Archivos para el tag ‘Christopher Moore’

¡Muérdeme!

Agustín Velasco | 27 de febrero de 2012 a las 20:17

Vamos de vuelta con Christopher Moore. Adicto como soy al humor de este loco delirante ya podéis imaginas que no soy nada objetivo con su narrativa. Solo puedo aseguraros con certeza que leyendo su último libro he llorado de risa (no es una metáfora, sino textual).

¡Muérdeme! (ed. La Factoría de Ideas) de Christopher Moore es una disparatada revisión del género vampírico. Si creíais haberlo visto todo a esta altura os aseguro que no, que aún había sutiles giros de tuerca conceptuales con que sorprendernos. Bueno, sutiles, lo que se dice sutiles… Juzgad vosotros mismos el nuevo concepto que Moore baraja en esta la tercera entrega del vampiro Flood y su amante la vampiresa pelirroja Jody: gatos vampiros.

  • Título: ¡Muérdeme!
  • Autor: Christopher Moore
  • Traducción: Lorenzo F. Díaz Buendía
  • Editorial: La Factoría de Ideas
  • Páginas: 320
  • Precio: 19,95 €

Como ya os he dicho esta es la tercera parte de una saga y empieza justo donde la dejó en ¡Chúpate esa! Así que en vez de haceros una breve sinopsis del argumento vamos a hacer un repaso de dónde se quedaron los personajes:

Jody y Thomas fueron recubiertos en bronce para pasar la eternidad fundidos en un beso etéreo… solo que a Flood nadie le había explicado cómo convertirse en niebla atemporal y pierde el poco juicio que se le adivinaba en las entregas anteriores al verse atrapado e inmovilizado.

Abby Normal disfruta de su idilio con su esclavo sexual con pelo a lo manga Perro Fu, pero ella aspira a ser señora sustituta de las noches de la zona de Gran Bahía, así que termina por birlarle a su novio-científico-esclavo un poco de sangre vampira y se transforma en una nosferatu… ¿con cola de rata?

¡Ah! ¿Y os acordáis del gato gigante rapado Chet? Sí, ese del que se alimentaban Jody y Flood. Pues resulta que anda suelto convertido en gato-vampiro y está transformando a toda la comunidad gata en depredadores insaciables. Por cierto, Chet está mutando y está muy salido.

Bueno, no creáis que Los Animales iban a aquedar fuera de esta historia. Los policías Rivera y Cavuto se alían con ellos para exterminar a los gatos-vampiros porque resulta que la abuela de Troy Lee conoce la receta de una especie de sopa ideal para exterminar gatos-vampiros, cuyas plagas eran muy comunes en su pueblo natal cuando joven.

¡Ah, y también hay un Samurai en esta historia! ¡Y nuevos vampiros ultra asesinos! ¡Y un pero! Sí, el perro policía Marvin buscador de cadáveres y de no-muertos. Os prometo que los trozos en que el protagonista es Marvin y Moore se mete de una manera profunda y existencial en la psique canina no tienen desperdicio: simplemente hilarante.

En fin, es que no puedo contaros de otra forma lo que vais a encontrar en la última entrega de las aventuras vampíricas de Christopher Moore, es tan… tan… no sé cómo decirlo… es tan… ¡Tenéis que leerlo!

Cordero

Agustín Velasco | 15 de diciembre de 2010 a las 18:54

lamb 1

Crees saberlo todo sobre Jesucristo, ¿verdad? Pero piénsalo mejor: ¿realmente qué sabes de su vida antes de que fuera bautizado por su primo Juan? Que nació en un pesebre y que fueron a visitarlo tres reyes magos, y que siendo un niño predicaba en el templo… STOP. No hay más datos.

Christopher Moore ha decidido rellenar es hueco con una hipotética historia de amistad, autodescubrimiento y humor donde Joshua (Jesús) sale al mundo con su mejor amigo de la infancia, Levi bar Alphaeus, llamado ‘Colleja’, a comprender de qué va eso de ser El Mesías.

Antes de seguir debo advertir que no se trata de una parodia, es decir, no creo que nadie pueda sentirse ofendido por esta personal versión de Moore de la vida de Cristo. El autor mismo lo deja claro en el ‘Cierre’ del libro, siendo consciente que tocar un tema religioso puede herir susceptibilidades. Se trata simplemente de una elucubración fantasiosa sobre esos años perdidos de Jesús en los que no se mancilla ni a su persona ni su mensaje.

