Enrique Bellido Muñoz | 16 de mayo de 2012 a las 12:19
El PSOE-A ha decidido tirarse al monte y acabar por la vía rápida con tres pilares básicos de la protección social. Me refiero ala Educación,la Sanidadyla Justicia.
Los acuerdos del Consejo de Gobierno, celebrado esta semana, dejan bien a las claras que los recortes se hacen recaer sobre quienes siempre han sido denominados por estos políticos de tres al cuarto como “los mejores activos del Sistema”, en referencia a los trabajadores de cada una de las áreas afectadas.
Y si los recortes se aplican a los mejores activos, habremos de reconocer que el Sistema, la sanidad, la educación y la justicia andaluza, se va a resentir sustancialmente, como no podía ser de otra manera, por mucho ejercicio de responsabilidad al que pueda apelarla Consejerade Hacienda, Carmen Martínez Aguayo.
A las reducciones salariales impuestas con anterioridad a los funcionarios desde los gobiernos de Rodríguez Zapatero y Rajoy, se suma, ahora, después de llenársele la boca a Griñán de su capacidad para no aplicar recortes salariales ni subidas de impuestos, nuevas reducciones salariales del orden del 10% al 15%, aplicadas a los complementos variables, que son en realidad los que sustentan el poder adquisitivo de las nóminas, muchos de ellos percibibles en función de la productividad del trabajador.
No se entra a saco, sin embargo, con las empresas públicas andaluzas, parasitadas por amiguetes, con sueldos sustanciosos, sin apenas productividad social y, eso sí, libres del carácter de funcionariado de sus integrantes que no se ven afectos por las medidas adoptadas.
Eso sí, mientras a los interinos se les quita el 15% de su sueldo, los altos cargos dela Juntase lo reducen en sólo un 5% cuando en muchos casos no llegan a cumplir ni con el 40% de lo que debiera serles exigible laboralmente.
Mucho me temo que aunque se pretenda mantener el ratio de alumnos por clase –evidentemente para llevarle la contraria al Gobierno de Rajoy- la disminución de incentivos que van a sufrir los educadores vaya a ser más lesiva para la calidad educativa que el incremento de educandos por aula.
Del mismo modo, nuestros hospitales y centros sanitarios van a resentirse, cargados como están de interinos, por las reducciones salariales y horarias, incrementando el marco de desmotivación hoy existente e impidiendo el cumplimiento de objetivos asistenciales, lo que se traducirá en un claro retroceso que, como siempre, pretenderá maquillarse, pero que serán los usuarios quienes en primera persona tengan constancia de sus repercusiones.
Y si hablamos dela Justicia, ya me dirán. No creo que la tradicional lentitud de este servicio, aquejado de falta de espacio, personal y medios técnicos, se vea beneficiada por una mayor desmotivación de los trabajadores que lo sustentan. Muy al contrario, no es de extrañar que esfuerzos que ahora se realizan para afrontar el día a día con las carencias existentes, se vean influenciados por los recortes en personal e incentivos aprobados por el cogobierno PSOE-IU.
Y todo porque durante treinta años se han estado aplicando políticas clientelistas, que, como resulta evidente, no han generado empleo estructural y estable, ni sustanciales mejoras en los ratios educativos –salvo el tan defendido ratio de alumno/aula-, ni una sanidad pública andaluza sostenible –ahí está la deuda con proveedores-, ni, por supuesto, una justicia más justa en su celeridad.
Clientelismo electoral, clientelismo partidario, clientelismo sindical y clientelismo de todo tipo que sí, puede ayudar y de hecho le ha ayudado a ganar elecciones, pero que ha esquilmado la economía andaluza y ahora va a hacerlo con nuestro sistema de protección social a través de “sus mejores activos” que parecen empeñados en convertirlos en pasivos.
Enrique Bellido Muñoz | 11 de mayo de 2012 a las 13:30
Recuerdo que hace ahora un año, cuando ya se anunciaban elecciones generales para el otoño y el país se encontraba en plena vorágine de la crisis, la estrategia del Partido Popular no fue otra que guardar el más prudente de los silencios y dejar que los socialistas del PSOE se quemaran en sus propias brasas. Pasado ese tiempo y cuando los resultados de dicha estrategia brindaron una mayoría absoluta al P.P., Alfredo Pérez Rubalcaba y los suyos han optado por copiar los modos y maneras de sus opositores, limitando lo menos posible las apariciones en público, de forma que la gravedad de la actual situación se identifique exclusivamente con el Gobierno de la nación, generándole un desgaste que vaya minando poco a poco los apoyos populares. Son cosas de la política y ya sabemos que por muy participativo que pueda considerarse al sistema democrático –no digo ya al nuestro- al final son unos pocos, los designados en las urnas, los que hacen de su capa un sayo, creyéndose dueños y señores de todo lo público o, lo que es lo mismo, de todo lo que es de todos y en una ínfima proporción de ellos mismos. Lo cierto es que vivimos unos momentos políticos y sociales en los que la sociedad se está planteando muy seriamente para qué queremos a nuestros representantes –el otro día me llegaba una información que recogía que en España tenemos más políticos, alrededor de 500.000, que médicos, policías y bomberos juntos-, si tenemos en cuenta que todos ellos, los que deciden y los que se limitan a aplaudir sus decisiones, se muestran incapaces de anteponer los intereses de la comunidad a los suyos y de grupo que les son propios. Porque, no lo olvidemos, estamos en donde estamos por culpa de la clase política española, que no ha sabido ni ha querido, desde los niveles municipales, autonómicos y nacionales, poner en práctica políticas realistas alejadas del electoralismo, que trasladasen profesionalidad a la gestión de los fondos públicos y a la elaboración de normas y leyes que impidiesen el desatino de todo tipo en el que ahora nos vemos inmersos. Que un político con capacidad de decisión se vaya de rositas de un cargo acumulando déficit millonarios a sus espaldas e hipotecando el futuro de las diferentes administraciones y empresas públicas no expresa sino el grado de corrupción que vive nuestro sistema democrático, con un grado de corporativismo inaceptable. No hace sino marcar las grandes diferencias entre la clase política y el resto de los ciudadanos sometidos, estos sí, al control de las leyes que precisamente elaboran aquellos. Siento decirlo, pero en los momentos en los que vivimos, viendo y descubriendo lo que estamos viendo y descubriendo, nuestros dirigentes, los del gobierno y la oposición, carecen de fuerza moral para exigir, como están haciendo, de los ciudadanos, esfuerzos que superan con mucho los que ellos mismos han estado dispuestos a aplicarse y soportar. Se están dando pasos agigantados, si se sigue por el actual camino, hacia una auténtica revolución de las masas que no sabemos en qué puede culminar. Muy bien, salvemos a la banca, ¿pero quien salva a las familias? ¿quién lo hace con las empresas? ¿Quién genera expectativas a nuestra juventud?, porque el dinero público, si está, lo está para unos y otros, no para que los créditos se encarezcan, las hipotecas se limiten y los accionistas salven sus participaciones. Y, en todo caso, y si es obligado quedarse en Europa y mantener el euro, que nos expliquen de una vez, unos y otros, todos sentados en la misma mesa, cómo va a sustanciarse nuestro esfuerzo y qué beneficios y a que plazo los vamos a obtener. Eso sí, ya está bien de defender el papel de las autonomías, de las diputaciones y de los pequeños ayuntamientos incapaces de subsistir. Eliminemos, modificando la Constitución, todo este entramado de poder que se ha constituido y, ante la crisis, hagamos de verdad economía institucional de crisis o no se extrañen que la ciudadanía pueda llegar a adoptar otras medidas. Amagos ya los hay dentro y fuera de nuestras fronteras. Véase el apogeo de grupos extremistas en Francia o Grecia o del movimiento 15-M.
Enrique Bellido Muñoz | 3 de mayo de 2012 a las 12:44

La verdad es que al Gobierno se le suman las tareas de forma tan exponencial que le resulta difícil atender a todas y cada una de ellas como me imagino que quisiera.
Una de esas tareas es la renovación no ya sólo de la presidencia de RTVE, vacante desde hace meses, sino de los responsables de programación y servicios informativos, identificados, muchos de ellos, con el PSOE, lo que se hace muy evidente en los telediarios y programas de debate.
No es cuestión de arrimar el ascua a la propia sardina sino de ponerla a una distancia equidistante de las sardinas de cada cual, de forma que la información no tenga el sesgo partidario heredado del socialismo gobernante en las dos últimas legislaturas.
Entiendo que Rubalcaba le esté dando largas a consensuar el nuevo presidente viendo, como ve, en la radiotelevisión pública española, un medio amigo que le hace gran parte de su campaña de oposición.
Por ello que comparta el criterio del Gobierno en el sentido de modificar la ley de forma que a falta de consenso sea la mayoría simple parlamentaria la que tome la decisión.
Otra cosa será a quien se elija y de qué equipo se haga acompañar, aunque, visto lo visto, mucho me temo que el periodismo independiente es pura entelequia, al menos en los niveles profesionales en los que se desenvuelven este tipo de medios de carácter nacional.
Pero claro, por si eran pocos parió la abuela, y los neo libertadores de Argentina y Bolivia azuzan el fuego con la nacionalización de empresas españolas, en un intento más, junto a los del PSOE y los sindicatos de clase, por desestabilizar al Gobierno de Rajoy.
No es sencilla una respuesta porque existen otros intereses españoles que proteger en ambos países, pero tampoco cabe aceptar ese tipo de chantaje. Situaciones como esta nos indican que el orden internacional se mueve en un ancho de banda muy crítico en el que los dirigentes sin escrúpulos campan a sus anchas y un reducido número de países dominan la escena internacional, bailando los demás al son que unos y otros les toquen.
Está claro que en estos tiempos la autosuficiencia es el principal valor de los estados y, desgraciadamente, en España somos dependientes no sólo de los recursos energéticos, sino de gran parte de la tecnología que nos permite levantar cada mañana las persianas de nuestra sociedad.
Ya fuimos espectadores del vacío que los países más desarrollados hicieron a los gobiernos de Zapatero y ahora lo somos del que nos pretenden hacer los que todavía se debaten en el subdesarrollo. Ello indica que dependamos de los unos y de los otros y no de nosotros mismos.
Y como la abuela trajo mellizos, andan los medios a vueltas con los recortes sanitarios propuestos por el Gobierno y puestos ya en práctica en algunas CC.AA.
De todos los comentarios me ha llamado la atención el que referido al gobierno popular de las Baleares habla del cierre de dos hospitales públicos, uno de ellos el Joan March.
Se ha comentado a bombo y platillo esta noticia, referida a un antiguo hospital antituberculoso, cuando en Córdoba capital -me imagino que también en otras provincias andaluzas- el existente, Los Morales, se ha vaciado hace ya años de contenido, trasladando a los pacientes crónicos al Reina Sofía, reubicando al personal sanitario que los atendían en otros centros, así como amortizando aquellas plazas que se consideraban vacantes, sin que dicha acción, puesta en práctica por un gobierno socialista, fuese seguida, como la ha sido esta, por los medios de comunicación de carácter nacional.
Frentes, muchos frentes, a los que tiene que atender el Gobierno, lo cuál está haciendo con una evidente valentía, la que nace de no amilanarse ante las críticas, atendiendo a estas pero aplicando a la vez las medidas que considera oportunas y que está en su responsabilidad poner en marcha. Que sean las acertadas o no, no lo veremos de inmediato, aunque habremos de confiar en que quienes obtuvieron la confianza del pueblo hace poco más de cinco meses no nos defrauden.
Enrique Bellido Muñoz | 27 de abril de 2012 a las 21:19
¿Guarda alguna relación el ingreso en prisión del ex Consejero de Trabajo de la Junta y que, tras Ceuta, seamos el territorio español con mayor número de parados?
Ya lo creo que si. Guarda una íntima y profunda relación pues mientras el Gobierno dela Junta, ahora apoyado por Izquierda Unida, por mucho que Diego Valderas venda su vicepresidencia por un plato de lentejas malolientes, distraía millones de euros en garantizarles la jubilación a amiguetes a través de ERE’s falsos, Andalucía iba desangrándose poco a poco, perdiendo tejido productivo a la vez que instalándose en una subsidiación tan insoportable como efímera.
De ahí que hayamos superado ya el 33% de andaluces en el paro, uno de cada tres, mientras socialistas y comunistas no saben hacer uso de otro recurso que no sea el de echar a la gente a la calle con la torticera complicidad de sus dos centrales sindicales.
