Malas, malísimas, sino qué moraleja has sacado tú de este libro escribiéndolo. Sólo puedo decirte que durante la redacción del libro he reído y también he llorado. Escribirlo fue como un bálsamo que me permitió reflexionar acerca de los sentimientos y las frustraciones.

Pan. Hecho en casa y con el sabor de siempre

Agustín Velasco | 25 de febrero de 2010 a las 7:57

xavier barriga

Este libro me llegó en plena peregrinación panadera. Siempre he sido muy partidario del pan. “Pan con pan, comida de tontos” siempre he escuchado decir, pues yo debo ser tonto de capirote. Pues de un tiempo a esta parte te ha prodigado la moda de pre-cocer el pan para que en las panaderías terminen de hacerlo en un pequeño horno. La mayoría de las panaderías de difusión masiva no le dan el horneado necesario por las prisas o por qué se deja en manos de dependiente una labor de panaderos, lo que propicia que le pan sea de baja calidad y a los cinco minutos de comprarlo se convierte en un perfecto sustituto del chicle. De ahí que me hubiera enfrascado en la búsqueda de alguna panadería que aún hiciera pan de calidad cuando Pan. Hecho en casa y con el sabor de siempre (Ed. Grijalbo) de Xavier Barriga llegó para engrosar mi biblioteca.

 

  • PA LIBRO BARRIGATítulo: Pan. Hecho en casa y con el sabor de siempre
  • Autor: Xavier Barriga (ilustrado por Marc Vergés)
  • Editorial: Grijalbo
  • Páginas: 192
  • Precio: 19,90€

Este libro nace de la pasión de este maestro panadero, Xavier Barriga, por el trabajo que lo ha apasionado desde pequeño, cuando dedicaba sus vacaciones escolares haciendo de aprendiz en obrador familiar, como cuenta en las primeras páginas del libro. Barriga, que ha sido apodado “el Ferran Adrià del pan” se ha propuesto enseñarnos cómo hacer todo tipo de panes de calidad con un lenguaje cercano y prescindiendo de tecnicismos. De panes clásicos como el pan rústico a panes sorprendentes como el hecho con cerveza negra y avena , de recetas típicamente españolas como la Torta de Aranda a panes energéticos para deportistas, panes internacionales como el de pita marroquí o deliciosas recetas dulces como los panecillos de castaña y naranja. Todo organizado temáticamente y explicitando el nivel de dificultad que emprende. Entre los detalles buenos de este libro que hay que reconocerle está que le dedique su apartado pertinente a hacer pan para celíacos.

En un libro como este es importante reseñar la parte gráfica que es tan importante como la pasión del maestro panadero que lo firma. Marc Vergés es el fotógrafo que ha ilustrado magistralmente este libro. Sus fotos despiertan en el lector un “ummmmmm” a cada página que se pasa.

Y un libro de cocina no se puede testar leyéndolo tranquilamente en un sillón, hay que ponerlo aprueba entre fogones. Así que un buen domingo me metí en la cocina cual Julie Powell para ver cómo le salía un pan de calidad a una total nulidad culinaria como soy yo, por decirlo de una forma suave. Lo primero que descubrí que ese mueble de las sartenes no es tal… ¡era el horno!, gran desconocido. Con este augurio de fracaso emprendí mi ‘pan de chocolate, pistachos y canela’ con los ánimos que me daba la etiqueta que ponía “Dificultad: fácil”.

A posteriori recomiendo leer el libro desde la primera página antes de emprender esta aventura, sobre todo la parte en que dice: “También se te ensuciarán las manos, la masa se pega entre los dedos de tal modo que parece que no vaya a desprenderse nunca. No te laves con agua, porque se formaría un engrudo y sería aún peor…” No preguntéis cómo lo descubrí.

Por todo lo demás seguí paso a paso la receta, respetando los tiempos y las temperaturas… ¿Y el resultado? Pues salió un pan sabrosísimos en el contenido. En la forma no tanto, pero era mi ópera prima, y como Barriga aconseja, la paciencia y la perseverancia son valores a cultivar en estas lides. El inconveniente que le veo a hacer tu propio pan es que después de que se ha enfriado (y de haber ido puerta a puerta de tus vecinos enseñando el resultado) te da penita comértelo porque le has dedicado mucho tiempo y cariño.

