Una esposa de fiar

Agustín Velasco | 9 de noviembre de 2011 a las 7:42

No había leído nada igual desde Rebeca de Daphne du Maurier. En Una esposa de fiar (ed. Salamandra) de Robert Goolrick se barajan elementos comunes con Rebeca: una casa inhabitada cargada de malos recuerdos, pasados oscuros, mentiras, el anhelo de un sucedáneo al amor, el despertar de sentimientos inesperados, la sombra de la duda perpetua… Y la naturaleza humana, siempre cambiante, siempre imprevisible, que hará que no haya un final intuido desde la primera página como ocurre en otras novelas.

  • Título: Una esposa de fiar
  • Autor: Robert Goolrick
  • Traducción: Santiago del Rey
  • Editorial: Salamandra
  • Páginas: 283
  • Precio: 17 €

Hombre de negocios del interior busca esposa de fiar por motivos prácticos, no románticos.

Ese es el llamamiento Ralph Truitt hace en un periódico. Lleva demasiado tiempo solo. Anhela compañía, una compañera que maneje su casa y le haga la vida más confortable. Prefería incluso una mujer no demasiado agraciada, ya que a pesar de su deseo de compañía sigue cerrado al amor. En el andén del tren esperaba a esa mujer que le había escrito describiéndose como “sencilla y honrada” y todo el pueblo, al que el Sr.Truitt estaba ligado indefectiblemente por sus negocios, lo sabía, y sentían curiosidad. Pero del tren no bajó la sencilla mujer de la fotografía que había recibido, sino una joven y guapa Catherine que distaba mucho de ser la esposa de fiar que él esperaba… al menos porque le había mentido de entrada con la foto.

Truitt, decepcionado, consiente en llevarla a su hogar para no tener que rechazarla en público y evitar habladurías, pero en un par de días la devolvería a su lugar de origen. Solo un accidente por el caminó hará que Truitt cambie de idea y deje nacer algo entre los dos. Pero Catherine no solo ha mentido en la foto y pronto la red de engaños se pondrá de manifiesto cuando su marido la manda a Saint Louis a que traiga a casa a su único hijo, que lo odia profundamente, y al que le une una oscura historia de dolor, locura y rencor.

Aquí paro con la trama porque desvelar más sería un sacrilegio, y os aseguro que os encantará la maraña de falsas intenciones que se extiende página a página. Esta es una historia sin malos y buenos, solo seres humanos capaces de los propósitos más ruines y los gestos más nobles. Lo que hace singular la construcción de personajes en esta obra es que no son seres deterministas, sino que evolucionan, dudan, cambian de propósito, se contradicen… Como la vida misma. No soporto los personajes que siguen al pie de la letra una programación vital predeterminada, esos que al final de la novela se descubre que tenían una agenda oculta que han cumplido paso a paso sin vacilar. Aquí, en Una esposa de fiar, no verás de esos, sino a personas vapuleadas por la vida y los sentimientos.

Me costó encontrar una música que se complementara con este libro. Recurrí a la banda sonora de Rebeca de Franz Waxman por aquello del rollo de literatura gótica que tenían en común, pero no terminaba de encajar. Así que pensé: “nieve, nieve, nieve…” ¡Eureka! Desempolvé la banda sonora de Fargo, de los hermanos Cohen, compuesta por Carter Burwell, y me propició una atmósfera ideal para esta historia. Probadlo.

Próximamente: La estación del crepúsculo (ed. Bibliópolis) de Kate Wilhelm

La muerte no huele a nada

Agustín Velasco | 8 de noviembre de 2011 a las 18:36

Hace un tiempo ya terminé La muerte no huele a nada (ed. Gens) de Javier Martínez Madrid y ahora creo que es el momento adecuado de reseñarla porque está nominada a los Premios Shangay 2011. Después de este dato ya es obvio que la novela debut de Javier Martínez es de temática gay, pero esa etiqueta no me gusta, porque simplifica mucho. Yo más bien diría que es de una angustia y un dolor:

El protagonista entra en una espiral de recuerdos y angustia cuando se entera a través de Internet que su ex-pareja, Jonás, ha fallecido víctima del Sida. Sentimientos encontrados se despiertan en él. Por un lado el dolor por la pérdida de alguien al que ha amado profundamente, recuperando en su memoria el devenir de esa relación con sus momentos grandes y sus miserias. Por otro lado la duda, el resentimiento, la asfixia de la sospecha. ¿Por qué Jonás no le dijo nada antes de morir? ¿Acaso puede estar él mismo contagiado?