¿O es que, como proclamaban a los vientos Griñan y aláteres, algunos se han creído que nuestra Comunidad representaba un oasis en medio del desierto de la destrucción de empleo en el que convirtieron los socialistas a España?
Evidentemente no. La perpetuación del régimen socialista en nuestra Comunidad, por sí mismo o apoyado por los comunistas, no ha servido sino para incrementar los niveles de paro y, con ello, poner en grave riesgo las políticas sociales, sanitarias y educativas, al ser prácticamente imposible atender a las mismas sin contar con los ingresos públicos que de los impuestos y las cuotas ala SeguridadSocialse obtendrían a través del empleo y la actividad económica.
Tan es así que han convertido a Andalucía en una Comunidad dependiente, que hoy por hoy subsiste gracias a la solidaridad del resto de CC.AA., sin la autonomía que se deriva de la propia capacidad para generar riqueza.
Por ello que todo ese cortejo de plañideras en el que han convertido los dirigentes socialistas en Andalucía, gimoteando en las esquinas por los recortes presupuestarios que desde el Gobierno central acertadamente se han impuesto, no represente sino una expresión más de la impotencia y el fariseísmo de quienes, contando con un pueblo y unos recursos naturales inmejorables, han transformado todo, por intereses electorales, cuando no personales, como vemos que destapa la jueza Alaya, en un erial que ni produce ni nadie se atreve a labrar.
Escucharemos ahora que las pérdidas de empleo o inversiones en sanidad o los recortes en prestaciones se deberán a las políticas del Gobierno del P.P. cuando llevamos años perdiendo puestos de trabajo en hospitales y centros de salud andaluces, las inversiones llevan tiempo al ralentí –Plan Director del Hospital Reina Sofía, por ejemplo- y prestaciones como la inmediatez en la atención sanitaria tienen fiel reflejo en las listas de espera quirúrgicas y de especialidades.
Nos dirán que Rajoy es el culpable de los recortes en Educación cuando llevamos años en las últimas posiciones europeas en cuanto a niveles formativos de los alumnos andaluces, fruto, como no, de las políticas inversoras, organizativas y formativas dela Juntade Andalucía.
Y nos van a decir, seguro, que hay menos dinero para los mayores dependientes y para políticas sociales por culpa de la insensibilidad del Gobierno de la nación, cuando en realidad ha sido y es el gobierno socialista dela Juntael que ha generado un número de mayores dependientes y de sociedad necesitada de ayudas que ahora le resulta imposible mantener con sus propios recursos.
Claro que tiene que ver la corrupción dentro dela Juntacon la situación de regresión que vivimos en Andalucía, lo quieran o no lo quieran ver un porcentaje de andaluces.
Yo, al menos, soy consciente de ello y claramente pesimista con respecto al futuro.
Enrique Bellido Muñoz | 24 de abril de 2012 a las 11:12
No puede catalogarse sino de “guerracivilista” la llamada hecha a la rebelión de los ciudadanos contra el Gobierno por parte de la número 2 del PSOE, Elena Valenciano.
Este personaje incendiario, que basa su fortaleza precisamente en eso, en sacar los pies del tiesto y presentarse como la más guerrillera del mundo mundial, desconoce los mínimos principios de la democracia sin aceptar que el 20 de noviembre del pasado año se celebraron elecciones generales en las que su partido fue ampliamente derrotado -precisamente siendo ella misma la responsable de la campaña-, obteniendo un apoyo total el Partido Popular que le legitima para adoptar aquellas medidas que entienda convenientes para restituir la normalidad económica y social que en los últimos años han sustraído los socialistas a nuestro país.
¿Que son medidas duras? Nadie lo niega y la señora Valenciano, menos que nadie, puede extrañarse, ya que fue su partido quien nos tuvo engañados a todos los españoles con un déficit que no era tal y que al descubrirse en sus cifras reales, como ha ratificado la Comisión Europea, obliga a ajustes de varias decenas de miles de millones de euros que habrán de salir de nuestros bolsillos o ahorrarse de gastos e inversiones públicas.
Llamar a la rebelión no representa sino un ejercicio de irresponsabilidad no ya política, que también, sino fundamentalmente social, que aunque sea esperable de una dirigente socialista no puede en modo alguno permitírsele.