Próximamente: La increible historia del papiro de Artemidoro (Nabla Ediciones) de Ernesto Ferrero

Empezado: Una pequeña revolución (Ed. Lengua de Trapo) de Juan Aparicio-Belmonte

Malas, malísimas

Agustín Velasco | 21 de febrero de 2010 a las 15:05

chicas cafe
No entiendo ciertas etiquetas literarias, como la de ‘Chick Lit’. No puedo encontrar mayor atentado machista contra la dignidad de las escritoras que escriben para su generación. Esta etiqueta es como quisiera decir, “ey, tío, no compres ese libro que es cosa de nenas y tu eres muy machote para eso”. ¡Qué insensatez!, de todo los libros se aprende, y de la llamada chick lit es de la que más puede aprender el hombre sobre la mujer con la que tiene que relacionarse porque está escrito por mujeres y no “para mujeres”, sino para su generación, hombres y mujeres, adultos y jóvenes. Esta genial (lo de genial es un sarcasmo) etiqueta se la debemos a Cris Mazza y Jeffrey DeShell que editaron una antología de literatura post feminista en 1995 que llevaba por título Chick Lit: Ficción post feminista.
 
¿Se puede encuadrar Malas, malísimas (Ed. Debols!llo) de Zulima Martínez en este género? Evidentemente sí, ya que trata de experiencias vitales de la mujer actual. Pero quitémosles las connotaciones machistas y acérquense los lectores sin prejuicios, no saldrán decepcionados, es más, aprenderán más de cuatro cosas, como que no es oro todo lo que reluce en esa armadura brillande la super woman de nuestros días.
  • malas malisimasTítulo: Malas, malísimas
  • Autora: Zulima Martínez
  •  Editorial: DeBols!llo
  • Páginas: 191
  • Precio: 7,95€
Este libro, ópera prima de su autora, va sobre las grandes mentiras sobre la super woman, esa mujer que tiene éxito en el trabajo, concilia de mil maravillas su vida personal, segura de si misma, glamurosa… o al menos auténtica. La autora utiliza como hilo conductor las reuniones periódicas en el Café Solo de cuatro amigas desde tiempos de la Universidad, cuatro mujeres bien distintas que a sus treinta años siguen siendo en gran parte desconocidas las unas para las otras. Gala, una eficaz relaciones públicas y organizadora de eventos, conoció a Cloe, una dibujante, e un taller de literatura. Empezaron a colaborar en unos cómics sobre unas superheroínas poco ortodoxas que titularon Malas, malísimas. A ellas se unirían después Aya (que con el tiempo se convertiría para sus amigas en una gris funcionaria) e Ingrid, sobrina de la dueña del bar donde se reúnen.
 
Zulima ha sabido trazar bastante nítidamente cuatro arquetipos de nuestro tiempo: la super woman sin vida propia (Gala), la creativa frustrada (Cloe), la mujer que opta siempre por la certidumbre en la vida (Aya) y la que va a contracorriente de manera silenciosa (Ingrid). Todas tienen una parte que ocultan a las otras, una gran mentira que encubrir o que al menos prefieren no exponer, pero la amistad podrá con todas las mentiras y todos los silencios. ¿Un ejemplo de mentira?: ¿Cómo es posible que todo el armazón de la super woman se venga bajo sólo por haber perdido el móvil?
 
Mención a parte merece la historia de la dueña del bar, que ocupa todo el capítulo V, que conforma un relato dentro de otro relato. Totalmente innecesario, se podría quitar y la historia conservaría su coherencia, pero igualmente enriquecedor, porque cambia el estilo y el ritmo narrativo y cobra trascendencia. Ángela es ese espejo en que sin saberlo, ni lo sabrán, se miran las jóvenes.

Sobre la autora profundizaremos más adelante en una entrevista.

 

Próximamente: Pan. Hecho en casa y con el sabor de siempre (Ed. Grijalbo) de Xavier Barriga

Empezado: El Legado del Escorpión (Vision Libros) de Juan José Ruíz Ruíz

La luz de Léoen

Agustín Velasco | 15 de febrero de 2010 a las 9:03

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El 9 de enero se realizó la presentación de un libro muy especial en la librería sevillana La Araña (c/ Amargura 8, Local A), La luz de Léoen (Bicho Ediciones) de Laura Sánchez. Doblemente especial, primero por tratarse de la ópera prima de la autora, y segundo por ser el primer libro publicado por esta nueva editorial sevillana. Un libro en que han puesto mucha ilusión todas las partes implicadas.

  • Título: La luz de Léoenleoen
  • Autora: Laura Sánchez
  • Editorial: Bicho Ediciones
  • Páginas: 223
  • Precio: 15,50€

Resumamos la trama sin desvelar demasiado: Dan es un joven que lleva una vida anodina en la que por alguna razón presiente que no encaja. Lo más excitante y perturbador que hay en su existencia surge cuando duerme, cuando llegan extraños sueños muy vívidos en los que una extraña joven es la protagonista, llegando a obsesionar a Dan en la vida real. Pero la joven no es un sueño, forma parte de un pasado ya olvidado por Dan que volverá a él de forma inesperada y dolorosa para que nunca más nada vuelva a ser lo mismo. Más allá de historias personales, La luz de Léoen es la historia del universo Léoen y de la eterna lucha de los imperios Kalien y Uyin.

Laura, la autora, se confiesa amante de las novelas de género fantástico. “Es lo que más leo. Mi autor favorito es Terry Bratcher, me identifico con su estilo narrativo, el uso de frases cortas, la rapidez con que se puede leer” explica Laura. Entre las novelas que más ha influenciado su estilo propio destaca Hermana luz, hermana sombra de Jane Yolen, una historia sobre mujeres guerreras. También hay mujeres guerreras en La luz de Léoen, pero la autora ha tratado de darles una nueva perspectiva más femenina. “Trato de romper con los estereotipos de las mujeres guerreras que odian a los hombres. En la literatura fantástica todo está inventado, lo que es novedoso en todo caso es el desarrollo que se le de”.

Laura no pensaba que la vida la llevara por el camino de la literatura. Estudió Bellas Artes y durante mucho tiempo jugó con el mundo del cómic publicando su trabajo en fanzines. “Todo empezó como un proyecto universitario, tenía que realizar un libro de ilustraciones para perfeccionar el uso del Photoshop y me conforme iba desarrollando los personajes me enganchó, empecé a escribir la historia. Al final se convirtió en la pasión que ocupó dos años y medio de mi vida”. Los cinco primeros meses los invirtió diseñar los personajes y la sociedad donde transcurre la historia. “Para mí era importante conocer todo acerca de mis personajes, incluso aquello que no se llega a contar en la novela, porque es lo que define el carácter del personaje y sus reacciones, es una cuestión de buscar coherencia” explica la autora. Beatriz Vázquez, su editora, apostilla que “son personajes bien construidos desde el principio”.

Como dije en un principio es un libro hecho con cariño, mimado, donde la misma autora ha hecho el diseño del libro y la ilustración de portada ha corrido a cargo de una buena amiga, Inmaculada Otero.

laura sanchezLa historia se ha dividido en tres libros, “en el primero la trama es lineal, pero después habrá tres líneas entrelazadas que irán confluyendo”. La segunda parte prevén que verá la luz a finales de este año y este primer libro puede definirse como una introducción. “Ya estoy empezando una nueva novela que se desarrollará en el mismo universo”. A pesar de su juventud, o debida a ello, Laura tiene una estilo rápido, directo. “Trato de ser amena y ágil, me pongo en el lugar del lector, un libro que en sus primeras páginas no me enganche, en la que no ocurra nada, es un libro que termina cansándome”. Preguntada por el target al que va dirigido su relato responde que ella escribe lo que le gusta, que no piensa en el público objetivo mientras escribe, a lo que Beatriz matiza que como editora ella cree que este libro va dirigido a un público joven, desde 14 o 16 años a los “veintimuchos”. “La literatura fantástica está en un buen momento” asevera Beatriz, que define su proyecto editorial como una apuesta por los autores noveles.

A lo largo de esta novela mi imaginación derivaba hacia el universo manga, los personajes, en vez de formarse en mi cabeza con facciones de carne y hueso se me mostraban como si fueran personajes de cómic japonés. Quizás fuera por la ilustración de la portada, o quizás porque Laura me confesó que era una amante del cómic japonés, lo único cierto es que La luz de Léoen pude ser un buen material para una serie manga.

Próximamente: Malas, Malísimas (DeBols!llo) de Zulima Martínez

Empezado: La increible historia del papiro de Artemidoro (Nabla Ediciones) de Ernesto Ferrero

El club de los pirómanos para incendiar casas de escritores

Agustín Velasco | 12 de febrero de 2010 a las 9:12

casa ardiendo
Sam no es un pirómano ni un asesino, o al menos él no tiene conciencia de serlo. Sam vive lo más cercano a una vida perfecta que es capaz de concebir, la cree sólida y feliz, pero todo se asienta sobre una gran omisión y unas cuantas mentirijillas. Todo empieza a desplomarse cuando una sombra de su pasado siembra la cizaña en su particular paraíso.
 
 Personalmente me encantan las novelas que parten de una gran mentira. Me fascinó El fabulador: ¿hasta dónde es capaz de llegar un periodista por una buena historia? (Planeta) de Stephen Glass, que se llevaría al cine bajo el título de El precio de la verdad (no sé si con acierto puesto que no la he cisto). No me enrollo sobre esta obra porque ni es el motivo de este post ni creo que sea fácil de encontrar a estas alturas a pesar de mi entusiasmo por ella (ya que la compré ya de saldo en El Corte Inglés, ¡benditos sean los saldos!). En el caso de El club de los pirómanos para incendiar casas de escritores (Ed. Duomo) de Brock Clarke mi pasión es igualmente intensa, porque es un libro ágil, que engancha de principio a fin, divertido a rabiar, absurdo en extremo y sobre todo dibuja un personaje principal, Sam Pulsifer, al que se termina queriendo a pesar de él mismo y que que te hará enfadas por sus decisiones, En el fondo Sam es ese torpe metepatas que todos llevamos dentro, es ese tipo de persona que siempre toma la decisión errónea, que está en el momento más inoportuno en el lugar donde nadie debería estar, y que lo trata de superar todo con capa tras capa de mentira y negación. ¡Con lo fácil que es decir la verdad!
  •  Título: El club de los pirómanos para incendiar casas de escritoresel_club_de_los_pirmanos[1]
  • Autor: Brock Clarke
  • Editorial: Duomo
  • Páginas: 368
  • Precio 18€

Imagina que eres un atolondrado adolescente y que te cuelas en la casa museo de Emily Dickinson, que accidentalmente le metes fuego al sitio y que da la causalidad que hay un matrimonio de profesores que está echando un revolcón (¡quién sabe por qué!) en la insigne cama de la escritora. El destino y un intransigente juez convierten a Sam en un asesino que pasa diez años en una cárcel de baja seguridad rodeado de tiburones Wall Street (un grupo bastante… bueno, dejémoslo en indescriptible). Cuando Sam sale de la cárcel rehace su vida yendo a la universidad y estudiando una ‘apasionante’ carrera de Ciencias del Envasado, rompe todo vínculo con sus padres, conoce a una buena chica, tiene dos hijos, y se muda a un suburbio residencial de clase media-alta. Todo marchaba bien… hasta que Thomas, el hijo de la pareja churruscada de la casa de Emily Dickinson, aparece un día en su porche en busca de ¿una disculpa?, ¿venganza?… Thomas decide arruinar la vida de Sam como él arruinó la suya.