Aclarado esto… La historia que se cuenta en Cordero (ed. La factoría de Ideas) comienza en el presente, cuando un ángel nada espabilado (¿pero qué le ha dado a este hombre con los ángeles lerdos?) es mandado a resucitar al amigo de la infancia y compañero de aventuras de Jesús para que escriba un nuevo testamento que lo abarque todo, lo que ya se sabe y lo que no se ha revelado hasta ahora. Encerrados en una habitación de hotel Colleja comienza a poner sus recuerdos sobre el papel remontándose a los seis años cuando de la mano de su madre vio a un niño sentado cerca del pozo del pueblo con media lagartija colgándole de la boca: era Joshua, que se dedicaba a resucitar una y otra vez a la lagartija a la que su hermano pequeño machacaba la cabeza cada vez que se la devuelve.

  • lamb 2Título: Cordero
  • Autor: Christopher Moore
  • Traducción: Juanjo Estrella
  • Editorial: La Factoría de Ideas
  • Páginas: 416
  • Precio: 19,95 €

A partir de ahí Joshua y Colleja se hacen inseparables y comparten los momentos propios de su infancia, del despertar a la adolescencia, primeros amores, las relaciones familiares, su incorporación al trabajo… y también comparten esos momentos no tan ‘normales’ relacionados con la divinidad de Joshua que pueden llegar a ser un auténtico dolor de cabeza. La verdadera aventura llega cuando reciben siendo adolescentes el mensaje divino de que le ha llegado la hora a Joshua de partir. ¿Dónde? Ni idea. ¿Para qué? Ni idea. Así que deciden que lo más sensato es ir en busca de los tres reyes magos que asistieron a su nacimiento para qué le den una pista de qué se espera de él.

Colleja ni se lo piensa, ha de acompañarlo. Su amigo no tiene picardía, no sabe mentir… ¿cómo va a sobrevivir? Él será la parte humana y maliciosa que le falta a su amigo en su viaje. Viajarán primero llegarán a Kabul para conocer a Baltasar, un brujo centenario vinculado a un demonio que le proporciona la vida eterna, que vive en una fortaleza junto a sus ocho acólitas y concubinas asiáticas. Allí tendrán contacto con el taoísmo y otras filosofías orientales. Después seguirán viaje hasta China, hasta el monasterio budista donde Gaspar es la máxima autoridad. Allí entrarán en contacto con las artes marciales y el yeti (no preguntéis, pero por absurdo que parezca resulta hasta emotivo). Y finalmente se dirigirán a La India para ver a Melchor. Ahí lo aprenderán todo sobre el yoga (Joshua) y el Kamasutra (Colleja).

La última parte del libro es la que ya conocemos por los evangelios de los apóstoles contado desde un punto de vista humano, de los sentimientos de rabia de Colleja y la desesperación de María Magdalena, enamorada de Joshua desde la infancia. ¿Novedades de la visión de Moore? Justamente esa mirada realista, coherente con el tiempo y el lugar donde transcurre todo,  que genera el punto surrealista de la historia, donde los apóstoles son realmente un grupo disfuncionales (y por ello mismo bienaventurados, ¿quién si no ellos iban a dejarlo todo para seguir al Mesías?) con un buen toque de ternura.

Al final descubriremos por qué un personaje tan decisivo en la vida de Jesús, como su buen amigo Colleja, no aparece en ningún evangelio nombrado… tiene su lógica, como todo en el universo Moore, que hace que la lógica aplastante se vuelva un elemento surrealista.

Este es un libro que he disfrutado como un niño, porque con Moore siempre se vuelve un poco a esa mirada naif de la infancia.

PD. Según el autor, la traducción literal del kung-fu es “método por el que unos tipos calvos y bajitos pueden matarte a patadas”.

PD. Según el autor, Jesús era a dicto al café… muy revelador.

Mañana: Vampiros un poco despistados

La semana de Christopher Moore… entrevista al autor

Agustín Velasco | 13 de diciembre de 2010 a las 21:44

christopher moore

Hacemos un alto en el camino para dedicarle esta semana a uno de mis escritores predilectos, alguien con quien la carcajada está asegurada. Me refiero al loco de Christopher Moore, un humorista nato, surrealista hasta la médula, creador de diálogos qué más quisieran los guionistas de las sitcoms americanas. Personalmente solo hay un loco que a mi gusto se le equipare, y ese J. M. DeMatteis, el guionista de cómics, que justo al dibujante Keith Giffen revolucionaron el mundo el género de los superhéroes llevándolo al terreno de la comedia. Lo que comparten Moore y DeMatteis es su vocación por la parodia de los géneros.

Christopher Moore ha escrito sobre vampiros, pero no es para nada Anne Rice; ha entrado en el terreno de los zombis pero George Romero seguro que lo abofetearía al ver qué hace con sus muertos vivientes; y también ha escrito sobre ‘la muerte’… pero cuando la muerte es un bebé recién nacido, pasa lo que pasa.