Por supuesto que el poder está en el pueblo y hace sólo cinco meses que el pueblo decidió un cambio de gobierno que no puede venir ahora a cuestionar la dirección del PSOE por mucho que su mal espíritu perdedor le mueva visceralmente a ello.
En todo caso y de plantearse la situación en términos de rebelión, tal vez habría que dirigir las miradas airadas contra la sede de Ferraz y sus ocupantes tanto por el fraude cometido en las cuentas públicas como por la situación en la que han dejado a todo un Estado que tiene que soportar ahora las consecuencias del despilfarro socialista.
Sucede que, afortunadamente, el P.P. no es el PSOE, y frente a la crispación que pretende trasladar este último a la sociedad, el Gobierno intenta resolver la situación dentro de los márgenes que la democracia ofrece.
Enrique Bellido Muñoz | 10 de abril de 2012 a las 17:27
Permítanme la licencia coloquial que da entrada a este artículo, pretende, solo, apremiar de forma más vehemente a nuestro querido Presidente del Gobierno a fin de que de una vez –seguro que deberán ser varias veces a lo largo de esta Legislatura- nos aporte unas palabras de confianza que generen en los españoles algo de serenidad en medio de este desasosiego económico y social en el que estamos inmersos.
A principios de enero pedía a Rajoy, también en este Blog, que hablase, que explicase las medidas que se estaban adoptando y aquellas que en el futuro se fuesen a adoptar.
Pero no sólo se trataba de una petición en el sentido de relatar secuencialmente qué tipo de decisiones iba a adoptar el Gobierno, sino de explicar el porqué de cada una de ellas y de razonar los beneficios que de las mismas se pensaba –no digo se aseguraba- obtener.
Creo que es un derecho que nos asiste a todos y cada uno de los españoles, el de recibir información precisa y veraz sobre todo aquello que nos afecte y las medidas que al respecto puedan tomarse.
Es cierto, no lo dudo, que al Gobierno del Partido Popular le ha correspondido pelear con la más dura y hacer frente a una serie de decisiones que sin lugar a dudas son impopulares. Pero esto ya se sabía de antemano.
A partir de ahora no puede pensarse, como he podido leer en algún editorial, en evitar el desgaste, eludiendo dar públicamente la cara y poniendo en boca de distintos ministros retazos de aquello que se piensa hacer o se está haciendo.
La situación actual requiere un gesto de Estado y debe ser el Presidente del Gobierno quien lo protagonice en primera persona y además lo haga con solvencia.
Nos enfrentamos o bien a la intervención europea en nuestro país, que en todo caso sería dura, o bien a asumir desde todas las instancias e instituciones del país, también a nivel familiar y personal, un complejo paquete de medidas que no pueden sernos expuestas de manera velada y por interlocutores que aún su cualidad de ministros o secretarios de Estado no son los que el pueblo demanda en esta situación.
Hoy, más que en otras ocasiones, la ciudadanía está necesitada de un liderazgo social que no encuentra y ese no puede ser otro que el que ejerza Rajoy so pena de que afloren otro tipo de líderes de los que en la historia ha quedado trágica constancia.
No sé si estamos en una etapa de destrucción social como otras vividas a lo largo de los siglos de la historia del hombre –existen indicadores que así podrían apuntarlo- ,pero, en todo caso, tenemos derecho a que quienes han asumido libremente esa responsabilidad y además cobran por ello, desde el gobierno a la oposición, trasladen siquiera al menos tranquilidad a la población, renuncien a crisparla con sus propios enfrentamientos e intereses partidistas y nos den algún mensaje de esperanza que no se limite a la eliminación del oponente.
O Mariano Rajoy y su equipo de asesores está dispuesto a asumir ese papel de líder, que afronte con valentía un posible –que no seguro- desgaste, o estoy convencido que el futuro no sólo será negro para él sino para España.
Enrique Bellido Muñoz | 10 de abril de 2012 a las 11:05
Los sindicatos de clase se han quitado la careta de la independencia y la imparcialidad para mostrarse a cara descubierta ahora que les va mucho en el envite.
Resulta que ya han demandado que Izquierda Unida y PSOE, los partidos en los que se apoyan y de los que se nutren ideológicamente, no sólo lleguen a un acuerdo de programas, sino que establezcan, también, un pacto de gobierno, de forma que se repartan consejerías y poder.