No puedo contar más. A partir de ahí todo lo que pudiera salir mal terminará saliendo mal, y Sam se verá impelido a reconsiderar todo su mundo, sus mentiras y descubrir otras grandes mentiras que lo han rodeado sin él saberlo… ¡Ah, e incendios! Más casas-museo de escritores se quemarán o chamuscarán en las páginas de este libro.

Brock Clarke, el autor, me cae estupendamente, porque alguien con una prosa tan diáfana, ligera y amena, y con las neuronas para construir una trama tan demente, o es una persona muy divertida o es un perturbado, y por las fotos que he visto no tiene pinta de haberse fugado de un psiquiátrico.

El club de los pirómanos es una excelente inyección de autoestima porque te hace sentir superior moral e intelectualmente al pobre desgraciado de Sam Pulsifer. Lo recomiendo fervientemente.

Próximamente: La luz de Léoen (Bichos Ediciones) de Laura S.

Empezado: Malas, malísimas (Ed. DeBols!llo) de Zulima Martínez

Zombie Nation

Agustín Velasco | 9 de febrero de 2010 a las 8:06

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Después de fiebre vampírica llegó la gran epidemia zombi. El mercado editorial se mueve como la moda o la economía, por ciclos. Cuando toca templarios, todos a Jerusalén en busca de su legado; si estamos en la onda vampírica, mejor que no tengas escrúpulos a la sangre; si pega el pelotazo el simbolismo de Dan Brown; pues a recolectar pistas secretas en las obras de arte y la arquitectura de todo el mundo… Hemos pasado una fiebre zombi, pero parece que ya amaina, cual temporal demoledor, del que no se han librado ni los clásico (si no ved las peculiares versiones Orgullo, prejuicio y zombies o Lazarillo Z).

A mis manos llegó Zombie Nation (Timun Mas) de David Wellington, un autor especializado en zombis, vampiros, y ahora sumergido en una serie de obras que versa sobre hombres lobo. Zombie Nation es la segunda parte de una trilogía (le antecede Zombie Island y Zombie Planet cierra el ciclo), pero es perfectamente legible como obra individual, no hace falta saber de dónde viene ni a donde va la mente del autor en esta trilogía.

La sinopsis oficial reza así:

 “Algo horrible crece en la oscuridad. Una ola de miedo y canibalismo asola el corazón de Estados Unidos, al tiempo que deja una estela de infección y matanzas. El capitán de la Guardia Nacional Bannerman Clark tiene que cumplir una misión imposible: descubrir qué es lo que está pasando; y luego detenerlo antes de que aniquile Los Ángeles. En California, el capitán descubre a una mujer atrapada en un hospital que ha sido arrasado por dementes enfurecidos. Ella puede tener el secreto de la epidemia, pero lo ha perdido todo, incluso su nombre”.

A ver cómo explico mi impresión de este libro sin revelar demasiado. Puedo contar que Wellington es muy inteligente jugando con esas reglas no-escritas que rigen este género por las que todas las preguntas que se plantean los protagonistas tienen respuestas aunque sea en la última página, y que establecen que los buenos siempre ganan y los zombis muerden el polvo (eso sí, después de hincarle el diente a un buen montón de cerebros inocentes). Wellington demuestra que ante el vicio de hacer preguntas puede esgrimirse la virtud de dar la callada por respuesta, y que el optimismo es un valor fácil de pisotear (como en la vida real). La originalidad de esta novela radica en que la protagonista no es un humano que huye de los zombies, sino una zombi ‘especial’ que no ha dejado de ser totalmente humana. Es una novela sin héroes y tampoco hay verdaderamente villanos, sólo hay personajes que llegan hasta el final y otros que se quedan en el camino. FATALISMO con mayúsculas para hacerte sentir inseguro en esa atalaya lectora que nos construimos a base de los miles argumentos predecibles que llevamos a nuestras espaldas.

¿Qué sabemos de David Wellington? Que es licenciado en escritura creativa por la Universidad Penn State y en la actualidad trabaja como archivista para Naciones Unidas en Nueva York. Que un día, allá por 2004, empezó a colgar una novela serializada en la web de un amigo y que la editorial Thunder’s Mouth Press le echó el ojo y el dio formato libro. Ya lleva siete novelas y ha hecho una incursión en el mundo del cómic de la mano de Marvel Comic Group para la que escribió el nº 2 de la serie Marvel Zombie Return.

Y vayamos al terreno extra-literario, esos detalles que conforman la experiencia lectora más allá de las letras, las frases y los argumentos. Yo soy un amante de los diseñadores gráficos de las editoriales americanas por lo general, creo que suelen tener más sentido del ‘espectáculo’ y el ‘arte’ que las ediciones que vemos en España. Pero este es un caso inverso, personalmente creo que la edición española de Zombie Nation es más atractiva que la americana, juega con la truculencia del blanco y negro para impactar con las manchas de sangre que adornan su portada. Pero mejor juzgad vosotros mismo y decidme si pesáis como yo:

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  • Título: Zombie Nation
  • Autor: David Wellington
  • Editorial: Timun Mas
  • Páginas: 286
  • Precio: 17€

Musicalmente, como acompañamiento de esta novela, a mí me ha funcionado bastante bien la banda sonora de The Thing, compuesta por el magistral Ennio Morricone para la película dirigida por John Carpenter en 1982.

Bueno, ¿qué más puedo decir?, que sí, que tiene descripciones asquerosas, con mucha sangre… pero es que va de zombis, ¿qué esperabais?

Próximamente: El club de los pirómanos para incendiar casas de escritores (Ed. Duomo) de Brock Clarke

Empezado: Bajo la égida de Ártemis (Nabla Ediciones) de Jon Edward Martin

Los hombres topo quieren tus ojos

Agustín Velasco | 3 de febrero de 2010 a las 11:31

 pulpasesino

El pulp es uno de los géneros literarios más denostado y desconocido de todos los tiempos, pero también es uno de esos géneros que tienen una magia especial que lo lleva a convertir en “de culto”. Su influencia se ha dejado sentir a través de la literatura, el cómic y el cine del último medio siglo. Y sin embargo para muchos ‘pulp‘ será una palabra totalmente desconocida, salvo porque Tarantino la usó en su título más famoso, Pulp Fiction. Los pulp son considerados la Serie B de la literatura, pero muchos habrá que se lleven las manos a la cabeza y reivindiquen su dignidad citando a autores que pasaron por él como el mismísimo H. P. Lovecraft, o el creador de Conan, Robert E. Howard. Yo como buen comiquero soy un amante acérrimo del género.

El pulp es el germen del cine gore de los 60 y 70, del Giallo italiano o del slasher de los 80, y como género literario tiene una historia apasionante desde su nacimiento, cuando Henry Steeger asistió en 1933 a una función del Théâtre du Grand-Guignol, fundado por Oscar Méténier en 1894, que seguía de manera bizarra la doctrina naturalista de Emil Zola y el Teatro Libre de André Antoine. En sus espectáculos se representaban hasta ocho escenas cortas repletas de horror, visceralidad, violencia y sadismo extremo, que buscaba en palabras de su creador “sacudir los corazones” (y también sus estómagos, añado). A su vuelta a los EEUU, Steeger, editor de la revista Dime Mystery, a punto de desaparecer, le da un giro conceptual a la publiciación y la convierte en el laboratorio de ideas del que surgirá el subgénero pulp llamado Weird Menace. Las claves del género, su evolución y todo lo que quiera saber del pulp hasta su desaparición en los 40 se puede encontrar en el magnífico y doctoral prólogo que Jesús Palacios nos regala con esta recopilación de historias que tenemos entre manos. Baste señalar como dato que ensalza la importancia del género, que su extinción no es un proceso ‘natural’ por desgaste, sino un empeño político. Escribe Jesús Palacios:

… los pulps en general eran mal vistos en bibliotecas públicas y librerías importantes, pero los Shudder Pulps en concreto fueron literalmente desterrados de las mayorías de las mismas, negándose muchos libreros y bibliotecarios a tener ejemplares en sus establecimientos, ocultándolos incluso a la vista de los consumidores”.

El Congreso abrió una investigación sobre la influencia de estas revistas sobre la creciente ola de violencia y crimen, y de pronto todo se colapsó. Pero como dice Palacios el “mal” ya estaba hecho y la semilla fructificó dando lugar la Serie Negra, el Hard Boiled, gore, terror gótico contemporáneo, etc… Es más, tras leer este excelente prólogo en que se disecciona todo el género, uno se vuelve más consciente de las influencias de autores del momento que uno puede pensar que son ‘originales’ pero que no hacen sino repetir la receta que hizo popular los pulps, y en concreto estoy pensando en Douglas Preston y Lincoln Child, y las aventuras de su carismático Agente Especial Pendergast.

  • hombrestopoTítulo: Los hombres topo quieren tus ojos y otros relatos sangrientos de la Era Dorada del Pulp
  • Edición: Jesús Palacios
  • Editorial: Valdemar
  • Páginas: 559
  • Precio: 24 €

Ediciones Valdemar, una de esas rara avis editoriales también de culto, donde la literatura de terror (en especial el gótico) y fantástica conforman su fondo editorial, ha reunido trece historias (qué mejor número para un género lleno de superstición) en este volumen de sugestivo título: Los hombres topo quieren tus ojos y otros relatos sangrientos de la Era dorada del Pulp (Editorial Valdemar), edición de Jesús Palacios. Una selección que abarca a modo ejemplarizante todas las variantes del género y que cuenta con autores tan importantes como Robert E. Howard, Cornell Woolrich, Hugh B. Cave y Russell Gray (o lo que es lo mismo, Bruno Fisher).

Entre estos los relatos hay de todo, algunos que en su tiempo fueron el colmo de lo horripilante y que hoy por hoy, y visto lo visto, resultan hasta naïve, y otros realmente perturbadores. Yo destacarías la historia que cierra la antología, Novias frescas para la hija del diablo de Bruno Fisher, publicada en el número de mayo de 1940 de Marvel Tales, que cuenta cómo una femme fatale con aspiraciones literarias y cinematográficas reúne en una villa a los editores y productores que han rechazado sus manuscritos para someterlos, a ellos y a sus esposas, al más horripilante y cruel de los juegos mortales. Doy fe que el relato deja huella. ¿Justifica el rechazo de un editor tan pérfido desenlace? Ummmm, me reservo mi opinión.

Próximamente: Zombi Nation (ed. Timun Mas) de David Wellington

Iniciado: La luz de Léoen (Bicho Ediciones) de Laura Sánchez

Valentine, Valentine

Agustín Velasco | 28 de enero de 2010 a las 20:07

valentine valentine

  • Título: Valentine, Valentine
  • Autora: Adriana Trigiani
  • Editorial: Viceversa
  • Páginas: 455
  • Precio: 19.50 €

Este es un libro para leer en primavera, cuando el sol te acaricia trémulamente y eres capaz de cambiar la piel por la de alguien que aún busca sentido a todo. Una obra para sentarse en un parque de cualquier ciudad, o en cualquier plaza, y dejarse embriagar por los aromas de una naturaleza que despierta, del azahar que despunta… ¿Demasiado cursi? Bueno, ser cursi no es malo, hay que meterse en el papel, porque Valentine, Valentine (Ed. Viceversa) de Adriana Trigiani es el equivalente literario a una comedia romántica en el cine. ¡¡Y me ha encantado!! (Y me ha encantado a pesar que no puedo con Sandra Bullock, Meg Ryan o cualquier otra diva hollywoodiense del discurso pink que vería en esta historia un filón).