Empezaremos el ciclo de reseñas de Moore con la recién publicada novela Cordero (ed. La Factoría de Ideas), que en esencia es un nuevo Evangelio escrito por el que el mejor amigo de la infancia de Jesús de Nazaret, un tal Levi, también conocido como Colleja. Pero esa historia la dejaremos para mañana…

Ahora hablemos del autor: Doce novelas lleva ya a sus espaldas este autor de Ohio que con 19 años se trasladó a California. Después vivió en Hawái para terminar en San Francisco, escenario de muchas de sus novelas, habiendo creado un San Francisco muy personal con personajes delirantes. Ahora mismo es uno de esos autores que crean expectación para todo lo que publican, con fan incondicionales (entre los que me cuento, indudablemente).

La muerte siempre está muy presente en sus novelas de un modo u otro, y sin embargo él toca el tema convirtiéndolo en hilarante sin banalizarlo. “El humor es solo la manera en la que reacciono frente al mundo. Me gusta pensar que eso me ayuda a aligerar los asuntos de peso, al mismo tiempo que entretengo a los lectores. A veces elijo temas sobre los que es difícil escribir con humor porque eso precisamente me obliga a escribir mejor”.

Uno se pregunta si las novelas tan divertidas son fiel reflejo del carácter del autor (ya sabemos que no todos los cómicos son gente amena cuando dejan el escenario), así que le pregunté a Moore detrás de qué personajes podemos encontrarlo a él. “Tengo un ramalazo de pícaro, así que todos mis personajes pícaros, el Fool [aún no tiene traducción en español pero supongo que será algo así como ‘bufón’] o Colleja de la novela Cordero tiene un poco de mi personalidad reflejada en ellos. Ellos son más valientes y más extrovertidos que yo, creo, porque yo solo me tengo que sentar en una habitación y teclear mientras que ellos están ahí afuera corriendo peligrosas aventuras”.

De entre todas sus novelas se decanta por Cordero, a la que considera su mejor obra hasta el momento. “Creo que es la mejor porque es un proyecto muy ambicioso. Cuando me senté a escribir la vida de Cristo en clave de comedia, intentando evitar que resultara ofensivo para la gente, sabía que era un reto de los grandes. Que fuera capaz de hacerlo, y que ahora incluso el libro sea nombre en universidades y seminarios, me dice que fue mi mejor trabajo”.

Moore mantiene que su vocación literaria fue precoz. “Creo que tenía unos 16 años cuando decidí que es lo que quería hacer para ganarme la vida. Era solo un niño, así que leí mucho y desarrollé una imaginación muy activa que me mantiene siempre sorprendido. Eso creo que se tradujo directamente en mi habilidad para contar historias”. Pero ser un escritor de éxito siempre tiene sus pros y sus contras. “Lo mejor es saber que hay una audiencia esperando tu trabajo y disfrutándolo, lo peor es que tienes una audiencia esperando tu trabajo y que no puedes defraudarla”. Pero en la entrevista que le realicé me interesaba saber si el fenómeno fan podía haber ido muy lejos alguna vez, algo probable cuando hablamos de un escritor que genera en su obra situaciones tan absurdas. “Mis fans pueden ser absurdos, pero casi nunca me han dado miedo. A veces tengo fans que se presentan en la firma de libros disfrazados, como un lagarto, o llevando un murciélago de la fruta, o vestidos como alguno de mis personajes, pero la mayoría de ellos tienen un buen sentido del humor y mis libros les han hecho reis, así que van de buen rollo a divertirse. Alguna vez alguno ha traspasado la línea y ha aparecido borracho, lo que puede ser una situación difícil de manejar, pero la gran mayoría de mis fans son gente inteligente con sentido del humor. Son estupendos”.

¿E Internet? Él es un autor mediático, que no duda en usar las redes sociales y todo lo que Internet puede ofrecerle. ¿Cómo de importante es Internet para el autor del siglo XXI. “Creo que es más una distracción que una ayuda cuando se trata de escribir. Sé que tengo que largarme a algún sitio a veces donde no haya conexión a Internet o no terminaré el trabajo. Es demasiado tentado consultar cada pequeño detalle de cada frase que escribes cuando solo necesitas hacer un click. Eso no es necesariamente bueno. Escribí la mayoría de Cordero en un hotel de Big Sur, California, donde no había ni conexión a Internet, ni televisión, ni teléfono. Por otra parte, cuando se trata de vender libros y conectar directamente con tus lectores Internet es bestial. Mis eventos de firma de libros en Estados Unidos tiene  el éxito que tienen porque los lectores me encuentran en Facebook y Myspace”.

Fue todo un placer y un privilegio tener este acercamiento a un genio de la literatura del humor como Moore.

Mañana: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo… y Colleja, que no dejas de pecar.

Etiquetas: