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La Batalla de las Termópilas

Agustín Velasco | 10 de marzo de 2010 a las 16:25

batallade las termopilas de david

Llegó la hora de acercarnos a la conocidísima hazaña de los 300. La Batalla de las Termópilas es de los episodios de la antigüedad que más han hecho volar la imaginación de historiadores y escritores de todos los tiempos. Por eso me apetecía aproximarme a los hechos sin elucubraciones literarias ni licencias narrativas. Así que di con una obra de referencia básica, La Batalla de las Termópilas (ed. RBA Bolsillo) donde se compilan las versiones de este mismo hecho narrados por Heródoto y Diodoro de Sicilia.

Cuando uno se acerca a una obra que en su datación aparece el “a.C.” existe un cierto recelo a que el arcaicismo en el lenguaje nos la haga ilegible. ¿Cuántos de nosotros no hemos luchado a brazo partido con el castellano antiguo? Por extensión suponemos que las traducciones del griego antiguo deben ser una pesadilla… ¡Error! No sé si es por el estilo imperante en aquella época o por el buen trabajo del traductor, esta obra no solo fácil de leer sino que su ritmo es ágil y adictivo. Tiene sus partes espesas, en particular cuando detalla las huestes de Jerjes, cómo iban vestidos y las armas que portaban, pero es simplemente anecdótico dentro del tono general que te engancha. Y si es mérito de los traductores, que creo que tienen mucho que ver, es justo que aquí se reseñen. El extracto de Heródoto ha caído en las buenas manos de Carlos Schrader, y el de Diodoro de Sicilia en las de Juan José Torres Esbarranch.

  • termopilas batalla rbaTítulo: La Batalla de las Termópilas
  • Autores: Heródoto y Diodoro de Sicilia
  • Editorial: RBA Bolsillo
  • Páginas: 172
  • Precio: 7,50 €

Empecemos por Heródoto y el libro séptimo de su Historia. Lo curioso de esta narración de los hechos reside en que parece más un relato encargado por Jerjes ya que se centra en los preparativos de los persas para la guerra. Heródoto debió ser consciente del resultado final y por eso ya en el primer párrafo de su obra en nueve libros advierte que: “Heródoto de Halicarnaso presenta aquí las resultas de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones de los hombres y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido; da también razón del conflicto que puso a estos dos pueblos en la lid” (Fuente: Wikipedia). Su Historia es la primera obra griega en prosa que se ha conservado y por eso su estilo roza esa simplicidad del relato oral en el que también hay influencia epopéyica.  

Especialmente impactante es el cálculo de las tropas de Jerjes cifrando sólo el ejército de tierra en un millón setecientos mil hombres sin tener en cuenta que a los guerreros se le sumaba una fauna muy diversa que los seguía allá donde fueran, de los cocineros a las prostitutas. Jerjes no es presentado como un monstruo despiadado como cabría suponer en la narración de un heleno y hay un momento en que tras ver Jerjes todo el impresionante despliegue de su contingente se siente feliz y se echa a llorar. Su tío Artábano le pregunta por qué llora y él le responde “es que me ha invadido un sentimiento de tristeza al pensar en lo breve que es la vida de todo ser humano, si tenemos en cuenta que, de toda esa cantidad de gente, no quedará absolutamente nadie dentro de cien años”.

Curiosa la insistencia de Heródoto al hacer hincapié para demostrar la grandiosidad de las huestes persas que fueron muchos los ríos que secaron a su paso allá donde se pararon a abrevar.

Por su parte, la obra de Diodoro de Sicilia, historiador griego del siglo I a.C., sí está centrado en los caídos en la batalla, pues se presume que su texto reproduce otro del poeta Simónides, elogio de los caídos escrito posiblemente para una ceremonia en Esparta cuando se trasladaron allí sus cenizas.

Sólo a partir del conocimiento de estos textos es posible abordar la hazaña de los 300.

Mañana: Termópilas. La resistencia de los 300 (Ed. RBA) de Nick Fields e ilustrado por Steven Noon