Uno pensaba –bueno la verdad es que nunca he sido tan iluso como para pensarlo- que los sindicatos eran organizaciones que se ocupaban de la defensa de los intereses de los trabajadores, nunca estructuras preocupadas en dictar recomendaciones en el sentido de qué tipo de acuerdos han de establecer las fuerzas políticas.
Sin embargo, llegado el momento, y ante la duda que se viene estableciendo en las bases de IU y en parte de su clase dirigente con respecto a la oportunidad o no de entrar en un futuro Ejecutivo junto a los socialistas, no han tenido el más mínimo rubor a la hora de entrometerse en los asuntos políticos, posiblemente llevados porque en realidad no hacen otra cosa que política y aspiran a ser protagonistas del poder político que pueda estructurarse en Andalucía.
Así puede comprenderse la tibieza, cuando no el silencio, con la que UGT y CC.OO han aceptado las cifras de paro en nuestra Comunidad que suponen un 11,09% más de parados que en marzo del año pasado, con unas cifras totales que superan el millón de parados, lo que representa el 31,23% de la población activa, a mucha distancia de la media española que está en torno al 20%.
Se comprende porque quienes ahora se frotan las manos porque van a tocar el poder de los sillones, van a hacerlo de la mano, precisamente, de quienes han situado a nuestra región como la de más paro de España y, por tanto, como la más desprotegida socialmente, por muchas componendas que puedan hacerse con el PER.
Poco debe importarles a CC.OO y UGT que fondos públicos destinados a la salvación de empresas y puestos de trabajo los hayan destinado algunos dirigentes socialistas a fines lucrativos y personales, cuando no de ocio.
No es eso lo que les ocupa ahora. Ahora toca, para ellos, intervenir, quitar o poner gobierno a fin de alcanzar una de las principales aspiraciones de este tipo de sindicalismo partidario: el sindicato al poder o, lo que es lo mismo, la clase dirigente sindical a la poltrona.
P.D. Por cierto, aquí quien no corre vuela. José A. Griñan ha exigido de Izquierda Unida que lo mantenga en el poder toda la legislatura. Supongo que a los de IU no se les debe hacer muy difícil acceder a tal demanda…. aunque como es preceptivo en estos casos, seis meses antes de convocar elecciones hará el paripé de tirarse los trastos a la cabeza por ello de teatralizar algunas diferencias.
Enrique Bellido Muñoz | 28 de marzo de 2012 a las 10:20
La verdad es que tras unas elecciones caben muchas instantáneas que tomar y muchas más, ciertamente interesantes, serán las que se pierdan tras la trastienda de los partidos políticos.
De todas ellas, de las que hemos podido ver en los medios de comunicación, yo destacaría la que ilustra estas líneas, por su significado.
¿Qué celebra J.A. Griñan con Susana Díaz y algunos miembros de su equipo? ¿La victoria electoral? Supongo que no cuando esta no se ha dado sino que se han perdido nueve diputados y la mayoría absoluta, siendo otra fuerza política, el P.P., el vencedor de los comicios.
¿Se celebra la derrota? Hombre, admito que en las huestes socialistas pueda existir cierto nivel de masoquismo, no distinto al que exista en otras fuerzas políticas, pero de ahí a caer en el ridículo más estrepitoso va un paso que, por muchos que sean los que hacia atrás ha venido dando en los últimos años el Gobierno del PSOE, no creo que Griñán sea tan estúpido como para dar.
¿Qué celebraba entonces tanto procargo socialista? Ni más ni menos que el reparto de la tarta. Sí, real y figuradamente los allí presentes se estaban repartiendo la tarta sin que nos hayan permitido verles los morros llenos de merengue.
La tarta del poder orgánico, con un José A. Griñán y una Susana Díaz por los que no daban ni para una chocolatina horas antes de abrirse las urnas, y la tarta del poder institucional que todos ellos veían perdido a tenor de los problemas internos que han venido arrastrando, la nefasta gestión política que en Andalucía han hecho y los casos de corrupción que les han surgido dentro del propio Gobierno de la Junta.
Lo curioso de la foto es que a la misma no hubieran invitado a Valderas o Sánchez Gordillo que, en gran medida, deben colaborar a la hora de pagar el gran pastelón. Puede que treinta años de estar aposentados en la misma posición y en idéntica poltrona les haya hecho ser displicentes con quienes han de compartir mesa y mantel de ahora en adelante, olvidándose de que “es de bien nacido ser agradecido”.
Por ello que puede que la tarta tuviese algún huevo en mal estado y en los próximos días haga aparición la enterocolitis, cuando Izquierda Unida les haga llegar sus propuestas de acuerdo, y no les quede más remedio que la consabida “bajada de pantalones”.
Mucha prisa se dio la vicesecretaria de organización del PSOE-A en ser la primera en probar el pastel porque tal vez sea ella, también, la primera en usar el “baño” cuando los miembros de la coalición de izquierda le reclamen el dinero que pusieron para pagar la tarta. O tal vez no.
Dependerá de aquello de “programa, solo programa” o de lo más pragmático de “cargos, solo cargos”. Pronto lo veremos.
Mientras, el reparto prosigue y seguro que hubo quienes se conformaron con sólo un poco de crema pastelera. También estos pueden ser víctimas de los retortijones.
Enrique Bellido Muñoz | 27 de marzo de 2012 a las 11:38
No nos equivoquemos. No se equivoque nadie. El Partido Popular no va a gobernar en Andalucía, a pesar de haber resultado la lista más votada, no porque PSOE e IU no respeten dicha situación, sino porque tanto socialistas como populares así han tenido a bien decidirlo al no modificar nuestra actual ley electoral.
De la misma manera que sucederá en Asturias donde el PSOE a pesar de haber ganado las elecciones no gobernará por el pacto entre dos fuerzas minoritarias, Foro y P.P.
De mantenerse nuestro actual sistema electoral, las mayorías no las determinan directamente las urnas sino que es en el Parlamento donde realmente se establecen, lo que, además, no podría ser de otra manera.
¿O es que hay quien conciba que en Andalucía podría haber un Ejecutivo presidido por Javier Arenas pero aplicando los Presupuestos que parlamentariamente le impongan la mayoría conformada por PSOE e IU?
Como tampoco resulta lógico ni asumible un gobierno socialista en el Principado mientras Cascos y el P.P. le imponen el día a día de sus decisiones.
Por tanto, tenemos lo que los dos partidos mayoritarios siempre han querido que tengamos y que nadie venga ahora, de forma cínica, a rasgarse las vestiduras.
Otra cosa muy distinta sería que se estableciese un sistema de listas abiertas que ofrece mucha mayor flexibilidad a los grupos parlamentarios a la hora de establecer mayorías de gobierno o que se optase por introducir la segunda vuelta en las elecciones, definiéndose en ella mayorías de gobierno más estables. Ya les aseguro que ello no va a ocurrir porque supondría que los partidos perdiesen poder orgánico, algo a lo que no van a renunciar.
En cualquier caso habrá que ver que tipo de mayoría corforman Izquierda Unida y PSOE. Si sólo se limita al ámbito parlamentario o se amplia al Gobierno con la entrada de miembros de la coalición de izquierdas en el Ejecutivo de Griñán. En base a lo que suceda podremos valorar la calidad del acuerdo y el grado de sometimiento de los socialistas a los comunistas en un pacto que esperemos no se convierta en un mero reparto de prebendas y cargos entre unos y otros, sino en un sólido acuerdo programático que al menos traslade estabilidad a la gestión pública en Andalucía en los próximos cuatro años.
¿Que en teoria va a resultar difícil? Seguro. Al menos si tenemos en cuenta el discurso de Izquierda Unida en los últimos meses y sus críticas a las políticas y actitudes de los socialistas.
En la práctica, y cuando el duende del poder llame a la puerta, igual no lo es tanto y muchas lanzas se conviertan en cañas rindiendo pleitesía a este último.
¿Gana o pierde Andalucía? Creo que pierde en todos los sentidos.
Lo hace porque la continuidad de las políticas de izquierdas, incrementándose el aparato burocrático, como siempre ha pretendido IU, no puede llevarnos, en situaciones como esta, sino al cada vez más acentuado deterioro productivo de nuestra Comunidad, con pérdida de tejido empresarial, incremento de paro y mayores niveles de endeudamiento público que habremos de pagar entre todos, lo que nos seguirá empobreciendo.