  • Título: La muerte no huele a nada
  • Autor: Javier Martínez Madrid
  • Editorial: Gens
  • Páginas: 184
  • Precio: 18 €

Una historia como esta solo puede nacer de experimentarla de una forma cercana e íntima. “La muerte no huele a nada surgió como respuesta a la pérdida de alguien cercano en mi vida a causa del Sida” me cuenta Javier. “Ese fue el disparador para que esta historia empezara a fraguarse en mi cabeza y decidiera plasmarla en papel. Desde el principio tenía muy claro que quería escribir una novela que hiciese sentir al lector, exponiendo los hechos de la forma más directa posible y sin tapujos”.

Cuando me llegó el libro le dije que quizás, por mi estado anímico, no fuera el mejor momento para leerla, pero en cuanto leí las primeras páginas me enganchó su estilo ágil y casi cinematográfico. Personalmente creo que hablar de Sida exige un cuidado extremo, así como afrontar el tema a pecho descubierto, y eso afortunadamente lo he encontrado en esta novela. “El Sida no es el tema principal de la novela. Es solo un elemento más que compone la historia. Los temas principales son el amor y la muerte, con el miedo por encima de ambos aspectos. En cualquier caso, cuando toca hablar del Sida lo hago sin artificios, con claridad y naturalidad. Hay que llamar a las cosas por su nombre y en determinadas enfermedades, como el Sida o el cáncer, eso cuesta mucho. Pero la realidad es la que es y como tal hay que afrontarla”.

Este periodista y bloguero linarense ha trabajado en diferentes agencias y medios de comunicación, tanto escritos como audiovisuales. Estar nominado a los Premios Shangay con su ópera prima supone un respaldo muy importante. “Lo cierto es que no me puedo quejar en absoluto” me dice al respecto de su irrupción en la escena literaria. “He tenido mucha suerte de que una editorial tan valiente como Gens Ediciones haya apostado por mi novela. Cuando estaba escribiéndola hubo quien me dijo que no iba a ser publicada jamás porque aparecía el tema del Sida. Afortunadamente, eso no ha sido así y mi novela se ha convertido en un libro. En Gens me lo han puesto muy fácil y para un escritor que empieza es de agradecer”. ¿Y la respuesta del público? “En general, las reacciones han sido muy positivas. Desde el principio todos los comentarios se han centrado en valorar lo mismo: que es una novela que hace sentir y que engancha al lector desde la primera escena hasta la última. Ha habido lectores que en apenas dos horas la han terminado. Para mí no hay satisfacción mayor que esa. Por supuesto, me siento muy halagado, pero además estoy muy orgulloso porque eso es lo que yo quería conseguir cuando me planteaba escribirla”.

De momento no tiene en mente un nuevo proyecto editorial. “Aún no tengo pensado ningún tema, pero tampoco quiero forzarlo. Esta primera novela la escribí porque tenía necesidad de ello. Había un tema que me había traído la vida y con el que necesitaba crear y moldear mis propios sentimientos para convertirlos en ficción. Así lo hice y así quiero que ocurra en mi próxima novela. Aunque eso sí, reconozco que me gustaría cambiar de registro y llevar hasta el lector una carga emocional similar, pero con sentimientos felices. Ese será mi próximo reto”.

¡Suerte!

Próximamente: Una esposa de fiar (ed. Salamandra) de Robert Goolrick

El arte de cautivar

Agustín Velasco | 7 de noviembre de 2011 a las 16:15

Me duele ya el músculo orbicular de tanto usarlo. Lo de las patas de gallo ya lo tengo superado, pero es que emplear la sonrisa sincera como arma de persuasión es agotador. ¿Y quién tiene la culpa de que me pase todo el día sonriendo francamente en un atolondrado intento de ‘cautivar’? Pues Guy Kawasaki, uno de los mayores expertos del mundo en marketing y nuevas tecnologías y apóstol del mesías tecnológico Apple. Guy comenzó a mediados de los 80s a trabajar en Apple “donde trasladó el concepto de evangelizar a los negocios tecnológicos, con la idea de atraer y fidelizar a usuarios vinculados al mercado multimedia”, o al menos eso dice en la solapa del libro El arte de cautivar (ed. Gestión 2000). Si miráis la foto del autor en esa misma solapa vereis lo que es una ‘sonrisa de Duchenne’, una estupenda arma de seducción, que se diferencia de la ‘sonrisa Pan American’ en que se emplea el músculo orbicular en vez de solo el cigomático. Pero no os quiero desviar de la cuestión con detalles que encontrareis en el libro.

Siguiendo con la acreditación de Kawasaki, cosa esencial en este tipo de libros de gestión empresarial, es importante saber que este es fundador de Alltop, una revista online sobre los temas más populares de internet, además de dirigir en la actualidad Garage Technology Ventures, una de las empresas de capital riesgo más importante de Estados Unidos. A ver, entendámonos, que es un tío al que mucha gente quiere llevarse al huerto para que invierta en sus ideas, por lo tanto, tiene material de primera mano para escribir un libro que trata de dar las claves para crear las condiciones necesarias para generar un ‘hechizo’ que cautive a todo aquel que te propongas y sea útil para tu negocio.

  • Título: El arte de cautivar
  • Autor: Guy Kawasaki
  • Traducción: Mar Vidal
  • Editorial: Gestión 2000
  • Páginas: 232
  • Precio: 17,95 €

Kawasaki tratará de darte herramientas para comprender el proceso por el que podrás cautivar a tus empleados, a tus jefes, a posibles inversores, colaboradores, etc… Todo ello a través de actitudes que te conviertan en un individuo al que la gente esté dispuesta apoyar. Además te explicará cómo usar la tecnología de empuje y la de arrastre para conseguir tus objetivos.

Pero no creas que este es un manual de ‘manipulación’. El autor solo emplea “magia blanca”, es decir, un halo de nobleza y altos propósitos atraviesa este libro de principio a fin. Ser justo, comprometido, desprendido, considerado, sincero, empático, y unos pocos valores positivos más serán necesarios para construir a ese hechicero que encantará de una forma natural a todo el mundo. No se trata de cómo transformar a la gente para que te sigan, sino en qué has de transformarte tú para que te sigan.

Me gusta Kawasaki porque es ameno, algo no muy común en los libros de gestión, y porque no trata de atribuirse méritos intelectuales inmerecidos ya que de la lectura de El arte de cautivar se desprende que el autor ha leído muchos libros sobre el tema y cuando ‘adopta’ algo de alguno lo deja claro y reseña a las claras su autor. Es decir, se aplica el cuento.

Próximamente: La muerte no huele a nada (ed. Gens) de Javier Martínez Madrid

Relatos completos I y II de Isaac Asimov

Agustín Velasco | 4 de noviembre de 2011 a las 16:31

 A finales del año pasado tuve un periodo “fantástico”, y no quiero decir con ello que la vida me sonriera y yo fuera el rey del mambo, no, me refiero a que me dio por la literatura fantástica. Así funcionan mis biorritmos: un día me levanto y una idea se ha instalado durante la noche en mi cuerpo a nivel molecular y todo me avoca a cumplir mi nueva programación vital, o lo que es lo mismo, que me dio por leer literatura fantástica, escribir género fantástico, ver películas en esa líneas. Así que pensé que si me metía en este jardín, y concretamente en la ciencia ficción, mejor recurrir a los clásicos, con lo que me proveí de una pequeña biblioteca de referencia. Tuve la inmensa suerte de que por entonces Alamut acababa de presentar lo que ellos denominan “presentar el más ambicioso proyecto editorial planteado en castellano en torno al gran Isaac Asimov: la edición, con una nueva traducción, de sus relatos completos, reuniendo las recopilaciones originales realizadas por el propio autor e incluyendo sus deliciosos textos introductorios”. A mis manos llegaron dos tomos titulados Relatos completos 1 y Relatos completos 2.

  • Título: Relatos completos 1
  • Autor: Isaac Asimov
  • Traducción: Manuel de los Reyes
  • Editorial: Alamut
  • Páginas: 544
  • Precio: 25,95 €

El primer volumen agrupa sus primeros relatos, ya recopilados en su momento en las colecciones tituladas The Early Asimov 1, 2 y 3, y que son especialmente importantes por mostrar la evolución del estilo y los temas que convertirán a Asimov el maestro del género. Cuando leí en la reseña que los relatos irían introducidos por el propio autor pensé de inmediato que terminaría pasando de ello y me centraría de pleno en los relatos. ¡Equivocación! El desenfado y el humor con que el autor narra las circunstancias que vieron nacer cada uno de sus relatos y su periplo editorial en la escena neoyorquina de los años 30, donde florecían las revistas pulp y de ciencia-ficción, hace que los textos introductorios resulten igual o más interesantes que los relatos en si. El periplo del joven Asimov como un joven escritor y su relación el legendario editor John W. Campbell Jr., no solo es un documento impagable sino tremendamente inspirador. Además es toda una lección de humildad cuando Asimov hace autocrítica y señala que muchos de esos relatos sufren de las imperfecciones propias del ansioso e inconsciente aprendiz de un oficio.

  • Título: Relatos completos 2
  • Autor: Isaac Asimov
  • Traducción: Manuel de los Reyes (y Pilar Ramírez Tello)
  • Editorial: Alamut
  • Páginas: 512
  • Precio: 25,95 €

En el segundo tomo se recopilan una treintena de relatos y novelas cortas extraídos de entre lo más granado de la obra asimoviana y que en su momento se publicó en The Martian Way and Other Science Fiction Stories, Earth is Room Enough y Nine Tomorrows. Historias que pertenecen al periodo de madurez de Asimov, cuando ya era una celebridad, y entre las que encontramos clásicos como “El pasado muerto“, “El bromista“, “Soñar es un asunto privado” o “La última pregunta“. En estos relatos aparecen muchas de las obsesiones que persiguieron al autor a lo largo de su carrera y son un excelente complemento para la comprensión de sus obras más emblemáticas.

Os preguntareis cómo he tardado tanto en reseñar estas obras. En sencillo, porque las he degustado con paladar de sibarita, relato a relato, dejando un poco de tiempo entre uno y otro para poder paladearlos mejor. Si eres amante de la ciencia ficción estos dos tomos no pueden faltar en tu biblioteca. Te sorprenderá con que grado técnico Asimov barajaba conceptos físicos y tecnológicos mucho antes de que se popularizaran… Después de todo Asimov fue bioquímico y se dedicó también a la divulgación científica.

Hazme caso, estos dos tomos son un excelente regalo para esta Navidad.

Próximamente: Una esposa de fiar (ed. Salamandra) de Robert Goolrick

Pasatiempos Cúpula

Agustín Velasco | 3 de noviembre de 2011 a las 18:19

A mi padre le encantaban los crucigramas. Yo he heredado ese interés aunque mi hiperactividad me hace adolecer de tiempo que ‘pasar’, aunque alguna que otra vez me dejo abstraer por algún sudoku. Los autodefinidos me sobrepasan porque usan un lenguaje en clave muchas veces ininteligible para aquellos que no son usuarios habituales del crucigramismo. Yo me decanto por aquellos pasatiempos que tienen más de lógica matemática, de puzle mecánico, que te hacen poner en funcionamiento capacidades que no dependen de recursos conscientes del cerebro.

¿Y por qué esta digresión que poco tiene que ver con los libros? Pues porque Planeta lleva los pasatiempos a formato libro, aunque libros un poco sui géneris, más bien son libretillas de diseño peculiar porque representan la forma de rollos de papel higiénico… Y supongo que no están dando ideas de dónde usar estos libritos. Estoy hablando de los Pasatiempos Cúpula que a modo de ejercicios de mental training se configuran en una perfecta alternativa para aquellos que no han sucumbido a la fiebre de las maquinitas de Nintendo.

Entre los títulos publicados encontramos ejercicios de agudeza visual, memoria, sopas de letras y cruzadas, trivial, lógica, cálculo, criptogramas y baldosas, y laberintos. Yo he probado los pasatiempos de Lógica 2 y me ha resultado muy gratificante y entretenido, y como su formato es super cómodo puedes llevarlo hasta en un bolsillo para quemar recorridos largos en bus o metro, la espera en la consulta del médico o el parón a pie esperando que llegue tu número de la frutería (no exagero, en la frutería de mi barrio puedes tener una media de 30 números por delante que sin un entretenimiento a mano puede ser desesperante).

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Las ranas también se enamoran

Agustín Velasco | 2 de noviembre de 2011 a las 16:16

¡Uf, que sorpresa fue para mí Las ranas también se enamoran (ed. Versátil) de Megan Maxwell! No recuerdo qué me impelió a hacerme con este libro. Solo recuerdo que lo tuve como cinco días en casa encima de un mueble y el día que empecé a leerlo me tragué 100 páginas de golpe y con pecado de gula. Era divertida, ágil, cercana, picante… en la mejor tradición del género chick-lit pero con incursiones en la novela romántica más tórrida.

Megan Maxwell no ha inventado nada literariamente, pero lo que existía lo ha utilizado de lujo para crear un argumento que te engancha y te hace difícil dejar el libro para el día siguiente. La historia es el clásico formato Bridget Jones en el que chica desastrosa mantiene relación amor-odio con chico demasiado perfecto. Una relación que sufre incontables malentendidos por el camino. Pero la autora va más allá y no se queda en la parte cándida de la historia sino que se mete de lleno en la refriega sexual con descripciones que te hacen enrojecer (encontrarás más de una vez la palabra ‘clítoris’ y no utilizada precisamente con propósitos médicos-anatómicos).

  •  Título: Las ranas también se enamoran
  • Autora: Megan Maxwell
  • Editorial: Ediciones Versátil
  • Páginas: 384
  • Precio: 15,90 €

Marta es una joven madre soltera con una vida más o menos estructurada tras superar un pasado un tanto peliagudo. Es una mujer decidida, resolutiva e inteligente que divide su tiempo entre su trabajo en el taller madrileño de moda flamenca de la diseñadora Lola Herrera y el bregar con una hija adolescente que empieza a írsele de las manos. Sus compañeros de trabajo son sus mejores amigos y su jefa una verdadera madre. Los pilares de su tranquilidad empiezan a tambalearse coincidiendo con su viaje a Sevilla para presentar la colección de 2010 en SIMOF. En la fiesta tras el desfile se topara con un enojoso inglés de padre español, Philip Martínez, del que obtiene (y al que da) una pésima primera impresión. ¡Qué tío más cretino! Lo que podría quedarse en una anécdota se convierte en una presencia recurrente en los meses siguientes, ya que se lo vuelve a encontrar durante la Feria de Abril de Sevilla (de nuevo un encuentro tortuoso) y de un modo inesperado entrará a formar parte de su vida. No sabe cómo pero algo nace entre los dos: ¿Es solo sexo o habrá algo más? ¿El que él sea un conde estirado que sale en las revistas del corazón y ella una mujer sencilla que disfruta con las motos será un problema? ¿O el problema lo será su hija adolescente? Bueno, eso tendrás que descubrirlo por ti mismo/a.

A pesar de su nombre foráneo, Megan Maxwell tiene un sentido de humor muy español, ya que a pesar de haber nacido en Alemania de madre española y padre americano, antes de cumplir su primer año de vida estaba ya residiendo en España. Es vicepresidenta de ADARDE (Asociación de Autoras de Romántica de España) y el año pasado obtuvo los premios Dama 2010 a la mejor novela romántica chick-lit y Rosas 2010 al mejor romance actual chick-lit. Y cuidadito, que Las ranas también se enamoran ya va por su tercera edición.

Próximamente: Relatos completos I y II (ed. Alamut) de Isaac Asimov

Caperucita roja

Agustín Velasco | 1 de noviembre de 2011 a las 14:09

Aquí tenemos otro pequeño libro-joya. En el quinto aniversario de Nórdica la editorial reúne tres versiones de un mismo personaje muy popular: la dulce Caperucita Roja. En Caperucita Roja (ed. Nórdica Libros) puedes encontrar para abrir boca la fábula moralizante que Charles Perrault escribió en 1697 con la intención de advertir a las ‘señoritas’ de la corte sobre los peligros de ciertos hombres disfrazados de lobos. Te sorprenderá encontrar ha historia en crudo, sin los edulcorantes de las versiones populares para niños. Una historia en la que no hay segundas oportunidades para una niña imprudente.

Sin embargo, y a pesar del susto, Caperucita saldrá mejor parada en la versión de 1812 de los hermanos Grimm (Jacob y Wilhelm) que es la popularizada hasta nuestros días y en la que se introduce la figura del cazador salvador (¿por qué siempre había creido yo que era un leñador?).

La versión drasmática y en verso de del escritor alemán Ludwig Tieck fechada en 1800 puede considerarse toda una rareza, y viene a cerrar el puzle poliédrico que es el personaje de Caperucita y que creíamos conocer a la perfección… pero nos equivocamos.

  • Título: Caperucita  Roja
  • Autores: Charles Perrault / Jacob y Wilhelm Grimm / Lugwig Tieck
  • Traducción: Luís Alberto de Cuenca / Isabel Hernández
  • Ilustradores: Agustín Comotto / Mareta Gómez-Pintado / Ana Juan / Alicia MArt5ínez /Verónica Moretta / Elena Odriozola / Luis Scafati / Noemí Villamuza / Javier Zabala
  • Editorial: Nórdica Libros
  • Páginas: 88
  • Precio 15 €

Y si fuera poco el lujo de tener las tres versiones en un mismo volumen, la obra  se revaloriza por contener el trabajo de nueve excelentes ilustradores del momento, que aportan con frecura y a veces con un toque gótico nuevas visiones de Caperucita propiciando una nueva dimensión al texto.

Siento haber tardado en publicar la reseña, ya sabeis que llevo un poco de retraso por estos meses de parón, ya que la publicación de este libro coincidía con el estreno  en España de Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) dirigida por Catherine Hardwicke y protagonizada por Amanda Seyfried, Shiloh Fernandez, Max Irons y Gary Oldman.

http://www.youtube.com/watch?v=7FY6qA7M6yg

Viendo la mala crítica que cosechó la película, aunque estéticamente me pareción muy interesante, creo que lo mejor  es remitirse a las fuentes literarias originales… y para ello aquí tenemos el trabájo de Nórdica Libros.

Por cierto: ¿Te atreverías a contar a tu hijo/a la versión de Perrault?

Próximamente: Las ranas también se enamoran (ed.Versatil) de Megan Maxwell

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Un asesinato matemático

Agustín Velasco | 31 de octubre de 2011 a las 18:31

Ha sido especialmente estimulante sumergirme  en la lectura de Un asesinato matemático (ed. AM Estudios) de Manuel Úbeda donde se desentraña un truculento crimen en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Almería, ya que si bien esta no es la carrera que yo he cursado, si bien es cierto que mi licenciatura en Economía me ha obligado a tratar bastante con ese género matemático-docente del que se nutre esta novela. Y aunque no fuera así, cualquiera con una licenciatura o diplomatura encontrará divertidos todos esos guiños a la vida universitaria (y sus miserias) a la que hemos sobrevivido.

Novela detectivesta, thriller y humor se entrelazan en la ópera prima de Manuel Úbeda escrita ya hace 16 años y que ahora el autor saca a la luz mientras prepara su segunda novela de género negro que tendrá como protagonista un ex boxeador metido en problemas. Lo peligroso del relato de Úbeda no es la historia en sí, sino el hecho de que él sea Doctor en Matemáticas y profesor en la universidad que le sirve de escenario para su crimen.

  • Título: Un asesino matemático
  • Autor: Manuel Úbeda
  • Editorial: AM Estudio
  • Páginas: 178
  • Precio: 15 €

Vamos a por el argumento: Manolo es el antiheroe de esta historia. Un Manolo como otro cualquiera, que no es guapo, ni alto, ni tiene voz de galán, ni reaños de superheroe, y se sabe lo suficientemente insignificante como para ser invisible a los ojos de la chica que le gusta. Es simplemente un estudiante de Matemáticas con todas las connotaciones de rareza que la imagenería popular le atribuye a estos. Pues no, tan insignificante no debe ser cuando alguien se toma muchas molestas para que todo apunte hacia él cuando aparece el cadáver de una ‘molesta’ profesora terriblemente torturada y sentada a la mesa de su despacho en el departamento. Manolo, chico, te quedas solo, y no puedes confiar en nadie, ni en compañeros de clase ni en cuerpo docente, porque todos tienen motivos para odiar a la difunta, aunque ninguno te ha demostrado especial inquina a ti.

Un libro para divertirte metiéndote en la piel del protagonista y recordando aquellos maravillosos años de timbas de cartas en la cafetería, cigarritos en el pasillo entre clase y clase (eso ya no se podrá hacer, ¿verdad?), maratones de estudio en la biblioteca y nervios al comprobar que las notas ya están colocadas en el tablón del departamento.

Manuel Úbeda, que además cuenta el título de Detective Privado, adopta una narrativa ágil y desenfadada y hace un ejercicio de nostalgia en que recrea la escena juvenil de finales de los 80s. Solo un ‘pero’ a esta novela: el título puede llevar a engaño ya que lo primero que te sugiere (o al menos a mí me pasó) es que se debe tratar de una historia en donde los acertijos matemáticos son clave para que logres dar luz al crimen… No, es más de corte thriller detectivesco de toda la vida.

Consejo musical: Carga el iPod, o lo que tengas para escuchar, música de los álbunes de Radio Futura, Mecano, Los Secretos… Ya sabes, tú también estuviste ahí a finales de los 80s.

Próximamente: Caperucita roja (ed. Nordica Libros) de Charles Perrault, Jacob y Wilhelm Grimm, y Ludwig Tieck

Chicos que muerden

Agustín Velasco | 26 de octubre de 2011 a las 20:41

Estoy en un momento en que los libros sin carga de profundidad son bien recibidos. Evito sobre todo los dramas, porque después de que tengo el ánimo por los suelos lo últmo que me hace falta es que me carguen con penas ajenas… aunque el momento difícil ya va pasando y recupero lecturas que aparqué en su momento. En momentos así existen dos opciones apara evadirse: la deliciosa chick-lit (del que soy un fervoroso seguidor) y los vampiros (ya convertidos en genero per se). ¿Pero y una mezcla de ambos géneros? Bueno, pues he descubierto que es una mezcla explosiva en las páginas de Chicos que muerden (ed. La factoría de ideas) de Mari Mancusi.

Pongamos por caso que tu hermana gemela ‘la gótica’ te obliga a acompañarla a un garito gótico (un poco cutre) cuando es lo que menos te apetece en el mundo. Pongamos que crees que la noche empieza a prometer cuando un joven y guapísimo tío te aborda y parece que hay rollito a la vista. Pongamos que el subidón te llega cuando el chico te susurra en la oreja y te besa en el cuello. Pongamos… ¿¿Qué te muerde?? Pues sí, te muerde y te fastidia bien fastidiada porque resulta que tipo en cuestión es un vampiro que te acaba de convertir en una no-muerta porque te ha confundido con tu hermana, la verdadera postulante a vampira inmortal. ¡Pero qué asco de noche resulta! Sunshine (la protagonista) emprende una carrera contrarreloj para encontrar un remedio que revierta el proceso y la deje ir al baile del instituto sin tener que preocuparse por si al volver a casa tras la fiesta le das las claras del día y acaba bien fritita a la barbacoa por los rayos solares. En su aventura que la llevará a la sede secreta de El Círculo y la hará tener una casi-romántica excusión a la vieja Inglaterra, irá descubriendo de paso que ‘su’ vampiro al que cree un cretino engreído no lo es tanto… ¿Será posible el amor entre vivos y no-muertos?

  • Título: Chicos que muerden
  • Autora: Mari Mancusi
  • Traductora: Laura Rodríguez Gómez
  • Editorial: La factoría de ideas (colección Trakatrá)
  • Páginas: 256
  • Precio: 16,30 €

Esta novela es muy muy muy divertida, escrita en un tono adolescente de lo más ingenioso, en la que la autora hace guiños muy explícitos a todos los iconos vampíricos de los adolescentes de hoy, de la saga Crepúsculo a Buffy Cazavampiros. Desde el primer momento de su lectura la protagonista adquirió en mi imaginación el físico de Alexis Bledel porque el tono narrativo me recordaba mucho a su papel de Rory en la popular serie Las chicas Gilmore. La historia es adictiva por su refrescante sentido del humor y me la leí volando, casi con glotonería.

La autora, Mari Mancusi, confiesa que cuando estaba en el insti soñaba con ser vampiro, y en vez de eso terminó siendo periodista (que dependiendo de qué género cultives en esta profesión no hay mucha diferencia con el estilo de vida de un no-muerto). Este libro es el primero de la saga ‘Círculo de sangre, de la que lleva editados cuatro  entregas, mientras hay otras dos en camino. Es muy estimulante pillar una saga desde el principio, no que por lo general siempre empiezo por la tercera o cuarta entrega y después me resulta un lío ordenar en mi cabeza las historias que siempre leo desordenadamente.

Si después de devorar Chicos que muerden te quedas con mono de más, please, no recurras a una maratón de Crepúsculo, estoy seguro que el paralelismo con esta no es lo que te enganchará precisamente, sino que mejor enciérrate un fin de semana con los videos de Las chicas Gilmore (¿¿soy el único al que le encantaba esa serie??).

Próximamente: Un asesinato matemático (ed. am editorial) de Manuel Úbeda

Dos horas de otoño

Agustín Velasco | 24 de octubre de 2011 a las 20:37

Hoy quiero hablaros de un libro que me remitió su autor con mucho esmero e ilusión, cualidades que envuelven por lo general a las otras autoeditadas. La lectura de cualquier cosa que lleve el sello de la autoedición la afronto con más respeto y atención si cabe, porque ya no hablamos de “la industria del libro” sino de “una fábrica de sueños”.

Este libro en cuestión es Dos horas de otoño de José Merchán Ruiz, un autor algecireño que ha colaborado en prensa y radio los últimos cinco años. En este su segundo libro recoge nueve textos de distinto género que va del relato breve (Historia de un chaquetón, El último profesor, Dos horas de otoño y La homilía) a la narración (Un contrabandista romántico) pasando por la poesía.

  • Título: Dos horas de otoño
  • Autor: José Merchán Ruiz
  • Editorial: Autoedición
  • Páginas: 197
  • Precio: 10,40€

La prosa de José Merchán Ruíz está cargada de nostalgia y remembranzas, con alguna que otra punzada de melancolía. Sus relatos son literatura a la antigua usanza, con un toque piobarojista, es decir, aquella literatura en la que tanto importaba el fondo como la forma, la corrección y, en cierto aspectos sintácticos, el preciosismo. Quizás lo que ayude a mantener ese tono de literatura clásica es ese sentimiento que flota en sus relatos de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Personalmente me gustó especialmente El último profesor, quizás la más melancólica de las historias para mi gusto, en el que se narra cómo un viejo profesor y escritor vuelve a Algeciras para dar clases en un instituto de la ciudad recuperando agridulces recuerdos del pasado por el camino.

Los libros autoeditados a veces adolecen de una estética atractiva tanto en el diseño como en la selección de papel y tamaño, pero este no es el caso. Da la impresión que D. José Merchán tenía muy claro la estética y la calidad que quería para su obra, y debo confesar que el resultado es excelente (aunque tipográficamente la portada y contraportada podrían mejorarse, pero la tipografía interior es un acierto).

Próximamente: Chicos que muerden (Ed. La factoría de ideas) de Mari Mancusi