Adriana ha sabido construir una historia chispeante, efervescente, llena de humor, repleta de esa comedia que es la vida misma, sin estridencia emocionales. Una novela en la que es fácil sumergirse por completo y que te deja con ganas de más (afortunadamente es sólo la primera parte de una trilogía y la autora tendrá en las librerías de Estados Unidos la segunda entrega llamada Brava Valentine el 9 de febrero, ¿para cuando en España?, ¿tendré que leerla en Inglés?). La autora ha sabido crear un personaje con el que se simpatiza al momento porque todos tenemos algún punto en común que nos une a ella: o no tenemos claro a dónde se dirige nuestra vida, o lo que hacemos en la vida no es tomado en serio por nuestra familia, o tenemos una familia que a veces nos pone de los nervios, o nos hemos visto en disquisiciones amorosas como ella en algún momento. Lo cierto es que a Valentine Roncalli, sin ser una beldad en toda regla, terminas amándola con ternura porque, como ella mismo dice, le ha tocado ser lagraciosa de la familia (sí, todo junto): “No soy la hermana guapa. Tampoco soy la hermana lista, soy lagraciosa”, así empieza las peripecias de esta artesana zapatera.

En líneas generales: Valentine vive y trabaja con su anciana abuela haciendo zapatos artesanos para novias en un pequeño taller de Manhattan. Pero ella es una chica de Queens, de familia italiana, con toda la grandeza y miseria que ello conlleva. Una familia que es para estrangularlos uno a uno pero que son una piña a la vieja usanza. Valentine descubre que el negocio familiar está al borde de la bancarrota y que si no se pone manos a la obra nadie le va ayudar a rescatarlo. Este libro habla de su paso de aprendiz a artesana y diseñadora, pero también habla de la su maduración como mujer, porque terminará aprendiendo (no siempre de la forma más cómoda y sencilla) qué quiere en la vida y cómo ser fiel a si misma independientemente de lo que la sociedad, la familia y su ADN femenino-italiano-Roncalli le dicta. Aprende que también es capaz de tomar decisiones duras respecto a hombres (perfectos) que surgen en su vida, y que no se puede tener todo… o quizás sí, pero todo a su tiempo. También es una novela sobre moda (especialmente sobre zapatos) y sobre la cultura italo-americana sobre la que la autora hace un continuo ejercicio de antropología humorística: “Las mujeres italianas aman los estampados de piel animal, en la ropa, los muebles, los accesorios, no importa donde, respondemos a la llamada de la selva en todos los aspectos de nuestra vida”.

adriana valentineAdriana Trigiani ha puesto mucho de ella misma en esta obra ya que ella misma pertenece a una gran familia italiana. Además se nota que tiene el músculo humorístico bien trabajado, y buscando en su biografía encontramos que ha sido guionista de series como El show de Bill Cosby (The Cosby Show) y Un mundo diferente (A different world). Valentine, Valentine (Very Valentine en el original) debutó en el puesto noveno de la lista de los más vendidos del New York Times.

Veamos, ¿qué banda sonora puedo proponer para leer este libro? Tenía que encontrar un ritmo chispeante como la propia narrativa de Trigiani, y tras sopesarlo, creo que me quedo con Back and fourth de Peter Yorn, que tiene un toque indi y neoyorquino que marina muy bien con la historia y sus matices intimistas. Para el viaje que Valentine realiza a Capri recomiendo las canciones en italiano de Pink Martini. Finalmente, y barriendo para casa, también recomiendo un grupo madrileño indi: Oh! Violet.

Por poner un pero… La portada despista un poco. Cuando recibí el libro me creó la sensación de ser una novela romántica tipo Danielle Steele y lo tuve en la lista de ‘pendientes’ con un poco de desidia. Una vez que me puse a leer no pude parar y me repetí la famosa máxima de que “no hay que juzgar al libro por la cubierta“. Al diseño de portada le falta esa pizca de ‘humor’ que sí se puede encontrar en el texto, pero que conste que el trabajo del estudio gráfico Opalworks de Barcelona me parece magistral, en especial la portada que le hicieron a Plaza Janes para Yo puta de Isabel Pisano.

Próximamente: Los hombres topos quieren tus ojos y otros relatos sangrientos de la Era Dorada del Pulp (ed. Valdemar) edición de Jesús Palacios.

Iniciado: Hijos de Heracles. El nacimiento de Esparta (ed. Edhasa) de Teo Palacios.