Y pierde Andalucía porque era el momento ya de descubrir la alternancia democrática, de conocer algo más allá del “régimen único” que, además, pusiese fin a las dos Andalucías, la de derechas e izquierdas, la rural y la urbana, la del interior y la de la costa.
No ha sido así porque los andaluces no lo hemos querido y porque quienes tenían la responsabilidad de explicarnoslo y convencernos de ello no han sabido o no les ha interesado hacerlo
Enrique Bellido Muñoz | 26 de marzo de 2012 a las 10:32
Pues sí, ese parece haber sido el planteamiento de muchos andaluces que invitados a las urnas han preferido, en el último instante, a tenor de las encuestas que se barajaban en las semanas previas, optar por lo malo conocido para dejar para mejor ocasión lo bueno por conocer.
La decisión es del pueblo soberano y contra ella no cabe, si nos movemos en un escenario democrático, apelación alguna.
¿Qué ha sucedido para que hace sólo siete días las prospecciones sociológicas dieran mayoría absoluta al Partido Popular y la noche del 25M se haya quedado a tanta distancia de la misma?
Evidentemente, que la opinión que ofrecía el ciudadano al encuestador no era real.
Han sido muchos los encuestados que ante el clima de corrupción que se vive enla Juntade Andalucía sentían vergüenza en reconocer que su voto iba a ir dirigido al PSOE. Los mismos que iban a votar en realidad socialismo porque desconfiaban que algunos beneficios sociales fuese a mantenerlos el P.P. y temían que la reforma laboral emprendida por el Gobierno de Rajoy tuviese ampliación en Andalucía con un gobierno popular.
Y finalmente ha sucedido que muchos de esos temerosos o bien han preferido no mover su voto de lugar, o se han refugiado en quienes con mayor énfasis han defendido las políticas sociales, que no han sido otros que Izquierda Unida.
¿Triunfo de la izquierda o fracaso de la derecha?
De ambas cosas ha habido. La izquierda, resulta evidente porque podrá formar gobierno, ha obtenido unos resultados que a tenor de la situación social y económica que vive nuestra Comunidad, sumidad en el paro, la indigencia y el fracaso educativo, nadie podía esperar.
La pérdida de apoyos al socialismo se ha visto en gran medida paliada por el incremento de estos a los comunistas- hoy conforman prácticamente en solitario IU-, aunque ello vaya a suponer una radicalización de las políticas a ejecutar porla Junta.
Y, por supuesto, fracaso sin paliativos de la derecha que se ha mostrado incapaz de, ante una situación como la que padecemos, transmitir ilusión y confianza al electorado en le medida necesaria para llevar a la práctica sus políticas.
Ya lo escribí en alguna ocasión meses antes de las elecciones. No era en modo alguno ni prioritario ni decisivo que determinados alcaldes ocupasen lugares en las candidaturas, como finalmente se ha demostrado, sino que el mensaje del Partido Popular llegase con la suficiente nitidez al medio rural, el que ha vuelto a dar el triunfo a la izquierda, algo que está claro que no se ha producido.
Y ha fracasado, personalmente, habrá que reconocerlo, Javier Arenas en su cuarto intento. Nadie pone en duda su capacidad de trabajo y cómo ha recorrido uno a uno los pueblos de Andalucía, pero hay algo en él que rechaza una parte mayoritaria de los andaluces y que hasta ahora no se ha querido admitir.
Y junto a él, un equipo que ha optado por una campaña electoral absolutamente plana –tal vez pensando que las noticias derivadas de la instrucción de la jueza Alaya en el caso de los ERE’s falsos iba a ser suficiente para ganar las elecciones-, permitiendo que el mensaje de la izquierda apelando al miedo ante las reformas de Rajoy calase en la sociedad andaluza.
Al final, Andalucía seguirá con su 31% de parados, más del 30% de ciudadanos bajo el umbral de la pobreza y un 27% de fracaso escolar, porque los andaluces han preferido convivir con lo malo conocido a arriesgar algo en la búsqueda de lo bueno por conocer, seguramente porque nadie ha sabido darle garantías de que ese otro estado es posible.
El barco ha zarpado, lo decía en un anterior artículo, con el mismo casco de hace treinta años, los motores averiados, sin reformas en el interior y con una tripulación que no sabemos aún cómo se repartirá el mando y qué rumbo tomará. Que tengan buena travesía.